Archivo mensual: diciembre 2015

Con este fragmento poético queremos hacer un recordatorio al comandante Hugo chavez en este fin de año 2015. Comandante hasta siempre.

“… Desgraciado de aquel que deja tras de Si, huellas de su Yo, si éste fué el de un rompedor de aureolas, y el de un triturador de cadenas!

su gesto libertador no será perdonado jamás ;

la raza de los esclavos es inagotable, como las
arenas del Desierto y como las olas del Mar ;

el Ergástulo es fecundo, como las entrañas de las
selvas y, el fondo de los pantanos;

y, él, vomitará su vocerío injurioso sobre aquel
que derribó sus ídolos, o hizo el gesto de herir la
insolencia de sus amos:

desgraciado de aquel que dijo la Verdad entre los
hombres ;

ése será lapidado aun después de muerto, con
tanto furor como lo fué cuando era vivo ;

y, su Recuerdo, será coronado de ultrajes, como
lo fué su Nombre, cuando era un lábaro de Libertad en el combate, y se extendía flagrando como una llama a los cuatro puntos del horizonte;

su voz, es decir, su Obra, saliendo por entre los
intersticios de su tumba, será como un largo grito en la Noche;

un clamor inmisericorde , interminable;

él, perturbará el sueño de los amos y la paz de
los siervos;

ni unos ni otros, perdonarán a aquel que los hace insomnes ;

y, tenderán indignados sus manos en la sombra,
contra aquella sombra indignada que los perturba”

Vuelo blanco de gaviota

Vuelo blanco de gaviota
sobre un mar de azules sombras
Te pareces a mis sueños
nunca tienen final

En la larga noche anclados
cuando apenas respiramos
construyendo contra el odio
Nuestra libertad

Nuestra libertad
Nuestra libertad

Vuelo blanco de gaviota
reflejándose en las olas
de alquitrán manchadas
vamos destruyendo tu hogar

Quién sabrá escribir la historia
refrescarnos la memoria
si no abrimos las ventanas
todo seguirá igual

Seguirá igual
Seguirá igual

Vuelo alto vuelo blanco
los que a ras de tierra andamos
los que siempre te envidiamos
al oirte graznar

Quién será el sagrado fuego
que dará un impulso nuevo
que nos lleve hacia aquel alto
viento de libertad

De libertad
De libertad

Vuelo alto vuelo blanco
los que a ras de tierra andamos
los que siempre te envidiamos
al oirte graznar

Quien será el sagrado fuego
que dará un impulso nuevo
que nos lleve hacia aquel alto
viento de libertad

De libertad
De libertad

VENEZUELA 6D: La lucha de contrarios

Por: Ricardo Robledo

En Venezuela, el 6 de diciembre se enfrentan en las urnas: la vida, contra la muerte; el amor, contra el odio; la ternura, contra el terror; lo nuevo contra lo viejo; el proletariado, contra la burguesía; el devenir de la historia, contra su freno; la esperanza, contra la desesperación; la dignidad, contra la ignominia; el pueblo humilde, contra la oligarquía; la colonia, contra el imperio; la libertad, contra la esclavitud; el perdón, contra la injuria; la paz, contra la guerra; el humanismo, contra lo abominable; la libre determinación de las naciones, contra el imperialismo; la izquierda, contra la derecha; la claridad informativa, contra la manipulación; el sur desposeído, contra el norte opulento; los pobres, contra los ricos; los oprimidos, contra los opresores; los explotados, contra los explotadores; el socialismo, contra el capitalismo; Bolívar, contra los enemigos de la patria; Bolívarianos, contra Santanderistas; Chávez, contra doscientos años de marginamiento del pueblo; las misiones, contra el olvido secular; la dignidad personal, contra la zombización; el ser humano, contra la humillación; el esfuerzo, contra el descaro; la rebeldía, contra la sumisión; el heroísmo, contra la vileza; el derecho, contra el crimen; la justicia, contra la engaño; la verdad; contra la mentira; la transparencia, contra la corrupción; la democracia popular, contra la dictadura burguesa; la razón, contra el atropello; el ALBA, contra el TLC; la CELAC, contra la OEA; UNASUR, contra la OTAN.

 La lucha de clases se expresa diáfana en Venezuela. De ese inevitable enfrentamiento habrá de surgir lo nuevo, “la transformación revolucionaria de toda la sociedad o el hundimiento de las clases beligerantes”, tal como lo expresa el Manifiesto de Marx y Engels. 

 Se puede llorar por lo viejo que se muere -lo que está en crisis-; o alegrase por lo que nace, que es apenas un  embrión vulnerable; que debe ser orientado por la ruta que trazó el Comandante Chávez. Es el poder de la negatividad de la dialéctica.

A pesar de toda la basura mediática que se difunde en Colombia, una vez más los opresores se enfrentarán al pueblo desnudo que cruzó los Andes y conocerán de nuevo la derrota.
En Venezuela luchan América Latina y los pueblos del mundo. Cualquier derrota popular sólo será temporal porque el capitalismo es incapaz de resolver las grandes necesidades de vivienda, alimentación, salud y educación.
Por: Ricardo Robledo



 

RECOMENDADO

TODOS DEBEMOS ESTAR EN PIE DE LUCHA!!!!!

Comité de Solidaridad con Cuba y Venezuela

Las elecciones en Venezuela, una batalla para defender la revolución

 

por Gloria La Riva
30 de noviembre 2015
Traducción por Jacqueline Reinel

El próximo 6 de diciembre en Venezuela se llevarán a cabo las elecciones para los 167 escaños de la Asamblea Nacional lo cual podría ser crítico para el futuro de la Revolución Bolivariana.

La Revolución Bolivariana es el proceso iniciado por Hugo Chávez en 1999. Incluye ganancias sociales y económicas, una Constitución y legislación progresistas, el control nacional de enormes reservas de petróleo de Venezuela, y el objetivo declarado de la construcción del socialismo.

Amenazar estas ganancias es el objetivo de una intensificación de la guerra económica y política liberada por la oposición de derecha y el gobierno de Estados Unidos en el período previo a las elecciones. La campaña de agresión no muestra señales de alivio después del 6 de diciembre.

Los políticos de derecha, parte de la clase capitalista de Venezuela, esperan descarrilar al Gobierno Revolucionario si ganen una mayoría de escaños en la Asamblea Nacional.

Detallados planes siniestros de la oposición para desmantelar las leyes y las instituciones revolucionarias fueron publicados en El Nacional, el 23 de noviembre, uno de los principales periódicos de la oposición.

Una “organización no gubernamental”, ONG, llamada “Un Estado de Derecho”, compuesta por abogados de derecha, ha preparado un análisis de 40 páginas en el que se afirma cómo el “estado de derecho” puede ser restablecido, si la oposición gana sólo 50 por ciento más uno puesto.

Es un modelo que describe la toma de la Corte Suprema, de la Fiscalía General, de la Defensa Popular y de la Contraloría General y la reorganización de los poderes electorales y ciudadanos de la Constitución.

El Nacional enfatiza, “Este será sólo el primer paso.”

Un Estado de Derecho es un mero componente de un conjunto de organizaciones financiadas por el gobierno de los Estados Unidos, dando formación y la dirección en las tácticas subversivas, bajo la pretensión de promover la “democracia”. Otros incluyen organizaciones terroristas e individuos llevando a cabo ataques violentos.

El imperialismo estadounidense y los capitalistas venezolanos están luchando por la devolución de su poder político y económico desenfrenado. No lo han podido lograr únicamente a través de golpes de Estado y el sabotaje.

La desestabilización se profundiza

Cuando el presidente Hugo Chávez falleció en marzo de 2013, la oposición intensificó los ataques violentos contra los civiles y las Fuerzas de Defensa de Venezuela. El Presidente Nicolás Maduro y su gobierno se convirtieron en el nuevo objetivo.

El arsenal de guerra económica de los más poderosos capitalistas de Venezuela incluye el acaparamiento de bienes de consumo, el robo de divisas y la masiva fuga de capitales. La drástica caída en los precios del petróleo también ha contribuido a la alta inflación y la disminución de los ingresos.

Las dificultades económicas que afectan a la población ponen en juego el apoyo y pueden causar cierta abstención, a pesar de que el gobierno y los militantes del PSUV son aquellas fuerzas que luchan por garantizar mejoras para las masas.

Aún así, el gobierno revolucionario ha mantenido una alta inversión en el desarrollo social, incluso un ritmo récord de construcción de viviendas con un promedio de 480 viviendas por día, para un total de 1.000.000 viviendas que se construirán entre 1999 y 2015.

El 19 de noviembre, el Presidente Maduro anunció la aceleración asombrosa en la construcción, con 500.000 hogares más que se construirá el próximo año a través de la Gran Misión Vivienda Venezuela (GMVV).

Las  elecciones agudizan, falsas acusaciones contra el PSUV

Durante meses, las acusaciones sin fundamento y reclamaciones de los medios sensacionalistas se han lanzado contra el Partido Socialista Unido de Venezuela y el gobierno de Maduro, todo con el objetivo de afectar el resultado electoral.

El 10 de noviembre en una operación calculada de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos, DEA, dos hombres, supuestamente sobrinos de Cilia Flores, una líder del PSUV, fueron detenidos en Haití cuando su avión aterrizó, y acusados de conspirar para importar cocaína a los EE.UU. Curiosamente, ninguna otra persona fue detenida y al avión privado se le permitió salir. Por supuesto, los medios corporativos utilizan este incidente para desprestigiar a Maduro y Flores, quien está casada con Maduro.

Cilia Flores es un abogada, activista de izquierda y fue instrumental en ayudar a Hugo Chávez a salir de la cárcel a principios de 1990 después de su lucha valiente en contra de la dictadura de Carlos Andrés Pérez. Ella se convirtió en la primera mujer presidente de la Asamblea Nacional y es una candidata del PSUV para un escaño en la Asamblea.

El 25 de noviembre, una falsa acusación se lanzó internacionalmente, acusando al PSUV de asesinato después de que un hombre llamado Luis Manuel Díaz fuera muerto a tiros en el estado de Guárico al sur de Caracas en un mitin de campaña. Díaz se había convertido recientemente en un líder local del partido derechista Acción Democrática.

Con absolutamente ningún hecho o información sobre el caso, el portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos, John Kirby, denunció al gobierno de Maduro al día siguiente, acusándolo en declaración oficial de no proteger a los candidatos de la oposición. Otros funcionarios estadounidenses añadieron sus denuncias al gobierno de Venezuela, entre ellas la secretaria de Estado adjunto Roberta Jacobson y la embajadora estadounidense a la Naciones Unidas, Samantha Power, así como el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, el Secretario General de la OEA, Luis Almagro, y otros funcionarios de la Unión Europea y Amnistía Internacional.

El 28 de noviembre, el vicepresidente de Venezuela, Jorge Arreaza celebró una conferencia especial invitando a todo el cuerpo diplomático extranjero e instándolos a transmitir la verdad del caso a sus países.

Arreaza dijo: “Es un terrible ataque de los medios de comunicación contra Venezuela y sucede cada vez que hay un proceso electoral. Es un patrón, un guión cuidadosamente pensado y planeado”.

Explicó que la investigación inicial muestra el asesinato de Díaz como el resultado de un enfrentamiento de bandas criminales, Los Plateados, El Maloney y El Juvenal, por el control de la actividad en el estado de Guárico. Díaz era un conocido miembro de Los Plateados y estaba siendo investigado por asesinato.

Arreaza añadió: “Fue un asesinato por encargo … Con la misma arma que mató a ese hombre, (Díaz)  otro miembro de la misma banda de Los Plateados fue asesinado.”

Usando historias sensacionalistas y sin fundamento, esto está utilizado por los medios de comunicación para extender sospecha sobre los líderes del PSUV como una táctica subversiva. Cuando se aclara, el daño ya está hecho. La verdad no recibe titulares.

Esto es sólo una pequeña parte de los ataques al que el gobierno y el PSUV están siendo sometidos. Washington probablemente repetirá estas mentiras después de las elecciones, para así declarar el resultado electoral como fraudulento si los progresistas ganan la mayoría.

La operación psicológica de Washington en las elecciones de otros países es bien conocida: Millones de dólares para financiamiento, las mentiras de los medios y la intimidación, para afectar al resultado a favor de los intereses estadounidenses.

Lo que Washington teme más que nada

El gobierno de Estados Unidos ha matado o herido a millones de personas en sus guerras y ocupación en el Medio Oriente, en su determinación de controlar los recursos petroleros gigantes de la región.

Venezuela tiene las mayores reservas de petróleo de cualquier país del mundo.

Antes de Chávez y la Revolución Bolivariana, los Estados Unidos y las compañías petroleras británicas cosechaban enormes beneficios con las regalías mínimas pagadas a Venezuela. Mientras tanto, el 80 por ciento de la población vivía en la pobreza a través de la década de los años 1990.

En los años 1980 y 1990, los EE.UU. había endurecido el bloqueo contra Cuba e impuso políticas neoliberales en América Latina y el Caribe a través de los líderes de gobierno serviles a Washington.

El presidente Chávez puso fin a la sumisión en 1999 cuando asumió el cargo. Hoy en día, el petróleo de Venezuela pertenece al país, no las potencias imperialistas.

En 2004, Chávez y el líder histórico cubano Fidel Castro pusieron en marcha un proceso de unidad sin precedentes entre varios países e hicieron lo que nunca antes había sido posible, la formación de la Alianza Bolivariana de los Pueblos, ALBA.

La influencia de Washington disminuyó en los últimos años debido a los gobiernos revolucionarios y progresistas de Cuba, Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Ecuador.

Es por eso que el presidente Obama accedió a la presión latinoamericana para permitir Cuba asistir a la Cumbre de la Organización de los Estados Americanos, y abrió relaciones diplomáticas con Cuba. Se trata simplemente de un cambio de táctica. El objetivo último de reafirmar su dominación y acabar con los gobiernos revolucionarios sigue igual.

Solidaridad más urgente que nunca

Los líderes revolucionarios venezolanos y las masas a favor del gobierno están trabajando sin parar para movilizar a la gente el 6 de diciembre. Ellos luchan para defender el poder del pueblo y avanzar la Revolución Bolivariana.

Las concentraciones de masas, el “1 × 10” todos los días, la campaña de puerta a puerta para conseguir el voto para el PSUV y los candidatos del Gran Polo Patriótico, GPP, no son ejercicios electorales rutinarios. Es una lucha a vida o muerte para derrotar a la oligarquía y la última ofensiva del imperialismo estadounidense, y luchar por un futuro socialista. Es una lucha por la verdadera independencia y la soberanía de América Latina y del Caribe.

Las fuerzas progresistas de todo el mundo deben saber lo que está en juego si la extrema derecha y el gobierno de Estados Unidos logran derrotar a los candidatos del gobierno progresista. Debemos trabajar más intensamente para defender la Revolución Bolivariana.

En los Estados Unidos, el Comité de Solidaridad con Cuba y Venezuela que se acaba de crear, conjuntamente con la Coalición ANSWER, la Alianza para la Justicia Global, los capítulos estadounidenses de FMLN, y muchos otros grupos, se están movilizando para celebrar mítines, reuniones y otras acciones en la ciudad de Nueva York, Los Ángeles, San Francisco y New Haven, Conn., el 5 y 6 de diciembre. En Vancouver, Canadá, varias organizaciones realizarán una protesta frente al Consulado de Estados Unidos el 6 diciembre, así como foros. Se planifican acciones a lo largo de América Latina. La información está disponible en: http://www.cuba-venezuela.org





solidaridad con la esposa del asesinado líder Luis Fernando Wolff Isaza

FA

Carta de solidaridad

El Frente Amplio por la paz y la democracia, Antioquia, se solidariza con la esposa del asesinado líder Luis Fernando Wolff Isaza, Marta Cecilia Ramírez, y sus dos hijas, quienes tuvieron que salir del país ante las amenazas proferidas por personas relacionadas con ese homicidio.

El profesor Wolff fue uno de los fundadores en mayo de 2014 de nuestro Frente Amplio por la paz, dedicó su vida a la docencia universitaria, la lucha por la defensa de los derechos humanos, la paz y la democracia. Su asesinato el 27 de abril de 2014 en la ciudad de Medellín, llenó de luto a la sociedad regional y nacional, que lo reconocieron siempre como hombre demócrata y aguerrido luchador por las causas sociales.

Las amenazas de muerte a su familia sobreviviente, dicen de la catadura y la peligrosidad de los enemigos que en vida tuvo nuestro compañero. Las autoridades policiales y judiciales deben concluir las investigaciones sobre ese crimen y ofrecer resultados ejemplarizantes que permitan el pronto regreso de esa familia, y dar garantías a quienes luchamos por la paz y la justicia en este momento crucial que vive Colombia. Entre tanto, reclamamos la solidaridad nacional e internacional para la familia de nuestro compañero vilmente asesinado.

Medellín, noviembre 19 de 2015.


 

FA

Frente amplio por la paz y la democracia – Antioquia

Pronunciamiento ante el Encuentro Nacional del Frente Amplio por la Paz – Bogotá – Nov 15/14

 

Quiénes somos

El Frente amplio por la paz y la democracia es una coalición plural y abierta de organizaciones sociales y políticas y de ciudadanos que luego de la elección presidencial, se propone impulsar y hacer seguimiento a los diálogos entre el Estado y las insurgencias armadas para garantizar que ellos concluyan con acuerdos sólidos que sean llevados a refrendación por el pueblo colombiano.

El Frente amplio por la paz y la democracia recoge y lleva a término el mandato por la paz que recibió del pueblo colombiano el presidente Santos el 15 de junio, y exige que la política de paz se convierta en política de Estado tal cual lo estipula el artículo 22 de nuestra Constitución Política.

El Frente amplio por la paz y la democracia es una construcción política y organizativa inacabada; un factor de poder que además de la concreción de los acuerdos de paz, luchará por una agenda de garantías y reformas democráticas indispensables para lograr la convivencia nacional y la justicia social.

La experiencia histórica colombiana dice que la paz es un objetivo muy grande y muy complejo como para dejárselo a la burguesía y al Estado capitalista. La votación que las fuerzas democráticas aportamos al candidato Santos en la segunda vuelta presidencial, no puede ser dilapidada en vacilaciones ni en sectarismos. Es hora de unirnos y organizarnos para hacer respetar el mandato popular y mayoritario de la paz, para crear el ambiente y la opinión pública que necesita la negociación, para fomentar la cultura y la pedagogía políticas de la convivencia, y para hacer historia torciendo el brazo a los empresarios de la guerra, hoy orientados por un expresidente.

 Paz y democracia

Luchamos por la democracia porque únicamente su plena vigencia es la garantía de que el fin del conflicto armado sea duradero y sostenible. Ese conflicto surgió y está hecho de vejaciones y exclusiones históricas que constituyen sus causas objetivas, por lo tanto es un amplio proyecto de reformas democráticas profundas el que puede en definitiva sacar a Colombia de esta encrucijada de casi siete décadas. Solo de la mano de los cambios democráticos podemos construir la paz y unos mínimos de justicia social que la hagan sólida y duradera. De manera que sin democracia, es decir, sin derechos políticos, económicos y sociales, no alcanzaremos una paz de largo aliento y las generaciones futuras habrán de repetir la historia ensangrentada de nuevas confrontaciones con otros nombres, otros actores y otros escenarios.

La firma de acuerdos entre el gobierno y las FARC solamente está referida a los aspectos previamente agendados, cuya almendra es el problema agrario. El conjunto de la sociedad colombiana, mayoritariamente urbana, está retada a poner en paralelo sobre la mesa de discusión, un amplio programa nacional democrático que oriente y articule las luchas populares en una perspectiva constituyente, que le dispute el poder al proyecto neoliberal y conduzca el país a las grandes transformaciones que reclama la población. Así como la confrontación bélica, la paz colombiana vendrá del campo a la ciudad, por lo cual los movimientos sociales de base urbana deben desde ya levantar sus voces por la paz, la democracia, el derecho a la ciudad y la vida digna, que significa entre otras garantías, la de participar en la toma de decisiones sobre el ordenamiento territorial y todos los aspectos de la vida pública que afectan la vida urbana.

La negociación política del conflicto armado colombiano se inscribe dentro de tendencias mundiales, regionales e internas hacia el pleno respeto por los derechos humanos y el derecho internacional humanitario, hacia la solución negociada de los conflictos y la paz como bien supremo de los pueblos. En América Latina particularmente, la historia le ha cerrado la puerta a las dictaduras y a todas las formas de gobierno alcanzadas a través de las armas. En Colombia las insurgencias así lo están entendiendo, pero también es indispensable que lo entiendan viejos y nuevos sectores del establecimiento que hoy se atraviesan a la negociación, y a diario nos muestran sus dientes con la amenaza de volver a frustrar la máxima esperanza del pueblo colombiano: la paz duradera.

En un contexto de lucha por ponerle fin a la confrontación armada en que está comprometido todo el país democrático, oponerse a las negociaciones, a la solución política y a los acuerdos, traza una línea divisoria nítida entre el guerrerismo y el pacifismo, entre el autoritarismo y la democracia, entre el fanatismo reaccionario de algunos y la esperanza de un futuro mejor para las generaciones venideras. El Frente Amplio por la Paz y la Democracia es por lo tanto, una avanzada en la confrontación con lo que es y lo que significa hoy en Colombia el uribismo y el Centro Democrático, como expresiones políticas de la extrema derecha decididamente jugadas por la continuación de la guerra entre colombianos, bajo la promesa falaz de un sometimiento de los insurgentes a la justicia penal en el contexto de la “guerra contra el terrorismo” dictada por su mentor, el expresidente Bush.

Cada avance en las negociaciones, es un avance contra el uribismo, y al mismo tiempo una oportunidad para la democracia. La firma de los acuerdos será eso fundamentalmente: un abanico de oportunidades para los movimientos sociales y la Izquierda democrática, históricamente asediados por las formaciones armadas de una extrema derecha carente de todo escrúpulo civilista. De manera que la firma de los acuerdos con las insurgencias no es en sí misma un fin sino un medio, un punto de partida para prender los conflictos represados en las desconfianzas y en los miedos.

Luchar por un programa democrático hoy, significa enfrentar la ideología neoliberal que hace décadas instaló su dominación en las sociedades latinoamericanas, pero que en buena hora ha chocado con la resistencia popular en la mayoría de ellas. El garrote neoliberal en Colombia, es empuñado con fuerza por J.M. Santos y su proyecto desgastado de la “Tercera vía” que transcurre entre el extractivismo y la misma confianza inversionista que otorgó su antecesor a los capitales internos y extranjeros. Por tal razón el proyecto pacifista del gobierno está profundamente limitado por la mezquindad característica de las oligarquías colombianas, carentes de perspectiva, cortoplacistas y excluyentes. Lo que trasnocha a esas élites es que la paz sea barata, con mínimos costos, sin reformas de fondo, que les permita vivir tranquilas los días que les quedan.

Nosotros en cambio, abogamos por una paz democrática, es decir, con justicia social, lo que significa levantar las banderas de la lucha popular, la movilización y la protesta social para superar los acuerdos firmados con las insurgencias y alcanzar las soluciones estratégicas que nos reclaman la sociedad y el momento histórico. Bajo la hegemonía del mercado y el Estado neoliberal, la paz colombiana será frágil, por lo tanto hacerla sostenible no es otra cosa que llenarla de contenido democrático y de reivindicaciones para los grupos tradicionalmente excluídos.

 Memoria histórica y víctimas

La principal razón de ser de la negociación del conflicto armado, no es otra cosa que el saldo azaroso de centenares de miles de víctimas de todos los actores enfrentados y de todas las modalidades de sufrimiento. Esas víctimas están accediendo al uso de la palabra en el contexto de la negociación y han coincidido en reclamar la verdad como su reivindicación fundamental. El Frente Amplio por la Paz está llamado a hacer oir las voces de las víctimas en todo el territorio nacional, a exigir su respeto y sus garantías de no repetición. Satisfacer los derechos de las víctimas es tarea fundamental del Estado, pero en su realización debe participar toda la sociedad organizada que tenga interés real en la solución negociada.

La memoria histórica es una construcción teórico-política que recoge las causas del conflicto armado y todas las características económicas, sociales y culturales que le dieron sustento. No tiene pretensiones judiciales sino que es una herramienta de pedagogía política que deberá señalar a la luz de la narrativa histórica los valores que harán posible una reformulación de nuestro proyecto de sociedad. Deberá aportar luces a la pregunta sobre el aniquilamiento entre colombianos, a diferencia de otras sociedades también inequitativas y antidemocráticas donde las diferencias se han resuelto y se están resolviendo sin el concurso de las armas.

Los acuerdos entre la insurgencia y el Estado que todos los colombianos debemos refrendar, deben girar alrededor de los derechos de las víctimas, especialmente el derecho a la verdad, que implica construir una historia del conflicto escrita con objetividad y con la participación de todos los que hemos padecido la guerra.

La historia objetiva del conflicto colombiano que reclamamos debe ser un elemento fundamental para la pedagogía de la paz y la democracia, con la cual deberán ser formadas las generaciones futuras de colombianos. Sólo la verdad nos libera como ciudadanos y ciudadanas del atraso político, del autoritarismo y de la violencia. Esa historia del conflicto deberá ser llevada a nuestras escuelas como un compendio de lecciones sobre lo que nuestro país ha sido y nunca debió ser, sobre nuestras virtudes y nuestras taras, nuestros aciertos y equivocaciones. La historia que han escrito los vencedores, hasta hoy, de nada nos ha servido a las mayorías nacionales, ella no se ha cansado de señalar la supuesta superioridad de los gobernantes y la inferioridad de los ciudadanos, y de mostrar el statu quo como algo necesario, inevitable y fatal. Es hora de la rebelión contra la mentira, de tal forma que todo quede sometido al escrutinio del nuevo hombre y la nueva mujer colombianos que critican, analizan y no tragan entero.

El Frente Amplio por la Paz y la Democracia está llamado a promover la verdad histórica como el primer derecho de las víctimas del conflicto armado, por ello abre sus puertas a todas sus organizaciones para que demos conjuntamente esta batalla que también es inevitable: la batalla por la verdad. Sin ganarla, todo lo acordado será frágil, y nuestra sociedad seguirá siendo proclive a la violencia como medio de resolución de sus conflictos, incluso los cotidianos.

 Sobre el contexto político

La escena política nacional está dominada hoy por varios elementos que giran alrededor de las negociaciones de paz. Pocas veces el bloque de poder hegemónico había Estado tan fracturado como en la actualidad y los previsibles acuerdos venideros insinúan que esa fractura será mayor. La unidad de acción entre las fracciones de la oligarquía tiende a reducirse cada vez más a asuntos estratégicos de la economía, al tiempo que los temas de la guerra y la paz, la política frente al vecindario más próximo y el tratamiento a la oposición, abren brechas difíciles de salvar dentro del bloque de clases dominante.

Las Izquierdas y la oposición tienen un escenario ampliamente favorable dentro de ese contexto para aislar a la extrema derecha uribista y disputarle al liberalismo y al centro la iniciativa política. El guerrerismo es en este momento de la vida colombiana el enemigo a derrotar. Él se está expresando no solo con la tergiversación y la mentira cruda contra los acuerdos y las negociaciones, sino también con el hostigamiento permanente de grupos armados contra líderes y comunidades. El Frente Amplio por la paz está llamado a derrotar esas dos estrategias mediante su accionar coordinado con las demás fuerzas democráticas y sectores del Estado no aliados con los poderes de facto.

El proyecto político de corto plazo para la extrema derecha es el fracaso del proceso de paz, y llevarlo a feliz término es el nuestro, recurriendo a todas las alianzas que sean necesarias.

La lucha entre pacifismo y guerrerismo ha sido personalizada hasta ahora por el presidente Santos y el expresidente Uribe. La tercería de la Izquierda Democrática se mantiene de bajo perfil, lo que genera un círculo vicioso intrascendente que atrapa el debate nacional entre dos visiones obtusas sobre la guerra colombiana y su solución. La política nacional reclama a gritos una tercería autorizada, seria y coherente, que solo puede provenir de las fuerzas alternativas al establecimiento. Esa posibilidad depende de que también nosotros nos pongamos serios, saltemos sobre los estereotipos, renovemos nuestros discursos y le demos la cara a un debate debidamente informado sobre nuestro tiempo y nuestro espacio.

La reciente publicación de los acuerdos alcanzados en La Habana, ha hecho subir de tono la polémica entre todos los bandos participantes, observadores y estudiosos del proceso. La representación política de la oligarquía terrateniente desató una oposición enceguecida que más parece contra la Constitución de 1991 e incluso, contra la Reforma constitucional de 1936, que estableció la función social de la propiedad en Colombia. No acepta esa élite que se toque la estructura inequitativa y mafiosa de la propiedad territorial rural; no acepta que se remueva la causa objetiva básica del conflicto armado; no acepta que se libere de la pobreza a la población campesina que aún se resiste al despojo y al desplazamiento. Pero todo lo anterior sería mera anécdota, si en la historia colombiana del siglo XX no dijera que cuantas veces alguna élite modernizante quiso desde el Estado aliviar esa estructura antidemocrática de la propiedad, los terratenientes, también desde el Estado y también desde fuera, sabotearon y revirtieron cualquier legislación favorable al campesinado y a la sociedad nacional.

De tal suerte que el proyecto de frustrar el proceso de paz, no está a la espera de la refrendación de los acuerdos; su vocación no es democrática. La mentira, el matoneo contra los líderes populares, y los llamados ejércitos anti-restitución están a la orden del día para repetir la historia de que en Colombia los poderes de facto echan atrás mediante la violencia toda posibilidad de cambio, incluso dentro de los marcos del sistema capitalista y su modelo de desarrollo agrario.

Los puntos que faltan por negociar en La Habana son también álgidos y delicados. El uribismo estará siempre al acecho. Por nuestra parte, necesitamos aligerar el paso y ampliar la base social del Frente para convertirlo en una expresión del apoyo popular y ciudadano al proceso de paz. Además se impone un ejercicio de planificación estratégica que contemple las características de un año electoral atípico, porque tendrá además de las elecciones regionales y locales, la posible refrendación de los acuerdos entre gobierno e insurgencias.

Los certámenes electorales tienen significados distintos para los diferentes partidos de Izquierda y movimientos sociales; también varían sus estrategias y sus criterios para adelantar alianzas. La fijación del norte de la paz y el cumplimiento de los acuerdos que se lleven a refrendación, propiciará indudablemente la unidad de acción de las Izquierdas que se comprometan electoralmente. Jugaremos en las elecciones de 2015 a consolidar la paz y llenarla de contenido democrático; es decir, la paz va con derechos para que sea sostenible.

En ese contexto electoral local y regional, cobra vigencia el concepto de la paz territorial, especialmente cuando en nuestro país el poder oligárquico ha vivido históricamente fragmentado en una espacialidad diversa y compleja. Esa fragmentación ha generado procesos de particularización de la política y florecimiento de élites con vocación localista, desafectas a todo proyecto de unificación nacional, y dispuestas a defender sus privilegios al margen de las instituciones centrales del Estado.

Todo proyecto democrático nacional, por lo tanto, se enfrenta en Colombia a un reguero de élites con un reguero de grupos armados que solo se unen a la hora de derrotar a la democracia y a quien quiera meterlos en cintura. Son grupos solo funcionales a los autoritarismos y particularmente a los intereses de las oligarquías rurales, además sobrerrepresentados en los poderes públicos nacionales. Así, lo que suele llamarse paz territorial, es el reto de hacer política aterrizada, poniendo a jugar las relaciones de las comunidades con sus entornos físicos, sus culturas y sus construcciones sociales.

El criterio de la paz territorial, debe alumbrar el accionar del Frente Amplio por la paz y de la Izquierda en la refrendación de los acuerdos y en la contienda electoral por las administraciones locales y regionales. Es indudable que nuestras estrategias de aislar al uribismo y disputarle al neoliberalismo sus políticas públicas, nos ponen en centenares de contiendas regionales y locales con diferentes modalidades de dominación de clase, diversas modalidades de resistencia popular y distintas expresiones y actores del conflicto armado.

Así participaremos en la lucha electoral, sin desconocer que es desde la movilización y la acción callejera que las correlaciones de fuerzas pueden ser modificadas. Por lo tanto cualquier ganancia en ese plano, tendrá que ser aplicada a promover la organización y la lucha popular directa por el cumplimiento de los acuerdos y la profundización del programa democrático.

 Nuestro programa

Uno de los asuntos cruciales para el éxito del Frente es su amplitud. La amplitud no es una definición ni un conjunto de buenas intenciones; es ante todo el contenido programático. Es el programa lo que determina el alcance social y político del colectivo, el que dice quién cabe y quién no, quién puede y quién no puede pertenecer, porque adherir al Frente Amplio es abrazar su programa y aceptar responsabilidades en su desarrollo.

El programa del Frente solo puede ser construido como un ejercicio democrático y consensuado entre las organizaciones que lo conforman. Debe ser incluyente porque el pueblo colombiano en su conjunto necesita la paz, y unitario porque solo la confluencia de las organizaciones sociales, populares y partidistas garantiza que el mandato de la paz se convierta en realidad. El carácter unitario nos obliga a ser articuladores de esfuerzos por la paz y la democracia, pero también a articularnos con otros proyectos organizativos que vayan en la misma dirección. Nuestra apertura significa pluralismo hacia adentro y hacia el exterior, emulación y actitud constructiva con todas las propuestas que se acojan a nuestro programa o a parte de él.

El Frente Amplio por la Paz ofrece también una oportunidad de oxigenación al movimiento democrático y a las Izquierdas colombianas; es la posibilidad de un encuentro con el país real y con sectores de opinión pública normalmente ajenos al lenguaje político y confrontacional. El proyecto de programa que ponemos a consideración contiene los siguientes acuerdos:

En materia de paz:

  • Respaldo a las mesas de diálogo con las insurgencias armadas como única vía de solución al conflicto armado colombiano.
  • Exigencia del cese bilateral de fuegos para ambientar la finalización de los diálogos y la firma de los acuerdos.
  • Participación de las víctimas de todos los actores armados en las conversaciones conducentes a los acuerdos.

En materia de participación política:

  • Vigencia plena de los derechos humanos, desmonte del paramilitarismo y garantías para el ejercicio de la oposición. Apoyo pleno a los acuerdos entre el gobierno y las FARC sobre participación política.

En materia de medio ambiente:

  • Defensa del patrimonio ambiental, las aguas, el suelo y el aire, contra la depredación de la gran minería y el desarrollismo.

En materia de democracia social y económica:

  • Defensa del patrimonio público nacional, regional y local, contra las privatizaciones y la subasta de los bienes del Estado.
  • El derecho a la salud, a la educación, al agua potable y al saneamiento básico deben garantizarse por parte del Estado y erradicarse el criterio de negocio en su provisión.
  • Tierra, crédito, salud y educación para todos los jornaleros, colonos, pequeños y medianos propietarios campesinos. Apoyo pleno a los acuerdos entre el gobierno y las FARC sobre política de desarrollo agrario y sobre drogas ilícitas.
  • Garantía de mínimos domiciliarios gratuitos de agua y energía para toda la población.
  • Derecho a la ciudad para los pobladores urbanos, contra los desalojos y la segregación socioespacial.
  • Equidad de género, derechos de las mujeres y de las minorías étnicas y sexuales.

 COMITÉ PROMOTOR DEL FRENTE AMPLIO POR LA PAZ Y LA DEMOCRACIA – ANTIOQUIA.