Origen de la oligarquía Colombiana:

“Para la comidilla, la especulación y la farándula política, les reenvío este
curioso estudio.

En Colombia los políticos se llaman Ibáñez.

En las pasadas elecciones presidenciales tres candidatos: Juan Manuel
Santos, Rafael Pardo Rueda y Clara López Obregón tuvieron en común algo más
que su deseo de ocupar la primera magistratura de la nación, los tres son
tataranietos de dos hermanas Ibáñez que enloquecieron a Bolívar y Santander,
y cambiaron parte de la historia del país: Nicolasa y Bernardina.

http://revistas.elheraldo.co/latitud/las-ibanez-mamas-grandes-de-la-politica-colombiana-110071

La descendencia de Miguel Ibáñez Vidal y Manuela Jacoba Arias es un poderoso
clan familiar por el que los colombianos hemos votado desde hace siete
generaciones para elegirle seis presidentes, ministros, gobernadores,
alcaldes de Bogotá y muchos congresistas.

Originaria de Ocaña, Norte de Santander, esta es una de las familias con
mayor vocación de poder político en Colombia.

En su seno conviven las ideologías más dispares, encarnadas en el fundador
del Partido Conservador, José Eusebio Caro, hijo de Nicolasa y en su
tataranieto el ex presidente del Partido Liberal Colombiano, Rafael Pardo
Rueda.

Su tataranieta Clara López Obregón milita en la izquierda como presidenta
del Polo Democrático, y más a la izquierda el cofundador del M19 Jaime
Bateman Cayón.

Pero
¿quiénes eran Nicolasa y Bernardina, las integrantes más famosas de la
familia?

Nicolasa Ibáñez tenía 19 años, en 1813, cuando coloca en Ocaña sobre las
sienes de Bolívar la que será su primera corona de laurel, ya estaba
comprometida en matrimonio con el realista Antonio José Caro, preso en
Mompós por las tropas patriotas de Bolívar, quien lo libera y el matrimonio
se efectúa.

Nicolasa Ibáñez. En 1815 aparece en Ocaña el Coronel Francisco de Paula
Santander de 23 años, jefe de los ejércitos del Norte y se convierte en
amante de Nicolasa. Los celos de Santander por Nicolasa fueron comidilla
pública y generaron muchos escándalos, entre ellos, uno muy grave cuando era
Presidente de Colombia.

Nicolasa todavía hermosa cumplía 41 años y el vicepresidente José Ignacio de
Márquez le llevó un regalo hasta su casa.
El General Santander apareció y por poco mata al vicepresidente, quien en
venganza se le opone en las elecciones del 37 y lo vence.

El episodio se considera como el origen de los dos partidos políticos
tradicionales de Colombia.

Nicolasa fue amante del presidente Santander, abuela del presidente Miguel
Antonio Caro, abuela política del presidente Carlos Holguín y bisabuela
política del presidente Roberto Urdaneta. Su hermana Bernardina Ibáñez nace
en 1803.

En 1819 fue escogida por su belleza para colocar a Bolívar la corona de
laurel después de la Batalla de Boyacá. Bolívar tenía 36 años, Bernardina 16
y el guerrero desde ese instante la asedió con sus requiebros amorosos.“No
pienso más que en ti y en cuanto tiene relación con tus atractivos. Te
escribo mil veces, pero tú ingrata nome respondes”. Bernardina, llamada la
“Novia de Bogotá”, desdeñó a Bolívar porque estaba enamorada del joven
coronel Ambrosio Plaza. Dicen que para separarlos, Santander por orden de
Bolívar lo mandó al frente de combate y lo mataron en la batalla de Carabobo
el 24 de junio de 1821. El incidente la hizo odiar a Bolívar.

Años más tarde, Bernardina se rinde al seductor más reconocido de la época y
supuesto progenitor de 180 hijos, el multimillonario Miguel Saturnino Uribe
Santos, Socorrano, pariente de Antonia Santos.

De esa unión nace Carmen Uribe Ibáñez, a quien como fruto del pecado se le
encerró en el convento de monjas de la calle 17 con 7ª en Bogotá, bajo la
protección de su padre. Para lavar la honra de Bernardina, el procurador
General de la Nación Florentino González la desposa.

Al paso de los años Carmen Ibáñez casará con el cónsul danés Carl Michelsen.
Su nieta María desposa con Alfonso López Pumarejo y la harán bisabuela del
presidente Alfonso López Michelsen.

Muchos son los presidentes de la familia, pero el resto de parentela no es
desconocida, entre ellos el Gran Maestro de la Logia Masónica de Colombia,
Álvaro López Holguín; María Mercedes López, codirectora del Banco de la
República; el popular Fernando González Pacheco; la canciller María Ángela
Holguín; los ex ministros Ángela Montoya Holguín y Miguel Urrutia Montoya;
el ex senador Miguel Santamaría Dávila; al ex alcalde de Bogotá Diego Pardo
Koppel; el clavicembalista Rafael Puyana Michelsen; el escritor Eduardo
Caballero Calderón; el ex presidente de Caracol Pablo Laserna Philips; el
periodista Antonio Caballero; el ex presidente del grupo Gran colombiano
Jaime Michelsen Uribe; el pintor Luis Caballero.

En fin, el listado sería interminable si nos extendiéramos a ministros y
congresistas.

Dos hijas de Miguel Saturnino Uribe, hermanas medias de Carmen Ibáñez:

Eloísa Uribe Maldonado y Francisca Uribe y Tanco Sanz de Santamaría casaron
con Manuel Samper Agudelo, Abuelo de Manuel Ancizar, autor de “Peregrinación
de Alpha”, bisabuelo de Alejandro Uribe Castaño, hijo de Pilar Castaño y tío
abuelo del presidente Ernesto Samper Pizano.

En 1978 en el Congreso se presentó una propuesta para rendir homenaje a
Nicolasa y Bernardina, pero un paisano suyo, el senador Fernando Carvajalino
Cabrales, al igual que la nieta de Nicolasa, Margarita Holguín y Caro que
viajó a Ocaña a desaparecer vestigios de la infidelidad con Santander se
opuso aduciendo que la vida de las dos hermosas mujeres no era edificante.

Hoy muchos políticos consideran chévere ser sus descendientes y rebuscan en
sus ramificaciones genealógicas algún parentesco con ellas.

Los otros hijos de Miguel Ibáñez y Manuela Jacoba Arias tampoco descuidaron
sus enlaces matrimoniales. José Miguel Ibáñez Arias fue alcalde de Bogotá en
1833 y casó con Juana Lozano, hija del prócer Jorge Tadeo Lozano y nieta del
Marqués de San Jorge, primer presidente del Estado Libre de Cundinamarca.

Vicente Ibáñez Arias casó con María del Pilar Caicedo y Sanz de Santamaría,
hermana del presidente Domingo Caicedo. Antonio Ibáñez Arias, casó con
Mercedes Nariño Ortega, hija del presidente Antonio Nariño y Magdalena
Ortega.

Estas historias de alcoba y política nos reafirman que Colombia no es más el
país del Sagrado Corazón, sino el de los descendientes de las Ibáñez. Y que
no somos una república democrática, participativa y pluralista como dice la
Constitución, sino una democracia hereditaria representada en esta familia
presidencial.

En resumen: puede decirse que los descendientes de las hermanas Ibáñez son
una tracalada de bastardos vividores oportunistas y saqueadores  que se han
aprovechado de este pobre país hasta decir no más…es lo que hemos elegido
y lo que nos merecemos …”

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Una respuesta a “Origen de la oligarquía Colombiana:

  1. interesante. pero no me sirve para mi tarea

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