¿Puede la oligarquía colombiana resolver los problemas del pueblo?

Por: Ricardo Robledo

El cierre de la frontera ha sido un golpe certero a las derechas de ambos países. Lo cierto es que por años, Venezuela viene resolviéndole los problemas sociales a Colombia. Solidaria labor que como pueblo agradecemos al hermano país.

La importancia del contenido de una noticia está en su novedad. Lo común es que los colombianos sean deportados de México, Europa, Estados Unidos; en estos casos no aparecen los micrófonos preguntando cómo se sienten, cómo los trataron, si dejaron familiares, cuánto tiempo llevaban allá; no hablan de xenofobia, ni de injusticia, ni de dolor patrio. Lo extraño ahora, la noticia, es que sean expulsados de Venezuela.

Una de las diferencias que resalta en el desalojo en la frontera, con respecto a los que nos tienen acostumbrados la fuerza pública colombiana, es que esta vez no hubo bombas lacrimógenas, ni tanquetas, ni bastones de mando, ni heridos.

Como muchos de los deportados lo dijeron, llevaban 25, 20 años viviendo en Venezuela, algunos en barrios de invasión, con educación, vivienda, alimentación, servicios públicos, tolerados y acogidos por el gobierno, hasta cuando, por la irresponsabilidad de algunos políticos colombianos, los asentamiento fueron utilizados como trampolines para desestabilizar al estado popular, pretendiendo instalar allá el proyecto paramilitar imperante en Colombia.

La presencia de Alvaro Uribe en la zona limítrofe, evidencia su compromiso con las irregularidades en la frontera, la solidaridad con la derecha venezolana y su proyecto paramilitar.

Pero más allá del show mediático, es muy poco lo que la oligarquía colombiana puede hacer para resolver las necesidades de estos pobladores, que nunca le han importado. Apenas se han deportado cerca de mil, de los millones de colombianos que se han asentado en Venezuela y sólo con estos se ha creado una crisis humanitaria anunciada y para la que el gobierno no puede tomar las medidas con el fin de garantizar condiciones dignas para las personas.

Ya se verán dentro de un año las promesas incumplidas, las personas olvidadas apenas pase el calor de las campañas electorales. Los desplazados no encontrarán en Colombia ningún sitio para colocar cuatro palos como vivienda de invasión, ni les va durar una semana antes de ser desalojados por los escuadrones del ESMAD; no van a encontrar trabajo ni escuelas para sus hijos.

Esto es algo que no ven los incendiarios e irresponsables medios de comunicación colombianos, pero que los que no son sus empleados si lo pueden decir. Hay que llamar a la cordura. Para la guerra, nada.

Es hora de que el pueblo colombiano aproveche las próximas elecciones para cambiar la clase política y para elegir a unos que estén de su lado.

La única forma de solucionar los problemas en la frontera, es la instauración de un gobierno popular en Colombia.

Por: Ricardo Robledo

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s