MASACRE DEL SALADO

A quince años de la ignominia
Por: Ricardo Robledo
Cuando el poema-o mejor: denuncia- que referencio, me despertó a la conciencia de lo sucedido en el Salado, Carmen de Bolívar, entre el 16 y el 21 de febrero del 2000, sentí asco de mi existencia; sentí asco de ser humano; sentí asco de ser colombiano; sentí asco de que cualquier partícula de gas carbónico que hayan expelido estos asesinos, entrara a mi cuerpo en el aire que respiro o que contaminen algo que yo toque; sentí asco de que la brisa que me refresca los haya tocado también a ellos; sentí asco de que mis zapatos que tal vez hayan pisado estiércol y podredumbre, pisaran también el polvo donde se pararon; sentí asco de que tal vez haya comido la carne de alguna vaca que se haya alimentado de la hierba en que se pararon ellos en cualquier momento de su maldita existencia; siento asco de compartir con ellos la misma atmósfera, el mismo el planeta, el universo. No somos más que cadenas de C,H,O,N (1)que por desgracia se renuevan. Si existe un dios le pido que limpie mi cuerpo y proteja mi organismo de compartir con ellos las partículas que me forman.
En diciembre de 1999, desde un helicóptero tiraron panfletos sobre la población diciéndoles que disfrutaran de la última Navidad. Como una macabra inauguración del milenio, 450 paramilitares llegaron en febrero a la población, sembraron el terror durante esos cinco días, cometiendo todo tipo de vejámenes y vergüenzas para la humanidad; mediante rifas definían a quien le tocaba morir; mataron a más de 100 campesinos, desplazaron a los 7.000 habitantes de la vereda. Los miembros de la infantería de marina que estaban en la zona, no evitaron la masacre; por el contario, cubrieron la región para facilitar el accionar de los asesinos. (2)
Por si acaso alguien no lo sabe, lo que hacen los campesinos es sufrir todo de privaciones, enfrentar la crudeza de la naturaleza, las lluvias, el calor que reseca, para sembrar y que podamos comer. Mil veces malditos los que han llevado la violencia a las casas campesinos.
Las peores barbaries en la historia reciente del mundo, han ocurrido en Colombia. La humanidad está en mora de hacer acciones de desagravio a los habitantes de la vereda. Una manera sería promover las visitas a la región, construir un museo del holocausto, de la ignominia; llevarles al amor del prójimo. Pero como dice Neruda en laCanción de Gesta: “Tanto sufrieron nuestros pueblos que muy poco les habremos dado cuando se lo hayamos dado todo.”
 
Poema/ Por: Jhon Jairo Salinas
Bajo un sol canicular.
Calles polvorientas, arrojadas de miseria,
Señales de muerte por todos los lados,
Sus veredas enseñoreadas por campesinos humildes,
Sus manos encallecidas, fruto del labrar de la tierra,
Sus pieles manchadas por el sol y el agua, llevando comida,
El Salado especie de oasis, rodeado de arroyos y cerros verdes.
 
Hombres y mujeres sembrando tabaco, bajo el inclemente sol,
Recibiendo salarios de hambre resisten,
Cadáveres de campesinos degollados se veían a diario,
Febrero del año dos mil, fecha de terror, barbarie y muerte,
Hombres despiadados con furia infernal, sacan sus gentes,
En la placita principal uno, a uno- van matando,
Juegan su destino de muerte.
 
Un niño con ojos vidriosos, sentado sobre una cobija de lana,
Tendida en el piso de tierra, todo parece doler,
Ve degollar a su padre y le arrojan al piso sus orejas cortadas.
 
El bobo del pueblo es acusado de guerrillero,
Este solo comía lagartijas.
Delante de su gente,
Le cortan la lengua, y se la tiran al perro, para este comer.
 
Don clemente anciano tullido, en silla de ruedas,
Lo arrojan al piso, con motosierra le cortan sus piernas,
Es obligado a caminar con estacas de madreras.
Un nieto suyo, sale auxiliarlo, un tiro en la cabeza impide su hazaña.
 
Deibby, la niña de trenzas negras, con solo dieciséis
En la plaza principal, desfloran su virginidad,
Empalada delante del pueblo.
 
Uno de ellos instala sonido, al calor de cumbias y vallenatos,
Estos danzan y bailan celebrando la muerte.
 
En un lodazal de sangre, en su placita principal,
Hacen la fiesta, con sus cabezas juegan a la piñata,
En medio de orgía, dolor y sangre se proclaman héroes,
Sus cráneos y viseras eran exhibidos como trofeos de guerra,
Como símbolo de sadismos y valentía.
 
En medio de la fiesta, las melodías de rancheras y vallenatos,
Lágrimas y gritos desgarrados- de mujeres y niños- se confundían en una sola armonía.
 
Son a estos a quienes la oposición venezolana ha contratado y les ha abierto las puertas para que cometan toda clase de crímenes. Entrenados para la barbarie por el sionismo y la escuela de las Américas, son los que han exportado a México sus servicios de terror y que ahora buscan hacerlo en Venezuela. (3)
Los que convirtieron a la muerte como su plan de gobierno y apadrinaron las masacres, ahora no quieren que reine la paz y desean seguir matando. Tal vez porque en estas acciones vean comprometido su vil pellejo, al que consideran que vale más que los centenares de miles de muertes que han provocado y piensan seguir provocando. Los viajes y campañas internacionales de la derecha colombiana contra el proceso revolucionario de Venezuela, es una convocatoria a las fuerzas reaccionarias de la región ofreciéndoles la experiencia y la estructura que tienen montada para matar personas de izquierda. Se hace un llamado a quienes posean un poco de cordura y de capacidad de interpretación propia –profesionales, caricaturistas- para que no se sumen a las campañas difamatorias en contra de los pueblos que buscan la libertad; un actitud más progresista sería desearle éxitos en sus luchas.
¿Porqué tanto temor al “castro-chavismo internacional”? Es mucho el apego a sus bienes materiales; a la tierrita, a las vaquitas, a los caballitos, a la platica en el banco, a las finquitas robadas a los desterrados y desplazados mediante el terror. Una buena práctica sería sentarlos, con tenedor, cuchara, cuchillo y servilleta a que se comieran todo de una vez, pero que dejen en paz a la humanidad y a los pueblos del mundo que sólo quieren construir una vida digna y feliz.
Notas:
(1) Carbono, Hidrógeno, Oxígeno y Nitrógeno, presentes en los seres vivos.
(2) Si quieren conocer barbarie, basta que busquen en internet. “Masacre del Salado”. Hay bastantes trabajos periodísticos y judiciales al respecto.
(3) Busquen en internet el papel que cumplió en Colombia el coronel israelita Yair Klein.
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