INJERENCIA EN VENEZUELA

 

Vladdo no conoce a Colombia

Por: Ricardo Robledo

El escritor Stephen Corvey, en la página 302 de su libro 7 hábitos de la gente altamente efectiva, dice que “no buscamos imitar a los maestros, sino que buscamos lo que ellos buscan”; no obstante esta sentencia, si antes de febrero del 2015, me hubieran preguntado a quien quisiera parecerme, hubiera dicho que a Vladdo en Aleida (ahora entiendo que limitado a esta producción); genial; el personaje no tiene boca; es una acertada sátira a la condición de la mujer y es una exaltación del feminismo.

Para infortunio, Vladimir Flórez ha incluido en sus últimos trabajos periodísticos, continuos comentarios desatinados sobre el proceso revolucionario de Venezuela. Muy bueno que internacionalice sus críticas por que así irá descubriendo el destino común de los latinoamericanos y se cobije bajo de él.

Cuando alguien quiere calificar, establece un punto de referencia y lo hace a partir de unos paradigmas culturales y complejos, sobre los cuales se define qué es lo bueno y qué es lo malo, qué es lo acertado y qué lo desacertado, quién posee la verdad y quién no, quién tiene la razón y quién no. Esa  es la base de los fundamentalismos. Eso es algo que se debe tener presente en el momento de hacer comentarios categóricos; sobre todo, en una sociedad en la que los medios de comunicación son usados como herramientas de manipulación y de guerra.

Dicen que cuando se dio la venta de Bavaria a la SAB Miller, se evadieron 1200 millones dólares en impuestos; luego apareció el vendedor diciendo que el presidente de turno manejaba muy bien la economía y que había que reelegirlo; yo también haría lo mismo. Mi perrita me lame la mano y me volea la cola cuando le doy comida; para ella debo ser un gran tipo; nadie podrá discutírselo.

Dentro de ese cúmulo de situaciones que nos dominan, no sé qué parte de mi pensamiento, ni porqué, me lleva a estar de lado de los que sufren. Será por mi condición social. Lo normal es que cada cual defienda sus intereses y las interpretaciones que le permiten darle sentido a la existencia. También soy víctima de los paradigmas, pero procuro hacer el bien, teniéndolo como referencia para mis actuaciones. No sé si lo logro, pero es mi intención.

Por eso estoy de lado del gobierno venezolano y de los esfuerzos por mejorar la situación de su población. Cuando los pueblos del mundo se apartan del estilo de vida occidental, de la dominación y expoliación descarada, son considerados brutos y salvajes. Pero cuando un gobierno coloca como uno de sus objetivos históricos, el lograr la mayor suma de felicidad, hay que pensar un poquito antes de criticar. Tal vez a muchos no se les haga extraño que sean los periodistas colombianos los que mejor saben del estado de la economía en Venezuela, su curso y soluciones; algo que los dirigentes que están allá y pueden tomar decisiones, como que no ven. En el fondo, la conclusión es que no saben manejar la economía, que son incompetentes; como si el conocimiento y la capacidad de ver y decidir estuviesen reservados para unos cuantos. El mensaje para los pueblos del mundo es: “fíjense lo que les va a pasar si se apartan de los intereses establecidos”; algo que más que una advertencia, es una amenaza de muerte. Es a eso a lo que se suman muchos periodistas, unos pagados y otros por ingenuidad y por dejarse arrastrar por lo que está “Inn”.

Estoy de acuerdo con muchas de las críticas que se le hacen a la dirigencia venezolana y a Maduro: son pésimos manejando los bienes de la oligarquía, del imperialismo y demás intereses privados, que son los que predominan; pero hacen un gran esfuerzo por mejorar las condiciones de vida de su pueblo, con aciertos y desaciertos. Es muy fácil ser héroe de lo establecido; el que busca cosas nuevas, primero es combatido y luego será tomado como pionero; en este proceso se exponen al fracaso y al ridículo. Hegel habla del trabajo, la paciencia, la seriedad y el dolor de la negatividad, entendida esta como la creación de lo nuevo.

Los que quieran formarse una visión más completa de Venezuela, los invito a que bajen por internet, el Libro Azul de Chávez o el plan de gobierno 2013-2019, publicado el 4 de diciembre de 2013, en la Gaceta Oficial Nº 6118. En ella se definen los  cinco grandes objetivos históricos, que son el resultado de “11.412 asambleas en las cuales participaron 448.393 personas. Esta participación se plasmó en 10.800 propuestas, elaboradas por un total de 76.124 personas”; el segundo objetivo habla de “asegurar la mayor suma de seguridad social, mayor suma de estabilidad política y la mayor suma de felicidad”; el quinto, de “preservar la vida en el planeta y salvar a la especie humana”. Quizás para muchos, esto no signifique nada.

Vladdo, en Colombia hay mucha gente que sufre; no hay que ir hasta Venezuela; sería muy bueno primero arreglar los problemas de aquí (así el Presidente Maduro no tendrá que perder 10 minutos defendiéndose de los medios y podrá enfocarse a resolver los grandes problemas de su país). Basta mirar hacia el sur de Bogotá, todo el cinturón del Pacífico, Cauca, Valle, la zona cafetera, la Costa Atlántica, Antioquia, los llanos. No sé si vio la mansión que habitaban los 4 niños asesinados en el Caquetá y los lujos en que vivían; sería muy bueno preguntarles a las personas de igual condición, si tienen papel higiénico, cuántas libras carne compran a la semana, cuál es su situación de estudio, cómo es su derecho a la recreación, a la salud y a la protección social. El problema es que los que no tiene voz, se vuelven invisibles en la sociedad burguesa y no cuentan para los cálculos.

Colombia, (con sus locomotoras de desarrollo pasadas por las masacres); uno de los países con mayor número de desplazados del mundo, es el que más creció en América Latina, según las estadísticas; Vladdo, los seis millones de desplazados no la están pasando de gloria y no fue a ellos a los que les creció la economía. Cada quien está en derecho de mirar los acontecimiento como quiera; por mi parte, desde mi pequeñez, me gustaría decirle a los gobiernos de Venezuela, Colombia y de todos los países del mundo, ¿en qué puedo ayudarles para que no mueran más personas, para llevar el bienestar y la felicidad a todos los hogares?

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