Archivo mensual: abril 2014

En este 1 de mayo, queremos que se reflexione este discurso de Álvaro García Linera

Transcripción del discurso ante el Congreso del PIE:

«A las Izquierdas de Europa y del Mundo»

Álvaro García Linera

 El IV Congreso del Partido de la Izquierda Europea (PIE) reunió 30 formaciones de izquierdas europeas en Madrid entre el 13 y el 15 de diciembre de 2013, en busca de un discurso para unificar estrategias frente a las políticas de austeridad y de sumisión de Bruselas al dictado de los mercados. Este fue el discurso del invitado Vicepresidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Álvaro García Linera.

 «Permítanme celebrar este encuentro de la Izquierda europea y en nombre de nuestro Presidente Evo, en nombre de mi país, de nuestro pueblo, agradecer la invitación que nos han hecho, para compartir un conjunto de ideas, de reflexiones en este tan importante congreso de la Izquierda Europea…

 Permítanme ser directo, franco… pero también propositivo.

 ¿Qué vemos desde afuera de Europa? Vemos una Europa que languidece, una Europa abatida, una Europa ensimismada y satisfecha de sí misma, hasta cierto punto, apática y cansada. Sé que son palabras muy feas y muy duras, pero así lo vemos. Atrás ha quedado la Europa de las luces, de las revueltas, de las revoluciones. Atrás, muy atrás ha quedado la Europa de los grandes universalismos que movieron al mundo, que enriquecieron al mundo, y que empujaron a los pueblos de muchas partes del mundo, a adquirir una esperanza y movilizarse en torno a esa esperanza.

 Atrás han quedado los grandes retos intelectuales. Esa interpretación que hacían y que hacen los post modernistas de que se acabaron los grandes relatos, a la luz de los últimos acontecimientos, parce ser, que lo único que encubre, son los grandes negociados de las corporaciones y del sistema financiero.

 No es el pueblo europeo el que ha perdido la virtud, ni ha perdido la esperanza, porque la Europa a la que me refiero, cansada, la Europa agotada, la Europa ensimismada, no es la Europa de los pueblos, es ésta silenciada, encerrada, asfixiada. Y la única Europa que vemos en el mundo, es la Europa de los grandes consorcios empresariales, la Europa neoliberal, la Europa de los grandes negociados financieros, la Europa de los mercados y no la Europa del trabajo.

 Carente de grandes dilemas, horizontes y esperanzas, sólo se oye —parafraseando a Montesquieu— sólo se oye el lamentable ruido de las pequeñas ambiciones y de los grandes apetitos.

 Unas democracias sin esperanza y sin fe, son democracias derrotadas. Unas democracias sin esperanza y sin fe, son democracias fosilizadas. En sentido estricto, no son democracias. No hay democracia válida que sea simplemente un apego, aburrido a instituciones fósiles con las que se cumplen rituales cada tres, cada cuatro o cada cinco años, para elegir a los que vendrán a decidir de mala manera sobre nuestros destinos. Todos sabemos, y en izquierda más o menos compartimos, un pensamiento común de cómo hemos llegado a semejante situación. Los estudiosos, los académicos, los debates políticos brindan un conjunto de ejes interpretativos de lo mal que estamos y de cómo hemos llegado ahí. Un primer criterio compartido, de ¿cómo hemos llegado a esta situación?, es que entendemos que el capitalismo ha adquirido –no cabe duda- una medida geopolítica planetaria absoluta. El mundo entero se ha redondeado. Y el mundo entero deviene un gran taller mundial. Una radio, un televisor, un teléfono, ya no tiene un origen de creación, sino que el mundo entero se ha convertido en el origen de creación. Un chip se hace en México, el diseño se hace en Alemania, la materia prima es latinoamericana, los trabajadores son asiáticos, el empaque es norteamericano, y la venta es planetaria.

 Esta es una característica del moderno capitalismo -no cabe duda- y es a partir de ello que uno tiene que tomar acciones.

 Una segunda característica de los últimos veinte años, es una especie de regreso a una acumulación primitiva perpetua. Los textos de Karl Marx, que retrataba el origen del capitalismo en el siglo XVI, XVII, hoy se repiten y son textos del siglo XXI. Tenemos una permanente acumulación originaria que reproduce mecanismos de esclavitud, mecanismos de subordinación, de precariedad, de fragmentación, que lo retrató, excepcionalmente Carlos Marx. Solo que el capitalismo moderno reactualiza la acumulación originaria. La reactualiza, la expande, la irradia a otros territorios para extraer más recursos y más dinero. Pero junto con esta acumulación primitiva perpetua – que va a definir las características de las clases sociales contemporáneas, tanto en nuestros países como en el mundo, porque reorganiza la división del trabajo local, territorialmente, y la división del trabajo planetario-. Junto con eso tenemos una especie de neo acumulación por expropiación. Tenemos un capitalismo depredador, que acumula, en muchos casos produciendo en la aéreas estratégicas: conocimiento, telecomunicaciones, biotecnología, industria automovilística, pero en muchos de nuestros países, acumula por expropiación. Es decir, ocupando los espacios comunes: biodiversidad, agua, conocimientos ancestrales, bosques, recursos naturales… Esta es una acumulación por expropiación -no por generación de riqueza- sino por expropiación de riqueza común, que deviene en riqueza privada. Esa es la lógica neoliberal. Si criticamos tanto al neoliberalismo, es por su lógica depredatoria, y parasitaria. Más que un generador de riquezas, más que un desarrollador de fuerzas productivas, el neoliberalismo es un expropiador de fuerzas productivas capitalistas y no capitalistas, colectivas, locales, de sociedades.

 Pero también la tercera característica de la economía moderna, no es solamente acumulación primitiva perpetua, acumulación por expropiación, sino también por subordinación – Marx diría subsunción real del conocimiento y la ciencia a la acumulación capitalista-. Lo que algunos sociólogos llaman sociedad del conocimiento. No cabe duda, esa son las aéreas más potentes y de mayor despliegue de las capacidades productivas de la sociedad moderna.

 Pero también la cuarta característica y cada vez más conflictiva y riesgosa, es el proceso de subsunción real del sistema integral de la vida del planeta. Es decir de los procesos metabólicos entre los seres humanos y la naturaleza.

 Estas cuatro características del moderno capitalismo, redefine la geopolítica del capital a escala planetaria, redefine la composición de clase de las sociedades, redefine la composición de clase y de las clases sociales en el planeta.

 No solamente está la externalización -a las extremidades del cuerpo capitalista de la clase obrera tradicional, clase obrera que vimos urgir en el siglo XIX y principio del siglo XX que ahora se transfiere a las zonas periféricas, Brasil, México, China, la India, Filipinas – sino que también surge, en las sociedades más desarrolladas, un nuevo tipo de proletariado. Un nuevo tipo de clase trabajadora. La clase trabajadora de cuello blanco. Profesores, investigadores, científicos, analistas, que no se ven a sí mismos como clase trabajadora, se ven a sí mismo como pequeños empresarios seguramente, pero que en el fondo constituyen una nueva composición social de la clase obrera, del principio del siglo XXI. Pero a la vez también tenemos una creación -de lo que podríamos denominar- en el mundo, un proletariado difuso. Sociedades y naciones no capitalistas, que son subsumidas formalmente a la acumulación capitalista. América Latina, África, Asia, hablamos de sociedades y de naciones no estrictamente capitalistas, pero en el conjunto aparecen subsumidas y articuladas como formas de proletarización difusa. No solamente por su cualidad económica, sino por las propias características de unificación fragmentada, o de difícil fragmentación, por su dispersión territorial.

 Tenemos entonces, no solamente una nueva modalidad de la expansión de la acumulación capitalista, sino que también tenemos un reacomodo de las clases y del proletariado y de las clases no proletarias en el mundo. El mundo hoy es más conflictivo. El mundo hoy está más proletarizado, solamente que las formas de proletarización, son distintas a las que conocimos en el siglo XIX, principio del siglo XX. Y las formas de proletarización de estos proletarios difusos, de estos proletarios de cuello blanco, no toman necesariamente la forma de sindicato. La forma sindicato ha perdido su centralidad, en algunos países, y surgen otras formas de unificación de lo popular, de lo laboral, de lo obrero. ¿Qué hacer? – la vieja pregunta de Lenin- … ¿Qué hacemos? … Compartimos definiciones de lo que está mal, compartimos definiciones de lo que está cambiando en el mundo, y frente a estos cambios no podemos responder -o mejor- las respuestas que teníamos antes son insuficientes, si no, no estaría gobernando la derecha, acá en Europa. Algo ha faltado y algo está faltando a nuestras respuestas. Algo está faltando a nuestras propuestas. Permítanme, de manera modesta, hacer cinco sugerencias en esta construcción colectiva del quehacer que asume la izquierda europea.

 La izquierda europea no puede contentarse con el diagnóstico y la denuncia. El diagnóstico y la denuncia sirve para generar indignación moral y es importante la expansión de la indignación moral, pero no genera voluntad de poder. La denuncia no es una voluntad de poder. Puede ser la antesala de una voluntad de poder, pero no es la voluntad de poder. La izquierda europea, la izquierda mundial, a esta vorágine depredadora de naturaleza y de ser humano, destructivo, que lleva adelante el capitalismo contemporáneo, tiene que aparecer con propuestas o iniciativas. La izquierda europea, y las izquierdas de todas las partes del mundo, tenemos que construir un nuevo sentido común. En el fondo, la lucha política es una lucha por el sentido común. Por el conjunto de juicios y de prejuicios. Por la forma en cómo de manera simple la gente: el joven estudiante, el profesional, la vendedora, el trabajador, el obrero, ordena el mundo. Ese es el, sentido común. La concepción del mundo básica, con la que ordenamos la vida cotidiana. La manera de cómo valoramos lo justo y lo injusto, lo deseable y lo posible, lo imposible y lo probable. Y la izquierda –mundial, la izquierda europea- tiene que luchar por un nuevo sentido común, progresista, revolucionario, universalista. Pero es obligatoriamente, un nuevo sentido común.

 En segundo lugar, necesitamos recuperar – como lo hacía el primer expositor de manera brillante- el concepto de democracia. La izquierda siempre ha reivindicado la bandera de la democracia. Es nuestra bandera. Es la bandera de la justicia, de la igualdad, de la participación. Pero para eso tenemos que desprendernos de la concepción de la democracia como un hecho meramente institucional. ¿La democracia son instituciones? Sí, son instituciones. Pero es mucho más que institución. ¿La democracia es votar cada cuatro o cinco años? Sí, pero es mucho más que eso. ¿Es elegir el Parlamento? Sí, pero es mucho más que eso. ¿Es respectar las reglas de la alternancia? Sí, pero es mucho más que eso. Esa es la manera liberal, fosilizada, de entender la democracia en la que a veces quedamos encerrados. ¿La democracia son valores? Son valores, principios organizativos del entendimiento del mundo: la tolerancia, la pluralidad, la libertad de opinión, la libertad de asociación. Están bien, son principios, son valores, pero no son solamente principios y valores. Son instituciones, pero no son solamente instituciones. La democracia es práctica. La democracia es acción, colectiva. La democracia en el fondo es creciente participación en la administración de los comunes, que tiene una sociedad. Hay democracia si en lo común que tenemos los ciudadanos participamos. Si tenemos como un patrimonio común el agua, entonces democracia es participar en la gestión del agua. Si tenemos como patrimonio común el idioma, la lengua, democracia es la gestión común del idioma. Si tenemos como patrimonio común los bosques, la tierra, el conocimiento, democracia es gestión administración, común. Creciente participación común, en la gestión del bosque, en la gestión del agua, en la gestión del aire, en la gestión de los recursos naturales. A de haber democracia -hay democracia- en el sentido vivo, no fosilizado del término, si la población y la izquierda ayuda, participa en una gestión común de los recursos comunes, instituciones, derecho, riquezas.

 Los viejos socialistas de los años 70 hablaban que la democracia debería tocar las puertas de las fábricas. Es una buena idea, pero no es suficiente. Debe tocar la puerta de las fábricas, la puerta de los bancos, la puerta de las empresas, la puerta de las instituciones, la puerta de los recursos, la puerta de todo lo que sea común para las personas. Me preguntaba nuestro delegado, de Grecia, me preguntaba sobre el tema del agua. ¿Cómo comenzamos nosotros en Bolivia? Por temas básicos, de sobrevivencia, agua! Y en torno al agua que es una riqueza común, que estaba siendo expropiada, el pueblo llevó adelante una “guerra” y recuperó el agua para la población, y luego recuperamos no solamente el agua, hicimos otra guerra social y recuperamos el gas y el petróleo y las minas y las telecomunicaciones, y falta mucho más por recuperar. Pero en todo caso este fue el punto de partida, la creciente participación de los ciudadanos de los comunes, de los bienes comunes que tiene una sociedad, una región.

 En tercer lugar la izquierda tiene que recuperar también la reivindicación de lo universal, de los idearios universales. De los comunes. La política como bien común, la participación, como una participación en la gestión de los bienes comunes. La recuperación de los comunes como derecho: el derecho al trabajo, el derecho a jubilación, el derecho a la educación, gratuita, el derecho a la salud, el derecho a un aire limpio, el derecho a la protección de la madre tierra, el derecho a la protección de la naturaleza. Son derechos. Pero son universales, son bienes comunes universales frente a los que la izquierda, la izquierda revolucionaria, tiene que plantearse medidas concretas, objetivas y de movilización. Leía, en el periódico, como se estaba utilizando en Europa recursos públicos para salvar bienes privados. Esa es una aberración, estaban utilizando el dinero de los ahorristas europeos para salvar la quiebra de los bancos. Estaban usando lo común para salvar lo privado. El mundo está al revés! Tiene que ser al revés, usar los bienes privados para salvar y ayudar los bienes comunes. No los bienes comunes para salvar los bienes privados. Los bancos tienen que tener un proceso de democratización y de socialización de su gestión. Porque si no los bancos van a acabar por quitar no solamente su trabajo, su casa, su vidas, su esperanza y todo… y esto es algo que no se puede permitir.

 Pero también reivindicar – en nuestra propuesta como izquierda- una nueva relación metabólica entre el ser humano y la naturaleza. En Bolivia, por nuestra herencia indígena, llamamos eso una nueva relación entre ser humano y naturaleza. El Presidente Evo dice, la naturaleza puede existir sin el ser humano, el ser humano no puede existir sin naturaleza. Pero, no hay que caer en la lógica de la economía verde, que es una forma hipócrita de ecologismo.

 Hay empresas que parecen ante ustedes los europeos como protectores de la naturaleza y con el aire limpio, pero esas mismas empresas nos llevan a nosotros a la Amazonia, nos llevan a América o a África, todos los desperdicios que aquí se generan. Aquí son depredadores o aquí son defensores y allí se vuelven depredadores. Han convertido la naturaleza en otro negocio. Y la preservación radical de la ecología no es un nuevo negocio, ni una nueva lógica empresarial. Hay que restituir una nueva relación. Que es siempre tensa. Porque la riqueza que va satisfacer necesidades requiere transformar la naturaleza y al transformar la naturaleza modificamos su existencia, modificamos el BIOS. Pero al modificar el BIOS, como contra finalidad muchas veces, destruimos al ser humano y también a la naturaleza. Al capitalismo no le importa porque eso es un negocio para él. Pero a nosotros sí, a la izquierda sí, a la humanidad sí, a la Historia de la humanidad sí le importa. Necesitamos reivindicar una nueva lógica de relación… no diría armónica, pero si metabólica. Mutuamente beneficiosa, entre entorno vital natural y ser humano. Trabajo, necesidades.

 Por último, no cabe duda que necesitamos reivindicar la dimensión heroica de la política. Hegel veía la política en su dimensión heroica. Y siguiendo a Hegel supongo, Gramsci decía, que las sociedades modernas, la filosofía y un nuevo horizonte de vida, tienen que convertirse en fe, en la sociedad, o solamente puede existir como fe el interior de la sociedad. Esto significa que necesitamos reconstruir la esperanza. Que la izquierda tiene que ser la estructura organizativa, flexible, crecientemente unificada, que sea capaz de rehabilitar la esperanza en la gente. Un nuevo sentido común, una nueva fe –no en el sentido religioso del término- sino una nueva creencia generalizada por la que las personas apuestan heroicamente su tiempo, su esfuerzo, su espacio, su dedicación.

 Yo saludo – lo que comentaba mi compañera, cuando nos decía, hoy nos estamos reuniendo 30 organizaciones políticas- Excelente! Quiere decir que es posible reunirse. Que es posible de salir de los espacios estancos. La izquierda tan débil de hoy en Europa, no puede darse el lujo de distanciarse de sus compañeros. Podrá haber diferencias en 10 o 20 puntos, pero coincidimos en 100. Esos 100 que sean los puntos de acuerdo, de cercanía, de trabajo. Y guardemos los otros 20 para después. Somos demasiados débiles como para darnos el lujo de seguir en peleas de capilla y de pequeños feudos, distanciándonos del resto. Hay que asumir una lógica nuevamente gramsciana, unificar, articular, promover.

 Hay que tomar el poder del Estado, hay que luchar por el Estado, pero nunca olvidemos que el Estado más que una máquina, es una relación. Más que materia es idea. El Estado es fundamentalmente idea. Y un pedazo es materia. Es materia como relaciones sociales, como fuerza, como presiones, como presupuestos, como acuerdos, como reglamentos, como leyes. Pero es fundamentalmente idea, como creencia de un orden común, de un sentido de comunidad. En el fondo la pelea por el estado, es una pelea por una nueva manera de unificarnos, por un nuevo universal. Por un tipo de universalismo que unifica voluntariamente a las personas.

 Pero eso requiere entonces, haber ganado previamente las creencias. Haber derrotados a los adversarios previamente en la palabra, en el sentido común. Haber derrotado previamente las concepciones dominantes de derecha en el discurso, en la percepción del mundo, en las percepciones morales que tenemos de las cosas. Y entonces eso requiere un trabajo muy arduo. La política no es solamente una cuestión de correlación de fuerzas, capacidad de movilización. Que en su momento lo será. Es fundamentalmente convencimiento, articulación, sentido común, creencia, idea compartida, juicio y prejuicio compartido respecto al orden del mundo. Y ahí la izquierda no solamente contentarse con la unidad de las organizaciones de izquierda. Tienen que expandirse hacia el ámbito de los sindicatos, que son el soporte de la clase trabajadora, y su forma orgánica de unificación. Pero también hay que estar muy atentos -compañeros y compañeras- a otras formas inéditas de organización de la sociedad, las reconfiguración de las clases sociales en Europa y en el mundo, va a dar lugar a formas diferentes de unificación, formas más flexibles, menos orgánicas, quizás más territoriales, menos por centros de trabajo. Todo es necesario. La unificación por centros de trabajo, la unificación territorial, la unificación temática, la unificación ideológica… es un conjunto de formas flexible, frente a los cuales la izquierda tiene que tener la capacidad de articular, de proponer y de unificar, y de salir adelante.

 Permítanme en nombre del presidente, en nombre mío, felicitarlos, celebrar este encuentro, de desearles y exigirles -de manera respetuosa y cariñosa- ¡luchen, luchen, luchen! No nos dejen solos a otros pueblos que estamos luchando de manera aislada en algunos lugares, en Siria, algo en España, en Venezuela, en Ecuador, en Bolivia. No, nos dejen solos, los necesitamos a Uds, más aun a una Europa que no solamente vea a distancia lo que sucede en otras partes del mundo, sino nuevamente una Europa que vuelva nuevamente a alumbrar el destino del continente y el destino del mundo.

Transcripción de la Agencia Latinoamericana de Información, ALAI, publicada en América Latina en Movimiento

http://alainet.org/active/69962

cuando muera hasta la PRENSA FACHA me venerará como a un DIOS

«Soy COMUNISTA, el escribano de Fidel, y me da Asco todo lo que huela a derecha, pero me da igual, porque cuando muera hasta la PRENSA FACHA me venerará como a un DIOS, ya que no tienen orgullo ni dignidad»

GABRIEL GARCIA MARQUEZ

Abril 28 de 2014: Paro agrario en Colombia

Movimiento campesino colombiano ratifica paro para el 28 de abril

http://www.telesurtv.net/articulos/2014/04/20/movimiento-campesino-colombiano-ratifica-paro-para-el-28-de-abril-3327.html

Intervención de Gabriela Rivadeneira en Argentina

Procesos de cambio: la palabra y la acción de las mujeres
Buenos Aires, Argentina.
9 de abril de 2014
Gabriela Rivadeneira Burbano
Presidenta de la Asamblea Nacional del Ecuador

Surgimiento de procesos transformadores en la región latinoamericana y construcción de propuestas antihegemónicas y postneoliberales.
El siglo XXI ha sido inaugurado por el surgimiento de procesos de transformación en América Latina: nuevos actores individuales y colectivos – los invisibilizados y los excluídos –, nuevos espacios desde donde se hace la política, nuevas prácticas, que profundizan la democracia.
Con diferencias, por supuesto, pero con innegables afinidades, los pueblos latinoamericanos hemos levantado nuestra voz y logrado desnudar el andamiaje ideológico tenazmente construido durante las décadas neoliberales, denunciarlo y construir propuestas alternativas. Se perfilan así, en nuestra región, propuestas contrahegemónicas al dogma neoliberal y alternativas a la crisis civilizatoria que afecta no sólo a nuestra Latinoamérica sino a toda la Humanidad.

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Las luchas políticas y sociales que acompañan a estas propuestas alternativas aprendieron que la revolución no es sólo económica o jurídica, sino cultural. Es así que los cambios reposan, en primer lugar, en procesos constituyentes que han significado una ruptura epistémica –en el pensamiento-, respecto de la dirección civilizatoria ahora en crisis. Esto ha implicado la lucha por la eliminación de relaciones sociales patriarcales, misóginas, de exclusión y desigualdad. Y la construcción de patrones culturales emancipadores, que implican cambios en la concepción y el ejercicio del poder, cambios educativos y paradigmático cambios radicales en el sentido martiano de la palabra: de ir a la raíz de las cosas y transformarlas, subvertirlas. En este sentido, la batalla es también simbólica, pues debemos cumplir una tarea de recuperación de la memoria histórica y cultural de nuestros pueblos, tantas veces invisibilizada desde la colonialidad del poder y del saber. Debemos crear nuestros propios relatos y representaciones, a la luz de una revitalización del pasado y un claro compromiso político con los olvidados de la historia, que son nuestro presente. (Hacer mención al encuentro con las madres, abuelas, hijos y familiares de Plaza de Mayo). Esta, evidentemente, es una lucha a largo plazo, que involucra a las nuevas generaciones y ese es el camino revolucionario que las y los jóvenes hemos decidido emprender.

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El Buen Vivir como horizonte utópico – la reactualización del legado de los pueblos ancestrales y la recuperación del sentido ético de una política de izquierda
Herederos de las tradiciones de nuestros pueblos indígenas y conscientes, a la vez, de la crisis de civilización – crisis material e ideológica – que atravesamos, nos hemos aventurado a imaginar una utopía orientadora en el concepto del Buen Vivir que en la lengua de nuestro pueblo kichwa es el Sumak Kawsay. Se trata no sólo de reavivar los imperativos morales que guiaron la práctica de los abuelos y las abuelas que nos precedieron, sino también de recuperar el sentido ético de una política de izquierda, el compromiso que tenemos como representantes populares de llevar a cabo todos los días el principio de mandar obedeciendo. Se trata de situarse en la continuidad histórica de mujeres y hombres que hicieron de la política una acción y un compromiso liberador, para los individuos y para las sociedades. Más que nunca, mujeres y hombres, jóvenes y viejos, hemos asumido la posta histórica con valentía y conciencia de nuestra tradición de pensamiento emancipador, revolucionario y crítico latinoamericano. La Revolución Bolivariana nos recordó a todos sus hermanos la vigencia del diálogo permanente con el Libertador Simón Bolívar, Manuela Sáenz, Martí, Sandino, Espejo, Fidel, el Che, Nela Martínez, Dolores Cacuango, Ugarte, Evita, el General Perón y tantas otras y otros hermanos latinoamericanos que en distintas épocas han contribuido a la construcción de una perspectiva antiimperialista y emancipadora latinoamericana.

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El Socialismo del Buen Vivir (ecuatoriano)
La lucha en Nuestra América ha apelado a la tradición socialista, superando la experiencia fallida del socialismo real en el siglo XX, para reconstruirlo a partir de las realidades y necesidades de cada pueblo. Esa postura y esa búsqueda las traduce el llamado “Socialismo del siglo XXI”, o como nosotros en el gobierno de la Revolución ciudadana lo hemos llamado: “El socialismo del Buen Vivir”.
¿Cómo se concibe el Estado dentro de ese Socialismo del Buen Vivir? Obedeciendo a los fundamentos éticos de una política de izquierdas, el nuevo Estado se fundamenta en la búsqueda de una mayor justicia social. Esto ha significado, en primer lugar, reconceptualizar su papel, a partir de las necesidades y requerimientos populares, como un Estado reparador. De ahí que la figura del Estado neoliberal, regulador, que daba rienda suelta al mercado, bajo la creencia de que éste era el artífice de la maximización del bienestar social, dé paso a un Estado que se constituye como el garante de los derechos de las personas y los colectivos y, de manera más general, del Buen Vivir de la sociedad. Un Estado cuya lógica obedece ya no a intereses individuales que determinan el empleo del excedente generado por los trabajadores sometidos a los caprichos del capital, sino a decisiones colectivas que corrijan paulatinamente las desigualdades estructurales en la distribución de la riqueza. Así, el gasto del Estado debe ser guiado por el imperativo del uso social del excedente, fruto de un plan concertado técnicamente y aprobado de manera democrática de tal forma que dicho gasto, la acumulación y el consumo apunten, primordialmente, hacia la capitalización de conocimiento y
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formación humanas que sostengan los procesos de transformación revolucionarios.
Resignificar el papel del Estado requiere, necesariamente, replantear su lugar dentro del sistema mundo, por lo tanto, reformular su relacionamiento con los centros de poder y afirmar su capacidad de toma de decisión autónoma de toda ingerencia externa. De ahí que, junto a los gobiernos progresistas de la región, el gobierno de la Revolución Ciudadana haya desarrollado una política exterior fundamentada en: la afirmación de la soberanía nacional (cristalizada, por ejemplo, en la negativa a la renovación de la cesión de la base de manta a militares estadounidenses, TLC, en el asilo a Julian Assange, la auditoria de la deuda y la renegociación de los contratos petroleros); el despliegue de una estrategia antiimperialista en clave de integración regional a la par de la afirmación de un mundo multipolar, desplazando así el poder tradicionalmente concentrado en Estados Unidos y las potencias europeas, hacia un Sur global emergente.
La lucha contra las formas de opresión y la injusticia, auspiciados por el sistema capitalista, en su fase neoliberal e imperialista, apela a una fuerte voluntad de transformar las estructuras pero también supone asumir un compromiso ético que nos acerque primera y fundamentalmente, a los más vulnerables, a los invisibilizados, a los excluídos.
Apelar a la construcción del Socialismo del Buen Vivir pasa por una toma de consciencia de la existencia de un sistema opresivo que empobrece a los trabajadores y campesinos, discrimina a los pueblos afrodescendientes y a los herederos de los pueblos indígenas, excluye a las mujeres y a los jóvenes. Los
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gobiernos de izquierda de la región, tenemos la impronta histórica de solidarizarnos con estas poblaciones subalternizadas cuyas exigencias de justicia social, de superación de la matriz cultural hegémonica que exalta los valores de un Norte global, ahora, en crisis, son condiciones necesarias para la construcción de una sociedad más justa.
En el caso de Ecuador y Bolivia se ha avanzado muchísimo en la incorporación de un enfoque de género, plurinacional e intercultural en las constituciones y en el marco conceptual de las políticas de Estado y la actividad legislativa, cuya misión ha sido garantizar e instrumentalizar en normativa estos principios constitucionales.
Ahora las mujeres, las y los jóvenes, somos herederos de la senda en la que prevalece el bien común como determinación del sentido de lo justo, lo bueno y lo ético.

Maduración de la sociedad
Comentar los 10 ejes de la Revolución Ciudadana.
Palabra y acción de la mujer en Ecuador (y América latina)
Frente a la exclusión, frente a la subalternización, frente a la invisibilización, ¡la lucha!. Hablemos de la mujer y de su papel fundamental como agente transformador de la historia y del devenir de los pueblos del mundo y de nuestra América, de la Patria Grande. Son innegables sus aportes y aunque el camino por recorrer sea largo, se ha cosechado mejoras sustanciales no sólo
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en la condición de la mujer, en el ejercicio legítimo de sus derechos, sino en las sociedades en su conjunto.
La América Latina del siglo XXI no se puede comprender sin el rol protagónico de la mujer en la vida pública, como un sujeto político revolucionario y transformador. Muestra de ello es que la Presidencia de este país haya sido confiada a Cristina, que Brasil sea enrumbado por Dilma, que Michelle haya asumido el mando en el vecino Chile por segunda ocasión, acompañada de Isabel Allende, presidiendo el Senado, a Gabriela Montaño que presidió su parlamento y centenas de mujeres en espacios de toma de decisión.
Si los años setenta estuvieron marcados por el ímpetu de algunos movimientos antiimperialistas, por el contrario, durante las décadas de los ochenta y de los noventa, asistimos a un resurgimiento del conservadurismo y al triunfo del neoliberalismo. Todo ello, en medio de un agotamiento de las formas más cristalizadas de las ideologías surgidas en el siglo XIX que coincidió con el colapso del socialismo real. No obstante, el (los) movimiento (s) feminista (s) permanecieron como espacios de resistencia, a pesar de que su capacidad de movilización en torno a sus reivindicaciones se viera comprometida. La heroica tarea de las organizaciones feministas de base ha sido la punta de lanza de la recuperación progresiva de la organización y fuerza alrededor de lo que hoy se denomina feminismo institucional. Y es que las organizaciones de base han sabido desarrollar un repertorio de acción y estrategias diversas: formación de grupos de presión, acuerdos interclasistas, creación o integración de instancias institucionales, sean éstas ministerios, institutos, organizaciones,
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etc. que, finalmente, han perfilado el arduo camino emprendido por estas organizaciones.
En Ecuador, la Constitución de Montecristi, que no es sino el fruto de un proceso constituyente de largo aliento, que fue un proceso participativo y diverso, representó un paso importante en el reconocimiento de los derechos de las mujeres. Ese fue, a la vez, la culminación de un proceso sostenido de militancia de las organizaciones de mujeres y el punto de partida para una mayor participación política. La composición de la Asamblea Nacional ecuatoriana es un claro ejemplo de ello, la transición de la anterior legislatura a la nueva legislatura significó un crecimiento al 38% de participación femenina en ese espacio cuando antes de la Revolución ciudadana apenas si el 10% de los curules eran ocupados por las mujeres. Ecuador, junto con Cuba, son ahora los países con mayor porcentaje de participación política femenina en Latinoamérica.
A pesar de lo conquistado, la lucha deberá ser siempre permanente y voraz, como la lógica de la acumulación capitalista, pero creemos firmemente que el ejercicio del poder obediencial que brota de los procesos políticos, histórico/populares a los que nos debemos como líderes, como militantes, nos otorga la legitimidad suficiente para luchar contra esas fuerzas. El único camino efectivamente es la soberanía del poder popular, para pensar de otra manera como queremos vivir mujeres y hombres. Adaptar la realidad a ello es un deber revolucionario que nace de la capacidad transformadora y creativa del ser humano como constructor de sentido y realidad.
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Y en esto, compañeras y compañeros, tenemos un papel central como cuadros jóvenes de nuestros procesos. Por eso la importancia de estos encuentros, que podamos llevarnos las lecciones necesarias pera poder articular las iniciativas consecuentes con los principios que defendemos y la preparación de la que participamos.

«Dossier» Viernes 25 de 2014. Ministro de defensa de Rusia dice: «nos vimos obligados a reaccionar»

«Dossier” Viernes 25 de 2014. Ministro de defensa de Rusia dice: “nos vimos obligados a reaccionar”

Recuperar «La Internacional Socialista» este próximo 1 de MAYO

RESTITUCION DE GUSTAVO PETRO

http://www.telesurtv.net/articulos/2014/04/22/ordenan-restitucion-de-petro-a-la-alcaldia-de-bogota-en-un-lapso-de-48-horas-1495.html

LAS LENGUAS INDÍGENAS DE COLOMBIA

1. LENGUAS HABLADAS HOY EN COLOMBIA

En colombia se hablan hoy:
• la lengua castellana, venida de europa con los españoles en el siglo 16, lengua de familia románica, procedente del latín, es la lengua oficial de Colombia y es hablada por la casi totalidad de la población nacional. aunque es una sola lengua, tiene variaciones regionales significativas : el costeño, el paisa, el pastuso, el bogotano o rolo, etc…
• sesenta y cinco lenguas indígenas americanas de muy diverso origen, habladas por unas 400.000 personas en 22 de los 32 departamentos de Colombia.
• dos lenguas criollas habladas por poblaciones de origen africano : el criollo del palenque de san basilio cerca de Cartagena (unas 3.000 personas), el criollo de las islas de San andrés y Providencia (unas 30.000 personas). estas dos lenguas son de creación reciente. las crean los esclavos negros en la época de la colonia para comunicarse entre sí. el criollo de san basilio o palenquero nace en ambiente de lengua española y el mayor número de sus palabras y raíces es de origen castellano. el criollo de San Andrés y Providencia nace en ambiente de lengua inglesa, el mayor número de sus palabras es de origen inglés. la gramática de estas lenguas es original y no permite considerarlas como simple variaciones del castellano o del inglés.

2. FAMILIAS DE LENGUAS INDIGENAS DE COLOMBIA
Las sesenta y cinco lenguas indígenas que subsisten hoy se pueden reagrupar en 12 familias lingüísticas y 10 lenguas aisladas, no clasificadas hasta el momento.
Tenemos : la gran familia lingüística Chibcha, de probable procedencia centroamericana ; las grandes familias suramericanas Arhuaca, Caribe, Quechua y Tupí ; siete familias solamente presentes en el ámbito regional (Chocó, Guahibo, Sáliba, Macú, Huitoto, Bora, Tucano). Las diez lenguas aisladas son : andoque, awá- cuaiquer, cofán, guambiano, kamentsá, páez, ticuna, tinigua, yagua, yaruro.

3. ESTADO DEL CONOCIMIENTO RELATIVO A ESTAS LENGUAS
En la actualidad el conocimiento de las lenguas indígenas de Colombia ha crecido considerablemente en relación a lo que era hace treinta años. Con muy pocas excepciones, practicamente todas las lenguas han empezado a ser estudiadas. El nivel de estos trabajos es muy variable y el trabajo de recopilación y de elaboración de datos por hacer sigue siendo considerable. Sin embargo, y además de los trabajos del Instituto Lingüístico de Verano (S.I.L.), Colombia dispone ahora en sus centros académicos (Centro Colombiano de Estudios de Lenguas Aborígenes (C.C.E.L.A.) de la Universidad de los Andes, Universidad Nacional, Universidad de Antioquia) de linguistas profesionales, entre ellos algunos indígenas investigadores de su lengua materna, que están enfrentandose a la tarea.

4. LENGUAS EXTINTAS.
Es muy azaroso estimar el número de lenguas indígenas que se hablaban en el territorio de la actual Colombia a la llegada de los conquistadores españoles. Los datos de los cronistas no nos permiten en general saber si los nombres reportados para los idiomas corresponden a variantes dialectales, a lenguas distintas o simplemente a subgrupos de la misma habla con nombres diferentes.
De una lista mucho más larga extraemos los nombres que corresponden a lenguas de las cuales se tiene algún tipo de evidencia documental y que desaparecieron : cueva, coiba, catío viejo, caramanta, nutabe, yamesi, anserma, duit, chitarero, lache, situfa, airico, atabaca, bonda, malibú, mocana, quillacinga, pasto, sindagua, telembí, andágueda, quimbaya, idabáez, yurimangui, guanebucán, cosina, guayupe, cabere, amarizana, otomac, pamigua, tama, icaguate, coeretú, uantya, urubu-tapuyo, patsoca, miraña-carapana, coeruna, pantágora, colima, muzo, panche, guane.
A juzgar por esta profusión de designaciones y atentiendo al conocimiento actual de las lenguas y culturas supérstites, no es absurdo pensar que han podido hablarse estos últimos cinco siglos más del doble de las lenguas actualmente habladas, o sea que han podido desaparecer en ese tiempo más de setenta lenguas.
En el siglo XX las lenguas que desaparecieron y de las que se tiene algun testimonio, sin prejuzgar de otras que también pudieron extinguirse, son las siguientes :
• en la costa atlántica : kankuamo (familia Chibcha) de la Sierra Nevada de Santa Marta
• en el valle del río Magdalena : opón-carare (familia Caribe), pijao (familia Caribe)
• en la Amazonía : resígaro (familia Arahuaca).
Queda por averiguar la suerte del andakí, del yurí, del betoi.

Dos lenguas muy importantes de Colombia fueron :
– la chibcha o muisca de la región de Bogotá posiblemente fallecida desde fines del siglo XVIII pero sobre la cual surgen a veces rumores sobre la existencia de hablantes.
– la zenú hablada en la costa atlántica, en la zona actual de córdoba y de sucre, de la cual no se tiene datos lingüísticos pero que los habitantes actuales de los grupos étnicos zenúes afirman haber sido hablada en este siglo.

5. LENGUAS EN PELIGRO
La ubicación de lenguas sobre una escala de peligrosidad es muy dificil de efectuar por lo que, aparte de la vaguedad conceptual de la misma noción, entran en juego demasiadas variables para avanzar expectativas. Si algunas de estas variables son relativamente claras (las demográficas), muchas otras no tienen mecanismos claros de evaluación (actitudes y valores de los hablantes, restricciones funcionales de uso que no llevan necesariamente a su extinción, pautas soterradas de transmisión, grado de transculturación y grado de contacto con el mundo occidental, etc.). Añádase a estos factores la falta en muchos casos de encuestas sociolingüísticas. La siguiente clasificación obedece a criterios demográficos matizados por el conocimiento directo de las situaciones que tienen los lingüistas de nuestro centro. Presentaremos primero una clasificación de las lenguas por número de hablantes y señalaremos luego, a nuestro juicio, las lenguas en peligro potencial (“potentially endangered”), en peligro (“endangered”), en peligro serio (“seriously endangered”) y moribundas.

Escala demográfica
De las 65 lenguas habladas hoy en Colombia:
• 3 tienen más de 50.000 hablantes : wayú, paez, embera. (Grupo A).
• 8 tienen entre 10.000 y 50.000 hablantes :guahibo o sikuani, guambiano, arhuaco o ika, inga, ticuna contando los hablantes de Perú y Brasil, tucano contando los hablantes de Brasil, cuna contando los hablantes de Panamá, piaroa contando los hablantes de Venezuela. (Grupo B).
• 9 tienen entre 5.000 y 10.000 hablantes : cuaiquer o awá, kogui, waunana, puinave, wuitoto, curripaco contando los hablantes de Venezuela, piapoco contando los hablantes de Venezuela, yaruro más que todo presente en Venezuela, yuco contando los hablantes de Venezuela. (Grupo C).
• 11 tienen entre 1.000 y 5.000 hablantes : tunebo o u’wa, cubeo, camsá, wiwa, barí, cofán, cuiba, coreguaje, sáliba, guayabero, yagua contando los hablantes de Perú. (Grupo D).
• 34 tienen menos de 1.000 hablantes : totoró, barasano, desano, wanano, piratapuyo, achagua, andoke, bará, bora, cabiyarí, carapana, carijona, chimila, cocama, hitnu, macuna, cacua, nukak, hupda, yuhup, miraña, muinane, nonuya, ocaina, pisamira, siona, siriano, tanimuka, tariano, tatuyo, tinigua, tuyuca, yucuna, yurutí. (Grupo E).

Escala de peligrosidad
1) En peligro potencial consideramos las lenguas : tunebo (u’wa), camsá, wiwa, barí, cofán, cuiba, del grupo D; barasano, carapana, desano, wanano, piratapuyo, bará, macuna, cacua, siriano, tanimuka, tatuyo, tuyuca, yucuna, yurutí del grupo E.
2) En peligro, consideramos las lenguas coreguaje, sáliba, guayabero, del grupo D; achagua, andoke, bora, cabiyarí, hitnu, miraña, muinane, ocaina, del grupo E.
3) En serio peligro consideramos las lenguas chimila, cocama, nukak, siona, del grupo E.
4) moribundas, están las lenguas tinigua (2 hablantes), nonuya (3 hablantes), carijona (más o menos 30 hablantes pasivos), totoró (4 hablantes activos, 50 hablantes pasivos), pisamira (más o menos 25 hablantes), del grupo e. de las lenguas moribundas no se puede esperar revitalización. las lenguas en serio peligro son poco transmitidas a las nuevas generaciones aunque se da en casi todas ellas esfuerzos de recuperación. las lenguas llamadas en peligro son declaradas tales, más por su tamaño y la dificultad objetiva de mantenerse frente a la arremetida del mundo occidental que por su vitalidad actual, en muchos casos aún muy fuerte. a todas estas lenguas añadimos algunas de las habladas por entre 1.000 y 5.000 personas y que consideramos “en peligro potencial”.

FUENTE: http://www.banrepcultural.org/blaavirtual/antropologia/lengua/clas2.htm

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Colombia: La lucha por una nueva izquierda

Por: JulioCèsar «Cuadernos de Reencuentro»

Desde el año 2012 el gobierno de Colombia que preside el presidente Juan Manuel Santos, iniciò un proceso de diàlogo con las «Fuerzas armadas revolucionarias de Colombia» y dejò las puertas abiertas para un futuro diàlogo, o diàlogo en paralelo con el «Ejèrcito de liberaciòn nacional».

Este diàlogo se realiza entre los representantes del gobierno y de la guerrilla y con una total ausencia deliberativa del pueblo, a veces porque a este poco le interesa y otras porque tanto al gobierno como a la guerrilla les falta mucho pueblo.

Para aquellos que ingenuamente consideran que la paz de Colombia depende de los diàlogos de la Habana, les doy una mala noticia: No es cierto. La principal violencia en el paìs no proviene desde hace muchos años de la guerrilla revolucionaria proviene de las clases poderosas y del propio estado Colombiano, la guerrilla ha sido su disculpa.

Desde que en 1984 se trazò una estrategia de derrota para la guerrila, èsta no fue capaz de interpretar dicha estrategìa e inexorablemente ha ido sucumbiendo y deslegitimandose, y la acciòn fundamental, la visiòn estratègica para sus planes la ha tenido la burguesia nacional, internacional y el imperialismo. Ha sido una ofensiva progresiva que ha dado sus frutos, miremos el siguiente cuadro:

Cuadro de acuerdos con el gobierno
 M19: 900 hombres. Acuerdo Político del 9 de marzo de 1990.
PRT: 200 hombres. Acuerdo Gobierno Nacional – PRT del 25 de enero de 1991.
EPL: 2.000 hombres Acuerdo del 15 de febrero de 1991.
FFG: Frente Francisco Garnica. 150 hombres. Acuerdo Pol. del 30 de junio de 1994.
MAQL: 157 hombres. Acuerdo Gobierno Nacional – MAQL el 31 de mayo de 1991.
CRS: (corriente de renov. socialista): 300 hombres. Acuerdo del 9 de abril de 1994
MIR-COAR: Desmovilización y dejación de armas. Acuerdo de paz, 21 de julio de 1997

Ahora bien, con el cierre de estos diàlogos se pone fin a una estrategia de derrota polìtica y militar a la guerrila. La desligazòn que ha existido en las ùltimas dècadas con el movimiento popular no hace presuponer que sea una derrota sentida coyunturalmente por el movimiento popular, el cual tendrà necesariamente que buscar sus caminos y sus instrumentos.  Una nueva izquierda debe nacer en Colombia y habrìa que medir aquì si la izquierda parlamentaria y la izquierda desmovilizada tendrìa algùn protagonismo en este nuevo hecho polìtico que se avisora. Pero lo que si considero es que no tendrìan la fuerza para liderar los nuevos retos que plantea el pueblo de colombia y la realidad latinoamericana.

La tarea de todos los revolucionarios que estoicamente hemos estado durante todos estos años en el proceso revolucionario con nuestros principios es darle vida a las discusiones sobre el que hacer.

Por: JulioCèsar «Cuadernos de Reencuentro»

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Artìculo escrito por JulioCèsar en 1999, para «Cuadernos de Reencuentro» A propòsito de los diàlogos de ese entonces

DIALOGO? FALTA MUCHO PUEBLO AUN

 En Alemania,  en medio de un impresionante despliegue propagandístico a nivel mundial, se celebró el  diálogo entre el ELN y la llamada sociedad civil. ( mientras que en Colombia un abrazo entre parte de la dirigencia de las FARC y el  presidente electo Andrés Pastrana abría las puertas de futuros entendimientos).

 No podemos expresar que hay alegría en nuestros corazones por este hecho. No podemos afirmar que nuestras deducciones racionales nos conducen a darle unas palabras de beneplácito.

 El proceso revolucionario colombiano apenas comienza a recuperarse del duro golpe dado por los procesos de diálogo y negociación comenzados en el 84 y que culminaron con la entrega de tantos años de lucha, con la entrega de recursos de la revolución, con la entrega de un patrimonio de lucha del pueblo colombiano. El panorama que vemos ahora nos muestra que muchos de los reinsertados hicieron parte de ese torrente de desempleados, o engrosaron bandas de delincuencia común o cumplieron períodos parlamentarios o ministeriales (sin pena ni gloria)  o son soporte importante del paramilitarismo. Las mismas condiciones de miseria y explotación los hundieron, y la contundencia de los golpes políticos e ideológicos no les permitió levantarse. Eso fue una traición y la historia revolucionaria así los juzgará.

 Le damos un gran reconocimiento a las expresiones orgánicas del movimiento revolucionario (ELN , EPL, FARC) y las consideramos como unos instrumentos estratégicos en la lucha del pueblo colombiano, pero nadie en este país que se interese por el tema es ajeno a la lógica de que el marco de crisis para las organizaciones que sucumbieron al pasado proceso de diálogo y negociación es el mismo en el que se mueven las actuales organizaciones.

 Un proceso de diálogo a tan corto tiempo de lo que pasó con el anterior proceso de diálogo es aventurado, y lo es en la medida en que la vértebra ideológica y política de la revolución colombiana ha sido socavada y la primera  tarea que tendrían que haber afrontado las organizaciones sería un análisis científico que explicara tal situación y que les permitiera proyectar una acción política coherente. No basta con tirar, con frases secas por la borda, un proceso como el anterior, porque si lo miramos históricamente esos procesos fueron todo un camino recorrido por organizaciones que tuvieron su nido revolucionario inicial en el seno de Las FARC y del ELN.

 Callada, silenciosa y tímidamente existen al interior de las organizaciones, posiciones que pueden sucumbir ante la avalancha del marketing internacional, que hoy coloca a los villanos como héroes a los que incluso la banca internacional podría subsidiar.

Existe alguna falla a nivel de la estrategia, de la táctica o en la concepción  general respecto a la revolución en estas organizaciones. Lo que logramos apreciar son los énfasis en  un poderío militar que es necesario, pero insuficiente. Las simpatías revolucionarias concretas son predominantemente de vecindad y esto dado en esencia en zonas de influencia militar. Existen simpatías dispersas en la generalidad sin posibilidades inmediatas de canalizar. Esto a causa de la ausencia de una política revolucionaria que logre movilizar una gran cantidad de sectores de la sociedad.

 Si partimos de edificar una línea imaginaria en la cual coloquemos sobre ella la oligarquía, el imperialismo y el capital internacional, y por debajo de ella al pueblo colombiano y a sus organizaciones tendríamos que decir:

 –  Los destacamentos organizados del pueblo incrementan su poderío militar pero políticamente se alejan de él.

– La acción de su estrategia es demasiado rígida, a tal punto que podríamos decir que a nombre de los intereses del pueblo se diseña una estrategia acorde con la estrategia de cada organización y no acorde con los intereses del pueblo.  Lo que pasó con las organizaciones que se desmovilizaron y entregaron las armas del pueblo fue algo así parecido: llegó el momento en que no se debieron más a una estrategia que favoreciera los intereses del pueblo y como se habían levantado por encima de las masas no tenían ningún juez que les pidiera cuentas y entonces sorbieron las venenosas mieles de la oligarquía y en su hipnotizada marcha fueron sumidas en la postración.

 Miraron de cierta línea hacia arriba, pero en verdad que en el banquete de la oligarquía fue muy poco lo que duraron.

 – El campo popular es ahora más heterogéneo que antes.

 A medida que la posibilidad revolucionaria se aleja del movimiento popular se han ido abriendo paso otras opciones tanto políticas como individuales: los movimientos cívicos, la religión, las fracasadas opciones socialdemócratas (que a medida que disminuye la ayuda económica se sumen en crisis), los ecologistas, las desenterradas alternativas espirituales que se convierten en una alternativa individual de superación, las organizaciones paramilitares (la base social de los grupos paramilitares son en un principio pueblo, luego entran a servir a los intereses contrarios), todo el a veces inentendible punto de encuentro de la juventud en torno de la música.

 Aunque es preciso definir claramente qué es el campo popular, podemos decir que gran parte de este conglomerado que anotamos anteriormente queda inscrito en él, al igual que los representantes de organizaciones sociales, políticas, gremiales con arraigo popular, las organizaciones revolucionarias, etc. Pero además (y dependiendo de las circunstancias) expresiones anti- imperialistas y demócratas que individual o colectivamente puedan existir dentro de la burguesía y los humanistas de todo calado que ante todo colocan la defensa y dignidad de la vida humana como un factor de convencimiento y de lucha.

 Existe una gran convicción y esperanza en muchos de nosotros como pueblo con respecto a la revolución, pero tenemos que desplegar una gran lógica política y decir que nuestros afectos y esperanzas no son del mismo nivel que otras personas que igualmente tienen sueños por una sociedad diferente, pero que debemos respetar y estamos en la imperiosa necesidad de tener en cuenta.

 De todo lo anterior se desprende que las organizaciones revolucionarias deben hacer un ajuste en su marcha política, y que como parte de esto deben hacer un diseño de su política revolucionaria en la que tienen que mirar más hacia abajo que hacia arriba. Hacer esto significa determinar muy bien las fuerzas del campo popular y hacer un llamado de dialogo para llegar a puntos claros a nivel estratégico. Y esto se puede. Si la guerrilla ha sido capaz de dejar traslucir parte de su existencia a la burguesía internacional porque no hacerlo con el movimiento popular? ESTAMOS HABLANDO DE POSIBILITAR UN DIALOGO EN EL CAMPO POPULAR, un dialogo en el cual se pueda hablar de temas como el de un futuro gobierno democrático y popular, un diálogo en el cual el pueblo pueda ser un factor deliberante que al mismo tiempo que le dice al estado sus verdades se las diga al movimiento revolucionario, pero que pueda reconocer en éste una fuerza actuante sobre la que según los acuerdos pueda reposar una garantía estratégica.

 Propugnamos por un DIALOGO EN EL CAMPO POPULAR en el cual diferentes partes que tengan interés en el cambio y en el poder puedan sacar adelante sus propuestas de cambio. Este intento podría dar la alternativa de la construcción de un partido democrático revolucionario, en el cual podrían tener cabida expresiones de otros partidos o corrientes que tiendan hacia estos propósitos.

 Creemos que un verdadero diálogo tiene que propiciarse en el campo popular y no entre los abanderados (los salvadores) de éste con las más altas instancias de la oligarquía y el capital internacional.

 Opinamos que la base del ELN y las FARC tiene que mirar con mucho recelo estos diálogos iniciados en Alemania y entender que aunque cada organización  crea que  su estructura es su patrimonio no es así. Cada organización es el producto de años de esfuerzo de miles de combatientes y de militantes del pueblo que han dado su vida por unas ideas y muchos somos producto de su historia, si es cierto que son organizaciones del pueblo se tienen que dejar abrazar por éste y no creerse sus salvadores a ultranza.9

Gabo, nunca fue un imparcial

Por JulioCésar «Cuadernos de Reencuentro»

García Máquez no fue un imparcial, siempre tomó partido en favor de los más necesitados. Esto le costo el destierro permanente del lugar donde nació (Colombia). El fue un hombre de izquierda, favoreció la libertad y estuvo del lado de la justicia. La burguesia internacional nunca le perdonó esto y su vida corrió peligro permanente en Colombia. Hoy se le debe hacer un homenaje es aquel hombre que contribuyó a las luchas de los pueblos por su liberación, lo hizo desde las trincheras de su pluma y cuando pudo colaborar economicamente lo hizo también. La grandeza de este hombre fue el compromiso con un pensamiento revolucionario, esto hizo brillar su pluma aún más. Nuestro homenaje no se extiende más allá de esto. Hoy la burguesía internacional rinde homenaje y ensalsa a este hombre desde las letras: esa habilidad de convertir en iconos aquellos que los combatieron. Y la historia siguiente de García Márquez escrita por la burguesía destacara las obras de Gabo y lo grande que fue para la literatura mundial, intentarán hacer olvidar que fue un hombre de izquierda comprometido con una causa revolucionaria… pero no lo lograrán como no lo hicieron con el alma socialista de Oscar Wilde («El alma del hombre bajo el socialismo»).

Por JulioCésar «Cuadernos de Reencuentro»