Elecciones 2015 en Colombia

Hay que dar buen uso a las elecciones de octubre del 2015 en Colombia

Por: Ricardo Robledo

Es muy común que llegadas las elecciones, algunos vendan su voto por dinero, por una comida, por un paseo, por un electrodoméstico, por un mercado, por materiales de construcción, por una inscripción al Sisben o por promesas de empleo. Los que así proceden se hacen cómplices de la corrupción, del sufrimiento, de la opresión, de la miseria, del salvajismo.

Los que venden su voto no dejan que la lucha electoral se centre en el debate de las ideas y de las propuestas, sino en el poder de las maquinarias, del clientelismo y del fraude. Es contradictorio el que las personas desposeídas actúen como si creyeran que la plata de los ricos fuera la misma que la de los pobres, como si también les perteneciera; creen que es bueno que algunos se enriquezcan a costa de los dineros públicos para que luego les tiren migajas; aceptan que sus familias sufran privaciones con tal que los políticos corruptos puedan darse la gran vida. Así se perpetúa la miseria, la pobreza, la opresión. Permiten que los grupos delictivos continúen apoderados de la administración pública, roban, contratan sicarios, manejan el microtráfico, la extorsión, la prostitución. Con estas actitudes la sociedad no cambia y no hay razón para quejarse de los robos callejeros, los homicidios y la mendicidad.

Es así como se van imponiendo las actitudes de sumisión:

“Una sola cosa es cierta, que la esclavitud del hombre crece y aumenta. El hombre se está convirtiendo en un esclavo voluntario. Ya no necesita cadenas. Él comienza a encariñarse con su esclavitud, a estar orgulloso de ella. Y esto es lo más terrible que le puede pasar a un hombre.” (G.I.Gurdjieff)

Esto pasa en Medellín, en donde la manipulación por medio del regionalismo, oculta las criminales actuaciones de los gobernantes locales. Las contralorías de Empresas Públicas y del municipio, están muy pendientes de si un usuario evade el pago de 5 mil pesos en energía, pero no ven ni actúan cuando sus propios funcionarios de la alta administración y representantes de los cuerpos colegiados, roban billones, como en el caso del cambiazo en el proceso de la unión de UNE con la supuesta multinacional MIllicom, que en realidad es una empresa fachada creada después de aprobada la fusión y que es usada como una maniobra para apoderarse fraudulentamente de EPM, que es un bien del municipio y sus ciudadanos. Con este tipo de maniobras y con las contrataciones amarradas es donde estos raponeros de cuello blanco, recuperan lo gastado en el tamal, el equipo de sonido, el paseo a la Costa, la fiesta comunal. ¡Qué costoso le salen a la población esas fiestas!

A la ciudadanía se le hace creer que para administrar lo público se necesita mucha formación; pero lo cierto es que usan esto como una artimaña más de manipulación, para manejar los recursos para el beneficio personal y de grupo, usufructuando los bienes y haciendo contrataciones fraudulentas. Tienen muy claros sus intereses.

En esto debe ganar terreno la población y entender que para la defensa de sus derechos sólo necesita de su conciencia de clase. Veamos cómo en octubre de 1917, con motivo del congreso que había de dar lugar a la Unión de Repúblicas Soviético Socialistas, uno de los sucesos más trascendentales en la historia del Siglo XX y de la humanidad, las personas del pueblo tenían claro lo que querían, no requirieron de expertos doctores y se representaron a sí mismos. Esto es lo que ilustra Trostki en el Tomo II de la Historia de la Revolución Rusa:

“Una vez libres de la intelligentsia conciliadora, los soviets de provincia enviaban principalmente a obreros y soldados. En su mayoría eran poco conocidos, pero, en cambio, probados en la acción y habían ganado así una sólida confianza en sus localidades. Del ejército y del frente, superando el bloqueo de los comités del ejército y de los Estados Mayores, la inmensa mayoría de los delegados eran casi únicamente soldados rasos. Casi todos habían despertado a la vida política con la revolución. Se habían formado en la experiencia de esos ocho meses. Poco era lo que sabían, pero lo sabían sólidamente. La apariencia exterior del congreso reflejaba su composición. Los galones de oficial, las gafas y las corbatas de intelectuales del primer congreso ya no se veían apenas. Dominaba en general el color gris en las vestimentas y en los rostros. Todo se había desgastado durante la guerra. Muchos obreros de las ciudades se habían echado encima capotes de soldado. Los delegados de las trincheras no tenían aspecto muy presentable: sin afeitar desde hacía tiempo, cubiertos con viejos capotes desgarrados, con pesados gorros de piel cuyos agujeros descubrían la guata, con los pelos desgreñados. Rostros rudos mordidos por la intemperie, pesados pies cubiertos de sabañones, dedos amarillentos de fumar tabaco ordinario, botones medio arrancados, correas colgando, botas gastadas y sucias., sin lustrar desde hacía tiempo. Por primera vez la nación plebeya había enviado una representación honesta, sin disfraz, hecha a su imagen y semejanza.” (Las negrillas y subrayados son nuestros)

La anterior nota quiere resaltar que esto es lo que debe hacer el pueblo en las próximas elecciones, como protagonista que es de la historia: aprovechar para cambiar la clase política y nombrar su propia representación honesta.

Aquellos que venden su voto al mejor postor no dejan que el mundo cambie y se vuelven ingenuos encubridores de lo sucedido en el Salado, Carmen de Bolívar, entre el 16 y el 21 de febrero del 2000, a que se refiere este poema:

Poema/ Por: Jhon Jairo Salinas

Bajo un sol canicular.

Calles polvorientas, arrojadas de miseria,

Señales de muerte por todos los lados,

Sus veredas enseñoreadas por campesinos humildes,

Sus manos encallecidas, fruto del labrar de la tierra,

Sus pieles manchadas por el sol y el agua, llevando comida,

El Salado especie de oasis, rodeado de arroyos y cerros verdes.

Hombres y mujeres sembrando tabaco, bajo el inclemente sol,

Recibiendo salarios de hambre resisten,

Cadáveres de campesinos degollados se veían a diario,

Febrero del año dos mil, fecha de terror, barbarie y muerte,

Hombres despiadados con furia infernal, sacan sus gentes,

En la placita principal uno, a uno- van matando,

Juegan su destino de muerte.

Un niño con ojos vidriosos, sentado sobre una cobija de lana,

Tendida en el piso de tierra, todo parece doler,

Ve degollar a su padre y le arrojan al piso sus orejas cortadas.

El bobo del pueblo es acusado de guerrillero,

Este solo comía lagartijas.

Delante de su gente,

Le cortan la lengua, y se la tiran al perro, para este comer.

Don clemente anciano tullido, en silla de ruedas,

Lo arrojan al piso, con motosierra le cortan sus piernas,

Es obligado a caminar con estacas de maderas.

Un nieto suyo, sale auxiliarlo, un tiro en la cabeza impide su hazaña.

Deibby, la niña de trenzas negras, con solo dieciséis

En la plaza principal, desfloran su virginidad,

Empalada delante del pueblo.

Uno de ellos instala sonido, al calor de cumbias y vallenatos,

Estos danzan y bailan celebrando la muerte.

En un lodazal de sangre, en su placita principal,

Hacen la fiesta, con sus cabezas juegan a la piñata,

En medio de orgía, dolor y sangre se proclaman héroes,

Sus cráneos y viseras eran exhibidos como trofeos de guerra,

Como símbolo de sadismos y valentía.

En medio de la fiesta, las melodías de rancheras y vallenatos,

Lágrimas y gritos desgarrados- de mujeres y niños- se confundían en una sola armonía.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s