THE COPYCAT EFFECT (1)

Hoe the media and popular culture trigger the mayhem in tomorrow´s headlines

Laura Copantitla Rodríguez (2)
lcopantitla@correo.unam.mx

Resumen: Diversas investigaciones han realizado para conocer la influencia que tiene los medios de comunicación sobre las personas, el libro que en esta ocasión nos ocupa, se lanza a la misma tarea. Su autor Loren Coleman desarrolla a través de este libro una infinidad de casos que ejemplifican lo que para él, es el poder de los medios y de la cultura, para desarrollar efectos de imitación en cadena de ciertos comportamientos o actos cuando estos son difundidos a través de los medios de comunicación.

Palabras clave: Efecto copycat, epidemia de conductas similares, imitación, suicides cluster, violencia en medios de comunicación, historias sensacionalistas.

 

El Efecto Copycat

Loren Coleman cuenta con una experiencia profesional bastante amplia, ha trabajado con niños y familias desde 1967, y en medios de comunicación desde 1969. Ha sido profesor, consultor, director de proyectos, director de películas, entre otras actividades que incluyen el conocido curso “El Documental: su impacto social, político y emocional” el cual fue impartido casi todos los semestres en la Universidad del sur de Maine entre los años de 1989 y 2003. Asimismo, ha escrito 27 libros y ha sido un invitado en la radio pública nacional, en las principales cadenas de televisión y en otros foros de medios analizando Bergenfield, Waco, Heaven´s Gate entre otros temas relacionados con el impacto de los medios de comunicación donde la propuesta principal del autor, es que estamos viviendo en tiempos altamente influenciados por el “efecto copycat”, conocido también como imitación o el “efecto contagio”.

El efecto copycat es el poder de los medios de comunicación y la cultura para crear una epidemia de conductas similares. El copycat es un patrón que a decir del autor, es el pequeño y sucio secreto de los medios, los cuales provocan una especie de epidemia de conductas similares a las que presentan en pantalla pero, que curiosamente, por el uso del lenguaje que adoptan, parecen poner una distancia entre los eventos y el reporte que ofrecen, para adoptar una postura que les permita decir que ellos no son parte del problema.

Fueron sociólogos los primeros en reconocer el efecto copycat. Tal es el caso del sociólogo David P. Phillips de la Universidad de California en San Diego quien en 1947, con la frase Werther effect describe el fenómeno del copycat, que decidió llamar de esa manera basándose en una novela de Johann Wolfgang von Goether, “Sorrows of young Werther”, historia en la que Werther un personaje lleno de juventud se enamora de una mujer comprometida con otro hombre, por lo que al ver su amor perdido decide que su vida no puede continuar. El personaje al momento de dispararse a sí mismo se encontraba sentado en su escritorio, con un libro abierto y vestido con botas, saco azul, y una camiseta amarilla. En los años que siguieron en Europa, muchos hombres jóvenes se dispararon, pero no sólo eso, vestían de manera similar al personaje de la novela, además de que se encontraban, al igual que Whether, sentados en un escritorio y con una copia del libro “Sorrows of young Werther” abierta razón por la cual este, fue prohibido en Italia, Alemania y Dinamarca.

Así, el sociólogo Phillips fue el primer en dirigir estudios formales del fenómeno de imitación a pesar de que se ha tenido conciencia de ese tipo de fenómenos durante siglos. Phillips fue el primero en sugerir que el efecto Wherther era claramente una realidad y que la atención a medios masivos de comunicación y el ofrecer detalles específicos de un suicidio podría incrementar el número de estos.

Siguiendo las ideas de Phillips y dedicando a él su libro, Coleman en 1987 escribe el “Suicides cluster” primer libro donde habla del efecto copycat; asimismo, se han presentado otros estudios como el de un profesor de sociología en Australia, que contestando los estudios de Phillips ha confirmado las ligas existentes entre los reportes de suicidio en los media y su incremento.

Hace tan solo 20 años la gente no creía en la existencia del efecto copycat y académicos y sociólogos debatían acerca de si la difusión de violencia genera más violencia, y por supuesto, los media negaron cualquier relación con ese efecto, pero en la mitad de la primera década del siglo XXI, para Coleman según lo señala en su libro, la realidad ha llegado a ser obvia.

Todos los días se consume en la televisión, en la radio o en los periódicos, noticias de violencia noticias acerca de bombardeos suicidas, guerra, enfermedades mortales, ataques de animales, asesinatos, choques de coches, homicidios, suicidios, ahogamientos, caídas, muertes suicidas, violencia en los lugares de trabajo; es decir muerte, muerte y más muerte donde el sexo aparece en la mezcla como distracción pero, la muerte y su sensación son las fuerza dominantes detrás de las noticias.

Acontecimientos que protagonizaran a su vez los próximos eventos de violencia como resultado del efecto copycat que puede ser observado a través de lo que el autor llama una especie de cruce contagioso donde, por ejemplo, algún incidente de disparos en escuelas son seguidos por violencia en lugares de trabajo, asesinatos en masa u otros dramáticos, suicidios o accidentes.

Lo que la teoría señala al respecto es que los medios se valen de las noticias de violencia porque su uso, o la amenaza de violencia, ayuda a las nuevas organizaciones a vender sus shows o sus novelas, etc. por ello las noticias son todo acerca de la muerte.

Para el autor este tipo de noticias son aparentemente más frecuentes en verano cuando los media literalmente, van en busca de un nuevo tipo de terror y muerte que ellos puedan cubrir y ofrecer a la audiencia que han logrado capturar en su programación.

Así, una vez que te encuentras atrapado por los medios, estos suelen sobre dimensionar sus noticias con el fin de vender sus historias sensacionalistas de melodrama o dramáticas, olvidando o dejando de lado, las verdaderas amenazas alrededor del hombre. Por ello, el autor cita, que si los medios estuvieran realmente interesados en reportar lo que amenaza realmente al hombre, ellos podrían hacer más reportes por ejemplo, acerca de los mosquitos los cuales, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (World Health Organization) son responsables de dos millones de muertes al año por encefalitis, dengue, fiebre malaria. Sin embargo, ello no se exhibe en los medios porque ello no vende. Los medios de amor melodramático y el sensacionalismo son ahora las reglas de las noticias. Los medios refuerzan en la personas los eventos que les son convenientes y no cubren aquellos que no les garanticen audiencia, de manera que aquello que nos presentan, no está relacionado con el impacto que dichos eventos puedan tener en las personas.

Por ejemplo, en la Ciudad de Washington D.C. los casos de tiradores son una demostración de ello. Los medios promueven una descomunal historia la cual ellos entienden sólo en términos de muerte y mutilación criminales lo cual domina los encabezados, las noticias de cable y las repeticiones de las noticias en las noches. Mientras que el peligro actual para la mayoría de la audiencia es despreciado además, de que las fuentes principales de los media, generalmente no examinan los eventos precursores que prefiguraron o crearon una atmósfera en la cual el evento que reportan podía ocurrir. Los medios no examinan el rol que juegan en los eventos copycat, solo están interesados en su negocio de encontrar las próxima historia de muerte.

En el efecto copycat, la más grande influencia ocurre en aquellos que se identifican o son similares a la o a las victimas en ciertas cosas. Robert B. Cialdini en su libro “Influence: The Psychology of Persuasión” señala que este tipo de conductas se presentan porque las personas encuentran la idea que se les presenta, por ejemplo, de suicidio, más legitima además, de que la persona ha sido lo suficientemente afectada por las estadísticas al grado, de comenzar a tomar nota de las noticias de suicidios de las primeras páginas y cambiar su conducta en periodos posteriores a la aparición de estas.

Ahora bien, Coleman señala que la conciencia que se tiene del efecto copycat es relativamente reciente, pero esos eventos tienen un largo historial y origen, con más de dos mil años de haber sido dada a conocer. Tal es el caso de los Griegos quienes ya hablaba de suicide clusters durante el siglo IV antes de Cristo y de los romanos que ya documentaban efectos copycat desde los primeros días de su imperio; asimismo, los vikingos, quienes mantenían un concepto positivo de la muerte y una cultura del suicidio en grupo, ya abordaban esa idea; los judíos también se encuentran en esta lista ya que tienen en su historia, algunos de los más intensos episodios de suicidios en masa como fue el caso de la muerte dramática del primer líder cristiano que tuvo una gran influencia en sus seguidores; también, se pueden encontrar historias entre los europeos de la Edad Media, las cuales, se dieron especialmente entre judíos, quienes al ser blanco de persecución en aquella época se suicidaban para escapar a torturas en Francia; incluso también se pueden encontrar referencias con los rusos, los cuales cuentan con historias de suicidios masivos en actos de fanatismo religioso. Historias todas ellas, que al parecer del autor, confirman que el efecto copycat es creíble y del cual sus historias modernas nos hacen ver que no muestra disminución.

Al respecto se señala que fue en los Estados Unidos en 1980, cuando se escuchó por primera vez la frase de suicidios en grupo, la cual fue utilizada para describir una serie de diez suicidios, tiempo en el cual, las personas apenas y tenían noción de lo que la frase “suicide clusters” significaba. En 1980 los “suicide clusters” aparecen para reflejar la posibilidad de que el suicidio, fuera tomado como una enfermedad contagiosa que podría expandirse rápidamente. Asimismo, se expone la idea de que un acto aparece como provocador de eventos similares posteriores. Actos en los que los medios han jugado un papel central en la expansión de ese tipo de incidentes.

Cada vez más suicidios por ejemplo, tienen algunas cosas en común como el hecho de que la muerte es sumamente dramática y dolorosa situación en la que el efecto copycat juega un papel primordial para potencializar que se presenten suicidios seleccionando esos métodos de muerte, donde la opción de muerte presentada a través de los medios, se muestra como una opción que genera beneficios lo que puede ser culturalmente entendido como una altruista, no egoísta y forma digna de suicidio.

Tal situación se ha presentado con mayor énfasis durante la época de la guerra de Vietnam. En 1963 el monje budista Thich Quang Duc se prendió fuego a sí mismo con gasolina; las imágenes y fotos de lo que hizo fueron difundidas al siguiente día alrededor de todo el mundo. El efecto copycat que dicha noticia ocasionó fue que en el verano de 1963, otras personas en Vietnam escogieron matarse de la misma manera como una forma de protesta al régimen. Lo mismo sucedió en el mes de agosto del mismo año e incluso, entre los años de 1964 y 1965 se presentaron cinco actos más de monjes que se prendían fuego a sí mismo en el sur de Vietnam.

Dichas formas de suicidio se extendieron entonces a la India donde viudas se prenden fuego a sí mismas en la hoguera de su esposo, además de que en 1965 dichos actos se extendieron como forma de protesta en el mismo país. Así, el efecto literal y político que tuvo el acto del monje vietnamita fue considerable ya que fue rápidamente entendido por la influencia de los media en todo el mundo.

El continente americano no quedó al margen de ello y en el año de 1965 una mujer de 82 años de nombre Alice Herz imita lo sucedido como forma de protesta acerca de la carrera armamentista que se hacía en todo el mundo declarando, incluso, que ella quería quemarse a sí misma como el monje de Vietnam lo había hecho. De la misma manera lo hace Norman Moris quien se prende fuego en noviembre de 1965 frente al Pentágono para protestar contra la guerra de Vietnam, entre otros muchos casos que se presentaron como el de agosto de 1968 cuando, al presentarse la invasión a Checoslovaquia por la Unión Sovietica Jan Palach, un estudiante de la Universidad en Praga declara el 16 de enero de 1969 que él, junto con otro grupo de personas se prenderían fuego uno a uno durante diez días hasta que la invasión se terminara, su muerte ocurrida tres días mas tarde fue imitada y repetida tan solo cuatro días después en la universidad de filosofía en Checoslovaquia, donde Josef Hlavaty se auto-inmola de la misma manera y al misma hora que Jan Palach. De igual manera, dos días después en enero 22 se vuelve a presentar el incidente de suicidio con fuego.

Todos ellos son solo algunos de los casos que ejemplifican el efecto copycat el cual, todavía se extiende hasta el años de 1970 donde exactamente un año después de la muerte de Palach, un chico de 16 años se prende fuego como acto de auto sacrificio contra la guerra, la violencia y la locura del hombre. Lo anterior es de nuevo repetido tan solo cuatro días después, por un chico de 19 años quien escribió una nota diciendo que se suicidaba porque no podía adaptarse a el mundo y como una protesta contra la violencia y para ver de nuevo el amor. Actos que se repiten a su vez en varias partes de Francia tan solo dos días después, cuando dos hombres mueren por suicidio con fuego y cuyos casos se extendieron al grado de que durante el año de 1970 dieciséis caso de suicidio por fuego fueron registrados ocurriendo diez de ellos durante el mes de enero.

Con ese y muchos otros ejemplos, el autor pretende demostrar que los suicidios o inmolación así como asesinatos, se incrementan en los jóvenes o en los cultos poco después de que actos de violencia son presentados en los media. Ello debido al efecto copycat, que es un fenómeno altamente volátil en el que actos violentos individuales, retratados en los medios, tiende a engendrar incidentes similares en los días y semanas que siguen.

El efecto copycat es un acto que emergen de la personalidad humana que emula y duplica conductas especialmente, esas que son transmitidas por individuos carismáticos que con su mirada de cerca y los medios crean elementos que cuando son mezclados todos juntos en los ambientes de los cultos, por ejemplo, resultan algunas veces horribles y más allá de creíbles y que nos hablan de que los copycats asesinatos y asesinatos suicidas son reales y los media extienden el contagio: la imitación.

El primer asesinato producido por el efecto copycat a través de los media fue el 31 de agosto de 1988, cuando un hombre comienza a asesinar prostitutas y a mutilar sus cuerpos alrededor de Mitre Square in the Whitchapel en la área este de Londres. Los periódicos le dieron al asesino el nombre de Jack el destripador. Las historias de asesinatos de este personaje no sólo fueron dadas a conocer con intensas descripciones en cada vez más artículos dentro del Reino Unido, sino que también, el telégrafo, una nueva invención de la época, permitió a los periódicos en Londres extenderse a América y a todas partes donde se hablara inglés, imprimiéndose así historias de los asesinatos de Jack el destripador casi a la misma hora de su ocurrencia.

En octubre de 1988 aparece la primer novela docudrama cuando J.F. Brewer escribió “The curse on Mitre Square”, historia acerca de Jack el destripado, que fue vivida tan cercanamente a la realidad que creó asesinos copycat, según palabras del sociólogo Steve Snack.

Ese cambio que se presentó en la manera de cubrir los hechos en los medios, se parece a lo que sucedería más tarde, en menos de un siglo, cuando la CNN y otros nuevos canales comienzan a hacer lo mismo con tal de cubrir a la moderna televisión de televidentes.

Hoy el estilo frenesí de cubrir noticias con todo detalle como live news, breaking news y continuing coverage se ha convertido en una moderna forma de entretenimiento que comienza con la CNN desde 1980 y cuyo estilo fue seguido a mitad de la década de los 90tas por otras cadenas de televisión como la MSNBC, Fox News y otros noticieros, también en cadena, cuyos reportes en el periódico junto con el crimen en los canales de televisión es repetido en minutos con más detalles y con exageraciones de las historias y en ocasiones, hasta con falsedades inventadas por ellos lo cual, rebasa incluso por mucho, a las escena transmitidas en sus inicios por la CNN.


La razón, según lo escrito por Coleman, de que los media actúen de esa manera es porque cada uno es ahora forzado a competir por tener la mejor historia de horror además, de que el mundo moderno les da a los media, justo lo que ellos más quieren. Situación que el autor ejemplifica con la aparición de actos en cadena de adolescentes asesinos en las escuelas los cuales, tienen su primer antecedente en 1987 con el incidente Bengenfiel y cuya era moderna de inicia en 1979 con Brenda Spence una adolescente de 16 años de edad quien estelariza el primer ataque con disparos de armas de fuego en las escuelas y que fue seguido tan solo una década después en enero de 1989 por Patrick Purdy quien asesina con su AK-47 a cinco niños y hiere a 35 más. Lo cual a su vez, se repite, en febrero de 1996 en Moses Lake Washington State; en octubre de 1997 en Pear, Mississipi; en diciembre en Kentucky; en marzo de 1998 en Janesboro, Arkansas, en abril de 1998 en Pennsilvania y en mayo de 1998 en Fayetteville, Tennesse.

Eventos relacionados con el efecto copycat que describe el efecto imitación presentándose a pequeña y mediana escala donde los eventos de nivel macro fueron los sucedidos en el Estado de Washington, Alaska, Mississippi, Kentucky y Arkansas y en un nivel micro que se presentó en actos como el de Pennsilvania y Fayetteville Tennesse, donde el número de victimas fueron pocos pero, sin embargo, están relacionados con el efecto de los media sobre la gente.

Caso que también queda documentado es el de Columbine en abril de 1999 y que es repetido en el mes de noviembre y diciembre del mismo años en Nuevo México y en Oklahoma.

En este sentido, el profesor Joseph Westermeyes, un psiquiatra de la Universidad de Minessota, quien ha estudiado epidemias de asesinatos en otras culturas piensa que lo que lleva a hacer la misma cosa a tantas personas es el elemento copycat que está presente.

Sin embargo, la idea del copycat no ha sido tomada en cuenta seriamente, pues aún cuando los incidentes de asesinatos por arma de fuego en las escuelas se siguieron presentando y, después de lo sucedido en Columbine se mostró un incremento en los años que van de 1996 a 1999, el Servicio Secreto de los Estados Unidos se dedicó a tratar de implementar ciertas medidas para erradicarlo, como la expulsión del centro escolar de aquellas personas que para ellos resultaban prospectos potenciales para causar algún inocentes. Sin embargo, dicha medida, lejos de solucionar el problema, ocasionó que esas personas regresaran después con un arma y causaran otro incidente de los que se quería evitar.

Respondiendo a la situación el presidente del Center on Juvenil and Criminal Justice Vincent Shiraldi señala en el año 2002 que los media están creando conexiones de violencia juvenil donde ellas no existían y dando al público una imagen distorsionada de la gente joven en América; sin embargo, a esto también se le ha puesto poca atención.

Sin embargo, para Coleman, no cabe ninguna duda del efecto copycat que ocasionan los medios de comunicación pues señala que esto se puede comprobar con lo sucedido después del 11 de septiembre del 2001 pues, antes del 11 de septiembre la atención de los media parecía estar enfocada a cuál podría ser el siguiente caso de incidentes escolares por armas de fuego pero, después del atentado terrorista ese tipo de incidentes estuvieron fuera de la atención de los media lo que trajo como resultado que durante el año escolar 2001-2002 hubiera un decremento de los mismos.

Ahora bien, Coleman va más allá de enfocar su atención en los medios y encuentra también aspectos potencializadores del copycat en el contexto cultural. Para él, los sucesos ocasionados por armas de fuego así como otros asesinatos masivos o suicidios en grupos reflejan la cultura del momento, donde también la influencia de la música y de los músicos con sus géneros musicales de hoy en día como rock and roll, new wave, punk, heavy metal grunge rock, hip hop, Gansta rock, death rock y con sus sonidos y canciones, grupos o artistas solitas crean un sistema de actitudes o de creencias que nacen de esos mensajes comunicados o reforzados por la música o por los músicos. La influencia de la música al igual que aquella de los media son fuertes en las mentes y en las acciones de las personas jóvenes como fue el caso de Donal Cobain creador y líder del grupo Nirvana cuyo suicidio en 1994 fue imitado por muchos de sus seguidores.

Asimismo, se menciona el caso de conductas copycat relacionadas con el mundo deportivo el cual también puede ocasionar el efecto copycat, ya que el proceso es el mismo, aunque las celebridades y sus campos pueden ser muy diferentes, lo gráfico y la nada refinada cobertura de la muerte de las estrellas es glamorizada y pronto imitada en suicidios, asesinatos suicidas y muertes que se basan en las actuaciones de esas superestrellas u otros personajes famosos, como lo fue el caso de Marilyn Monroe en 1962 cuando el suicidio, después de su muerte (precisamente por suicidio), se vio incrementado en un 12%.

Los suicidios famosos definitivamente activan el efecto copycat, de acuerdo con el “Stack´s analices” publicado en el año 2000 en el Journal of Epidemiology and community Healt donde se encontró que la imitación fue confirmada como un factor que genera más suicidios que ningún otro tipo de historias lo cual, también tiene que ver con el tipo de medio de donde se obtenga la información ya que la información obtenida por televisión según los mismos estudios tiene una influencia 82% menor a la de los periódicos los cuales contienen más detalles que incluso podrían ser distorsionados.

Lo mismo sucede con el cine el cual, tiende a crear el copycat como fue el caso de la película “The Deer Hunter” cuyas escenas violentas inspiraron conductas imitadoras hasta el año 2000, aun cuando la película fue proyecta por primera vez desde 1978.

Para Coleman la razón por la que los medios generan tal impacto es porque sin ellos, muchos de nosotros no estaríamos más concientes que de lo que sucede alrededor de nosotros. La razón humana y la negación nos permiten hacer nuestra vida ignorando los mensajes ocultos que abundan en los episodios más traumáticos de ella. Pero muchos asuntos sutiles y motivos corren en eso eventos los cuales, sólo culminan y son reportados en términos del fin del evento. Pero descifrando en cadena de resultados es un sumario de incidentes que contagian la esencia de muchos temas. Los motivos son algunas veces sumamente sutiles, nosotros no podríamos darnos cuenta que entender muchos de ellos podría ocasionar una apertura de nuestra conciencia a esas imágenes simbólicas. Lo que genera que el método de suicidio o de muerte pueda ser imitado aún cuando los detalles con los que el televidente percibe las escenas presentadas le sean pasados por alto.

Los mensajes podrían invocar construcciones familiares del subconsciente el cual podría generar un diálogo interno entre el conciente y subconsciente humano. Elementos que deben ser entendidos y descifrados como una herramienta para referirse a la habilidad de leer un doble lenguaje antes y después de que sucedan las cosas. Ese doble lenguaje representa un significado que está escondido y que son las raíces de los incidentes. El efecto copycat trabaja la sobre vulnerabilidad y enojo de los seres humanos directo en las localizaciones específicas donde esos incidentes suceden.

Otros han hecho eso antes, tal es el caso de los Buiddhism´s tantras los cuales fueron escritos con ese doble lenguaje y si no se tiene una guía adecuada pueden ser mal leídos o confusos, lo mismo sucede para todos aquellos que desean descifrar los sitios, datos, símbolos y el doble lenguaje detrás de los suicidos, asesinatos, etc.

Así con toda esa información y ejemplos, Loren Coleman a través de su libro nos ofrece su propuesta del fenómeno copycat el cual para él, es un efecto que existe indudablemente y que está siendo acelerado en nuestro tiempo por las circunstancias agresivas que nos rodean y que llegó a ser toda una realidad para él en 1987 cuando escribe su libro Suicide Clusters y para otros estudios realizados como el llevado a cabo por la Universidad de Psicología de Columbia que señala en los resultados de un estudio que desde 1990 el efecto de los medios ha sido documentado en muchas otras ciudades además de los Estados Unidos tales como Australia, Alemania y Japón. Por lo cual, entre los deseos del autor se encuentra que el efecto copycat, ocasionado por los media se vuelva un tema de debate para cambiar lo que está sucediendo, para parar el sensacionalismo de la violencia y para parar ahora a los que potencializan las conductas violentas.

Notas:

1) Coleman, Loren, The copycat effect. How the media and popular culture trigger the mayhem in tomorrow´s headlines, United States of America, Paraview Pocket Books, 2004.

2) Pasante de licenciada en Ciencia Política y Administración Pública. Facultad de Ciencias Políticas y Sociales. UNAM. Coordinadora del Centro de Documentación Prospectiva del Nodo Futuro México, Proyecto Millennium, AC/UNU.

VER TAMBIEN:

COPYCAT: http://wp.me/p3Fa3t-5O

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s