Archivo mensual: febrero 2015

Nace la Corporación Jesús María Valle

 

VIDA Y MUERTE: ANTAGONISMOS QUE CONVERGEN EN UN INDIVIDUO HISTÓRICO

Conmemoramos hoy el nacimiento de la Corporación Jesús María Valle Jaramillo, diez y siete años después de la abrupta desaparición de su inspirador. Esta contradicción la resuelve la proyección de un espíritu humanístico cuyas virtudes demuestran que la eternidad es de los humanos; y la inmortalidad, de los dioses. Una persona jurídica colectiva trasunta elaboraciones intelectuales, anhelos y propósitos que en el contexto histórico justifican su existencia.

Pretenden sus fundadores revitalizar los procesos de creación de organizaciones proyectadas desde  y para la sociedad civil; aspiración a la que le es inherente un móvil ético considerando su relación con el estado, como la instancia de legitimación de la supra estructura de poder político y público.

Desde 1991, se consagra con calidad de principio fundante, el estado social de derecho como el conjunto de medios, métodos e instituciones, garantes del trabajo, la solidaridad, la primacía del interés general y la dignidad humana.

La biografía del jurista y académico que nos convoca hoy, testimonia una actividad con relevancia e idoneidad en el abogado litigante, el docente universitario, el conferencista, el organizador social y el crítico a todo desvío de poder.

Si el testimonio de vida de Jesús María Valle Jaramillo, es respetado por este colectivo de abogados, humanistas, pensadores, sociólogos y ciudadanía en general, su existencia será garantía en la defensa no sólo de los bienes naturales, sino de una sociedad justa.

Hay una notoria diferencia entre la praxis jurídico política del académico Valle Jaramillo y la que emprenderá la organización que pretende proyectar  su memoria; como líder estudiantil, como ciudadano e intelectual, Jesús María invocaba como paradigma del acontecer en la relación individuo estado y sociedad estado, categorías axiológicas como los principios, los valores, los derechos y las garantías, concepción filosófica de la que adoleció el constitucionalismo colombiano del Siglo XIX. Pero la formación filosófica y la rigidez teórica, doctrinal, y técnica del protagonista de esta conmemoración, le permitió ir más allá del positivismo exegético e invocar instituciones y postulados del derecho contemporáneo, aún no reconocidos en la legalidad interna del país.

Este colectivo in-memoriam, hereda del legado de su inspirador, un momento jurídico político, con instituciones, métodos y medios más expeditos para llevar la eficacia de la constitución al sentimiento del ciudadano.

La notoriedad profesional del líder inmolado, se daba en el derecho penal; la humanización de esta disciplina fue asumida también es sus discursos y en su práctica, pues el Congreso Mundial de Criminología de 1985 contó con sus aportes, no sólo como conferencista, sino como organizador.

Recordar un apostolado, con sus enseñanzas en la valoración del concepto de familia, la elegancia del verbo, la disciplina en la docencia y en el ejercicio profesional, se hace indispensable para superar las condiciones desfavorables en la actual coyuntura para la paz, porque los móviles que originaron la orden de silenciar su voz, han tenido un crecimiento no sólo en lo cuantitativo, sino en lo cualitativo, expresado tanto en la violencia como en la corrupción.

Estas circunstancias no pueden generar un pesimismo antropológico, sino que deben ser abordadas con el optimismo de la voluntad, postura autorizada por las nuevas expresiones de soberanía, de muchas naciones, en el pasado sometidas, pero también por el surgimiento de nuevas potencias y debilitamiento de otras tradicionales que hoy convocan al diálogo, a la concertación y a un verdadero contractualismo.

El sentimiento de la sociedad antioqueña y la opinión pública nacional en estos diez y siete años ha sido expreso, pues la muerte del ilustre jurista no marca diferencias sustanciales con la de la de inolvidables personalidades, también paradigmáticas para nuestras nuevas generaciones; pero lo más importante de este 2015 es la esperanza de que en las próximas décadas celebremos la adultez de un colectivo que proyecta  en la teoría  y en la práctica un testimonio de vida imperecedero.

El pensador Valle acompañó con su presencia y sentimientos a copartidarios, amigos y familiares de esta insondable lista fúnebre de líderes, víctimas también de un estado y de una élite magnicidas; en el aniversario de uno de esos eternos, el del salubrista público Héctor Abad Gómez nos desafió el orador ético y estético pronunciando esta frase testamentaria que afortunadamente un significativo sector de niños, adolescentes y jóvenes de hoy, conoce: “Aquí estamos y estaremos siempre en el fragor de la lucha o en la quietud de la muerte”, esta proclama, Jesús María, hoy en el nacimiento de esta corporación queda confirmada, pues en el transcurrir de estos cinco lustros del Siglo XXI sin tu presencia física, se confirma que cuando la muerte se relaciona con el espíritu, no hay quietud, pues tu legado espiritual, tu paradigmática biografía da fe hoy, en la metamorfosis de lo individual a lo colectivo, que ha permitido que la humanidad no olvide a los pedagogos de quienes su discurso y su praxis justifican la presencia en este mundo, y demuestran la inutilidad de la guerra, porque de ella sólo los verdugos pasan al repudio del olvido.

No encontramos en las páginas de la historia de hoy al victimario de Sócrates, pero si recurrimos a la inteligencia de una ausencia física de este maestro griego que hoy, esta corporación acepta el reto de otro eterno socrático cuya razón de vida fue la humildad, para reconocer y respetar la potencialidad de los humildes; replicamos entonces con Jorge Zalamea Borda en su homérico poema “El Sueño de las Escalinatas”, que la audiencia sigue creciendo, que no es tarde para un coloquio con Jesús María desde el recinto de la eternidad, y decirle que continuamos la lucha por la eficacia del emblemático artículo 22 de la carta política vigente que decreta lo siguiente: “La paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento”.

(Discurso de inauguración de la Corporación en  Medellín, febrero 26 de 2015)

 

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LAS ILUSIONES QUE TERMINAN EN DESILUSIONES

Ramón Eduardo Agudelo, “Cuadernos de Reencuentro”

“Me dan más pena los que sueñan lo probable, lo legítimo y lo próximo, que los que devanean sobre lo remotísimo y extraño. Los que sueñan en demasía, o son locos y creen en lo que sueñan y son felices, o son simples devaneadores para quienes el devaneo es una música del alma que los arrulla sin decirles nada. Pero el que sueña lo posible tiene la posibilidad real de la verdadera desilusión. No me puede pesar mucho el haber dejado de ser el emperador romano, pero puede dolerme no haberle hablado nunca a la costurera que, hacia las nueve, vuelve siempre la esquina que queda a la derecha. El sueño que nos promete lo imposible ya en eso mismo de él nos priva, pero el sueño que nos promete lo posible se entromete con la propia vida y delega en ella su solución. Uno vive exclusivo e independiente, el otro sometido a las contingencias de lo que acontece. Por eso amo los paisajes imposibles, por eso amo a las amantes imaginadas porque les resulta imposible la sonrisa falsa, el fraude del cariño, la astucia de las caricias. Nunca nos abandonan, ni nos dejan de cualquier manera“

Fernando Pessoa, Libro del Desasosiego

Parece que no es posible vivir sin soñar cosas posibles para entregar la vida a la realización de esos sueños, sueños que crean las motivaciones para vivir pues si no hay motivaciones para vivir, la vida no tendría ningún sentido o menos sentido del que la propia vida tiene. Son muchos los sueños posibles que los hombres tienen. Unos sueñan con la riqueza y la consiguen de cualquier manera, tal la pasión que la ambición de riqueza invade el alma. Otros sueñan con el poder y lo buscan sin descanso, una lucha inclemente que les absorbe la vida. No les importa que el grado de poder que ambicionaron no lo consigan. Se consuelan buscando un poder menor. Aunque no tuvieron el sueño de ser emperadores romanos realizan sus sueños alcanzando la alcaldía de su pueblo. Otros sueñan con la fama y con la gloria que si no las alcanzan vivos sueñan que después de muertos serán reconocidos y por eso mueren ilusionados. Otros creen en sueños que consideran posibles de alcanzar después de muertos, esos seres que se creen inmortales, que conseguirán en otra vida la plenitud que la vida en la tierra les negó o que no pudieron conseguir por dejar en las manos divinas la realización de sus sueños. Estos seres parecen ser los únicos seres felices, aman las desgracias y las penas, la miseria y las privaciones que los hacen merecedores de la plenitud eterna.

Pero hay otros soñadores que dedicaron su vida a la realización de sus sueños. Soñadores que no vinieron al mundo para contemplarlo, extraños seres que vinieron al mundo para transformarlo, y que creyeron que esa transformación era posible en el transcurso de su propia vida. Un mundo que ha venido transformándose para ser peor todos los días y que los soñadores de un mundo mejor no han logrado detener. Es posible que eso de transformar el mundo no haya sido precisado. El mundo físico, la tierra y todo el universo. El mundo que gira alrededor del ser humano, de ese ser inacabado que apareció en la tierra por la evolución de la materia, que ha venido, con el transcurso de muchísimos siglos, no los contados hasta ahora, sino de esos tiempos que se pierden en el pasado inconmensurable, “ Hondo es el pozo del pasado, es más, podríamos llamarlo insondable “ como inicia Thomas Mann su hermoso libro, José y sus Hermanos, creando unas culturas, unas formas de convivencia, unas organizaciones sociales para la creación de la riqueza, unas formas de repartirla entre los que fueron apareciendo como poderosos dueños del poder y del trabajo de los demás, que la historia conocida ha llamado civilizaciones con las connotaciones que esta palabra marca como lo mejor en su momento, muy relacionada con el modernismo que estima lo de hoy como lo más avanzado y por lo tanto fue moderno en su tiempo el esclavismo, el feudalismo en su momento y hoy el capitalismo, procesos históricos que han sido considerados un avance civilizado, etapas históricas que se disputan el largo proceso de la degradación del ser humano, ninguna superada en su esencia pues ahora podemos hablar de la esclavitud del trabajo asalariado.

No haber definido cual es el mundo que los soñadores pretendieron transformar por haberlo creído posible, un sueño que creímos que estaba a la vuelta de la esquina o como otros dijeron, pasajeros de la revolución favor pasar a bordo, revolución que no transforma el mundo actual sino que construye uno nuevo, ha sido el motivo de las grandes desilusiones. Los soñadores que lucharon por acabar con el esclavismo no fueron capaces de prever con anticipación que el feudalismo que lo fue reemplazando sería una sociedad más injusta.Siglos después los revolucionarios que asaltaron La Bastilla y decapitaron a los reyes no fueron capaces de imaginarse que la burguesía revolucionaria que despojó de la propiedad de la tierra a las coronas europeas, transformadas en imperios coloniales, irían construyendo con la revolución industrial y el comercio mundial, el sistema capitalista cuya fase superior el imperialismo invadiría el mundo y se apropiaría de las riquezas y del trabajo asalariado de todo el universo, todo conocido desde fines el siglo XV con el descubrimiento de América y todo dominado, explotado y sojuzgado.

A principios del siglo XX otros soñadores que venían del siglo XIX que estudiaron el proceso de todas las civilizaciones y de todas las organizaciones sociales que habían sido construidas alrededor del poder, creyeron posible una nueva , última y definitiva organización social que trajera la paz al mundo y la felicidad al mundo de los hombres.

Movimientos políticos inspirados en la paz del mundo y en la felicidad de todos los hombres, dirigidos por los nuevos soñadores, intentaron alrededor de concepciones nuevas, llevar a la humanidad a compartir todos los bienes terrenales para que no existieran los desterrados de la tierra, ni los privados de lo más necesario, ni los alejados de la cultura, ni los carentes de un techo, ni los desocupados, ni los marginados por su raza o por su pobreza.

Muchos de estos soñadores ya han muerto y nadie sabe cómo fue su muerte ante la evidencia de que sus sueños no se realizaron, ni si su lucidez más poderosa que sus sueños les dejó comprender que esos sueños son irrealizables, sueños imposibles que hubieran podido liberarlos de la desilusión.

Ramón Eduardo Agudelo, “Cuadernos de Reencuentro”

 

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INJERENCIA EN VENEZUELA

 

Vladdo no conoce a Colombia

Por: Ricardo Robledo

El escritor Stephen Corvey, en la página 302 de su libro 7 hábitos de la gente altamente efectiva, dice que “no buscamos imitar a los maestros, sino que buscamos lo que ellos buscan”; no obstante esta sentencia, si antes de febrero del 2015, me hubieran preguntado a quien quisiera parecerme, hubiera dicho que a Vladdo en Aleida (ahora entiendo que limitado a esta producción); genial; el personaje no tiene boca; es una acertada sátira a la condición de la mujer y es una exaltación del feminismo.

Para infortunio, Vladimir Flórez ha incluido en sus últimos trabajos periodísticos, continuos comentarios desatinados sobre el proceso revolucionario de Venezuela. Muy bueno que internacionalice sus críticas por que así irá descubriendo el destino común de los latinoamericanos y se cobije bajo de él.

Cuando alguien quiere calificar, establece un punto de referencia y lo hace a partir de unos paradigmas culturales y complejos, sobre los cuales se define qué es lo bueno y qué es lo malo, qué es lo acertado y qué lo desacertado, quién posee la verdad y quién no, quién tiene la razón y quién no. Esa  es la base de los fundamentalismos. Eso es algo que se debe tener presente en el momento de hacer comentarios categóricos; sobre todo, en una sociedad en la que los medios de comunicación son usados como herramientas de manipulación y de guerra.

Dicen que cuando se dio la venta de Bavaria a la SAB Miller, se evadieron 1200 millones dólares en impuestos; luego apareció el vendedor diciendo que el presidente de turno manejaba muy bien la economía y que había que reelegirlo; yo también haría lo mismo. Mi perrita me lame la mano y me volea la cola cuando le doy comida; para ella debo ser un gran tipo; nadie podrá discutírselo.

Dentro de ese cúmulo de situaciones que nos dominan, no sé qué parte de mi pensamiento, ni porqué, me lleva a estar de lado de los que sufren. Será por mi condición social. Lo normal es que cada cual defienda sus intereses y las interpretaciones que le permiten darle sentido a la existencia. También soy víctima de los paradigmas, pero procuro hacer el bien, teniéndolo como referencia para mis actuaciones. No sé si lo logro, pero es mi intención.

Por eso estoy de lado del gobierno venezolano y de los esfuerzos por mejorar la situación de su población. Cuando los pueblos del mundo se apartan del estilo de vida occidental, de la dominación y expoliación descarada, son considerados brutos y salvajes. Pero cuando un gobierno coloca como uno de sus objetivos históricos, el lograr la mayor suma de felicidad, hay que pensar un poquito antes de criticar. Tal vez a muchos no se les haga extraño que sean los periodistas colombianos los que mejor saben del estado de la economía en Venezuela, su curso y soluciones; algo que los dirigentes que están allá y pueden tomar decisiones, como que no ven. En el fondo, la conclusión es que no saben manejar la economía, que son incompetentes; como si el conocimiento y la capacidad de ver y decidir estuviesen reservados para unos cuantos. El mensaje para los pueblos del mundo es: “fíjense lo que les va a pasar si se apartan de los intereses establecidos”; algo que más que una advertencia, es una amenaza de muerte. Es a eso a lo que se suman muchos periodistas, unos pagados y otros por ingenuidad y por dejarse arrastrar por lo que está “Inn”.

Estoy de acuerdo con muchas de las críticas que se le hacen a la dirigencia venezolana y a Maduro: son pésimos manejando los bienes de la oligarquía, del imperialismo y demás intereses privados, que son los que predominan; pero hacen un gran esfuerzo por mejorar las condiciones de vida de su pueblo, con aciertos y desaciertos. Es muy fácil ser héroe de lo establecido; el que busca cosas nuevas, primero es combatido y luego será tomado como pionero; en este proceso se exponen al fracaso y al ridículo. Hegel habla del trabajo, la paciencia, la seriedad y el dolor de la negatividad, entendida esta como la creación de lo nuevo.

Los que quieran formarse una visión más completa de Venezuela, los invito a que bajen por internet, el Libro Azul de Chávez o el plan de gobierno 2013-2019, publicado el 4 de diciembre de 2013, en la Gaceta Oficial Nº 6118. En ella se definen los  cinco grandes objetivos históricos, que son el resultado de “11.412 asambleas en las cuales participaron 448.393 personas. Esta participación se plasmó en 10.800 propuestas, elaboradas por un total de 76.124 personas”; el segundo objetivo habla de “asegurar la mayor suma de seguridad social, mayor suma de estabilidad política y la mayor suma de felicidad”; el quinto, de “preservar la vida en el planeta y salvar a la especie humana”. Quizás para muchos, esto no signifique nada.

Vladdo, en Colombia hay mucha gente que sufre; no hay que ir hasta Venezuela; sería muy bueno primero arreglar los problemas de aquí (así el Presidente Maduro no tendrá que perder 10 minutos defendiéndose de los medios y podrá enfocarse a resolver los grandes problemas de su país). Basta mirar hacia el sur de Bogotá, todo el cinturón del Pacífico, Cauca, Valle, la zona cafetera, la Costa Atlántica, Antioquia, los llanos. No sé si vio la mansión que habitaban los 4 niños asesinados en el Caquetá y los lujos en que vivían; sería muy bueno preguntarles a las personas de igual condición, si tienen papel higiénico, cuántas libras carne compran a la semana, cuál es su situación de estudio, cómo es su derecho a la recreación, a la salud y a la protección social. El problema es que los que no tiene voz, se vuelven invisibles en la sociedad burguesa y no cuentan para los cálculos.

Colombia, (con sus locomotoras de desarrollo pasadas por las masacres); uno de los países con mayor número de desplazados del mundo, es el que más creció en América Latina, según las estadísticas; Vladdo, los seis millones de desplazados no la están pasando de gloria y no fue a ellos a los que les creció la economía. Cada quien está en derecho de mirar los acontecimiento como quiera; por mi parte, desde mi pequeñez, me gustaría decirle a los gobiernos de Venezuela, Colombia y de todos los países del mundo, ¿en qué puedo ayudarles para que no mueran más personas, para llevar el bienestar y la felicidad a todos los hogares?

MASACRE DEL SALADO

A quince años de la ignominia
Por: Ricardo Robledo
Cuando el poema-o mejor: denuncia- que referencio, me despertó a la conciencia de lo sucedido en el Salado, Carmen de Bolívar, entre el 16 y el 21 de febrero del 2000, sentí asco de mi existencia; sentí asco de ser humano; sentí asco de ser colombiano; sentí asco de que cualquier partícula de gas carbónico que hayan expelido estos asesinos, entrara a mi cuerpo en el aire que respiro o que contaminen algo que yo toque; sentí asco de que la brisa que me refresca los haya tocado también a ellos; sentí asco de que mis zapatos que tal vez hayan pisado estiércol y podredumbre, pisaran también el polvo donde se pararon; sentí asco de que tal vez haya comido la carne de alguna vaca que se haya alimentado de la hierba en que se pararon ellos en cualquier momento de su maldita existencia; siento asco de compartir con ellos la misma atmósfera, el mismo el planeta, el universo. No somos más que cadenas de C,H,O,N (1)que por desgracia se renuevan. Si existe un dios le pido que limpie mi cuerpo y proteja mi organismo de compartir con ellos las partículas que me forman.
En diciembre de 1999, desde un helicóptero tiraron panfletos sobre la población diciéndoles que disfrutaran de la última Navidad. Como una macabra inauguración del milenio, 450 paramilitares llegaron en febrero a la población, sembraron el terror durante esos cinco días, cometiendo todo tipo de vejámenes y vergüenzas para la humanidad; mediante rifas definían a quien le tocaba morir; mataron a más de 100 campesinos, desplazaron a los 7.000 habitantes de la vereda. Los miembros de la infantería de marina que estaban en la zona, no evitaron la masacre; por el contario, cubrieron la región para facilitar el accionar de los asesinos. (2)
Por si acaso alguien no lo sabe, lo que hacen los campesinos es sufrir todo de privaciones, enfrentar la crudeza de la naturaleza, las lluvias, el calor que reseca, para sembrar y que podamos comer. Mil veces malditos los que han llevado la violencia a las casas campesinos.
Las peores barbaries en la historia reciente del mundo, han ocurrido en Colombia. La humanidad está en mora de hacer acciones de desagravio a los habitantes de la vereda. Una manera sería promover las visitas a la región, construir un museo del holocausto, de la ignominia; llevarles al amor del prójimo. Pero como dice Neruda en laCanción de Gesta: “Tanto sufrieron nuestros pueblos que muy poco les habremos dado cuando se lo hayamos dado todo.”
 
Poema/ Por: Jhon Jairo Salinas
Bajo un sol canicular.
Calles polvorientas, arrojadas de miseria,
Señales de muerte por todos los lados,
Sus veredas enseñoreadas por campesinos humildes,
Sus manos encallecidas, fruto del labrar de la tierra,
Sus pieles manchadas por el sol y el agua, llevando comida,
El Salado especie de oasis, rodeado de arroyos y cerros verdes.
 
Hombres y mujeres sembrando tabaco, bajo el inclemente sol,
Recibiendo salarios de hambre resisten,
Cadáveres de campesinos degollados se veían a diario,
Febrero del año dos mil, fecha de terror, barbarie y muerte,
Hombres despiadados con furia infernal, sacan sus gentes,
En la placita principal uno, a uno- van matando,
Juegan su destino de muerte.
 
Un niño con ojos vidriosos, sentado sobre una cobija de lana,
Tendida en el piso de tierra, todo parece doler,
Ve degollar a su padre y le arrojan al piso sus orejas cortadas.
 
El bobo del pueblo es acusado de guerrillero,
Este solo comía lagartijas.
Delante de su gente,
Le cortan la lengua, y se la tiran al perro, para este comer.
 
Don clemente anciano tullido, en silla de ruedas,
Lo arrojan al piso, con motosierra le cortan sus piernas,
Es obligado a caminar con estacas de madreras.
Un nieto suyo, sale auxiliarlo, un tiro en la cabeza impide su hazaña.
 
Deibby, la niña de trenzas negras, con solo dieciséis
En la plaza principal, desfloran su virginidad,
Empalada delante del pueblo.
 
Uno de ellos instala sonido, al calor de cumbias y vallenatos,
Estos danzan y bailan celebrando la muerte.
 
En un lodazal de sangre, en su placita principal,
Hacen la fiesta, con sus cabezas juegan a la piñata,
En medio de orgía, dolor y sangre se proclaman héroes,
Sus cráneos y viseras eran exhibidos como trofeos de guerra,
Como símbolo de sadismos y valentía.
 
En medio de la fiesta, las melodías de rancheras y vallenatos,
Lágrimas y gritos desgarrados- de mujeres y niños- se confundían en una sola armonía.
 
Son a estos a quienes la oposición venezolana ha contratado y les ha abierto las puertas para que cometan toda clase de crímenes. Entrenados para la barbarie por el sionismo y la escuela de las Américas, son los que han exportado a México sus servicios de terror y que ahora buscan hacerlo en Venezuela. (3)
Los que convirtieron a la muerte como su plan de gobierno y apadrinaron las masacres, ahora no quieren que reine la paz y desean seguir matando. Tal vez porque en estas acciones vean comprometido su vil pellejo, al que consideran que vale más que los centenares de miles de muertes que han provocado y piensan seguir provocando. Los viajes y campañas internacionales de la derecha colombiana contra el proceso revolucionario de Venezuela, es una convocatoria a las fuerzas reaccionarias de la región ofreciéndoles la experiencia y la estructura que tienen montada para matar personas de izquierda. Se hace un llamado a quienes posean un poco de cordura y de capacidad de interpretación propia –profesionales, caricaturistas- para que no se sumen a las campañas difamatorias en contra de los pueblos que buscan la libertad; un actitud más progresista sería desearle éxitos en sus luchas.
¿Porqué tanto temor al “castro-chavismo internacional”? Es mucho el apego a sus bienes materiales; a la tierrita, a las vaquitas, a los caballitos, a la platica en el banco, a las finquitas robadas a los desterrados y desplazados mediante el terror. Una buena práctica sería sentarlos, con tenedor, cuchara, cuchillo y servilleta a que se comieran todo de una vez, pero que dejen en paz a la humanidad y a los pueblos del mundo que sólo quieren construir una vida digna y feliz.
Notas:
(1) Carbono, Hidrógeno, Oxígeno y Nitrógeno, presentes en los seres vivos.
(2) Si quieren conocer barbarie, basta que busquen en internet. “Masacre del Salado”. Hay bastantes trabajos periodísticos y judiciales al respecto.
(3) Busquen en internet el papel que cumplió en Colombia el coronel israelita Yair Klein.

La orilla blanca la orilla negra

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