Acerca de los comentarios sobre la impunidad en los acuerdos de paz

Por: Ricardo Robledo

Ya se conocen amenazas de muerte a impulsores de la campaña por el SI al plebiscito por la paz; no se sabe de denuncias similares a los promotores del No. ¿Porqué en caso si y porqué en el otro no? Estas situaciones, tienen algo de lógica; aquellos que trabajan por la paz no pueden incluir a la violencia en sus planes; pues, esto sería completamente contradictorio e inconsecuente; por el otro lado, sí sería de esperar que los que se oponen a la paz, tengan en su presupuesto el uso de la violencia; es apenas obvio y coherente.

Entonces quedará claro quienes son los que han mantenido al país en la violencia y la han ejercido sin contemplaciones ni restricciones, éticas, morales o humanas. Degradante estado social que los sectores de derecha quieren que se prolongue en el territorio colombiano y regional.

La guerra y la paz, al igual que el empleo y el desempleo, son el resultado de decisiones que toman algunos seres humanos. Poco se gana por la paz o por el pleno empleo, si no existe la voluntad favorable de aquellos que toman las decisiones. La paz no es un debate es una tarea a la que todos debemos aportar. No es un resultado del azar ni es un juego del destino. Para lograrla en Colombia, se necesita la voluntad de todos las partes que confluyen en nuestra particularidad social.

A futuro, surgen muchos interrogantes ante el proceso de paz; uno es si la oligarquía, acostumbrada a la manipulación y a las maquinarias electorales, sí irá a respetar el libre ejercicio de las urnas y su resultado. ¿Se volverán demócratas? Este es un punto clave para el avance civilizatorio en Colombia; se espera que no se mantengan cerradas las posibilidades de modernizar el pensamiento social sobre bases reales y objetivas, en donde se reconozca la necesidad de la lucha por la democratización y la amplia participación ciudadana para enfrentar los retos que trae el Siglo XXI, principalmente en sus perspectivas humanas y ambientales de defensa de la vida en el planeta.

Acerca del debate que se tiene con respecto a la pretendida impunidad presente en los acuerdos de paz, es bueno tener presente que no se puede pensar que en una guerra, sólo los de un bando matan y cometen desmanes. Las guerras siempre tienden a lo peor. Se generan controversias interpretativas, por que las normas políticas ya existentes, permiten clasificar a las muertes de seres humanos en “oficiales” e “ilegales”. También se habla de armas convencionales y no convencionales. Por esto, para matar son válidas las bombas atómicas, la bombas racimo, los misiles inteligentes, los drones; les está permitido producir dolor “en la oficialidad”; son ilegales el arco y la flecha, las pipetas de gas, las trampas de bambú, porque, al parecer, no matan de acuerdo con las “especificaciones técnicas”.

Así fue como la tripulación del Enola Gay, se llenó de gloria el 6 de agosto de 1945; dieron un gran paso para la ciencia: en un solo acto de guerra, literalmente evaporaron a más de 166.000 personas de la población civil (entiéndase bien: no combatientes). Quizás el mayor crimen de guerra en la historia de la humanidad. No se conoce de condenados por tales hechos; todo lo contrario: los tripulantes fueron declarados héroes.

Las amenazas a impulsores de la campaña por el SI, muestran que la plaza pública sigue siendo peligrosa. Ya no queda tan fácil hacerle un falso positivo a un campesino por que ¿Si no hay guerrilla, cómo lo van a vestir de guerrillero? Pero aún así, la guerra contra los luchadores populares continúa. La líder indígena Cecilia Coicue fue asesinada a puñaladas en la vereda la Cominera de Corinto, Cauca, el pasado 6 de septiembre; su delito: Ser propietaria de un predio en el que está proyectada la ubicación de un Punto Transitorio de Normalización en el. marco de los acuerdos de paz que se adelantan en la Habana. Era integrante de la Asociación de Trabajadores Campesinos de la Zona de Reservas Campesinas del municipio de Corinto, de Marcha Patriótica, así como de otras instancias gremiales.

Se espera que la participación de la ONU en proceso de paz, no se limite a informar que “existen muy claras evidencias de que los desmovilizados fueron asesinados y desaparecidos por grupos de extrema derecha”. Esos informes ya los conocemos –como es el caso de los 43 estudiantes de Ayotzinapa.

Comentario adicional: Terminada esta nota, se conoce de la salida de Alejandro Ordóñez de la Procuraduría General de la Nación; en su discurso dijo que su salida era el primer punto de la materialización de los acuerdos de la Habana. Hasta donde se ha leído, esto no aparece en ninguna parte de los contenidos. Discurso incendiario e irresponsable que hace ver como real la existencia de una agenda oculta para el proceso de paz. Sobre esta base de agendas ocultas -como es la costumbre en la política que ha practicado Ordóñez- no se puede construir un nuevo país. Su arrogancia le hace ver que en la Habana se gastaron cuatro años programando su salida; así de grande se ve a si mismo. También quiere dejar en la opinión pública la idea de que es víctima de una decisión política y nunca legal y constitucional, como si lo fue lo concluido por el Consejo de Estado. Es lamentable que en funcionarios tan enceguecidos por el odio, como Ordóñez, se descargue la responsabilidad de vigilar el accionar de los entes gubernamentales.

Septiembre 8 de 2016

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