Archivo mensual: mayo 2017

COLOMBIA, FECODE: «Estamos en paro nacional del magisterio»

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Hoy toma de capitales

El Paro Nacional del Magisterio sigue firme y fortaleciéndose. Por ello, la tarea a seguir son tomas de las seis capitales (Bogotá, Barranquilla, Bucaramanga, Cali, Medellín y Pereira). Los maestros y maestras de los departamentos cercanos se concentrarán en estas ciudades para realizar jornadas de movilización.

Para el caso de Bogotá, las delegaciones saldrán de los tres siguientes sitios, con concentración desde las 9 am, para confluir en la Plaza de Bolívar:

– Colegio Manuela Beltrán, ubicado carrera 14 A # 57-28. Tomará la calle 57, luego la carrera 13, para subir por la calle 51, arribar a la carrera 7ª y seguir.

– Sena de la carrera 30 con Primero de Mayo. Partirá desde la carrera 30 para luego subir la calle 13 hasta la carrera 7ª.

– Colegio Nicolás Esquerra, ubicado en la calle 9C # 68-52, continuará por la avenida Carrera 68, las Américas hasta la calle 13 y llegará hasta la carrera 7ª.

Barranquilla: Cordialidad con Cra. 21; y Murillo con Cra 21

Bucaramanga: Puerta del Sol; y Parque del Agua Quebrada Seca hasta la Gobernación.

Cali: Puente del Comercio 14 Calima hacia la Gobernación.

Medellín: Adida sale desde Girardot con Argentina; y el Sena sale desde la Avenida El Ferrocarril hasta La Alpujarra.

Pereira: La Romelia; Cerritos y Canaán.

¿Qué pasa en Buenaventura que en Colombia no se ve?

Profeta en su tierra

Por: José Darío Castrillón Orozco

Aunque la última ópera del cineasta colombiano Víctor Gaviria, La Mujer del Animal, es buen cine y ha cosechado elogios de la crítica mundial,  ganó el Premio Coral a Mejor Director, y Mención Especial de Actuación Femenina, en el 38 Festival Internacional de Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, Cuba, 2016, no ha sido un éxito de asistencia en Colombia. Su taquilla en el país fue de 18.800 espectadores, mientras que rápidos y furiosos pasó de los tres millones y medio, en la misma temporada. Acaso sea aplicación del adagio bíblico: Nadie es profeta en su tierra. Aunque El Paseo IV, del director Dago García, superó el millón de espectadores.

Puede deberse a deficiencias en su distribución, porque algo va de los mecanismos publicitarios y de ventas de una multinacional a los locales, pero casi todo colombiano en la ciudad ha escuchado hablar de tal película, algo sabe de su contenido, tal vez de los elogios cosechados, pero no se anima a verla.

En el contexto parroquial de Medellín donde condecoran a pelafustanes que recitan retahílas de obscenidades, por ser “triunfadores” paisas, no han resaltado la labor artística del poeta y cineasta Víctor Gaviria, exitoso cinematográficamente y elogiado internacionalmente. No es triunfador en su tierra.

El registro periodístico del hecho cinematográfico La Mujer del Animal es trivial, se limitan los medios masivos al anuncio de la última realización del director Gaviria, y a encasillarla como un caso de violencia de género, o como otra película sobre violencia. Y no se quiere ver ni por las administraciones políticas, ni por la intelectualidad, en forma de crítica, ni por el ciudadano del común. Sus razones tendrán.

Pese a estar situada en el pasado, 1975, hace 42 años, es una historia que continúa en la actualidad. Es un presente que se quiere rechazar. Eso de una comunidad entera a manos de un truhan sigue pasando en la Medellín de hoy. Barrios enteros continúan bajo régimen de terror impuesto por un malandro y dos decenas de cómplices, la diferencia con la película es que el Animal, que tiene menos hombres, sí es bravo en la pelea, mientras que los actuales Libardos no atacan sino al indefenso; y que mientras el antagonista de la película hace y deshace por la indiferencia del Estado, los actuales lo hacen con su complacencia. Acaso por ello el hombre de a píe se niega a verla: pretende negar su sufrimiento, su indefensión frente a un puñado de rufianes que lo hacen víctima cotidianamente, sin que los que ostentan el poder en la ciudad protejan al ciudadano. Al contrario: se han puesto una y otra vez al lado del delincuente barrial hasta convertirlos en una extensión del poder político local, desde cuando la delincuencia municipal se transformó en grupos paramilitares en 1998 en Medellín, o como en el caso de la llamada “donbernabilidad”, que fue un pacto entre la alcaldía y el paramilitarismo enquistado en los barrios para controlar el orden público, a cambio de lo cual podían cometer cualesquier exacciones contra la población. Al pacto de donbernabilidad le sucedió otro pacto de la institucionalidad con la criminalidad, donde a cambio de disminuir las estadísticas de homicidios las bandas neoparamilitares recibieron dineros oficiales y patente para cometer otros delitos contra la ciudadanía, eso disparó las cifras de desapariciones forzadas, de extorciones, y de violaciones carnales. Tal vez la renuencia del común a ver este cine es porque termina  por constatar su impotencia.

También se quiere negar un pasado doloroso: ser producto de una violencia. Los actuales moradores de las ciudades colombianas somos descendiente de desplazados, porque el mayor urbanista en Colombia ha sido la violencia. Pero huir del campo a un barrio marginado del país es saltar de la sartén al fuego.

Estas ciudades votan contra la paz y piden tierra arrasada, con la ilusión que la guerra queda muy lejos, en el campo, y que asolando el campo se destruye la constancia del ancestro campesino, y en su hoja de vida de citadinos quedará borrada la derrota que los arrojó a lo urbano. No disciernen que las ciudades quedan en mitad del campo, y que ese mal que desean para otros, los campesinos de quienes descienden, regresa por ese ámbito de exclusión que circunda a las ciudades, porque la víctima a fuerza de recibir tormento se trasforma en victimario, y que los mecanismos de reproducción de esos depredadores son muchos, como muestra el filme.

En la película la protagonista llora con cada golpiza, y como estas se repiten ella llora y llora,  tanto que se vuelve molesto, así como se vuelve molesto ver al pobre por despojo mendigando en el semáforo, al indígena tirado en la acera, a los defensores de derechos humanos denunciando atropellos… no queremos saber de nuestras desdichas, esperamos que la felicidad nos llegue escondiendo la cabeza, o gritando: ¡Antioquia la verraquera!

Los gobernantes no quieren ver la producción en cuestión, ni quieren que se vea, porque muestra lo que ellos pretenden ocultar: la ciudad de las miserias y las tropelías, de las cuales ellos son cómplices, por las diversas alianzas con el malandraje, en las cuales soportan su poder político, y sus perversiones personales. Por eso un alcalde que cogobierna con los paramilitares se escandaliza porque aparecen unos afiches proclamando Pablo Escobar presidente, 15 años después de muerto el capo, y los manda retirar; otro que reparte secretarias entre delincuentes pide que se demuela un edificio porque recuerda a Pablo Escobar. Lo que pretenden es ocultar como el Cartel de Medellín detenta el poder político, sin su fundador.

Se ha tornado lugar común el decir de algunos académicos que ya tenemos suficientes novelas sobre la violencia, así como cine, canciones, poemas, teatro… invitan a pasar rápido la página. Cuando los fenómenos en cuestión no solo no cesan, sino que se repiten con mayor intensidad. Aunque también la academia terminó permeada por la mafia, existe también un no querer ver, una renuencia a pensar el conflicto y sus violencias, muchas veces porque la intensidad de los hechos desborda la capacidad de representación, por la impotencia personal ante ello, y porque de tanto golpe recibido la nación ha terminado por militar en la desesperanza. No consigue vislumbrar la salida para el callejón de la violencia, y mejor mira para otro lado, para Rápidos y furiosos, o para El Paseo.

Pero aquello que se rechaza de la representación simbólica, cultura,  regresa por la vía de lo real, de la muerte. Al rechazar el arte que nos permite mirarnos le abrimos la puerta al terror, a más terror.

Mamarle gallo al olvido

Por: José Darío Castrillón Orozco

“Pertenezco a la generación más lúcida y disparatada del presente siglo. La que tuvo entre 20 y 30 años de 1960 a 1970. Tengo unos héroes concretos: Ché Guevara, Benny Moré, Pelé, Camus. Unos amores concretos también tengo: cinco y medio, mis hijos, la vida, la literatura, la música, las copas con mis amigos, mis tías. Y unos odios letales sí que tengo: a la opresión, al argentino entredormido que yace en mi alma, al caminadito sistemático de occidente hacia el abismo. Una ilusión: la libertad que siempre se pierde cuando se alcanza. Y un remordimiento: no haber hecho la revolución.”
Jaime Espinel. 1986.

Este homenaje se debe a que nuestro amigo Jaime Espinel, como él mismo lo diría, hace cuatro años se pegó su moridita. No por ello esta es una convocatoria a la necrofilia. No se trata de hacerle culto a la muerte, ni más faltaba, sino de agradecer a la vida el regalo de su presencia traviesa y dicharachera entre nosotros. De celebrar el haber sido bendecidos con su amistad y de agradecer que nos haya librado de su enemistad.

Hacer el recuerdo de Barquillo, divisa con la que se han realizado varios eventos, tampoco es un ensayo de crítica literaria. Aunque nuestro amigo logró hacerse, a codazos e ingenio, un lugar en las letras hispanas, desde un amor temprano por la literatura, hasta la decisión tardía de hacerse escritor.

Hijo de esta mala madre que es Medellín, madrastra impía que devora sus hijos, “capital mundial del delito” que nombrara en sus cuentos, tacita de plata rebosada de sangre; más hijo es de Manrique, el barrio de su niñez, donde rescata bellos recuerdos entre una infancia brutal. Allí se hizo travieso, como debe ser todo niño, sólo que Barquillo nunca dejo de ser travieso.

Como parte de una travesura se alistó en el nadaísmo, de los primeros al lado de Gonzaloarango, donde encontró motivos y colegas para sus travesuras. De ellas recibimos relatos deliciosos, recreados y reinventados no para preservar, como la mayoría de los mentirosos, el honor, sino el humor. Porque uno de sus atributos mayores era su vocación para hacernos reír. Decía Borges que el humor es una súbita generosidad en la conversación, y que generosidad la de Jaime, un cántaro de risas.

De ese nadaísmo, que pretendió ser un movimiento literario, adquirió sus devaneos retóricos, pero no se hizo escritor por su militancia nadaísta, sino a pesar de ella. Desde ese entonces se define como poeta, pero no un poeta maldito, porque decía que él no era maldito sino medio hijueputa.

También como travesura emigró a las tierras del Tío Sam, donde dio los primeros golpes a la tierra trabajando como profesor de colegio, como lector y como traductor, pero fiel a su esencia llegó a hacer de Nueva York y de Manhattan una fiesta. Y de fiesta en fiesta, en las latinas, conoció del mundillo del crimen y del de las revoluciones. Porque tuvo su corazón bien situado a la izquierda, latiendo por el proletariado, al son de la internacional, himno que le arrancaba lágrimas en las liturgias del primero de mayo, marchando al lado de los obreros.

Allá en el bajo mundo del primer mundo, encontró a su Manrique dejado atrás. Un hilo, de sangre, unía a Manrique con Manhattan, y ese vínculo lo trajo de vuelta, tanto a sus andanzas picarescas como a la literatura.

Llamado por el viejito Marx a transformar las realidades, y llamado por su esencia gocetas a la vida bohemia, se impuso esta última desahuciando la disciplina militante, y perdió la revolución a un seguro mártir. Al fin logró una conciliación: Jugueteó con las realidades hasta subordinarlas al lenguaje, y desde este las dominó. Fue subversor de las palabras, rompiendo cánones literarios, reusó el culto al alpargate y al atraso, llevó la lengua coloquial al sitial de poesía, pulió seres opacos hasta volverlos héroes, y fue uno de los primeros escritores de lo urbano. Llegó hasta cometer neologismos.

Se dice que Jaime Espinel es un escritor injustamente desconocido en las letras nacionales. Lo cual es cierto, y los editores tienen mucha culpa, pero el mismo Jaime y sus amigos tenemos la parte restante. Él decía, a manera de excusa, que escribía como Hemingway, que como este cansaba a los amigos con las historias que relataba una y otra vez, hasta que las elaboraba lo suficiente para poder escribirlas. Y eso hacía Jaime, pero no se quedaba en ello, algunos de sus cuentos los volvía a contar como historia para enriquecer un encuentro. Aunque la literatura de esplendor del Barquillo se impone, a veces se recuerda el relato verbal como superior al escrito. De alguna forma sus amigos no teníamos necesidad de leer sus textos, o antes de leerlos ya los sabíamos y no nos esforzábamos mucho por leerlo. Pero lo escrito escrito está, y de qué forma.

Jaime recoge estos personajes que el malandraje condena a la tragedia, y los trata con tal ternura, la misma que le conocimos en nuestras tenidas, hasta llevarlos a tener honor, a mostrarlos derechos en su torcida, o a ser torcidos con derecho, o a reivindicar el derecho de los torcidos, denunciando las torceduras del derecho. (Evocamos a un quien amaestró el retruécano, y con derecho torcía y retorcía frases terminando, cuando iniciaba, en lindes con lo barroco.) A estos seres, subproductos de un orden inicuo, los recogía en su prosa tornándolos elegantes, les ornaba con sus buenos gustos, y fabricaba códigos de honor para ellos, como si sus vidas, de paso las nuestras, tuvieran sentido.

Acaso pueda mirarse su fijación por los personajes que van a su malaventura, decididos y serenos mientras destajan y balean prójimos, como un esfuerzo por encontrarle sentido al sin fin de violencia que habitamos. Violencia que tanto denostó, que arrancó de nuestro lado a muchos que queríamos, y ante la cual él, como nosotros, vivimos la impotencia. No se pierda de vista su amor al pueblo, su admiración por las formas de conjurar la desgracia que el rebusque crea, por la trama de palabras con la que se le hace cacería a los pesos en cada calle, por ello su literatura hace sublime el lenguaje coloquial. Otra más de las paradojas de Barquillo.

Hasta con Pablo Escobar, un hijo del pueblo, es compasivo. Decía: “Es tan mala la oligarquía antioqueña que corrompieron a Pablo Escobar”, y culpa de su muerte al “maldito ángel negro de la guarda”, negligente a la hora de cuidarlo sobre el tejado.

A mitad de camino entre el historiador y el chismoso, de su lengua voraz, conocimos historias e historietas de esta ciudad. También de historia patria y de su veneración por el general Bolívar. Hasta estaba en la empresa de demostrar en una novela el origen paisa de Pancho Villa. Sobre este proyecto le dijo Fernando Vallejo que no era necesario, que con Pablo Escobar tenemos.

La muerte ronda toda su obra,
“… La muerte golpea fuerte en la puerta
Y un hilo de sangre cubre todos
Nuestros años
Para que nos arda la lengua”
(Epígrafe de Esta semana me halará la mano.)

“Todo lo que vive se devuelve” llega a decir como resumiendo al Freud de Más allá del principio del placer, la muerte que hala la mano, o Polo Balvuena que busca su almohada. Sólo enumerando títulos de sus libros se encuentra esto: Esta y mis otras muertes; Agua de luto; Cárdeno réquiem; Alba negra, que es el efecto de la bala en la cabeza, que le abre al alma una negra alba. Para no extendernos en los títulos de sus cuentos, que sí que tienen alusiones mortíferas, ni de los contenidos mismos que narran peores formas de morir. Desarrolla la enseñanza de su maestro Sartre cuando afirma “el hombre es una pasión inútil”, y más inútil para estos compadritos montañeros, arrojados al vórtice de una violencia cuya lógica se escabulle, como la vida por las venas acuchilladas.

Y su parla coloquial también está cargada de ella, porque era orfebre que modelaba el hecho cotidiano para hacer de él una anécdota, y de esta podía confeccionar literatura. Cuantas veces deshizo en charlas de café sus cuentos para tornarlos de nuevo en anécdotas para sus amigos.

Pero no es una reverencia a la muerte, es un canto a los encantos de la vida, al amor, a las pasiones, a la persistencia, a la belleza, a los toros, al fútbol, al valor, y hasta a la cobardía, pero sobre todo al lenguaje. A ese con el que encantaba a los amigos, corroía a sus enemigos, y forjaba los cuentos que le dan sitial privilegiado en la literatura.

Su clásica expresión “se pegó su moridita” da cuenta de ser iconoclasta hasta con la muerte. Como si morirse fuera una opción que los humanos toman a voluntad, sin ser suicidas. Aunque, cuando se escucha esta frase en referencia al temprano fallecimiento de su madre, cuando él era un niño, puede leerse como un reclamo a la mamá por su partida. La muerte como abandono, y el reclamo a los ausentes por su compañía que se extraña. Lo cual es coherente en un hombre que celebró siempre en encuentro con el otro, que hizo del ser amigo una causa, y enalteció esa condición de amigo.

Jaime Espinel se reía de la muerte, incluso de la propia que adivinaba próxima, y hacia la cual se encaminaba como un personaje de sus obras, sereno, de frente, y, a diferencia de ellos, sonriente. Porque morir es también descanso, como el personaje Polo Balvuena, que pide su almohada, es decir, se allana a la parca como descanso a una vida de tropelías. En el envío que hace de la antología personal de sus cuentos, dice, luego de la dedicatoria a su familia:
“Envío este avieso aviso de mi primera noche tranquila
¿Y el día está lejano?”
Lo escribió pocos meses antes de que se detuviera su corazón revolucionario.

Por eso su decisión de venir a morir a su Medellín, y, como quien cumple una cita, lo hizo dándole pelea a la pelona. A esa hora que no se le puede mamar gallo Jaime Espinel le mamó galló, se rió de ella desde su cuerpo desvencijado. Hoy nos acompaña su obra, su voz afinada sobrevive al enfisema y podemos, gracias a la tecnología, escuchar todavía a este cantante de boleros, sones, bambucos, porros. No nos cuenta ya sus anécdotas, pero él mismo es una gran anécdota. Ahora está en la eternidad, que es una antesala del olvido, y justamente para combatir ese olvido, escribimos aquí, recordando a Barquillo.

http://www.alainet.org/es/active/45723

¿Quién es Emmanuel Macron, el nuevo presidente de Francia?

El independiente Emmanuel Macron se convirtió esta tarde en el presidente de Francia con el 65 por ciento de los votos en las urnas

Origen: ¿Quién es Emmanuel Macron, el nuevo presidente de Francia?

Emmanuel Macron es el nuevo presidente de Francia

EUROPA

El candidato socioliberal derrotó con comodidad a la ultraderechista Marine Le Pen, quien ya felicitó al vencedor y llamó a reformar el país en las parlamentarias de junio.

22.57 – «La próxima vez ganarás», le dice Wilders a Le Pen

El populista de derecha holandés Geert Wilders consoló a la candidata francesa de extrema derecha a la presidencia Marine Le Pen tras su derrota. «Lo hiciste bien de todas maneras», tuiteó Wilders. «Millones de patriotas votaron por ti. Ganarás la próxima vez. ¡Y yo también!», agregó. El partido de Wilders, el PVV, resultó la segunda fuerza política del país en las elecciones parlamentarias del pasado 15 de marzo con 13,1 por ciento de los votos. (dpa)

22.33 – Macron conversa por teléfono con Angela Merkel

El presidente electo de Francia, Emmanuel Macron, mantuvo una conversación telefónica con la canciller alemana, Angela Merkel, tras conocerse los resultados de la segunda ronda de las presidenciales, confirmaron a EFE fuentes de su equipo. De esta forma, Merkel se convirtió en el primer contacto internacional de Macron tras su rotunda victoria en las urnas.

Macron fue recibido por la canciller en Berlín durante la campaña a mediados de marzo y destacó entonces las «convergencias» entre ambos y la apuesta conjunta por reforzar la cooperación bilateral en el seno de la Unión Europea (UE). En su discurso público tras conocerse la amplia ventaja obtenida frente a la ultraderechista Marine Le Pen, Macron reafirmó esta noche su compromiso con los valores europeos y su voluntad de defender los vínculos entre Europa y los ciudadanos. (EFE).

22.30 – Con 70 por ciento escrutado, Macron suma 62,7 por ciento de los votos

El candidato socioliberal Emmanuel Macron suma el 62,7 por ciento de los votos en la segunda vuelta de las presidenciales francesas, según datos oficiales entregados este domingo con el 70 por ciento del voto escrutado. El resultado es algo inferior a las estimaciones de todos los institutos de sondeo, puesto que los primeros votos escrutados proceden de las zonas rurales, donde más apoyo tiene la ultraderechista Marine Le Pen. (EFE)

22.22 – Nuevas proyecciones dan 65,8 por ciento a Macron

La televisión pública francesa da a conocer una nueva proyección, que asegura que Emmanuel Macron habría obtenido el 65,8 por ciento de los votos, contra el 34,2 por ciento de Marine Le Pen.

Tomado de: http://www.dw.com/es/emmanuel-macron-es-el-nuevo-presidente-de-francia/a-38744209

Israel y Palestina, más cerca de la Paz o el apocalipsis

Colombia: «La investigación que le cambió la vida a la periodista Claudia Julieta Duque»

Fédération internationale des journalistes (FIJ)

La Voix des journalistes

05/05/2017

Por Marvin David Del Cid Enviado especial a Bogotá de la Federación Internacional de Periodistas (FIP)

Aquella noche, como suele suceder en julio, era fría en Bogotá, y las personas caminan más a prisa. Así lo hizo la periodista Claudia Julieta Duque Orrego al salir de una reunión con funcionarios de la Embajada de Austria, quienes le ayudaron a tomar un taxi cerca del hotel donde se encontraban.

El piloto empezó a manejar de manera rápida por las calles de la ciudad y sin que ella le dijera hacia dónde iba en pocos minutos estaba frente a su casa.

Los taxis en la capital colombiana son todos amarillos, por lo que distinguir cuál puede ser manejado por un delincuente es muy complicado.

Al llegar frente a su vivienda tres hombres se subieron al taxi. Aunque ella forcejeó para evitarlo, fue imposible porque la triplicaban en número, uno de ellos le dio un golpe y la neutralizó.

En un comienzo la periodista pensó que se trataba de un robo, pues los delincuentes la llevaron hasta un cajero automático y sacaron todo el dinero de su cuenta bancaria. Quien la golpeó lo hizo de manera profesional.

Cuando denunció lo sucedido ante la Fiscalía, un investigador le dijo a la comunicadora que con un puñetazo como ese, seco, en el centro del cuello, podría haber sido asesinada.

“Revisaron hoja por hoja de mi agenda y lo que llevaba (…) Me dijeron ‘esto te pasa por querer desenterrar a los muertos, deja la basura en su lugar’ y afirmaron que tenían la orden de matarme bien muerta, que podían hacer conmigo lo que quisieran”.

A partir de ese momento supo que no era un simple robo y que había sido secuestrada. Era el 23 de julio de 2001.

Con esas palabras, la periodista comenzó el relato de los ataques en su contra, hoy calificados como de tortura psicológica agravada, ante el Juzgado Segundo Penal Especializado de Bogotá. Duque rindió testimonio el pasado 3 de abril, en el marco del proceso que se sigue contra Ronal Rivera Rodríguez y Rodolfo Medina Alemán, respectivamente exdetective y exdirector de Contrainteligencia de Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), la extinta policía secreta de Colombia.

“Yo aquí tengo que hacerle un homenaje a Jineth Bedoya, porque siempre he pensado que si a mí no me ultrajaron y violaron esa noche fue por el costo político que significó el ataque contra ella, ocurrido un año antes.  El caso de Jineth salvó mi vida. Yo esto nunca se lo he dicho a Jineth, yo esperaba que ella viniera hoy, pero está fuera del país”, destacó Duque al honrar la lucha de su colega y amiga Jineth Bedoya, torturada y violada por paramilitares colombianos el 25 de mayo de 2000.

Como en otras ocho ocasiones en las que le ha tocado declarar, Claudia Julieta Duque recordó de nuevo los momentos más difíciles de su vida.

El juez Sergio León Martínez aceptó la declaración solicitada por ella y su abogado, Víctor Javier Velásquez, como parte de los testimonios en contra de los implicados. En la sala estaban periodistas, enviados del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, integrantes de Brigadas Internacionales de Paz, organización que ha acompañado a la periodista desde el año 2004, y la presidenta de la Federación Colombiana de Periodistas (Fecolper), Adriana Hurtado.

También viajó desde Bruselas (Bélgica) el presidente de la Federación Internacional de Periodistas (FIP), Philippe Leruth.

El acompañamiento nacional e internacional al juicio contra los presuntos torturadores de la periodista ha sido constante, contrario a otros casos penales en los que las víctimas se quedan muy solas.

Odié ese pedazo de mi cuerpo

“Yo odié este pedazo de mi cuerpo durante meses, este brazo, yo me sentía asqueada de sentir el brazo de ese tipo sobre mi brazo, yo me lavaba hasta con esponja”, afirmó Duque tras narrar que durante su secuestro uno de sus captores la tomó del brazo derecho todo el tiempo, advirtiéndole que si la Policía los interceptaba ella tenía que decir que era su novia.

Claudia Julieta Duque es una mujer de semblante y personalidad fuertes y no se quiebra fácilmente, pero ese 3 de abril era inevitable verla derramar lágrimas.

Los secuestradores le hablaron de su hija, para entonces de siete años, y le hicieron saber que conocían muy bien todo lo que ella hacía y por dónde se movía. Al cabo de unas horas, fue dejada en el sector de Galerías, una zona que para la época aún era residencial y hoy es el epicentro de discotecas y establecimientos comerciales en Bogotá.

“Esos tipos me amenazaron diciendo que si me volteaba hacia atrás me matarían. Caminé media cuadra y me caí, las piernas no me respondieron y tuve que arrastrarme para pedir ayuda, llegué hasta una casa en donde no me ayudaron, pero igual llamaron a la Policía, que cuando llegó no quiso recibirme la denuncia, me dijeron que agradeciera que estaba viva”, relató.

Casi 16 años después, Duque aún recuerda muy bien que fue un primo suyo quien la llegó a recoger esa noche.

A la 6 de la mañana del día siguiente, al asomarse por la ventana de su apartamento, vio en el piso una leyenda que decía: “¿Quieres ser mi esposa?”, la misma frase que uno de sus secuestradores le decía en el taxi. Esa fue la primera de tantas veces que la periodista tuvo que cambiarse de casa.

Jaime Garzón

Las amenazas, agresiones e intimidaciones en contra de Claudia Julieta Duque giran en torno al caso del periodista Jaime Garzón, asesinado el 13 de agosto de 1999 en Bogotá.

Duque no duda en decir que el caso de Garzón fue el primer paso para matar de manera definitiva la libertad de expresión en Colombia.

Periodista investigativa por excelencia, desde la muerte de Garzón se propuso indagar el caso junto a otros colegas.

Claudia Julieta nació en Pereira, capital del departamento de Risaralda, lugar conocido por la producción de café y la alegría de la gente. Fue en esa ciudad en donde se inició como periodista a los 17 años, profesión que lleva en las venas.

Sus prácticas las hizo en el diario La Tarde, que hace poco clausuró definitivamente. Luego de ello vino una amplia y exitosa carrera que la llevó a laborar en la Agencia Colombiana de Noticias Colprensa y en la Unidad Investigativa de Caracol Radio, Caracol TV y la Revista Cromos.

Se involucró en la defensa de los derechos humanos y trabajó en la Consejería Presidencial del área, así como en la Dirección de Asuntos Indígenas del gobierno de Colombia, la Defensoría del Pueblo y varias organizaciones no gubernamentales.

Además fue investigadora del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) y la Comisión para el Esclarecimiento Histórico de Guatemala, que documentó las violaciones a los derechos humanos cometidas en el país centroamericano, durante 36 años de guerra, lugar en el que estuvo hasta 1999, año en que regresó a Colombia y asesinaron a Garzón.

“Yo tengo la plena certeza de que lo que he sufrido durante todos estos años es por las investigaciones en el caso de Jaime Garzón, que es el crimen que más le ha dolido al país después de la muerte de Jorge Eliécer Gaitán”, expresó la periodista durante su declaración.

Para ella, a partir de 1999 se afianzó una época oscura para el país, precisamente la que le ha tocado vivir durante muchos años. Duque empezó a investigar el caso del humorista y comunicador Jaime Garzón poco después de su asesinato a manos de sicarios en Bogotá.

En el año 2000 conoció a Alfredo Garzón, hermano de Jaime, a quien convenció de poner un abogado para que estuviera al tanto del expediente judicial sobre el asesinato, lo que le permitió acercarse de forma directa al caso.

Lo primero que logró establecer fue la existencia de un montaje por parte del DAS en complicidad con la Fiscalía, que incluía pruebas amañadas, testigos falsos y captura de inocentes, cuyo objetivo era desviar la atención respecto a los verdaderos asesinos materiales e intelectuales.

“Hasta han dicho que fui amante de Jaime Garzón y yo a él nunca lo conocí en persona”, indicó. Exilio y amenazas Uno de los peores castigos para un ser humano es ser obligado a dejar su tierra, su entorno y su proyecto de vida.

Exilio y amenazas

Atrás se queda todo, “es como una muerte en vida”, según lo define la propia periodista.

El 30 de septiembre de 2001 huyó por primera vez de Colombia junto a su hija María Alejandra. Regresó el 7 de agosto de 2002, el mismo día en que el conservador Álvaro Uribe Vélez tomaba posesión como presidente de Colombia, “lo hice precisamente porque todos estarían pendientes de la casa de Nariño (sede presidencial) y no se preocuparían por el caso de una periodista que volvía del exilio”.

Pero las peores amenazas estaban por llegar. Para ese momento, el caso Garzón se encontraba en juicio y ella, junto al abogado Alirio Uribe, logró probar el montaje contra los acusados en varias audiencias públicas que pese a todo lo sufrido aún la llenan de orgullo, pues según dice se convirtieron en “un juicio contra el DAS”.

En el año 2003, para el cuarto aniversario del crimen de Garzón hizo un programa de televisión junto al periodista Hollman Morris, trabajo que fue galardonado con el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar, el más importante de Colombia.

Ante el juez, la periodista se quebró nuevamente y su voz se entrecortó, pero tuvo la fuerza suficiente para continuar explicando todas las agresiones verbales en su contra. “Yo recuerdo llamadas en las que me decían que mi hija se había ganado un premio. Decían que mi hija no llegaría del colegio y que no la volvería a ver nunca más, me ponían música fúnebre en el teléfono y me mandaban quesos podridos a la casa, y un ramo de flores con las flores invertidas enterradas”, dijo.

Las amenazas en contra de su hija fueron en aumento, incluso, le indicaban que se la habían robado. La angustia no la dejaba descansar, sufrió insomnio durante muchos meses. El 18 de diciembre de 2003 recibió una llamada en la que le decían “cuando escuchamos tu voz y la de tu hija nos dan ganas de cogerlas”.

Al día siguiente, la periodista debía presentarse por primera vez ante un comité interinstitucional creado por el gobierno colombiano en el año 2001 como mecanismo para brindar medidas de protección a periodistas y defensores de derechos humanos en riesgo. De allí en adelante, los ataques en su contra se incrementaron a medida que tenía comunicación o relación con dicho comité, donde tenían asiento, entre otras entidades, el DAS y el Ministerio del Interior.

Para ella, es claro que sus atacantes tenían personas al interior del CRER – como se denominaba al mecanismo de protección- que filtraban cada una de sus solicitudes y reclamos en busca de protección, lo cual la dejaba aún en mayor riesgo. Era tal la impunidad con que actuaban sus agresores, que muchas de las intimidaciones eran realizadas desde teléfonos públicos a menos de dos cuadras de la casa de Duque.

“Mi apartamento era fuertemente vigilado, no importaba si hacia sol o frío”. Las llamadas eran sobre todo a altas horas de la noche. Aún recuerda en particular una en la que se escuchaba a alguien que era torturado al otro lado del teléfono y parecía real.

En más de una ocasión durante la audiencia, Claudia Julieta repitió de manera enfática que detrás de todas las intimidaciones estaban involucrados agentes del temido DAS, organismo de inteligencia que cumplía funciones de policía secreta en Colombia y dependía de manera directa de la Presidencia de la República.

Resaltó: “Todo lo que me hizo el DAS se encuentra documentado (…) siempre me consideraron su enemiga”.

Mientras narraba lo sucedido en su contra, en varias oportunidades la periodista alzó su mirada para fijarla en el rostro del exdetective del DAS Ronal Harbey Rivera Rodríguez, uno de los enjuiciados por las torturas en su contra, presente en la audiencia en calidad de acusado.

Detalló su amistad con Alirio Uribe Muñoz, abogado de Alfredo Garzón, con quien tenía una relación muy cercana, pues junto trabajaban en el expediente de la muerte del periodista.

En diciembre de 2003, Uribe Muñoz pidió una reunión con el entonces jefe del DAS, Jorge Noguera, para darle a conocer las amenazas en contra de Duque. En su declaración, ella aseguró que esa conversación fue grabada, pues un año después el entonces subdirector del DAS, Emiro Rojas -a quien la periodista identificó como uno de los directos responsables del montaje que pretendió desviar la investigación del caso Garzón- usó palabras textuales de dicha reunión para descalificar sus denuncias durante un programa radial, al término del cual la denunció por difamación, proceso que fue archivado en favor de la investigadora en 2009.

En noviembre de 2016, Emiro Rojas fue detenido y actualmente es investigado por la tortura psicológica cometida contra la periodista.

El contestador de la casa la reportera se llenaba de mensajes ofensivos todos los días. Entre otras cosas, le decían: “Te vamos a picar viva”, “maldita”, “estúpida”, “gonorrea” e “hija de puta”.

“Yo seguía haciendo lo posible por investigar el caso y la gente que se me acercaba era amenazada, es el caso del colega Éver Palomo, que trabajaba para El Espectador en 1999 y fue intimidado cuando yo lo contacté en el 2004. Luego de eso me pidió que no lo volviera a buscar”, relató.

Mientras contaba esa parte de la historia de su vida, la periodista trataba de no llorar y mantener el control en su declaración. El 17 de noviembre de 2004, un hombre amenazó con violar, quemar y matar viva a la hija de Claudia Julieta Duque.

“Esa llamada fue el punto final de una serie de ataques e hizo que yo me rindiera contra el DAS, que dejara de luchar e irme del país”, destacó.

Cinco años más tarde, en el 2009, un documento impreso en papelería oficial del DAS apareció en los archivos que la Fiscalía había incautado en esa institución. Se trataba de una guía directa y específica sobre la manera como esa llamada debía realizarse, desde dónde y cuánto debería durar, y contenía las palabras e insultos con que la periodista fue intimidada a través de su hija.

Ese documento, sobre el cual se realizaron múltiples pruebas solicitadas por la defensa de los acusados, resultó ser la principal prueba de que las denuncias de Duque eran reales y de las prácticas mafiosas al interior del DAS contra el periodismo colombiano.

Gracias a ese memorando, por fin la investigación sobre los ataques sufridos por Claudia Julieta Duque comenzó a avanzar. “Estos criminales del DAS llegaron a insinuar que el papá de mi hija era el responsable de esas llamadas, son tan imbéciles y cínicos”, expresó durante su testimonio.

Entre 2001 y 2008 la periodista tuvo que exiliarse en tres oportunidades.

Primero en Ecuador, y luego, entre 2004 y 2005, en Perú y España.

En 2008 huyó hacia Italia, de donde regresó al final de ese año, luego de que la Corte Constitucional de Colombia emitiera una importante sentencia que dio paso a las investigaciones penales, pues esa corporación recibió pruebas del propio DAS sobre los seguimientos y labores de inteligencia contra la periodista. Este hecho dio origen a la destrucción de información al interior del DAS y también al hallazgo de la documentación que hoy reposa en el expediente de su propio caso.

Su orgullo

Claudia Julieta Duque es una madre orgullosa, para quien su hija es el centro de su vida. Ale, como ella cariñosamente la llama, se graduó de abogada con honores en marzo pasado. La periodista asegura que se sacó la lotería al tener a una niña como ella.

“Es difícil educar a una niña, más aún cuando una madre debe defenderla de un Estado que la quería asesinar, es luchar contra un monstruo. Sacar adelante a esa personita es como si a uno le pusieran la carga del mundo sobre los hombros, es una cosa muy complicada”.

Proceso penal

El caso de Duque es el primero en el mundo que llega a la justicia penal por el delito de tortura psicológica cometida desde un organismo de inteligencia adscrito a la Presidencia de la República de un país

En la actualidad cinco exfuncionarios del DAS se encuentran en juicio. Además de Rivera y Medina, responden en una causa judicial aparte José Miguel Narváez Martínez, exsubdirector y asesor del DAS; Giancarlo Auqué De Silvestri y Enrique Alberto Ariza Rivas, ambos exjefes de Inteligencia de ese organismo.

Ariza se encontraba en los Estados Unidos pero el pasado 24 de abril fue deportado.

Desde 2014 la periodista había presentado su caso ante la Unidad de Investigación para Prevenir el Ingreso de Violadores de Derechos Humanos a ese país, que logró llevarlo ante las cortes de inmigración norteamericanas, que en primera y segunda instancia ordenaron la deportación del funcionario.

En marzo de 2016, fue arrestado en Orlando, y en abril de 2017 finalmente fue expulsado y entregado a las autoridades colombianas.

“Estados Unidos y el ICE no permitirán que criminales se escodan detrás de nuestras fronteras, sin importar cuán importantes eran sus cargos», dijo Maria Bjornerud de la oficina del servicio migratorio y aduanero.

Duque se mostró satisfecha por la deportación de Ariza y dijo que era un paso importante para que se haga justicia en Colombia frente a los abusos cometidos en su contra.

En el caso de Rivera y Medina, el juicio concluirá los próximos 24 y 25 de julio con los alegatos de cierre.

En lo que respecta a Narváez, Auqué y Ariza, la siguiente audiencia está prevista para el 15 de junio, y es incierto lo que pueda suceder ahora que el exjefe de Inteligencia se encuentra en Bogotá.

Para la periodista, se trata de una nueva puerta que se abre en su lucha por justicia.

Tomado de: http://www.ifj.org/nc/fr/news-single-view/backpid/1/article/la-investigacion-que-le-cambio-la-vida-a-la-periodista-claudia-julieta-duque/

Francia elige: ¿Novato o nacionalista?

Fecha 05.05.2017  Autor Bernd Riegert

En la segunda vuelta, 48 millones de franceses saldrán a elegir entre Emmanuel Macron y Marine Le Pen. Macron lleva ventaja, pero aún todo puede suceder. Bernd Riegert reporta para DW desde París.

El periódico satírico francés Charlie Hebdo, que en 2015 fue blanco de un ataque terrorista en París, pregunta en su portada previa a la segunda vuelta en Francia: «¿Realmente tenemos que dibujárselos?» Los editores prescindieron de la habitual caricatura veloz e instaron a los lectores a ir a las urnas para evitar que la populista de derecha Marine Le Pen llegue a la presidencia. Debe quedar claro para todos que el domingo se trata de proteger la democracia. La doble lucha entre Emmanuel Macron y la nacionalista radical del Frente Nacional no es solo una decisión histórica para Francia, sino también para sus vecinos europeos.

Según las últimas encuestas, el independiente Macron, de tan solo 39 años de edad, se sitúa claramente a la delantera con alrededor de 60 contra 40 puntos porcentuales. ¿Inalcanzable? Politólogos y expertos electorales son cautelosos. «Todo depende de la participación electoral», dice Vivien Pertusot, del Instituto Francés de Relaciones Internacionales en París. Si la participación electoral es baja, Marine Le Pen podría beneficiarse porque, a diferencia de Emmanuel Macron, tiene un partido organizado, respaldado por votantes regulares. Macron depende de votantes conservadores, socialdemócratas y radicales izquierdistas, que han elegido a otros candidatos en la primera ronda hace dos semanas.

No más frente republicano

Todos los excandidatos, con excepción del viejo comunista Jean-Luc Mélenchon, han hecho un llamado de apoyo a Macron. Mélenchon explica que está tanto en contra de Le Pen como de Macron. Esto podría llevar al hecho de que muchos franceses elijan «ni por uno ni por otro», es decir, dar un voto blanco o no ir a las urnas.

Es importante recordar que el sistema de partidos francés ha sido completamente transformado, dice la politóloga Vivien Pertusot. Ninguno de los partidos establecidos de centro ha logrado enviar un candidato a la segunda vuelta. «Estamos en un estado de confusión», dice Pertusot. «Si miramos, es difícil saber qué irá a suceder».

La Iglesia católica en Francia tiene que ser objeto a críticas por no llamar claramente a la elección de Macron. En 2002, cuando el padre de Marine Le Pen, Jean-Marie Le Pen, sorprendentemente entró a segunda ronda, los obispos se pronunciaron manifiestamente en contra del Frente Nacional. El periódico católico La Croix criticó a los obispos por su laxitud. Los representantes judíos, islámicos y protestantes se han distanciado de Le Pen, que quiere cerrar las fronteras y arrinconar al islam.

Frankreich Wahl TV-Debatte - Marine Le Pen & Emmanuel Macron (Getty Images/AFP/E. Feferberg) Emmanuel Macron y Marine Le Pen posan antes del inicio del debate televisivo en directo en estudios de la televisión pública nacional francesa

Macron y Le Pen no se regalan nada

En la corta y dura campaña electoral, los dos candidatos se han lanzado acusaciones mutuamente. Macron dijo que Le Pen estaba azuzando el miedo y manipulando a los votantes. Le Pen se defendió acusando a Macron de lo mismo. «Siempre la misma retahíla. Usted es joven por fuera pero viejo por dentro. Sus argumentos son por lo menos dos veces más viejos que usted», dijo la candidata del Frente Nacional en el único debate televisivo de la campaña electoral. Por su parte, Emmanuel Macron, que alardea de ser un reformador liberal de la economía, la sociedad y la Unión Europea, acusó a Le Pen de odiar a los musulmanes.

Victoria de Le Pen podría provocar disturbios

Marine Le Pen trabaja con las mismas artimañas que el presidente estadounidense Donald Trump. Ella dibuja una sombría imagen de la situación y luego se vende como la única salvadora que puede restablecer la gloria de la nación. Le Pen aboga por cerrar las fronteras, aumentar los aranceles, salir de la eurozona comunitaria, posiblemente de la UE, y sin dudas abandonar la OTAN. «Hemos visto una desindustrialización masiva, hemos visto el despido de nuestra fuerza de trabajo y desplazamientos masivos de compañías. Hoy, señor Macron, los franceses están sufriendo a causa de Europa», dijo la candidata.

El jefe del Instituto Franco-Alemán en Ludwigsburg, Frank Baasner, cree que Francia estaría en graves problemas con Le Pen en caso de que triunfase. «El país estaría inmediatamente aislado si ella realmente implementara la mitad de sus promesas electorales», dijo Baasner a DW.

El experto francés teme al malestar que se desataría si el Frente Nacional da la gran sorpresa: «Muchas personas no están listas para elegir entre Macron o Le Pen. Ahí se esconde una gran inestabilidad social e insatisfacción entre la población. Si Le Pen gana, dicha inestabilidad podría explotar», agregó.

¿Aire nuevo con Macron?

Emmanuel Macron está claramente a favor de la Unión Europea y su moneda comunitaria, que considera necesarias para proteger a Francia en la competencia global con China, Estados Unidos, India o Rusia.

«Quiero una Europa que trabaje más rápido, una Europa menos burocrática. Tenemos una gran necesidad de globalización», dijo Macron en la campaña electoral. Frank Baasner cree que «si Macron gana las elecciones y logra una mayoría en el parlamento, habrá un nuevo aire dentro de las relaciones franco-alemanas y nuevos impulsos en toda Europa».

Una mirada a las estadísticas muestra que la extrema derecha en el norte y sureste de Francia es particularmente fuerte, donde la educación es más baja y hay mayor desempleo. A la inversa, Emmanuel Macron obtiene la mayor parte de su apoyo en las grandes ciudades como París y en el más rico y más educado oeste de Francia.

Las elecciones parlamentarias en junio

Quien llegue a ser el presidente de Francia el domingo no alcanzará la mayoría en las elecciones parlamentarias de junio. Ni el «En Marche» de Macron ni el Frente Nacional de Le Pen tienen representación en la Asamblea Nacional. No será fácil gobernar. Las coaliciones y compromisos serán necesarios y podrían frenar fuertemente las ambiciones de quien tome asiento en el Palacio del Elíseo.

Tomado de:

http://www.dw.com/es/francia-elige-novato-o-nacionalista/a-38706799



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