¡Alerta en la frontera! El pueblo colombiano tiene la palabra

Por: Ricardo Robledo

Durante la guerra franco prusiana (19 de julio del año 1870 – 10 de mayo del año 1871) Francia resultó derrotada y sus dirigentes pensaban entregar el país a las fuerzas alemanas; las clases populares de Paris que hacían parte de la guardia nacional, se opusieron a cualquier claudicación y el 16 de marzo de 1871 se levantaron en armas de manera autónoma y configuraron la gloriosa experiencia que en la historia mundial se ha conocido como la Comuna de París. Ante este movimiento insurreccional, las burguesías francesa y alemana se olvidaron de su enfrentamiento, llegaron a acuerdos y fueron liberados los miembros del rendido ejército francés para combatir con prioridad el levantamiento popular, que fue derrotado el 28 de mayo del mismo año.

Ante el cierre de la frontera, por decisión soberana de Venezuela, todos los partidos de la oligarquía colombiana se han unido a una sola voz por que combatir al proceso revolucionario bolivariano es un propósito común, superior a cualquier distanciamiento interburgués. El panorama regional se va aclarando.

Oír a la oligarquía, a su clase política y al centro democrático, hablar de maltrato a los colombianos es como que los leones africanos protesten por la caza salvaje de cebras. Así lo evidencian las 34.467 desapariciones registradas en la fiscalía, los 6’044.200 desplazados internos (desterrados y despojados en su propio país), los 5`600.000 que viven en Venezuela, las víctimas de los falsos positivos, los desalojados por las deudas con la banca, su deshonrosa ubicación como el tercer país más inequitativo del mundo, la continuación de estos despropósitos y de la indolencia interna.

Las personas afectadas por las deportaciones en la frontera, parece que no serán atendidas prontamente por el gobierno, como es su deber, porque los ven como parte de un reality al que todavía se le puede sacar mucho jugo para las campañas electorales y para la propaganda tendenciosa que se ha recrudecido en contra del proceso bolivariano. Los micrófonos han estado y seguirán abiertos todos los días para todo aquel que quiera hablar en contra de Venezuela.

Tocadas las irregularidades que soportaban parte de la guerra económica, seguirán buscando otras alternativas. No sería raro que inventen un grave incidente fronterizo; es lo que sigue para seguir polarizando a la población y para justificar una intervención extranjera.

La clase política debería enfocarse a solucionar los problemas alimentación, vivienda, salud y educación del país y a aprovechar las ventajas comparativas que dan la vecindad con naciones hermanas llenas de recursos naturales, así como los propios. ¿Por ejemplo, no sería más sano llegar a acuerdos para obtener una gasolina más barata para toda Colombia? ¿No sería bueno aprender de las misiones médicas y de vivienda? Hay que fomentar la integración regional y la fraternidad, con compromiso, responsabilidad y seriedad, tal como se lo merecen los pueblos.

El pueblo colombiano debe aprovechar las escasas opciones electorales para botar a los corruptos y para votar por propuestas que reenfoquen el direccionamiento del país hacia una sociedad humanista y preocupada por el bienestar de sus ciudadanos. De no ser así, la población seguirá sufriendo en una región llena de recursos, pero gobernada por el mercado, que establece que primero las ganancias para unos cuantos y por último las personas y su felicidad. Otra cultura es posible.

Por: Ricardo Robledo

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