Guerra contra Venezuela

Es Constante la redada mediática contra Venezuela y los pueblos del mundo.

Por: Ricardo Robledo

El 28 de enero de 2015, el periodista Dario Restrepo Vélez, de la Casa Editorial El Tiempo, emitió un programa en el que, en mesa redonda, analizaba “la crisis en Venezuela” y en el que, entre otros despropósitos, no dudo en calificar al Comandante Chávez como narcotraficante, al igual que al grueso de la cúpula de gobierno del vecino país, atreviéndose a dar cifras acerca del volumen de la droga que circula; según sus palabras: “el 41% de la cocaína que producen las Farc, sale por Venezuela hacia Cuba”. “Ahora si se espera la caída de Maduro”, decía.

Este tipo de actividades mediáticas se suman a la agresión coordinada en contra del proceso revolucionario bolivariano; son descaradas y carentes de objetividad. Toda persona está en su derecho de asumir las posiciones que quiera, de odiar los procesos populares, pero no a actuar como periodista y dar opiniones infames y sin veracidad. Lo más grave, es que en un bus de servicio público, al día siguiente, un par de adultos mayores, como loritos, repetían el mensaje; eso es lo que buscan.

Esta clase de actuaciones contribuyen a perpetuar el sufrimiento de los pueblos del mundo y desconocen las luchas que desarrollan, contra todas las formas de bloqueo y sabotaje, para lograr condiciones de vida dignas; estos estilos de periodismo no contribuyen a crear la fraternidad, la justicia, la igualdad y la paz universal.

Estos procederes no son nuevos, como se aprecia en el discurso del Presidente de Cuba, Raúl Castro Ruz, ante la III Cumbre de la Celac, en enero del 2015: “Recuerdo el memorándum del subsecretario Mallory, de abril de 1960, que, a falta de una oposición política efectiva, planteaba el objetivo de crear en Cuba hambre, desesperación y sufrimiento para provocar el derrocamiento del gobierno revolucionario. Ahora, todo parece indicar que el objetivo es fomentar una oposición política artificial por medios económicos, políticos y comunicacionales.” Esto mismo es lo que se aplica ahora a Venezuela.

La realidad es muy distinta a lo que quieren mostrar los medios de comunicación capitalistas. En la Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela Nº 6118 Extraordinario, 4 de diciembre de 2013, aparece publicada lo que se conoce como Ley del Plan Patria; segundo Plan Socialista de Desarrollo Económico y Social de la Nación 2013-2019.

Este plan es el resultado de “11.412 asambleas de debate, en las cuales participaron un total de 448.393 personas. Esta participación se plasmó en 10.800 propuestas, elaboradas por un total de 76.124 personas” según dice el citado informe oficial, en el numeral V, literal c, de la Exposición de motivos. Si el periodista Restrepo conoce en Colombia una acción democrática de tales dimensiones, sería bueno que lo informara. (No se sabe más que del Plan Colombia o del Plan Patriota, trazados desde Washington).

La Ley del Plan Patria, contempla cinco objetivos históricos:

1. Defender, expandir y consolidar el bien más preciado que hemos reconquistado después de 200 años: la Independencia Nacional.

2. Continuar construyendo el socialismo bolivariano del Siglo XXI, en Venezuela, como alternativa al sistema destructivo y salvaje del capitalismo y con ello asegurar la “mayor suma de seguridad social, mayor suma de estabilidad política y la mayor suma de felicidad” para nuestro pueblo.

3. Convertir a Venezuela en un país potencia en lo social, lo económico y lo político dentro de la Gran Potencia Naciente de América Latina y el Caribe, que garanticen la conformación de una zona de paz en Nuestra América.

4. Contribuir al desarrollo de una nueva Geopolítica Internacional en la cual tome cuerpo un mundo multicéntrico y pluripolar que permita lograr el equilibrio del Universo y alcanzar la Paz planetaria.

5. Preservar la vida en el planeta y salvar a la especie humana.

El Plan propone unas metas macrosociales para el 2019, como: reducir la pobreza extrema a 0%; un índice de desarrollo humano de 0.800; un coeficiente de Gini de 0.340 (en la actualidad este indicador de desigualdad es el más equitativo de América Latina, 0.39); esperanza de vida de 78,9 años para mujeres y 72,9 para hombres; una desnutrición infantil en menores de 5 años de 1,40%; tasa de matrícula en educación universitaria de 100%; pensiones del sistema de seguridad 3´277.877 pensionados.

(Todos estos indicadores cobran mayor significado si se mira su evolución en el tiempo; labor que se deja a los lectores para no atiborrar de cifras a esta nota.)

En el numeral 2.2.7.1, dice: “Promover la ética socialista en los espacios de formación, recreación y ocio libre de los jóvenes, orientando ésta hacia la paz, la solidaridad, una vida sana y la convivencia comunal”.

En su numeral 2.2.9.2, dice: “Reducir la pobreza general a menos del 15% de los hogares y erradicar la pobreza extrema, potenciando el desarrollo y expansión del alcance territorial de las misiones, grandes misiones y micromisiones que garanticen al pueblo las condiciones para el goce y ejercicio de todos los derechos económicos, sociales y culturales.”

 

En su numeral 2.5.5.14, dice: “Mantener y reforzar la lucha frontal contra la producción, tráfico y consumo ilícito de drogas, legitimación de capitales y delincuencia organizada, considerados asunto de seguridad de Estado, de conformidad con la leyes nacionales, convenios, acuerdos y tratados internaciones”.

Como se puede apreciar, estos planes no están basados en la espera de la ayuda del imperialismo, la bonanza petrolera o los ingresos por narcotráfico, como agitan algunos tendenciosos y desinformados periodistas colombianos.

Estos nobles propósitos del proceso bolivariano es lo que atacan los periodistas pagados por el imperialismo. Pero es algo que no van a entender hasta que el patrón los eche como muebles viejos; para entonces reflexionarán y se darán cuenta de todo el daño que hicieron; pero será demasiado tarde, muchos habrán muerto por la guerras y las pasiones agitadas irresponsablemente.

Puede que los dirigentes venezolanos se equivoquen, que sean engañados o derrotados, pero son nobles los objetivos expuestos oficialmente y son el resultado de un debate nacional, amplio y democrático. Se hacen los mejores votos para que estos planes sean alcanzados para bien de la humanidad.

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