Avanzar en la Unidad

Por: Ricardo Robledo “Cuadernos de Reencuentro”

Se va avanzar en la unidad de la izquierda en Colombia, cuando, por ejemplo, se cite a respaldar la gestión del Alcalde Petro y las organizaciones del sector, entiendan, respondan y salgan a manifestarse masivamente en las calles.

 Respaldar una gestión no implica aceptar los principios de un grupo, aunque no se pueden desligar a las personas de las acciones, de sus relaciones con la realidad, de sus pensamientos ni de su totalidad. Ahí existe una dualidad que hay que saber manejar para que no conduzca a la indiferencia de hecho ni a la inconsecuencia en la interpretación de la democracia y de lo práctico.

 Hay que entender que los ataques de que es objeto el Alcalde de Bogota, son ataques contra la izquierda en general, provenientes desde la derecha atrincherada en la Procuraduría. Son parte de la lucha de clases. Esto no ocurre desde una visión neutral, en Derecho puro, académica, de defensa de la Republica o sagrada de la lógica de la ley; además tales conceptos no existen imparcialmente en una sociedad de clases.

 Lo que es inaceptable es que la izquierda, única fuerza moral capaz de sacar al país adelante, no denuncie estos ataques ni haga el debate y los soporte pasiva y estoicamente. Igual actitud se asume cuando matan a algún líder popular, que es lo cotidiano; tampoco duele; la vida sigue su marcha indiferente; cuando cayó la Comuna de Paris, mientras llevaban al paredón a los comuneros, ya los otros habitantes de la ciudad departían en los bares y restaurantes.

 Ante la falta de avance en la Unidad de la izquierda en Colombia, caben muchas preguntas: ¿Será que no hemos sufrido mucho? ¿Será que el sufrimiento de la población en una sociedad capitalista, no es real? ¿Será que no interesa el sufrimiento de las personas? ¿Será que no se tiene una propuesta, o si se tiene, no se cree en ella? ¿Será que la revolución no es un problema social en el que no caben las interpretaciones unilaterales?

 Son muchos más los cuestionamientos, enfrentados a la cruda realidad de la práctica de la política alternativa en el país. Una cosa es tener que hacer algo bajo la presión de las armas y de las cadenas como les toco a los negros y a los indígenas en los procesos de conquista y colonización – o la aun zumbante y sangrante motosierra- y otra muy diferente hacerlo por el embaucamiento y la sumisión a una minoría.

 La fuerza de la burguesía esta en el capital que compra mano de obra, conciencias, que despoja para luego especular con las necesidades de las personas; la fuerza de los pobres esta en las mayorías. Hay que hacer realidad el lema “si golpean a uno, respondemos todos”. Ahí hay una clave del poder popular.

 En el decir de Paulo Freire, los oprimidos se liberan a si mismos, liberando también a los opresores y al conjunto de la sociedad; es la forma de salir de la prehistoria de lo humano. El capitalismo es una aberración desde el punto de vista del drama de las personas. La transformación social es necesaria.

Por: Ricardo Robledo “Cuadernos de Reencuentro”,

Noviembre 11 de 2013

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