CR4: 22-08-1995

COYUNTURA POLITICA ACTUAL

1.            Desde la posesión del presidente Ernesto Samper, se han venido  ambientando una serie de rumores sobre lo que fue su campaña política a nivel económico y concretamente sus posibles nexos con el narcotráfico.

Es importante tener en cuenta que antes de la posesión presidencial  todos los altos “dignatarios” de este país y de los EE.UU (y además  los “mentideros” políticos y barriales) tenían conocimiento de  los intríngulis de esa campaña y de otras campañas políticas.  Es más, se ha tenido conocimiento de implicaciones más directas de altos funcionarios del estado en hechos de narcotráfico en períodos anteriores… y todo esto ha pasado sin mayores comentarios.

Cual es la razón para que ahora un grueso sector de la clase política colombiana se lance con tal furia en pos del rescate de la moralidad… y que autorepresenten el sentir nacional?

Evidentemente no es el rescate de la moral ni la salvación del país, estos   son     elementos     poco argumentados.

2.            El gobierno Norteamericano no tiene mucha garantía  si Samper continúa como presidente el resto de su mandato, no siendo una pieza ajena al rompecabezas americano, no es precisamente aquella que encaja adecuadamente en sus esquemas.

No estamos queriendo decir que Samper sea un abanderado de los intereses populares ni algo que se le parezca, pero al interior de las fuerzas que configuran el régimen político se puede observar una fisura en la unidad que aparentemente había venido conservando el régimen político colombiano.

Consideramos que la actual crisis política por la que esta atravesando el país no es una crisis institucional, aunque en sus manifestaciones sea lo más visible.

Es una crisis al interior del régimen político, en la cual el sector (a su interior) que había venido ganando una legitimidad atraviesa una crisis en su esquema y sus posiciones por la fisura que el gobierno norteamericano ha causado al interior del régimen político colombiano.

La ofensiva norteamericana se da en este momento aprovechando la institución colombiana y no a través de otros mecanismos, como usualmente lo había arriesgado en momentos anteriores. Este cambio obedece a que la estrategia de quienes conducen este sector del régimen en los aspectos relacionados con la diplomacia externa, y a nivel interno han ganando legitimidad en los campos de la lucha contra el narcotráfico.

Efectivamente en el plano del desprestigio internacional y la coacción económica los americanos no han podido legitimar una estrategia de bloqueo al país.

Pero otra de las razones por la cual los americanos han sido tan tangenciales en este debate es que el escándalo actual los salpica a ellos mismos: La verdad no demostrada pero cierta es la unión de la CIA (central de inteligencia americana) con el cartel de cali para el aplastamiento del cartel de Medellín con puentes trazados a través de delfines de las altas clases del país.

Si no se sabe mirar al futuro todos caeremos en una discusión muerta porque en este país “TODOS TENEMOS RABO DE PAJA”: Puede ser un familiar, un amigo, un vecino…

La misma angustia económica de centenares de pobladores de los barrios populares que han obligado en muchas ocasiones a optar por estos caminos.  Todas las campañas políticas de este país están salpicadas de “Polvo”, muchos de los ongresistas que ahora señalan acusadoramente… en el pasado inmediato tendieron la mano para abrirla solo al interior de sus sacos… la guerrilla y grupos de izquierda igualmente han tenido que ver o tienen que ver de una u otra manera con el narcotráfico.

Esta discusión así planteada es un circulo vicioso en el cual los acusadores de este momento, mañana se les puede demostrar que “también están en la salsa”.

 

DEL COMUNICADO DEL ELN A LA ALOCUSION PRESIDENCIAL DEL 16 DE AGOSTO

1.            La situación política del país es particularmente grave, nos atrevemos a decir que si las condiciones subjetivas de la revolución colombiana estuvieran en un estado de fortaleza esta sería una coyuntura favorable para lanzar una ofensiva popular, revolucionaria y militar en pos de un poder, más las organizaciones revolucionarias existentes no tienen tal fuerza, así toda su infraestructura haya crecido y mejorado aceleradamente, porque su poder de convocatoria y movilización esta menguado tanto por el golpe estratégico producto de los pasados acuerdos de negociación con un bloque importante del movimiento revolucionario,  como por su impotencia actual de reconocer los elementos nuevos que se están jugando en este período y además su  incapacidad de una autocrítica publica que permita oxigenarse para el futuro.

2.            Recientemente apareció un comunicado del ELN en el cual esta organización fija su posición al respecto de las propuestas de paz del gobierno Samper.  La posición de esta organización es clara y no da lugar a malinterpretaciones, es más, son consecuentes con su posición política: Declinan la oferta de dialogo.

Este comunicado al igual que las acciones de las FARC y la violencia generada por diversos grupos de violencia comùn han dado pie para que el gobierno del presidente Samper declare un estado de conmoción nacional y trata de que se le apruebe todo un paquete de medidas muy parecido a los viejos legados del “Estado de Sitio”.

Las actitudes actuales del gobierno a la luz de las promesas de campaña y a la luz de lo que exige la realidad social en este momento esta bien desfasada:  Se esta legitimando mediante los mecanismos que muchos creían ya superados, tornándose en uno más de los gobiernos demagógicos que ha tenido el país.

Pero el ambiente de esa demagogia presidencial tiene una connotación diferente a otros períodos de gobierno:  El presidente necesita enmascarar (en el mejor sentido de la palabra) todas las presiones que desdibujan su gobierno, lo cual tiene implicaciones en la política de orden interior demasiado preocupantes, porque se corre el riesgo de que en el intento de legitimar su gobierno  los que sufran los coletazos de su defensa sea como siempre el pueblo colombiano y que la situación de derechos humanos ahonde aún más en el colapso en que se debate actualmente.

Y es lo que en alguna medida estamos evidenciando: Son los coletazos del gobierno combinados con la histórica capacidad de maniobra y diplomacia de la burguesía colombiana, aprovechando cualquier opción que se le de o tenga.  Las vías internas que esta agotando la diplomacia samperista son el solapamiento de la actual crisis de poder mediante la implementación de medidas que mayoritariamente cobijan aspectos de orden público más no otros aspectos como por ejemplo el social.

CONTRADICCIONES DE LA ACTUAL SITUACION

1.            En el país tradicionalmente han existido sentimientos antinorteamericanos y anti- imperialistas por parte de los sectores de izquierda.  A partir del auge y poder del narcotráfico y el flujo de capital a nuestro país por este concepto y el planteamiento de una clara contradicción entre este sector emergente de la lumpen-burguesía colombiana con sectores económicos de los EE.UU se abre un nuevo foco de contradicción dentro de la sociedad colombiana contra los EE.UU  que  más  que  expresar un sentimiento anti-imperialista expresan es un sentimiento antinorteamericano.  Al transcurrir de los acontecimientos y con el freno que los americanos tratan de colocarle al negocio de las drogas se comienzan a dar una serie de sucesos que van desde la invasión del espacio aéreo colombiano, pasando por la instalación de radares en distintos puntos de la geografía colombiana hasta la intervención directa de personal americano en territorio patrio.

Lo anterior plantea de un lado una contradicción política e ideológica expresada en sustentados y emocionales sentimientos antiimperialistas dispersos en el seno de organizaciones de izquierda y en organizaciones revolucionarias y además expresada en la mente y en la cotidianidad del pueblo colombiano. Por otro lado una contradicción de tipo económico (por la demanda del mercado norteamericano) que lleva a los narcos a enfrentarse al gobierno de los EE.UU con sus propios métodos y a retroalimentar desde una posición anti-norteamericana una posición anti-imperialista, pero que al mismo tiempo que ganaba peso y contribuía a descomponer (ayudándole a lo hecho ya por las clases dominantes) sectores del pueblo colombiano corrompía sectores de la burguesía colombiana y norteamericana con sus opulentas bondades y su sencillez, pero que al mismo tiempo que manchaba llevaba al interior de todos los elegidos sentimientos y emociones que expresaban en el fondo el pensamiento y la defensa de todo aquel caudal económico.  Esto quiere decir que al interior de personas y sectores que se involucraron con el narcotráfico también se inyectó sentimientos anti-norteamericanos, trasladando de esta forma lo antinorteamericano (de una manera minoritaria) al seno de las clases dominantes (y de los  gobiernos) y colocándose como factor de futuras fricciones al interior del régimen político.

Debemos anotar que fuera de lo anterior la Asamblea Nacional Constituyente y los procesos de diálogo y negociación al abrir la opción de participación de sectores nuevos como los reinsertados y los indígenas también contribuyeron tanto en el contexto de la nueva constitución como desde todo el entorno político con ambientar sentimientos anti-imperialistas.

Pero sumado a todo lo anterior también hay que agregarle un elemento más y son las expresiones anti-norteamericanas expresadas públicamente por personalidades como el exfiscal DeGreiff y el favorecimiento tácito a estos sentimientos que el presidente Samper ha hecho, así sea muy al estilo de la política panameña(de pausar sentimientos ani- norteamericanos cuando de sostener el poder se trata).

Todo lo anterior nos lleva a favorecer una opinión que plantea que desde la óptica de la SOBERANÍA y la ambientación de posiciones nacionalistas el sector del régimen que lo encabeza en estos momentos puede tener expresiones importantes que lo podrían acercar  a puntos de vista de organizaciones populares que de saber maniobrar podría ser un elemento de legitimidad que  contribuiría con el término de su mandato.

2.            Pero pese a que desde la soberanía se pueda plantear esta expectativa desde otros ángulos el panorama es bien oscuro, como por ejemplo:

–  El aspecto de la Inversión Social.

–  El énfasis que se le haría a aspectos de orden público.

–  Los reveses que sufriría el proceso de paz, que sería tomado como un punto de apoyo para bajarle de tono a la actual situación.

–  El silencio del gobierno y de todos los medios de comunicación frente a la terrible situación de los derechos humanos y la incidencia de la actual crisis en este aspecto.

QUE HACER…

La situación actual preocupa a toda Colombia: Desde el ama de casa que sale todas las mañanas a la tienda hasta las cabezas invisibles del narcotráfico.  Y que decir de los EE.UU que aunque han considerado últimamente que este es un asunto interno de Colombia, soterradamente continúan incidiendo en los hechos.

Podría ser sospechoso el silencio de sectores representativos de las clases dominantes, pero efectivamente no lo es: Los EE.UU están llamando al orden y las clases dominantes deben volver por su sendero.

El pueblo colombiano se siente impotente solo a merced de las interpretaciones que pueda hacer apoyado en su emisora favorita o en los comentarios de la esquina, pero cada día más desconcertado yendo al garete como lo esta el gobierno.

La prensa, convertida en “parlotines” de una situación y con su silencio cómplices de la desastrosa situación de derechos humanos que vive el país.

El congreso en tela de juicio, como siempre, sin legitimidad, con pesadez, con las siempre exageradas  ambiciones, sin contundencia nacional.

La izquierda, quizá sin interés de opinar en relación a lo que esta pasando, o todavía discutiéndolo no ha sentado ninguna opinión contundente.

El sector social disperso en esperanzas, sueños y dificultades tampoco logran generar acciones importantes

Podríamos afirmar que los únicos que han tenido una posición clara ha sido la iglesia.  Resumiríamos parte de su posición en la expresión citada por la misma iglesia:  “Quien este libre de culpa que arroje la primera piedra”

Pensamos que un que hacer ante la situación debe considerar:

El propiciar una convocatoria Nacional, pero no simplemente contra la violencia como lo hizo el presidente Samper sino una convocatoria que trate temas como:

–  La constitución

–  La soberanía nacional

–  Derechos humanos

–  Orden público

–  La paz

–  La inversión social

Dicha convocatoria se debe propiciar desde la iglesia  pasando por los consejos municipales hasta todas las formas organizadas del movimiento popular y democrático.

AGOSTO 22 DE 1995

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