Archivo mensual: noviembre 2016

Con motivo de la muerte de Fidel

Por : Ricardo Robledo

Descarada, de suma bajeza y carente de sentido humano, ha sido la forma en que los medios derechistas han dado la noticia de la muerte del Comandante Fidel Castro, al mostrar principalmente las celebraciones en Miami; no era de esperarse más de parte de un periodismo de tan baja calidad y de aquellos que tantas veces anunciaron su muerte, convirtiéndolo en un tema de fantasiosa farándula y de rabiosa referencia.

Por otro lado resaltan la simpleza y la altura con la que el gobierno de Cuba informó del infausto suceso. No  hubo el tal pretendido ocultamiento por meses, con el que tanto especularon los siempre atribulados opositores en Miami quienes en repetidas ocasiones, mostraron a profundos expertos confirmando el rigor mortis de un supuesto cadáver embalsamado desde no se sabía cuantos meses atrás y oculto al mundo-no vivimos de mentiras. Tal ha sido la magnitud de Fidel, que para poderlo dar por muerto lo tuvieron que matar repetidas veces los ilusos.

Los medios menos amarillentos, pero igual de rabiosos, analizaron al día siguiente que “sin su Comandante la Izquierda Latinoamericana queda sin rumbo”. Dar crédito a tan desenfocado comentario sería como aceptar que Fidel nunca existió, porque su labor habría sido en vano. Tal es la lógica burguesa que se deriva de un patrón que lo establece todo; hasta el pensar y el amar.

Algo tan natural, como la muerte de Fidel, algún día tendría que ocurrir; así sus enemigos lo vieran eterno.  Los que hoy celebran su sueño hecho realidad, seguirán los tormentos en su vida, en la  que tendrán  que apreciar cómo la democracia, la lucha y la felicidad de los pueblos seguirán avanzando día a día; la historia nunca marcha hacia atrás, aunque a veces esa sea la apariencia.

El injusto sistema capitalista no puede garantizar el bienestar a los pobres del mundo y la explotación y la opresión serán derrotadas en todos los rincones del planeta, tal como lo ha anunciado Fidel. Que cómo pueden ver, aún no ha muerto. Seguirá existiendo en los humildes, en los demócratas y revolucionarios del mundo.

De los siete mil millones de habitantes del mundo, muy pocos-se podrían contar en una mano-pueden decir:  “Yo cambié el mundo”. Fidel fue derrotado en el ataque al cuartel Moncada y volvió, porque no le gustaba como estaba el mundo y lo cambió. Al igual que Bolívar y Chávez. Eso habla de la claridad y de la grandeza de los espíritus. Los llevamos en nuestras mentes y corazones. Alerta. La lucha sigue.

Noviembre 28 de 2016

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FIDEL CASTRO… HASTA SIEMPRE COMANDANTE

A las 10:29 pm, del viernes 25 de noviembre de 2016 murió el comandante FIDEL CASTRO. Se va un hombre de profundas convicciones, de una vida ejemplar, siempre en la senda de la revolución y de la teoria comunista, un revolucionario sin vacilaciones en la senda de la revolución y sin vacilaciones en la luz que debe alumbrar el camino de los revolucionarios. Su ejemplo, su obra, su pensamiento son un estandarte que la generación de este siglo XXI debe al menos inspeccionar, indagar los conceptos de un revolucionario indoblegable ante el imperialismo y la injusticia social.

Comandante Fidel cumpliste un ciclo de este proceso, nadie te podría haber pedido más, tu vida fue la revolución, tus convicciones, tu país, además le escurriste a tu cuerpo hasta su último rincon material e intelectual. Nos queda a nosotros los que desde otros escenarios geográficos hemos luchado po un mundo justo y desde una teoria revolucionaria, continuar con nuestra obra y la luz que nos dejas es la firmeza de tu postura, has muerto firme con tus ideas y posturas. Hasta siempre comandante Fidel.

Por: JulioCésar, “Cuadernos de Reencuentro”

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FIDEL EN CANCIONES

http://www.terapiatanguera.com.ar/Grandes%20Tangos/milonga_para_fidel.htm

http://www.eldia.com/el-mundo/la-trova-cubana-pugliese-arjona-y-el-rap-mencionan-a-fidel-en-sus-canciones-183306

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Grave situación de violencia contra líderes sociales y defensores de DDHH hace indispensable la verificación en derechos humanos por parte de Naciones Unidas durante la implementación del Acuerdo

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La Coordinacion Colombia Europa Estados Unidos (CCEEU), plataforma que agrupa 269 organizaciones sociales y derechos humanos rechaza los recientes ataques y acciones violentas contra el movimiento social colombiano, especialmente contra líderes sociales y defensores de DDHH en las zonas donde se llevara a cabo la implementación del Acuerdo con las FARC -EP.

Para la CCEEU resulta preocupante la ola de atentados, amenazas y asesinatos contra líderes sociales y defensores de derechos humanos en el país. Solamente este fin de semana se presentaron 5 atentados contra estos líderes que dejaron como resultado trágico el fallecimiento de Erley Monroy, Didier Losada Barreto y Hugo Cuellar, líderes campesinos pertenecientes al movimiento social y político Marcha Patriótica. Desde la CCEEU manifestamos nuestra solidaridad con los familiares y amigos de estos líderes, así como con el movimiento social y político Marcha Patriótica.

Instamos al Gobierno Nacional a acelerar la implementación de la “Comisión de Alto Nivel de Garantías de Seguridad” establecida en el Acuerdo para lograr el desmonte efectivo de las estructuras paramilitares que continúan operando en el país y hacemos un llamado a la Fiscalía a investigar y esclarecer efectivamente estos hechos para dar con el paradero de los responsables.

La situación de los líderes sociales y defensores de DDHH durante al año 2016 resulta preocupante. En lo corrido del año 70 personas han sido asesinadas. De estas, 30 homicidios han tenido lugar en fechas posteriores al inicio del cese del fuego bilateral y definitivo pactado entre el Gobierno y las FARC.

El hecho de que 30 de estos homicidios se hayan perpetrado después de la firma del Acuerdo entre el Gobierno y las FARC resulta alarmante y pone de manifiesto la necesidad de incluir un componente de verificación en derechos humanos en la implementación del Acuerdo, aspecto  que no fue tomado en cuenta en la resolución 2261 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.  Por esta razón hacemos un llamado a la Comunidad internacional sobre la necesidad de suplir este vacío,  considerando que la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos en Colombia (OACNUDH) es el organismo idóneo dentro del sistema para asumir esta tarea de verificación de la situación de Derechos humanos en el marco de la implementación del acuerdo.

La búsqueda de la paz y la implementación de los Acuerdos no puede seguir costando la vida de líderes sociales y defensores de derechos humanos. El seguimiento y monitoreo de Naciones Unidas se hace imprescindible para construir una paz con respeto a la vida y a los derechos humanos.

Disponible en: http://coeuropa.org.co/grave- situacion-de-violencia-contra- lideres-sociales-y-defensores- de-ddhh-hace-indispensable-la- verificacion-en-derechos- humanos-por-parte-de-naciones- unidas-durante-la- implementacion-del-acuerdo/

Comunicado Público: Presos Políticos Cárcel Bellavista

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Los prisioneros políticos de guerra de las FARC-EP y del Ejército de Liberación Nacional cautivos en el patio 16 del Establecimiento Penitenciario de Mediana Seguridad y Carcelario de Medellín (Antioquia) – Bellavista comunicamos a la comunidad nacional e internacional, a los organismos de control, a las delegaciones de los procesos de paz y al gobierno nacional, que vemos con gran preocupación nuestra seguridad en esta penitenciaria toda vez que el INPEC en aras de poner en riesgo nuestras vidas ha venido ingresando presos con enfermedades siquiátricas, esquizofrénicos y toda clase de internos que no pueden convivir en ningún otro patio de este penal a nuestra comunidad con el fin de sabotear y alterar nuestro proceso de convivencia e impedir de esta manera nuestra formación pedagógica de los nuevos acuerdos de paz con miras a la reintegración nuestra a la vida política del país. Como presos políticos inmersos en un proceso de paz, que anhelamos los cambios y las transformaciones políticas, económicas y sociales para vivir en equidad, paz y armonía en nuestro país, nos preocupa que ya mañana jueves 24 de noviembre se vaya a firmar el acuerdo de paz con una de nuestras organizaciones -las FARC-EP- y se esté ad portas de iniciar la fase pública de negociaciones con el Ejército de Liberación (ELN) y los presos políticos de ambas guerrillas no tengamos un trato especial y diferenciado por las políticas del Régimen colombiano. Nuestros compañeros y camaradas se nos siguen muriendo por desidia del INPEC y la desatención médica y se nos somete a convivir con toda clase de internos conflictivos y hasta con internos que por razones del conflicto armado han sido nuestros enemigos como es el caso de los paramilitares y las Bacrim.

El día de hoy 23 de noviembre del año en curso se nos presentó un problema con un interno siquiátrico que la guardia nos metió al espacio y como él se portó grosero y agresivo con el personal de guardia y con nosotros los internos y demás presos políticos y, en aras de mantener la convivencia de la comunidad, decidimos sacarlo del patio lo cual generó discordia y palabras ofensivas y amenazantes con un sector de las Bacrim de la planta 3. En estos momentos el patio está tensionado y ad portas de un enfrentamiento entre las partes.

Como presos  políticos responsabilizamos al gobierno nacional y al INPEC por la suerte de nuestra seguridad toda vez que nos tienen conviviendo en un patio con toda clase de internos incluyendo entre ellos a los paramilitares y bacrim. Hacemos un llamado a las ONG`s, a las delegaciones de Paz  de nuestras organizaciones, a los países garantes y acompañantes de los procesos de paz, a la OEA y a la ONU para que nos acompañen con sus denuncias en aras de salvaguardar nuestra integridad física y moral.

Fraternalmente, prisioneros políticos de guerra de las FARC-EP y del Ejército de Liberación Nacional (ELN).

Patio 16 – EPMSC Bellavista
Noviembre 23 de 2016

De la firma en Cartagena a la firma del teatro Colón

No es que perder sea ganar un poco ni que no haya mal que por bien no venga. Otra cosa es, que en la política como en todas las competencias, los buenos guerreros son los que racionalizan con rapidez las experiencias, y así las derrotas más duras las convierten en transitorias, para derivar nuevas oportunidades sin perder los nortes.

Una cosa es aceptar lo fácil: los resultados electorales; pero cosa distinta es entender, asimilar y dimensionar los efectos políticos de los propios reveses. Cuando perdemos, como cuando el triunfo nos sonríe, el mundo no puede seguir siendo el mismo; las derrotas por lo tanto, deben ser analizadas y entendidas. Perder no es ganar un poco. Los que piensan de esa manera, esperan que ganando de a poquitos van construyendo su  gran triunfo, en un proceso acumulativo signado por la paciencia y la perseverancia, pues creen que el futuro está sentado esperándolos.

El acuerdo de La Habana, solemnemente firmado el 26 de septiembre en Cartagena, no podía quedar intacto después de los resultados del plebiscito del 2 de octubre, como algunos malos perdedores seguían reclamando o añorando. Todo en el juego democrático reclama su trámite y no estamos ante una excepción. El actual momento político bien puede entenderse como la necesaria tramitación de los resultados del plebiscito. El triunfo del “no” en ese evento cogió fuera de base hasta a los más entendidos; el propio Uribe se había retirado a su cuartel de invierno en Rionegro y debió cambiarse la piyama para salir a dar sus primeras declaraciones triunfales. Pero más sorpresivo y más impredecible que el resultado, ha sido la cadena de acontecimientos que han sobrevenido luego. El posplebiscito se constituye en una de las coyunturas más apasionantes de nuestra historia reciente: un ejército guerrillero parqueado, izando bandera blanca y esperando que la sociedad se ponga de acuerdo para acogerlo; los jóvenes en calles y plazas reclamando paz y reconciliación; un gobierno antipopular pero legitimado nacional e internacionalmente para refrendar e implementar los nuevos acuerdos; y en la orilla opuesta un grupo de líderes atravesados, armados de mentiras, defendiendo como gatos patas arriba sus propias impunidades y las de unos despojadores de tierras que sienten pasos de animal grande en los acuerdos de La Habana. Entre tanto, las fuerzas que algunos llaman “oscuras” para no tener que nombrarlas, arrecian el exterminio de líderes campesinos y comunitarios para amedrentar a sus representados y de paso, advertir sobre los efectos de la implementación de lo acordado.

El expresidente Uribe tuvo dos cuatrenios para hacer la paz pero los quemó instigando y tolerando la guerra sucia a sus contradictores de dentro y fuera del Estado. Aún así, torpedea los esfuerzos ajenos para poner fin al conflicto armado y cuando el partido se le acaba, exige tiempo suplementario, “alarguis” que llaman, para meter los goles que desperdició durante todo el cotejo. Sus objeciones al acuerdo de La Habana fueron escuchadas, leídas cuando las puso por escrito y luego llevadas a la mesa de negociación, resultado de lo cual se ha pactado un nuevo texto entre quienes podían hacerlo: las dos partes sentadas en la mesa, el gobierno y la insurgencia.

Era un secreto a voces; lo sabía el mundo político y hasta el propio Centro Democrático: el expresidente Uribe y sus acólitos iban a rechazar cualquier nuevo acuerdo entre el gobierno y las FARC. Sus declaraciones aparentemente desconcertadas luego de que se hizo tal anuncio desde La Habana, no sorprenden a nadie. Salió a pedir que el nuevo acuerdo fuera provisional mientras su partido lo revisara y le hiciera observaciones, arrogándose una atribución refrendatoria que no tiene, o una condición de parte negociadora que tampoco.

En el nuevo acuerdo, la mayoría de los cambios introducidos son aclaraciones, precisiones o ajustes jurídicamente irrelevantes. Los acuerdos iniciales para nada afectaban la propiedad privada, ni el modelo económico extractivista, ni la majestad de la justicia, ni la soberanía del Estado, ni mencionaban siquiera la tal “ideología de género”. Contemplaban sí, y siguen contemplando, unos cambios institucionales que suponen reformas a la Constitución, pero que se tramitarán conforme a las normas y procedimientos que la propia Carta política establece. De suerte que la mayor parte de los agregados hechos, son reiteraciones que buscan salirle al paso a las mentiras propaladas por las distintas campañas del no.

Otro grupo de cambios son reales y disminuyen el alcance de los acuerdos iniciales, poniendo límites o estableciendo restricciones sobre diversos asuntos como el catastro y el impuesto predial, el auxilio económico para la futura organización política, la composición del tribunal de la Jurisdicción Especial de paz, la participación de las FARC en alguna instancia de seguimiento a lo acordado, y las características de las penas para responsables de delitos no amnistiables.

La modificación realmente preocupante al acuerdo inicial, es el debilitamiento al blindaje jurídico de lo acordado, pues ya no es la totalidad del texto sino los puntos relativos a derechos humanos y derecho internacional humanitario, los que subirán al bloque de constitucionalidad. Esta afectación a la seguridad jurídica, podría balancearse con un blindaje político fuerte, que se esfumó en el torbellino de las urgencias, al descartarse la repetición del plebiscito como mecanismo de refrendación popular y directa del acuerdo, para reemplazarla por un sí mayoritario del Congreso. La defensa del acuerdo y su implementación, de esta manera, se ha convertido en un reto mayor para los jóvenes y las ciudadanías que se han movilizado para rescatarlo, después de que todo parecía consumado con el triunfo del no el 2 de octubre.

Las modificaciones al texto inicial, no resultaron tan cosméticas como lo hacían prever los resultados del plebiscito. A la luz del escaso 0.4% que marcó la mayoría del “no” sobre el “sí”, los cambios introducidos al texto original aparecen desproporcionados, más aún cuando la opinión nacional conoció la entrevista-confesión del jefe de campaña del Centro Democrático, alardeando de las manipulaciones que hizo para obtener el triunfo. Muy rápidamente quedó claro que una alta proporción del voto ganador, acudió a las urnas engañado y atemorizado con falacias.

A pesar de la generosidad del nuevo acuerdo, el expresidente sigue diciendo que no, que no es suficiente, que aún quedan reclamos desatendidos, con lo cual destapa sus cartas ante otros jugadores que antes engañaba. Muchos ciudadanos fueron a las urnas el 2 de octubre a votar no, porque lejos de aceptar la violencia política, sinceramente objetaban algunos puntos acordados con las FARC, pero ahora que sus objeciones fueron recogidas o sus equívocos aclarados, no podrán entender que sus dirigentes se sigan revolcando en el pantano de la intransigencia.

El juego de la extrema derecha ha quedado al descubierto. La búsqueda de una renegociación de un mejor acuerdo, era una mentira más, pero la más grande. Su búsqueda seguirá siendo otra: desarmar a las insurgencias mediante una derrota militar para evitar una negociación, conservar de esa manera sus privilegios y, seguirse manteniendo fuera del alcance de una justicia transicional especializada e independiente. Solo de esa manera, los despojadores podrán mantener su botín y no habrá jueces lo suficientemente empoderados que los obliguen a comparecer. Ese proyecto desde luego, requiere cuatro pasos que el uribismo ya tiene en su agenda: alargar al máximo los procesos de refrendación e implementación de los acuerdos, restarles toda la legitimidad que sea posible, adelantar una campaña electoral para Congreso y presidencia prometiendo su desmonte, y finalmente instalarse en 2018 en la Casa de Nariño para terminar el bloqueo de la implementación. Sabe que el contexto internacional favorece ampliamente sus propósitos, sobre todo después del 20 de enero, cuando el nuevo habitante de la Casa Blanca suelte otra vez los halcones sobre América Latina.

Los dirigentes del “no” se convirtieron ahora en los jefes del nunca. Su proyecto quedó expuesto abruptamente. Quemaron todos sus cartuchos dilatorios, incluida una tardía propuesta de reunión con quienes siguen llamando “terroristas” y “narcotraficantes”. Se han derramado en declaraciones hostiles contra el gobierno y el Congreso, al que piden ahora revocar. Es en ese contexto que están lanzando su campaña electoral hacia 2018, inocultablemente direccionada a tumbar el  esfuerzo de seis años, el más largo, sostenido y complejo de todos para superar la guerra colombiana de más de medio siglo.

No fue posible una paz nacional consensuada. El Centro Democrático no podrá evadir sus responsabilidades ante la historia, luego de haber dejado a sus contradictores con la mano tendida y empecinarse en unas supuestas “líneas rojas” que se apresta a utilizar electoralmente. En esa misma línea de conducta, tampoco ha dicho “esta boca es mía” frente a la actual cadena de asesinatos contra líderes campesinos y comunitarios en los departamentos donde el conflicto ha castigado con más crudeza. Quisieron los uribistas convertir su inesperado triunfo del 2 de octubre en el golpe de gracia contra la paz negociada, pero se encontraron con que la otra mitad de los votantes, más los que han recapacitado, más los que tardíamente entendieron los acuerdos, o simplemente quedaron satisfechos con el nuevo texto, les estamos diciendo que Colombia sí merece una oportunidad para la paz, y que esa oportunidad es esta, no la que ellos quieran imponer.

Después de todo, es hora de reconocer que la pervivencia de un conflicto armado interno, anacrónico además, constituye un estado de cosas inconstitucional. Cerrar ese ciclo trágico mediante una negociación, única manera posible de hacerlo, significa simplemente poner en vigencia la Carta política de los colombianos, la que se firmó por y para hacer la paz, la que define a esta como un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento. Es una obligación constitucional del jefe del Estado, del gobierno y de todos los poderes públicos alcanzar la paz. Oponerse a la paz negociada es oponerse a la Constitución de 1991 en su letra y en su espíritu, Constitución que han jurado cumplir todos los gobiernos y autoridades públicas posteriores a ella.

Firmado el nuevo acuerdo entre el gobierno y las FARC el 24 de noviembre en el teatro Colón de Bogotá, y ya próximos a su refrendación e implementación, la “polarización” en el seno de las élites dominantes es más aguda y no se avizoran signos de reunificación en el futuro inmediato, aunque van a aparecer intentos en el curso de las campañas electorales hacia el 2018 que ya están prendiendo motores. Pero igual que en esta coyuntura, las batallas decisivas tendrán lugar en los contextos de la sociedad, la opinión pública y la ciudadanía organizada. El posplebiscito despertó el potencial dormido de esas fuerzas, que si toman conciencia de su capacidad decisoria, podrían continuar marcando la pauta en la coyuntura electoral inmediata y en la más mediata y dilatada de la implementación de los acuerdos de La Habana y la negociación con el ELN.

No podrá olvidarse que el verdadero triunfo del no a los acuerdos, duró en realidad tres escasos días. Durante ellos vivimos el “apagón” más grave de los tiempos recientes en Colombia. Pero pronto aparecieron las primeras luces: unos grupos de jóvenes en las ciudades capitales que no se resignaron y se les ocurrió que el que van a entregar a sus hijos, no puede ser el mismo país enlutado que heredaron de sus mayores.

Publicado por Campo Elías Galindo A.  http://campo-el.blogspot.com.co/

Colombia: Recrudecimiento de las actividades criminales contra dirigentes campesinos y comunitarios

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COMUNICADO

El Frente Amplio por la paz –Antioquia– denuncia ante la opinión pública nacional y regional, que en la última semana se han recrudecido las actividades criminales contra dirigentes campesinos y comunitarios en departamentos azotados por el conflicto armado, con el claro objetivo de sabotear la refrendación e implementación del nuevo acuerdo de paz  y amedrentar a las comunidades que próximamente van a ser principales protagonistas en la aplicación de lo acordado.

Desde que entró en vigencia el cese al fuego bilateral han sido asesinados 30 líderes, 3 de ellos el pasado fin de semana, lo que nos pone en el escenario trágico de la repetición del genocidio en Colombia para atajar la paz y la reconciliación. Los “enemigos agazapados de la paz” no solo andan sueltos en los campos y veredas. También son atentados contra el proceso el reciente asesinato por el ejército de dos insurgentes en proceso de desmovilización al sur de Bolívar y el desalojo del campamento de paz de la capital del país ordenado por el alcalde Peñalosa.

No es la primera vez que el Frente Amplio por la paz se pronuncia rechazando la violencia política. Estamos cansados de ella, pero también de la repetitiva respuesta gubernamental prometiendo exhaustivas investigaciones o citando como ahora, comisiones de alto nivel. La impunidad sigue siendo la regla, con el agravante de que hoy está poniendo en riesgo el  esfuerzo de seis años, el más largo, sostenido y complejo de todos para superar una guerra de medio siglo.

Rechazamos los asesinatos y las intimidaciones, y exigimos al gobierno resultados en la lucha contra el paramilitarismo y todos los actores violentos atravesados a la reconciliación de los colombianos. En esa dirección, reclamamos la urgente refrendación e implementación del nuevo acuerdo logrado en La Habana. Los instigadores de la guerra no nos pueden paralizar; llevamos décadas esperándolos y no han querido tendernos la mano. En cada homicidio y atentado criminal, la tragedia colectiva vuelve y se asoma. Cerremos este ciclo para que los violentos entiendan que están solos y que Colombia no los necesita.

Medellín, noviembre 22 de 2016.

Pronunciamiento NEPO sobre atentados a líderes de Marcha Patriótica

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Medellín 22 de Noviembre de 2016

Con el espíritu y la esperanza centrada en un nuevo tiempo de desarrollo pacífico de la participación política en Colombia, hemos visto perplejos como se reactiva el proceder asesino de la extrema derecha de este país eliminando líderes del movimiento social y de la plataforma política Marcha Patriótica. La extrema derecha sigue anunciando con sus crímenes que la participación política organizada y legal de las organizaciones populares no es permitida en Colombia.

En 1928 la masacre de los bananeros se justificó por el peligro de orden público y el amotinamiento de la población, en 1948 asesinan a Gaitán por el peligro de  “Las ideas socialistas en Colombia”, en 1964 atacan a campesinos acusados de producir la fragmentación nacional contra la unidad del país producto de las repúblicas independientes, en 1977 con la disculpa de contener las hordas de saqueadores emprendieron con la humidad de sindicalistas, Después de 1985 hasta nuestros días aniquilan la Unión Patriótica con la palabrería criminal de justificar el exterminio por una supuesta mezcla de armas y política. Nos preguntamos, ¿cuál es el argumento hoy que justifica el asesinato de los más de 120 líderes de Marcha Patriótica?

No entendemos como un Estado que se comprometió con su firma a la NO repetición sigue permitiendo por medio de su ejército, el asesinato de los dos integrantes de las FARC-EP y se queda impávido y con una actitud cómplice y de convivencia con grupos paramilitares. Para demostrar lo anterior sólo es recordar el informe sobre convivencia militar y paramilitar en muchas zonas de Colombia presentado hace unos pocos meses en la Habana y en los encuentros de las organizaciones sociales para evaluar el tema de derechos humanos en Colombia. Como entender que dónde cayó este fin de semana Erley Monroy sólo hay presencia armada del batallón Cazadores del ejército. ¿Cómo se puede entender la muerte de más de 120 dirigentes de Marcha Patriótica en total impunidad?

Consideramos que el mecanismo negociado en la Habana contra el paramilitarismo en Colombia debe entrar a operar inmediatamente y no esperar más víctimas que envilecen lo pactado. Consideramos que el acompañamiento internacional al proceso debe intervenir exigiendo que con la misma diligencia y capacidad investigativa con que se actúan a favor de los casos de agresiones a personalidades empresariales  y políticas del establecimiento, también operen en estos casos.

Pero creemos que debemos ir más allá y empezar a llamar a responsabilidades políticas y por qué no judiciales a los poderes políticos regionales como por ejemplo al alcalde de San Vicente del Caguan que desde su alcaldía del centro democrático ha sido rueda en el palo del actual proceso de paz y es la zona dónde han atentado contra campesinos de la plataforma política de Marcha. En este mismo sentido debemos exigir poner fin a los señalamientos excluyentes y azuzadores de la violencia con argumentos que llaman a detener el peligro del Castrochavismo o de la “ideología de género” para Colombia.

Y por último hacemos un llamado al movimiento social a cerrar filas contra estas macabras intenciones causados por la misma extrema derecha de siempre y que están representadas en los mismos hostigadores representados en parte del movimiento del NO y de los sectores que económicamente y políticamente viven de la guerra. Es hora de pensar acciones contundentes en este sentido y en el sentido más amplio de acompañar el proceso de democratización colombiana que vendrá con la implementación de los acuerdos y con el inicio y desarrollo de los diálogos de PAZ con el ELN.

NUEVA ESCUELA POPULAR Y OBRERA

“Un pueblo ignorante es instrumento ciego de su propia destrucción”
Simon Bolivar