Una orquesta tan tradicional que te hará llorar

Tal como estaba programado y ampliamente promovido y esperado por los espectadores, se cumplió la presentación de la Banda del conservatorio de AUC, por sus siglas en Inglés (American University Conservatory), la cual fue anunciada muy ceremoniosamente por un tipo que hace unos editoriales radiales, dueño de una nariz prominente que le da un hablado muy nasal, que es el que le define su único carácter intelectual; pero con una voz tan convencida y sobradora que cualquier ingenuo puede hasta tragarse el cuento. Fue anunciando el repertorio escogido para esa noche de gala a la que asistía lo más granado de la sociedad colombiana. Explicaba en detalle cada pieza que fue interpretada; aportes que fielmente se reproducen en este reportaje.

Algo particular de esta selección de maestros es que todos tocaban sus instrumentos con la derecha. Se especuló entre los asistentes que si algún músico tocaba con la izquierda era borrado de inmediato de las listas musicales y del mapa de la orquesta en todo el territorio nacional.

Algunos interpretaban tan bien que al ser requeridos para una presentación en la fiscalía, viajaban cautelosamente a Miami en busca de mejores oportunidades; pues, allí están más cotizados este tipo de artistas. Prefieren no cantar en esa institución colombiana -ni siquiera participar en arreglos.

Como era de esperarse iniciaron el concierto para delinquir –nombre que escogió para la ocasión, el excéntrico director ordoñes- con el himno del centro que democráticamente pensaban imponer como himno nacional. Comentaba el presentador que algunos decidieron que esto debería ser sometido a un plebiscito, lo que hizo que los seguidores de la orquesta se acaloraran; entonces empezaron a discutir si debían votar por el Sí o por el No, lo que creó una gran confusión entre la población y no se pudo decidir nada. Entonces dijeron que lo definiera el congreso nacional, quienes se reunieron por costosas comisiones, que discutieron durante un año de magistral jurisprudencia y al final legislaron para que nada cambiara; luego convocaron a otro año de debates para sacar conclusiones, en las que se establecía que el período legislativo había sido muy efectivo y exitoso; y así acordaron un nuevo año de reuniones para analizar el contenido de las conclusiones.

Continuaron con “La última lágrima”, letra y música, en ritmo de camioneta, del Cr Mendieta.

Siguieron con su famosa su marcha “contra el castro-chavismo internacional,” pieza con una cadencia propia muy repetida. Además del joropo: “Tumbando a Maduro” que se desarrolla en doce pasos en un video de tecnología 4G. En la que se relatan los sabotajes y acciones encubiertas de unos gobernantes latinoamericanos que sienten envidia de un vecino que soberanamente siembra lo que quiere –hasta conciencia- en sus tierras, en las que cultiva plátanos y demás productos para alimentar a su pueblo; toman injerencia, así, en los asuntos internos de su vecino al que tratan de “hermano”. Es la misma temática la del pasaje llanero “Que caiga Cabello”, solo que además de los alimentos, le esconden los medicamentos queriendo que se le caiga el pelo. A pesar de no ser de atractivo contenido, son repetidas, mañana, tarde y noche, en los medios colombianos e internacionales como canción del día.

Así se fue desarrollando la presentación, con estas otras interpretaciones:
“Las siete bases,” en ritmo de bambuco en un sentido honor a la soberanía nacional.

“Que me gobierne un delfín”, pasillo fiestero que recrea las festividades populares al exaltar el donaire, gracia e inteligencia de estos especiales animales que, según los mitos, son personas encantadas (¿y encantadoras?); son folclóricas y famosas porque los ciudadanos de a pié, luchan por que alguno de estos se reencauche para que los gobierne; alcanzado el propósito, se emborrachan eufóricos con el triunfo de estas celebridades. Es de las fiestas más repetidas y celebradas en el país, que se acompañan con muestras de la gastronomía nacional, con tamales incluidos.

La marcha rusa “Timochenko en llamas”, sin mayores comentarios por la explícita claridad de su contenido y propósitos de los autores.

El canto gregoriano “Santos”, en el que se destaca el falsete de sus intérpretes.

“Morelli se desvía hacia Italia”, canzoneta, en la que una colombiana tiene que salir rápidamente de su país y luego le pide a sus padres que incrementen los impuestos para poder pagar los costosos arriendos en euros

El “Anti LGBTIQ”, extraña pieza con canto en latín del magistral ordóñes, que estuvo fuera de emisión por que él la tuvo suspendida por 15 años.

La canción aguardientera “Salud, Hernández” en la que tres amigos brindan luego de haberse extraviado inexplicablemente y vuelto a encontrar al salir de un peligroso sector.

“Habitante del Bronx” de E. Peñalosa, jazz en el que se resalta el buen gusto y clase de su creador, maestro y doctor en música.

“Miami me espera”: Espectacular fuga en la que unos díscolos muchachos comienzan a hacer bromas en el agro, de tanto peso que tienen que salir para La Florida, en donde tienen el ingreso seguro, a pesar de ser latinos. La obra se presta para la improvisación de los intérpretes, con tanta libertad que ni el director ordoñes procura llamarlos al orden. Al final, como los acompaña la suerte de buenos negociantes, terminan administrando una pujante y solicitada agencia de viajes, como si fueran los reyes midas que convierten cualquier terreno en una prometedora zona franca.

“El Polo derretido”; música carranguera de gran acogida en las éiltes capitalinas, en el que se relata cómo unos muchachos arman un partido de fútbol y meten en la nómina a todo gamín que pasa; luego cae un rayo y funde la iluminación de la cancha, quedándose a oscuras -a pesar de que la noche era Clara- sin saber qué hacer y sin poder jugar; se dividen, más que un óvulo recién fecundado y luego pelean entre sí, como pichones de garceta que picotean a sus hermanos hasta echarlos del nido. Lo que lleva a risas a los oyentes encopetados. (Y demás que a algunos suspicaces lectores, también.)

“Petro y sus basuras” ritmo de lamento vallenato que con ironía se refiere al drama de un burgomaestre costeño y su gabinete, que ingenuamente quieren gobernar a la clase alta bogotana. (¡¡Ay hombe!!)

“Panamá papers” (D.R.A.) pieza que es considerada un plagio de “Panama Me tombe” canción cuya traducción correcta sería: “Se me cayó el Panamá”, dicen algunos; es cierto que sí se aprecia el mismo tumbao en ambas composiciones; se dice que la original es del folclore haitiano; aunque de la primera –se diría correctamente de la falsa- apenas comienza a filtrarse su composición.

El bolero antillano “Dieciocho años sin Piedad”, de A Ordóñez y arreglos de AU Vélez, que recuerda las luchas de los afrodescendientes buscando su identidad y de cómo les ha tocado enfrentar la discriminación, como lo alude su título, que se personifica en una morena sobre la que se enfilan los más crueles señalamientos de la sociedad.

La habanera “Que no cae el ba´budo.”. Estribillo que se repite con todo el sabó del Caribe, en una canción que cuenta las peripecias de un pescador que enfrenta todo tipo de dificultades y bloqueos, pero que canta libre en el mar de las Antillas.

La zamba “Dilma en el piso” que describe un drama en el que un corrupto senador inicia un juicio contra la presidenta democráticamente electa y la arrastra por el suelo en la danza, significando con ello el estado de las instituciones del coloso suramericano, mientras en el fondo, “el pueblo grita gol.”

El tango “Saquemos a Cristina” que destaca el baile en el que invitan a una chica a una fiesta y en el que los danzantes salen de la oscuridad y exponen todo el talento a sus anchas.

El tango “Mujica está loco” con el sesgo uruguayo y el discreto encanto de la sensatez con la burguesía porteña y occidental.

El carnavalito “Evo sin opción” que relata la denodada lucha de un gobernante indígena buscando una salida al mar, acción en la que los enemigos piensan infructuosamente que al impedir su reelección iban a parar los deseos libertarios de su pueblo.

“Gabo en el infierno” de MF Cabal, contradanza con poca gracia y sin contenido. Pero con el que se han casado algunos colombianos.

El pasodoble romántico “Amando a Rajoy y al rey”, terrible drama en el que se involucran expresidentes latinoamericanos tratando de definir a quien escoger como su ídolo.

“Los hijos de Putin” en ritmo de la picaresca decembrina.

“Apaguemos a RT y a Telesur” de M. Macri, que describe las acciones de un obtuso tirano que pretende ahorrar energía y deja a su pueblo en la oscuridad; pieza del folclore porteño que hace llorar a muchos latinoamericanos.

Terminada la presentación, primero salieron los más elegantes asistentes, vestidos de corbata negra, algunos montados en sus caballos de paso fino, tomando café sin derramar ni una gota y acompañados de tiesas y provocativas amazonas.

Por la puerta de atrás, abandonan el recinto los de las últimas filas, que se ganaron las entradas respondiendo preguntas en programas radiales, vestidos con camisetas de propagandas, pantalones vaqueros y tenis de segunda comprados en algún San Andrecito; corrían presurosos para hacer calle de honor a los caballistas y saludar eufóricos a sus amos haciendo ostentación; se quedaron a la espera de que terminara el desfile, para reciclar el estiércol de los caballos y los desechos de botellas de Whiskey, de plástico, vasos, cartones, y empaques de papitas de limón, los cuales recogían de manera muy ecológica y eficiente para venderles a sus patrones al exorbitante precio de 20 pesos la tonelada. Olvidados en la oscuridad, quedaron atrás, tirando de sus carretillas una noche más.

Por: hp

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