Archivo mensual: septiembre 2016

El miedo extremo de la derecha colombiana

La derecha colombiana, la más extrema, tiene un miedo horrendo, el mismo que impuso durante décadas de conflicto y violencia, de que en Colombia lleguemos al fin del conflicto armado; por eso se opone con falsas afirmaciones y haciendo de su miedo como clase a perder el monopolio del poder, el miedo de una gran parte del pueblo colombiano, a través de mensajes subliminales afirmando que los Acuerdos son un regalo a las Farc, la entrega del país al Castrochavismo, un pacto de impunidad y otras mentiras más, buscando que el No gane el plebiscito del 2 de octubre.

En los años gloriosos del conservadurismo más sectario, los 40s, tras el magnicidio de Jorge Eliécer Gaitán que lanzó al país a una ola de violencia política que causó 300.000 muertos, con la llegada al poder de los principales exponentes del ideario conservador radical, Mariano Ospina y Laureano Gómez, se impuso un modelo político que anquilosó y retrotrajo la república a una especie de convento y acuartelamiento donde había que depurar y exterminar lo que pensara liberal, progresista y comunista. Sus ideales eran tradición, orden, familia, patria, dios, propiedad privada, anticomunismo y “libertad”; y su ejemplo la España franquista. Bajo esas premisas el Estado y sus instituciones quedaron secuestrados bajo la custodia de aquellos “amos” y profetas de la patria.

Con el plebiscito del año 57, que dio origen al Frente Nacional, se selló el acuerdo entre las facciones de la oligarquía (liberal-conservadora) enfrentadas por arriba por el poder del Estado, desde la muerte de Gaitán, cuya lucha facciosa asumieron principalmente sus bases campesinas. El plebiscito del 57, puso fin al período de violencia causado por la alianza extremo-conservadora (Laureano Gómez-Mariano Ospina) y en adelante se alternaron en el poder 16 años, repartiendo los cargos y burocracia exclusivamente entre ambos partidos. Sin embargo, el Frente Nacional tuvo un carácter excluyente ya que dejó por fuera todo aquel pensamiento que no fuese liberal o conservador, considerándolo no apto política y jurídicamente para hacer parte del pacto que aprobó el plebiscito. ¿Y qué pasó con las bases liberales que habían resistido (guerrillas liberales) el Estado confesionalista, despótico y autoritario de los restauradores conservadores que las perseguía para exterminarlos? Fueron abandonados a su suerte por la facción liberal, luego que ésta concilió con sus hermanos conservadores, a través del modelo de dominio y gobierno frentenacionalista. Las guerrillas liberales, como las más poderosas del Llano, habían sido desmovilizadas en la amnistía y acuerdo de paz que les ofreció el general Gustavo Rojas Pinilla en 1953, luego del golpe de Estado que dio contra Laureano Gómez.

Hoy esa idea de restauración neoconservadora vuelve a estar en la palestra, camuflada en un camaleónico nombre, Centro Democrático. Una fuerza política que reúne lo más reaccionario y sectario del escenario político colombiano. Su ideario es similar al de los años 40s: Dios, tradición, familia, anticomunismo, seguridad democrática, poder terrateniente, propiedad privada, grandes empresarios, trasnacionales, iglesia católica, anticomunismo; apoyado por un grupo de pequeños propietarios e intelectuales que siguen como a un mesías a Alvaro Uribe Vélez, quien ha ejercido de presidente por dos mandatos, incapaz de acabar el conflicto, exterminar el enemigo, o terminar la guerra, consiguiendo, eso sí, agrandar con creces la tragedia humanitaria.

Con base en el miedo extremo que tienen de que el país cambie, que Colombia entre en una verdadera era de apertura democrática, ante la deuda histórica de grandes y profunda reformas sociales y políticas que reclama con urgencia la sociedad, los millones de excluidos y reclamantes de vida digna; están atrincherados en mentiras y tergiversaciones sobre el contenido y significado de unos acuerdos que por más deficitarios e imperfectos que estén, permitirán sacar al país no solo de la prolongada guerra en que estamos, sino de empezar a construir un país que transite de la confrontación entre ejércitos conformados por hijos del pueblo, hacia una sociedad que se reconcilie y de los primeros pasos hacia la construcción de justicia social, que será la paz.

El No se empecina en oponerse y amenaza con volver al poder del Estado en las presidenciales del 2018 para “restaurar” y restablecer el orden y la “democracia”, como la ha entendido a lo largo de la historia esa idea tradicional, retrógrada y conservadora que sigue pensando que el poder y la política son de uso y ejercicio exclusivo de un reducido sector de clase.

La tendencia hacia el día del plebiscito del 2 de octubre, ¿Apoya usted el acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera?, señala el triunfo del Sí. Será la primera mayor derrota en este temprano siglo, de una tesis política que busca a través de la exclusión política (la no elegibilidad de quienes se reconcilien y dejen las armas, transitando de la lucha armada a la participación política legal) y la defensa férrea del poder del Estado el usufructo de la riquezas de la nación y la preservación de privilegios para los más pudientes y politiqueros. Esa idea obcecada que peregrina a través de los tiempos, tendrá su primera sepultura este domingo dos de octubre, cuando el pueblo decidirá como constituyente primario su apoyo al Acuerdo, abriendo el camino hacia una sociedad justa y democrática. Esa gran tarea vendrá en el largo tiempo de la implementación de los acuerdos. ¿Estamos preparados para ella? El miedo no nos vencerá.

Oto Higuita

22 Septiembre de 2016

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CONCLUSIONES DE LA CUMBRE DE PAISES NO ALINEADOS REALIZADO EN VENEZUELA:

Declaración de Margarita contempla 21 puntos.

Caracas, 18 de septiembre de 2016.- El presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, en una rueda de prensa tras culminar con éxito la XVII Cumbre del Movimiento de Países No Alineados (Mnoal), ratificó los 21 puntos que contempla la Declaración de Margarita, los cuales son:
Consolidar y revitalizar el Movimiento de Países No Alineados.
La consolidación del nuevo orden internacional.
El derecho a la libre determinación de los Pueblos.
El desarme y la seguridad internacional.
La garantía de los derechos humanos.
Las sanciones unilaterales.
La lucha contra el terrorismo.
Definición del dialogo de civilizaciones, frente al racismo, la segregación y persecución religiosa.
Situación en el Medio Oriente.
Reforma de Naciones Unidas.
Selección y nombramiento del Secretario General de la ONU.
Las operaciones para el mantenimiento de la paz.
Las metas del desarrollo sostenible y el programa 20/30.
La promoción de la educación, la ciencia y la tecnología, para el desarrollo.
El tema del cambio climático.
La gobernanza económica y el nuevo orden económico internacional.
La cooperación Sur.
La solidaridad Internacional
Los refugiados y migrantes.
La juventud, las mujeres, la paz y la seguridad.
El nuevo orden mundial de la información y la comunicación.
El presidente Maduro ratificó que la Declaración de Margarita es un documento histórico que engloba las luchas de los Pueblos, reseñó el Ministerio para la Comunicación y la Información.
“Pasarán 100 años y será recordado este documento. Tenemos un Plan renovado de lucha. Podemos afirmar hoy que ha comenzado la verdadera refundación del MNOAL”

NUEVO PLAN CONDOR, Patricio Mery

Líderes asesinados después de la firma del acuerdo de paz

16 Líderes comunitarixs y defensores de Derechos Humanos asesinadxs en Colombia, entre el 26 de agosto y el 15 de septiembre

Ursula Paz·Martes, 13 de septiembre de 2016
El Gobierno colombiano debe implementar inmediatamente los mecanismos concretos, reales y efectivos de protección acordados en La Habana y todas las medidas necesarias para garantizar la vida y los Derechos Humanos de las comunidades.
14 Líderes comunitarixs y defensores de Derechos Humanos asesinados en Colombia en las ultimas tres semanas.
-26 de agosto. Roberto Taicus Bisbicus (50 años). Tumaco, Nariño
-28 de agosto. Diego Alfredo Chirán Nastacuas (24 años). Barbacoas, Nariño, Indígenas awá.
-29 de agosto. Luciano Pascal García (23 años) y Alberto Pascal García (21 años). Tumaco, Nariño, Indígenas awá.
-28 de agosto. Nereo Meneses, Joel Meneses y Ariel Sotelo. Almaguer, Cauca. Líderes de Cauca, defensores del medio ambiente y miembros del Comité de Integración del Macizo Colombiano (CIMA).
-5 de septiembre. Simón Álvarez Soscué (64 años), Martha Pipicano (65 años), Libio Antonio Álvarez (36 años) y Salvador Acosta. Sucre, Cauca. Asesinados en la vereda Pueblo Viejo del municipio de Sucre, Cauca.
-8 de septiembre. Cecilia Coicué (58 años). Corinto, Cauca. Líder indígena y campesina del Movimiento Social y Político Marcha Patriótica, con el agravante de ser la propietaria de uno de los predios donde se concentraran las FARC-EP
-8 de septiembre. Maria Fabiola Jiménez de Cifuentes (69 años). Barbosa, Antioquia. Líder comunitaria de la vereda Las Lajas, del municipio de Barbosa, Antioquia.
-11 de septiembre. Néstor Iván Martínez. San Juan del Cesar, Líder del Congreso de los Pueblos, vocero de la Comisión de Interlocución y miembro del consejo comunitario de las comunidades negras de la Sierr.
– 15 de septiembre. Ovidio Arley Bustamante Chavarria. Lider campesino de la Asociación de Campesinos del Bajo Cauca. William García Cartagena, Defensor de Derechos Humanos que acompañaba a víctimas del conflicto interno y a mineros informales en Segovia (Antioquia).

A esto se suma la denuncia el pasado 5 y 7 de septiembre de la presencia de paramilitares en las veredas Arenas Altas, La Esperanza, La Hoz, Rodoxalí y El Porvenir de San José de Apartadó.

FUENTE: https://www.facebook.com/notes/ursula-paz/16-l%C3%ADderes-comunitarixs-y-defensores-de-derechos-humanos-asesinadxs-en-colombia-/311185949233886

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Los 13 líderes asesinados después de la firma del acuerdo de paz

Desde el 26 de agosto casi a diario ha muerto violentamente un líder regional. La mayoría provienen de Nariño y Cauca.

Néstor Iván Martínez y Maria Fabiola Jiménez de Cifuentes son los últimos nombres que aparecen en el listado de líderes sociales y defensores de derechos humanos asesinados en el país en los últimos 18 días (del 26 de agosto al 13 de septiembre). Según la Defensoría, 11 personas más completan el lamentable registro.

Martínez, líder de las comunidades negras de Cesar y opositor férreo a la minería, fue asesinado este lunes en su propia casa en San Juan del Cesar. El mismo día la líder antioqueña María Fabiola Jiménez recibió varios disparos en el bus en el que se transportaba en Barbosa, Antioquia.

Estos hechos están alimentando el miedo y la zozobra en los líderes de las regiones. Carlos Andrés Guevara, coordinador del programa Somos Defensores, aseguró que esta organización ya había advertido que “en tanto se vaya acercando la firma de los acuerdos, este tipo de violencias se van a hacer más críticas”.

Según Guevara, detrás de la mayoría de estos asesinatos hay un perfil claro. Las víctimas son líderes que hacen pedagogía por la paz, son defensores del medio ambiente y opositores a actividades como la minería y la siembra de cultivos ilícitos, o están librando batallas por la tierra. Son, además, líderes locales.

“Venimos advirtiendo que los posacuerdos en otros países dieron como resultado la focalización de la violencia –aseguró Guevara–. Lo mismo está pasando en Colombia: la violencia se está concentrando en líderes de zonas rurales, muy poco visibles, que hacen un trabajo muy local. El blanco no son los líderes con alto nivel de visibilidad porque estos asesinatos tienen un costo político y social muy alto”.

“Al Gobierno también lo alarman estas cifras y rechaza estos asesinatos. Nos parece que es un número realmente indignante”, le dijo a Semana.com el viceministro del Interior, Guillermo Rivera.

Rivera aseguró que “coincide parcialmente” con la teoría de Somos Defensores, al relacionar algunas de estas muertes con la minería ilegal. Según el viceministro, la hipótesis de la Fiscalía sobre el asesinato de dos indígenas awá en Nariño (que hacían parte de la guardia indígena de esa comunidad) apunta a su rechazo a la extracción minera.

En el caso de los asesinatos de tres defensores del medio ambiente en Almaguer (Cauca) y de cuatro campesinos en Sucre (Cauca), la hipótesis de las autoridades apunta al ELN. “El propio partido Comunista ha denunciado ataques del ELN a líderes de izquierda de ese partido. Todas esas hipótesis se están evaluando”, señaló Rivera. El Partido Comunista aseguró recientemente que en los últimos 30 años esta guerrilla ha matado a 40 de sus miembros.

Guevara, de Somos Defensores, lamentó que el Gobierno sólo esté reaccionando “en la medida en que haya muertos. Después de la firma de los acuerdos va a venir una violencia generalizada, ¿qué se está haciendo para reaccionar a eso? Hay una fuerte presencia de grupos oscuros cuya configuración no se sabe; muchos de ellos que provienen del paramilitarismo. Pero también hay un ejercicio de acopamiento de espacios por parte del ELN. No se dice públicamente porque todavía no se puede confirmar, pero cada vez se ve más cómo se están moviendo”.

Los acuerdos de paz de La Habana contemplan la protección a líderes sociales y defensores de derechos humanos. Según el viceministro Rivera este lunes ya se dio un paso en esa dirección: se creó una “Comisión de alto nivel de garantías de seguridad para el ejercicio de la política”. Además, Rivera aseguró que la Fiscalía y la Policía recibieron “una directiva para priorizar las investigaciones” relacionadas con líderes sociales, y que la Unidad Nacional de Protección está “haciendo una revisión de los esquemas de seguridad” de los líderes sociales de Nariño y Cauca.

Según Somos Defensores, en lo que va del 2016 han sido asesinados 51 líderes en todo el país. Esta lamentable radiografía es también un reto mayúsculo para el Gobierno, que además de silenciar los fusiles de las FARC, deberá hacer lo mismo con los que están intimidando a los líderes sociales.

Así han sido silenciados campesinos, indígenas y líderes, en las últimas tres semanas:

26 de agosto. Roberto Taicus Bisbicus (50 años). Tumaco, Nariño

Líder del pueblo indígena awá y profesor del centro educativo de la comunidad El Hojal La Turbia, en zona rural de Tumaco. El día del asesinato Taicus había retirado dinero de un banco en Tumaco y se dirigía a su casa, cuando una motocicleta interceptó el taxi en el que se transportaba y desde allí le dispararon. Taicus tenía un papel activo en el proceso político y de resistencia de la Unidad Indígena del Pueblo Awá (Unipa).

28 de agosto. Diego Alfredo Chirán Nastacuas (24 años). Barbacoas, Nariño

Indígena awá. Su cuerpo fue encontrado en la vía que conduce de Tumaco a Pasto amarrado cerca de un retén militar, con signos de tortura y siete impactos de bala. Un grupo de hombres se lo había llevado a la fuerza de su vivienda en el corregimiento El Diviso, municipio de Barbacoas.

29 de agosto. Luciano Pascal García (23 años) y Alberto Pascal García (21 años). Tumaco, Nariño

Los dos indígenas awá pertenecían a la guardia indígena de su comunidad. Recibieron varios disparos desde una motocicleta, mientras se desplazaban del corregimiento de Llorente (Tumaco) hacia el resguardo Hojal La Turbia.

28 de agosto. Nereo Meneses, Joel Meneses y Ariel Sotelo. Almaguer, Cauca

Líderes de Cauca, defensores del medio ambiente y miembros del Comité de Integración del Macizo Colombiano (CIMA). Asesinados en la vereda La Herradura del municipio de Almaguer, en el sur del departamento. Seis hombres vestidos de camuflado y fuertemente armados los interceptaron en la carretera, los condujeron a la vereda Monteoscuro y allí los mataron. Eran abiertamente opositores a la minería y a la siembra de cultivos ilícitos en su territorio.

5 de septiembre. Simón Álvarez Soscué (64 años), Martha Pipicano (65 años), Libio Antonio Álvarez (36 años) y Salvador Acosta. Sucre, Cauca

Los cuatro campesinos fueron asesinados en la vereda Pueblo Viejo del municipio de Sucre, Cauca. Ocho hombres vestidos de negro y portando armas de largo alcance atacaron a Simón Álvarez y a Salvador Acosta. Luego prendieron fuego a una casa aledaña, propiedad de la familia Álvarez Moncayo. En su interior fueron encontrados los cuerpos incinerados de Martha Pipicano y Libio Antonio.

8 de septiembre. Cecilia Coicué (58 años). Corinto, Cauca

Líder indígena y campesina. Fue encontrada muerta cerca de una quebrada que linda con su finca El Vergel, ubicada en la vereda La Cominera del municipio de Corinto. Fue atacada con arma blanca a la altura del cuello. La mujer planeaba alquilar sus tierras para instalar una zona veredal transitoria de normalización, acordada entre el Gobierno y las FARC.

8 de septiembre. Maria Fabiola Jiménez de Cifuentes (69 años). Barbosa, Antioquia

Líder comunitaria de la vereda Las Lajas, del municipio de Barbosa, Antioquia. La mujer, quien viajaba en el segundo asiento de un bus, recibió siete disparos de una persona que también iba en el vehículo. El ataque se presentó a la entrada de la vereda Isaza, a unos cinco minutos del casco urbano de Barbosa.

Le recomendamos: Denuncian asesinato de líderes campesinos por paramilitares en el Bajo Cauca antioqueño

11 de septiembre. Néstor Iván Martínez. San Juan del Cesar

Líder del Congreso de los Pueblos, vocero de la Comisión de Interlocución y miembro del consejo comunitario de las comunidades negras de la Sierra, El Cruce y La Estación, en el Centro de Cesar. Hombres armados que se movilizaban en motocicletas arribaron a su finca en la zona rural de la Sierrita, en el municipio San Juan del Cesar, amarraron al administrador de la finca y esperaron la llegada de Martínez para asesinarlo. Era ampliamente conocido por su trabajo en defensa del territorio y el medio ambiente, y en contra de la minería.

FUENTE: http://www.semana.com/nacion/articulo/los-13-lideres-asesinados-despues-de-la-firma-del-acuerdo-de-paz/493528
2016/09/12

SIGUEN PROTESTAS EN BRASIL CONTRA LOS GOLPISTAS

Asesinado líder del Congreso de los Pueblos en el Centro del Cesar

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Acción Urgente: Asesinado líder del Congreso de los Pueblos en el Centro del Cesar

Lamentamos informar y denunciar ante la opinión pública nacional e internacional que en la tarde de hoy 11 de septiembre de 2016, fue asesinado el líder NESTOR IVAN MARTINEZ, vocero de la comisión de interlocución y miembro del Congreso de los Pueblos en el Centro del Cesar.

Hombres armados que se movilizaban en motocicletas, llegaron a la finca del hermano del líder comunitario ubicada en la zona rural de la Sierrita. Allí amarraron al administrador de la finca y a su esposa. Cuando NESTOR IVAN MARTINEZ llegó a la finca lo asesinaron propinándoles dos disparos en la cabeza.

NESTOR IVAN MARTINEZ, era además miembro del Consejo comunitario de las comunidades negras de la Sierra, El Cruce y La Estación CONESICE en el Centro del Cesar y venía liderando un proceso comunitario en defensa del territorio y el medio ambiente y en contra de la minería en esta región del país. Así también, NESTOR IVAN MARTINEZ, había liderado a mediados de julio una jornada de protesta ante la decisión del cierre del Hospital Público San Andrés del municipio de Chiriguaná. Es importante resaltar que durante los días de la protesta, fue asesinado el joven NEIMAN AGUSTIN LARA, integrante del Consejo Comunitario de La Sierrita, y la comunidad fue víctima de muchas agresiones y atropellos por parte de la Fuerza Pública.

Los líderes y lideresas de la Comisión de Interlocución se encuentran en grave riesgo. El 25 de agosto fueron repartidos en varios municipios del Sur del Cesar un panfleto en el que amenazaron a la Comisión de Interlocución. El mencionado panfleto fue firmado por un Grupo que se hace llamar GALS o Grupo Armado de Limpieza Social. En este panfleto, el grupo advierte que se dirige a los departamentos del Cesar, Bolívar y Santander y amenazan con nombres propios a varias personas de la región. Por ejemplo, en el extenso comunicado, al referirse a la CISBCSC, el grupo armado dice que: “SE AMPARAN EN UNA MESA DE INTERLOCUCIÓN DE ORIGEN GUERRILLERO POR IVAN CEPEDA LE VAMOS A CORTAR A CUALQUIERA DE ESTA MESA UNA PATA PARA QUE QUEDE MOCHA..” (sic)

El panfleto, a lo largo del escrito, señala la inconformidad por la ocupación de varias fincas inexplotadas económicamente, en las cuales centenares de familias victimas del conflicto armado se han asentado, pues han visto en estas tierras una oportunidad de subsistencia, estableciendo cultivos de pancoger, con el fin de mitigar el hambre y la ausencia de vivienda, ante las difíciles condiciones de pobreza, desarraigo y abandono a que han sido sometidas por los grupos armados y el Estado Colombiano.

EXIGIMOS AL ESTADO DE COLOMBIA

– El cumplimiento de los acuerdos establecidos entre la Cumbre Agraria y el Gobierno Nacional, en consecuencia la inmediata protección de los líderes, lideresas y voceros del Congreso de los Pueblos y de la Cumbre Agraria.

– Garantías y protección a la vida de los líderes y lideresas del Consejo Comunitario de La Sierrita y a los voceros y voceras de la Comisión de Interlocución del Sur de Bolívar, Centro y Sur de Cesar.

– Garantías y protección a la vida, integridad física y libertad de las comunidades que se encuentran asentadas en varios predios exigiendo al Estado solución inmediata a su problemática.

– Investigación pronta y eficaz y sanción a los responsables del asesinato de nuestro líder NESTOR IVAN MARTINEZ, así como también del asesinato de NEIMAN AGUSTIN LARA, ocurrido en esta misma comunidad.

– El desplazamiento inmediato de una comisión de verificación conformada por autoridades del orden nacional, en la cual sea invitada la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, con el fin de acompañar a la comunidad, verificar los hechos de agresión a la misma, iniciar las investigaciones pertinentes y tomar medidas inmediatas de protección.

– La convocatoria inmediata a la reanudación de la Mesa de Interlocución del Sur del Bolívar, Centro y Sur del Cesar con el fin de continuar adelantando la agenda de interlocución concertada, pero en la práctica suspendida unilateralmente por el gobierno nacional.

– La presencia inmediata en la región de la Agencia Nacional de Tierras, la Unidad Nacional de Victimas, el Ministerio del Interior, la Defensoría del Pueblo, entre otras, con el fin de realizar una reunión con delegados de la Comisión de Interlocución del Sur de Bolívar, Centro y Sur del Cesar, en la que se defina una ruta que permita resolver la grave crisis humanitaria y los conflicto de tierras que se viven en la región. Todo ello en cumplimiento de los acuerdos realizados con la Cumbre Agraria, Campesina, Étnica y Popular, en el marco de la agenda de la Mesa de Interlocución regional.

– La desarticulación del paramilitarismo en esta región del país e investigación y sanción a quienes vienen ejerciendo amenazas y sembrando terror en esta región.

Septiembre 11 de 2016.

COMISIÓN DE INTERLOCUCIÓN DEL SUR DE BOLÍVAR, CENTRO Y SUR DEL CESAR

COMISION DE DERECHOS HUMANOS DEL CONGRESO DE LOS PUEBLOS
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cp3

PRONUNCIAMIENTO PÚBLICO
COORDINACIÓN COLOMBIA EUROPA ESTADOS UNIDOS
12 Septiembre 2016

El Nodo Antioquia de la Coordinación Colombia-Europa-Estados Unidos, el Proceso Social y Territorial de Garantías y organizaciones de derechos humanos, nuevamente manifestamos indignación y alertamos por el incremento y aumento de las múltiples y selectivas violencias manifestadas en agresiones, amenazas y asesinatos que se vienen presentando contra los diferentes liderazgos defensores y defensoras de derechos humanos en las diferentes subregiones del Departamento de Antioquia, sobre todo en el marco de las negociaciones entre el Gobierno Nacional y la insurgencia de las FARC-EP.

Estas agresiones ocurren luego de la firma el pasado 24 de agosto de 2016, cuando se dio a conocer el fin de las negociaciones y el ACUERDO FINAL PARA LA TERMINACIÓN DEL CONFLICTO Y LA CONSTRUCCIÓN DE UNA PAZ ESTABLE Y DURADERA, en el cual se plantea transversalmente implementar acciones encaminadas a las Garantías de No Repetición de hechos victimizantes, tal como aparece en el Punto 3 donde se circunscribe: “Garantías de seguridad y lucha contra las organizaciones criminales responsables de homicidios y masacres o que atentan contra defensores y defensoras de derechos humanos, movimientos sociales o movimientos políticos, incluyendo las organizaciones criminales que hayan sido denominadas como sucesoras del paramilitarismo y sus redes de apoyo, y la persecución de las conductas criminales que amenacen la implementación de los acuerdos y la construcción de la paz”.

Solo en los últimos quince días, paradójicamente en el marco de la semana de los Derechos Humanos conmemorada por múltiples organizaciones y movimientos sociales, se han registrado los asesinatos de Cecilia Coicué, ocurrido el pasado 7 de septiembre de 2016, lideresa perteneciente al movimiento Marcha Patriótica Cauca; y el día 11 de septiembre el asesinato del líder Néstor Iván Martínez, vocero de la Comisión de Interlocución del Centro y Sur del Cesar y miembro del Congreso de los Pueblos; y ese mismo 11 de septiembre se reportó el asesinato de María Fabiola Jiménez, lideresa comunitaria del municipio de Barbosa Antioquia.

Estas muertes se suman a las vergonzosas cifras registradas recientemente por la Coordinación Colombia-Europa-Estados Unidos, según las cuales en lo corrido del año han sido asesinados 49 defensores de derechos humanos en todo el país.

Adicional a esto, la crisis humanitaria en varias zonas del Chocó y la difícil situación humanitaria que se viene presentando en algunas veredas de San José de Apartadó (Urabá antioqueño) y Saiza (Tierralta, Córdoba), por la presencia de grupos paramilitares causantes de graves violaciones a los derechos humanos, asesinatos, desplazamientos, masacres que nuevamente ponen en riesgo a las comunidades campesinas.

Insistimos en que la implementación de los mecanismos y garantías de no repetición y las acciones de esclarecimiento de estos dolorosos hecho deben ser de urgencia, contundentes y prioritarias por la Fiscalía General de la Nación.

Condenamos los hechos y los asesinatos aquí relatados, exigimos categóricamente al Gobierno Nacional, al señor Presidente de la República, Juan Manuel Santos Calderón; y a la Gobernación de Antioquia, presidida por Luis Pérez Gutiérrez; para que asuma sus responsabilidades, tome decisiones efectivas de cara a las garantías de no repetición y lucha contra la impunidad de estos homicidios.

Un país en transición hacia la paz no puede permitirse que se continúen asesinando hombres y mujeres que buscamos aportar a la democracia. Esto genera un panorama muy desalentador y a la vez produce un ambiente de escepticismo e indignación ante las omisiones del Estado colombiano por el desempeño de funciones tan esenciales camino a la paz.
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cp5

La Federación Agrominera del Sur de Bolívar – FEDEAGROMISBOL y la Corporación Sembrar denuncian los siguientes hechos:

1. Según versiones de la comunidad, a las 5 de la tarde del día domingo 11 de septiembre, un helicóptero artillado realizó un desembarco de tropa, perteneciente al Batallón Nueva Granada, en el municipio de San Pablo, vereda Patio Bonito.

2. Al momento del desembarco se presentaron ametrallamientos indiscriminados, en estos ametrallamientos fue alcanzada la vivienda del señor Alvaro Rincón, afiliado a la junta de Acción Comunal de la vereda, quien resultó herido y posteriormente rematado, por uno de los militares dentro de su propia vivienda, según lo relataron los pobladores de la zona, quienes afirmaron que el señor Rincón se abrazo a su hijo pidiendo que no lo asesinaran.

3. Las comunidades vecinas de la vereda Patio Bonito al percatarse de lo ocurrido, se reunieron en la finca para ayudar la familia de la víctima, mientras llegaban pobladores de los corregimientos vecinos un poco mas retirados, como Vallecitó y Diamante; con el fin de no dejar levantar el cadáver hasta no esclarecer lo sucedido.

4. La fuerza publica al ver la reacción de la comunidad llevo hasta la zona miembros del Escuadrón Móvil Antidisturbios – ESMAD, quienes quemaron una moto y arremetieron contra los pobladores hiriendo a varios de ellos y retirando el cuerpo del señor Alvaro Rincón.

5. La comunidad fue dispersada por el ESMAD y no se les permite acercarse al lugar de los hechos.

En el día de hoy una comisión integrada por la defensoría del Pueblo y delegados de la alcaldía del municipio de San Pablo, junto con líderes de la comunidad, viajaron hacia la zona con el fin de verificar lo sucedido en la vereda Patio Bonito.

Solicitamos:

Que se investigue y sancione a los responsables de los hechos ocurridos en los que fue asesinado el señor Alvaro Rincón, y resultaron varias personas heridas.

Garantías y protección a la vida e integridad física de las comunidades agromineras del Sur de Bolívar.

CONGRESO DE LOS PUEBLOS – ANTIOQUIA
congresopueblos.antioquia@gmail.com
https://www.facebook.com/congresopueblos.antioquia

Palabras de Timoleón Jiménez, jefe del Estado Mayor Central de las FARC-EP, en la firma de los Acuerdos de La Habana

Palabras de Timoleón Jiménez, jefe del Estado Mayor Central de las FARC-EP, en la firma de los Acuerdos de La Habana
“Que este sea el último día de la guerra”

Timoleón Jiménez
Cubadebate

Discurso del Comandante Timoleón Jiménez, jefe del Estado Mayor Central de las FARC-EP, en la Ceremonia de Firma de Acuerdos sobre Cese al Fuego y de Hostilidades Bilateral y Definitivo, Dejación de las Armas y Garantías de Seguridad entre el Gobierno de Colombia y las FARC-EP. La Habana, 23 de junio de 2016, “Año 58 de la Revolución”. (Versiones Taquigráficas – Consejo de Estado)

Que este sea el último día de la guerra.
Señor General de Ejército Raúl Castro Ruz, presidente de la República de Cuba;
Señor presidente de la República de Colombia, Juan Manuel Santos;
Señor secretario general de la Organización de Naciones Unidas, Ban Ki-moon;
Señor canciller del reino de Noruega, Borge Brende;
Señor presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro;
Señora presidenta de la República de Chile, Michelle Bachelet;
Señor presidente de la República Dominicana y de la CELAC, Danilo Medina;
Señor presidente de la República de El Salvador, Salvador Sánchez Cerén;
Señor presidente de la República de México, Enrique Peña Nieto;
Señor presidente de la Asamblea General de Naciones Unidas, Mogens Lykketoft;
Señor presidente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, François Delattre;
Señor Bernard Aronson, enviado especial del gobierno de los Estados Unidos;
Señor Eamon Gilmore, enviado especial de la Unión Europea;
Señora representante de la CEPAL, Alicia Bárcena:

Quisiera pedirles, con el mayor respeto, disculpas, para aprovechar este instante con el propósito de rememorar a un gran ausente, el Comandante eterno Hugo Rafael Chávez Frías (Aplausos), un guerrero por la paz de la América Latina y el Caribe, sin cuya valiosa iniciativa y gestión hubiera sido imposible arribar a este histórico acto.

Señoras y señores: alguien sentenció alguna vez que los únicos sueños que logran alcanzarse son aquellos que se intentan. Hoy más que nunca sentimos que esa sentencia contiene una verdad indiscutible.
En el año 1964, en medio del fragor de la desigual lucha armada, la Asamblea de los Guerrilleros de Marquetalia produjo su programa agrario, en cuya parte introductoria dejó sentada la siguiente declaración que ahora recordamos: “Nosotros somos revolucionarios que luchamos por un cambio de régimen, pero queríamos y luchábamos por ese cambio usando la vía menos dolorosa para nuestro pueblo, la vía pacífica, la vía democrática de masas; esa vía nos fue cerrada violentamente con el pretexto fascista oficial de combatir supuestas repúblicas independientes, y como somos revolucionarios que de una u otra manera jugaremos el papel histórico que nos corresponde, nos tocó buscar la otra vía, la vía revolucionaria armada para la lucha por el poder.”

Hoy, 52 años después, los guerrilleros de las FARC estamos sellando con el gobierno de Juan Manuel Santos un cese al fuego y de hostilidades bilateral y definitivo, un acuerdo sobre garantías de seguridad y combate al paramilitarismo, y otro sobre dejación de armas, que nos dejan a las puertas de concretar, en un plazo relativamente breve, el acuerdo final que nos permitirá por fin retornar al ejercicio político legal mediante la vía pacífica y democrática.
Plantearlo antes de la Operación Marquetalia resultó absurdo para los poderes y partidos dominantes en la época, que decidieron apelar a la fuerza y el exterminio, animados por la convicción de que mediante las bombas y los fusiles podían acallar los clamores populares; eran también los tiempos del apogeo de la Guerra Fría y la filosofía del enemigo interno que convertían a la fuerza pública en ejército de ocupación de su propio país y contra su propio pueblo.

Los muertos, la sangre, la devastación y el horror que se le hubieran ahorrado a Colombia si en lugar de atender las voces fanáticas que llamaban irresponsablemente a la guerra, con apelación a los más absurdos argumentos, se hubiera escuchado a aquellos que llamaban al diálogo, a la solución que proponía acuerdo de presencia económica y social del Estado, al tiempo que democratizar el escenario político en un ambiente de tolerancia y respeto por la diferencia.

Los 48 campesinos marquetalianos se convirtieron con las décadas en miles de mujeres y hombres alzados en armas que llegaron a poner en serios aprietos al Estado colombiano, pero que simultáneamente nunca dejaron de hablar de un acuerdo de paz por la vía de las conversaciones civilizadas. Fueron varios y dolorosamente frustrados los intentos por conseguirlo. Pero siguieron intentándolo una y otra vez, y hoy vemos los frutos de su persistencia.

Porque si de algo dan fe los Presidentes de los países acompañantes y garantes hoy aquí presentes, así como el conjunto de las altas personalidades internacionales, inmersas en el proceso de paz en curso y que nos acompañan aquí, lo que está a punto de sellarse no es una capitulación de la insurgencia, como querían algunos obtusos, sino el producto de un diálogo serio entre dos fuerzas que se enfrentaron por más de medio siglo sin que ninguna pudiera derrotar a la otra.

Ni las FARC ni el Estado son fuerzas vencidas y por ende lo pactado no puede interpretarse por nadie como el producto de alguna imposición de una parte a la otra. Hemos discutido largamente, llegando incluso a callejones que parecían sin salida, que solo pudieron superarse gracias a la desinteresada y eficaz intervención de los países garantes, Cuba y Noruega, y las oportunas y sabias fórmulas sugeridas por la creatividad de los voceros de ambas partes o sus acuciosos asesores.

Más allá de un pobre favor, hacen un daño inmenso a Colombia, a la vida y a la esperanza de su pueblo, quienes insisten en negar la trascendental importancia de lo acordado, que solo por su contenido identifica a las partes sentadas a la Mesa, sin haberlas fundido o entregada una a la otra.
Estamos seguros de que la nación colombiana, que ha sufrido la guerra y sus consecuencias, dará la espalda a quienes la siguen convidando al holocausto quizás con qué oscuro propósito.
Estamos muy cerca de la firma del acuerdo final que pondrá el fin al conflicto e iniciará la construcción de una paz estable y duradera.

Desde el principio sostuvimos que la firma de este acuerdo es la mejor oportunidad que tendrá nuestro país para enrumbarse hacia la justicia social y el progreso, sobre la base de que serán abiertas las compuertas de la democracia verdadera para que los movimientos sociales y políticos de oposición gocen de plenas garantías, y para que la voz de las comunidades en los escalones local, regional y nacional adquiera toda su importancia y pueda jugar un papel determinante en las decisiones públicas relacionadas con su futuro.

Estamos ciertos de que esa será una realidad que se abrirá paso, poniendo fin a la tradición de imponer desde arriba, haciendo abstracción de los intereses populares, las políticas que gobernantes elegidos con sufragios dudosos consideran más convenientes para ellos. Hay acuerdos sellados sobre esa materia, y están próximos a definirse en algunos puntos pendientes, como también en cuestión de reforma rural, integral y cultivos de uso ilícito. Sobre este último recién se puso en práctica un proyecto piloto de sustitución en Briceño, Antoquia, que necesariamente habrá que replicar en otras áreas que padecen el problema. No será todo color de rosa y seguramente habrá que luchar porque se cumpla integralmente lo firmado, porque como lo decía en el título de una de sus novelas el escritor colombiano Álvaro Salom Becerra: “Al pueblo nunca le toca.”

El acuerdo final será la llave para dar vuelta a esa cerradura, pero requerirá de la organización y movilización constante de la gente por su cumplimiento. Lo ponen de presente la insistencia oficial en las cíderes, pese a lo pactado en La Habana y al reciente Código de Policía, que choca con el acuerdo sobre participación política suscrito en la Mesa.

El Acuerdo sobre garantías de seguridad y combate al paramilitarismo tiene que ser una realidad en los hechos, so pena de conducir el resultado final del proceso al fracaso histórico.
Duele profundamente y resulta ya intolerable que a estas alturas tales estructuras sigan asesinando con plena libertad, como ocurrió entre el 11 y el 13 de este mes en Barrancabermeja con cuatro jóvenes. Que el SMAD siga triturando colombianos que salen a protestar con justicia y que el aparato judicial continúe ordenando privaciones abusivas de la libertad como la del compañero Carlos Arturo Velandia.
También se ha llegado al Acuerdo sobre dejación de armas, que pone en evidencia la suma de invenciones con las que se pretende engañar a la gente de nuestro país, cuando se asevera que tras los acuerdos, las FARC pretendemos seguir armadas y haciendo política.

El país podrá conocerlo a partir de hoy. Claro que las FARC haremos política, si esa es nuestra razón de ser, pero por medios legales y pacíficos con los mismos derechos y garantías de los demás partidos (Aplausos).

El Estado colombiano tendrá que hacer efectivo que a ningún colombiano se le perseguirá por razones de sus ideas o prácticas políticas. Que la perversa costumbre de incluir en los órdenes de batalla de las Fuerzas Armadas los nombres de los dirigentes de movimientos sociales y políticos de oposición tendrá que desaparecer definitivamente del suelo patrio. Que una vez firmado el acuerdo final desaparecerán el dispositivo militar de guerra y su anticuada doctrina de seguridad.

Las Fuerzas Armadas Colombianas, agigantadas en el transcurso de la guerra, diestras en contrainsurgencia y acciones especiales están llamadas en adelante a jugar un importante papel en aras de la paz, la reconciliación y el desarrollo del país. Fueron nuestras adversarias, pero en lo adelante tenemos que ser fuerzas aliadas por el bien de Colombia. Su infraestructura y recursos pueden ponerse al servicio de las comunidades y sus necesidades sin desmedro de sus capacidades para cumplir la función constitucional de guarnecer las fronteras.

Por otra parte, el protagonismo de las comunidades ha de representar también la oportunidad para comenzar a solucionar el grave conflicto que se vive en las ciudades: desocupación, inseguridad, falta de servicios públicos. Esclavitudes como el pagadiario y la explotación sexual, microtráfico, crímenes y bandas asociadas a la mafia y el paramilitarismo requieren atención inmediata. La paz rural debe significar una transformación participativa de las urbes.

Necesitamos que en nuestro país se produzca efectivamente una definitiva reconciliación. Basta ya de la violencia y los delirios por ella. Ella requiere una paciente e intensa labor de difusión, educación y concientización de lo pactado en La Habana, para que la gente de Colombia quede clara de su valioso y positivo contenido, y para que sepa qué puede y debe reclamar del Estado, para que se una y organice por conseguirlo y solo así haremos una nueva Colombia.

Las FARC EP completamos el pasado 27 de mayo 52 años de resistencia guerrillera, y hoy vemos el sueño de la paz mucho más cerca que nunca. Pensamos trabajar por la unidad del movimiento democrático y popular en nuestro país, sin sectarismos ni posiciones hegemónicas, en procura de la confluencia de toda la inconformidad con el modelo actual de las cosas a objeto de generar profundos cambios en la vida colombiana, pensando siempre en el interés de las mayorías.

La guerra ha costado cientos de miles de millones de dólares a nuestro país. De hecho la exagerada partida del presupuesto militar ha tenido como justificación permanente la existencia del conflicto armado. Un país en paz ya no requerirá de tales argumentos y podrá destinar una buena parte de esos recursos a menesteres más sanos y productivos. No es cierto que no exista dinero para la paz ni que todo tenga que ser ayuda internacional, basta con cambiar prioridades.

Sabemos que nada se conseguirá fácilmente o rápidamente. Entendemos que los principales beneficiarios de nuestro esfuerzo serán las generaciones futuras, por eso extendemos nuestra mano a la juventud, es la llamada a construir el nuevo país y por tanto la más llamada a defender a la defensa de la paz y la reconciliación, a la promoción de un nuevo tipo de actividad política, a la consolidación de la civilidad y la más amplia democracia.

Las FARC siempre hemos sido optimistas, aun en los momentos más difíciles siempre creíamos que la paz era posible y decidimos intentarlo cuantas veces fuera necesario, y tuvimos la razón.
El Acuerdo de cese al fuego y de hostilidades, bilateral y definitivo, es leído por todo el mundo como el fin de la confrontación armada en Colombia. Así sea.
Confiamos en celebrar en un plazo prudencial otro acto solemne: la firma del acuerdo final. ¡Que este sea el último día de la guerra!

Muchas gracias (Aplausos).

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Fuente: http://www.cubadebate.cu/especiales/2016/06/23/palabras-de-timoleon-jimenez-en-la-firma-de-los-acuerdos-de-la-habana/#.V2zL1TUhTIU