En defensa de Maduro y en defensa de la dignidad

En defensa de Maduro y defensa de la Dignidad

 Resulta bastante molesto tener que escribir este tipo de notas para aclararles a algunos, no lo literario, sino la interpretación en el sentido de lo humano. Las circunstancias convierten este propósito en necesario ante las informaciones tendenciosas que se dan acerca del pueblo venezolano y de las personas que integran su gobierno patriótico, nacionalista y por tanto, revolucionario.

 Cuando el Presidente legítimo, Nicolás Maduro, construye una oración larga en la que afirma “que son tan víctimas del capitalismo los comerciantes que hacen trampas… que roban, como nosotros” se debe entender que quiere decir “que estos comerciantes son tan víctimas del capitalismo como nosotros”. Igualmente, al referirse de que sintió la presencia del Comandante Chaves en un pajarito, es algo completamente normal desde su apreciación individual.

 Personalmente, las bifloras y los veranos con cielos despejados me recuerdan a mi madre. De una manera literaria, uno podría decir que en estas flores siento la presencia de ella o que me hablan de ella. Muchos han dicho que ven a su amada en una rosa o que en los labios de ella hay una fresa. Nadie tendría la licencia para decir que están locos por que les hablan las plantas o porque la boca de una novia es una fruta.

 En la Biblia se habla de una metáfora de querer pasar un lazo por el ojo de una aguja y nadie ha intentado tal despropósito, a pesar de los ricos sí entren al “reino de los cielos”. Hay quienes dicen que Celia Cruz no ha muerto y no son objeto de burlas en las redes sociales porque tal comentario no se toma literalmente y corresponde con un sentir y un afecto.

 Es que las palabras hay que comprenderlas en el contexto y en las intenciones de quien habla; de esta forma logra hacerse entender una persona con limitaciones en el habla o algún extranjero que se exprese en otro idioma; incluso los animales, por ejemplo los perros, nos comunican sus deseos sin emplear un lenguaje de personas. Sólo basta el querer entender; pero el querer tiene que ver con los intereses del que oye. Por eso se dice que “no hay peor ciego que el que no quiere ver”. A algunos les determinan lo que deben leer y cómo tienen que leerlo. Por esto, también sería válido que “no hay peor sordo que el que no quiere entender”.

 Los que tergiversan, distorsionan y difunden, están tan perdidos como los que se hacen eco de los comentarios amañados, que pretenden el desprestigio de un proceso a partir de torpes maniobras. Lejanos están también de lo humano. Por fortuna, son muchos los que “sí saben por dónde le meten el agua al coco”, tienen criterio propio y no se dejan manipular tan ingenuamente.

Lo que sí preocupa es que las personas estén más interesadas en el pajarito de Chaves que en los crímenes que se cometen en su propio país; mientras están pendientes de esto, les meten las manos en el bolsillo mediante decretos amañados. Ese es el papel de los descarados medios de comunicación que mantienen entretenida y desinformada a la población, con noticias tendenciosas y triviales, con telenovelas y chismes de farándula, mientras se roban el país.

 

Contribuyen a mantener un mundo lleno de mentiras. Por eso, no se puede creer en el cuento de la democracia cuando tu voto sólo sirve para incrementar el desperdicio de papel o cuando te hablen de inclusión y de equidad, pero en realidad aguantas hambre con tu familia, mientras los corruptos se dan la gran vida y los seguís sosteniendo y reeligiendo. Es lamentable que a personas sometidas y sumisas, las pongan a burlarse de un pueblo digno y rebelde que busca la libertad.

En países como Venezuela, las personas están tratando de solucionar sus problemas de alimentación, vivienda, salud y educación, por sus propios medios sin contar con las ganancias, la corrupción, la humillación y la opresión de las tradicionales clases dominantes; toman el destino en sus manos; eso se llama Dignidad y la Dignidad da la capacidad de decidir responsablemente con moral y ética. Sólo la libertad individual y soberana lleva a la actuación moral y ética. Eso es lo que hay que entender de los procesos. La dignidad es expresión de la libertad y la libertad es expresión de la dignidad.

Esto es lo que molesta a los imperialistas, a la oligarquía y a la derecha internacional.

Eduardo Pérez, “Cuadernos de Reencuentro”

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