Insólitas reacciones ante los acuerdos de paz

A la vez que se celebraba en la Habana la firma del acuerdo de PAZ entre un sector de la insurgencia y el gobierno de Santos, un grupo de potentados que se han declarado en resistencia civil, acordaron, que así como en ocasiones se han creado zonas de distención, iban a establecer una zona de confrontación en una de las extensas fincas de uno de los promotores.
Hacia allá se dirigieron en ordenada caravana, acompañados de sus hijos, abuelos, familiares y más cercanos amigos. El gobierno nacional aceptó tal decisión, pero puso como condición que los combates se hicieran entre ellos con rifles y balas de las usadas en paint ball, para que experimentaran y conocieran de cerca una simulación de la guerra. Un general, de esos que no se arrodilla ante nadie, marchaba feliz detrás de los soldaditos de plomo que le habían asignado. Por razones humanitarias la Cruz Roja Internacional dijo que destinaría ambulancias y paramédicos para recoger los afectados, pero estratégicamente ubicados por fuera de los linderos, no fuera a ocurrir que les cobraran el derecho de pernada, de terrazgo o como mínimo, alquiler. Todos los marchantes se mostraron satisfechos con estos para_refuerzos por que no eran de ninguna EPS de las que ayudaron a fundar.
Casi irreconocible por su vestimenta y agresividad iba el padre chucho: Se especuló que le había echado ácido al agua bendita por si se encontraba con un algún cristiano extraviado que estuviera convencido del amor al prójimo, para exterminarle de raíz sus ideas comunistas o para los que se tragaban el cuento de los discursos universitarios de Pachito el Ché.
Iba m f cabal elegantemente vestida con un costosísimo camuflado diseñado por versace, cargada con 10 fusiles ametralladoras importados exclusivamente para la ocasión, desde Sinaloa, México. A su lado marchaba lafourie tirando de una recua de reses que le había aportado la asociación como apoyo a la causa.
El comandante pachito iba cargado de nuevas granadas y llevaba unas pistolas eléctricas, las cuales agitaba apasionadamente, con la melena revuelta, la corbata floja y suelta y con rencor al mirar. “No me pregunten muchachos” les solicitó a unos periodistas que quisieron entrevistarlo. Era el de aspecto más agresivo entre el grupo; caminaba casi arrastrando sus pies de manera engreída y posuda; curvaba sus brazos al estilo de los vaqueros del oeste, como si estuviera presto a disparar; sus amigos se sentían bien respaldados por él; pues -decían- que no hay como contar con un maniático armado. “Un bobo cariado mata a la mama”, recordaban otros.
Ordoñes –santo varón- iba repartiendo unos volantes en latín con unas citas incendiarias de un tal Nerón, los cuales procuraba entregar a los curiosos, en ellas condenaba al fuego eterno a los que manejaran lo público y no apoyaran la causa, así como a las mujeres públicas que comercian con sus pecaminosos cuerpos sin tributar y así no alcanza para mandarle a sandra morelli, que está tan urgida; pues, ya ni los británicos quieren colaborarle con el arriendo en Europa.
Unos agraciados muchachos iban disfrazados de unos animales de la especie delphinidae, de la familia de cetáceos odontocetos, parados en sus colas y aplaudiendo como palmípedos; para mayor claridad el nombre de estos mamíferos empieza por d, lleva una f y una i, las demás letras no se dicen, no vaya a ser que digan que estamos haciendo propaganda a algún grupo subversivo que lucha por la soberanía nacional haciendo uso del sagrado derecho a la rebelión. Cada uno iba al lado de su mommy y hablando así muy gomelos:
-O sea, tu sabes papi, superhiperincómodos; es decir, o sea, todos estos tipos supersudados, ¡qué asco papi!

– ¿Allá nos darán champaña o un helado de fresa? – continuaron
– ¿Hay algún pub para el after party?. O sea ¡qué oso papi!
– ¿No era mejor cuando gobernábamos a nuestros súbditos desde la casa de nari?
-No hijito- Contestó uno de los padres- esos arriendos están carísimos; allá llegó un tipo que se alió con unos revoltosos y puso una cuota muy alta, como de 6 y medio millones de votos y para eso hay que gastar mucha plata y dar mucho tamal. Y en tiempos de vacas flacas hasta los cenadores deben apretarse el cinturón.
También participaban unos muchachos muy emprendedores, quienes toda arma que tocaban la dejaban recubierta inmediatamente de un baño dorado que las hacía no chatarizable, para su propio lamento. Como si fueran reyes midas, todo material de hierro que compraban a un dólar la tonelada, quedaba convertido en oro que exportaban, pero que registraban en la DIAN como material ferroso. Así colaboraban muy eficientemente con la ecología.
Siempre con la pujanza de todo hábil negociante uno de ellos dijo:
-Apá ¿porqué mejor no convertimos estos terrenos en una prometedora zona franca?-
-Vamos por partes, hijitos, que estas tierras están comprometidas con unos inver_sionistas extranjeros. Pero una vez las liberemos se las entregamos, pero primero tenemos que invitar a los amigos de la MUD de Venezuela para que vengan y aprendan cómo es que es.
-¡Ayyy!. Qué dicha papi, no digás. ¡Ayyy qué alegría!- apuntó una mona Tintoriada, a la que en algún momento de su vida dura le tocó vender minutos prepago.
-Pero eso sí -continuó la figura paterna- ni se les ocurra invitar a los del CTI por que esos empiezan a querer sembrar y escarbando, escarbando, muchas cosas se van encontrando.
-¡Que susto apá!- recalcó uno de los emprendedores.
Se fueron alejando sin que fuera posible intervenirles en tan interesantes lesiones financieras, lamentó un contralor.
Entre ellos también iban unos concejales de Medellín, la ciudad más innovadora. Casi sin poder hablar bien por que estaban armados hasta los dientes, decían: “venga que acá los atendemos, papá”, siempre mostrando la amabilidad y actitud negociante de los paisas.
Uno de los marchantes iba diciendo que lástima que su primo ya no estuviera; pues, ése si les hubiera dado bastantes tierras y apoyado con sus muchachos.
Un diputado de Antioquia, la más educada, iba con unas pistolas, pero de las de fumigar y dijo que era para perfumar las heces de los habitantes del Chocó; luego comenzó a repartir plata entre los asistentes. Cuando alguien sugirió a gritos: “chequeen los billetes; chequeen los billetes”. Este les contestó, pronunciando con énfasis en su entonación paisa:
-¡Tranquilo papá que estos ya los lavó un amigo mío! Pero ni se les ocurra gastar esa plata en esa zona del Pacífico. ¡Fó! –agregó.
También iban algunos de esos que alardeaban de ser de tanta confianza que hasta entraban por la puerta de atrás en la casa de nari, en la que el inquilino, que se creía propietario, los atendía con la paciencia de Job. Decían que durante sus visitas, nunca se había perdido nada por que ellos muy transparentes, tal como lo podían evidenciar las cámaras antes de que les borraran las grabaciones; es decir, ni siquiera quedaba en ellas debido a su transparencia. En sus manos derechas llevaban unas motosierras made in usa, pero no de las de verdad.

Cuando el jefe principal empezó a estornudar, “hache, hache”, uno de los del anterior conglomerado, se atrasó y le dijo:
-¿Me llamaste?
– No hijito, es que estoy muy trasnochado y congestionado por esta lucha por la patria- contestó.
En el medio iba un grupo de seis, todos encapuchados de los cuales nunca ha quedado clara su identidad, pero que son de mucho peso, sí..
Cuando una bandada de palomas blancas se aproximó por la izquierda, todos se apostaron al lado derecho apuntándoles con sus armas y empezaron a insultarlas.
-Castro-chavistas internacionales, no las habrán mandado desde la Habana el barbudo y Maduro, o Francisco, u Obama, o la OEA, o la ONU, o el resto del mundo; partida de narcoterroristas.
Se salvaron porque otra paloma, de mayor abolengo, que iba con ellos les dijo que frescos que no les pararan bolas, que solo querían darse un vueltón.
A continuación, arengando a sus amigos por un megáfono, con una voz muy nasal y resonante como si saliera de una caverna, iba un tipo de una nariz prominente que hace unos editoriales radiales muy desenfocados y hasta chistosos por lo obtusos y ridículos.
Atrás, siempre sonriente, caminaba lentamente pretelt llevando una de las cargas más pesadas. Sus amigos decían que era porque toda tierra que iba quedando por ahí, rápidamente se la enmochilaba. Y así se esforzaba con tal de servirnos a todos los colombianos; aunque muchos quisieran sacarlo de su cargo.
También, unos como muy confundidos, que llevaban máscaras de donald trump y saludaban como si fueran de esta clase, aunque iban por la mitad y pensando en cómo pagar sus deudas en el banco.
Resaltaban las pancartas que decían: “ordoñes presidente, popeye al senado, la gata ministra de finanzas, nule ministro de obras, pretelt oficina de restitución de tierras, pachito electrificadora nacional” y otras igual de sorprendentes.
Cerrando tan particular caminata, iban bandadas de pájaros, águilas negras y otros carroñeros a la espera de dar cuenta y desaparecer los cadáveres mal enterrados, por si resultaban, como ocurre casi siempre en toda confrontación armada. No faltaban los vendedores de tinto, de minutos, de fritanga, maromeros de semáforo, grupos de gimnastas de la tercera edad, que eran los que con mayor fervor cantaban la marcha por la resistencia civil.

Agosto 24 de 2016

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