“La ideología del poder y el poder de la ideología”, Therborn

Introducción: demarcaciones y desviaciones 

La principal preocupación de este ensayo es la función de la ideología en la organización, el mantenimiento y la transformación del poder en la sociedad.
Los objetivos de Therborn son desarrollar una serie de conceptos analíticos y de proposiciones explicativas acerca de la función de la ideología en las relaciones de poder y el cambio social.
El término ideología hará referencia a ese aspecto de la condición humana bajo el cual los seres humanos viven sus vidas como actores conscientes en un mundo que cada uno de ellos comprende en diverso grado. La ideología es el medio a través del cual operan esta conciencia y esta significatividad. La conciencia de cada nuevo ser humano se forma a través de procesos psicodinámicos en su mayor parte inconscientes, y funciona mediante un orden simbólico de códigos de lenguaje.
La concepción de la ideología aquí empleada incluye tanto las nociones y la experiencia cotidianas como las elaboradas doctrinas intelectuales, tanto la conciencia de los actores sociales como los sistemas de pensamiento y los discursos institucionalizados de una sociedad dada.
La distinción que puede trazarse entre ideología y ciencia, arte, filosofía y derecho está relacionada primordialmente con las diferentes dimensiones del análisis, y sólo de forma secundaria con su contenido intrínseco.
No toda ideología es o puede funcionar como ciencia, arte, filosofía o derecho; pero estos últimos surgen de configuraciones ideológicas y sí podrían funcionar como ideologías. Su surgimiento como prácticas específicas, institucionalizadas en una división histórica del trabajo, conlleva tmb una ruptura con las ideologías circundantes mediante la producción de discursos específicos orientados a una producción de consecuencias espaciales, independientes de las convicciones y la experiencia cotidianas.
Ideología vendría a ser el medio a través del cual los hombres hacen su historia en cuanto actores conscientes. La ideología se refiere a las formas en las que los hombres se hacen conscientes de este conflicto y luchan por resolverlo.
Clases: definidas en términos estrictamente económicos, haciendo referencia a los portadores o agentes de determinadas relaciones de producción.
Poder: se referirá principalmente al poder político en su sentido habitual, a la condensación centralizada de relaciones sociales de poder con que se inviste al Estado.
Hay dos errores fundamentales en la concepción althusseriana de la ideología. El primer problema es el del modo de interpelación ideológica, lo que las ideologías dicen a los sujetos a los que se dirigen y constituyen.
Dentro de la perspectiva althusseriana, la ideología representa una distorsión imaginaria de las relaciones reales de los individuos con las relaciones de producción y con las que derivan de éstas. Definición conectada a dos tesis:
1) Sólo el conocimiento científico es verdadero o auténtico; las otras formas de conocimiento son distorsiones o formas de conocimiento erróneo;
2) Los seres humanos sólo están motivados como sujetos por lo que conocen, por su conocimiento verdadero o distorsionado.
El rechazo de la primera tesis debe llevar a una nueva concepción de la matriz material en la que se produce la dominación de una determinada ideología. El distanciamiento de la segunda tesis exige el desarrollo de una concepción de los diferentes modos de interpelación ideológica que interviene en la constitución de los sujetos motivados.
La cuestión de la relación entre clase e ideología no es planteada por Althusser de una forma explícita y mucho menos resuelta. Lo que sí hizo fue postular que los aparatos ideológicos del Estado son tanto un soporte como un escenario de la lucha de clases, y que la ideología de la clase dominante se realiza a través de la lucha que se da en ellos. Considera obvias las nociones de ideología de clase y de dominación ideológica de la clase dominante. Ni defiende ni supera la clásica problemática marxista, centrada en la determinación de clase, material, de las ideologías.
Omite la cuestión de cómo las clases se constituyen en fuerzas que luchan, que resisten a la explotación o toman parte activa en ella.
Estas críticas a Althusser equivalen a decir que todo nuevo desarrollo de una teoría de la ideología requiere un cambio o ampliación del objeto a investigar, desde el papel de la ideología en la reproducción de la explotación y el poder hasta la generación, reproducción y transformación de las ideologías. Requiere una ruptura con las persistentes restricciones de la problemática althusseriana de los años 60 y con la rígida demarcación entre ciencia e ideología.
Un análisis de la ideología y el poder no puede limitarse a los términos en que éste formula la empresa: examinar la reproducción de las relaciones explotadoras de producción y los problemas que ésta plantea.
La formación ideológica de los sujetos humanos
I. La dialéctica general de la ideología
La función de la ideología en la vida humana consiste en la constitución y modelación de la forma en que los seres humanos viven sus vidas como actores conscientes y reflexivos en un mundo estructurado y significativo. La ideología funciona como un discurso que se dirige o interpela a los seres humanos en cuanto sujetos.
La subjetividad de una persona, su actuación como un sujeto particular en un contexto igualmente particular, debe distinguirse de su personalidad o estructura de carácter. La personalidad y la subjetividad tiene cada una su propia especificada y autonomía, así como efectos recíprocos.
Personalidad o estructura de carácter: utilizado para designar los resultados de los procesos psicodinámicos estudiados por el psicoanálisis y las teorías psicológicas rivales.
Una persona lleva a la práctica, vive su personalidad en cuanto sujetos en diferentes formas de subjetividad que no llegan a agotarla. Pueden entrar en tensión o en conflicto. Las formas de la subjetividad humana están constituidas por intersecciones de lo psíquico y lo social, y pueden considerarse como los aspectos externos, más conscientes y más socialmente intercambiables de la persona.
Althusser ha presentado el funcionamiento básico de toda ideología como un sistema cuádruple que comprende: 1) la interpelación de los individuos en cuanto sujetos; 2) su sometimientos al sujeto; 3) el reconocimiento mutuos entre los sujetos y el Sujeto, de los sujetos entre sí y el reconocimientos del sujeto por él mismo; 4) la garantía absoluta de que todo es realmente así y de que a condición de que los sujetos reconozcan lo que son y actúen en consecuencia, todo irá bien.
Aunque conservemos la dualidad interpelación-reconocimiento, propondría que reemplazáramos la de sometimiento-garantía por sometimiento-cualificación. La formación de los seres humanos por parte de cualquier ideología, sea esta conservadora o revolucionaria, represiva o emancipadora, y se ajuste a los criterios que se ajuste, comprende un proceso simultáneo de sometimiento y de cualificación.
Los sujetos cualificados por las interpelaciones ideológicas se cualifican también a su vez para cualificar a éstas, en el sentido de especificarlas y modificar su ámbito de aplicación.
La reproducción de cualquier organización social, ya sea una sociedad explotadora o un partido revolucionario, implica una correspondencia básica entre sometimiento y cualificación.
Pueden ser requeridas y suministradas nuevas formas de cualificación, nuevas técnicas que choquen con las formas tradicionales de sometimiento. O pueden desarrollarse nuevas formas de sometimiento que choquen con el suministro de cualificaciones todavía precisas. Las consecuencias de una contradicción de este tipo son la oposición y la revuelta o el bajo rendimiento y la renuncia.
El doble proceso de sometimiento y cualificación incluye la interpelación por parte de un Sujeto central y el reconocimiento en él. Dicho Sujeto modela el supereego de los sujetos y les proporciona ego-ideales.
El funcionamiento social básico del proceso de sometimiento-cualficación comprende tres modos fundamentales de interpelación ideológica. Las ideologías someten y cualifican a los sujetos diciéndoles, haciéndoles reconocer y relacionándolos con:
1- Lo que existe y lo que no existe. Quiénes somos, qué es el mundo y cómo son la naturaleza, la sociedad, los hombres y las mujeres. Adquirimos de esta forma un sentido de identidad y nos hacemos conscientes de lo que es verdadero y cierto.
2- Lo que es bueno, correcto, justo, hermoso, atractivo, agradable y todos sus contrarios. Se estructuran y normalizan nuestros deseos.
3- Lo que es posible e imposible; se modelan nuestro sentido de la mutabilidad de nuestro ser-en-el-mundo y las consecuencias del cambio, y se configuran nuestras esperanzas, ambiciones y temores.
Estos modos de interpelación tienen dimensiones temporales y espaciales importantes. Las interpelaciones de lo que existe incluyen tanto ideologías de lo que ha existido como una consideración cronológica del presente en cuanto parte de una corriente, un ciclo o una movilidad infinita.
Estos tres modos de interpelación constituyen en conjunto la estructura elemental del proceso ideológico de sometimiento-cualificación, pero pueden tener un peso y una importancia distintos en cada discurso o estrategia discursiva. Los tres modos de interpelación forman una cadena de significación.
Pueden establecerse tres líneas sucesivas de defensa de un orden determinado:
1) Puede mantenerse que ciertos rasgos de dicho orden existen mientras que otros no;
2) Si ya no es válida esta línea de defensa, en caso de que deba admitirse la existencia de rasgos negativos puede afirmarse que lo que existe es justo.
3) Puede que incluso la existencia de la injusticia sea admitida; no es posible un orden más justo, por lo menos por el momento. Hay una lógica del cambio que se corresponde con esta lógica de la conservación. Para comprometerse al cambio de algo uno debe conocer primeramente lo que existe, y después determinar si es bueno que existe.
La formación de los sujetos de la lucha de clases implica un proceso de sometimiento-cualificación que permita la producción de plustrabajo y el reconocimiento de la existencia de un gobierno de clase, así como del carácter injusto de éste y de la posibilidad de oponerse a él. En cuanto a los miembros de la clase explotadora, la formación de los sujetos de la lucha de clases requiere un proceso de sometimiento-cualifiación para ejecutar las tareas de la explotación y un reconocimiento de que esto es lo correcto y de que puede ser defendido.
II. Subjetividad y papel: breve digresión sobre la teoría de los papeles
Teoría de los papeles: el enfoque socio-psicológico del comportamiento personal y de las relaciones interpersonales en función de las definiciones y atribuciones del papel.
El concepto sociológico de papel se inserta en una particular concepción de la sociedad, una visión idealista y personalista en la que se considera el comportamiento social como definido exclusivamente desde un punto de vista normativo, y las relaciones sociales sólo como relaciones interpersonales.
La problemática del papel corresponde a determinadas demandas sociales. De ahí que su orientación sea básicamente estática. La posibilidad de trascender los datos sociales y personales es siempre inherente al doble sentido de la palabra sujeto.
La problemática del papel es claramente adialéctica. Se centra en las definiciones, aprendizajes y realizaciones de papel, así como en conflicto externos entre personalidad y expectativas del papel o entre los diferentes papeles posibles del mismo individuo.
La problemática del sujeto y las formas de subjetividad, subrayan la unidad intrínseca y el posible conflicto de los procesos opuestos de sometimiento y cualificación.
III. El universo ideológico: las dimensiones de la subjetividad humana
Pueden distinguirse dos dimensiones de ser-en-el-mundo del hombre en cuanto sujeto consciente. Ambas pueden ser ordenadas en torno a dos ejes: uno hace referencia al “ser”, el otro a “en el mundo”. “Ser” un sujeto humano es algo existencial: ser un individuo sexuado en un momento determinado del ciclo de su vida, relacionado con otros individuos sexuados de diferentes generaciones que se encuentran en un cierto punto del ciclo de sus vidas. Es también algo histórico: ser una persona que existe sólo en algunas sociedades humanas y en un determinado momento de la historia humana. Ser “en el mundo” es a la vez inclusivo (ser un miembro de un mundo significativo) y posicional (ocupar un determinado lugar en el mundo en relación a otros miembros del mismo.
Estas cuatro dimensiones componen las formas fundamentales de la subjetividad humana, y el universo de las ideologías queda exhaustivamente estructurado por los 4 tipos principales de interpelación que constituyen estas 4 formas de subjetividad.
a) Ideologías de tipo inclusivo-existencial: proporciona significados relacionados con la pertenencia del mundo: el significado de la vida, del sufrimiento, de la muerte, del cosmos y del orden natural. Atañe a lo que es la vida, a lo que es bueno y malo en ella, a lo que es posible en la existencia humana y a la posibilidad de una vida tras la muerte del cuerpo. Las formas más comunes de discurso que tratan estas cuestiones son las mitologías, las religiones y el discurso moral secular. Pueden diferir enormemente en su contenido y en su elaboración.
b) Ideologías de tipo inclusivo-histórico: a través de ellas los seres humanos se constituyen como miembros conscientes de unos mundos socio-históricos. Estos mundos son indefinidos tanto en número como en variedad. Las ideologías de tipo inclusivo son también excluyentes en la medida en que definen la pertenencia a un mundo significativo y que trazan una línea de demarcación entre pertenencia y no pertenencia.
c) Ideologías de tipo posicional-existencial: una ideología posicional somete y cualifica a alguien para una determinada posición dentro del mundo al que pertenece. Las posiciones más significativas del mundo existencial, los aspectos más importantes de la estructura de lo dado en la existencia humana, son los perfilados por las distinciones Yo/Otros y masculino/femenino, así como por el ciclo vital de infancia, juventud, madurez y vejez. Constituyen formas-sujeto de individualidad, masculinidad, femineidad, edad y envejecimiento. Le dicen a uno quién es por contraposición a los otros, lo que es bueno y lo que es posible para él.
d) Ideologías de tipo posicional-histórico: los seres humanos también ocupan posiciones en unos mundos sociales históricos. Integran a los miembros de una familia en una estructura de familias y linajes, a los habitantes de una determinada localidad en un modelo más amplio de geografía social. Las posiciones pueden ser distinguidas y relacionadas sólo en términos de diferentas, en términos de una graduación jerárquica a lo largo de un solo continuo de criterios de complementariedad, competitividad y conflicto frontal.
Tres aspectos importantes del universo ideológico deben tenerse en cuenta: las distinciones anteriores son analíticas, pueden presentar más de una de las cuatro dimensiones, ya sea en forma simultánea o en diferentes contextos.
Por definición las ideologías posicionales siempre se refieren a posiciones dentro de un mundo más amplio, ocupadas también por sujetos poseedores de otras posiciones.
La irreducible pluridimesionalidad de las ideologías indica que un aspecto decisivo de las luchas y las relaciones de fuerzas ideológicas es la articulación de un determinado tipo de ideología con el resto.
IV. Ego-ideologías y alter-ideologías
Las ideologías posicionales tienen un carácter intrínsecamente dual: en el proceso de sometimiento-caulificación que conlleva una determinada posición. Dominación designa una relación particular y decisiva con el otro. Otro tanto ocurre con la ideología histórico-posicional.
Las alter-ideologías remiten a la dimensión ideológica de la forma en que uno se relaciona con el Otro: a las percepciones del Otro y de las relaciones con él o ella. En las relaciones de poder y dominación, la alter-ideología de los sujetos dominantes se traduce en intentos de amoldar a los sujetos dominados según la imagen que de ellos tengan los primeros y en la resistencia a su oposición. Se asegura la dominación.
La alter-ideología de los dominados, aunque también comprende una percepción y una evaluación de las diferencias entre uno y los otros, se orienta más hacia una resistencia al otro que hacia la formación de uno mismo. Esta diferencia se inscribe en la asimetría de la dominación.

Fuente: http://politiceduc.blogspot.com/2011/08/therborn-g-la-ideologia-del-poder-y-el.html 

Therborn, Göran: La ideología del poder y el poder de la ideología. Madrid: Siglo XXI, 1987.  _________________________________________________

Thernborn en su libro “La ideología del poder y el poder de la ideología” distingue seis tipos de dominación ideológica que operan todas en las sociedades democrático-burguesas, estas forman son:

1.  Adaptación: Se refiere a un especie de conformidad que permite que los dominadores sean obedecidos, pues los dominados están construidos de tal forma que consideran que para ellos hay otros rasgos del mundo más importantes que su actual subordinación y que la posibilidad de un régimen alternativo. La adaptación incluye también la posibilidad de una oposición adaptada. Ej.: puede haber ciertos aspectos del régimen existente que la gente está dispuesta a acoger con oposición y desobediencia, pero no a combatir de una forma sistemática en la medida en que sus demandas importantes se encuentran satisfechas.

2.      Inevitabilidad: Se refiere a la obediencia por ignorancia de cualquier tipo de alternativa. Es un elemento de la marginación política que conlleva un alejamiento del sistema político, que no es considerado susceptible de cambio sin que por ello se le concedan atributos de bondad o justicia. La marginación va acompañada de una visión cínicamente crítica de los dominadores.

3.      Representación: Es cuando se obedece a los dominadores porque se considera que dominan a favor de los dominados, y porque se considera que esta situación es buena. La representatividad de los dominadores puede basarse en una sensación de semejanza o pertenencia por la que los dominadores y dominados son  vistos como pertenecientes a un mismo universo. Se trata entonces, de una representación carismática que puede ser anunciada por cualquiera.

4.      Deferencia: Es un efecto de enunciaciones de lo que es bueno a cerca de los dominadores, que son concebidos como poseedores de cualidades superiores que son cualidades necesarias para dominar y que sólo ellos poseen. Normalmente estas cualidades derivan de la descendencia y la educación.

5.      Miedo: Es un error habitual suponer que la fuerza pueda dominar por sí sola, cuando la verdad es que nunca puede hacerlo. Cuando la desobediencia conduce a una muerte cierta, siempre se pude elegir entre la resistencia y le muerte, por un lado, y la obediencia y la vida, por otro. El miedo es el efecto de una dominación ideológica que provoca la aceptación de la segunda solución. La fuerza y la violencia sólo funcionan como forma de dominación a través del mecanismo ideológico del miedo. Lo contrario sin embargo no es cierto: el miedo no sólo funciona cuando se ve apoyado por la fuerza y la violencia.

6.      Resignación: Al igual que el miedo, deriva de las consideraciones sobre lo que es posible en una situación determinada. Designa una forma de obediencia que deriva de las concepciones de la imposibilidad práctica de una alternativa mejor, más que de la fuerza represiva de los poderes existentes.

 Estas dimensiones de la dominación ideológica tienen directa relación con la producción de consenso, la legitimación y la construcción de hegemonía, y están atravesadas por la fragmentación social y el nivel de la lucha de clases, producidos por la forma de acumulación predominante. (Thernborn, G., Pág. 77)

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Una respuesta a ““La ideología del poder y el poder de la ideología”, Therborn

  1. Martha Bañuelos

    Excelente. Gracias por compartir

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