Sobre el carácter humano del poder mundial

José María Tortosa

Quien controla el pasado controla el presente; quien controla el presente, controla el futuro.
George Orwell, 1984

Querer extenderse hasta el límite es cosa que fracasa.
La espada templada hasta su punto más agudo conserva poco su filo.
Un salón lleno de oro y jade no se puede mantener seguro.
Ostentar con orgullo riqueza y honores atrae por sí solo la desgracia.
Lao Tsu, La Regla Celeste

Introducción

1Puede parecer una obviedad comenzar diciendo que el poder mundial no tiene las características que las religiones atribuyen a sus divinidades. Sin embargo, cuando se analizan las percepciones que se manifiestan sobre dicho poder, no es raro encontrar en ellas rasgos que recuerdan a los divinos, lo cual suele ser particularmente chocante cuando esas apreciaciones se expresan desde la izquierda y con pretendidas intenciones críticas, pero no lo es tanto cuando los que se pronuncian en tales términos son sus mismos detentadores. El hecho es que subrayar sus elementos cuasi-divinos o, por lo menos, suponérselos, es una forma de afianzarlo, de controlar el presente y el futuro. La razón es sencilla: con independencia de los elementos coercitivos y remunerativos que tiene el poder, es preciso considerar sus elementos simbólicos cuya utilidad es la de evitar la violencia o el premio, la dinámica del “garrote y la zanahoria”. Los que obedecen, como en la novela Mil novecientos ochenta y cuatro de Orwell, tienen que saber por qué y, a ser posible, que no hay alternativas.

  • 1  Ron Suskind, “Without a doubt”, The New York Times Magazine, 17 de octubre de 2004.

2Ron Suskind contaba en el Magazine del New York Times la siguiente historia: “En el verano de 2002, después de haber escrito un artículo en el Esquire, que no gustó en la Casa Blanca, […] tuve un encuentro con un asesor de alto rango de Bush. Él me expresó el disgusto de la Casa Blanca y entonces me dijo algo que en aquel momento no entendí del todo, pero que ahora creo que expresa el núcleo de la Presidencia de Bush. El ayudante me dijo que la gente como yo somos lo que ellos llaman la comunidad basada en la realidad, cosa que él definía como la gente que cree que las soluciones emergen del estudio juicioso de la realidad a la que tenemos acceso. Yo asentí y murmuré algo sobre los principios de la Ilustración y el empirismo. Él me cortó y dijo que ‘la realidad del mundo ya no funciona así. Ahora que somos un imperio, cuando actuamos creamos nuestra propia realidad. Mientras vosotros estáis estudiando la realidad -juiciosamente si queréis-, nosotros volvemos a actuar, creando nuevas realidades, que vosotros podéis estudiar también, y así sucesivamente. Nosotros somos actores de la historia… y a vosotros, a todos vosotros, se os deja la tarea de estudiar lo que nosotros hacemos’ ”1.

  • 2  Neal Gabler, “Karl Rove: America’s Mullah”, Los Angeles Times, 24 de octubre de 2004.

3Ahora bien, cuando, a pesar de este carácter cuasi-divino del supuesto imperio, la realidad se resiste, se recurre a otros medios. Neal Gabler llamó a Karl Rove, jefe de márketing de George W. Bush, “el mullah americano” en un artículo2que, ante el nivel de manipulación que se está alcanzando, terminaba diciendo: “Tenemos motivos para estar muy, pero que muy asustados”. El motivo enlazaba con el título de su último libro Life the Movie: How Entertainment Conquered Reality. Lo que ahora se llama realidad política se presenta según las reglas de la ficción, y ésta acaba tomando el puesto que antes ocupaba la realidad. Esto sucede porque hay gente que trabaja porque así sea y para que la relación de la ciudadanía con la realidad real sea cada vez más tenue y vivan instalados en la manipulación, el engaño y las fantasías de Orwell hechas realidad. Para ellos, es la antípoda de la Ilustración: sapere non audeas. Y lo que es de temer es que, aunque tal vez los Estados Unidos lo tengan en grado superior, estos casos formen parte de una tendencia que afecta a otros países en el Planeta.

4Plantear, pues, el carácter humano del poder mundial tiene una doble intención. En primer lugar, respetar la realidad en un ejercicio empirista (que no tiene por qué ser positivista). Y, en segundo lugar, permitir decisiones sobre esa realidad de acuerdo con sus componentes y no según imágenes más o menos míticas sobre la misma. Normalmente, no se puede hacer una buena terapia si el diagnóstico no es correcto y, aunque la parte del tratamiento aquí no se va a considerar, sí se hace el diagnóstico pensando en su posible utilidad para la terapia.

Sobre el poder mundial

5No se puede dudar sobre el poder que ejercen los Estados Unidos a escala mundial. Pero tampoco se puede exagerar.

  • 3  Los Estados Unidos pierden su primer puesto cuando se calcula, a dólares corrientes, el gasto por (…)

6No se puede exagerar su omnipotencia. Si se toma el caso del gasto militar, los Estados Unidos, en dólares corrientes, tienen un gasto que seacerca a la mitad de todo el gasto militar mundial: más de 400 mil millones de dólares para 2003 según el SIPRI (Stockholm International Peace Research Institute). De todas formas, una lectura más detenida de tales gastos introduce alguna matización aunque no sea más que al ver la lista (por orden de gasto) de los 15 primeros a escala mundial y que, después de los Estados Unidos, son el Japón, el Reino Unido, Francia, China, Alemania, Italia, Irán, Arabia Saudita, Corea del Sur, Rusia, India, Israel, Turquía y Brasil. Si en lugar de este cálculo, se utiliza la paridad de poder adquisitivo, la lista se modifica ligeramente para tener a los Estados Unidos, seguidos de la China, la India, Rusia, Francia, el Reino Unido, Japón, Alemania, Italia, Arabia Saudita, Corea del Sur, Irán, Turquía, Brasil y Pakistán3. Ninguna de las dos escalas se corresponde a lo que sería el “orden de picoteo” (“pecking order”) del poder mundial. Y, lo que es más, los 600.000 millones o los 700.000 que suman los cinco primeros (o, simplemente, los 417.000 de los Estados Unidos) son desproporcionados ante los presupuestos de los países del “eje del mal” (Irán, 19.000 millones; Siria, 6.000; Corea del Sur, 2.000; Cuba, 1.000, Sudán, 300 millones, con la posibilidad de que la franquicia Al Qaeda, caso de existir como red, no llegue a más de 1.000 millones de presupuesto).

  • 4  En sus 1.000 primeros días esa guerra ya había costado 204.500 millones de dólares a los Estados U (…)
  • 5  A 8 de diciembre de 2005, la cifra oficial, entre Irak y Afganistán, era de 2.390 soldados muertos (…)

7A pesar de todo ello (y parte de su trauma reside precisamente ahí), los Estados Unidos sufrieron el ataque del 11 de septiembre de 2001 y han sido incapaces de ganar no sólo la guerra de Vietnam (que la perdieron) sino también la de Irak, incluso con aquel “misión cumplida”4que acompañó al presidente George W. Bush en el portaviones Lincoln el 1º de mayo de 2003: A finales de 2005, el ejército estadounidense había superado las 2.100 bajas5y la victoria se seguía sin saber cómo podría ser definida. Por decirlo todo, tampoco se sabía cómo definir la victoria en Afganistán. Pero por lo que se refiere a Irak, su ocupación ha hecho aparecer terrorismo en un país en que no lo había, ha multiplicado el “torturismo”, ha islamizado una Constitución laica, ha instalado una cultura de la violencia y ha elevado el número de ataques terroristas a escala mundial. Los datos son claros: esos ataques llegaron a 655 en 2004 después de una constante reducción desde 1987 hasta haber llegado a 172 en 2003. El caso de Afganistán es también elocuente: sin haber desmantelado a Al Qaeda ni haber encontrado a Ben Laden, la producción de opio es superior a la que había antes de la invasión, el desorden y la violencia se mantienen y poco ha cambiado en la situación de la mujer, de los señores de la guerra o del “fundamentalismo”. Eso sí: el oleoducto que los talibanes pretendían hiciese una multinacional brasileña, será construido por Unocal, la empresa estadounidense para la que trabajó Karzai antes de ser Presidente, y, curiosamente, la que la China ha querido comprar a través de CNOOC, y el gobierno de los Estados Unidos, contra las leyes del mercado, ha impedido que se hiciera.

  • 6  El comercio mundial, en 2004, debió de ascender a 10 billones de dólares, el doble que en 1990.
  • 7  El puesto 11 lo ocupa el Brasil, seguido de Rusia. México está en el decimocuarto lugar en esta li (…)
  • 8  El déficit por cuenta corriente acumulado ascendía, en 2003, a 3,8 billones de dólares. Se entiend (…)

8Parece, en cambio, que con respecto al poder económico las cosas pueden estar más claras. Y no es así. Es cierto que los Estados Unidos con su PIB de 11,7 billones de dólares en 2004, supone una quinta parte del PIB mundial6, seguido de cerca por la Unión Europea (11,6 billones), la China (7,2), el Japón (3,7) y la India (3,3)7. Sin embargo, se trata de países con mucha población por lo que convendría traducirlo a renta por persona en cuyo caso los pequeños países saldrían beneficiados. Es cierto para el primero (Luxemburgo, 58.000 dólares de renta per cápita), pero el segundo es los Estados Unidos (40.100), apareciendo Noruega en cuarto lugar y, en países no pequeños, Suiza en el décimo, Dinamarca en el duodécimo e Irlanda en el decimotercero. Pero el problema, para los Estados Unidos, reside en su inmenso déficit público y su no menos espectacular déficit exterior (balanza de pagos y balanza comercial cuyo déficit llegó a 549 mil millones en 20038). Algunos cálculos hablan de su necesidad de tomar prestado mil millones de dólares al día, en su mayor parte del extranjero, y algunas listas de los países que han comprado bonos del Tesoro es bastante elocuente pues cuenta, en primer lugar, con el Japón (715.000 millones de dólares), seguido de la China, Reino Unido, Corea, Taiwán, Alemania, Suiza, México, Canadá, Luxemburgo y Singapur. Diversos autores, desde perspectivas diferentes, llegan a la misma conclusión: la primera economía del mundo tiene los pies de barro.

9Su poder, en el terreno militar y económico, es real, pero menor de lo que se podría pensar a primera vista. Eso no quita que los Estados Unidos tengan un poder real (pero menguante) en el terreno político a escala mundial simbolizado por su capacidad de ver aceptadas sus decisiones en campos tan diversos como las Naciones Unidas, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, la Organización Mundial del Comercio o la Organización de Estados Americanos… cosa que, recientemente, se ha visto no ser así en todos los casos. Los ejemplos últimos son la llegada a la secretaría general de la OEA del ex ministro chileno José Miguel Insulza que no era precisamente el candidato de Washington o el fracaso de las conversaciones sobre el ALCA en Mar del Plata, Argentina, en contra de los deseos del gobierno de los Estados Unidos. No son grandes derrotas, pero hubieran sido impensables hace 20 años e incluso 10. Son los “mil pequeños cortes” que está sufriendo la hiperpotencia que ya no siempre consigue definir las reglas del juego en función de sus intereses egoístas y a corto plazo, y cuya agenda choca cada vez más con las agendas de otros países o actores en la escena mundial.

  • 9  El Pentágono aprobó un programa de 300 millones de dólares (100 para cada una de las empresas priv (…)

10El poder que, ciertamente, parece mantener de manera constante es el que se podría llamar poder cultural. En los Estados Unidos se distingue entre diplomacia (la relación entre gobiernos) y diplomacia pública (la relación de un gobierno –el propio, por definición- con los ciudadanos de otro país), y hay que reconocer el nivel de profesionalidad alcanzado por esta última actividad que incluye medios de comunicación propios, compra de periodistas, acuerdos con guionistas cinematográficos, subvenciones para la investigación, apoyos a determinadas iniciativas, desinformación y, en general, mediante las técnicas que, en una de sus páginas web, asemejan la venta de coches, de colas y de países9.

  • 10  Es curioso que la invasión de Afganistán no haya tenido ningún impacto apreciable en las encuestas (…)
  • 11  Bill Clinton dijo en diciembre de 2002 en un discurso ante el Democratic Leadership Council: “Cuan (…)

11Pero tampoco aquí encontramos omnipotencia. En la política interior, la aceptación del segundo presidente Bush ha ido decreciendo desde su primera elección, con recuperaciones muy significativas en torno al 11 de septiembre de 2001, el 20 de marzo de 2003 (inicio de la ocupación) o la captura de Sadam Husein en diciembre de 2003, todas ellas operaciones en las que los medios representaron un papel importante10. Sin embargo, y sobre todo a partir de 2005, las opiniones desfavorables han superado a las favorables distanciándose cada vez más unas de otras. Ni Karl Rove ha podido superar el cúmulo de errores, malas prácticas o corrupciones de alguna forma simbolizados por la “vergüenza nacional” con que calificó Newsweek la chapucería y el elitismo con que se ha abordado el desastre producido por el Katrina sobre Nueva Orleáns. Los medios que tan claramente apoyaron la ocupación han empezado a distanciarse del gobierno y a abandonar sus prácticas serviles ante el mismo. La opción de los Republicanos, entonces, es manipular la inseguridad y acusar a los Demócratas de poco patriotas11.

12Pero donde más claramente aparece la falta de omnipotencia en su lucha por los “corazones y las mentes”, según la frase acuñada en tiempos de la guerra contra Vietnam y exhumada en tiempos de la II Guerra del Golfo, es en la diplomacia pública hacia otros países. De hecho, en todos los países en los que se tiene constancia no han hecho más que aumentar las actitudes “antiamericanas”, es decir, contrarias a las políticas del gobierno de los Estados Unidos, pero también las actitudes contrarias a todo lo estadounidense. Este desprestigio de los Estados Unidos (del que no son ajenas las mentiras para ir a la guerra y sus malas prácticas en el terreno de los derechos humanos, según el ex presidente Jimmy Carter) alcanza a la opinión de los mismos estadounidenses a la hora de pensar si su diplomacia pública va a tener éxito o no. El hecho es que el Pew Research Center publicó una encuesta en noviembre de 2005 en la que se había preguntado a diversos profesionales si creían que “la diplomacia pública podría cambiar la imagen de los Estados Unidos en el Oriente Medio”. Sólo dos grupos -los líderes religiosos y los gobernantes a escala local o de Estado, no federales- daban más respuestas a favor de que sí podía cambiarlo frente a los que pensaban que no iba a cambiar mucho o incluso nada. Pero incluso en estos casos, las diferencias eran pequeñas (58 por ciento frente a 42 en el primer caso y 50 por ciento frente a 47 en el segundo). Todas las demás categorías profesionales daban más respuestas negativas que positivas, teniendo los máximos los trabajadores de la seguridad (un 21 por ciento pensaba que sí podía hacer bastante o mucho frente al 79 por ciento que pensaba que no iba a hacer mucho o incluso no iba a hacer nada), los empleados en asuntos exteriores (26 que sí y 73 que no) y los académicos o empleados en “think tanks” (37 frente a 59).

  • 12  En algunos casos, según la American Civil Liberties Union, las listas locales de supuestos terrori (…)

13No se puede exagerar su omnisciencia. Algunos datos pueden llevar a engaño, como el aumento de sospechosos de ser terroristas que el gobierno de los Estados Unidos proporciona a las aerolíneas. El 11 de septiembre de 2001 incluía 16 nombres, creció hasta 1.000 a finales de 2001, a 40.000 en 2002 y ha llegado hasta 80.000. No parece que este aumento se deba necesariamente a un aumento de los terroristas potenciales (aunque no hay que excluir dicha posibilidad). Parece, más bien, resultado de un mayor interés en conocer lo que no se sabía pocos años antes y que, sin embargo, se podía saber dados los medios de que dispone ese gobierno o incluso a utilizar esta lista para conseguir otro tipo de objetivos de supuesto orden público12.

14Entre esos medios está la capacidad de controlar una parte muy importante de las comunicaciones a través de la red Echelon iniciada en torno a 1977. Los “sniffers” (olfateadores) de la red permiten filtrar millones de mensajes a la hora (tal vez 2.000 millones) y encontrar aquellos que tienen palabras que se supone son indicativas del comportamiento que se pretende detectar. Sin embargo, y con independencia de las teorías conspiratorias al respecto, el “11 de septiembre” es una prueba de las fortalezas y debilidades de esa capacidad de saber, que no es de ser omnisciente. Por un lado, están las llamadas desde celulares en las Torres Gemelas conocidas mucho tiempo después, más o menos editadas o censuradas. El hecho es que estaban archivadas y que fue posible saber de ellas. Pero, por otro lado, está la incapacidad humana para comprender, clasificar, priorizar e interpretar una tal cantidad de datos como los que dispone dicho gobierno. Si se quiere, omnisciencia es ignorancia. Insistiendo en que no es cuestión de entrar en las teorías conspiratorias, lo que sí se sabe es que el aviso del ataque se produjo: hubo espías, funcionarios de “inteligencia”, que enviaron informes a Washington en ese sentido… pero que quedaron sumergidos entre los miles de informes que llegan cada día y que no siempre se pueden procesar. Más parece que el sistema de información permite el seguimiento de personas concretas, pero, por más potencia que se les dé a las computadoras, carece de capacidad real de producir conocimiento relevante entre tanta información.

  • 13  Aunque no se aplica a este caso concreto, la información obtenida mediante tortura, con independen (…)

15La CIA (y la docena larga de organizaciones de espionaje que incluye al FBI y a la NSA) se pone, muchas veces, como ejemplo de esa cercanía a la omnisciencia. Sin embargo, la lista de errores de la Central de Inteligencia en estos últimos 20 años es notable. Está (ya se ha dicho) el “11-S” con las salvedades apuntadas, pero la lista incluye fallos tremendos sobre las posibilidades de Jomeini de alcanzar el poder en Irán, las perspectivas de éxito de la invasión de Cuba por Bahía de Cochinos o, caso sintomático aunque menor, la detención equivocada del ciudadano alemán Khaled Masri y su tortura posterior13. Como también pasó en los sucesos del “11 de marzo” en Madrid, las diversas agencias de “inteligencia” no suelen compartir la información y entran en competencia unas con otras con lo que las posibilidades de anticipación se ven notablemente disminuidas. Además de eso, su “politización” –es decir, el buscar los datos que encajan con la política de sus superiores y descartar los que la ponen en entredicho– se convierte en una obvia fuente de error, proceso que, a decir de algunos analistas, se inició a comienzos de los años 80 con errores de la CIA al informar sobre el debilitamiento de la Unión Soviética o sobre planes para asesinar al Papa. La lista siguió con la politización de la inteligencia en Irán y Nicaragua (lo que condujo directamente al escándalo “Irán-contras”), fallos respecto a las pruebas nucleares de India en los 90 y el bombardeo estadounidense de una planta farmacéutica en Jartum en 1998, entre otros casos. Muchas veces no es error de dato, sino error de interpretación en la que el sesgo ideológico o político y el “wishful thinking” aleja de manera evidente de la omnisciencia.

  • 14  Para la relevancia de aquellos hechos 30 años después, Kornbluh, Peter, “U.S. Leaders are Using Pi (…)

16La discusión (o la afirmación gratuita) sobre estos asuntos oculta a veces una parte del problema, a saber, los intentos por parte del gobierno de los Estados Unidos de penetrar ideológicamente a sus periferias y obtener de ellas la información necesaria para mantener dicha estructura de poder, usando para ello los fondos de investigación y becas para universitarios. Ése fue el caso del Proyecto Camelot en los años 60. Organizado desde la American University, de Washington DC, y con reconocidas conexiones con el Pentágono, pretendía implicar a investigadores de todo el continente americano para intentar “predecir e influir políticamente en aspectos significativos del cambio social en las naciones en desarrollo del mundo” y, en particular, en América Latina. Entre esos aspectos estaba “la guerra interna” (guerra civil, revolución) y la “confianza en los gobiernos que pudiera dar paso a una guerra interna” (y un cambio de gobierno). Para ello, tendría que “establecer la posibilidad de prescribir las características de un sistema para obtener y usar la información esencial necesaria” para conocer el potencial de un levantamiento interno o una caída de gobierno que llevara a un enfrentamiento interno. No hace falta mucha malignidad para entender que lo que pretendían, dentro del esquema de la Guerra Fría, era evitar que los gobiernos pudieran caer en la órbita “del otro lado”. Un asunto más geopolítico que ideológico, pero que se presentaba como ideológico, como lucha del Bien contra el Mal, y se le ocultaba el interés económico que podían tener algunas empresas, del tipo ITT, en mantener determinadas situaciones o en evitar otras, como fue el caso del Chile de Allende14. Situado en plena Guerra Fría, el proyecto se inscribía en una corriente anterior y posterior de uso de las ciencias sociales en función de los intereses de la “diplomacia pública” que, en aquel momento, incluía la creación de la “imagen del enemigo” apropiada y el poner dificultades a los gobiernos que pudieran no estar en la línea de los intereses nacionales de los Estados Unidos, es decir, de sus elites dirigentes y sus grupos dominantes.

  • 15  Johan Galtung denunció el proyecto durante su estancia en la FLACSO en Chile. Véase la bibliografí (…)

17El tema es interesante porque generó una abundante literatura que, con el tiempo, se ha intentado ocultar15. Pero era un caso en el que todos los actores implicados vieron cómo sus estrategias quedaban claras y visibles, incluyendo la de los “izquierdistas” latinoamericanos que, con tal de conseguir fondos para investigación, aseguraban que “engañarían” a los estadounidenses con los resultados, cosa poco creíble y que más muestra el grado de “izquierdismo” en aquellos momentos de Guerra Fría. El Proyecto Camelot fue también interesante por su excepcionalidad. No fue, ciertamente, excepcional por sus pretensiones, objetivos y medios universitarios, sino por el escándalo que suscitó, y no sólo en la prensa chilena, hasta tener que ser suspendido. Otros proyectos semejantes, anteriores y posteriores, tuvieron mejor suerte y han funcionado sin mayores dificultades y con la colaboración de todos los implicados y es probable que sigan funcionando.

  • 16  Antigua, Aruba, Bahamas, Colombia, Cuba, el Ecuador y el Perú aparecían en las listas de instalaci (…)

18No se puede exagerar su omnipresencia, aunque la presencia es real. Basta ver su despliegue militar (las bases en todo el mundo), empresarial, cultural (entretenimiento) y político (La Embajada es sólo una). Para el caso del despliegue militar, su Ministerio (Departamento) de Defensa publica anualmente un Base Structure Report en el que, no sin ambigüedades, expone la situación y alcance de la presencia militar estadounidense en el mundo. En 2005, el ministerio reconocía poseer un total de 64.889 instalaciones en todo el mundo, con un valor de casi 82 mil millones de dólares, situadas en los 50 Estados y los 7 territorios estadounidenses y en 39 países extranjeros con 16 instalaciones grandes, 22 medias y 699 pequeñas, y un total de 737 fuera de los Estados Unidos16. Este exceso de presencia es visto, en perspectiva histórica y comparando con la decadencia de España y, después, de Inglaterra, como un síntoma de decadencia, razón por la que bajo la Base Realignment and Closure (BRAC), algunas de estas bases se han cerrado, aunque simultáneamente otras se han abierto –por ejemplo en Irak–.

  • 17  A la posible decadencia de los Estados Unidos como potencia hegemónica se añade la posibilidad de (…)

19La mayor exageración, de todas formas, consiste en pensar que su poder es eterno. La referencia al fin del Imperio Español o del Imperio Británico es obligada y las semejanzas en sus auges hasta el cenit son evidentes como, para muchos, también lo son las semejanzas en lo que se refiere a decadencia. Las potencias hegemónicas anteriores (aunque algunos autores no sitúan a España como hegemónica en el siglo XVI, sino a Portugal) pasaron. No es seguro que la hegemonía de los Estados Unidos vaya a pasar también y ése ha sido, precisamente, el proyecto de los neoconservadores que llegan al gobierno con George W. Bush: el de conseguir que el siglo XXI sea un nuevo siglo estadounidense como lo fue el siglo XX. De hecho, algunos historiadores discuten sobre si hay que considerar el siglo XX como un siglo corto (de 1917 a 1991, es decir, lo que duró la Unión Soviética, y, por tanto, un siglo que ya terminó) o un siglo largo (desde 1898 hasta nuestros días, es decir, lo que llevan los Estados Unidos, pero que no habría terminado). En el Project for a New American Century los neoconservadores establecieron los objetivos hegemónicos y los medios (básicamente militares) para lograrlos. Hay razones comparativas para pensar que eligieron el instrumento equivocado y que su decadencia ya empezó realmente a principios de los años 70. Es difícil saber si va a ser así. Pero este tipo de discusiones muestra lo alejada de la inmutabilidad que es la hegemonía de los Estados Unidos. Como lo fueron todas las anteriores17.

Sobre los poderes mundiales

20Con independencia del destino que aguarde a los Estados Unidos a escala mundial, lo que sí tendría que estar claro es que el poder mundial no tiene un carácter único. Incluso en sus circunstancias actuales, los Estados Unidos necesitan de los aliados y, al mismo tiempo, se ven limitados por ellos.

El primer elemento que salta a la vista, entonces, en algunos de los diagnósticos “teológicos” es precisamente la atribución de un carácter único (monoteísmo) al poder mundial. Es propio de intelectuales, pero no de políticos, que sí saben de la complicación a la que tienen que enfrentarse aunque, por cuestiones de comunicación, tiendan a simplificar el mensaje para ser comprendidos y aceptados.

Desgraciadamente para el analista empírico, el poder mundial se encuentra más dividido de lo que la parsimonia analítica requeriría, de forma que aparecen numerosos actores o partes en la escena mundial cuyas relaciones no son siempre tal claras como alguna apresurada teorización haría suponer.

  • 18  Hay unos 819 grupos étnicos que superan el 1 % de la población del país en el que se encuentran. S (…)
  • 19  La lista de “países pobres muy endeudados” que daba el Banco Mundial en 1996 incluía a Benín, Boli (…)

21Tenemos, cierto, los Estados. Unos 200, aunque su número esté sujeto a discusión por las diferentes definiciones de que disponemos y los distintos criterios de adjudicación de tal entidad (Piénsese que si para ser Estado hace falta ser miembro de las Naciones Unidas, la Confederación Helvética –Suiza- no habría sido Estado hasta muy recientemente). Una primera perspectiva sistémica a partir de los Estados es lo que, erróneamente, se llaman relaciones “internacionales” como si dichas relaciones fuesen entre naciones, cuando muchos Estados están compuestos por entidades cuyos líderes piensan serlo de una nación18. Mucho más interesante es considerar que dentro de esos Estados podemos hacer la distinción entre países centrales y países periféricos y se puede introducir la categoría de semi-periféricos para cubrir con ello a lo que en las clases sociales se llamarían “clases medias”. El problema reside en que es fácil dar nombres de países que, claramente, se clasifican en cada una de esas categorías y, sin embargo, no cesan las discusiones sobre su lista completa y no está claro dónde habría que situar a más de un país19.

  • 20  África sobre todo y también parte de Asia eran “pueblos esclavos”.

22Podríamos suponer, a beneficio de inventario, que los países centrales son los que forman parte de la OCDE, Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, que, desde la presidencia de Salinas de Gortari, incluye a México. Son, digamos, los países industrializados, ricos o enriquecidos, con poder a escala mundial como para establecer las reglas del juego y cambiarlas cuando más les conviene. Es evidente que, en muchos casos, estos países actúan de acuerdo para mantener el status quo, que es lo que les conviene. Sin embargo también tendrían que ser evidentes sus numerosos conflictos económicos y políticos, en particular cuando se los ve agrupados en torno a los tres centros económicos del mundo y que vienen a coincidir con las tres regiones en las que Orwell dividía su mundo en su Mil novecientos ochenta y cuantro, a saber, Oceanía (Estados Unidos con los anglosajones, en especial Inglaterra, y el resto del continente americano), Eurasia (desde Portugal hasta el fin de Siberia) y Estasia (China-Japón)20. Un análisis atento de las relaciones entre estos tres “mundos” hace ver que no siempre actúan de consenso y que los conflictos son más que frecuentes entre ellos, con la misma dinámica de alianzas de dos contra uno que Orwell suponía en su obra.

23Pero pensar que Eurasia es una entidad homogénea y que actúa como un solo actor es también condenarse a no entender la dinámica del poder mundial: además de la problemática relación de alianza-conflicto entre la Unión Europea y Rusia, un repaso somero a la política exterior de aquélla demuestra que, dentro de la misma, se vuelven a producir los conflictos o, por lo menos, los disensos. Fue muy claro con respecto a la ocupación de Irak bajo el segundo presidente Bush, pero también lo es en torno a los presupuestos, la posible constitución, las políticas económicas y demás campos en los que se ve que la Unión Europea carece de entidad para ser considerado un actor sin fisuras, más allá de estar dotada de una moneda común y de ciertos acuerdos sobre las fronteras interiores que, por cierto, no afectan a todos los 25 miembros. Por lo demás, estos asuntos (también el del euro) que no tienen por qué ser eternos y podrían sufrir cambios, retrocesos e incluso desaparición.

  • 21  Es conocido el papel directo jugado por empresas multinacionales (petróleo, diamantes, minerales, (…)

24El carácter plural del poder mundial puede verse también tomando en consideración otro de los actores que la versión “teológica” a veces privilegia. Se trata de las multinacionales o transnacionales, sin hacer cuestión aquí de las diferencias que pueda haber entre una palabra y la otra y simplemente refiriéndonos a las empresas que actúan en más de un país. Aquí la cifra aumenta de manera considerable: probablemente existan unas 60.000 empresas que encajan en tal definición. Es sabido que no todas tienen el mismo volumen, pero también es sabido que muchas de ellas tienen cifras de ventas superiores al producto interno bruto (PIB) de muchos países, lo cual da una idea de su capacidad para tomar decisiones, chantajear, corromper gobiernos, movilizar recursos21. Un ejemplo tendría que ser suficiente: Sumando el PIB de los 80 países más pobres se llega difícilmente a la cifra de ventas de las 10 primeras empresas farmacéuticas. Otro ejemplo: Mitsui, Itochu, Mitsubishi, Toyota o Marubeni tienen unas ventas brutas que superan el PIB de Nueva Zelanda, Pakistán, Portugal, Venezuela o Egipto.

  • 22  Probablemente ahí estuvo la debilidad de la Unión Soviética y sus satélites: la incapacidad de pra (…)

25La relación entre las empresas multinacionales tiene algún elemento en común con las relaciones inter-estatales, además del hecho de formar redes, ejercitar alguna forma de coordinación en el mercado o incluso que algunas ejerzan sobre las otras lo que entre Estados se llamaría hegemonía. Es fácil imaginar que, entre estas empresas, hay diversas formas de acuerdo básico y de fondo para mantener el orden mundial en los términos que más les favorezcan. Pero es igualmente fácil de entender que, por el mero hecho de estar relativamente en el mercado, su competencia lleva, a veces, al conflicto. Hay acuerdos, públicos o escondidos, para acercarse lo más posible a la situación ideal para una gran empresa que es la del monopolio pero, como no siempre se puede lograr, se procura paliar mediante acuerdos para mantener, simultáneamente, el orden (el poder) y la competencia, que puede ser incluso feroz. Hay una larga tradición, desde Adam Smith a Fernand Braudel, que analiza este segmento de la economía y sus ramificaciones hacia el poder político y cultural. Pero nunca atribuyéndole un carácter monolítico que no tiene, aunque sí reconociendo que son instituciones relativamente ajenas al mercado libre y que se entienden mejor si se las ve como practicantes de la planificación central22.

26Existe también la tendencia a citar, fuera de contexto, lo de “lo que es bueno para la General Motors es bueno para el país”. La frase exacta era: “lo que es bueno para el país –Estados Unidos– es bueno para la General Motors y viceversa”. Fue, en realidad, una manera de contestar que tuvo Charles Edwin Wilson, presidente de GM, cuando, en 1953, fue nombrado Secretario de Defensa del General Eisenhower y quiso explicar ante el Senado la ausencia de conflicto de intereses entre la mayor empresa en aquel momento en los Estados Unidos y los intereses de dicho país. La cita que ahora se hace lo es en el sentido de que la relación entre las empresas multinacionales y los gobiernos de los países donde se han originado son relaciones de colaboración cuando no de sumisión de los gobiernos a las multinacionales. Se quiera o no, siempre resuena el dicho: “el gobierno es el consejo de administración de los negocios de los burgueses”. Pero no siempre es así. La relaciones gobierno-empresa (como se ha visto en el caso Microsoft) no siempre son tan cooperativas, aunque son conocidos los casos en los que la política exterior de algunos países en el terreno de la cooperación (al desarrollo, educativa) es una continuación de su política económica por otros medios y a favor de las propias multinacionales. Pero sería erróneo atribuir un carácter u otro (cooperativo o conflictivo) antes de haber analizado el caso concreto.

  • 23  Petróleos de Venezuela S.A. tiene empresas subsidiarias hasta en los Estados Unidos. A través de u (…)
  • 24  Se ha sugerido que la denuncia de los subsidios europeos a su propia agricultura se encontraba en (…)

27El mayor error, de todas maneras, consiste en identificar multinacionales con países centrales, haciendo de la lucha contra las multinacionales un elemento de la lucha contra el poder de los países centrales y convirtiendo la lucha contra los países centrales en una lucha contra las multinacionales. El problema reside en las multinacionales que tienen su origen en países periféricos. Petrobras, Pedevesa23, Pemex, Enersis o la Companhia Vale do Rio Doce son casos notorios. De hecho, algunas luchas en los países centrales a favor de los países periféricos son en realidad luchas a favor de las multinacionales de los países periféricos24.

Sobre las clases sociales

28La palabra “clases sociales” cubre dos fenómenos diferentes. Por un lado, se refieren al resultado de ordenar a los individuos (o familias) en un contexto determinado, normalmente un Estado, según criterios de renta, educación, residencia, raza (en algunos países) y demás criterios que definen un “arriba” y un “abajo”. La tradición arranca, por lo menos, de Pareto. Una vez colocados en ese continuo, es tarea del investigador, buscando correlaciones con otros comportamientos significativos (voto, ideología, consumo), dividirlos en subconjuntos (alto, medio y bajo) que, a su vez, pueden ser subdivididos (clase media alta, media media, media baja). En la literatura se les llama clases, pero parece más aconsejable llamarlas “estratos sociales” para distinguirlos de otra conceptualización de la desigualdad social que son las clases en el sentido marxiano de la palabra. Las clases serían conjuntos disjuntos, normalmente basados en la propiedad o gestión de los medios de producción. Si los estratos son entidades continuas y se pasa de uno a otro de forma gradual, las clases tienen un carácter discontinuo. Como en los estratos, los individuos podrían cambiar de clase, pero aquí lo importante es la estructura, no el individuo y su movilidad social o desclasamiento, y en particular su relación conflictiva, normalmente de los de “arriba” contra los de “abajo” y sólo en contadas ocasiones en la dirección contraria.

29Desgraciadamente, no hay datos suficientes para extender estas consideraciones a la escala mundial. Por diversas razones (prácticas, políticas y teóricas), el estudio de los estratos y de las clases ha quedado confinado al nivel del sistema social o de la formación social históricamente determinada, que son las formas paralelas de referirse al ámbito social cubierto por la estructura administrativa de Estado. Se puede, de todas formas, avanzar alguna consideración sobre las clases sociales (como fuente de poder) a escala mundial.

30Utilizando lo que en el sistema social se llaman estratos, hay intentos de indagar sobre la desigualdad de rentas a escala mundial y, así, se sabe que las tres personas más ricas del mundo tienen una fortuna equivalente a la de los 600 millones de personas que están entre los más pobres. Los datos de los más ricos, más o menos se conocen gracias a las revistas que, en términos más periodísticos que rigurosos, publican cada año la lista de los que suponen se encuentran “arriba” en la escala mundial. Los datos sobre los pobres son todavía más problemáticos. Es cierto que el Banco Mundial o el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo publican sus informes igualmente anuales con la estimación de pobres que hay en el mundo, estimación que es el resultado de sumar las estimaciones hechas en cada uno de los países y, por lo general, con metodologías diferentes para los países enriquecidos y los países empobrecidos. Ha habido, curiosamente patrocinados por el Banco Mundial, algunos intentos de estimar la pobreza en el mundo utilizando como unidad a las familias con independencia del país en que viviesen, es decir, comparándolas todas con todas. Es un ejercicio interesante, pero muy limitado en fuentes, tiempo y resultados. En todo caso, como sucede con todos estos enfoques basados en la estratificación, excluyen, manifiesta o subrepticiamente, la cuestión de la relación entre los extremos y, lo que es más claro, su posible relación de poder, por otro lado difícil de reconocer desde el momento en que las posiciones son decididas por el investigador basado en criterios, en el mejor de los casos, estadísticos.

  • 25  La Cámara de Comercio Internacional fue fundada en 1919. El Grupo Bilderberg, fundado en 1952, tie (…)
  • 26  Ilustraciones: Gerhard Schröder, ex-canciller alemán, aceptando la presidencia de la North Europea (…)

31Las clases sociales, en cambio, son una relación. Y trasladadas a la cuestión del poder mundial también. En un extremo, estaría lo que algunos han llamado la “cosmocracia”, una elite mundial, cosmopolita, relativamente reducida, con capacidad de organización para imponer y mantener su posición, con claro acceso a los poderes del Estado y a los medios de comunicación, es decir, con posibilidades de ejercer el poder remunerativo, político, simbólico y coercitivo, posibilidades que se convierten en realidad de manera continua. Sus organizaciones más conocidas serían el grupo Bilderberg, el Foro Económico de Davos o la Comisión Trilateral25, aunque tal vez un repaso a los miembros del Grupo Carlyle dé una idea más cabal de qué es la clase alta a escala mundial. Lo preocupante es lo poco que sabemos del funcionamiento de esta clase que relativiza la diferencia entre Norte y Sur, que se encuentra transnacionalizada y cuyos miembros pueden jugar simultáneamente con diferentes empresas multinacionales26. Como las clases sociales en las formaciones sociales (por seguir con la terminología marxista), esta clase mundial no necesita entrar en conspiraciones clandestinas: saben bien lo que conviene al grupo, cosa que no sucede al otro extremo de la relación, “los parias de la Tierra”, “damnés de la Terre”: los parias mundiales no tienen organización, no son cosmopolitas (es falso que “los proletarios no tienen patria”, como pretendía el Manifiesto Comunista, ya que los proletarios son muy nacionalistas) y aunque fuera una “clase en sí”, es evidente que no son una “clase para sí”, estando muy lejos de ser las “classes dangereuses” que el proletariado pareció ser en Europa a finales del siglo XIX y principios del XX.

32Por eso es preciso considerar qué contrapoderes pueden estar generándose a escala mundial y, vista la ausencia de “clases peligrosas”, quedan dos posibilidades abiertas. En primer lugar, la de una mayor organización e incidencia de los Foros Sociales, de momento formados, básicamente, por clases medias. Son movimientos (o movimiento de movimientos) todavía incipientes pero que han llegado a preocupar a los “otros Foros” por si conseguían alguna victoria más en la batalla por los “corazones y mentes”, en la pelea propagandística por trasmitir una determinada visión mítica de la realidad. Como ha indicado Susan George, esa visión puede ser objeto de lo que ella llama “efecto Drácula”, es decir, de la dificultad de sobrevivir cuando se la expone a la luz del sol, y los sucesivos Foros Sociales han pretendido ir más allá de la propaganda producida desde la otra orilla. Que para ello hayan podido caer en el mismo mecanismo y hayan generado sus propios mitos, es otra cuestión que ahora no nos ocupa. En segundo lugar, se están organizando contrapoderes basados en criterios étnicos/ identitarios/ religiosos, todavía más incipientes que los representados por los Foros. Si es pronto para saber a dónde pueden llegar éstos últimos, más lo es para aventurar a dónde pueden llegar aquellos nuevos movimientos que puede representar Evo Morales en Bolivia.

33En todo caso, la introducción de las clases sociales a escala planetaria hace ver, como con el caso de las multinacionales, las limitaciones de las fáciles dicotomías Norte-Sur o Centro-Periferia cuando se las ve como divisiones geográficas o referidas a países o Estados. Lo que muestran fenómenos como el huracán Katrina en Nueva Orleáns o los desórdenes públicos primero en París y después en diversas ciudades francesas, es la presencia del Sur en el Norte o de la periferia en el Centro. Cierto que desorganizado y sin coordinación, pasivo o nihilista, tal vez sin proyecto, pero sus situaciones son propias del Sur o de la periferia, no del Norte o del Centro.

34Son curiosas, a este respecto, las semejanzas entre el caso de las bombas del 7 de julio de 2005 en Londres, la quema de coches y enfrentamientos con la policía iniciados en una barriada de París y extendidos a toda Francia también en 2005 y, en grandes ciudades españolas, los grupos organizados de jóvenes, más o menos violentos, del tipo Latin Kings, Ñetas o Mara Salvatrucha que ya tienen a su haber algunos enfrentamientos violentos e incluso una muerte, la de un joven colombiano asesinado en Barcelona, España, en 2004. Es obvio que se trata de situaciones muy diferentes, pero puede ser interesante ver qué puedan tener en común.

35El parecido más evidente es que se trata de jóvenes. Eso no se discute, pero tendríamos ya que preguntarnos por qué a esa edad y por qué básicamente varones. Se presentan varias respuestas, incluyendo el ya conocido dato de la relación entre delincuencia violenta y testosterona que, por supuesto, no hay que tomar como determinista (el porcentaje de mujeres está aumentando) pero que exige alguna reflexión sobre la edad de testosterona, violencia y accidente de circulación. Y, por supuesto, está la consideración del elemento de mayor irracionalidad que acompaña a la adolescencia. Pero algo más tiene que haber.

36El segundo elemento es que se trata de inmigrantes y ahí ya empieza el enredo. Primero, porque algunos no lo son, al decir de los responsables policiales (por lo menos en el caso de las maras catalanas o madrileñas, hay miembros indígenas y lo mismo se pueda decir de los desórdenes franceses). Pero es que la mayoría de estos jóvenes (y ése es el problema) no son inmigrantes si por inmigrante se entiende el que ha nacido en un sitio y se va a vivir en otro. Los que los responsables llaman inmigrantes son personas nacidas, respectivamente, en Inglaterra, Francia y España o llegadas desde muy niños. El que se les llame inmigrantes indica dónde está el punto: estos varones están siendo etiquetados. Se les llama inmigrantes sin serlo.

37En tercer lugar, se ha dicho que los dos primeros casos muestran el fracaso de las políticas de asimilación inglesas y francesas (nada se dice de las españolas, tal vez porque no existen). La cosa es curiosa: ambas políticas no pueden ser más diferentes. Los ingleses han optado por el “multiculturalismo”, es decir, por el respeto absoluto a las diferencias culturales. Digamos que “a cada cual, su religión”. Los franceses, en cambio, optaron por el republicanismo: no hay “identidades” sino ciudadanía, y los ciudadanos son todos iguales ante la ley en un Estado centralizado y totalmente laico, razón por la que se prohibe el velo en las escuelas en las que no se debe manifestar ninguna religión. Está claro que los modelos enfrentados en España no encajan en ninguno de éstos.

  • 27  Son algo diferente los enfrentamientos callejeros, como los de Los Angeles en 1992 o los de Sidney (…)

38En cuarto lugar, el supuesto fracaso de las políticas de asimilación muestra que la cuestión de la cultura/religión no es tan importante como se ha tenido que soportar en estos años de identidades, multiculturalismo e interculturalidad27. Lo importante, si hemos de hacer caso a algunos de los implicados, es la situación de rechazo en que viven esos supuestos “inmigrantes”. El problema no es cultural: es económico (empleo), político (participación), social (servicios) y urbano (vivienda). Se resume en la frase escuchada a uno de los muchachos parisienses en perfecto francés: “Cuando ven mi apellido, me niegan el trabajo”. Eso se llama racismo, y el racismo, de una forma u otra, suele estar relacionado con las clases sociales: la diferencia entre un jeque árabe en Marbella, España, y un moro en los suburbios de Madrid no es cultural, sino de clase. No hay “racismo” frente el primero y sí lo puede haber contra el segundo, razón por la que puede sospecharse que algunos planteamientos culturales (religiosos, identitarios, lingüísticos) tienen como función, por lo menos latente, el ocultar la existencia de las clases sociales.

  • 28  Según el modelo centroamericano, a su vez seguidor del modelo estadounidense donde tanto las maras (…)

39Y ahí se llega a lo que parece el meollo: la situación en la que viven esos jóvenes es de frustración continua, la frustración genera agresividad y la agresividad se puede dirigir hacia uno mismo (depresión) o hacia fuera (violencia en sus distintas formas, desde la física a la verbal, pasando por el “bullying” o acoso escolar). Y ahí está claro que empiezan las mayores diferencias: los “musulmanes” ingleses se volvieron hacia una determinada versión del Islam, los “latinos” catalanes o madrileños reaccionan generando un grupo28con el que se sienten identificados y en el que encuentran apoyo, y los jóvenes franceses se dejan llevar por la rabia que tiene como primer objeto a los coches de sus convecinos, amén de autobuses y enseres públicos. Por supuesto que no todos los “musulmanes”, “latinos” y “banlieusards” reaccionan así, pero los que lo hacen se ven mucho.

40Su violencia no es justificable ni hace falta culpabilizar a la sociedad, pero sí es comprensible y más si es retransmitida en directo creando así modelos de comportamiento para los que tienen como guía a la televisión. Guía que también es fuente de frustración adicional (no consiguen lo que en ella se les promete). Y recuérdese que antes de que se produjeran esos hechos, ya había películas que relataban estéticamente esos acontecimientos y ya había habido casos parecidos en otros sitios.

41Contrariamente a estas reacciones paradigmáticas de la periferia del Centro, y ahí sí que organizado y coordinado, activo, pragmático y con proyecto, existe el Norte en el Sur o el centro en la Periferia representado por los hiper-ricos relativamente localizados en países de la Periferia pero que comparten con sus colegas del Norte el pertenecer al Centro. Sin duda que se pueden encontrar en la realidad elementos imperialistas, pero probablemente serían más duros si no fuese por la presencia de estos “caballos de Troya”, a veces más depredadores que sus contrapartes del Norte, que evitan contribuir al Estado periférico con sus impuestos, pero que tienen al Estado como un instrumento más para lograr sus objetivos y con una actitud hacia él parecida a la que el hacendado tiene sobre su hacienda.

  • 29  Recuérdese lo dicho sobre el carácter simultáneamente conflictivo y colaborador de las relaciones (…)

42Desde este punto de vista, el Estado nunca ha llegado a ser la institución obsoleta que algunos globalizadores predicaron. Nada más alejado de la realidad. La institución del Estado (y el sistema insterestatal) forma parte inseparable del funcionamiento del sistema mundial que hemos conocido durante los últimos 500 años por lo menos, y las elites (tanto del Norte como del Sur, es decir, la cosmocracia) toman buena cuenta de ello: necesitan al Estado para resolver algunas cuestiones locales (orden, salarios) y utilizan al Estado en la lucha por arrebatar la hegemonía a las elites de otros países29.

Sobre el poder mundial del futuro

43Nada hay permanente en la vida social. Mapping the Global Future 2020, publicado por un “think tank” de la CIA en diciembre de 2004, recogía los resultados de diversas consultas a las contrapartes del Reino Unido, Canadá, Australia y Nueva Zelanda y de los talleres llevados a cabo en el Reino Unido, Suráfrica, Singapur, Chile y Hungría. Después de este ejercicio de prospectiva, los cuatro escenarios en los que se podría desarrollar un futuro a 15 años vista eran los siguientes:

1.- Pax Americana: escenario en el que el predominio de los Estados Unidos sobrevive a los cambios radicales en el panorama político global y permite dar paso a un nuevo orden global e incluyente haciendo frente a las demandas de energía y al agotamiento de la unipolaridad estadounidense.

2.- El mundo de Davos: aquí se ilustra el modo con que un fuerte crecimiento económico, liderado por la China y la India, puede remodelar el proceso de globalización dándole un rostro menos occidental, trasformando el campo de juego político, pero manteniendo las desigualdades sociales.

  • 30  Es decir, normas y valores que actúan en favor de los intereses de la cosmocracia.

3.- Un nuevo Califato: es un ejemplo de cómo un movimiento global alimentado por políticas “identitarias” de radicalismo religioso se convierte en una amenaza a las normas y valores occidentales que constituyen el fundamento del sistema global30.

4.- Ciclo del miedo: en este escenario crece la preocupación por el terrorismo internacional y los conflictos internos hasta tomar medidas de seguridad extremas para prevenir ataques mortales y hasta producir un mundo orwelliano con nuevos centros de poder mundial.

44El panorama global para 2020 incluye algunas certezas (siempre relativas) y algunas incertidumbres, entre las que se pueden destacar las siguientes, dispuestas de modo que se perciban las contraposiciones:

Certezas relativas

Incertidumbres clave

La globalización se hace menos occidental

Si los países asiáticos consiguen establecer nuevas reglas del juego

Auge de Asia y aparición de “pesos medios”

Si el auge de la China y la India se produce suavemente

Poco probable, la escalada entre grandes potencias que llegue a una guerra toral

Si la Unión Europea se convierte en una superpotencia

Estados Unidos seguirá siendo el actor más poderoso

Si otros países desafiarán más abiertamente a Washington

45Dos son los elementos que conviene resaltar como aquellos que marcan una mayor diferencia con un ejercicio similar publicado el año 2000, Global Trends 2015. Por un lado, ahora se le atribuye a una determinada versión del Islam un papel que antes no se le atribuía. Es cierto que en Global Trends el Islam está presente, pero no como para definir uno de los escenarios como sucede con Mapping the Global Future. Por otro, la relativa decadencia de los Estados Unidos prevista en los cuatro escenarios de Global Trends aunque acompañada de la constatación de que se trata de la primera potencia económica, es sustituida ahora por esta presencia de los Estados Unidos como el más poderoso de la Tierra en todos los campos (“US will remain single most powerful actor economically, technologically, military”), siendo un elemento a discutir si otros países se atreverán a desafiar abiertamente al gobierno de Washington, como aparece en la última fila del cuadro elaborado para esta ocasión a partir de sus datos.

46Lo interesante de estos ejercicios, para lo que aquí interesa, es la constatación de contrapoderes y, sobre todo, la posibilidad de que la China sustituya a los Estados Unidos como potencia hegemónica. En tal caso, con “una globalización menos occidental” y unas nuevas reglas del juego impuestas por la nueva potencia, la naturaleza del poder mundial y de los poderes mundiales sufriría un tan notable cambio que convertiría en obsoleto casi todo lo dicho en el presente trabajo. Eso no sucedería si fuese la Unión Europea la que sustituyese a los Estados Unidos. Pero no parece probable, aunque aparezca entre las incertidumbres del ejercicio de la CNI. Incluso hay razones para dudar sobre la permanencia de esa Unión y para pensar en su desmembración.

  • 31  En la lista de “civilizaciones” de Samuel Huntington, América Latina (como África –negra-) aparece (…)

47La China podría convertirse (con o sin el Japón, con o sin la India) en potencia hegemónica. Tal posibilidad podría ser precedida por una guerra mundial como sucedió en las anteriores mutaciones globales que dieron paso a la hegemonía de Inglaterra primero y a la de los Estados Unidos después. En tal eventualidad, las Ciencias Sociales (hoy “eurocéntricas”, es decir, centradas en los Estados Unidos) tendrían que cambiar su percepción de clases y estratos sociales. La razón estriba en que dichos conceptos nacieron de una determinada tradición “occidental” y ha sido siempre complicado, si no imposible, aplicarlas a contextos diferentes (por ejemplo, el latinoamericano31) con tradiciones de desigualdad social distintas.

48De todas formas, el posible auge de la China hasta ocupar la posición de potencia hegemónica exige dos comentarios. En primer lugar, que el Planeta no va a poder soportar unos esquemas de consumo en la China, con sus actuales 1.300 millones de habitantes, semejantes a los que tienen en la actualidad los países llamados industrializados, es decir, los centrales. Dentro de 25 años, de mantenerse la tendencia actual, la China estaría consumiendo 99 millones de barriles de petróleo al día mientras la producción mundial en 2005 es de 84 millones al día, y tendría 1.100 millones de coches que es superior a la actual flota mundial de 800 millones. Para esa fecha, según Greenpeace, la China alcanzaría a los Estados Unidos como primer emisor de gases que causan el calentamiento global. Si la China se “desarrolla”, la especie humana tendría mayores problemas de supervivencia de los que ya tiene en la actualidad.

49En segundo lugar, el paso de un centro al otro (en el caso de que pudiera producirse) no es una ruptura total entre la estructura del poder mundial actual y ése posible: De hecho, una parte importante del crecimiento económico actual de la China se está haciendo con capital que proviene de países centrales en general y de los Estados Unidos en particular. De esa forma, las elites de los países centrales mantienen su posición, pueden “echarle la culpa a la China” (“China bashing”) y toman posiciones con respecto a los diferentes países como instrumento para mantener el poder a escala mundial que no es de países sino de clases. El sistema mundial contemporáneo, tal y como ha funcionado por lo menos durante los últimos 500 años, es como el ave fénix: renace de sus cenizas, aunque nadie puede asegurar que lo haga indefinidamente.

El tao del poder

  • 32  Matteo Ricci fue el iniciador de este intercambio entre dos culturas y Joaquín Bouvet el que trans (…)
  • 33  En Leibnitz, como en los chinos, faltaba el elemento histórico.

50La dialéctica como instrumento de conocimiento de la realidad y no sólo como instrumento para la discusión, llegó a Europa –y a Leibnitz– de manos de los jesuitas que habían quedado fascinados con la cultura china32. Aunque Leibnitz resultara demasiado escolástico para Hegel, el hecho es que en éste influyeron las nuevas ideas aunque las trasformó, para lo que aquí nos interesa, como lo hizo Marx33. Ambos pensaron que llegaría un momento en que las contradicciones dejarían de existir. El primero, idealista, creyó que si la Historia de la Humanidad es la historia de la lucha de las ideas, cuando ésta desaparezca, se habrá llegado al “fin de la Historia”. El segundo, materialista, creyó que si la historia de la humanidad es la historia de la lucha de clases, cuando las clases desaparezcan, se habrá llegado al “fin de la historia”. Ningún pensador chino, conocedor de las enseñanzas de Lao Tsu y su Regla celeste, podría estar de acuerdo. Mao Dsedong tampoco, y por eso escribió “Sobre la resolución de las contradicciones en el seno del pueblo”: siempre habrá contradicción representada por el yin y el yang que, cada uno de ellos, lleva en su interior a su contrario en cuyo interior sigue existiendo masculino-femenino, día-noche, yin-yang. El Tao no tiene fin: en el interior de cada contradicción hay más contradicciones. Y el Tao es eterno: no puede haber un “fin de la historia”.

Vayan unas reflexiones finales sobre el poder mundial:

1.- El poder mundial no puede entenderse sin referencia al no-poder mundial que recibe, acepta, discute o rechaza las “órdenes” de aquél. El poder es una relación (oposición, interdependencia, “dialéctica del amo y el esclavo”), no una característica intrínseca de un determinado actor social individual o colectivo.

2.- Una parte importante del poder mundial reside en su capacidad de hacerse admitir y en su habilidad para presentarse como única posibilidad, sin alternativas.

3.- La conexión entre poder y no-poder mundiales se establece porque dentro del poder hay elementos del no-poder y dentro del no-poder hay elementos de poder. No hay omnipotencia absoluta frente a impotencia absoluta.

4.- La comprensión del todo es anterior a la comprensión de las partes (el todo es más que la suma de las partes). Es la posición del elemento en el conjunto lo que le da sentido, no sus características aisladas, por más que importantes. Hay diferencias entre el huevo y la piedra, pero si no se aplica el calor del Sol, aquél no se puede empollar.

5.- Las dicotomías al uso no tienen por qué ser las más adecuadas a la realidad. Por ejemplo, Norte-Sur o Centro-Periferia, entendidas administrativa o geográficamente, impiden ver la presencia del centro en los países de la periferia y de la periferia en los países centrales.

6.- Dentro del poder mundial hay contradicciones que es preciso conocer: dentro de los países centrales, entre los mismos por situarse a la cabeza del sistema; dentro del centro (“desterritorializado”) y dentro de la periferia.

7.- La distinción entre el sistema económico, el político, el cultural y el militar es útil para ver cuatro lógicas diferentes, pero no parece aconsejable hablar de un poder económico, otro político, otro cultural y otro militar, separados los unos de los otros, sino de constelaciones de esos poderes en actores particulares formando delineaciones concretas y diferenciadas, al modo de los 8 trigramas o de los 64 hexagramas del I Ching.

8.- Si el sistema mundial está en continuo cambio, también lo está el poder dentro del mismo. Todos los sistemas anteriores pasaron y, dentro del actual, otros poderes mundiales han pasado. Si es probable que el sistema mismo se acabe transformando, los poderes dentro del mismo es seguro que cambian.

9.- Ante el cambio, se pueden adoptar tres actitudes básicas: rechazarlo, acelerarlo o gestionarlo. Esas tres ideologías se encuentran tanto en el centro como en la periferia y adquieren su sentido por la posición que se ocupe en el sistema mundial y por su impacto previsible sobre la estructura de poder. Así, mitificar como divino el poder mundial es una forma de rechazar un cambio, con independencia de cómo se autoclasifique el que lo hace en el continuo derecha-izquierda de la sociología política o en la discontinuidad entre derecha e izquierda definida por Norberto Bobbio. Por supuesto, no hay razón para pensar que ese cambio será necesariamente a mejor ni para saber para quién será mejor.

10.- Hay opciones políticas frente al poder mundial: Se puede rechazar o se puede intentar modificarlo o se puede colaborar con él. Quién salga beneficiado en cada caso es una cuestión empírica, sin embargo la opción, como la anterior, se basa en valores. Pero ésa es otra historia.

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Notes

1  Ron Suskind, “Without a doubt”, The New York Times Magazine, 17 de octubre de 2004.

2  Neal Gabler, “Karl Rove: America’s Mullah”, Los Angeles Times, 24 de octubre de 2004.

3  Los Estados Unidos pierden su primer puesto cuando se calcula, a dólares corrientes, el gasto por persona: 1.419 dólares frente a los 1.551 de Israel.

4  En sus 1.000 primeros días esa guerra ya había costado 204.500 millones de dólares a los Estados Unidos y 3.000 millones de libras al Reino Unido. El Banco Mundial evaluaba en 35.819 millones de dólares el coste de la reconstrucción. 58 por ciento de los estadounidenses encuestados por Gallup en diciembre de 2005 no creían que Bush tuviese un plan claro sobre Irak, frente al 38 por ciento que opinaba lo contrario.

5  A 8 de diciembre de 2005, la cifra oficial, entre Irak y Afganistán, era de 2.390 soldados muertos y más de 16.000 heridos, más 25.289 evacuados por heridas o enfermedades no causadas por fuego enemigo.Es difícil saber el número de bajas iraquíes. Según cálculos publicados en The Lancet, juntando todas las muertes violentas se podrían superar las cien mil personas, pero el presidente Bush daba la cifra de 30.000, “más o menos”, desde el inicio de la invasión hasta el 12 de diciembre de 2005, que es la cifra de Iraqbodycount.net.

6  El comercio mundial, en 2004, debió de ascender a 10 billones de dólares, el doble que en 1990.

7  El puesto 11 lo ocupa el Brasil, seguido de Rusia. México está en el decimocuarto lugar en esta lista del CIA World Factbook.

8  El déficit por cuenta corriente acumulado ascendía, en 2003, a 3,8 billones de dólares. Se entiende que los organismos financieros internacionales (Banco Mundial y Fondo Monetario Internacional) expresaran su preocupación por la inestabilidad que esas cifras creaban en el conjunto del sistema financiero mundial. En 2004, mientras continuaba creciendo, el déficit por cuenta corriente llegó al 5,5 % de su PIB

9  El Pentágono aprobó un programa de 300 millones de dólares (100 para cada una de las empresas privadas implicadas) a iniciarse en junio de 2005 para colocar durante cinco años mensajes en los medios sin tener que decir que provenían del gobierno de los Estados Unidos y que favorecieran sus políticas

10  Es curioso que la invasión de Afganistán no haya tenido ningún impacto apreciable en las encuestas sobre la aprobación del segundo presidente Bush siendo las más “justificada”, si es que dicha palabra tiene sentido todavía. Probablemente, no se hizo ningún intento consciente de mover la opinión pública en un sentido o en otro. Y, sin embargo, la aprobación de George W. Bush siguió cayendo sin pausa entre el 11-S de 2001 y el 20 de marzo de 2003, fecha del inicio de la ocupación de Irak.

11  Bill Clinton dijo en diciembre de 2002 en un discurso ante el Democratic Leadership Council: “Cuando la gente siente incertidumbre, antes preferirá a alguien equivocado y fuerte que a alguien débil pero que tiene razón”. La política, entonces, tiene que ser generar inseguridad y hacer creer que uno es fuerte: Quién esté en la verdad es indiferente.

12  En algunos casos, según la American Civil Liberties Union, las listas locales de supuestos terroristas se han nutrido de simples manifestantes estadounidenses contra la guerra de Irak. Es, más bien, un instrumento para amedrentar.

13  Aunque no se aplica a este caso concreto, la información obtenida mediante tortura, con independencia de su legalidad y de la legalidad de la detención previa, ha resultado una fuente adicional de errores por parte de la CIA: algunos prisioneros han tendido a “confesar” lo que sus torturadores querían oír. Ése parece haber sido el caso de Ibn al-Shaykh al-Libi poniendo en la (falsa) pista de la relación entre Al Qaeda e Irak después de una “entrega extraordinaria” (“extraordinary rendition”) trasladándole a Egipto. De todos modos, la colaboración entre Ben Laden y Sadam Husein antes de la ocupación es tan inverosímil, que llama a asombro este tipo de noticias. Probablemente los torturadores no estaban preocupados por la realidad sino por encontrar una justificación a decisiones tomadas con anterioridad, como se sabe por los memoranda de Downing Street (el “memogate”). Probablemente George W. Bush ya había decidido ocupar Irak a mitad de julio de 2002, ocho meses antes de que se iniciaran los nuevos ataques a Irak, y antes de que se recogiera (manipulara) la “evidencia”. Era lo previsto por conspicuos miembros de su gobierno y del Project for a New Amercian Century, y publicado ya en 1998.

14  Para la relevancia de aquellos hechos 30 años después, Kornbluh, Peter, “U.S. Leaders are Using Pinochet’s Playbook”, Baltimore Sun, 9 de diciembre de 2005.

15  Johan Galtung denunció el proyecto durante su estancia en la FLACSO en Chile. Véase la bibliografía que aparece en la primera nota a pie de página de Johan Galtung, “After Camelot”, Papers on Methodology. Theory and Methods of Social Research, Volume II, Copenhague, Christian Ejlers, 1979, cap. 6. Este texto fue rechazado, en 2002, para la sección “Textos Clásicos” de la Revista Española de Investigaciones Sociológicas por motivos desconocidos. El texto, publicado en castellano por lo menos en México, no ha sido publicado en España.

16  Antigua, Aruba, Bahamas, Colombia, Cuba, el Ecuador y el Perú aparecían en las listas de instalaciones.

17  A la posible decadencia de los Estados Unidos como potencia hegemónica se añade la posibilidad de que nos encontremos ante una crisis terminal del capitalismo. Hay razones para pensarlo. Pero, también por motivos comparativos históricos, hay razones para pensar que sería una de tantas veces en que se ha anunciado equivocadamente esa crisis terminal.

18  Hay unos 819 grupos étnicos que superan el 1 % de la población del país en el que se encuentran. Sobre 160 países, da una media de 5 grupos étnicos por país, con Tanzania como país con más grupos étnicos (23) aunque Papua Nueva Guinea tiene más, pero ninguno llega al 1 % de la población. La media para América Latina es de 3,52. Si la lengua es un indicador de nación, la heterogeneidad lingüística es la norma, con sólo 6 Estados monolingües, y, en el otro extremo, sabiendo que la mitad de las lenguas habladas en el mundo está en 8 países: Papua Nueva Guinea (832), Indonesia (731), Nigeria (515), India (400), México (295), Camerún (286), Australia (268) y Brasil (234).

19  La lista de “países pobres muy endeudados” que daba el Banco Mundial en 1996 incluía a Benín, Bolivia, Burkina Faso, Zambia, Uganda, Etiopía, Gana, Madagascar, Honduras, Guyana, Senegal, Nicaragua, Ruanda, Níger y Mali. Posteriormente añadieron Camboya y Tayikistán. Pero, ¿es la India un país periférico? ¿Y la China o el Brasil?

20  África sobre todo y también parte de Asia eran “pueblos esclavos”.

21  Es conocido el papel directo jugado por empresas multinacionales (petróleo, diamantes, minerales, equipamientos) en diversos conflictos armados. Por otro lado, son también conocidos los casos en los que esas empresas han conseguido convencer a gobiernos de otros países para que tomen decisiones contra el bienestar de los ciudadanos de esos países. No es difícil encontrar ejemplos en los que estén implicadas empresas como Bechtel, Repsol-YPF, Chevron Texaco o ExxonMobil o encontrarlos en Bolivia, Chile, Colombia o el Ecuador por poner algunos ejemplos. Obviamente, también hay casos en los que la presencia de multinacionales ha sido beneficiosa. Pero siempre hay que añadir “para quién y cómo”. De todas maneras, es preciso constatar la capacidad de dichos actores simplemente viendo que ExxomMobil ha podido dedicar un millón y medio de dólares para financiar al Competitive Enterprise Institute en su intento de movilizar fuerzas políticas y empresariales contra el protocolo de Kioto.

22  Probablemente ahí estuvo la debilidad de la Unión Soviética y sus satélites: la incapacidad de practicar la planificación más allá de las fronteras del Estado, cosa que las multinacionales hacen con facilidad. Durante la fase A del ciclo Kondratiev, la Unión Soviética tuvo tasas de crecimiento superiores a las de los países industrializados occidentales, pero a partir de la fase B (1968 ó 1973, según los cómputos) comenzó su decadencia económica. Las fases A suelen ser estatalistas (y así lo fue la teoría sobre el desarrollo de la época) mientras que las fases B no lo suelen ser.

23  Petróleos de Venezuela S.A. tiene empresas subsidiarias hasta en los Estados Unidos. A través de una de ellas (CITGO) el gobierno de Venezuela pudo ofrecer combustible a bajo precio en pleno Bronx a finales de 2005.

24  Se ha sugerido que la denuncia de los subsidios europeos a su propia agricultura se encontraba en un dilema político curioso: si se mantenían, se estaba defendiendo a la gran empresa agropecuaria europea y no tanto a los pequeños agricultores; si se suprimían, se estaba defendiendo a la gran empresa agropecuaria de los países empobrecidos y no tanto a sus pequeños agricultores. Parecía que las grandes empresas siempre ganaban. Y más las multinacionales. Pero sí es claro que, por ejemplo, defender la entrada de bananos ecuatorianos en la Unión Europea es una forma de defender a las multinacionales, incluida la ecuatoriana ligada a la familia de Álvaro Noboa, candidato frecuente a la Presidencia del país.

25  La Cámara de Comercio Internacional fue fundada en 1919. El Grupo Bilderberg, fundado en 1952, tiene unos 120 miembros. El Foro Económico Mundial, en funcionamiento desde 1971, cuenta con el apoyo de unas 1.000 empresas multinacionales. La Comisión Trilateral fue fundada en 1973 y tiene unos 350 miembros. Recuérdese que la crisis de los misiles soviéticos en Cuba y de los estadounidenses en Turquía es de 1962 y que entre 1968 y 1973 se produce el cambio de ciclo económico, de una fase A a una fase B en las “ondas Kondratiev”. Bilderberg por un lado y el Foro y la Trilateral por otro, coinciden con las dos primeras ediciones del Committee on the Present Danger. La tercera se inicia en 2004, pero ya no es anticomunista sino antiterrorista, con una definición de terrorismo igualmente imprecisa y pro domo sua según les convenga.

26  Ilustraciones: Gerhard Schröder, ex-canciller alemán, aceptando la presidencia de la North European Gas Pipeline, y Donald Evans, Secretario -Ministro- de Comercio de los Estados Unidos hasta 2004 y amigo personal de George W. Bush, recibiendo la oferta para presidir el consejo de dirección de Rosneft, ambas empresas rusas.

27  Son algo diferente los enfrentamientos callejeros, como los de Los Angeles en 1992 o los de Sidney de 2005, en los que la acción-reacción muestra que las políticas de crisol de culturas (“melting pot”) no siempre funcionan si se quedan sólo en la cultura. Los disturbios de Los Angeles se iniciaron después de las agresiones de la policía a un negro. Los de Saint Denis se iniciaron con la muerte, electrocutados, de dos muchachos, Bounia y Zyed. Los de Sidney parecen originarse, en la sociedad “mayoritaria”, en los sentimientos de rechazo hacia los musulmanes-australianos o árabes-australianos, sobre todo después de los atentados de Bali en octubre de 2002 que causaron la muerte a 88 australianos y en hechos posteriores en las playas. Pero no siempre es cultura (raza, religión, lengua, costumbres) lo que genera la violencia: necesita otro caldo de cultivo producido desde la sociedad “mayoritaria”.

28  Según el modelo centroamericano, a su vez seguidor del modelo estadounidense donde tanto las maras como los jóvenes “banlieusards” franceses acaban inspirándose (gangsta, rap, hip hop)

29  Recuérdese lo dicho sobre el carácter simultáneamente conflictivo y colaborador de las relaciones internas de la elite mundial: utilizan al Estado para defenderse de las periferias y para competir entre sí.

30  Es decir, normas y valores que actúan en favor de los intereses de la cosmocracia.

31  En la lista de “civilizaciones” de Samuel Huntington, América Latina (como África –negra-) aparece como una diferenciada. Que el bloque tiene características propias explicaría las dificultades de aplicación del marxismo occidental eurocéntrico y lo interesante de los intentos del peruano Mariátegui por repensarlo desde América Latina. La “colonialidad del poder” a la que se refiere Aníbal Quijano y que ahora se aplica con respecto a “Occidente”, en el caso de triunfar la China se tendría que aplicar a “Oriente”, con los cambios consiguientes en percepción y vocabulario. De momento, encontrar el “modo de producción asiático” supuesto por el eurocéntrico Marx, ha sido un quebradero de cabeza para los literati del PCCh.

32  Matteo Ricci fue el iniciador de este intercambio entre dos culturas y Joaquín Bouvet el que transmitió a Leibnitz la lógica binaria del I Ching (o Libro de las Mutaciones) que influyó tanto en Lao Tsu como en Confucio. La idea no había estado ausente en Europa: Plotino, Scoto Eriúgena, Bruno, Cusano (“coincidentia oppositorum”), Vico, Spinoza… que tal vez los jesuitas, como buenos escolásticos, no conocían bien (a no ser como “adversarii”) y por eso la fascinación con lo que encontraron de forma tan habitual en la China.

33  En Leibnitz, como en los chinos, faltaba el elemento histórico.

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References

Electronic reference

José María Tortosa, « Sobre el carácter humano del poder mundial », Polis [Online], 13 | 2006, Online since 14 August 2012, connection on 11 December 2016. URL : http://polis.revues.org/5380

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José María Tortosa

Grupo de Estudios de Paz y Desarrollo, Universidad de Alicante, España

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