Archivo mensual: enero 2014

David Alfaro Siqueiros

El humanismo de David Alfaro Siqueiros:
un espejo de la izquierda del siglo XX mexicano*

Enrique Ochoa Ávila

Descubrir el humanismo de Siqueiros no sería una tarea difícil, vinculado a la lucha decidida por un mundo nuevo, el muralista derrocha en su vida un infinito amor hacia la humanidad y hacia su pueblo en particular. En este trabajo se explora parte de sus ideas para profundizar en algunos aspectos de lo que se podría llamar su idea de la condición humana. Este personaje –como reflejo de la izquierda mexicana del siglo XX– es tan contradictorio, tan “brusco” y tan sensible a la vez, que no es cosa sencilla abordarlo sin caer en posiciones maniqueas. ¿Cómo distinguir entre el dogmatismo y la fidelidad a los principios?

Su vida

José David Alfaro Siqueiros nace en Chihuahua en 1896. Su padre fue un devoto católico que le procuró una educación conservadora, pierde su madre a una edad muy temprana. La principal influencia familiar que impactó la formación del carácter del artista no fue su padre, sino su abuelo: Don Antonio Alfaro Sierra “Siete Filos”. “Siete Filos” era un jacobino, un liberal radical; había combatido con las fuerzas liberales contra la intervención francesa. De aquí viene la formación anticlerical de Siqueiros. Desde muy joven, y a pesar de vivir en un medio acomodado, tiene contacto con las injusticias propias del México de principios de siglo, caldo de cultivo de la Revolución de 1910-1917. A los 15 años se inicia en el activismo político al participar en una manifestación estudiantil; por estas fechas el joven José David estudiaba el bachillerato por la mañana y artes por las noches. Al año, siendo aún un adolescente, abandona el hogar hostil a sus ideas progresistas y se incorpora a las filas del Ejército Constitucionalista, de donde llegó a ser miembro del Estado Mayor del general Manuel M. Diéguez. En 1919, el gobierno posrevolucionario le subsidia un viaje a París donde profundiza sus estudios de pintura y se empapa de toda la cultura occidental que el México de esos años no le podía proporcionar.

Inició su militancia comunista en 1923, este hecho es determinante en sus concepciones estéticas y su ejercicio artístico. En este año funda junto con Xavier Guerrero, Diego Rivera, Fermín Revueltas, José Clemente Orozco, Ramón Alba Guadarrama, Germán Cueto y Carlos Mérida, el Sindicato de Obreros Técnicos, Pintores y Escultores, fungiendo Siqueiros como secretario general. Un año más tarde, este mismo organismo crea la publicación El Machete, que posteriormente sería el órgano oficial del Partido Comunista de México. En 1928 asistió como delegado al IV Congreso de la Internacional Sindical Roja en la URSS. En 1937 parte a España para incorporarse a los combatientes republicanos en la lucha contra el franquismo. Después de haber atestiguado el papel de los trotskistas en la Guerra Civil española, se opone al asilo de Trotski en México, promovido por Diego Rivera y Frida Khalo; organiza un atentado contra la vida del disidente soviético en 1940.

En 1966 recibe el Premio Nacional de Arte. Recibe el premio Lenin en 1967, mismo que dona al pueblo de Vietnam que en esos momentos luchaba contra la intervención.

Hace importantes avances técnicos para la plástica, producto de su constante experimentación heterodoxa creativa.

Podemos abstraer su obra de artículos, conferencias, cartas, pinturas e incluso corridos.

Su vida es un ejemplo de fidelidad a la transformación práctica de la sociedad, a la causa del socialismo. Nunca interpuso obstáculo alguno que le impidiera cumplir con su deber de revolucionario; un claro ejemplo de esto se da en 1924, cuando ya famoso, deja su preciada labor creativa para asistir en ayuda de sus camaradas obreros de Jalisco, para colaborar en su organización sindical.

La vida y obra de David Alfaro Siqueiros refleja la vida de la izquierda mexicana, su confusión y sus “virajes”. Esta accidentada vida, voluntariamente elegida, lo acercó al drama humano en su máxima expresión: la temprana pérdida de su madre, el combate revolucionario en México, las montañas de cadáveres en España, etc. Sin embargo, el ser testigo de estas experiencias no hacen sino templar creativamente su sensibilidad artística. De su personalidad, apunta el emblemático Ernesto Che Guevara, Siqueiros “…no es de los que respetan las leyes del juego, y se consiguen todos los honores” (Guevara, 1980: 547).

Siqueiros muere de cáncer el 6 de enero de 1974 a las 10:15 de la mañana.

Ideas filosóficas

Como marxista, Siqueiros es materialista; de esta forma, sostiene que las condiciones materiales de existencia son las causas de las diferentes concepciones filosóficas, éticas y políticas, por supuesto que también las estéticas y el arte. Una muestra: “…a cada civilización corresponde una forma de cultura y, con ésta, una forma de arte” (Tibol, 1974a
:97). Aunque en sentido estricto, no hay planteamientos o reflexiones estrictamente filosóficas (en el sentido académico) o planteamientos concretos sobre abordamientos filosóficos clásicos.1 Sin embargo, su concepción filosófica se puede desprender de muchos pasajes que tienen una intencionalidad estética. Utilizando el término realismo expresa su materialismo de la siguiente manera:

Por realismo, dándole a esta expresión todo el significado convencional que la costumbre ha creado, debemos entender: lógica, sentido común, apego a los hechos comprobados, tratándose de las artes plásticas, descubrimiento de los determinantes sociales de cada específico periodo histórico de la humanidad, de los determinantes físicos (geográficos, climáticos, etc.) y también, en consecuencia, de los determinantes temáticos, formales y de estilo, toda vez que se trata de artes plásticas figurativas (Ibíd.: 150).

Con respecto al problema del conocimiento dice: “Los comunistas… no nos quedamos en el análisis de los hechos positivos. Los comunistas vamos siempre al fondo de los problemas y por ahí a la crítica y la autocrítica más directas” (Ibíd.: Como se ve, para este personaje el conocimiento es: primero, posible; después es profundo y reflexivo sobre sí mismo, sin olvidar la posibilidad de transformación práctica de la realidad, implícita en su vida y obra.

De sus afirmaciones acerca del realismo se desprende una concepción dinámica; habla del realismo como un “medio de creación siempre en marcha.” En otra parte dice: “… ni las formas de realismo, ni los medios de materialización práctica son fijos.” Critica la posición metafísica en torno al arte que asumen algunos pintores que trabajan únicamente el aspecto subjetivo, olvidando que “lo subjetivo… no es más que parte integrante y subsecuente de lo objetivo, de lo vivo” de esto podemos afirmar que acepta la primacía de la materia sobre el espíritu, es un materialista como se dijo arriba.

Sobre el problema de la verdad, se inclina por la interpretación marxista-leninista que reconoce la parcialidad de la investigación científica, se pregunta sobre una verdad completa, en el sentido de “acabada”, de la crítica unilateral del arte que deja de lado su papel ideológico (Ibíd.: 66 y 67) En resumen, es un materialista que llama a la transformación revolucionaria de la sociedad (Cfr. Marx, s/f: 26).

De su práctica comprometida se desprende una ética colectiva de lo mexicano que debe ser encausada para darle rumbo a los destinos del país (Monsiváis, 1985: 103).

Sobre la estética: a decir de Raquel Tibol, para él, el arte es “una función y un proceso” (Tibol, 1974a: 12), busca que tenga el “máximo servicio público”, oponiéndolo al arte burgués elitista. “En la estética de Siqueiros –dice Tibol-, encontramos inconformismo crítico y autocrítico; voluntad creadora, generosa y vigilante; reafirmación de un realismo de muchos mayores alcances éticos y estéticos…” (Tibol, 1974b: 56)

Desprecia los gustos burgueses: “Esta por demás decir que el concepto de buen gusto se apoya en lo que podemos considerar como el buen gusto de la burguesía distinguida, de la burguesía chic y refinada, contra el gusto de la pequeña burguesía” (Ibíd.: 184). Es por demás obvia la concepción clasista sobre estética que se detecta en esta afirmación.

Frente a las posiciones eurocentristas típicas del porfirismo, Siqueiros antepone bases firmes para un nuevo arte no simplemente contestatario y localista, sino un nuevo arte universal identificado con las ideas socialistas sobre el futuro, “…estableció con ideas primero y con obras después, las bases para un nuevo arte americano no subsidiario” (Ibíd.: 7).

Desprecia profundamente la pretendida posición de imparcialidad de los defensores del “arte por el arte”, sin ninguna inclinación ideológica (Ibíd.: 69).

Con respecto al individualismo, como característica fundamental del mundo burgués es especialmente beligerante, sobre todo por la tremenda fuerza que esta actitud tiene en el arte.

Ideas políticas y sociales

La vocación del pintor es internacionalista. Ya desde los primeros números de El Machete, llamaba a imitar “el ejemplo del proletariado europeo… [sus victorias en] Inglaterra, Francia y Alemania” (Tibol, 1974a). “La subordinación política al extranjero imperialista toca y destruye hasta lo aparentemente más sagrado y recóndito de la vida de una nación.” (Ibíd.: 145).

Se mantiene en guardia frente a los nacionalismos extremos, para él, el chovinismo es una confusión ideológica “que mueve a los intelectuales adictos aún a las plataformas de la nueva y pequeña burguesía” (Ibíd.: 166). No parecerá necio afirmar que para Siqueiros la implantación del socialismo es ajena a todo utopismo y romanticismo, para él, el socialismo “no va a aparecer súbitamente como por juego de magia, sino a través de un proceso de depuración progresiva de todos los aspectos negativos que correspondieron al orden social inmediato anterior” (Ibíd.: 195).

Sobre las clases sociales, no es necesario aclarar el partido que toma el pintor, sus méritos como organizador sindical y los motivos de su pintura son bastante elocuentes. De la clase enemiga, de la burguesía, destaca su rechazo no sólo a su sostenimiento en base a la propiedad privada, sino el énfasis que pone en el derrumbamiento del individualismo, como característica de esta clase, cuestión que combate con su idea de arte colectivo frente a la pintura de caballete. Propone concretamente la desaparición absoluta del individualismo burgués.

Frente al clero Siqueiros asume una actitud crítica que raya en lo rabioso, celebra el anticlericalismo de Orozco (Ibíd.: 59). Sin embargo reacciona contra la devastación de los templos, en tanto que creaciones arquitectónicas (Ibíd.: 96). “Las iglesias –afirma–, como expresiones artísticas, forman parte del acervo de la cultura nacional” (Ibíd.: 103).

Identifica una cultura de clase, de las grandes masas populares, misma que es el destino de su producción artística (Ibíd.: 31) Esto sin menoscabo de reconocer la importancia de un arte que trascienda fronteras “que sea fruto de la captación del panorama internacional de las plataformas de antecedentes y elementos funcionales locales” (Ibíd.: 35). Un arte para la humanidad.

El papel de la ideología es importante para comprender el pensamiento del pintor. Siqueiros reconoce el rol fundamental que juega la ideología, es decir, los intereses de clase, es obvio el partido que toma nuestro muralista. De hecho, como se apunta arriba, todo arte tiene carácter de clase, tiene una función pública, ideológica. La ideología viene después del vencimiento por la fuerza “…así se produjeron todas las conquistas de la antigüedad, en la Edad Media, con el renacimiento, en el mundo de la burguesía liberal, y así las lleva a cabo en parte el imperialismo contemporáneo. Sólo el cambio radical de civilización, en mi concepto, puede poner fin a tal método” (Ibíd.: 92).

Habla el pintor sobre el humanismo, llamándolo concretamente “nuevo humanismo”, éste es identificado con el futuro socialista al que concibe como meta de su labor.

Frente a la cuestión indígena se muestra profundamente respetuoso del periodo prehispánico, reconociendo el pasado glorioso (Monsiváis, 1985: 103), sin con esto caer en una falsa posición indigenista como la que con tanta ferocidad criticó a Diego Rivera (Ibíd.: 111). Es justo reconocer, sin embargo, que en los albores de su práctica artística (1921) había algunos gérmenes de esto, habla por ejemplo de “facultades raciales” (Tibol, 1974a). Como humanista y como marxista es enemigo del racismo, como apunta Esther Cimet es uno de los rasgos antihumanistas del capitalismo en su fase imperialista.

Frente al progreso y los avances de la industria, mantiene una actitud de reconocimiento a los logros alcanzados, y llama a sus colegas a conocer estos avances (Ibíd.:36), propone retomar una “nueva y propia tecnología científica y mecánica” que adelante los recursos del artista (Ibíd.: 76). Como se observa, las actitudes del muralista frente a la ciencia y la técnica de ninguna manera se identifican con la desesperación o el nihilismo, sino de encontrar en ellas las posibilidades materiales para el beneficio humano, en este caso en la esfera del arte.

No hay en su obra ideas claras con respecto a la educación, salvo las innumerables referencias que hace resaltando el papel educador del arte colectivo como formador de la nueva sociedad inspirada en el colectivismo (Ibíd.: 187), precisa que su importancia pedagógica es superior para las artes plásticas de función social. Es importante, sin embargo, no dejar de mencionar la gran importancia que le daba a la formación de los niños. Así se demuestra en su trato a sus nietos, ya sea condenando el maltrato infantil que afecta la dignidad del niño, aún cuando él mismo la padeció.

Conclusiones

Para Raquel Tibol, “casi todos los murales –y en toda su práctica- están compuestos con base en asuntos de franca tendencia humanista que parten o llegan siempre a los temas medulares de las luchas de liberación de los pueblos oprimidos; las luchas de los desposeídos para conquistar una efectiva justicia social, y el repudio a la guerra para oprimir, sojuzgar y envilecer a los débiles” (Tibol, 1974b: 61).

La relación entre humanismo y comunismo es natural en el artista, afirma que “…un comunista …no puede aceptar de ninguna manera la aplicación y desarrollo de una corriente que expulsa la imagen del hombre y el medio físico social en que este se mueve de la producción artística” (Tibol, 1974b: 192). Es evidente la idea que tiene de hombre como centro de la problemática artística y política, si es que en Siqueiros nos podemos referir a estos aspectos de manera separada.

Finalmente, podemos resumir su idea de hombre en una cita del mismo pintor:

…quisimos penetrar en nuestro hombre de México, y penetrando en él penetramos en el hombre universal, porque la única manera de entender realmente el hombre es teniendo en cuenta al que tenemos adentro de nosotros mismos, al propio, al del país donde vivimos, de nuestra idiosincrasia. Es único camino para entender al hombre universal (Zabludovsky, 1974: 72).

Bibliografía

Directa

  • Siqueiros, D. (1974). Textos. Fondo de Cultura Económica. Estudio introductorio y compilación de R. Tibol. México.

Indirecta

  • Marx, C. (s/f). Tesis sobre Feuerbach. Obras escogidas. Progreso. Moscú.
  • Monsiváis, C. (1985). Amor perdido, 9ª edición, Ediciones Era. México.
  • Tibol, R. (1974). Orozco, Rivera, Siqueiros. Tamayo. Fondo de Cultura Económica. México.
  • Varios. (2000). Releer a Siqueiros. CONACULTA. México.
  • Zabludovsky, J. (1974). Siqueiros me dijo. Organización Editorial Novaro. México

*La versión impresa apareció en el libro: Alberto Saladino García (compilador), Humanismo mexicano del siglo XX, Toluca, Universidad Autónoma del Estado de México, 2004, Tomo I, págs. 485-494.

Nota

1 Esto por lo que se refiere estrictamente el estudio formal académico de la filosofía o alguna de sus ciencias.

Enrique Ochoa Ávila
Escuela de Humanidades/UABC
Julio 2006

http://www.ensayistas.org/critica/generales/C-H/mexico/siqueiros.htm

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DESIGUALDAD SOCIAL EN EL MUNDO: 178 INFORME DE OXFAM RESUMEN 20 DE ENERO DE 2014

VER EL INFORME OSFAM

DESIGUALDAD SOCIAL EN EL MUNDO

A los 83 años, murió en México el poeta y escritor argentino Juan Gelman

El escritor, poeta y militante Juan Gelman falleció en el Distrito Federal de México, donde se encontraba internado y donde residió los últimos 25 años, según informaron fuentes allegadas a la familia.

Falleció en México el poeta Juan Gelman

Gelman falleció pasadas las 19 horas de nuestro país en el Distrito Federal, ciudad en la que residía desde 1988 junto a su esposa, Mara La Madrid.

El poeta nació el 3 de mayo en el barrio de Villa Crespo, una zona de Buenos Aires con una fuerte presencia de la comunidad judía, y en cuyas calles aprendió a jugar a la pelota y se hizo hincha de  Atlanta.

A los ocho años escribió su primer poema que se publicó en la revista Rojo y Negro, que tenía una línea editorial identificada con las ideas libertarias y de izquierda.

Esos precoces sentimientos por los menos favorecidos lo impulsaron a militar cuando era un adolescente que estudiaba en el Colegio Nacional Buenos Aires.

Ingresó en la Federación Juvenil Comunista a los 15 años, cuando la Unión Soviética emergía triunfante tras derrotar al nazismo en la Segunda Guerra Mundial y el peronismo irrumpía en la escena política nacional.

Se propuso estudiar química en la UBA tras recibirse de bachiller, pero al poco tiempo dejó para formar el grupo de poesía Pan Duro, una agrupación literaria integrada por jóvenes del Partido Comunista.

Los textos que producían en Pan Duro, durante los años `50, combinaban la lírica con la denuncia a los explotadores, los dueños de la tierra y poseedores del capital.

“Pagar para volver a mi Patria después de tantos años de destierro y persecución significó una infamia. Pero acá estoy, tratando de vivir una vez con utopías”

Hacia fines de esa década, la influencia de la Revolución cubana se hizo cada vez más fuerte en la izquierda argentina, que comenzaba a plantearse la posibilidad de la lucha armada como la única posibilidad de cambiar la realidad.

La proscripción del peronismo y la represión al movimiento obrero motorizada por el Plan Conintes que se aplicó durante la presidencia de Arturo Frondizi contribuyeron a la radicalización de las ideas de Gelman, que por entonces superaba apenas los 30 años.

Durante la presidencia de José María Guido –que asumió  como presidente tras el derrocamiento de Frondizi-resultó encarcelado junto a un grupo de escritores por pertenecer al Partido Comunista.

Ese breve paso por la cárcel, sumado a la postura ambivalente que sostenía el partido en relación a Cuba y la lucha armada, lo aceraron a los grupos disidentes de la línea oficial para acercarse a un peronismo entonces perseguido e ilegalizado.

La clase trabajadora era peronista por definición, y muchos teóricos de la izquierda comenzaron a interpretar a mediados de los `60, que en el movimiento fundado por Juan Domingo Perón podía construirse una alternativa revolucionaria para esa conflictiva Argentina.

Un mundo que se conmovía con el Mayo Francés, la Masacre de la Plaza de las Tres Culturas en México y la muerte del Che Guevara en Bolivia, y un país que se sacudía con el Cordobazo, el Rosariazo y otras expresiones de la resistencia contra el régimen militar de Juan Carlos Onganía, influyeron decisivamente en la apuesta del poeta por la revolución.

Así fue que Gelman ingresó en las Fuerzas Armadas Peronistas, una organización surgida de un grupo de militantes de izquierda que pretendían dar un apoyo logístico desde Argentina a la guerrilla del Che instalada en Bolivia.

Supo también, por esos agitados años, combinar su militancia con el periodismo, al trabajar en las revistas Panorama y Crisis, y en los diarios la Opinión y Noticias.

En 1973, poco después de las elecciones que posibilitaran el retorno del peronismo al gobierno tras 18 años de proscripción con la victoria del candidato del FREJULI,  Héctor Cámpora, las FAR se fusionan con Montoneros, la organización armada más influyente de entonces.

Gelman pasó a integrar un lugar de importancia en la conducción de Montoneros, primero como un referente de superficie, y luego, cuando la organización ingresó en la clandestinidad, se dedicó a denunciar los crímenes de la Triple A en el exterior.

En esa tarea se encontraba cuando se produjo el derrocamiento de Isabel Perón, el 24 de marzo de 1976, y debió permanecer en un exilio que lo llevó a vivir en Roma, México, París y Managua.

Residente en Roma desde principios de los `80, pasó a trabajar para la UNESCO como traductor, mientras comenzaba la búsqueda de su hijo Marcelo, y de su nuera María Claudia García, secuestrados por la dictadura y que permanecían desaparecidos.

Aunque colaboró con el diario Página/12 desde sus inicios en 1987, recién puedo volver al país un año después, previo pago de una caución judicial, que le permitió presentarse ante la Justicia para no quedar detenido.

“Pagar para volver a mi Patria después de tantos años de destierro y persecución significó una infamia. Pero acá estoy, tratando de vivir una vez con utopías”, declaró a la revista Humor recién llegado al país.

Sin embargo, eligió radicarse en México, donde en 1989 lo encontró el indulto de Carlos Menem, una medida que incluyó a militares genocidas a otros antiguos jefes guerrilleros.

“Me canjean por los secuestradores de mis hijos, y por otros miles de muchachos y militantes que ahora son también mis hijos”, señaló en una declaración con la cual expresaba su rechazo a ese perdón.

Desde entonces, la búsqueda de su hijo y su nuera se convirtió en la causa que abrazó con el mismo fervor que le dedicó a la militancia revolucionaria.

Halló el cuerpo de su hijo en 1990, gracias al trabajo del Equipo Argentino de Antropología Forense, que dio con sus restos en San Fernando.

Ocho años después, descubrió que su nuera había sido trasladada a Uruguay en el marco del Plan Cóndor, el proyecto represivo que coordinaron las dictaduras del cono Sur.

Reclamo una investigación a los presidentes uruguayos, Julio María Sanguinetti y Jorge Battle para dar con la identidad de su nieta, y en 2000, Gelman pudo reunirse con ella.

Tras dar cuenta de su identidad, la joven decidió cambiar el nombre de Andrea –bajo el cual fue anotada por un policía uruguayo tras nacer en una clínica de Montevideo–, y pasó a llamarse María Macarena Gelman García.

En 2008, los autores del secuestro y muerte de su hijo fueron condenados en la causa que se instruyó por los crímenes cometidos en el centro clandestino de detención automotores Orletti.

El Comunismo, una opción que no se puede saltar

JulioCésar, “Cuadernos de Reencuentro”

El imperialismo no logró detener el curso de la historia, su crisis actual es de tal gravedad que le quedan pocas opciones que agotar. En el terreno económico pudo sortear lo que se ha denominado la crisis de los 30, el keynesianismo como teoria económica y política del imperialismo se convertiria en la tabla de salvación. La crisis posterior como agotamiento del modelo de Keynes, o simpplemente desgaste del sistema capitalista, comenzaria una nueva etapa de remiendos al sistema capitalista, una etapa experimental que en 1973 con el compendio económico, político y social del economista Friedrich Von Hayek, comenzaria a perfilar lo que se conoce como el neoliberalismo.

El neoliberalismo es sinónimo de violencia, injusticia, deshumanización, crueldad, de las alternativas del imperialismo para frenar su crisis ha sido esta de una violencia tal, de una saña tal contra los pueblos del mundo, incluyendo el propio pueblo norteamericano, que es dificil pensar en un modelo novedoso del imperialismo a futuro que no implique un derramamiento de sangre más crtico que el que se ha dado hasta el momento. La crisis que se planteó en el 2008 mínimamente se ha contenido con agus tibias y evidencia la crisis de las alternativas del imperialismo, casi que se puede pensar que la etapa siguiente del modelo económico, político y social del imperialismo es la Guerra general a cielo abierto, porque el grado de su desarrollo y contradicción no le permite otra cosa.

En el terreno de la política y la ideologia fallaron todos los proyectos reformistas que desde europa y desde el mismo seno del imperialismo se gestarón para poner freno a la lucha social y política de los pueblos oprimidos del mundo.

Aquellos que dijeron que habia llegado el fín de la historia y que diseñaron en sus laboratorios el prototipo una juventud a su deseo y semejanza, se encuentran hoy con ejemplos como el de la sociedad de jóvenes chilenos que buscan su historia y en ella están encontrando las armas de combate y la esperanza futura.

Todos los modelos ideológicos y políticos que pretendieron intermediar y ubicar un centro fracasaron. La ilusa izquierda latinoamericana que en procesos de diálogo y negociación entregaron los sueños de millones de pobladores, hoy no tienen más alternativa que mirar desde sus balcones las esperanzas de una juventud y de unos pueblos que buscan su futuro y sus esperanzas y que se acercan a la única alternativa de justicia que tienen para enarbolar sus banderas: el Comunismo, el Marxismo.

La crisis capitalista tiene sumida en la más completa miseria a un importante grupo de paises europeos y los pueblos de esos paises se acercan esperanzadoramente a las fuerzas de izquierda que jamás perdieron el norte.

En america latina se da un importante laboratorio y la izquierda mundial mira esperanzadoramente los pasos que un importante bloque latinoamericano ha dado para garantizar la supervivencia de sus pueblos.

La revolución es un hecho innegable en el concierto mundial y las herramientas de lucha, la ideologia esta en el comunismo y el marxismo.

JulioCésar, “Cuadernos de Reencuentro”

El gobierno ecuatoriano

El gobierno ecuatoriano y los movimientos sociales

Lo que no dice el artículo del Washington Post (I)

 

Por José Antonio Gutiérrez D.

 

Antonio Caballero, decía en 1998 que “en el fondo nuestra guerra es muy sencilla: es el fruto del imperialismo y de la lucha de clases. Dos cosas que, según las clases dirigentes colombianas, no existen. Así que seguiremos en guerra” [1] . Nunca esta aseveración fue más cierta, ahora que se levanta la polvareda por las “revelaciones” del Washington Post [2] , que no dicen sino lo que muchos sabemos: que en buena medida esta oligarquía parásita, cleptómana, corrupta y mafiosa, se mantiene en el poder gracias a la intervención activa de los Estados Unidos (EE.UU.) en los asuntos colombianos.

Me costó entender por qué este artículo en particular causó tanto revuelo, si dice cosas que venimos diciendo desde hace mucho tiempo sobre la intervención norteamericana en el conflicto. El artículo apenas revela la existencia de “fondos negros”, cuyos montos no se dan a conocer, pero que serían muy superiores a las cifras oficiales de asistencia militar contenidas en el Plan Colombia ($9 mil millones de dólares). La existencia de asistencia militar, sobretodo en inteligencia y tecnología de punta, así como la presencia extendida de “asesores”, “contratistas” y mercenarios de la CIA y la NSA no es nada novedoso, salvo que, por primera vez, reconocen con meridiana claridad el carácter central que tienen para la estrategia militar “colombiana”. La sorpresa, en gran medida, se explica por la mediocridad de la prensa colombiana que se dedica exclusivamente, a repetir como guacamayas lo que vociferan mandos militares y el relamido ministro Pinzón respecto al conflicto. La prensa investigativa está muerta (literalmente) en Colombia y hay que enterarse de estas cosas a través de la prensa internacional. Un hecho vergonzoso, pero que es parte de la estrategia integral contrainsurgente del Estado para mantener a la opinión pública en la ignorancia de la realidad del conflicto y alimentarla con propaganda ridícula y exagerada.

El artículo del Washington Post no me pareció, salvo uno que otro dato, ni tan revelador, ni bien investigado: está escrito con sesgos importantes, con no poca dosis de propaganda, carente de profundidad histórica o analítica y con una comprensión muy superficial tanto de la dinámica como de la realidad del conflicto social y armado colombiano. Pero esta última crítica la haré específicamente en un futuro artículo. Por ahora me interesa mucho más lo que no se dice en este artículo que lo que se dice. Sobre todo con base en la posición de la oligarquía colombiana en el “nuevo orden mundial” y la intervención imperialista en el país, que va mucho más allá de lo que la autora del artículo, Dana Priest, está dispuesta a reconocer. Con base en ello, podemos establecer algunos elementos para el análisis de la realidad política que creo son claves para el actual momento.

· Que la voz cantante en la política colombiana son los EE.UU. Esto es así desde el inicio mismo del actual conflicto. No tiene sentido negociar la paz sólo con una oligarquía títere porque este no es un conflicto entre “colombianos”; una de las partes está claramente subordinada. “Es imposible no advertir la centralidad absoluta de Estados Unidos en la definición de las líneas políticas que adoptó la élite del poder en Colombia” dice el investigador Marco Palacios, “del anti-comunismo de la Guerra Fría a la ‘guerra a las drogas’ y a la ‘guerra global al terrorismo’, Washington le provee los argumentos y la agenda” [3]. La presencia de algún funcionario estadounidense en la mesa de negociaciones de La Habana debería ser una prioridad, para así negociar realmente con el amo y no solamente con su perro.

· Que aunque sean la potencia dominante, no sólo los EE.UU. han metido mano del conflicto colombiano. Varios otros países (la Unión Europea, Israel, China, países sudamericanos) han metido mano del conflicto colombiano según lo dicten sus particulares intereses geoestratégicos y, principalmente, económicos, siempre en línea con los dictados elementales de las doctrinas de Washington.

· La participación de intereses foráneos y el vínculo íntimo entre inversiones y conflicto, demuestran la naturaleza de clase del conflicto colombiano , siendo ésta una guerra de despojo: contra el bolsillo de los trabajadores, contra los medios de subsistencia de los campesinos, contra los recursos naturales de todo el pueblo. Si Carl von Clausewitz decía que la guerra era la continuación de la política por otros medios, en el caso colombiano también es la continuación de la acumulación de capital por otros medios.

· Que la estrategia contrainsurgente no ha sido sólo militar, sino integral ; incluyendo elementos propios de la guerra sucia (paramilitarismo y terrorismo estatal), represión policial a la disidencia, aspectos cívico-militares mediante la “cooperación internacional”, cooptación de movimientos y discursos, inversión para consolidar el despojo, desinformación y una campaña ideológica sin precedentes. Esto con el fin de desarticular cualquier forma de resistencia a la imposición de un modelo económico-social en beneficio primordial del orden global diseñado en Washington y de una ínfima oligarquía que comparte los despojos.
Son estos elementos los que procederemos a estudiar con un poco más de detalle a continuación.

Haciendo memoria: una relación abusiva pero duradera
El artículo en cuestión revela, sin proponérselo, que la relación de los EE.UU. hacia Colombia, descrita tanto por la servil oligarquía criolla como por sus amos imperialistas como amistosa cooperación entre socios, es algo muy diferente en realidad. El carácter de esta relación queda claro en el incidente que describe este artículo cuando el campamento de Raúl Reyes ha sido localizado por la inteligencia norteamericana: le pasan el dato a las fuerzas armadas colombianas y les dicen “sólo no la caguen” (“just don’t fuck it up”). Así, literalmente; tal cual se escucha. Esa no es la relación de dos socios iguales, sino el trato que se da a un chiquillo bobalicón, torpe, tonto. Una relación asimétrica cruzada por un talante avasallador de corte claramente colonial, como reconoce el mismo Alfredo Rangel, ideólogo uribista “pura cepa”: “Es cierto que Colombia en ocasiones ha padecido un trato indigno por parte de funcionarios y congresistas de Estados Unidos durante las negociaciones y la ejecución del Plan Colombia”. Pese a ello, recomienda que “ aunque suene paradójico, debemos tener claro que la forma más eficiente de garantizar nuestra soberanía nacional, es mantenernos como fuerte aliado bajo la sombrilla protectora de los Estados Unidos. Y para esto es necesario mantener el Plan Colombia (sic)” [4]. Recordemos que no existe ninguna amenaza externa sobre Colombia (salvo la representada por EE.UU.), así que las invocaciones a la “Soberanía Nacional” deben ser entendidas como un eufemismo para referirse a los estrechos intereses de la oligarquía que maneja al país como si fuera su finca.

Esta relación ha sido duradera, sin importar lo viciada y tóxica. Pese a que existen de hace tiempo especulaciones sobre el rol que la CIA pudo tener en el asesinato de Jorge Eliecer Gaitán en 1948 (hecho que descontroló la espiral ascendente de violencia que consumía al país), mientras el general Marshall fundaba la OEA durante la IX conferencia Panamericana en Bogotá [5], está bien establecida la injerencia norteamericana en los asuntos de “seguridad nacional” en Colombia desde 1962, con el suplemento secreto al informe del General Yarborough sobre una visita a Colombia, en el cual recomienda la creación y “entrenamiento clandestino” de escuadrones paramilitares “en operaciones de represión (…) y contra-propaganda y, en la medida en que sea necesario, impulsar sabotajes y/o actividades terroristas paramilitares contra los conocidos partidarios del comunismo. Los Estados Unidos deben apoyar esto” [6]. Y eso es lo que vienen haciendo desde entonces, desde esa época en que se hablaba en plata blanca, sin tanto eufemismo, siendo los mismos EE.UU. quienes recomendaban el terrorismo. Los escuadrones de la muerte que han teñido de sangre el territorio colombiano fueron creados por instigación directa de EE.UU. antes de que surgieran las actuales guerrillas FARC-EP, ELN, EPL (a contravía del discurso oficial que plantea al paramilitarismo como respuesta a la insurgencia), e indirectamente, siguen alimentando la guerra sucia.

Los investigadores de la Universidad de Harvard y de la Universidad de Nueva York en EE.UU., Oeindrila Dube y Suresh Naidu, comprobaron, con base en un estudio cuantitativo publicado en el 2010, que entre 1988 y 2005 el aumento de ayuda militar de EE.UU. a Colombia conllevó a un aumento promedio del orden de 138% anual en los ataques paramilitares. Esta investigación reforzaba la tesis de que, a través de la cooperación al Ejército colombiano, la ayuda norteamericana estaba reforzando al paramilitarismo a través de provisión de armamento de punta, apoyo logístico y en inteligencia [7]. El mismo estudio, señalaba la influencia de esta ayuda en el comportamiento electoral en los municipios con bases militares y en relación al aumento de asesinatos de funcionarios públicos y alcaldes a manos del paramilitarismo, todos elementos de gran peso para explicar la “derechización” inducida del espectro político en esos años. No es de extrañar entonces que los servicios de inteligencia norteamericanos en Colombia no se hayan dedicado jamás a perseguir a uno de los llamados “actores del conflicto” que tantos buenos servicios les ha ofrecido.

La influencia también ha sido ideológica, creando un determinado tipo de Ejército domesticado acorde a sus intereses. El ejército colombiano, que comenzó a instruirse en la Doctrina de Seguridad Nacional y a estudiar ávidamente los documentos sobre operativos contra fuerzas irregulares de los EE.UU. tempranamente en la década de 1960, precipitó la guerra sucia para demostrar que habían aprendido la lección. El surgimiento de las FARC-EP como una fuerza guerrillera, precisamente, se cocinó en medio de la resistencia a los bombardeos y ataques desproporcionados a las llamadas “repúblicas independientes” en Marquetalia, El Pato, Guayabero y Riochiquito en el marco del Plan LASO (Latin American Security Operation –Operación de Seguridad en América Latina), diseñado y orientado por los EE.UU., llevado a cabo por la obsecuente carne de cañón colombiana [8].

Esta no es una lista exhaustiva, pero es esclarecedora de que el interés de EE.UU. por intervenir en Colombia a través de la arrodillada clase dominante criolla, sus idiotas útiles (proxies locales en su jerga), es muy antigua y no se desarrolló, como afirma el Washington Post, con la captura de tres contratistas norteamericanos por parte de las FARC-EP en el 2003 [9]. Como señala en su último libro Marco Palacios “el límite de la soberanía nacional colombiana es la subordinación pragmática de las élites del poder a los grandes paradigmas y políticas de Washington, en particular, la Guerra Fría, la guerra a las drogas, la guerra al terrorismo y al crimen organizado [10]”. Si a alguien realmente debemos agradecer más de medio siglo de sangría, es al generoso Tío Sam en el norte.
Historia incompleta

Tampoco el Washington Post profundiza en la injerencia de otras potencias en el conflicto social y armado colombiano. Esta injerencia, si bien está enmarcada en los paradigmas de Washington y no desplaza a EE.UU. como el patrón principal de Colombia, refleja que el entreguismo de la oligarquía colombiana es compulsivo y se deriva de su debilidad estructural. Este no es un listado ni intensivo ni extensivo de la real magnitud de la intervención de la “comunidad internacional” en el conflicto, sino una sencilla muestra para corroborar lo que acá se afirma.

a) Israel
No se menciona, por ejemplo, la importante relación de Israel con Colombia, desarrollada fundamentalmente a partir del segundo período de Álvaro Uribe, que demuestra cómo los regímenes más repelentes del globo se dan la mano para asesinar, reprimir y masacrar. Ésta va más allá de la participación de mercenarios como Yair Klein (y varios más, entre ellos Izhack Shoshany, Mariot Shoshany, Tzedak Abraham, Terry Melnik, Avraham Tzadaka, Amatzia Sheuli, Yaakov Brine, David Candotti, Michael Harari, etc.) [11], que cualificaron la estrategia de escuadrones de la muerte iniciada en los ‘60 por iniciativa de Washington, impartiendo, a finales de los ’80, clases en métodos de tortura y muerte a los narco-paramilitares que luego formarían las genocidas AUC [12].

Israel es uno de los principales proveedores de armas del Estado colombiano (un 40% del presupuesto de compra de armamentos, entre ellos aviones Kfir, fusiles Galil, aviones no tripulados –los temibles y controvertidos drones- [13] etc.) y un importante asesor militar del Estado. Juan Manuel Santos, entonces ministro de defensa y mano derecha de Uribe, contrató por cifras millonarias a varios asesores militares israelíes, a través de la empresa de seguridad privada Global CST, dirigida Yisrael Ziv, responsable directo de las peores atrocidades en la Franja de Gaza a comienzos de la década del 2000, para dar con los comandantes de las FARC-EP, declarados “objetivos de alto valor” [14]. Son quizás estos asesores, más que la CIA, los cuales fueron clave en dar con varios comandantes guerrilleros para ser asesinados a sangre fría, con métodos no muy diferentes a los utilizados por ellos para martirizar al pueblo palestino. No por nada Santos, siendo candidato presidencial en 2010, exclamaba que se sentía orgulloso de que Colombia sea considerada la Israel de América Latina (y nada indica que le ha cambiado el corazón, como se desprendió de su visita a Israel en Junio pasado) [15].

b) Unión Europea (UE)
Tampoco se profundiza en el rol, supuestamente más benigno de la Unión Europea, que tiene enormes intereses en Colombia, como lo demuestra el Tratado de Libre Comercio que buscan ratificar e implementar en el curso del primer semestre del 2014.

Sabido es que países europeos han apoyado militarmente a Colombia, mediante asistencia, ventas o licencias para exportaciones: tal es el caso del Reino Unido, que llegó a ser el segundo mayor proveedor de asistencia militar a Colombia después de EE.UU. [16]. Pese a haber anunciado en 2009 el término de la ayuda militar a Colombia la cual, con la excusa de operaciones anti-narcóticos y capacitación en derechos humanos, era desviada a tareas contrainsurgentes y operaciones psicológicas, ha seguido entregando ayuda reservada bajo la excusa anti-narcótica [17].

El Reino Unido también ha entregado importante asistencia en labores de inteligencia en el pasado, que comenzó desde inicios de la década de 1990, y sigue siendo un importante vendedor de armas al ejército colombiano: se calcula que, en el período 2008-2012, ha vendido, por lo menos, 6 millones de libras en equipo militar y 18 millones de libras para equipo de doble uso, es decir, de uso represivo tanto policial como militar (unos 7 millones 300 mil euros y 22 millones, respectivamente) [18]. España, uno de los principales exportadores de armamento en el mundo, sin embargo, es, de lejos el mayor proveedor de armas a Colombia, incluyendo aviones, munición para artillería, cohetes, etc. En la primera mitad de 2009 las ventas de armamento fueron valoradas en 33 millones de euros [19], para el 2011 se calcula al menos en 25 millones de euros [20], mientras que en el 2012 España vendió helicópteros, bombas y cohetes por un valor total de casi 40 millones de euros [21]. Todos los cuales han sido utilizados para bombardear comunidades campesinas en una guerra no declarada.

Pero no es en lo estrictamente militar donde reside la importancia estratégica de la cooperación europea. La política de cooperación europea hacia Colombia define un importante eje con la implementación de los llamados “Laboratorios de Paz”, los cuales definirían una aproximación a la construcción de paz de manera supuestamente alternativa al Plan Colombia de EE.UU. Sin embargo, vemos que es una estrategia complementaria que, en sus elementos cívicos, fortalece la visión militarista de los EE.UU. y del propio Estado colombiano, que en su “Estrategia de Cooperación Internacional 2007-2010”, establece la importancia de la “confianza inversionista” en la consolidación del Estado en áreas recuperadas militarmente a la insurgencia [22]. Este programa comenzó el 2002 en el Magdalena Medio, y luego se fue, progresivamente, extendiendo en distintas fases al Oriente Antioqueño, Norte de Santander, Macizo y Alto Patía (Cauca y Nariño), Montes de María, Meta. El 2011, bajo el nombre de “Nuevos Territorios de Paz”, esta misma estrategia fue extendida al Canal del Dique y Bajo Magdalena (Atlántico y Bolívar), Caquetá y Guaviare.

El programa de la UE busca, en sus propios términos, lograr una participación ciudadana en la construcción de paz en territorios en conflicto, reconociendo que el problema fundamental en estas zonas sería la “ausencia del Estado”, fortaleciendo la cohesión social y la confianza de la población en las autoridades, a la vez que se busca complementar la construcción de paz con estrategias de desarrollo [23]. En principio, todo suena muy bonito, pero basta que uno se haga una serie de preguntas para que esta retórica se vuelva bastante inquietante. ¿Qué concepto de paz maneja la UE? ¿El problema es la ausencia del Estado, o la naturaleza violenta, terrorista, excluyente del mismo Estado? ¿No es el mismo Estado el que ha ido expulsando a los pequeños campesinos a las zonas de colonización en el proceso de despojo violento en masa que ha caracterizado al menos medio siglo de política colombiana? ¿En qué se diferencia la tesis de la “ausencia del Estado” de la tesis de las “áreas sin ley” o “sin gobierno” con las cuales EE.UU. justifica la intervención militar? ¿Qué significa la cacareada cohesión social en torno a un Estado mafioso, violento y paramilitarizado? ¿No es algo perverso tratar de crear confianza de la población hacia las autoridades, cuando esas mismas autoridades están involucradas hasta la médula con el paramilitarismo, la mafia y la militarización de los territorios? Que en la práctica estos programas han sido coordinados mediante el Centro de Coordinación de Acción Integral (CCAI) del gobierno, organismo creado en 2004 para coordinar los aspectos cívicos con la consolidación militar de los territorios, es bastante diciente.

Este programa europeo ha terminado convirtiendo la “construcción de paz” en parte de una estrategia cívico-militar de “pacificación violenta” (en oposición a una solución negociada). ¿No resulta curioso que los laboratorios se den en el marco del conflicto, apoyando decididamente las acciones de una de las partes del conflicto, el Estado, al cual es la única parte a la que se le reconoce legitimidad? Mientras tanto, a la insurgencia, la UE la ha satanizado declarándola (sin ningún argumento legal de peso) como “terrorista”, a la vez que hace la vista gorda a los crímenes atroces cometidos por el Estado en el marco de la guerra sucia. ¿Es esta una forma de apoyar la paz en Colombia?

La “participación ciudadana”, ha terminado siendo una manera de involucrar, mediante el chantaje de los recursos de la financiación internacional, a las organizaciones sociales en las estrategias de consolidación del Estado (terrorista) y de hacerlas repetir las cosas que el poder quiere oír: “violentos”, “actores armados”, “ausencia de Estado”, “fuego cruzado”, “neutralidad”, etc. Esta mutación del discurso, que obscurece la realidad del conflicto social y armado así como el rol violento del Estado, es particularmente dramático en organizaciones prioritarias para el financiamiento europeo, como son organizaciones indígenas y de mujeres. Incluso una opinióloga bastante entusiasta de los laboratorios de paz, ha debido reconocer, al referirse al involucramiento de la “sociedad civil” con el Estado en medio de la conflagración, que es “posible que esta relación sea más una cooptación por parte del Estado de las iniciativas locales y la cooperación internacional” que otra cosa [24]. Los laboratorios de paz no son sino un mecanismo de desmovilización de los movimientos populares para facilitar la paz exprés y la estrategia militar del gobierno, y así facilitar la inversión de las multinacionales europeas [25] gracias al entreguismo de las “locomotoras” santistas. Todo esto, claro está, con un discurso socialdemócrata y “progre”. En esta última fase, de manera perversa, el Estado, a través de las agencias internacionales, incluso se apropia mañosamente ya no sólo de conceptos como “territorio”, “sostenibilidad” y “desarrollo alternativo”, sino que llega incluso a levantar la bandera de la “soberanía alimentaria” a la vez que se acelera la locomotora agroindustrial [26], mediante la promoción de “alianzas productivas” (donde los campesinos se hacen partícipes del modelo agroindustrial en condiciones de desventaja ante los conglomerados de la palma, el caucho, etc.) y “cooperativas de trabajo asociado” que aumentan la explotación a destajo.

La experiencia de la UE en promover los procesos de “paz basura” en Centroamérica, que llevaron a la desmovilización guerrillera para consolidar sociedades aún más desiguales, violentas, anómicas y disfuncionales, deberían llamar a la cautela de las organizaciones verdaderamente populares en torno al rol benefactor de los europeos. Ahí están los casos de El Salvador y Guatemala, triste espejo sobre el cual Colombia debería mirarse para no permitir que ese sea su futuro.

c) ONGs
Las organizaciones “no gubernamentales” [27] se han convertido en promotores de las políticas de gobiernos que proveen los fondos de cooperación internacional, sea directamente, o a través de las instituciones financieras multilaterales en las cuales tienen peso. Con proverbial sabiduría decía un dirigente campesino colombiano en una de las zonas cubiertas por los programas de asistencia europea que “los proyectos de pancoger son la zanahoria con la que intentan entrar con sus proyectos de monocultivos de palma y caucho” [28]. La Cooperación Internacional es una de las principales vías mediante las cuales la UE, los EE.UU. y el Banco Mundial, han venido promoviendo el modelo de desarrollo agroindustrial, el cual, en la mayoría de los casos, se viene dando en áreas de expansión y consolidación paramiltar [29]. En este sentido, ha habido una íntima relación entre el modelo neoliberal-rentista de desarrollo, la “confianza inversionista”, los megaproyectos y la guerra sucia, que ha implicado violaciones en masa, desplazamiento forzado y el asesinato sistemático de sindicalistas [30].
De la mano de las políticas económicas diseñadas para Colombia por las instituciones financieras, se estimulan “alianzas productivas” con grandes capitalistas mediante el modelo de cooperativas de trabajo asociado, todo con un manto de proyectos de desarrollo alternativo [31] . Quizás el capítulo más siniestro de todos, es la relación que ha habido entre las “alianzas productivas” para producir biodiesel de palma africana, estimuladas con generosas donaciones de USAID, la agencia de cooperación del gobierno de EE.UU., y la estrategia de despojo de tierras paramilitar [32]. En ocasiones, como en el caso de Cooproagrosur (Simití, Bolívar), dineros del Plan Colombia y de la USAID llegaron directamente a los paramilitares [33]. También USAID ha financiado a un grupo significativo de parapolíticos a través de las ONGs estadounidenses International Republican Institute (Instituto Internacional Republicano, IRI) y del National Democratic Institute (Instituto Nacional Democrático, NDI) [34], demostrando que la participación de la llamada “comunidad internacional” en el conflicto colombiano asume múltiples e insospechadas facetas.

Pero sin lugar a dudas, que el rol más nocivo de muchas ONGs ha sido de carácter político, fundamentalmente mediante la cooptación de los discursos transformadores y mediante la influencia en los programas de los movimientos sociales (con exigencias de “profesionalización”, “tecnificación”, etc.). Esto, como hemos dicho, ha hecho estragos principalmente en organizaciones indígenas, afrocolombianas, de mujeres y comunitarias. Con ello, han logrado facilitar, aunque en muchos casos no haya sido esa la intención inicial, la cooptación por parte del gobierno de la que ya se habló más arriba, a la vez que ha sido un factor innegable de desmovilización popular en muchos casos, institucionalizando a los movimientos. Este impacto fue denunciado por la iniciativa más importante de derechos humanos por parte de movimientos sociales, el proyecto “Colombia Nunca Más”:

“El afán de neutralidad se ha expresado en Colombia (…) como una política de simetrías. Asume la forma de una presión social, no pocas veces extorsiva, para que los análisis académicos, las estrategias informativas y las acciones humanitarias, se enmarquen en una estricta simetría: se tiene derecho a denunciar los crímenes de una de las partes en conflicto, a condición de denunciar simétricamente los de la parte contraria (…) Para no pocos periodistas, comunicadores sociales, analistas, académicos y activistas de derechos humanos, asumir la política de las simetrías ha constituido el obligado precio a pagar para conservar su empleo, y muchas veces para conservar su vida (…)

Este mismo proyecto del Nunca Más ha tenido que resistir muchas presiones de agencias financiadoras, que quisieron condicionar sus aportes a una opción por la política de las simetrías (…)

La política de simetrías se erige como una barrera que impide enjuiciar el conflicto desde perspectivas no inmediatistas; desde los móviles profundos de cada uno de los actores; desde los modelos de sociedad que el conflicto pone en juego; desde las aspiraciones y pretensiones globales de cada actor; desde perspectivas que permitan evaluar el conjunto de las violencias que afectan a las capas más vulnerables de la sociedad; desde responsabilidades profundas frente al futuro (…) La política de simetrías busca inmovilizar a la sociedad, convenciéndola de que ‘todos los actores son igualmente perversos’ y de que lo mejor es marginarse, descomprometerse en toda medida, y entrar a gozar del ‘paraíso ético’ del que condena a todo el mundo menos a sí mismo (…) [35].

No es necesario insistir en lo conveniente que ha resultado para el establecimiento colombiano esta política de meter todos los violentos en el mismo saco e invisibilizar así el rol de las instituciones públicas o, en el peor de los casos, igualarlo a otras muchas formas de violencia. Del mismo modo, el diluir los discursos transformadores y en resistencia a la imposición del modelo en un coro de neutralidad también ha sido muy funcional a la política de violencia oficial, tan funcional como afirmar, contra toda evidencia, que el “conflicto armado” sería una más de las causas de la pobreza y el atraso colombiano, y no expresión de esta miseria, de la resistencia causada por la secular política de acumulación por despojo violento. Discursos todos, patrocinados con jugosos proyectos de las agencias internacionales, que han reforzado el dominio ideológico de y forzado un aparente consenso de la “sociedad civil” (de la cual están excluidos los “disidentes”) en torno al modelo.

d) China
También el gobierno colombiano mantiene un acuerdo de cooperación militar con China, con el cual el país asiático ha facilitado material logístico y equipos para el ejército [36]. Es imposible ignorar que esta “asistencia” se dé en un marco diferente al interés de la voraz economía china en establecer una base de operaciones más fuerte en Colombia, país rico en biodiversidad y recursos naturales estratégicos para la economía china.

e) Latinoamérica
Mucho menos se habla de la creciente participación de otros países como Brasil, que desde 2011 viene desarrollando embarcaciones militares fluviales y aviones no tripulados (drones) conjuntamente [37]. Brasil y Colombia tienen acuerdos de cooperación para fortalecer la industria militar, aparte de acuerdos de colaboración en información militar y haber acordado la creación de un centro integrado para la región amazónica [38]. Un elemento clave en la estrategia militar impulsada desde 2006, ante la incapacidad del ejército colombiano de derrotar a los guerrilleros en el campo de batalla, ha sido fortalecer la fuerza aérea, donde han logrado los golpes más importantes a los rebeldes. Aparte de la inteligencia de EE.UU. e Israel, de los sistemas GPS y bombas “inteligentes” proporcionadas por la CIA y la NSA, los aviones Súper Tucanos de Brasil han jugado un papel crucial. Estos aviones fueron utilizados para bombardear, por órdenes de la CIA y con el beneplácito de Juan Manuel Santos, entonces ministro de defensa de Álvaro Uribe, territorio ecuatoriano en Marzo de 2008 para asesinar al líder guerrillero Raúl Reyes.

La participación de Brasil en el conflicto plantea el problema sobre qué se entiende en realidad como la “unidad latinoamericana”, concepto que ya es hora que la izquierda latinoamericana lo asuma de manera un poco más crítica y con menos romanticismo trasnochado. Más aún cuando la política de buena vecindad de Santos con Venezuela y Ecuador también ha sido un factor importante en la política contrainsurgente, pues ha logrado, efectivamente, la cooperación militar de estos dos países (del llamado bloque progresista) en la estrategia contrainsurgente colombiana mediante la aplicación de la doctrina del yunque y el martillo en las fronteras, con Ecuador movilizando 10.000 soldados a la frontera, y con Venezuela colaborando en repetidas ocasiones en la entrega de supuestos insurgentes a las autoridades colombianas, en muchos casos, saltándose incluso la legalidad [39]. No es casual que Rafael Correa, presidente de Ecuador, haya dicho, ante las revelaciones del Washington Post que fueron hechas… ¡para dañar su excelente relación con Santos! [40] Mejor barrer esto bajo la alfombra, hacer la vista gorda ante el intervencionismo y la complicidad de Santos en todo el embrollo ese, que todos sigamos siendo “amigos”. Reconocer esta connivencia entre los vecinos “progresistas” con el régimen colombiano resulta bastante incómodo para la mayoría de la izquierda, que con el argumento de la unidad latinoamericana pueden excusar lo inexcusable.

Interrogantes más allá de las “operaciones quirúrgicas”
Como hemos visto, los servicios de inteligencia de EE.UU. operan en Colombia de manera eficiente, extendida y su rol va mucho más allá de dar apoyo a las iniciativas del gobierno. En realidad, el gobierno colombiano carece de iniciativa y se limita a poner los combatientes para estrategias político-militares diseñadas en otras latitudes.

Estas estrategias militares van mucho más allá de la lucha contra el movimiento guerrillero. El artículo de Priest no menciona algo que ya habían denunciado en el mismo Washington Post las periodistas Claudia Julieta Duque y Karen De Young: el financiamiento y patrocinio de la CIA al Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), oficina de inteligencia colombiana [41], verdadera policía política, dependiente del Ejecutivo, que durante el gobierno de Álvaro Uribe elaboró un programa integral de amedrentamiento, escuchas y chuzadas, seguimiento y amenazas en contra de la oposición política, defensores de derechos humanos, sindicalistas, periodistas, en fin, contra cualquiera que Uribe considerase una “amenaza”. Este plan fue llamado en su momento por el periodista Juan Gossaín, un acto de terrorismo de Estado, como un “crimen monstruoso” [42]. Más grave, es que la embajada de EE.UU. creó, al interior del DAS, un grupo de inteligencia denominado GAME, que reportaba directamente a la embajada norteamericana a cambio de un sueldo mensual, demostrándose así que EE.UU. tiene un control directo sobre la inteligencia colombiana [43].

Hay varias preguntas que nos podemos hacer con base en lo que no se dice en el artículo, cosas que se insinúan pero cuyas respuestas aún no podemos conocer a cabalidad. Dada la penetración norteamericana en Colombia, en sus organismos de inteligencia, etc. el argumento de que “no lo sabíamos” o “no estábamos enterados” ya no es defendible. Un reciente editorial de La Jornada afirma que, en “ un ejemplo más de la doble moral característica de Washington, Álvaro Uribe concluyó sus días al frente de la Casa de Nariño en medio de acusaciones de funcionarios y legisladores estadounidenses por los atropellos cometidos por su gobierno en el contexto de la política de un plan de contrainsurgencia del gobierno colombiano alentado por la propia Casa Blanca ” [44]. Para los EE.UU. el discurso de derechos humanos, es sólo eso, un discurso, un envoltorio conveniente con el cual endulzar las verdaderas razones detrás de decisiones macabras, para no indigestar a la opinión pública.

Las respuestas a estas preguntas (respuestas detalladas, precisas, no genéricas) son fundamentales para desentrañar la realidad de más de medio siglo de conflicto y guerra sucia en Colombia:

· ¿Cuál ha sido el rol que EE.UU. ha tenido en el desarrollo, sostenimiento, expansión y mutación del paramilitarismo (ahora llamadas Bacrim) en Colombia? Es difícil que, con ese nivel de conocimiento de la realidad colombiana no se hayan enterado, más aún cuando el mismo artículo de Priest reconoce que la inteligencia norteamericana hacía la vista gorda ante el paramilitarismo porque sólo les interesaban las FARC-EP.

· Si la correlación paramilitarismo/ayuda militar norteamericana descubierta por Dube y Naidu es causal, como todo parece indicar, ¿cuáles son los mecanismos exactos mediante los cuales la ayuda militar norteamericana llega al paramilitarismo (vía el Ejército) y por qué el gobierno de EE.UU. no ha hecho nada para frenar este flujo? ¿cómo se ha mantenido ese flujo después de la fragmentación del mando centralizado paramilitar (AUC) y su reconversión en bandas regionales?
· ¿Qué rol real han tenido las agencias de inteligencia norteamericanas en la estrategia de aniquilar al sindicalismo? Estrategia en la cual está bien comprobada la entusiasta participación de multinacionales norteamericanas como Chiquita y en la cual participó activamente el DAS, agencia donde EE.UU. tenía sus garras firmemente clavadas.

· ¿Existe una estrategia pensada por estos organismos de EE.UU. para acelerar el desplazamiento masivo y el despojo de tierras a fin de favorecer a sus grandes capitales que están invirtiendo en áreas como los agro-negocios y la industria minero-energética? En otras palabras, el desplazamiento masivo en Colombia, ¿responde a una estrategia diseñada desde Washington, o es solamente utilizado en su beneficio de manera oportunista?

· ¿Existe asesoramiento norteamericano específicamente impartido para aplastar la oposición política o la protesta social por medios militares, como vimos en el paro agrario de agosto del 2013?

· ¿Cuál es la relación entre el narcotráfico, que ha permeado el paramilitarismo y sectores del Ejército, con las agencias norteamericanas? ¿Qué interés tiene EE.UU. de promover la “Guerra contra las Drogas” a la vez que se ignora (o al parecer se estimula) el narco-paramilitarismo?: ¿valorización del producto?, ¿pantalla para actividades contrainsurgentes?, ¿criminalizar la rebelión?, ¿todas las anteriores?

· ¿Cuál es el nivel real de participación directa, mediante asesores, del gobierno norteamericano en el diseño de políticas de gobierno en Colombia, más allá del conflicto?; ¿quién diseñó las locomotoras, la política de la seguridad democrática y la confianza inversionista?

· Dado el nivel de entreguismo del régimen colombiano, ¿con quién hay que negociar la paz entonces? ¿Por qué no hay un representante del gobierno de EE.UU., si ellos son realmente los que mueven los hilos? ¿Tiene algún sentido negociar con un gobierno que no decide y peor aún, que no es siquiera determinante a la hora de definir los destinos del país? ¿Quién es la voz cantante por parte del gobierno en la mesa? ¿Quién define lo que es negociable y lo que no? ¿Quién realmente se opone al cese al fuego?

· El Ministro Pinzón ha sido uno de los principales obstáculos en el proceso de paz, al que constantemente ha torpedeado con montajes y declaraciones irresponsables. En este ataque sistemático a las negociaciones de paz ¿de quién sigue órdenes?: ¿de Uribe Vélez?, ¿del Pentágono?, ¿de la CIA?, ¿de Santos?, ¿de todos los anteriores?, ¿de ninguno de los anteriores?

No esperamos que la perezosa prensa colombiana, cómplice de la brutalidad del régimen, examine estas preguntas o siquiera se las haga. Estas son algunas preguntas que tenemos todo el derecho a hacer después de la revelación de este artículo así como de la bochornosa competencia entre el ministro Pinzón, Pastrana, Uribe y Santos para demostrar quién es el más arrodillado. La respuesta a estas preguntas debería ser una tarea de los investigadores comprometidos y de los medios populares, que operan, como bien se sabe, en muy adversas circunstancias.

¿Quién paga el precio del entreguismo de la oligarquía?
Nada en la vida es gratis. En una permanente crisis hegemónica, carente de legitimidad, acosada por el malestar y la subversión interna, la oligarquía colombiana debe constantemente negociar su poder con la comunidad internacional que le arroja chalecos salvavidas bajo la forma de la cooperación internacional y asistencia militar en la sacrosanta lucha contra el “terrorismo y las drogas”. Como contrapartida, entregan la soberanía del país (cada vez más ajeno para los colombianos), confundiendo, como Rangel, “soberanía” con el dominio absoluto de una élite raquítica. Entregan los recursos, los servicios, la mano de obra barata, el turismo sexual a granel, venden barato al país a cambio del apoyo necesario para mantenerse formalmente en el poder. Saben que su única garantía para estar la cabeza de una de las últimas republiquetas oligárquicas del hemisferio occidental, aunque ésta sea manejada a control remoto desde el “frío país del norte”. Las diferentes iniciativas legales del gobierno para promover la extranjerización de tierras y su negativa a poner límites al acaparamiento de tierras por parte de extranjeros en las negociaciones de La Habana, las “Locomotoras para el Desarrollo”, todo esto debe ser leído en clave de este intercambio abusivo en el cual Colombia, su territorio y su pueblo, son moneda de cambio.

El precio de lanzar el chaleco salvavidas de esta oligarquía parásita y criminal ha sido cobrado con creces mediante la inversión en el negocio de la guerra y mediante diversos Tratados de Libre Comercio impuestos al pueblo colombiano. Ahí tanto la Unión Europea, como EE.UU. e Israel han sido beneficiarios principales. Las crecientes movilizaciones en contra de este aperturismo económico irresponsable (contracara del despojo violento), catapultadas por las protestas campesinas durante el 2013, demuestran que el pueblo despierta ante esta tiranía neoliberal impuesta, literalmente, a sangre y fuego. Que esta guerra no es sólo contra el movimiento guerrillero sino que contra el conjunto del pueblo, es algo que se debe entender para poder superar falsas dicotomías y avanzar hacia un acuerdo mínimo para transformar estructuralmente el país, acabando así con esta situación de dependencia y arrodillamiento. El proceso de paz actualmente en curso, ha creado un importante espacio, de muchos que deben surgir, para elaborar esa visión de país alternativo. Se requiere de una amplia movilización para rodearla, para extenderla, para profundizar su contenido y sus alcances, acorde a la gravedad del cáncer que corroe a la Republica de Colombia.

Notas:
[1] Semana, 10 de Agosto de 1998. Citado en José Manuel Martín Medem, “Colombia Feroz”, página de inicio.
[2] http://www.washingtonpost.com/sf/investigative/2013/12/21/covert-action-in-colombia/ Una versión en castellano de este artículo está disponible en http://www.rebelion.org/noticia.php?id=178552&titular=destapan-multimillonario-plan-de-la-cia-para-asesinar-a-dirigentes-de-la-insurgencia-
[3] Marco Palacios, “Violencia Pública en Colombia, 1958-2010”, Fondo de Cultura Económica (Bogotá), 2012, pp.35-36.
[4] http://www.semana.com/opinion/articulo/viva-plan-colombia/101264-3
[5] Para tal efecto puede revisarse el citado libro de Martín Medem, primer capítulo. Sobre el rol de EE.UU. en la primera ola de Violencia, en el contexto de la Guerra Fría, puede también consultarse Gonzalo Sánchez, “Grandes Potencias, el 9 de Abril y la Violencia”, Planeta (Bogotá), 2000.
[6] Citado en “Colombia Nunca Más –Crímenes de Lesa Humanidad, Zona 14ª 1966… Tomo I”, 2000, p.16.
[7] “Bases, Bullets and Ballots: The Effect of US Military Aid on Political Conflict in Colombia”, Center for Global Development (Washington), 2010.
[8] Existen numerosas versiones de estos eventos, desde todas las vertientes ideológicas pero prácticamente ninguna justifica estos operativos y la han reconocido como una decisión desastrosa e indefendible, estimulada por el fanatismo de la Guerra Fría. La versión oficial de las FARC-EP sobre este fatídico evento quedó plasmada en el documento de Jacobo Arenas “Diario de la Resistencia de Marquetalia”, publicado originalmente en Checoslovaquia en 1968. De él existen numerosas re-ediciones.
[9] Se puede consultar para mayor información de la influencia de la Doctrina de Seguridad Nacional y la injerencia norteamericana en las raíces del actual conflicto los trabajos de Francisco Leal Buitrago “La Seguridad Nacional a la Deriva: del Frente Nacional a la Posguerra Fría” (2002), “La Inseguridad de la Seguridad: Colombia 1958-2005” (2006) y el artículo publicado en la Revista de Estudios Sociales No.15 (2003) “La Doctrina de la Seguridad Nacional: Materialización de la Guerra Fría en América del Sur”.
[10] Marco Palacios, op.cit., p.27.
[11] http://www.semana.com/especiales/articulo/los-perros-de-la-guerra/12302-3
[12] “Colombia Nunca Más”, pp.35-36
[13] http://www.semana.com/nacion/articulo/israel-estudiara-venta-aviones-no-tripulados-colombia/256547-3 http://www.ynetnews.com/Ext/Comp/ArticleLayout/CdaArticlePrintPreview/1,2506,L-3435949,00.html
[14] http://www.semana.com/nacion/articulo/wikileaks-el-papel-israel-contra-farc/237054-3 http://www.ynetnews.com/Ext/Comp/ArticleLayout/CdaArticlePrintPreview/1,2506,L-3435949,00.html
[15] http://www.elespectador.com/video-207170-santos-orgulloso-de-colombia-comparen-israel
[16] http://www.theguardian.com/world/2003/jul/09/colombia.davidpallister
[17] http://www.theguardian.com/world/2009/apr/29/colombia-uk-military-aid http://colombiareports.co/british-mps-call-on-complete-suspension-of-military-aid-to-colombia/
[18] http://www.caat.org.uk/resources/export-licences/licence?region=Colombia
[19] http://periodismohumano.com/economia/espana-aumenta-la-venta-de-armamento-a-paises-muy-preocupantes.html
[20] http://www.eldiario.es/internacional/dictaduras-Espana-vende-politica-imperfecta_0_63343755.html
[21] http://www.oxfamintermon.org/sites/default/files/articulos/adjuntos/Contrainformeanual.pdf
[22] Dirección de Cooperación Internacional de la Agencia Presidencial para la Acción Social y la Cooperación Internacional, Noviembre 2007.
[23] Sobre los “Laboratorios de Paz”, puede consultarse el entusiasta trabajo “¿Qué significan los laboratorios de paz para la Unión europea?” de Dorly Castañeda, en Colombia Internacional 69, enero-Junio 2009, Universidad de los Andes, Bogotá, pp.162-179. También puede revisarse http://blog.cerac.org.co/la-paz-de-los-pequenos-nadas-una-mirada-desde-los-laboratorios-de-paz-en-colombia . Una visión un poco más crítica, en la cual se muestra a los laboratorios como una buena idea con una implementación problemática, puede encontrarse en http://www.academia.edu/2571195/_Laboratorios_de_Paz_en_Territorios_de_Violencia_s_._Abriendo_Caminos_para_la_Paz_Positiva_en_Colombia . Una apreciación crítica de esta política europea, supuestamente, de construcción de paz, puede encontrarse en los siguientes documentos: http://observatoriosocial.udenar.edu.co/wp-content/uploads/2012/05/laboratorios.pdf http://www.tni.org/sites/www.tni.org/archives/policybriefings/tenthoff_casanellas_monocultivos.pdf http://www.comunidadandina.org/BDA/docs/CAN-INT-0052.pdf
[24] Castañeda, op.cit., p.179.
[25] Desde el comienzo de este programa el interés de la UE por facilitar condiciones de estabilidad para sus inversiones directas fue claramente establecido, ver http://observatoriosocial.udenar.edu.co/wp-content/uploads/2012/05/laboratorios.pdf
[26] Ver, por ejemplo, documento del Consejo Nacional de Política Económica y Social (Conpes) “Importancia Estratégica del Programa Nuevos Territorios de Paz en Colombia Desarrollado con la Cooperación Financiera No Reembolsable de la Unión Europea”, Octubre del 2012, https://www.dnp.gov.co/LinkClick.aspx?fileticket=Kj7y1nns4U8%3D&tabid=1475
[27] Sin lugar a dudas que el concepto de ONGs abarca a un amplio espectro de organizaciones con diferencias importantes en términos de su discurso, metodologías de incidencia, filosofías, objetivos, etc. Sin embargo, existe una creciente homogenización de ellas mediante el estímulo financiero a aquellas que “se portan bien”, y mediante el desfinanciamiento a aquellas que no.
[28] http://observatoriosocial.udenar.edu.co/wp-content/uploads/2012/05/laboratorios.pdf
[29] http://www.tni.org/sites/www.tni.org/archives/policybriefings/tenthoff_casanellas_monocultivos.pdf
[30] Ver dos artículos previos escritos para este efecto http://www.anarkismo.net/article/19933 y http://www.anarkismo.net/article/17505
[31] http://www.tni.org/sites/www.tni.org/files/download/brief38.pdf
[32] Para el caso del Catatumbo, un ejemplo de muchos, hay testimonio en la siguiente crónica de Molano Bravo http://www.elespectador.com/impreso/judicial/articulo-330074-paramilitarismo-y-palma-el-catatumbo
[33] http://www.verdadabierta.com/las-victimas/1963-platas-de-usaid-y-plan-colombia-llegaron-a-manos-de-los-paras http://lasillavacia.com/historia/2182
[34] http://lasillavacia.com/historia/estados-unidos-financio-la-bancada-afro-que-hoy-esta-tras-las-rejas-27629
[35] “Colombia Nunca Más”, pp.101-102 (énfasis en el original).
[36] http://www.elespectador.com/noticias/judicial/articulo-308710-china-dona-colombia-10-millones-de-yuanes-defensa y http://www.ingenierosmilitares.mil.co/?idcategoria=350557
[37] http://m.semana.com/nacion/articulo/crece-industria-militar-colombiana-drones-barcos-fluviales-propios/267233-3 https://www.indumil.gov.co/noticia/noticia/143-colombia-y-brasil-profundizan-relaciones-de-industria-militar-y-defensa
[38] http://www.telesurtv.net/articulos/2012/05/02/colombia-y-brasil-se-unen-para-fortalecer-defensa-suramericana http://www.elmundo.com/movil/noticia_detalle.php?idx=197016&
[39] http://anarkismo.wsm.ie/article/19852
[40] http://www.elcolombiano.com/BancoConocimiento/E/ecuador_teme_que_revelacion_de_la_cia_sea_jugarreta_de_extrema_derecha/ecuador_teme_que_revelacion_de_la_cia_sea_jugarreta_de_extrema_derecha.asp
[41] Debido a los escándalos de esta agencia, el DAS fue disuelto por orden del presidente Santos en el 2011, dándose creación a la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI) que es lo mismo pero con otro nombre.
[42] http://prensarural.org/spip/spip.php?article3884
[43] http://www.washingtonpost.com/national/national-security/us-aid-implicated-in-abuses-of-power-in-colombia/2011/06/21/gIQABrZpSJ_story.html (traducción al castellano http://lasillavacia.com/historia/este-es-el-articulo-del-washington-post-que-enfurecio-uribe-26983) http://lasillavacia.com/historia/el-detras-de-camaras-del-reportaje-del-washington-post-sobre-el-das-y-la-embajada-gringa-27
[44] http://www.jornada.unam.mx/2013/12/23/opinion/002a1edi
José Antonio Gutiérrez D. es militante libertario residente en Irlanda, donde participa en los movimientos de solidaridad con América Latina y Colombia, colaborador de la revista CEPA (Colombia) y El Ciudadano (Chile), así como del sitio web internacional http://www.anarkismo.net. Autor de “Problemas e Possibilidades do Anarquismo” (en portugués, Faisca ed., 2011) y coordinador del libro “Orígenes Libertarios del Primero de Mayo en América Latina” (Quimantú ed. 2010).

Fuente: http://bit.ly/1j5teZe

http://www.telesurtv.net/articulos/2014/01/14/lo-que-no-dice-el-articulo-del-washington-post-i-3754.html

PERSPECTIVAS DE LATINOAMERICA (Luis Bilbao)