LUZ POLAR

Todas las horas de la Historia son solemnes;

en ellas se libra el combate eterno de los pueblos;

hay horas gloriosas, hay horas tristes, hay horas
de dolor, pero no hay horas estériles, en este combate
eterno de Jacob, lidiado en las tinieblas de la Vida;

mientras haya un pueblo que combata, ese pueblo
no combatirá en la indiferencia, ni en la soledad;
su grito no se perderá entre el silencio de los hombres
ni el vacío lamentable de la Historia;

el único gesto que no es permitido al filósofo,
frente a las revoluciones, es el gesto de la Indiferencia;
ya no hay lucha de los hombres, sino lucha del Hombre…
todo combate de pueblos, es hoy el combate del Pueblo;
del Pueblo contra todos;

allí donde la libertad libra un combate,
es la Humanidad quien lo libra: cualquiera que sea la
latitud del mundo en que se lidie, y la lengua en
que se dé el grito de guerra ;

en las rudas vertientes de la Historia, por donde
quiera que un pueblo baja hacia el llano del combate,
los desfiladeros se abren, y la sombra de Leónidas aparece;

todo sitio de morir con honor, es Termopilas;
ése no es un sitio, ése es un gesto;
todo grito de revolución, es fecundo en el destino de los hombres;
¿por qué no hacerlo oír, si ese grito puede regenerar la Tierra?…
engrandecerlo desmesuradamente, es un deber del hombre libre;

así frente a la hora actual, que la actitud de Rusia se hace solemne;
es aquel el único punto digno de ser mirado :
es allí que vive el porvenir de Europa (1) ;
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(1) No se necesita «volar con las alas de la Mañana», de que habla
el Salmista, para ser un Profeta;
la Ciencia ha matado la Profecía;
hoy, en Ciencia histórica, predecir es deducir; toda Predicción es una Deducción;
es la concatenación de los hechos Visibles, la que delata la sucesión de los hechos aun invisibles.
en los días en que escritas fueron estas páginas, bastaba mirar hacia esa enorme cordillera del crimen, que era el imperio moscovita para deducir, es decir, para profetizar que aquella Montaña del Horror vendría a tierra, derrumbada por el cataclismo;
y, a tierra vino;
hoy Rusia es el Enigma Rojo, de pie sobre los escombros del Enigma Gris.
Lenin ha sucedido a Rapoustakine.

Rusia es la Anarquía;
no es aún la Libertad;
pero, lo será;
es un volcán brillando en las tinieblas;
es el Caos;
no hay que olvidar que del Caos, surgió el Sol;
según el Génesis;
y, la Libertad del Mundo, surgirá de allí…
de aquel pestañear de tinieblas que anuncia el nacimiento de un Sol.

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y, el porvenir de Europa, es el porvenir del Mundo;
es nuestro porvenir;
¿por qué los escritores da América, parecen heridos
de ataraxia, y de afonía, ante el espectáculo
de esa gran revolución llena de un espíritu humano
implacable e inmenso ?. ..

y, sin embargo, en ninguna parte del Mundo como
en América, la repetición de este gran grito es necesario…

porque después de Rusia, no hay pueblos más esclavos,
que esos rebaños que allí vegetan entre la inercia y la cadena;

es a ellos que es necesario mostrar la gloria de este volcán,
que agita como en tiempos de Prometeo, las entrañas de piedra del Cáucaso;

es el grito de ese pueblo en rebelión,
el que la prensa libre debe repercutir enormemente,
sobre los llanos estupefactos donde gimen esos pueblos a la sombra de una espada;

repercutir ese grito es hacerse una voz del grande himno,
que hoy conmueve y llena la Tierra…
pongamos sobre el cielo de esos pueblos, como luminarias
de esperanza, estas dos verdades, que se escapan
del horno ardiente de Rusia revolucionada:
Pueblo que sabe morir, no es nunca esclavo.
Pueblo que sabe matar, es pueblo digno de vivir;

tal es ese pueblo ruso, marchando hacia la luz,
por entre el hacinamiento de ruinas, que el hacha de la Justicia ha acumulado ante él;

y, se abren a su paso caminos irrevelados…
las floraciones negras de la Miseria se hacen rojas,
bajo la lluvia de sangre que de los cielos lejanos,
cae sobre los campos inertes, hechos monstruos en el silencio…

cantan el epitalamio de la Desolación…
y, el destino clarividente, abre en el horizonte
las dos alas desmesuradas del drama;
y, el drama enloquecido, llena la Tierra de pavor,
como en un duelo irrefrenable de águilas;
se diría que los hombres, ebrios del vino del Ensueño
y del Espanto, resucitan una Titanomaquia de escitas,
sobre los campos mismos de la Táurida;

una Ilíada de Tártaros, llena el Mundo con el rumor de sus prodigios;
las masas inertes del Cáucaso, ven despertarse los rayos dormidos
que se abatieron sobre Prometeo,
y un hormigueamiento de héroes, hace temblar la Tierra:

y, como el cuadrúpedo alado de la fábula, el clamor
de la cólera desciende hacia la mar sonora…

Rusia arde, como una selva en estío, bajo un viento de borrasca…
el prodigioso clamor de la revancha, suena ya como un grito de victoria,
bajo el desnudo cielo, enorme y blanco, lleno de mudas hostilidades…

las bombas de los nihilistas hacen volar las larvas,
y las descargas de los cosacos, hacen caer los héroes ;

el último de los Romanov, agarra a dos manos su corona,
que siente próxima a escaparse, como la última luz de su cerebro
lleno de un fastuoso sueño, y empapa de sangre un trono,
sobre el cual mañana imperará la muerte (1),
y, ante el rumor misterioso, que se hace formidable,
el pobre idiota tiembla… i soñador sobre su trono que una caricia
pérfida cerca, como la caricia lujuriosa de los mares,
y el abrazo pérfido de las olas cerca a una barca náufraga,
que ha de ser su presa!
de miseria y de dolor, es hecha su hora triste…
último representante de la barbarie asiática,
su majestad de Tetrarca, comienza a declinar, escupida
por todas las bocas de un martirologio …
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(1) He ahí otra Profecía, es decir, otra Deducción histórica, que fue cumplida. El Trágico Idiota fugitivo, fué sacrificado por sus propias hordas de esclavos. Nadie sabe a punto fijo dónde cayó su cabeza—si es que tuvo una—, ni dónde están los huesos de los lobatones imperiales desaparecidos en el desierto. Tal vez habrá corazón de hombre al cual conmueva esa tragedia;
el número de loa esclavos es infinito;
sin eso…
¿cómo retoñaría la raza de los Amos?…

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en vano quiere enmascarar su rostro tártaro,
con el antifaz de un reformador occidental ;
el bárbaro ruge bajo la máscara, en un vago estertor de oso,
voluntariamente domado…

el duelo sagrado de los nuevos santos,
que mueren bajo sus garras, lo enloquece;
las tembladoras aureolas, que brillan sobre las frentes pálidas,
exacerban en él sus neurosis ancestrales de asesino,
y el sereno azul del martirio lo ofusca con su divino candor;
el clamor de sus gemonías, sonando como un himno
de cristianos primitivos, espanta sin conmover,
el alma de aquel Nerón polar, que reina sobre una cloaca de sangre,
en la hora más negramente profunda de nuestra Historia actual…

el género humano pensativo,
mira el sueño deslumbrante de aquel gran pueblo,
que tiende al espacio sus dos manos encadenadas, que tiemblan en las tinieblas,
como dos grandes palmas de martirio…

y, presencia el duelo formidable de aquellas dos sombras, a la orilla del Abismo…

los buenos, los puros, los grandes, van cayendo
uno a uno, tragados por la muerte; átomos desprendidos del sol hacia el abismo infinito…

tal un Niágara de grandezas, las legiones de mártires se desploman en la tumba;
y, mientras un firmamento de mártires, se forma
en los lejanos espacios de la Historia, los que aún viven sienten el éxtasis de la lucha,
y marchan hacia ella, en uno como deslumbramiento de visión;

un feminismo extraño y heroico, único feminismo racional,
se alza proclamando la Igualdad ante la Muerte;
no ha muerto aún María Spiridowona, en las nieves de Siberia,
cuando una nueva Cimodocea, otra virgen roja,
se inclina sobre el abismo de la muerte,
para tomar en sus débiles dedos, el lis encarnado del martirio…

Zenaida Konoliamkoff, más feliz que María Spiridowona,
ella no vio su virginidad desgarrada por la insatisfecha brutalidad
de los cosacos, y pudo ofrecer a la muerte sus carnes heroicas, libres de mancilla;
aquel cuerpo de virgen, hecho un harapo miserable
en las alturas de la horca, se hace una bandera;

esa lengua hecha negra, por la estrangulación,
pendiente fuera de los labios tumefactos,
se hace como un hilo de luz, misérrimo y difuso,
tendido hacia el cielo remoto del Ideal…

¡Feliz el pueblo que sabe combatir así,
que sabe morir así ! ese pueblo vencerá;
pueblo que ama la miseria de su vida, más que la luz de la Libertad,
será siempre un pueblo esclavo;

¡oh, si en nuestra lejana América, se supiese luchar así,
se supiese morir así, ¿qué sería del despotismo?…
turbas en vasallaje, sin nociones del Honor,
ellas no dan de sí, sino una flora de bajeza y cobardía,
de lacayos y delatores…

estériles, como la higuera maldita de la Biblia,
la flor del Heroísmo no crecerá jamás en sus ramas
quebrantadas, embriagadas de servidumbre;

mudos bajo el magnetismo del foete;
sin otro fanatismo que aquel de la cadena;
cabalgando hacia el abismo, van esos pueblos
enloquecidos de vértigo, sin que en los portales del Levante,
aparezca la silueta de un Libertador,
pronto al asalto del Destino, lleno de la ira salvaje
que hace temblar los astros, pronto a romper la Tiranía,
bajo los golpes múltiples de sus botas aceradas;
inadie, nada! ¡oh Desolación!
el fracaso de las cadenas, es lo único que llena el horizonte;

en el silencio y en la obscuridad, duermen el sueño pesado del esclavo,
ahogando los latidos de un corazón sin grandeza,
doloroso como la desesperación, mudo como la Muerte…

hay algo de patético y de trágico, en la agonía de estos pueblos,
prontos a desvanecerse en la conquista y que acaso no renacerán jamás…

¿hay que dar ante ellos, un definitivo y melancólico adiós a la Esperanza?
¿no subirán nunca a la montaña de la Purificación,
a ese punto del horizonte, hacia el cual se vuelven hoy las miradas
deslumbradas del mundo, hacia la Libertad?…

los grandes caídos son los grandes convertidos ;
y, esos pueblos, cuya existencia de escándalo y
de azar, ha sido una serie no interrumpida de caídas,
¿no se pondrán nunca en pie? ¿no marcharán
hacia la ventura suprema, y la suprema Redención?

vuelta la faz al occidente, de espaldas a la Libertad,
¿han de continuar así, marchando encadenados hacia la muerte?

esa brutal letargía que les paraliza el corazón, ¿no pasará jamás?
fué el espectáculo de la enorme Revolución Francesa
contra todas las soberanías terrestres, el que hizo abrir sus ojos a la Libertad,
cuando a principios del siglo último, se separaron de España,
en busca de una independencia hoy amenazada,
y de una libertad siempre comprometida…

¿libertad? unos la tuvieron ruidosa, incoherente,
como la libertad tumultuosa de pueblos moribundos;
otros fueron al libertinaje, que es a la libertad,
lo que el vicio es al amor: una muerte;
y murieron en él;

otros, la sacrificaron a Baal; se hicieron esclavos del progreso material,
y pusieron el escudo de Cartago, sobre los haces de Roma ya vencida;
la Ciudad Ideal, derruida fué…
otros, se rindieron a la esclavitud, con un lujo de bajeza
que tiene todo el desenfreno de un vicio…

Toda revolución es un canto,
un pensamiento musical que se propaga por la atmósfera serena…
la palabra insondable de las revoluciones, es divina…
en el grito inarticulado de las muchedumbres,
todo lo sublime canta;

¿cómo hacer escuchar a la América, esa voz profunda y grave,
que gime y estremece la sombra, y viene de las estepas lejanas,
convertidas en fraguas por el rayo fecundo que ha de salvar la Tierra?…

¿cómo hacerles ver el gesto solemne de ese pueblo ruso,
gesto de sembrador, que no teme la muerte
al surco abierto de donde debe brotar la nueva Vida?

¿cómo llevar hasta ellos, este soplo de Libertad,
que hoy sacude las selvas tenebrosas de los montes Urales,
hace rojas las aguas del Volga, y lleva su clamor de espanto
hasta las costas silenciosas de Ponto-Euxino?

¿cómo rehacer en esos pueblos muertos, una alma Heroica?
el noble Imperio de la Gloria, se ha extinguido;
la edad heroica ha muerto; polvo es bajo los escombros;

las almas de Bolívar, de San Martín, de Morazán, de Juárez, de Martí,
nada dicen a esos pueblos en hebetud, fascinados por la cadena;

pasados son los tiempos en que las legiones indomadas
espantaban las tiranías, y perdidas en la selva profunda,
arrojaban nubes de fuego y gloria,
sobre las montañas azules y las praderas verdes vestidas de esperanza…

no fue en Farsalia que murió la libertad de Roma;
fué en Filipos, aquella noche trágica, en que Bruto desencantado de ella,
se atravesó con su espada el corazón…
el corazón de Bruto era el corazón de Eoma…
y, Roma, murió con él… después, hubo romanos, no hubo ya hombres;
así en América.

Jm Vargas Vila

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Hacemos nuestro este homenaje de JM vargas Vila a la revolución de octubre, que fue publicado por  en 1921 como un capítulo del libro “En las zarzas del Horeb”.

Seguiremos haciendo este tipo de publicaciones hasta el mes de octubre como un homenaje a este hecho histórico.

“Cuadernos de Reencuentro”

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Una respuesta a “LUZ POLAR

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