Archivo de la categoría: 1- RICARDO ROBLEDO

COLOMBIA. HACIA ADELANTE CON EL PACTO HISTORICO

Por: Ricardo Robledo

En las sociedades de clase, la forma de hacer política no se basa en el imperio de la razón, sino en el triunfo deshonesto de las maquinaciones. Lo grave es cuando estas prácticas, se encuentran también en los sectores llamados alternativos o de izquierda. Algo que parece depender de la supuesta naturaleza humana. Es el ethos, la moralidad, la amalgama o el sustrato del que están hechas las personas en la sociedad burguesa y del cual no pueden escapar.  

Uno se transforma transformando lo que quiere transformar y si no transforma, pues no se transforma. Además, los seres reproducen las condiciones que los hicieron surgir, se mueven en el medio que les permite ser exitosos; algo así como la selección natural, la cual puede ser para bien o para mal.  

Por eso, para que las sociedades entiendan que hay autoridad, se tiene que lograr que la población capte que existe lo que tradicionalmente se ha entendido como tal. De ahí que el zar sólo puede ser reemplazado por otro zar; el emperador, por otro emperador; y la oligarquía, por otra oligarquía. Es algo que parece estar en el inconsciente de lo político y que se aprecia como lo normal, como lo que debe ser.  

De la imposición del poder, surge la irracionalidad; esto permitió que Calígula y Nerón, fueran emperadores; así, muchos en la historia y en la actualidad, se les equiparan. No es necesario ir muy lejos.  

Para superar tan lamentables experiencias históricas y estado actual de cosas, no se puede permitir que nadie en la izquierda trate de imponer su proyecto personal, con los mismos estilos basados en la maquinación, trasteo de votos, ocultamiento de información, manipulación de asambleas, con lo que “se reproduce la misma porquería”.  

No puede ser que el contenido de lo revolucionario, se reduzca a la retórica, al discurso, a lo mezquino. Existe una tendencia seguir al que habla y se exprese en un lenguaje medio coherente, aunque banal. Se cuelan personajillos con alguna oratoria, pero cuando se mira su relación con sus comunidades, no distan mucho del politiquero buscador de votos, del gamonal, del maltratador, del abusador, del racista, del clasista. Acciones que no tienen diferencia de sexo, por lo que también los calificativos pueden terminar en “a”.  Una pieza de oro es de oro y una de hierro, muestra la herrumbre.  

Todavía no ha pasado -llorando- la theoría de los suplicantes, de la que habló el maestro De Greiff, en el relato de Gaspar. “Mejores aires busca el espíritu”.  

Son momentos históricos que se presentan en los procesos y que los pueblos irán identificando y superando.  

Noviembre 18 de 2021  

TOMADO DE: https://columnadigital.com/ivan-duque-busca-mostrarse-como-un-lider-ambiental/

El deterioro social en Colombia puede alterar la geopolítica 

Por: Ricardo Robledo

El narcotráfico es un delito detestable; la drogadicción condena a las personas a la peor esclavitud. Los traficantes de drogas son perseguidos por los gobiernos y no hay duda de que estos sólo buscan el enriquecimiento sin reparar en escrúpulos y que son crueles delincuentes; tanto como los que invaden un país para apoderarse de sus recursos, dejando desgracias y mortandad. Por eso, cuando, desde las fuerzas que actúan de oficiales, se persigue a un capo, se entiende que es una pelea entre pillos, por los intereses económicos, por el reparto del botín, por competir quién se enriquece más rápidamente.

Contrario a lo que muchas veces se cree como ingenuo ciudadano, no existe un cuerpo rector del mundo que, en su dignidad, honorabilidad y pulcritud, trate de regir el bienestar de los países, tal como lo anuncian las constituciones y tratados, que se quedan en el engaño de papel cuando las instituciones terminan dominadas y al servicio de los más oscuros intereses económicos.

Como resultado de la fusión de intereses entre la oligarquía y el narcotráfico y su sumisión al vaivén de los intereses imperialistas, para obtener impunidad, se crean tenebrosos compromisos que cada día enredan más a los que detentan el poder en Colombia.

Las instituciones colombianas están desprestigiadas en el campo internacional, por la acumulación de sucesos de corrupción, de negocios turbios, de incidencia del narcotráfico en la política, de terrorismo de estado, fraudes electorales, pobreza, desigualdad, masacres, hambre, marginamiento.

Tal estado lamentable de la sociedad, ha llevado a que cada vez más sectores sociales capten las anomalías por vivencia propia y por empezar a comprender las causas de sus deplorables condiciones de vida. En el país, la credibilidad en la clase política está por el suelo ante hechos tan evidentes. El temor de las elites es que se produzca una revuelta social que lleve al poder a los sectores populares y cambien hasta los intereses geopolíticos.

El avance del cuestionamiento social, prende las alarmas en los sectores del poder oligárquico tradicional, que es astuto, sanguinario, minoritario, traidor, corrupto e incapaz. No es raro que ahora llamen a “ordenar la casa” y busquen deshacerse de anteriores alianzas que los involucren en los intrincados, numerosos y graves delitos de los que se lucraron y que han asolado la condición humana en el país. Para ellos ha llegado el momento de sacudirse, de señalar para otros lados, de encontrar culpables ajenos, de “hacer justicia” y de limpiarse la cara.

Es conocido que, entre los entes gubernamentales, solo se llega a acuerdos para definir bajo que pretexto, de lo que se toma como la ley, se va a perseguir a alguien que ya estorba. Tal como proceden las mafias cuando las autoridades están persiguiendo a un capo, sus mismos compinches terminan entregándolo, porque buscando a uno encuentran lo que no es y se daña el negocio.

Por eso no es de extrañar que ahora se enjuicie al matarife por un delito común, que inicialmente, sólo lo involucra a él y a sus abogados. Delito que no es político, pero que por las circunstancias sí se rodea de este contenido. Quince años atrás, cuando existía el maridaje tríptico entre narcos, oligarquía e imperialismo, las altas cortes no habrían osado judicializar al capo – por cierto, que no incidieron- por crímenes de mayor envergadura, pero que comprometen a los pesos pesados de la política y de los sectores de la economía. Ahora actúan porque seguro cuentan con el respaldo político de los que buscan limpiar las pruebas.

Parece que quien se coloca al frente de este lavado del pasado es el expresidente juan manuel santos, invitado a integrar organismos de incidencia mundial; alfil con capacidad para enredar la política, mover fichas claves y frenar a los movimientos alternativos, de cualquier forma.

Como logro adicional, la detención del capo profundiza el enfrentamiento entre la narcoderecha y la izquierda, que aparece como causante de la detención, mientras la oligarquía se hará a un lado viendo cómo se matan sus enemigos, para que no los salpique la sangre y poder pescar en río revuelto.

Vacaciones, ataduras y casas de pique en Colombia

Por: Ricardo Robledo

Salir de vacaciones en Colombia, es conocer la amabilidad y alegría de su gente; la música, las bandas pueblerinas, la culinaria, los postres artesanales; los paisajes; pero también el horror paramilitar; las casas y zonas de pique, los caños con caimanes, las historias aterradoras, los caminos con «mala energía», las mutilaciones, los vejámenes, el desplazamiento, la usurpación, la amenaza, el abuso a mujeres.

-No salude a nadie, no vea ni pregunte nada, si no quiere tener problemas.

La política local manejada por la ilegalidad; la alcaldía, secretarías, el concejo, inspectores, funcionarios. El paramilitar dueño de la ferretería, la finca ganadera, el supermercado, los bares, el almacén de variedades, todo a tres mil. Los encapuchados que recorren los pueblos armados, en moto o camioneta y que son invisibles para las autoridades militares.

Niños, perros y marranos hambrientos complementan el paisaje desolador.

El hospital, lleno de personas enfermas, mujeres, niños, muchachas con cólicos, jóvenes accidentados en moto. Llega un anciano infartado y el médico, moreno y regordete, deja todo y sale corriendo a atenderlo, mientras el estetoscopio le brinca junto al ombligo.

Ya en una zona más apartada, un conocido me explica:

-Cuando alguien es asesinado, se le hace “una atadura” al muerto; se le amarra con una cinta una parte del cuerpo, puede ser un dedo del pie y a medida que este se descompone, el asesino se va ir pudriendo también. La única forma de deshacerla, es que el asesino venga, desentierre al muerto y quite la cinta. Entonces, la familia oculta, se queda vigilando el cadáver para coger al victimario y tomar venganza.

-Por eso también, prefieren picar y desaparecer a la gente; para prevenir ataduras; se va a la fija.

Ahí están la superstición y la ignorancia macabramente unidas en la forma de hacer política local, en el odio, en la opresión. No se paga el salario mínimo. ¡Claro¡ desde el gobierno central dijeron que era ridículamente alto; y sí que se cumple. No hay seguridad social más allá del sisben. El agua potable escasea y en general, igualmente.

Al final, una leve esperanza. Un campesino relata cómo se las arreglaban para votar calladamente por Petro y Colombia Humana; uno trasportaba a los votantes, gratis en moto; otro que daba la plata para la gasolina. Alegría, risotadas y miradas de complicidad maliciosa.

Enero 29 de 2020

Las protestas populares agitan la geopolítica

Por: Ricardo Robledo

En el segundo país más desigual de América Latina y séptimo en el mundo, desde el 21 de noviembre de este año, la población se encuentra en las calles protestando contra la implementación de reformas de tipo laboral, tributaria y pensional, además de otras medidas que afectan a los sectores empobrecidos y benefician a los grandes capitales, obedeciendo a los planes de corporaciones mundiales. Pero, según el gobierno, los manifestantes son movilizados desde Rusia y Venezuela, como si estos países fueran los responsables del llamado “paquetazo”.

La respuesta del débil y sumiso gobierno colombiano, ha sido internacionalizar los actores, desviar la atención de los sucesos y la represión violenta contra la población que se manifiesta en rechazo a las pretensiones gubernamentales. Es lo que se visto en Ecuador, Bolivia y Chile. No es de esperar algo diferente.

Un país en el que se han presentado los falsos positivos y que vuelven y se repiten; en el que se exterminó a todo un partido político como la UP y que hoy, otra vez, se intenta hacer lo mismo con el de las FARC; en el de las masacres y desapariciones forzadas; en el que se fomenta el paramilitarismo; con gobiernos elegidos fraudulentamente; todas, acciones por fuera de la constitución; la respuesta no será constitucional, sino geopolítica, involucrando poderosas fuerzas extranjeras para justificar el que se invoque al imperio.

Se equivocan los que están soñando con que la narcoderecha va a responder diciendo: “Sí, reconocemos que ustedes son el constituyente primario y están en las calles desaprobando nuestro gobierno; entonces, nos haremos a un lado”. Así, nunca han negociado la oligarquía sanguinaria, la mafia ni el imperialismo con sus colonias. Son asesinos desalmados, pero no invencibles.

Quieren sumir a la región en una guerra de desestabilización pensando en lograr el control de los recursos naturales, pero piensan desde su solo punto de vista; parece que no tienen en cuenta la reacción popular de los que no tiene nada que perder, además del nuevo orden mundial multipolar. Lo más prudente, por razones humanitarias, es evitar el escalamiento del conflicto y profundizar en los deseos democráticos y de paz de la población. Es otro reto al que deben responder los revolucionarios.

Diciembre 19 de 2019

Por una América Latina con futuro digno

Por: Ricardo Robledo

Decía Fidel, que ahora la lucha es por la sobrevivencia. Un aporte visionario que aún no se ha entendido por buena parte de la izquierda y de la población. Una manera de ir logrando su asimilación, podría ser partir del conocido comentario ecologista, según el cual para mantener el actual ritmo de consumo se necesitarían tres planetas como la Tierra. Como esto no es posible, los hegemonistas buscan resolver el problema desde la mirada de la reducción poblacional del mundo.

Alguien comentó, que preguntado un militar colombiano acerca de cuáles eran las propuestas para solucionar las necesidades de la población empobrecida, éste respondió: “matarlos a todos, porque no hay cómo atenderlos a todos”. Cruel y crudo comeatario que muestra las dimensiones de la pobreza en Colombia.

La población actual del planeta es de más de 7.500 millones de personas, de las cuales, entre 842 y 1.300 millones, sufre de desnutrición -por demás, a causa de la forma de producción capitalista, puesto que estudios dicen que el hambre mundial se solucionaría con 30.000 millones de dólares al año-. Desde de punto de vista del capitalismo y del hegemonismo, estos habitantes sobran, porque no interesan como mano de obra barata ni como consumidores y a la vez se constituyen en una bomba social. Además, muchos están localizados en zonas de abundantes recursos naturales. El panorama se vuelve aterrador cuando aparecen las doctrinas de los “pueblos elegidos por dios” y del destino manifiesto, bases de peligrosos fundamentalismos.

Si el capitalismo necesita desaparecer a dos mil millones de personas, lo intentará; por la vía de las guerras, las enfermedades, la drogadicción, los bloqueos, las hambrunas. De los países colonizados sólo interesan sus recursos naturales; de igual forma como el 12 de octubre de 1492 los invasores tomaron posesión de estas tierras; para el caso, supuestamente los indígenas no existían; interesó el oro; atropellaron y lo continúan haciendo.

Es muy ilustrativa la publicación de Telesur en su portal, con fecha del 5 de diciembre del presente año, en el cual se habla de “América Latina en guerra” y del pentagonismo, en la que, además, se indica cómo la industria militar norteamericana, deja más ganancias que las transacciones comerciales.

¿Saben qué les provoca a los hegemonistas, los africanos que se ahogan en el Mediterráneo?: un aplauso. ¿Saben qué les provoca las enfermedades epidémicas en el tercer mundo?: otro aplauso. ¿Saben qué les produce el hambre en el mundo?: más aplausos. ¿Saben qué les produce la muerte de líderes sociales en Colombia?: satisfacción, porque están matando a sus enemigos. ¿Saben qué les genera la drogadicción y la guerra contra ella en el mundo?: mucho dinero. ¿Saben cuánto les preocupan los campesinos bañados en glifosato y los niños que nacen deformes?: nada.

No les importa pasar por encima de sus teorías democráticas fundacionales; si hay que desconocer resultados electorales, se desconocen, como en Bolivia; si hay que encarcelar injustamente, se encarcela, como con Lula; si hay que comprar elecciones, se compran; si hay que robarlas, se roban; si hay que crear falsos juicios, se crean; si hay que sobornar, se soborna; si hay que matar, se mata; si hay que desestabilizar países, se desestabilizan; si hay que invadir, se invade; si hay que mandar mercenarios, se mandan; si hay que manipular, se manipula.

A esto es que le hacen el juego las derechas regionales. Por eso, es que cuando se mira al presidente duque, se ve a Uribe y cuando se mira al gobierno colombiano, se ve al de Estados Unidos, quien es el que en ultima instancia traza los instructivos para el país. Todo por sus intereses económicos. No les interesa la paz.

Esperar algo distinto, sería como creer que los mafiosos y sus sicarios, cuando salen a hacer sus negocios, acuden guiados por la carta de las naciones unidas, por la declaración de los derechos humanos, por el Derecho Internacional Humanitario, por los conceptos de un estado social de derecho o por las constituciones republicanas. Todos estos criterios son ahora cosa del pasado, a tal punto, que se ha vuelto revolucionario, defender la democracia liberal burguesa. Ya los derechistas se vuelven, sin tapujos, en contra de las formas de su cacareada democracia y se ven encartados con ellas; un síntoma más del declive del capitalismo, como lo hemos conocido hasta hoy.

Todo esto, obliga a nuevos planteamientos y a redefinir consignas, políticas, estrategias. Es el reto que tenemos ahora los revolucionarios.

Diciembre 14 de 2019

El paro del 21N en Colombia y las críticas a lo espontáneo

Por: Ricardo Robledo

Se han escuchado algunas voces dentro de la izquierda, advirtiendo sobre el espontaneismo en el paro iniciado el 21 de noviembre. No se puede dejar pasar la oportunidad para adelantar el debate por todo lo que esto implica.

En primer lugar, habría que definir qué se entiende por espontaneismo y cuáles son sus características; porque cuando alguien quiere calificar algo, primero establece una línea de referencia. Entonces, habría que mirar sobre cuales bases se establece, cuál es su autoridad y objetividad. Pero es cierto que nada es absoluto ni completamente falso.

Esto es necesario, porque todo lo que el ser humano, piensa, dice y hace, es un producto cultural; es decir, es histórico, social, aprendido y complejo. También porque en el trasfondo del tema del que se habla, hay vanguardismo y dogmatismo.

¿Qué tan espontáneo es el paro del 21N? ¿Acaso no están ahí los estudiantes organizados, las centrales obreras, las organizaciones indígenas, los movimientos sociales, partidos, grupos, etc.? ¿O es espontáneo porque no sigue los lineamientos de mi partido o mi forma de pensar, es decir, mí receta?

Para los dogmáticos, las revoluciones deben hacerse en orden, siguiendo la receta que es preestablecida por las mentes esclarecidas; y por esto además son vanguardistas; basta con que el pueblo siga mis instructivos para que todo se solucione y se alcance la felicidad. Como si los estallidos sociales necesitaran de permisos, no sólo de la derecha, sino también de la izquierda. O sea que, si mi vecino construye una casa, esta surge espontáneamente porque no me consultó y, por tanto, va a quedar mal hecha y se va a caer.

Para los vanguardistas, la revolución consiste en que todos, perfectamente uniformados de rojo, desfilen ordenadamente bajo el olor del sobaco de mi brazo izquierdo extendido. Esos son los que llaman a “bajar a las masas”, porque ellos están arriba. Es la influencia ideológica del norte -arriba- sobre el sur -abajo- como si todos no flotáramos en el espacio. Las bases, “atrasadas que no avanzan” y los esclarecidos con pergaminos y títulos académicos que garantizan la superioridad de la nobleza; o sea, que el pueblo no es mayor de edad y debe seguir la tutela sagrada de los superiores. Otra cosa bien distinta, es tener claros los intereses de clase y esto no se aprenden en las instituciones educativas, se construyen y se aprenden con la lucha popular.

También para los dogmáticos si el 21N, se definió como paro, debe reunir todas las características predefinidas, sino, se les sale de las manos y queda con vacíos: la aburguesada clase obrera que no para; como si los demás sectores sociales, no fueran sujetos del proceso revolucionario, ni fueran igualmente víctimas del capitalismo opresor y depredador.

Para los vanguardistas y dogmáticos, lo importantes no es que el pueblo está en las calles protestando, sino su “carácter espontáneo”. Proceder así, es desconocer las mingas indígenas, las movilizaciones estudiantiles de la MANE, las marchas por la paz, los más de doce millones de votos de la consulta anticorrupción, los resultados electorales; todo un acumulado de luchas sociales.

Tampoco es de esperar que toda protesta social desemboque sin más, en un derrocamiento del gobierno y en una revolución, o de lo contrario es un fracaso. Los acontecimientos son impredecibles, lo que sí se sabe es que las luchas anticoloniales y antiimperialistas siempre han sido ahogadas en sangre. Esto vuelve más gloriosos y heroicos los levantamientos populares triunfantes. Se requiere de respuestas responsables y objetivas.

Hoy la ciudadanía busca nuevas formas de hacer política en el país. Un gran avance social.

diciembre 12 de 2019

Nuestros abuelos y nuestros nietos

Por: Ricardo Robledo

Históricamente, al pueblo colombiano le ha faltado información veraz; pero nunca ha carecido de información, por el contrario, ha estado sometido a las mentiras, al engaño y a la manipulación, además de gobernado bajo el terror. Nuestros abuelos vivieron dominados por patrones y “dotores”, quienes ejercieron el dominio ideológico sobre ellos y que eran considerados como las mentes incuestionables, con capacidad para interpretar la realidad y de poseer el conocimiento para definir el curso que habrían de tomar los acontecimientos; esa era el estilo de la meritocracia, favorecida por una población condenada a la ignorancia.

Pero los tiempos han cambiado para la información, como resultado del desarrollo tecnológico en las comunicaciones y de un acumulado intelectual y cultural logrado por las redes sociales. Ya no hay sucesos y personajes incuestionables. Somos entonces, una generación privilegiada porque está llamada a romper los lazos de dominación histórica sobre la población; esa es una misión crucial en la que ahora nos coloca el desarrollo de los acontecimientos. No se puede ser inferior a los retos.

Responder a esta tarea, es fundamental para trasmitir a la juventud, los conocimientos del pasado vivido por las generaciones anteriores y poder alcanzar un futuro promisorio de humanismo, democracia y libertad.

Tal como decían los clásicos del marxismo, las luchas sociales son una escuela que forma y aclara el pensamiento popular y que un solo acontecimiento de días, puede hacer avanzar los procesos como no se había logrado en años.

Pero todavía faltan comunicaciones. La gran mayoría de la población, desconoce los puntos del acuerdo de paz, por ejemplo, así como los del presente, glorioso y sorprendente paro. Ha faltado información y pedagogía; aspectos tan claves para un triunfo social. Es una labor a la que se debe responder con agilidad, creatividad y responsabilidad; trabajo histórico que corresponde a los revolucionarios. ¡Adelante!

Diciembre 9 de 2019

Para la guerra, nada

  1. Por: Ricardo Robledo

“Díganle a Mauricio Babilonia que suelte las mariposas que ya terminó la guerra en Macondo”

Con este meme, algunos indígenas del Cauca celebraron alborozados la firma del acuerdo de paz entre las FARC y el gobierno Santos en el 2016. La realidad muestra que ha sido un fallido intento debido al incumplimiento por parte de la derecha, de lo entonces acordado.

Una de las razones de fondo es que la agenda del imperialismo y la narco derecha, para Colombia y la región, es de represión violenta, confrontación y guerra; tal como se ha vivido en las recientes protestas populares en los países latinoamericanos. La narco derecha sabe que actuando como lacayos serán tolerados y no serán perseguidos como delincuentes; sueñan con que en una confrontación van a sobrevivir bajo la protección imperial.

Pero no tienen en cuenta que una de las tácticas es que la población local se enfrente entre sí; ya se tiene pleno conocimiento de cuánto vale un nativo para los colonialistas y de cuánto están dispuestos a hacer por la defensa de sus intereses imperiales.

Con esto se van fortaleciendo las prácticas de la supremacía racial, que ante el incremento de la pobreza mundial y de la sobrepoblación, se proponen controlar y disminuir el número de habitantes del planeta para que sobrevivan sólo “los pueblos elegidos por dios”, para poder usurpar libremente los recursos naturales de todas las regiones; puro capitalismo y fundamentalismo.

La teoría de la idealidad propone que la solución está en el mismo problema, para el caso, se aplica propiciando el enfrentamiento entre la misma población local, derecha contra izquierda, o los de un país vecino contra otro. Para eso buscan crear odios, incidentes, conflictos; a este tenebroso panorama de traición, opresión y muerte, es al que le apuesta la derecha, en su forma pachito santos, de laspriella, patriotas, infiltrados, legisladores con precio, monjas recalcitrantes, discursos supuestamente justicieros, medios vendidos al mejor postor, partidos fundamentalistas, presidentes y funcionarios del poder colonial proimperialista.

Ya se pronunció el gobierno norteamericano anunciando que no va a permitir que las protestas populares en sus colonias, se conviertan en revueltas de mayor alcance. No es de esperar menos. Lo que se pronostica para la región es crudo, es la guerra, ese “monstruogrande que pisa fuerte toda la pobre inocencia de la gente”. A eso es que le apuesta la derecha regional; la historia les cobrará su crueldad.

Pero la esperanza de los pueblos se fortalece ante el declive del capitalismo; se sabe del trabajo, la paciencia, la responsabilidad y el dolor de la negatividad dialéctica, tal como anunciaba Hegel. Lo más sensato para la población colombiana y latinoamericana, es evitar el escalamiento del conflicto, pero deben estar alerta y preparados para responder a la agresión.

Diciembre 2 de 2019

El golpe de Pachito Santos al gobierno, peor que un bombazo

Por: Ricardo Robledo

Otra salida en falso de la cuestionada diplomacia del gobierno colombiano; esta vez protagonizada por el flamante embajador ante USA y la aspirante a ministra de relaciones exteriores, con comentarios muy objetivos sobre el fracaso de la administración de Duque y del deterioro de la política del presidente de Estados Unidos.

Pero más graves fueron las alusiones a la intervención criminal para desestabilizar a Venezuela con descarados y abiertos llamados a ejercer el terrorismo oficial e internacional con acciones encubiertas en el vecino país. Ahora ya no son tan encubiertas, son injerencias e intervencionismo delincuencial, que debe desembocar en denuncias ante la Corte Penal Internacional para enjuiciar a los promotores; pero lo particular es que éstos, como lacayos, no son considerados delincuentes.

Es descarado promover el terrorismo como representantes del pueblo colombiano. Esa es la intelligentsia que lleva las riendas de la política en el exterior. No se puede permitir que una minoría criminal siga actuando y fijando la posición oficial del país.

Colombia está aquejada de múltiples problemas sociales que son el resultado de décadas de colonialismo y de traición a los intereses nacionales por parte de una oligarquía minoritaria, corrupta, violenta e incapaz para presentar soluciones a la oprimida y explotada población.

Las protestas que hoy ocurren en todo el territorio son el inicio de una nueva condición para el país y que esperamos desemboquen en una transformación política hacia el fortalecimiento de la soberanía, del humanismo y la libertad. La clase política de narcos y oligarquías no pueden seguir dando palos de ciego, actuando con cinismo y propagando la muerte en la región.

Los pueblos del mundo irán alcanzando la justicia en todas las regiones de la Tierra. Los responsables de los despropósitos recibirán su merecido y serán relegados por la historia.

Algo sin precedentes es que cuando le preguntaron al presidente de USA sobre los comentarios del brillante embajador colombiano, este respondió: “What are you talking about, guy?”

Noviembre 28 de 2019

En la marcha del 21 de noviembre en Medellín, fue derrotada la violencia

Por: Ricardo Robledo

Hasta el clima se puso a favor de los marchantes. A pesar de ser una época de invierno, la mañana estuvo reluciente. Todo trascurrió en calma. Ni asomo de violencia. Una marcha ciudadana ejemplar, que contó con una relevante participación de la juventud, muchos de ellos del estudiantado. Todos se hicieron presentes: la clase obrera, los jubilados, movimientos sociales, partidos; encabezando la marcha estaba la Guardia Indígena, que daba otro toque de dignidad al evento.

No aparecieron los superhéroes patriotas, que prometieron salvar al país; tampoco los terroristas encapuchados que amenazaron con destruir el metro, toda la infraestructura pública, el ancestro paisa y hasta la fe católica.

En los sucesos previos hay que destacar como hecho insólito, el que los terroristas colombianos son los únicos en el mundo que anuncian cuando y en donde van a atacar; muy al estilo de la prepotencia de los que, lista en mano, amenazan a las comunidades y a sus líderes sociales. Algo muy conocido y padecido en Colombia.

Fueron comunes las pancartas artísticas y con memes creativos, originales. Se contó con presencia de prensa extranjera y organizaciones internacionales como la ONU. El escuadrón antidisturbios no estuvo ejerciendo presión; las fuerzas policiales estuvieron a los lados de las vías sin que ocurrieran incidentes. Los habitantes de las zonas por la que trascurría la protesta la saludaban con las manos, banderas y algunos avisos de apoyo al 21N. Los marchantes expresaron su alegría con cánticos y se vieron felices por lo multitudinario y pacífico del evento.

Esta marcha que se dio como nunca antes se había visto en volumen y calma, lleva a pensar que es posible encontrar en la sociedad, formas civilizadas de hacer política, cuando se le baja el tono a las amenazas y se respeta la libre protesta ciudadana. Ojalá esto pudiera abrir caminos hacia la democracia y que se le diera tregua a la muerte que afecta a la martirizada población pobre de Colombia.

Finalmentese supo que la jornada se vio afectada por la incursión del escuadrón antidisturbios a las 5:30 pm, que pusieron la nota negativa; se hicieron detenciones en la Universidad de Antioquia, las estaciones del metro y locales aledaños; hubo ataque a la prensa que grababa las violentas agresiones policiales. No podían perder la oportunidad de atacar por el odio que les produce el avance de la paz y de la conciencia ciudadana; la historia y el pueblo les cobrarán su arbitraria represión.

Noviembre 21 de 2019