Poner fin a la república oligárquica

“A la mitad del viaje de nuestras vidas,
en una selva muy oscura me encontraba,
por haberme separado del camino correcto”

(Dante Alighieri. La Divina Comedia. Canto I)

Presentación

Con estas notas se quiere llamar la atención acerca de estos cuatro planteamientos:

1. La izquierda debe poner atención al problema de la realización del individuo.
2. Nuestra realidad histórica condiciona lo que somos y limita lo que podemos ser; por lo que para el momento actual la lucha es por la democratización.
3. Es necesario trabajar por la unidad de la izquierda y de todas las fuerzas no oligárquicas hacia una propuesta democrática para el país.
4. La base de la lucha revolucionaria está en la movilización popular.

Introducción

El ser humano parte de reconocerse existente en un medio social y en un momento histórico; en su diario vivir tiene la percepción de que el mundo no funciona correctamente; – en ese indicio crítico están implícitos los rudimentos de una visión acerca del “cómo debería ser”-. Con el contacto social reconoce que tales reflexiones no le son exclusivas y que algo parecido les pasa a otras personas, no sólo en el medio que lo rodea sino en todo el mundo. En la acumulación de experiencias sociales encuentra que han existido pensadores, teóricos que han tratado de dar respuesta a tal desarreglo; halla al materialismo histórico, al materialismo dialéctico, a la economía política, al socialismo científico; es decir, al marxismo que con los análisis de la lucha de clases, abre puertas que dan claridad para encontrar una explicación a lo que no concuerda con lo que considera como “lo ideal esperado”: un mundo de justicia, de igualdad de oportunidades donde cada cual pueda resolver sus necesidades básicas.

Una primera visión de nuestro país, Colombia, permite apreciar la existencia de una sociedad capitalista, puesto que se cumplen estas condiciones: 1) Existe la propiedad privada sobre los grandes medios de producción 2) Existe una producción para la competencia en el mercado y 3) Un estado por medio del cual una clase ejerce la dictadura sobre los amplios sectores de la población. Surgen; entonces, dos cuestionamientos: ¿Cómo surgió tal modelo económico? Y ¿Cuáles eran las características del país, antes de ser lo que somos.?

La respuesta a la segunda pregunta puede considerarse ilustrada en esta nota de Estanislao Zuleta, como muestra de que el capitalismo no nos fue heredado con la colonización española:” Las mismas causas históricas que detuvieron el avance de la burguesía industrial en la península, determinaron el hecho de que la forma de asentamiento y colonización no se rigiera por la pautas de la dominación capitalista y se convirtiera hasta cierto punto en un movimiento de traslación de la aristocracia terrateniente que encontró un nuevo campo para la expansión y renovación, dándole una base real y tangible a una parte de la baja nobleza que habría llegado a ser nominal y llevando no pocos aventureros heroicos y ambiciosos, o simplemente hábiles, a situación de señores de la tierra.”

Para tratar de dar respuesta a la primera pregunta, es válido hacer una comparación con la “Revolución Francesa” de 1789, la cual se ha tomado como hito para las revoluciones democrático burguesas; con ello no se introduce un modelo europeizante, por que metodológicamente no se quiere “negar” sino “buscar”; es decir, el supuesto no es que si el proceso nuestro no es idéntico; entonces, no existió. Un hecho cierto es que no se encuentra a lo largo de la historia nacional, ni en los cincuenta levantamientos y ocho guerras del Siglo XIX, así como tampoco en los procesos de independencia, la presencia de una clase burguesa que se haya levantado contra señores feudales debido a la contradicción en el modelo económico y que en consecuencia haya generado una revolución que desemboque en un cambio del modelo económico y por lo tanto en una transformación social, a pesar de que durante la colonia fueron evidentes los rechazos, a veces violentos, del manejo excluyente que tenían los españoles con los criollos, de las cargas impositivas, de la dominación política. Incluso los primeros “Gritos de Independencia” en las colonias americanas, fueron una reacción a la invasión napoleónica a España en los cuales se reclamaba la libertad de “nuestro rey cautivo”; sólo la visión de Bolívar iba más allá.

Si aceptamos que con la Revolución Francesa se les dio el contenido moderno a los conceptos de Ciudadano, Democracia y Nación; entonces, estos quedan implícitos en la misma búsqueda planteada. Estas categorías no surgieron; entonces, como logros vivos de las masas alzadas por unas reivindicaciones básicas, por lo tanto siempre han tenido un carácter deformado. Este sería un punto de partida a considerar en la elaboración de propuestas políticas en el país. Luego de casi 180 años de la existencia de un modelo republicano, en la marcha real de la sociedad colombiana, se tienen por un lado una clase política dominante, incapacitada por su esencia, para conducir la democratización social; y por otro lado, movimientos alternativos, imposibilitados por sus definiciones y por sus opciones, para liderarla. De este desencuentro de país se tiene un conflicto de más de 60 años que nos ahoga en la violencia y que impide nuestro surgimiento como nación.

Con los acontecimientos que rodearon a “la noche septembrina”, se inició el aislamiento y combate a los héroes de la gesta libertadora y el desmonte de los avances democráticos logrados por el pensamiento bolivariano, situación que se ha prolongado hasta nuestros días; de esta traición nació la república oligárquica. Sería pues la tarea del momento la lucha por la democratización del país, en su integridad social; es decir, en lo político, lo económico y lo cultural.

Los trabajos de muchos intelectuales muestran que el modelo social de la colonia, excluyente para los sectores populares, siguió existiendo luego de la guerra de independencia y que el proceso de democratización republicano de Bolívar quedó truncado. A pesar de que estos sucesos se aceptan como ciertos y que han sido objeto de estudio, los movimientos alternativos creados por la izquierda en el Siglo XX, no lograron enraizar sus luchas en la historia del país; por el contrario, quisieron derivar la lucha de clases a partir de definiciones, tratando de adaptar a ellas la realidad. No se logró legitimidad histórica ni convocatoria social y aún se sigue tratando de asumir la lucha como la lucha por un programa, alejado del sentir popular, no surgido del calor de las masas por unas reivindicaciones naturales, legítimas e históricas.

No se pueden asumir el socialismo y el comunismo como modelos que por definición reivindican al pueblo colombiano como resultado de la aplicación de una receta; en este modo de pensar hay una desviación intelectualista que convierte la ideología en una pose, como algo que se acoge, no como algo a lo que se llega después de la asimilación por el movimiento social. Frente a esto es necesario ser más cauteloso puesto que se conocen, por las experiencias históricas mundiales –incluídas las nacionales- las desviaciones, errores, inconsistencias, traiciones y crímenes que se han cometido a nombre del socialismo y del comunismo.

Nuestra historia condiciona lo que somos y limita lo que podemos ser. Por esto una convocatoria a las fuerzas impulsoras del desarrollo social debería partir de llamar al pueblo colombiano, a sus organizaciones democráticas y a sus dirigentes, a superar las diferencias y a emplear los mejores esfuerzos para el impulso de una Gran Coalición Democrática, que trabaje por la defensa de los intereses populares y de la Soberanía Nacional, con el propósito de crear un gobierno que se comprometa con:

– la democratización real y participativa
– la inversión social para dar respuesta a las grandes necesidades del pueblo colombiano
– el desarrollo tecnológico para la solución de nuestros problemas en armonía con la naturaleza y
– la promoción de la integración regional y de los pueblos del mundo

La continuidad de estos objetivos se garantizarían con la creación de un estado democrático que sea ejemplo de civilización y que tenga como su razón de ser: el respeto por la dignidad y el bienestar de las personas, siempre iluminados por esta máxima:

TODO PROCESO QUE SE DIGA REVOLUCIONARIO Y QUE NO ESTE ORIENTADO A FOMENTAR LA MAS AMPLIA PARTICIPACIÓN POPULAR Y A ELEVAR EL NIVEL DE VIDA DE LA POBLACIÓN, ES FALSO.

El qué Hacer

En nuestra cotidiana y todavía reducida práctica política organizativa continuamente nos enfrentamos con la pregunta. ¿Qué hacer?

Creemos que la respuesta es: movilizar a las masas populares alrededor de su plataforma reivindicativa, salida que aunque genérica, aporta algo de luz por que traza entornos originados desde un lineamiento ideológico, que se aprecia por consecuencia al considerar estos hechos: 1) una plataforma no surge espontáneamente, 2) conlleva un pensamiento político alejado del elitismo, 3) establece una condición de lucha, 4) involucra el problema de organización –con todas sus implicaciones- puesto que una movilización que quiera permanecer debe ser resultado de la labor organizativa y 5) obliga a proponer qué se puede considerar cómo reivindicaciones, punto que confronta de forma vital, en el día a día, a la sociedad de consumo si se definen a la luz de lo propuesto por Manfred Max Neef en El Desarrollo a Escala Humana¸ esto es, llenar la matriz de necesidades, formada por estas categorías existenciales: Subsistencia, Protección, Afecto, Entendimiento, Participación, Ocio, Creación, Identidad, Libertad

Aquellas acciones que se adelanten sin la organización y la movilización populares pueden ser infructuosas y corren el seguro riesgo de resultar perjudiciales.

Unos lineamientos

Como una de las tareas fundamentales es buscar la unidad del accionar de las fuerzas de izquierda sobre la base encontrar identidad en la definición los intereses populares, se propone que las acciones siempre se adelanten orientadas por estas políticas guías:

-Crear conciencia, pensamiento, poder popular
-Diálogo en el campo popular
-Diálogo, acercamiento, intercambio, debate, crítica y unidad programática

Gracias

“Cuadernos de Reencuentro”

Eduardo Posada

Medellín, Junio 29 de 2013

Ponencia presentada el día 29 de junio de 2013 al evento de Unidad de las fuerzas de izquierda y democráticas.

 

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