Colombia: La lucha por una nueva izquierda

Por: JulioCèsar “Cuadernos de Reencuentro”

Desde el año 2012 el gobierno de Colombia que preside el presidente Juan Manuel Santos, iniciò un proceso de diàlogo con las “Fuerzas armadas revolucionarias de Colombia” y dejò las puertas abiertas para un futuro diàlogo, o diàlogo en paralelo con el “Ejèrcito de liberaciòn nacional”.

Este diàlogo se realiza entre los representantes del gobierno y de la guerrilla y con una total ausencia deliberativa del pueblo, a veces porque a este poco le interesa y otras porque tanto al gobierno como a la guerrilla les falta mucho pueblo.

Para aquellos que ingenuamente consideran que la paz de Colombia depende de los diàlogos de la Habana, les doy una mala noticia: No es cierto. La principal violencia en el paìs no proviene desde hace muchos años de la guerrilla revolucionaria proviene de las clases poderosas y del propio estado Colombiano, la guerrilla ha sido su disculpa.

Desde que en 1984 se trazò una estrategia de derrota para la guerrila, èsta no fue capaz de interpretar dicha estrategìa e inexorablemente ha ido sucumbiendo y deslegitimandose, y la acciòn fundamental, la visiòn estratègica para sus planes la ha tenido la burguesia nacional, internacional y el imperialismo. Ha sido una ofensiva progresiva que ha dado sus frutos, miremos el siguiente cuadro:

Cuadro de acuerdos con el gobierno
 M19: 900 hombres. Acuerdo Político del 9 de marzo de 1990.
PRT: 200 hombres. Acuerdo Gobierno Nacional – PRT del 25 de enero de 1991.
EPL: 2.000 hombres Acuerdo del 15 de febrero de 1991.
FFG: Frente Francisco Garnica. 150 hombres. Acuerdo Pol. del 30 de junio de 1994.
MAQL: 157 hombres. Acuerdo Gobierno Nacional – MAQL el 31 de mayo de 1991.
CRS: (corriente de renov. socialista): 300 hombres. Acuerdo del 9 de abril de 1994
MIR-COAR: Desmovilización y dejación de armas. Acuerdo de paz, 21 de julio de 1997

Ahora bien, con el cierre de estos diàlogos se pone fin a una estrategia de derrota polìtica y militar a la guerrila. La desligazòn que ha existido en las ùltimas dècadas con el movimiento popular no hace presuponer que sea una derrota sentida coyunturalmente por el movimiento popular, el cual tendrà necesariamente que buscar sus caminos y sus instrumentos.  Una nueva izquierda debe nacer en Colombia y habrìa que medir aquì si la izquierda parlamentaria y la izquierda desmovilizada tendrìa algùn protagonismo en este nuevo hecho polìtico que se avisora. Pero lo que si considero es que no tendrìan la fuerza para liderar los nuevos retos que plantea el pueblo de colombia y la realidad latinoamericana.

La tarea de todos los revolucionarios que estoicamente hemos estado durante todos estos años en el proceso revolucionario con nuestros principios es darle vida a las discusiones sobre el que hacer.

Por: JulioCèsar “Cuadernos de Reencuentro”

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Artìculo escrito por JulioCèsar en 1999, para “Cuadernos de Reencuentro” A propòsito de los diàlogos de ese entonces

DIALOGO? FALTA MUCHO PUEBLO AUN

 En Alemania,  en medio de un impresionante despliegue propagandístico a nivel mundial, se celebró el  diálogo entre el ELN y la llamada sociedad civil. ( mientras que en Colombia un abrazo entre parte de la dirigencia de las FARC y el  presidente electo Andrés Pastrana abría las puertas de futuros entendimientos).

 No podemos expresar que hay alegría en nuestros corazones por este hecho. No podemos afirmar que nuestras deducciones racionales nos conducen a darle unas palabras de beneplácito.

 El proceso revolucionario colombiano apenas comienza a recuperarse del duro golpe dado por los procesos de diálogo y negociación comenzados en el 84 y que culminaron con la entrega de tantos años de lucha, con la entrega de recursos de la revolución, con la entrega de un patrimonio de lucha del pueblo colombiano. El panorama que vemos ahora nos muestra que muchos de los reinsertados hicieron parte de ese torrente de desempleados, o engrosaron bandas de delincuencia común o cumplieron períodos parlamentarios o ministeriales (sin pena ni gloria)  o son soporte importante del paramilitarismo. Las mismas condiciones de miseria y explotación los hundieron, y la contundencia de los golpes políticos e ideológicos no les permitió levantarse. Eso fue una traición y la historia revolucionaria así los juzgará.

 Le damos un gran reconocimiento a las expresiones orgánicas del movimiento revolucionario (ELN , EPL, FARC) y las consideramos como unos instrumentos estratégicos en la lucha del pueblo colombiano, pero nadie en este país que se interese por el tema es ajeno a la lógica de que el marco de crisis para las organizaciones que sucumbieron al pasado proceso de diálogo y negociación es el mismo en el que se mueven las actuales organizaciones.

 Un proceso de diálogo a tan corto tiempo de lo que pasó con el anterior proceso de diálogo es aventurado, y lo es en la medida en que la vértebra ideológica y política de la revolución colombiana ha sido socavada y la primera  tarea que tendrían que haber afrontado las organizaciones sería un análisis científico que explicara tal situación y que les permitiera proyectar una acción política coherente. No basta con tirar, con frases secas por la borda, un proceso como el anterior, porque si lo miramos históricamente esos procesos fueron todo un camino recorrido por organizaciones que tuvieron su nido revolucionario inicial en el seno de Las FARC y del ELN.

 Callada, silenciosa y tímidamente existen al interior de las organizaciones, posiciones que pueden sucumbir ante la avalancha del marketing internacional, que hoy coloca a los villanos como héroes a los que incluso la banca internacional podría subsidiar.

Existe alguna falla a nivel de la estrategia, de la táctica o en la concepción  general respecto a la revolución en estas organizaciones. Lo que logramos apreciar son los énfasis en  un poderío militar que es necesario, pero insuficiente. Las simpatías revolucionarias concretas son predominantemente de vecindad y esto dado en esencia en zonas de influencia militar. Existen simpatías dispersas en la generalidad sin posibilidades inmediatas de canalizar. Esto a causa de la ausencia de una política revolucionaria que logre movilizar una gran cantidad de sectores de la sociedad.

 Si partimos de edificar una línea imaginaria en la cual coloquemos sobre ella la oligarquía, el imperialismo y el capital internacional, y por debajo de ella al pueblo colombiano y a sus organizaciones tendríamos que decir:

 –  Los destacamentos organizados del pueblo incrementan su poderío militar pero políticamente se alejan de él.

– La acción de su estrategia es demasiado rígida, a tal punto que podríamos decir que a nombre de los intereses del pueblo se diseña una estrategia acorde con la estrategia de cada organización y no acorde con los intereses del pueblo.  Lo que pasó con las organizaciones que se desmovilizaron y entregaron las armas del pueblo fue algo así parecido: llegó el momento en que no se debieron más a una estrategia que favoreciera los intereses del pueblo y como se habían levantado por encima de las masas no tenían ningún juez que les pidiera cuentas y entonces sorbieron las venenosas mieles de la oligarquía y en su hipnotizada marcha fueron sumidas en la postración.

 Miraron de cierta línea hacia arriba, pero en verdad que en el banquete de la oligarquía fue muy poco lo que duraron.

 – El campo popular es ahora más heterogéneo que antes.

 A medida que la posibilidad revolucionaria se aleja del movimiento popular se han ido abriendo paso otras opciones tanto políticas como individuales: los movimientos cívicos, la religión, las fracasadas opciones socialdemócratas (que a medida que disminuye la ayuda económica se sumen en crisis), los ecologistas, las desenterradas alternativas espirituales que se convierten en una alternativa individual de superación, las organizaciones paramilitares (la base social de los grupos paramilitares son en un principio pueblo, luego entran a servir a los intereses contrarios), todo el a veces inentendible punto de encuentro de la juventud en torno de la música.

 Aunque es preciso definir claramente qué es el campo popular, podemos decir que gran parte de este conglomerado que anotamos anteriormente queda inscrito en él, al igual que los representantes de organizaciones sociales, políticas, gremiales con arraigo popular, las organizaciones revolucionarias, etc. Pero además (y dependiendo de las circunstancias) expresiones anti- imperialistas y demócratas que individual o colectivamente puedan existir dentro de la burguesía y los humanistas de todo calado que ante todo colocan la defensa y dignidad de la vida humana como un factor de convencimiento y de lucha.

 Existe una gran convicción y esperanza en muchos de nosotros como pueblo con respecto a la revolución, pero tenemos que desplegar una gran lógica política y decir que nuestros afectos y esperanzas no son del mismo nivel que otras personas que igualmente tienen sueños por una sociedad diferente, pero que debemos respetar y estamos en la imperiosa necesidad de tener en cuenta.

 De todo lo anterior se desprende que las organizaciones revolucionarias deben hacer un ajuste en su marcha política, y que como parte de esto deben hacer un diseño de su política revolucionaria en la que tienen que mirar más hacia abajo que hacia arriba. Hacer esto significa determinar muy bien las fuerzas del campo popular y hacer un llamado de dialogo para llegar a puntos claros a nivel estratégico. Y esto se puede. Si la guerrilla ha sido capaz de dejar traslucir parte de su existencia a la burguesía internacional porque no hacerlo con el movimiento popular? ESTAMOS HABLANDO DE POSIBILITAR UN DIALOGO EN EL CAMPO POPULAR, un dialogo en el cual se pueda hablar de temas como el de un futuro gobierno democrático y popular, un diálogo en el cual el pueblo pueda ser un factor deliberante que al mismo tiempo que le dice al estado sus verdades se las diga al movimiento revolucionario, pero que pueda reconocer en éste una fuerza actuante sobre la que según los acuerdos pueda reposar una garantía estratégica.

 Propugnamos por un DIALOGO EN EL CAMPO POPULAR en el cual diferentes partes que tengan interés en el cambio y en el poder puedan sacar adelante sus propuestas de cambio. Este intento podría dar la alternativa de la construcción de un partido democrático revolucionario, en el cual podrían tener cabida expresiones de otros partidos o corrientes que tiendan hacia estos propósitos.

 Creemos que un verdadero diálogo tiene que propiciarse en el campo popular y no entre los abanderados (los salvadores) de éste con las más altas instancias de la oligarquía y el capital internacional.

 Opinamos que la base del ELN y las FARC tiene que mirar con mucho recelo estos diálogos iniciados en Alemania y entender que aunque cada organización  crea que  su estructura es su patrimonio no es así. Cada organización es el producto de años de esfuerzo de miles de combatientes y de militantes del pueblo que han dado su vida por unas ideas y muchos somos producto de su historia, si es cierto que son organizaciones del pueblo se tienen que dejar abrazar por éste y no creerse sus salvadores a ultranza.9

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