La Trivialización de la Cultura

Por: Ricardo Robledo

El escritor Ezequiel Ander-Egg en su libro “Reflexiones en torno al proceso de mundialización/globalización”, ilustra así el tema que se quiere comentar:

”La sociedad, como espectáculo y banalización de la cultura, permite y posibilita presentar públicamente una serie de imbecilidades y frivolidades, sin que produzca la menor vergüenza (propia y ajena). De este modo, el llamado tiempo libre se transforma en el ámbito privilegiado de dominación ideológica y cultural. La “norteamericanización” del estilo de vida no es una imposición imperialista; es la seducción “hollywodense”, configurada como obra de arte, gracias a la tecnología comunicacional, particularmente gracias a la televisión.

Todo esto posibilita la configuración de un modelo cultural o estilo de vida que crea las condiciones para una mayor dominación/domesticación, ideológico-cultural…,instancia mediatizadora por excelencia, para introyectar los valores de los dominadores en la propia mente de los dominados…,el tiempo libre se transforma en el ámbito privilegiado para la dominación ideológico-cultural” (pág. 73)

Este proceso de trivialización de la información, de la cultura y de la percepción de lo social, hace, por ejemplo, que la vida de los famosos sea más importante que el cambio climático y sus terribles consecuencias sociales y de desequilibrio de la naturaleza, que desaparecen con un ventarrón que levante la falda de alguna de las llamadas divas y deje ver su ropa interior;  los paparazzi harán su agosto; esto se volverá “viral”, saldrá en las principales revistas y se venderá a buen precio en dólares para ser presentado en los noticieros televisivos de muchos países. De estos “análisis” surgen muchos expertos internacionales.

Los venezolanos deberían contratar a los periodistas colombianos como asesores en economía y planeación; son expertos en el tema, tienen muy claro en que fallan los vecinos y consecuentemente deben saber entonces, como corregir el rumbo. No hay ni un venezolano que alcance tal grado de inteligencia para visualizar lo que estos periodistas ven; a los funcionarios del gobierno bolivariano, que están allá y pueden tomar decisiones, ni se les ocurre pensar lo que los medios neogranadinos perciben como errores y desaciertos.

Los empleados de los grandes medios de comunicación de la oligarquía colombiana, que actúan como periodistas, han hecho especialización, maestría, doctorado y postdoctorado en el tema de Venezuela y han presentado sus tesis a diario a través de los noticieros, desde que el Comandante Chávez llegó al poder en 1998 y durante lo que va del milenio. Se explayan en sus análisis económicos y políticos con un estilo cantinflesco; esto es, hablar mucho y no decir nada en esencia, pero que entretiene a la población.

Así como dice el proverbio oriental que “para entender la sabiduría, se necesita sabiduría” para bañarse en la manipulación se necesita ser manipulable; es decir, se requiere de un cúmulo de personas incapaces de formarse una idea propia por su capacidad de interpretación autónoma, para que luego salgan a repetir como loritos lo que dijeron en la televisión o la radio. Por ejemplo, en la crisis humanitaria suscitada a partir del cierre de la frontera colombo-venezolana, no se tienen registros de cuántos artículos de primera necesidad pasaron los colombianos que huían de la miseria, para asentarse en territorio venezolano, (seguramente con manos vacías); pero si existen los de aquellos que cruzaron la frontera de regreso cargando colchones de espuma, electrodomésticos, camas y demás enseres, en escenas casi macondianas; lo hicieron de regreso porque allá los consiguieron –muchos subsidiados- y por que sabían que acá no los iban a adquirir fácilmente. Es vergonzoso el estado de miseria en que la oligarquía tiene viviendo a los ciudadanos; algo que ve todo el mundo, menos la población colombiana adormecida.

Esta incapacidad para interpretar autónomamente la realidad, muestra lo que establece la teoría de la alienación; una persona está alienada cuando no se pertenece a sí misma; esto es, cuando defiende los intereses de otro o cuando el producto de su trabajo tampoco le pertenece. La lucha por una sociedad humanista en la que todos nos reconozcamos como iguales y creemos relaciones de respeto, no es fácil ni se logra a corto plazo. Pero se inicia con la repulsa individual. Como decía Camilo: “La lucha es larga, empecemos ya”.

Por: Ricardo Robledo

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