En recuerdo de Carlos Marx, en el 131 aniversario de su muerte

MARX SIEMPRE LO SUPO

 La revista ‘Rolling Stone’ reunió cinco características sistémicas del capitalismo contemporáneo presagiadas por las teorías marxistas hace 150 años. Desde las crisis económicas hasta la fiebre por comprar nuevos ‘gadgets’, estas características de la sociedad moderna demuestran que Karl Marx tenía razón. Compruébalo con tus propios ojos.

1. La Gran Recesión (‘La naturaleza caótica del capitalismo’)

A diferencia del socialismo, en el que el Estado puede controlar todas las etapas de producción y distribución, el libre mercado, según el materialismo histórico, es un sistema espontáneo y caótico, siempre propenso a las crisis y depresiones económicas.

Efectivamente, este patrón previsto por el marxismo ya se perfiló en la Gran Depresión de 1929 y se presentó de nuevo en 2008 con el colapso del mercado inmobiliario en EE.UU. y el inicio de la nueva crisis económica mundial, provocada por el uso de instrumentos financieros que Karl Marx llamaba ‘capital ficticio’, como las acciones y las permutas de incumplimiento crediticio, que actualmente amenaza con una nueva recesión global.

2. iPhone 5 (‘Apetitos imaginarios’)

Hace más de cien años, Marx advirtió que la creación de falsas necesidades era una tendencia inherente al capitalismo orientada al aumento de la producción; en este sistema el consumidor desea productos de poca utilidad pero de alto coste y acaba convirtiéndose “en esclavo de caprichos inhumanos, refinados, antinaturales e imaginarios”.

Un ejemplo de esta teoría podría ser la sociedad occidental, que actualmente disfruta de un increíble nivel de lujo y, sin embargo, busca nuevas distracciones y siente un ansia constante por comprar más y más cosas, como iPhones de última generación, incluso cuando no existe ninguna necesidad de hacerlo porque ya se tiene un ‘gadget’ parecido que funciona perfectamente.

3. Globalización del capitalismo

Según la teoría marxista, la naturaleza expansionista del capitalismo le obliga a propagarse por todo el planeta en su incesante búsqueda de nuevos mercados, recursos naturales y mano de obra barata. Ya en 1848 Karl Marx describió las principales características de la moderna globalización económica agresiva encabezada y controlada por organismos supranacionales como el FMI, que “debe anidar en todas partes, establecerse en todas partes, establecer conexiones en todas partes” para prolongar su existencia.

4. Monopolios

A diferencia de la teoría económica que postulaba la autorregulación del mercado, Marx alegaba que el poder económico y financiero se concentraría en grandes corporaciones que absorberían o expulsarían a los pequeños productores independientes, tomando el control del mercado mundial. La hipótesis indicada es más que válida para describir la sociedad actual, en la que gigantes monopolísticos regulan todas las áreas económicas, desde la bancaria hasta la de la alta tecnología.

5. Salarios bajos, ganancias enormes (‘El ejército industrial de reserva’)

De acuerdo con el análisis marxista del capitalismo, los empresarios podrán mantener bajos los salarios gracias al “ejército industrial de reserva”, es decir, la gran cantidad de desempleados permanentes. Eso será todavía más factible durante las fases de recesión, cuando aumenta el número de desempleados, sin que ello influya significativamente en los inmensos beneficios de las grandes empresas, ya que los trabajadores, que temen perder sus puestos, se conforman con salarios bajos y soportan duras condiciones de trabajo.

Tomado de: http://www.predicciones2014.net/predicciones-2014/sorpresivamente-carlos-marx-predijo-el-2014/

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ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE CARLOS MARX

(Pedro Echeverría V.)

1. “Pensamiento Crítico”, la revista que dirige mi amigo Manuel Moncada Fonseca desde Nicaragua, con la publicación del discurso que pronunció Federico Engels en la tumba de Marx tres días después de su muerte, me recordó que ayer 14 de marzo fue el 128 aniversario de haber dejado de latir el corazón de ese enorme revolucionario. Marx, explicó Engels, “como Darwin descubrió la ley del desarrollo de la naturaleza orgánica, Marx descubrió la ley del desarrollo de la historia humana: el hecho, tan sencillo, pero oculto bajo la maleza ideológica, de que el hombre necesita, en primer lugar, comer, beber, tener un techo y vestirse antes de poder hacer política, ciencia, arte, religión, etcétera”. Marx fue durante 100 años uno de los analistas más leídos y estudiados y, al mismo tiempo fue durante 30 años: desde 1846 que preparaba el Manifiesto Comunista hasta 1876 cuando la Internacional se escindió, de los revolucionarios más perseguidos.

 2. Escribe su biógrafo Franz Mehring: “Se explica que Marx fuese el hombre más odiado y más calumniado de su tiempo. Todos los gobiernos, los absolutistas como los republicanos, le desterraban, y no había burgués, desde el campo conservador al de la extrema democracia, que no le cubriese de calumnias, en verdadero torneo de insultos”. El anarquista Bakunin era cuatro años mayor que Marx pero falleció en 1876, siete años antes que éste. Marx fue perseguido por sus publicaciones y actividad, Bakunin sufrió muchos años en las cárceles y en el exilio. En 1868, al fundar la Alianza Internacional de la Democracia Socialista, Bakunin planteaba: a) La supresión de los Estados nacionales y la formación en su lugar de federaciones constituidas por libres asociaciones agrícolas e industriales; b) La abolición de las clases sociales y de la herencia; c) La igualdad de sexos y d) La organización de los obreros al margen de los partidos políticos.

 3. La obra de Marx (1818-83) es extensa y profunda. La filosófica de su primera etapa: Crítica de la Filosofía del derecho de Hegel. Los manuscritos Económicos y filosóficos del 44, La sagrada Familia, La Ideología Alemana. La histórica/política de su segunda etapa: El Manifiesto Comunista, El dieciocho Brumario, La guerra civil en Francia, y su magna obra económica encabezada por El Capital: ésta, obra económica monumental de con una extensión de unas 2000 cuartillas. Pero Marx cuenta también con otros libros pequeños y folletos, así como con artículos y manifiestos. Marx vivió 65 años y estuvo en actividad teórica/organizativa desde 1943 hasta 1876, cuando se retiró de la política activa y se dedicó a escribir artículos y una gran correspondencia con sus amigos intelectuales y políticos del movimiento obrero. Una obra epistolar muy rica en datos concretos y reflexiones políticas.

 4. El estudio de la obra de Marx, así como la de Lenin, Luxemburgo, Trotski, Gramsci o Mao, no puede hacerse en bloque y sin tomar en cuenta el contexto en que se escribió. Por ejemplo, Althusser, en su Revolución Teórica de Marx, nos habla de dos Marx; también críticos y seguidores de Lenin han hablado de uno durante la Revolución (El Estado y la Revolución) y otro de La Enfermedad Infantil (en defensa del poder) o el Trotski antes de 1905 (Nuestras Tareas e Informe de Siberia) y del que está en el poder con Lenin reprimiendo a obreros. ¿Qué político escribe o actúa igual estando en las barricadas luchando y luego en el poder defendiéndolo? En Marx, el estructuralista Althusser habló del Marx joven, filósofo idealista y hegeliano hasta 1847 y del Marx maduro, marxista, materialista, organizador. Althusser apoyó este Marx constructor de sistema, a mi me gustó el Marx destructor y humanista.

 5. ¿Qué fue lo que produjo el marxismo en el mundo por el hecho de ser un sistema coherente de pensamiento durante 150 años de vigencia? En primer lugar ser un instrumento muy importante para el análisis crítico de la sociedad capitalista y de la historia, pero también el haberse convertido en una ideología de los trabajadores para usarla en su lucha por la revolución contra la explotación de la burguesía. Por otro lado el marxismo –y esto fue de suma gravedad- fue convertido por los sectores más atrasados en un dogma, en una doctrina parecida a la escolástica con similitud a las religiones cristianas. ¿Hasta qué grado esa enorme presencia del marxismo dio lugar a los terribles dogmas: “marxismo leninismo”, “marxismo stalinismo”, “marxismo maoísmo”, ”marxismo democrático” o “libertario”. ¿En dónde quedó la dialéctica, el todo cambia, el nunca nos bañamos en el mismo río?

 6. La obra filosófica y humanista de Marx fue escondida durante muchas décadas; al parecer fue rescatada en los años sesenta después de la muerte de Stalin. Fue por eso que en aquellos años surgió con fuerza la crítica contra el “socialismo despótico, totalitario”, autoritario, que se practico de los años 1930 a 1960 que tanto desprestigió la ideología marxista. Las nuevas lecturas, sobre todo los Manuscritos económicos y filosóficos mostraron a un Marx totalmente abierto y hasta libertario y, muchas de esas posiciones fueron recogidas por los jóvenes para hacer crítica al llamado “bloque socialista”. Hoy Marx sigue vivo y la relectura de sus textos sigue siendo necesaria; pero ya nadie lee a Marx como si fuera un dios ni su obra como si fuera la biblia. Los marxistas de hoy –liberados de los “manuales de marxismo” que siempre sustituyeron las fuentes directas- son muy libres para pensar y decidir por cuenta propia.

 7. La obra de Marx ha perdurado porque fue escrita de manera independiente, como reflexiones sobre las transformaciones intensas que sufría el capitalismo y por ser un instrumento revolucionario de transformación social. El marxismo nunca fue una teoría muerta ni mucho menos fue producto de un encargo de la burguesía como los que se hacen por cientos de miles en las universidades. Ni Marx, ni Engels, ni Bakunin, realizaron su obra poniéndose al servicio de un patrón, una institución o un becario. La libertad para pensar, escribir, actuar, manifestarse, es la condición más preciada para que las cosas se hagan con la riqueza necesaria. Pero mucho mejor si los personajes viven a diario comprometidos y ligados con el movimiento social. Pensamiento Libre me ha obligado a recordar mucho de lo que analizamos y discutimos en los sesenta y setenta, antes que el oportunismo electoralista nos tsumanizara.

 http://pedroecheverriav.wordpress.com

 DISCURSO ANTE LA TUMBA DE CARLOS MARX

Por Federico Engels

 Pronunciado en inglés por F. Engels en el cementerio de Highgate en Londres, el 17 de marzo de 1883.

El 14 de marzo, a las tres menos cuarto de la tarde, dejó de pensar el más grande pensador de nuestros días. Apenas le dejamos dos minutos solo, y cuando volvimos, le encontramos dormido suavemente en su sillón, pero para siempre.

 Es de todo punto imposible calcular lo que el proletariado militante de Europa y América y la ciencia histórica han perdido con este hombre. Harto pronto se dejará sentir el vacío que ha abierto la muerte de esta figura gigantesca.

 Así como Darwin descubrió la ley del desarrollo de la naturaleza orgánica, Marx descubrió la ley del desarrollo de la historia humana: el hecho, tan sencillo, pero oculto bajo la maleza idológica, de que el hombre necesita, en primer lugar, comer, beber, tener un techo y vestirse antes de poder hacer política, ciencia, arte, religión, etc.; que, por tanto, la producción de los medios de vida inmediatos, materiales, y por consiguiente, la correspondiente fase económica de desarrollo de un pueblo o una época es la base a partir de la cual se han desarrollado las instituciones políticas, las concepciones jurídicas, las ideas artísticas e incluso las ideas religiosas de los hombres y con arreglo a la cual deben, por tanto, explicarse, y no al revés, como hasta entonces se había venido haciendo.

Pero no es esto sólo. Marx descubrió también la ley específica que mueve el actual modo de producción capitalista y la sociedad burguesa creada por él. El descubrimiento de la plusvalía iluminó de pronto estos problemas, mientras que todas las investigaciones anteriores, tanto las de los economistas burgueses como las de los críticos socialistas, habían vagado en las tinieblas.

 Dos descubrimientos como éstos debían bastar para una vida. Quien tenga la suerte de hacer tan sólo un descubrimiento así, ya puede considerarse feliz. Pero no hubo un sólo campo que Marx no sometiese a investigación -y éstos campos fueron muchos, y no se limitó a tocar de pasada ni uno sólo- incluyendo las matemáticas, en la que no hiciese descubrimientos originales. Tal era el hombre de ciencia.

 Pero esto no era, ni con mucho, la mitad del hombre. Para Marx, la ciencia era una fuerza histórica motriz, una fuerza revolucionaria. Por puro que fuese el gozo que pudiera depararle un nuevo descubrimiento hecho en cualquier ciencia teórica y cuya aplicación práctica tal vez no podía preverse en modo alguno, era muy otro el goce que experimentaba cuando se trataba de un descubrimiento que ejercía inmediatamente una influencia revolucionadora en la industria y en el desarrollo histórico en general. Por eso seguía al detalle la marcha de los descubrimientos realizados en el campo de la electricidad, hasta los de Marcel Deprez en los últimos tiempos.

 Pues Marx era, ante todo, un revolucionario. Cooperar, de este o del otro modo, al derrocamiento de la sociedad capitalista y de las instituciones políticas creadas por ella, contribuir a la emancipación del proletariado moderno, a quién él había infundido por primera vez la conciencia de su propia situación y de sus necesidades, la conciencia de las condiciones de su emancipación: tal era la verdadera misión de su vida.

 La lucha era su elemento. Y luchó con una pasión, una tenacidad y un éxito como pocos.

 Primera Gaceta del Rin, 1842; Vorwärts* de París, 1844; Gaceta Alemana de Bruselas, 1847; Nueva Gaceta del Rin, 1848-1849; New York Tribune, 1852 a 1861, a todo lo cual hay que añadir un montón de folletos de lucha, y el trabajo en las organizaciones de París, Bruselas y Londres, hasta que, por último, nació como remate de todo, la gran Asociación Internacional de Trabajadores, que era, en verdad, una obra de la que su autor podía estar orgulloso, aunque no hubiera creado ninguna otra cosa.

 Por eso, Marx era el hombre más odiado y más calumniado de su tiempo. Los gobiernos, lo mismo los absolutistas que los repulicanos, le expulsaban. Los burgueses, lo mismo los conservadores que los ultrademócratas, competían a lanzar difamaciones contra él.

 Marx apartaba todo esto a un lado como si fueran telas de araña, no hacía caso de ello; sólo contestaba cuando la necesidad imperiosa lo exigía. Y ha muerto venerado, querido, llorado por millones de obreros de la causa revolucionaria, como él, diseminados por toda Europa y América, desde la minas de Siberia hasta California. Y puedo atreverme a decir que si pudo tener muchos adversarios, apenas tuvo un solo enemigo personal. Su nombre vivirá a través de los siglos, y con él su obra.

Tomado de: http://www.redaccionpopular.com/articulo/128-aniversario-de-la-muerte-de-marx-el-filosofo-economista-historiador-y-politico

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