CR6: 27-10-1995

URABA

Octubre de 1995

INTRODUCCION

Interminables son las listas… interminables también los bárbaros actos… amplios los colchones de indiferencia que se acostumbraron a sorber la sangre “de los demás” y por esta vía se saturaron de todo sin tener tiempo para nada -más que no fuera sobrevivir y subsistir en la única alternativa que la miseria les dejó: Esperar-

La masacre de las esperanzas de estos pueblos comenzó hace mucho tiempo, las clases poderosas de estos países han pulverizado el concepto de un hombre espiritual y material con necesidades físicas, políticas, intelectuales… Que tristeza da ver convertidos nuestros pueblos en estómagos, que luchan por el pan diario, “y solo por el pan diario”.

La sociedad colombiana tiene el derecho de ser una sociedad deliberativa, constitucionalmente tiene los mecanismos para que esto sea posible, pero no existe la posibilidad. El solo planteamiento de una SOCIEDAD DELIBERATIVA es de suyo una expresión con un amplio contenido y necesitaría básicamente en las condiciones actuales de nuestro país los siguientes elementos:

–  Aumento de la inversión social

–  Mejoramiento en la calidad de vida

–  Avances sustanciales en la cultura   social, en la cual los diferentes   grupos de actividad social, cultural y militar tendrían que ceder parte de   su     propia “soberanía”.

–  Vuelco en la educación actual

–  Una simbología moral y ética que le   den nortes a un pueblo y una   sociedad y que los lleve por los   caminos de la fuerza que se necesita  para poder avanzar en los   descubrimientos y en la  investigación y que le den identidad   nacional a esa unidad de lo diverso   que es este país.

Lo anterior crearía un entorno apto apenas para que las semillas comiencen a crecer y esos hombres de hoy se puedan expresar en el día de mañana plenamente sin ninguna contraprestación.

Este CUADERNO DE REENCUENTRO NRO 6 tiene como objetivo fundamental difundir elementos de juicio más precisos sobre la situación de URABA, al mismo tiempo continuar dando elementos que profundicen sobre la actual crisis que vive el país.

Reproducimos documentos presentados el 21 de septiembre en un espacio amplio al que se han dado cita diversos ciudadanos del común y que han denominado como MESA DE TRABAJO POR LA DEMOCRACIA.

 

MESA DE TRABAJO POR LA DEMOCRACIA Nº 01 FORO POR URABA

 

PALABRAS DE INSTALACIÓN

Saludo a la Mesa, a la Alcaldesa de Apartadó, a los miembros de los cuerpos colegiados del Estado, a las personas desplazadas de Urabá a los representantes del gobierno seccional, miembros de la Procuraduría y a todos los asistentes.

1. QUE ES LA MESA DE TRABAJO POR LA DEMOCRACIA.

Somos un grupo de ciudadanos, gentes del común, sin ninguna vinculación política en particular, abiertos a todas las personas, mujeres y hombres, sin distingo de credo religioso, filiación política, condición económica o social y dispuestos a acoger todas las iniciativas que procuren una verdadera democracia para la región y el país, una democracia que para que sea real, deberá promover un clima de paz con justicia social.

No somos el Estado ni hacemos parte del gobierno.  Pero, ello no nos impide hablar desde la sociedad civil.  Ciudadanos y ciudadanas, desprovistos de cualquier autoridad política, jurídica o militar.  Tan sólo investidos de la autoridad moral que nos da nuestra condición de ciudadanos (as), honestos trabajadores de distintas profesiones u oficios, intelectuales vinculados al arte o al mundo académico, amas de casa, jóvenes y también desempleados.  En fin, somos seres humanos que apelamos a la conciencia ética, al sentir que nos da nuestra condición de seres que vivimos y pensamos, dotados de razón, y seguros de que además obramos en el marco del espíritu y letra de la Constitución Política que hoy rige a Colombia.

Nos hemos convocado en este espacio público que hoy llamamos MESA DE TRABAJO POR LA DEMOCRACIA, como una iniciativa de un grupo de ciudadanos (as) que pretendemos abrir un foro permanente de reflexión y acción sobre los diversos problemas que hoy vive el país y Antioquia en particular.

Estamos profundamente conmovidos, por todos los hechos que diariamente vienen ocurriendo en nuestra amada y maltratada Colombia.  Tormentosas situaciones golpean diariamente la nación, particularmente en los últimos meses, se presenta una grave crisis de gobernabilidad, sobre la cual abundan los hechos que demuestran tal afirmación.  Los partidos políticos gobernantes y sus dirigentes han caído en un alto descrédito moral y político.  La actitud sumisa de nuestros gobernantes frente a las indebidas presiones que vienen ejerciendo desde la superpotencia internacional, con su postura hipócrita ante el problema del narcotráfico, son humillantes para la conciencia nacional.  Y, quizás lo peor de todo, resulta aterrador el macabro cuadro que configura la violencia que por estos días enluta miles de hogares a lo largo y ancho de la patria, y que aún las últimas medidas de fuerza tomadas por el gobierno central han demostrado que tampoco son solución a este baño de sangre, para no decir que ha resultado peor el remedio que la misma enfermedad.

Ante todo esto, no queremos ser testigos mudos de esta realidad.  Estamos cansados de que nuestras opiniones sean manipuladas por quienes tienen el poder económico para imponernos unas falsas “verdades”, tampoco queremos seguir callados por miedo a quienes tienen el poder de las armas de manera legal o ilegal.  Queremos pensar con nuestra propia cabeza sobre lo que acontece a nuestro alrededor, queremos opinar públicamente, deseamos que nuestras ideas también sean conocidas, pero sobre todo, queremos actuar¡.  Necesitamos aportar soluciones a esta dramática situación, queremos y podemos ser protagonistas del presente.  Queremos y necesitamos construir un presente distinto.  Estamos seguros de que entre todos podemos hacerlo.

No queremos que nuestros hijos y las futuras generaciones nos juzguen y condenen por permanecer pasivos o indiferentes ante los macabros hechos de violencia que ocurren y las graves injusticias económicas y sociales que a diario se cometen.

Consecuentes con ello, hoy iniciamos el trabajo de esta Mesa por la Democracia, tratando el tema más grave que nos duele y convoca: la situación en Urabá.

2.  QUE PASA EN URABA?

Las dolorosas noticias que diariamente nos llegan de Urabá siguen golpeando nuestras conciencias.  En este foro escucharemos testimonios de diversas personas provenientes de Urabá, directamente afectadas y que hoy han tenido que abandonar sus tierras y sus hogares.  También dirigentes locales, respetados como la Alcaldesa de Apartadó, Gloria Cuartas, aquí presente y quien se ha convertido en símbolo de unidad y esperanza. Y a pesar de las desafinadas voces desde el gobierno central, el gobierno de Apartadó que ella encabeza sí se encuentra realmente comprometida con su pueblo.  La Doctora Cuartas, como fruto del consenso o acuerdo político multipartidista, sigue contando con el respaldo de la población que hoy espera soluciones eficaces a los graves problemas de violencia y de abandono del Estado central y departamental, en que se encuentra sumida esa región.

Cada vez se hacen más públicas las informaciones acerca de las grandes riquezas existentes en Urabá, no sólo la importancia de la tierra para la producción agropecuaria, especialmente el banano, se afirma también que allí existe tanta o más riqueza petrolera que en Cusiana, y también yacimientos de uranio, en medio del acecho de compañías nacionales y especialmente extranjeras.  Con una ubicación geopolítica estratégica por el golfo y su cercanía a Panamá.  Es en ese contexto en el cual se desenvuelve la confrontación de poderes armados, violando las más elementales normas del derecho internacional humanitario, y en donde la principal víctima de la guerra sigue siendo la población civil, desarmada, amedrentada e impotente.  Por eso afirmamos que Urabá es una zona inmensamente rica y profundamente empobrecida.¡

Desde este foro y como habitantes del Valle de Aburrá, en este día, primero que todo esperamos escuchar los testimonios de los habitantes de Urabá, de las víctimas y las diferentes personas allí implicadas, para establecer un dialogo y reflexión sobre lo que allí acontece.  Pero ante todo, aspiramos a que, desde nuestras modestas posibilidades, iniciemos acciones concretas que permitan establecer algunos cambios reales efectivos frente a esa desgarradora realidad.

 

 

3.  MUCHAS COSAS PODEMOS Y DEBEMOS HACER HOY POR URABA.

En el Valle de Aburrá, también estamos afectados por nuestra propia violencia y las múltiples carencias que padecen los sectores más empobrecidos de los barrios populares.  Ahora la llegada de significativos grupos de personas, desplazadas por los diversos bandos armados de Urabá, tendrán su necesario impacto en la difícil convivencia que desde ya se padece en Medellín.

La solidaridad humana con nuestros hermanos de Urabá se hace necesario, así como la toma de medidas urgentes que paralicen la guerra ya!.

No pretendemos asumir la vocería de los habitantes de Urabá, pero sí nos consideramos con la obligación de pronunciarnos desde aquí en apoyo a las soluciones que se pueden dar allá.

Estamos convencidos de que cualquier solución que se pretenda dar tiene que pasar por la aprobación y decidido apoyo de los propios habitantes de la región.

Desde esta Mesa por la Democracia exigimos del gobierno central se tomen medidas como las siguiente

1. Freno a la presencia de todos los grupos armados existentes en la zona, incluidos las fuerzas paramilitares, cooperativas de seguridad, etc.  No creemos ni compartimos las medidas que propugnan por una mayor militarización de la región y de la justicia, pues esto promueve más arbitrariedades, como está plenamente demostrado.

2. Nombramiento de un Alto comisionado para la Paz en Urabá, representante directo del Presidente de la República, con capacidad ejecutiva de coordinar las distintas instancias estatales en la zona, incluidas las fuerzas armadas.  Creemos que esta medida es más positiva que continuar con el aumento de la militarización y las soluciones de fuerza.  Debe quedar claro que este Alto comisionado tiene conexión directa con el Presidente y poder de decisión, por ello no es lo mismo que la Corporación recientemente creada por el gobierno central, aunque coordinará con ella sus funciones.

3. Conformación de un sistema local de PAZ Y CONVIVENCIA, que lo integren, además del Consejo de Seguridad, donde participan todos los alcaldes locales, una Comisión ciudadana Asesora de paz y Convivencia, con la presencia de las principales fuerzas sociales, gremiales y políticas de la región.  Los cuales deben producir un PLAN INTEGRAL DE PAZ PARA LA REGIÓN.

4. Apoyamos la iniciativa de desarrollar un DIALOGO REGIONAL DE PAZ, el cual debe ser respaldado desde la presidencia, e implementado por las autoridades locales y con la participación de todos los actores armados y la población civil, a través de las organizaciones sociales y políticas más relevantes.  Y si para lograr esto se requiere adelantar un plebiscito en todo el país, pues lo adelantaremos.  Respaldar la propuesta de la Iglesia de que los actores armados declaren un cese unilateral del fuego.

5. Congelamiento de la compraventa de tierras entre particulares.

6. Mayor inversión económica en programas de tipo social para la región, de acuerdo a los planes y programas establecidos con amplia participación de la misma gente.

7. Adelantar una consulta popular para facultar a los mandatarios locales a establecer diálogos con los actores armados, con la activa participación de organismos de la sociedad y de organizaciones internacionales que garanticen una imparcialidad e inspiren respeto y confianza entre los distintos sectores enfrentados.

Desde esta Mesa por la Democracia, convocamos a los distintos estamentos de la sociedad antioqueña y colombiana a tener una activa participación en solidaridad con Urabá y en el apoyo a las diversas iniciativas que buscan un diálogo y un acuerdo pacífico entre los distintos sectores enfrentados.

Llamamos a las organizaciones humanitarias y de protección a los derechos humanos, de carácter internacional, para que bajo la supervisión de las autoridades locales y las fuerzas sociales ejerzan una Veeduría, que verifique el cumplimiento de los compromisos del gobierno y el comportamiento de las distintas facciones armadas frente a la población civil.

 

 

 

 

URABA: LA HISTORIA SIN FIN

 “Quién no conoce la historia irremediablemente está condenado a repetirla”

 

EL TERRITORIO

Desde la llegada de los españoles a tierras americanas al lugar geográfico que los nativos denominaban el Darién,  y que posteriormente los hispanos llamaron Urabá – como reconocimiento de uno de los jefes indígenas más aguerridos que hayan tenido los pueblos aborígenes de ese entonces-, en torno a este 1% del territorio colombiano se han tramado toda una serie de estrategias de dominación y control por parte de estados extranjeros y sucesivos gobiernos republicanos y departamentales, aparte de los múltiples intereses económicos de los más variados empresarios y organizaciones económicas nacionales y transnacionales.

La geopolítica precisa que aquella nación que cuente con salida al mar, tiene en ello una ventaja inigualable.  Es el caso de Urabá, que es la “salida de Antioquia al mar” , y tiene la posibilidad de conectarse con el Océano Pacífico, a través de la utilización de canales naturales existentes en el departamento chocoano, en especial el río Atrato y el río Truandó, es explicable el interés que despierta este golfo natural rodeado de ricas y fértiles tierras.

En el siglo XVII en esta región se refugiaron los piratas ingleses y holandeses -enemigos declarados de España-, en espera de saquear las riquezas y tesoros que los colonizadores españoles habían arrebatado a los pueblos indígenas.  Esto posibilitó mas adelante la instalación de colonias extranjeras en diversos puntos de su geografía, las cuales sin embargo no pudieron cristalizarse por las condiciones agrestes de la región.   En el siglo XVIII diversos científicos de renombre mundial la recorrieron en busca de desentrañar las amplias riquezas de la biodiversidad que compone a esta próspera esquina suramericana; y en el siglo XIX siendo aún parte de Colombia, en el entonces departamento de Panamá, construyen el canal interoceánico que uniría al Pacífico con el Atlántico.

A partir de este último hecho, ya no fue Urabá una utopía literaria o científica.

Hace poco más de un siglo que los estados federales y posteriormente los líderes de los recién constituidos departamentos originados en  la Constitución del 86, reiteradamente se pelearon ante el poder central la inclusión de este lugar geográfico en sus limites territoriales. Inclusive su inserción en el departamento de Antioquia, en los inicios del presente siglo, obedeció a “una negociación de alto nivel”, que separó una vez más del Chocó esta porción territorial  .

En los últimos cuarenta años Urabá fue convertida, con la asesoría y permanente control de las transnacionales de la fruta, en un potente  enclave económico bananero,  donde se presento en sus inicios una democratización de la propiedad, permitiendo el acceso al negocio del banano de muchos pequeños propietarios, propiedad que paulatinamente se ha venido concentrando en pocas manos y empresas, haciéndose evidente que sólo las grandes haciendas bananeras son las únicas que pueden quedar en el mercado mundial actual, proceso que ya se ha presentado en Ecuador y Costa Rica, con resultados desastrosos para las economías locales.  Hoy es de todos conocido que la mayor concentración de tierras en Urabá la tiene la filial de la U.F.C. (United Fruit Company), Banadex, la cual solo tiene en Urabá 5 años de funcionamiento y 34 Haciendas bananeras (aproximadamente 2.000 Hectáreas).

Ante la situación cada vez mas caótica y sin amago de soluciones, flotan en los diferentes escenarios de la vida nacional  y regional las siguientes preguntas : ¿ Que proyecto tienen los inversionistas extranjeros para Urabá ? ¿ En manos de que grupos financieros y transnacionales quedará el Puerto de Urabá que hoy con tanto  ahínco se evidencia como una realidad a corto plazo ? ¿ Será acaso el dominio de las tierras ubicadas allende la frontera bananera, hoy en manos de pequeños parceleros y colonos, lo que interesa a un grupo de intermediarios que negocian la instalación de las empresas que necesariamente se ubicarán contiguo al puerto ?.  ¿ Existe una real política nacionalista en el manejo de los recursos naturales, y en especial de los inmensos recursos petrolíferos que guarda el Urabá chocoano, así como minerales preciosos – que tanto se comenta – y radioactivos que alberga el parque de los Katíos, o simplemente estos recursos están ya adjudicados y pertenecen a empresas extranjeras ?.

En fin, ¿ es Urabá desde una visión geopolítica, el mismo “dorado” que hace quinientos años buscaron infructuosamente los extranjeros ?

¿ O es el interés por su dominación y control territorial total- lo que implica lucrarse de sus riquezas-, lo que hoy en día lleva a que se presenten los graves hechos que ya la opinión pública tan bien conoce ?.

Son estos los interrogantes que hoy el Gobierno Nacional debe precisar frente al tema de Urabá, cuando se realizan los diferentes foros y eventos que buscan solucionar la grave problemática que se viene dando allí.

LO ECONÓMICO Y SOCIAL

Está aún muy fresco para nuestra generación los sucesos de la llamada “época de la violencia”, que tantos y tantos sufrimientos, dolor y secuelas dejara en la sociedad colombiana.  Hoy, hechos los análisis objetivos acerca del fenómeno, y analizados con más calma los diferentes episodios, muchos autores sostienen y así lo han escrito   que esta fase tuvo más implicaciones económicas que las ideológicas-partidistas que otros autores y los medios masivos de comunicación han querido darle.

El proceso de violencia significó el desalojo violento de campesinos de sus pequeñas propiedades agrícolas, la incorporación de amplias  extensiones al cultivo agroindustrial que requería la naciente industria y la concentración de la tierra en manos de los que serían los caciques políticos que dirigirían los destinos de las regiones y del país.

También posibilitó esta etapa la urbanización de las ciudades colombianas, en especial las cinco que hoy son las más importantes, lo que significa de alguna manera el abaratamiento de la mano de obra, ante la oferta de personal que requerían de un empleo; y el inicio de la concentración de la riqueza nacional en unos determinados grupos empresariales.

Hoy, guardadas las proporciones, Urabá vive un proceso semejante al que se vivió en gran parte del país, entre los años 50 y 60.  Las transnacionales y los empresarios colombianos tienen planes estratégicos en Urabá y de allí vemos el impulso gubernamental  dado a obras de infraestructura tan vitales como son la pavimentación de la vía al mar (Medellín-Arboletes-Montería-Costa Atlántica), la ampliación significativa de la capacidad energética ( que hoy tiene un cubrimiento del 80% a nivel urbano ), y la certeza casi inmediata del  puerto multipropósito, entre las principales obras de desarrollo regional.

La tierra se encuentra, exceptuando el área de la agroindustria bananera y las extensiones ganaderas del norte, en manos de pequeños parceleros y colonos, en su mayoría titulada por el INCORA, y con una característica muy especial como es la de que se hallan alrededor de lo que sería el sitio definitivo del puerto proyectado.

En el aspecto político se presenta un fenómeno poco frecuente en este país y es el hecho de que el bipartidismo tradicional no tiene ningún peso, y los partidos que hacen parte del oficialismo (liberal en el caso nacional, conservador en el caso departamental) están integrados por personas que no hacen parte ni manejan negocios de los empresarios bananeros y ganaderos, presentándose una diferenciación  real entre las clases sociales que allí tienen incidencia.  A ello ayuda el hecho de que los patronos viven casi todos en Medellín, en los barrios más selectos, mientras los obreros e inclusive los empleados, viven en los municipios en las condiciones no mejores en cuanto a costo de vida, servicios sociales y sufriendo en carne propia los resultados de la violencia irracional.

Los grupos que políticamente son mayoría -en especial en el eje bananero-   no hacen parte del establecimiento oficial, lo que ha hecho que los avances por ellos liderados sufran todo tipo de trabas gubernamentales e incluso sean puestos como carne de cañón (reinsertados de Esperanza, Paz y Libertad), o víctimas de oscuros montajes (líderes de la U.P.), con el fin de minar su influencia en las masas, en especial los sectores obreros,  colonos y campesinos.

A todo este complejo panorama se le suma la óptica del papel militarista con que el estado y una parte de la sociedad civil han querido resolver los problemas objetivos y reales que en materia de servicios y desigualdades sociales se han dado en Urabá, como resultado del modelo de enclave económico que en las tres últimas  décadas ha imperado.

La constante militarización de la vida regional y de los conflictos obreros patronales, han llevado a un afianzamiento de los grupos insurgentes y últimamente de grupos paramilitares, que han buscado por todos los medios posicionarse en la región sin importar los medios utilizados.  Es así como se presentan las masacres de Honduras, La Negra, La Chinita, y el Bosque en los últimos 7 años, un promedio de 800 muertes violentas al año, más de 10.000 familias desplazadas, cientos y cientos de viudas y huérfanos; y la repetición, guardadas las proporciones, de los hechos más agudos de la violencia que ya se creían era cosa del pasado mediato.

EL ESTADO

Frente al tema de Urabá, la posición de los diferentes gobiernos nacionales y departamentales, ha sido la del “Laisses Faire- Laisses Passere”. Siendo Urabá, desde sus mismos inicios un “territorio de nadie” , que mejor que permitir que este enclave económico se desarrolle por su misma dinámica.

Así, los monopolios extranjeros pueden sacar todo el provecho que esperan y mucho más.  Los empresarios colombianos invierten allí por su propia cuenta y riesgo.  El imán en que se ha convertido Urabá para miles de desempleados ayuda a disminuir la presión sobre ciertas ciudades intermedias y en especial sobre Medellín .  La crisis de gran parte del campesinado de la costa se resuelve en parte con el éxodo que ellos hacen hacia las haciendas bananeras.  La inversión social en los diferentes municipios no es tan prioritario, pues ya se encontrara por parte de los gobiernos respectivos, la excusa respectiva, o a alguien a quien echarle  la culpa de que las cosas no marchen.

La única presencia que el Estado se ha preocupado por garantizar, es la que tiene que ver con la fuerza pública, único elemento que ha estado siempre presente -para más mal que bien-, como única institución del Estado allí; ni siquiera en lo referente a la prestación de la justicia el Estado ha hecho presencia en ese enclave, lo que de alguna manera ha puesto en entredicho  la inversión externa; como ejemplo tenemos que allí solo se establecen las oficinas del trabajo en la presente década, los palacios de justicia municipales son de reciente construcción y existe un 90% de impunidad en los casos que competen al ámbito de la justicia, por señalar solo aspectos generales.

Los gobiernos de turno solo ven a Urabá como esa región de una gran actividad económica  generadora de altos ingresos al país, al ser el banano el segundo producto de exportación y producir el 16% anual de los ingresos del Departamento de Antioquia.  Su presencia, salvo contadas excepciones, se limita a eventos pomposos de lanzamientos de múltiples planes y promesas que en la mayoría de veces solo se cumplen a medias, pues al no ser consultados con las comunidades y caer como el maná del cielo , no son aprovechados, ni controlados, ni evaluados, dándose la paradoja de que mientras más se invierte, mayor es el abandono, más crecientes son las necesidades insatisfechas de la población.

En el último año se ha dado un alto índice de violencia en el llamado “eje bananero”, hechos que han puesto a la región en primera plana de las noticias nacionales e internacionales.  Se han formado diferentes comisiones encargadas de buscarle salidas a las diferentes crisis que allí se viven, pero lo único que ha podido quedar claro es que el Estado, en sus múltiples instituciones, pero en especial en lo relativo al estamento militar, tiene mucho que ver con el auge, funcionamiento y actividad de los  llamados grupos paramilitares, que a juicio de los observadores se diferencian notablemente entre los del eje y los del norte.  Los habitantes de los municipios del eje bananero señalan como característica de los sicarios que operan en las calles de Apartadó, Chigorodó, Carepa y Turbo, el lenguaje citadino en que se expresan; y ya es voz populi que en las comunas de Medellín están reclutando jóvenes para que hagan “trabajos” en Urabá.

Es imposible, para muchos observadores, que estos grupos paramilitares funcionen tan tranquilamente, cuando existen evidencias de los lugares de concentración de los mismos.  Algo igual se puede decir del accionar de los grupos subversivos, quienes  actúan impunemente sin que el ejército adelante las acciones pertinentes para prevenir los ataques contra la población civil, ataques que siempre son anunciados con suficiente antelación.

El Estado hace presencia en Urabá a través de la fuerza pública, pero la fuerza pública, amen de militarizar los conflictos y fustigar a los habitantes de los barrios populares y veredas agrarias, siempre ha tenido una posición muy poco neutral en el tratamiento del problema de clases que vive Urabá.  En la pasada década constantemente fustigó a los líderes sindicales, acusándolos no solo a ellos sino a las organizaciones sociales de ser apéndices de los grupos armados.  En el presente momento, los mandos militares quieren culpar a los grupos políticos de los problemas que vive Urabá, pero se ha señalado reiteradamente por las O.N.G que existe omisión por parte de ellos, frente al funcionamiento y accionar de los grupos paramilitares en la zona.

Así el Estado, representado por las fuerzas militares ante la poca efectividad de las autoridades gubernamentales, no cumple el papel de rector del desarrollo y garante de los derechos de la comunidad, sino que beneficia a los empresarios en sus actividades económicas, cayendo en cierta sindicación de los sectores populares, y de sus líderes, quienes se han destacado en cristalizar sus iniciativas para sacar adelante proyectos comunitarios, muchos de ellos propiciados por las mismas entidades gubernamentales.

EL CONSENSO DE APARTADO

Las múltiples y complejas situaciones que vive Urabá agravadas por los hechos violentos que se dieron a finales del 93 y el primer semestre del 94 -reactivadas nuevamente a mediados del segundo semestre del 95-, y el señalamiento continuo de los medios de comunicación acerca de que era un problema entre los dos principales grupos políticos, con mayor espectro electoral y trabajo con las organizaciones populares, -en especial el sindicato de los obreros bananeros-, ha tergiversado totalmente el análisis que la opinión pública hace de Urabá.

A finales del 93 se comienza a vislumbrar la crisis del sector bananero, al punto que el arreglo convencional -pliego de septiembre del 93-, fue concertado entre AUGURA y SINTRAINAGRO mirando lo mejor para el sector y la región, buscando que el gobierno central ayudara en la solución de la crisis, lo que se dio a medias.  Siendo este el principal problema de la región, se buscó un acuerdo a nivel de las instancias políticas, para que en el segundo semestre del 94, en lo correspondiente a las elecciones locales y departamentales, no fuera a ser el aspecto electoral un detonante más ante la aguda situación que en lo económico y social ya vivía  la región, en especial el eje bananero.

Desde el principio se buscó el consenso en torno a la Alcaldía de Apartadó, porque este puesto  se ha convertido en el botín mas preciado, por la significación que tiene este municipio como eje del desarrollo de Urabá.  Son muchos los intereses que se juegan en lo referente al manejo de la Alcaldía de Apartadó, pues si bien Apartadó no es un súper municipio en cuanto a lo económico y social, simbólicamente tiene un gran significado porque allí se dio el establecimiento de una forma alternativa de manejo administrativo que liderada por un grupo de marcada tendencia izquierdista, contaba con un buen respaldo de los habitantes  y una muy buena imagen nacional.  Los diferentes gobernadores y otras autoridades nacionales en varias ocasiones reconocieron este aspecto.

Bien posicionada, la Administración Municipal de Apartadó, se convirtió en un objetivo estratégico para ciertos sectores con peso económico ubicados en la ciudad de Medellín, quienes desde su posición veían -y ven- improcedente el hecho de que no estén sus subalternos al frente de esta administración.  En el ambiente flotan más de una versión sobre las reuniones realizadas en Medellín y Bogotá entre empresarios, ganaderos y altos oficiales con el fín de recuperar “lo perdido”.  A nivel internacional se ha denunciado esta estrategia, que está codificada con el nombre de “operación retorno”, una de cuyas principales actividades desestabilizadoras ha sido el proceso amañado en contra de los integrantes del grupo político U.P.

El consenso, que en su momento fue un gran suceso de la vida política nacional logró llevar una esperanza a la martirizada región. Sin embargo, transcurrido un año este loable esfuerzo no ha recibido el apoyo que un gobierno interesado en la normalización de una región tan importante pueda esperar.

El actual Presidente se comprometió con un distrito especial de paz, y hoy su ministro de gobierno sostiene que esta figura no es jurídicamente viable. Los bananeros, que en su momento apoyaron esta iniciativa, ahora solicitan una mayor militarización de la región. Los empresarios, sociedad civil y organizaciones con influencia en Urabá se comprometieron a fortalecer este proceso, pero hoy para nadie es un secreto que la región se encuentra a merced de las decisiones que tomen los más bárbaros y los violentos.

Si hasta el momento el accionar de los integrantes del consenso solo se ha quedado en retórica; y si la persona que fue elegida, a juicio de muchos   de los pobladores, no ha estado a la altura de las circunstancias, es preciso señalar que este importante hecho político tiene vigencia y actualidad; y mucho más ante el recrudecimiento de acciones violentas que han afectado directamente a la población civil en los últimos meses del presente año.

Las diferentes organizaciones civiles, habitantes de Urabá y personalidades democráticas han señalado reiteradamente que la única salida posible a la grave crisis de Urabá es una solución concertada, con participación de todos aquellos que tengan que ver con Urabá.  ¿Será que el actual gobierno seguirá contemplando pasivamente – y por ende en forma cómplice – los hechos que allí se presentan, o cumple sus promesas  electorales del Distrito de Paz ?

¿Será que la sociedad  colombiana, y en especial las personas sensibles, seguimos cruzados de brazos, únicamente compadeciéndonos del baño de sangre que a diario afrontan los habitantes de Urabá?

¿Será que hacemos algo?

ALBERTO RUIZ SANCHEZ

Egresado de la ESAP Medellín

Dirigente Cívico de Urabá

Integrante del Consenso de Apartadó

                                                              

 

 

 

 

CUADRO NRO 1

ELECCIONES URABA (92/94)      CONCEJOS MUNICIPALES

                TOTAL VOTOS      P. LIB.     P. CONS.                OTROS PART.*     FUERZ. PROG.       ALCALDES.

                92           94           92           94           92           94           94           94           94           94           92           94

APARTADO           8631      7144      1566      819         235         0             5683      4116**                 186         4024 (UP)             6194 (COAL)

ARBOLETES           4595      5494      3101      2511      562         494         212         433         –              532         2135(L)  1775 (L)

CAREPA2766      4451      1123      1862      51           190         964         1336      –              –              1122(L)  2224 (L)

CHIGORODO         3519      5304      1077      2038      128         –              1890      1690      —             –              1656(UP)              2948 (L)

MURINDÓ             457         584         234         248         –              –              208         275         –              –              227 (UP)                279 (UP)

MUTATAÁ             1525      1479      472         243         –              –              827         966         –              –              820 (UP)                872 (UP)

NECOCLI                4643      4851      2733      2618      174         –              876         370         –              248         2118 (L)2851 (L)

S.J.U.       3041      3029      2229      2164      –              –              400         148         –              –              11645 (L)              1626 (L)

S.PEDRO.U            4085      5997      2484      4195      236         –              559         420         –              456         1587 (L)2935 (UP)

TURBO***            11549    10992    4986      3426      342         –              4608      3253      –              178         4037(UP/L)           7201 (L)

VIGIA D F.              7216                      1877                      80           132         21           –              –              –              114 (L)   987 (L)

                                                               ****                                                                                                                   

TOTAL    47027    51317    21852    21616    1808      816         16248    13007    0             1600                     

NOTA

(*)       INCLUYE A LA UP Y ESP,    Y LIB.

(**)     EN APARTADO OTROS PARTIDOS TIENEN LA MAYORIA

(***)   EN TURBO SE PRESENTA UN EQUILIBRIO ENTRE OTROS Y LIBER.

(****) EL PARTIDO LIBERAL ES MAYORITARIO EN LA REGIÓN.  OTRAS FUERZAS EL 2/3 DE SU TOTAL

PONENCIA QUE PRESENTO A LA MESA DE TRABAJO SOBRE LA COYUNTURA POLÍTICA ACTUAL.

¿ES POSIBLE SALIR DE LA ENCRUCIJADA?

Los últimos tiempos están enmarcados por un cuestionamiento categórico de los modelos políticos y económicos preconcebidos que se consideraron como intocables por mucho tiempo.  Lo que convoca a una seria reflexión que conlleve a una salida novedosa, participativa y estructurada de la crisis que vive la humanidad y nuestro país, en particular.  De esta forma, se daría al traste con la perplejidad y la pasividad reinante entre la gran mayoría de los elementos de la intelectualidad progresista y del movimiento cívico y popular.

Estamos asistiendo al desarrollo de la segunda revolución industrial y tecnológica.  Los avances tecno-científicos han dinamizado los sistemas empresariales, haciendo que las relaciones sociales asuman nuevos matices poco conocidos; una cada vez mayor productividad concentrada en unos pocos emporios transnacionales que concentran más riqueza y poder que los propios países, frente a un creciente empobrecimiento de los sectores medios y los trabajadores urbanos y agrarios; una tecnología capaz de solucionar gran parte de los problemas del planeta pero destinada en lo fundamental al armamentismo y concentrada en siete grandes potencias que se disputan el control del mercado internacional, dejando de paso una estela de miseria y super explotación en los países en supuesta “vías de desarrollo”

Es este un fenómeno característico del sistema capitalista, incapaz de ofrecer a las naciones del orbe, los medios que permitan a las mayorías mejorar sus condiciones de existencia, haciendo del hombre contemporáneo un ser cada vez más alienado y sometido a unas poderosas fuerzas (la informática, la robótica, las telecomunicaciones, los medios de información etc) que por su manipulación le impiden su realización, negando cualquier tipo de opciones para una vida más humana y solidaria.

COLOMBIA EN EL ESPEJO DE LA CRISIS

El país vive momentos difíciles, se ha incrementado la violencia en el territorio patrio, su expresión más dramática se presenta en la región de Urabá por la atrocidad y la barbarie que ha alcanzado este conflicto.

La crisis no sólo es política, ética y moral, sino también económica, y se manifiesta en los cambios turbulentos y profundos que vive el país por las deformaciones que originó la incorporación de los dineros del narcotráfico a la economía,  Así mismo, por la implementación de un burdo Modelo Neoliberal impuesto por los dictados de fondo monetario internacional como punta de lanza de las grandes transnacionales, que, con medidas como la apertura económica y comercial, la privatización de las empresas más rentables del estado y los servicios públicos, la proliferación del sistema de contratación a término fijo y comercial, el desmonte de la seguridad social, están llevando a la ruina a trabajadores, campesinos, a los pequeños industriales y los sectores medios de la población, generando de paso desempleo e inseguridad.

La miseria se ha incrementado, y sin temor a equivocarnos podemos decir que con la guerra que adelanta Estados Unidos en nuestro país contra el narcotráfico por intermedio del Presidente Samper, muchos de estos dineros que en buena parte soportaban la economía colombiana ya no ingresarán, aunado a lo anterior está la declaratoria de la conmoción interior, que con sus descomunales gastos militares harán mucho más angustiosa la situación del pueblo, por la cascada de impuestos que se anuncian y por precario el presupuesto para la inversión social.

La actitud defensiva, y hasta cierto punto cómplice de buena parte de la dirigencia política es comprensible, si tenemos en cuenta que en su inmensa mayoría se encuentra cuestionada e investigada por actos de corrupción y por la filtración de dineros del narcotráfico en las campañas electorales.  Este hecho no es nuevo, en los últimos tiempos todas la campañas políticas han sido financiadas con los denominados dineros calientes y por los grandes conglomerados económicos que han impuesto a los elegidos las reglas del juego.

La apatía y perplejidad de los intelectuales y las organizaciones sociales, resultante de la actual crisis política, moral y social, contribuyen así mismo, para que la sociedad transite por un callejón sin salida, por el oscuro y cada día más estrecho laberinto creado por la denominada “clase política” que a través de consuetudinarias familias han gobernado al país en el presente siglo.  La actual situación no permite ni acepta recetas preconcebidas, es el momento de unir todas las voluntades de los demócratas consecuentes, para impedir que el país transite por el despeñadero de la guerra civil, o la consolidación de un Gobierno de corte dictatorial.

EN URABA SE ESFUMA LA VIDA

Ante la ocurrencia de las últimas masacres que han horrorizado a la opinión nacional e internacional, no podemos contentarnos con simples condenas públicas o con la espera de que las demagógicas visitas oficiales a la región, en una aparente búsqueda concretada, solucionen la problemática y arroje sus resultados.  El pánico que se ha apoderado de los pobladores por la ferocidad conque han actuado los actores de las matanzas, los gremios, los dirigentes políticos y los medios de comunicación.

Las explicaciones más comunes que se dan para explicar toda nueva matanza, es que en Urabá se libra una guerra por el predominio político, por el reparto de los territorios, que se trata de una guerra a muerte entre paramilitares y guerrilleros; en nuestra modesta opinión estos argumentos están orientados a ocultar las verdaderas causas de la tragedia que hoy viven numerosos compatriotas nuestros.

Hoy desde el recinto del Concejo de Medellín, al presentar a la mesa redonda que he convocado para analizar la coyuntura política, quiero emplazar públicamente al Presidente Samper, al Señor Procurador General de la Nación y al Defensor del Pueblo, Doctor Córdoba Triviño, para que le digan al país si es verdad o no que detrás del Conflicto de Urabá se encuentran las empresas petroleras Norte Americanas, ya que según estudios que se han elaborado, en este territorio hay más reservas de hidrocarburos que en Cusiana.

De ser así, esto explicaría por qué a pesar de contar Urabá con tanta fuerza pública, con un acuerdo de todas las fuerzas políticas, cívicas y sociales en lo que han denominado consenso de Urabá, con comisión de conciliación y con la forma de varios compromisos, no se ha podido aclimatar la paz.  Por el contrario la violencia se ha generalizado y hoy no enfrenta sólo a paramilitares y guerrilleros sino que compromete a toda la población, mientras el gobierno aparece como un espectador de lo que allí acontece.

La intelectualidad progresista, los trabajadores y las organizaciones sociales deben concitar a una profunda reflexión y unidad práctica para la búsqueda de salidas civilizadas y objetivas al conflicto de Urabá.  Reconociendo como punto de partida las causas verdaderas de la confrontación; sacando a la luz pública, con claridad y audacia, quiénes están detrás de la compra de las tierras y que intereses económicos y políticos se esconden con la radicalización de este conflicto.

EL VIRREINATO DEL EMBAJADOR NORTEAMERICANO

La situación del país es grave no sólo por el cuestionamiento moral a que viene siendo sometido el Gobierno en todas sus instancias.  El presidente Samper ha perdido, en buena parte, el control del Estado y al parecer está actuando bajo el chantaje del Gobierno de los Estados Unidos y el embajador de este país se ha convertido en un virrey, interviniendo descaradamente en los asuntos internos de nuestra patria.

Todo el proceso de la crisis lo vienen dirigiendo los Estados Unidos: han hecho del presidente Samper su prisionero y lo tienen trabajando para sus intereses.  No deja de ser preocupante el silencio que sobre este drama han guardado los intelectuales y las personalidades democráticas, lo mismo que los dirigentes políticos no comprometidos con la ola de corrupción.

El futuro del país es muy incierto, la crisis económica se acentúa y el denominado pacto social va a saltar en trizas con la cascada de alzas que se avecinan; el empleo productivo disminuye dramáticamente, en tanto crece el empleo mal remunerado e informal.  En el campo político el vacío de poder es notorio: existe una conspiración , liderada por el embajador de los Estados Unidos y por los sectores más retardatarios, no sólo contra el presidente Samper, sino también contra la estabilidad institucional y los pocos resquicios de democracia que aún existen.

Los ciudadanos colombianos que no tenemos hipotecada nuestra conciencia y que actuamos con independencia, no podemos quedarnos cruzados de brazos en este momento histórico que vive nuestra patria, hay que liderar un movimiento nacional por la dignidad y la soberanía, por ello es indispensable adelantar una campaña por el retiro del Virrey Frechette, en defensa de los aspectos positivos de la constitución y por una salida democrática a la crisis.

GONZALO ALVAREZ H.

Concejal de Medellín.

Medellín, Septiembre 7, de 1995

INTERVENCION DEL DR. ALVEIRO PULGARIN EN EL FORO SOBRE URABA

PREPARADO POR LA MESA POR LA DEMOCRACIA

 

“Situación tan dramática como nuestra región de Urabá, tiene que tocar todo el hilo social, político y académico del país.  No hay en cualquier clase, más que todos los temas de derecho político, el estudiantado pone como referente el problema de Urabá.

Lo que observamos con la precipitad de este proceso genocida es que hay el riesgo de caer en las particularidades del genocidio, decaer en un análisis cuantitativo de nuestros muertos.  Nos parece que eso tiene peligro de perder una perspectiva política sobre la situación.

Todas las manifestaciones criminales genocidas, magnicidas, la violación de todos los derechos, las consecuencias que eso trae a la integridad psíquica de nuestras personas, el desarraigo familiar, todo este futuro para la niñez de Urabá hay que pensar en una perspectiva mucho mas amplia.

No perder la perspectiva política implica colocar el problema en la pugna internacional en el proceso de acumulación capitalista.  Alemania es rica en una enseñanza respecto al proceso de penetración del capitalismo al campo, lo llamaron la “vía prusiana”.  Ir al área rural por la vía de la violencia.  Hay que llegar el capitalismo al campo, pero exterminando al campesino.

Esa es la estrategia internacional que el eje, Tokio, Berlín, Washington, han hecho para el mundo y para los pueblos en desarrollo.

Nos tocó esta tragedia directamente en Urabá, un problema de la geopolítica, de la lucha por los recursos naturales, por otra cantidad de riquezas naturales que se gestan al interior de Urabá y que ya están preparando una infraestructura, desconociendo la población.

Nos parece que no se puede perder la perspectiva política para aclarar lo siguiente como tercer punto, primer punto que quería analizar: No nos ahoguemos en las particularidades del conflicto.  Uno no puede decir que el problema es solo de Urabá y que decir de las comunas de Medellín, de los pueblos del Llano, del Sur de Bogotá, de lo que se está viendo en Manizales, en Pereira con la eliminación de la marginalidad social por la vía de la violencia y que decir de la situación de nuestros cafeteros.

Urabá está indefensa.  A Urabá el dogmatismo comunista, capitalista, religioso, ha atomizado la sociedad y en Urabá no hay sociedad civil.

Ese daño lo padece el conjunto del pueblo colombiano y para no ser muy extensos, el conjunto de América Latina.  Hay una desintegración permanente de la sociedad.

No ahogarnos en la particularidad para no perder la perspectiva política en el sentido de caracterizar la violencia de Urabá como un mandato de las potencias bélicas en el proceso de pugna interimperialista a nivel mundial.

Se ha creído que por la crisis socialista el capitalista ya es la solución y el papa se los ha dicho muy contentos con el triunfo del socialismo, cuando el capitalismo no es la solución para la humanidad; mandato de la última encíclica del papa Juan Pablo Segundo.

Pero los capitalistas siguen siendo dogmáticos, tercos, tozudos, bárbaros, inhumanos; no cuenta sino el capital, la chequera, la contabilidad.  Para ellos el hombre es un medio, para ellos el fin es la riqueza y se ahogan en la cuerda mortal de la riqueza, porque lo único que tienen para respaldarla es la metralleta homicida y no caen en cuenta que el fusil no sirve ni para sentarse en el.  Esa es la lógica de la guerra que hay que parar desde ya.

Esto para analizar un tercer punto: La relación poder y sociedad.  En Urabá como en Colombia y como en América Latina hay una tendencia clara, escrita manifiesta, confesa del imperialismo Norteamericano; desestatizar los pueblos de América Latina, fomentar regímenes políticos, no más Estados para América Latina.  Necesitamos regímenes políticos de fuerza y así lo dejaron en la Constituyente.  Militaricemos el Estado por dentro a partir de sus instituciones civiles, militaricemos la mente de la sociedad y en este país el peligro no es la fuerza pública que está en pie de lucha, sino el peligro es la sociedad militarizada por la labor cotidiana, permanente de los medios de comunicación al servicio exclusivo de intereses foráneos y con la ayuda de una burocracia ociosa que se alimenta de este país.

Este país está ejerciendo a partir de la retórica o del discurso del poder y ahí ven a un Presidente de la República con la retórica, creyendo que el pueblo colombiano es ignorante.  Cuando la retórica no sirve, se compran las conciencias de la pequeña burguesía y de los demócratas mentirosos para hablar discursos al servicio de la estructura del poder por una paga miserable.

Y allá están, a nombre de la guerrilla en el poder, a nombre del comunismo en el poder, a nombre del evangelio en el poder, a nombre del liberalismo en el poder y a nombre de la democracia en el poder, cuando la sociedad los consideró luchadores a su servicio y hoy haciéndoles juego de testaferros de la estructura del poder.

Esto implica luchar contra la retórica o el discurso del poder, contra la burocracia o proceso de corrupción de nuestra juventud y contra la violencia como estrategia de exterminio de las potencias extranjeras.

En la dialéctica, sociedad y poder, se está imponiendo en Urabá la dialéctica del poder, abusando de la atomización de las llamadas fuerzas de izquierda han hecho al interior de la misma sociedad para impedir la construcción de la sociedad civil, única posibilidad de un poder dual contra el poder establecido.

Un poder dual implica una conciencia democrática al interior de la población.  Un poder dual no significa conciencia democrática para ascender en la estructura de poder y desde allá como dicen los campesinos “no hay cuña que mas apriete que la del mismo palo”.

No se puede seguir al interior de los dirigentes cívicos alimentando posturas de democracia de representación para alinear la voluntad de los pueblos y una vez entre bambalinas del poder, traicionar los anhelos populares.

Crisis de liderazgo democrático en el país se refleja en Urabá, donde la antropofagia ha desterrado la antropología.

Un cuarto punto en torno a esas posturas es la necesidad, tener hipótesis clara, no hay sociedad civil en Urabá como no la hay en Colombia.  Entonces, implica un proceso de construcción civil y el proceso de construcción civil, no podemos canalizarlo exclusivamente a la región olvidada de Urabá.

En concreto, participamos como hombres de la Universidad en este foro porque nos parece que estos foros tienen que ser el germen en donde Medellín se levante como sociedad civil en un paro cívico contra Urabá en la perspectiva de no quedarse Medellín como un paro cívico por la paz en Urabá, sino llamar a Cali, Bogotá, Cartagena, porque este es el problema del país, porque si nos quedamos callados, el desangre de Urabá lo va a conocer la historia como el comienzo del fin de la patria.

Eso es una tentativa larga centenaria.  No podemos olvidar este septiembre de ayer con el diciembre de 1928 la movilización popular, liderada por Jorge Eliecer Gaitán en la década del 30, permitió que el régimen corrupto de Abadía Méndez, demostrara que el teniente Cortes era un testaferro de la transnacional imperialista con dólares guardados en su baúl.  Esos “tenientes Cortés” no están ajenos hoy en Urabá, se repite la historia de 1928.

Ese movimiento de solidaridad necesita un quinto punto que nos parece importante plantear.  La perspectiva política es clara.  No podemos seguir tolerando mentiras.  Cuando hay un desate de la violencia tan sistemáticamente calculada como lo decían los líderes políticos de Urabá, es porque ya hay una política de exterminio con un proceso infraestructural y supraestructural al interior de la respectiva sociedad.

Yo invitaría a que revisáramos la historia para sacar las verdades de este conflicto y si leemos cualquier texto de derecho constitucional donde están las características del fascismo, observamos que aquí hay una arremetida fascista contra el pueblo de América Latina que en este momento es víctima  Urabá.  Eso no tiene otra denominación que fascismo ordinario.

La convocatoria social por nuestros muertos, ahí está el ejemplo de la barbarie, pero no podemos seguir llorando por nuestros muertos porque esos muertos tenían ideales; hay que proyectar los ideales de esos muertos.  Nadie habla del verdugo de Sócrates, la gente habla de Sócrates porque no ha muerto para la humanidad.  Y ese fue el discurso del compañero de Urabá, un discurso de una potencia moral socrática que alienta al espíritu para continuar en estas luchas.

Hay que rescatar la verdad de la caracterización del régimen político.  Aquí hay una tendencia claramente fascista y el proceso de construcción de sociedad civil es un movimiento socio-político contra el fascismo por la democracia.

Entonces, que implica el sexto y último punto para despedirme en esta larga tarde.  La propuesta desde la Universidad es rescatar elementos de la teoría política.  Hay una propuesta clara a partir de la constitución política de Colombia hacia el pueblo de Urabá en la perspectiva de que problema de Urabá, el pueblo colombiano sienta que es su pueblo; en términos de Ernesto Hemingway:  “cuando doblan las campanas, también doblan por mí”.

Que siente la sociedad, el pueblo de la Guajira, de Bogotá, que este crimen es el comienzo para el exterminio de todo movimiento patriótico en Colombia.  No es gratuito, no es una lucha entre locos, es toda la estrategia guerrerista que está al interior de esa región.

Si hay un programa político, tienen crisis los partidos de este país; claro, tienen crisis los partidos políticos desintegrados, todos, los alternativos y los establecimientos.  No hay credibilidad en los partidos políticos, pero si hay un programa político para aglutinar la sociedad, está en la constitución política de Colombia.

Ese movimiento patriótico en proceso de derrotar al fascismo implica plebiscito, como lo plantea el I.P.C., pero no plebiscitos abstractos por la paz.  Obvio que la paz es un deber un derecho de obligatorio cumplimiento, pero es un plebiscito por problemas concretos desde el punto de vista constitucional.

Ejemplos:  Si todo programa político constitucional consta de dos partes: la filosófica y la orgánica, en la constitución colombiana la parte filosófica o dogmática, en concreto hasta el artículo 113, ahí está todo el proyecto democrático al rededor del pueblo colombiano tiene que apropiarse para ponerlo en conocimiento de toda la población y así dar una acción política democrática constitucional y definir a partir de la lectura mediana que se haga de los 113 artículos que en este país el fascismo es subversión.  Y todo cuadro fascista es subversivo, incluyendo la presidencia de la república, Ernesto Samper Pizano.

Y cual es la ignorancia, que nuestros luchadores populares están siendo condenados a 40 años por subversivos, porque se han apropiado de la constitución y han desarrollado una acción política al servicio del proyecto constitucional?.  Se dejan condenar por subversivos y la ausencia de sociedad plantea: “que pesar lo condenaron, .pero subversivo”.

No entender que en este momento todo el proceso político que está engendrando Samper desde Gaviria, es un proyecto subversivo por una situación muy concreta, porque no están desarrollando la parte dogmática de la constitución, sino lo que están cumpliendo es la parte orgánica que se basa en la ideología de la seguridad nacional.

Entonces, el plebiscito es para derogar de que el artículo de la constitución, concretamente el artículo 350, la ideología de la seguridad nacional, porque es incompatible con el proyecto político, cuyo principal principio es la soberanía popular.

Esto es construir poder dual, eso es motivar a la sociedad civil hacia un programa concreto a defender para que ella no quede expósita ante los subversivos en el poder y permita impunemente sus ansias, “disque” como subversiva.  Es lo que dicen los campesinos: ”los pájaros tirándoles a las escopetas”.  Aquí la subversión le está tirando a la constitución, qué está aplicando:  la ideología de la seguridad nacional.

Entonces, si la paz es un deber y un derecho de obligatorio cumplimiento por mandato constitucional, lo que hay que convocar es un plebiscito para erradicar de la misma constitución, lo que ellos están aplicando en la práctica y para exigirles que los discursos de la paz, no sean más discursos, sino que la paz no es un discurso, no es una retórica, es una actitud.

De ese análisis, es la primera propuesta en términos de planteamientos del I.P.C; un plebiscito contra la ideología nacional y hay un precedente muy importante contra la ideología de seguridad nacional, la posición del general Matallana y la posición del expresidente de la Corte Suprema de Justicia, Alfonso Reyes Echandía.

Es una lucha concreta, porque ahí denunciamos la penetración del capital extranjero por la vía prusiana, por la vía de la violencia, por la vía del exterminio.  Es una forma de concientización política y patriótica, latinoamericana, folklórica, auténtica.

Segunda propuesta.  Hemos planteado que si hay un referente político para un actuar político al interior de la sociedad analfabeta.  No puede haber sociedad civil con una población analfabeta, hay que alfabetizar a nuestros obreros y campesinos.

Ese gran sociólogo y filósofo La Salle, en 1830 ante la ignorancia de la clase obrera frente al proceso político, cómo permitió que pasara a ser una clase en sí? A partir de un proyecto de lectura constitucional para una práctica política.

El proyecto constitucional es muy claro:  prima en Colombia el derecho internacional sobre el derecho interno en materia de derechos humanos y este país ha firmado el pacto de San José de Costa Rica por los derechos humanos.

Que dice el artículo 32 de la ley 16 de 1972? Estoy hablando en términos de una postura jurídico- política humanitaria, auténticamente democrática, inserta en la constitución no por voluntad de los constituyentes, sino por la lucha de la clase obrera a nivel internacional que humanizó el derecho y lo comprendió  -nada más y nada menos- en la carta de la ONU de 1948.

Esta carta de la ONU de 1948 sirvió para que todos los pactos de América Latina, entre ellos el de 1972, y se consagró que en materia de derechos humanos en Colombia, prima el derecho internacional y desde el punto de vista del derecho internacional, existe la comisión internacional de justicia que juzga a los Estados que no han cumplido con el compromiso del derecho internacional.

El gobierno de Honduras fue acusado ante la corte suprema de justicia por la masacre de dos obreros y la corte suprema d e justicia de Costa Rica, condenó al gobierno de Honduras a publicar la sentencia, pues era un gobierno homicida y a pagarle a las viudas la indemnización por la muerte de sus dos cónyuges.

El Estado colombiano ha demostrado que por omisión se es responsable y la reciente decisión respecto a un general de la repùblica por violación de los derechos humanos, no por acción sino por omisión, nos demuestra que en este país el régimen político, porque se llama Estado a lo que se somete al derecho y se llama régimen político lo que se niega el derecho.  No hay un Estado en Colombia, hay un régimen político militarista con tendencias al fascismo; subversivo, porque va contra los dictámenes de la constitución de la perspectiva del Estado de derecho.

Entonces, el plebiscito también tiene que clamar porque desaparezca la ideología nacional que es la que tiene en la impunidad el 100% de los crímenes políticos, tanto a nivel de magnicidio como genocidio en este país.

El plebiscito es por presionar a las instancias internacionales a que la comisión internacional de justicia de San José de Costa rica, asuma la investigación de todas esta masacres, inclusive, que iniciemos con los grandes homicidios de Héctor Abad Gómez, del distinguido senador Valencia; de Luis Fernando Vélez, demócrata del partido conservador.  Hay que dejar el dogmatismo, tenemos grandes demócratas en la iglesia, en la fuerza pública, al interior de los partidos tradicionales y todos han caído bajo esta órbita alucinante del fascismo.

Estas son las dos propuestas que planteamos. Quiero despedirme con dos reflexiones, una que trae el reciente periódico del I.P.C. Y de la escuela sindical:  “La guerra no tiene ningún sentido oculto pone de manifiesto lo que es, una convincente ausencia de sentido”.  Y Napoleón, en sus agonías: “qué lo mortifica Emperador? Que me pase la vida luchando con el sable contra el espíritu, para convencerme de que nunca el espíritu derrotará el sable”.

Exijamos desde ya los diálogos regionales, son constitucionales; exijámoslos sobre estos tantos muertos que llevamos encima, no repitiendo la masacre nacifascista del 23 al 48, sobre 60 millones de víctimas, atajémoslos ya!.

Esta es una burguesía que ejerce el poder para dentro, pero nada desde afuera; es una burguesía sin responsabilidad y sin carácter, débil, pusilánime, hipócrita, demagoga; no tiene legitimidad, su presidente está untado de narcotráfico hasta los tuétanos, tal como su apellido.  Su ministro Botero Zea, responde a su tatarabuelo Francisco Antonio Zea, quien también inició en 1820, peculados.

Esto es una burocracia ociosa y corrupta, sin legitimidad.  Eso no tiene porqué asustarnos porque todo poder es corrupto.  Que decir de Pericles, de Julio Cesar (el romano), de Gaviria, de los Lleras; de los López, enriquecidos con las compras de fincas y el exterminio de campesinos.

Una burocracia débil y hay un pueblo potencialmente fuerte.  En eso también acepto los planteamientos de Antonio, en el sentido del papel de la cultura:  “superemos el malestar en la cultura para superar la guerra”.

Discutiendo Einstein y Freud ante la amenaza fascista, le decía Einstein a Freud:  “me llama usted como científico de la física, a mí como científico de la psicología a que luchemos contra la guerra y no se decirle como le explico que luchemos contra la guerra”; pero voy a pensar contra la guerra -decía Freud- y le escribe a Einstein: “maestro, no hay otra forma de luchar contra la guerra que poner al frente un derecho cultural”.

Pero este proyecto cultural en Urabá necesita los derechos fundamentales:  salud, vivienda, educación, alimento, vestido; y para eso se requiere primero el respeto a la vida.

Primer punto, primera propuesta: Internacionalicemos el conflicto y por el derecho a la vida, ante la impotencia del Estado para defenderla, denunciémoslo ante la corte suprema de justicia para que se cumpla la ley 16/72”.

Octubre 27 de 1995

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