Archivo mensual: diciembre 2016

La esperanza del Pueblo Colombiano no reside en la sociedad oligárquica

Por: Ricardo Robledo

Por desgracia, hechos como el horrendo crimen de la niña caucana, son los que van haciendo avanzar un poquito la conciencia de la población-para infortunio de la élites- acerca de la forma en que se maneja el país. Aquí se conjuga la historia de los abusos, del desprecio, de la manipulación, del engaño, de la muerte de testigos claves, en fin del mal uso del poder económico y político. Son los mismos apellidos que se repiten y se reparten en los cargos públicos, que se heredan sin importar la capacidad o idoneidad de los funcionarios nombrados, cual sagrada monarquía. El poder político se utiliza para favorecer económicamente a unas minorías que se han eternizado en la administración de lo nacional.

Los políticos tradicionales se reparten alcaldías, concejos municipales, gobernaciones, asambleas, secretarías municipales y departamentales, congreso, ministerios, embajadas, consulados, todos con jugosos ingresos pagados con onerosas reformas tributarias soportadas en los hombros de las clases trabajadoras.

Es lógico que en una sociedad capitalista,  el poder político se use para asegurar el beneficio económico de los potentados. Así las constituciones liberales hablen del bien común y de los ciudadanos como constituyente primario. Esto sólo tiene un carácter nominal, que sirve cuando se tiene que convocar bajo los conceptos de patria, nación o de representatividad; con mayor peso en Colombia, uno de los países más desiguales del mundo, condición que es la vez expresión de su estilo de democracia.

De ahí se aprecia el valor de los acuerdos de paz, en cuanto abren la opción de construir un nuevo país; pero es apenas eso, una posibilidad, la cual hasta el momento no se aleja de la demagogia tradicional. No se nota que las fuerzas populares tengan el poder para conducir a la sociedad a nuevas o diferentes condiciones de lo hasta ahora vivido; no hay conciencia, ni acciones de peso y tampoco están encaminadas a la transformación hacia un modelo de mínima democracia en la que los ciudadanos puedan decidir. Parece que estamos aún muy lejos de estos logros. Pero la historia puede cambiar en un momento.

La forma en que el país se insertó en la modernidad; es decir en el capitalismo, permite entender las limitaciones democráticas de nuestra sociedad. La conciencia de esta condición permitirá encontrar propuestas que den cuenta de las deudas sociales. Este sería un punto de partida para encontrar caminos de reconciliación que conduzcan a una sociedad más civilizada, en la que prime el libre debate de las ideas y avancen las que representen el bien común.

En los relatos del Exodo, un pueblo esclavo vaga por el desierto durante 40 años, tiempo establecido cuyo propósito era que todos los que conocieron la esclavitud, no llegaran a la tierra prometida. Así, el pueblo colombiano debe cambiar toda la clase política de tal forma que aquellos que ejercieron y ejercen  la violencia contra la población desde el poder de las instituciones gubernamentales, no puedan volver a usarlos con tan perversos fines. Sin esta condición, no tendremos cambio de civilización y las cosas seguirán como hasta ahora.

Algo que preocupa es que los ramilletes en que se divide la izquierda flotan en el caldo de la sociedad burguesa; algunos, con buenas intenciones, quedan cómodamente atrapados en el clientelismo; otros, están a la espera de pegarse individualmente de cualquier rama de la administración oligárquica, buscando su poder personal, usando la palabrería de izquierda como herramienta.

Cuando el pueblo colombiano y principalmente la izquierda, abandonen la tutela de la oligarquía y decidan romper con la sociedad burguesa, encontraremos nuevos caminos para de forma independiente, defender los intereses populares.

Es hermoso cuando un pueblo se levanta por sus derechos y es a la vez triste que un pueblo esclavizado se hace eco de los ataques a aquellos que luchan por su libertad.

 Diciembre 27 de 2016

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Detrás de la Razón – Rusia y Siria derrotan a Estados Unidos en Alepo

Dossier con Walter Martínez, diciembre 19 de 2016

Hipótesis sobre la crisis de los billetes

Había que tomar la medida: solo quedaba en manos del Banco Central de Venezuela (Bcv) el 5% de los billetes de cien bolívares, los de más alta denominación. Una semana después de la decisión de sac…

Origen: Hipótesis sobre la crisis de los billetes

Declaración Política Cumbre Nacional de Paz efectuada en Bogotá del 7 y 10 de diciembre de 2016

Nuestra lucha es por la vida y la paz Cumbre Nacional de Paz Cumbre Agraria, Campesina, Étnica y Popular.

Hombres y mujeres venidos de diversos territorios del país, nos encontramos en la ciudad de  Bogotá, D.C, entre el 7 y 10 de diciembre de 2016, para recoger los que hemos sembrado durante más de dos años de existencia como Cumbre Agraria, Campesina, Étnica y Popular y, un año de encuentros territoriales en las Cumbres de Paz.

Venimos sembrando con la esperanza de una Colombia en Paz para el Buen Vivir de los pueblos. Nuestras semillas son las experiencias, proyectos de vida y resistencia comunitaria que hemos sostenido y defendido a pesar de la tempestad de una larga guerra, la cual estamos decididos/as a cambiar, no solo como víctimas del conflicto social y armado, sino además y fundamentalmente, como constructores de paz en los territorios y en tal sentido, hemos manifestado nuestro apoyo a la búsqueda dialogada de paz entre los grupos insurgentes y el gobierno colombiano.

Nos reafirmamos en que la Cumbre Agraria, Campesina, Étnica y Popular es un espacio de confluencia, articulación, coordinación y, de reconciliación de conflictos de diversos procesos en pro de la unidad. Igualmente, reconociendo la importancia que tiene la Cumbre consideramos que debemos proyectarnos como movimiento popular.

Por los alcances de nuestras construcciones y propuestas políticas de país, nos ratificamos en que nuestras luchas trascienden la negociación con el Gobierno. Nuestro acuerdo político continúa siendo el pliego de exigencias.

Así mismo, seguimos promoviendo la unidad popular y por ello, continuamos tejiendo alianzas con otros sectores y organizaciones tanto nacionales como internacionales.

Bajo esta lógica, planteamos que la Cumbre se abra a otros procesos que tengan un claro referente en lo campesino, étnico y popular, se identifiquen con los contenidos del pliego de exigencias, sean procesos nacionales, cuenten con amplia base social que aporte en la movilización y estén dispuestos a construir en unidad y respeto.

Nuestra máxima instancia de decisión es la Asamblea Nacional de la Cumbre, que define la ruta de movilización y la agenda de la misma. Ésta tendrá como antesala la realización de espacios regionales.

Reconocemos que las Cumbres regionales, sectoriales y ésta Cumbre Nacional de paz, han sido insumo fundamental para fortalecer el Pliego Único Nacional y en esta medida han dado la base de la construcción de la Agenda Común de Paz, como una herramienta que posibilita la consolidación y fortalecimiento interno de la Cumbre, así como la lucha contra el sistema económico imperante que impone la opresión y explotación de la clase popular.

En este sentido ratificamos el contenido de la Agenda Común de Paz, propuesta por la CACEP así como su estructura, definida por elementos de programa – construcciones propias – pliego de exigencias, acciones e interrogantes, que permiten diferenciar los distintos alcances que corresponden tanto a los sueños y aspiraciones de las comunidades agrarias, sus necesidades y desafíos, así como, a acciones puntuales y concretas que orientarán el accionar de la CACEP en el corto, mediano y largo plazo.

Esta agenda para ser realidad, debe tener un asiento y validación territorial respetando las autonomías de las comunidades, reconociendo que son las regiones las que generaran las experiencias organizativas de unidad, para enfrentar las problemáticas y conflictos de orden político – económico – social – cultural.

Como parte de la materialización de la agenda se hace necesario avanzar en la solución de nuestros conflictos a nivel regional y nacional.

Así mismo, la agenda de paz de cumbre se configura como la herramienta política y acuerdo de voluntades de las organizaciones para participar en diferentes escenarios como: Mesa Social para la Paz, Cabildos, Consejos Territoriales Populares, Comisión Étnica para la Paz y la Defensa del Territorio, Constituyentes, Coordinación Étnica Nacional de Paz, Gran Diálogo Nacional, Implementación de los acuerdos de la Habana y los que espacios que se generen en el marco de los diálogos con el ELN.

Consideramos el principio de respeto y el mutuo reconocimiento entre nuestras distintas organizaciones como la base para la resolución de conflictos territoriales, teniendo como finalidad la unidad de los procesos de reordenamiento del territorio propios. Resguardos indígenas, territorios ancestrales; Territorios colectivos afrocolombianos; Zonas de Reserva Campesina; Territorios Campesinos Agroalimentarios; Zonas de biodiversidad; Territorios interétnicos e interculturales deben seguir siendo espacios de construcción de desarrollo propio frente a las figuras de ordenamiento territorial que el modelo neoliberal de extracción impone.

Mandatamos la creación de escenarios locales y regionales de diagnóstico y resolución de conflictos, apoyados por pactos de convivencia en los territorios y entre organizaciones, mesas jurídicas y otros espacios de confluencia y acuerdo, teniendo en cuenta las distintas experiencias de convivencia que se viven en la actualidad entre campesinos, indígenas y afros así como, las experiencias de resolución de conflictos del pasado, esto se debe dar con la presencia de grupos de acompañamiento nacional y con la financiación derivada de los acuerdos de la cumbre con el gobierno.

Los territorios interétnicos e interculturales son una propuesta de paz para el país, y la base para la construcción de un reordenamiento territorial desde las bases de los movimientos y organizaciones de la Cumbre Agraria, para el fortalecimiento y la implementación de nuestros modelos de economía propia y la garantía de la soberanía alimentaria y la permanencia en los territorios.

En el actual momento de expectativa que vive el país con el fin del conflicto armado con las FARC-EP afirmamos nuestra voluntad de la participación activa en la construcción de paz con justicia social y ambiental y exigimos no se dilate la implementación de los acuerdos de la Habana. Así mismo, hacemos un llamado al gobierno nacional y al ELN a seguir avanzando en su agenda de negociación donde esperamos llevar nuestras propuestas. De igual manera, consideramos fundamental que se den acercamientos entre el Estado Colombiano y el EPL.

Para la Cumbre es fundamental seguir asumiendo la exigencia de la defensa y garantía a los derechos humanos, sociales y ambientales. Rechazamos el doble discurso del gobierno nacional, con su demagogia de la paz, mientras en la realidad se recrudece la criminalización, persecución y exterminio de líderes y lideresas sociales, que deja por saldo 94 asesinatos, 5 desapariciones forzadas, 46 atentados y 302 amenazas en lo que va corrido del año 2016. En este sentido, reiteramos la exigencia de la puesta en marcha del protocolo para el tratamiento de la protesta social, las misiones de verificación, la implementación del subcomité de alternatividad penal y el fortalecimiento de los programas de protección existentes, como la construcción del programa de protección especial para comunidades campesinas.

Reconocemos que la comunicación y la educación deben apuntar a la resolución de los conflictos interculturales por la vía del diálogo, posibilitando el encuentro y reconocimiento de todos los pueblos, organizaciones e identidades y la descolonización y despatriarcalización de todos nuestros procesos y territorios.

Por ello mandatamos la construcción de equipos pedagógicos que hagan formación en los territorios a partir de un ejercicio de educación popular que fortalezca la apropiación del pliego unitario de la Cumbre agraria; que cree capacidades de incidencia en la educación formal básica, media y superior; y en el mediano plazo, en la formulación, ejecución y evaluación del Plan nacional de educación rural.

Nos comprometemos a aunar esfuerzos desde la comunicación, la pedagogía y la cultura para la construcción de autonomía y poder popular, para la armonización de la madre tierra, la vida digna para todos y todas las colombianas.

Para la Cumbre Agraria, la movilización social ha sido y seguirá siendo la máxima expresión de lucha popular, por ello, manifestamos que en 2017 continuaremos nuestra dinámica de movilización, que serán definidas y concertadas ampliamente, que nos permita avanzar en nuestras aspiraciones de paz, con justicia social para la vida digna, la pervivencia de los pueblos y los territorios.

Bogotá, D.C., 10 de diciembre de 2016.

Comisión Política Cumbre Agraria: Campesina, Étnica y Popular

“Sembrando dignidad, labrando esperanza y cosechando país”

Organización Nacional Indígena de Colombia, ONIC – Congreso de los Pueblos – Movimiento Político y Social Marcha Patriótica – Coordinador Nacional Agrario, CNA – Mesa Nacional de Interlocución y Acuerdo, MIA – Coalición de Movimientos y Organizaciones Sociales de Colombia, COMOSOC – Proceso de Comunidades Negras, PCN – Federación Nacional Sindical Unitaria Agropecuaria, FENSUAGRO – Mesa de Unidad Agraria, MUA – Asociación Nacional de Zonas de Reserva Campesina, ANZORC – Movimiento por la Constituyente Popular, MCP – Asociación Campesina y Popular, ASOCAMPO – Asociación Nacional Agraria Campesina, ASONALCAM.

Una reforma tributaria para un país inviable

Por: Ricardo Robledo

Según los informes oficiales, para el 2016 fue aprobado un presupuesto de 215´´914,361´966,109 para la nación. (Esto es 215.91 billones). Igualmente se ha oído hablar de un hueco fiscal que rodea los 34 billones, cifra que es muy cercana también al valor que se pierde por la corrupción en el país.

 Ningún gobernante podría desarrollar su plan con un faltante del 15% ya que esto lo obligaría a dejar por fuera muchos rubros. O sea que ese faltante afecta realmente el desarrollo del país.

 Es apenas obvio, que dentro de la lógica de los gobernantes, se propongan formas de llenar este “huequito”, una de ellas –quizás la más fácil e inmediata- es una reforma tributaria. Y así ha procedido el gobierno de turno.

 Estos son 10 puntos resumidos de la reforma tributaria la cual debe ser estudiada a profundidad y punto por punto.

  1. Continúa el 4×1000 para las transacciones financieras
  2. No se devolverá el IVA por compras con tarjetas de crédito y subirá al 19% para algunos productos básicos.
  3. Impuesto a la riqueza para patrimonios mayores a 1.000 millones (empresas y personas naturales)
  4. Las personas naturales pagarán el impuesto a la riqueza hasta el 2018
  5. Uva Unidad de valor tributario sanción mínima en impuestos nacionales
  6. Topes para declaración de renta para ingresos anuales superiores a 88,6 millones o patrimonio bruto superior a 120,8 millones en el 2013
  7. Cambios al IMAS Impuesto Mínimo alternativo Simple para saldos a favor en la declaración de renta.
  8. Descuento para independientes. Derecho a descontar el 25% de sus ingresos al año para calcular la base gravable
  9. No habrá cárcel para evasores pero la multa será del 200% del valor omitido
  10. Amnistía tributaria transitoria para personas que tengan activos sin declarar, en Colombia o en el exterior.

 Esa reforma no puede ser aceptada o rechazada como un todo; tampoco puede resolverse con epítetos un problema objetivo como la disposición de recursos. El pueblo colombiano tiene que considerar cuáles puntos lo afectan directamente y cuáles no, para no verse utilizado en beneficio de fuerzas dudosas y oscuras que piensan seguir alegres practicando la evasión, mientras los menos pudientes cargan con las desgracias, la corruptela y descalabros económicos de la sociedad burguesa.

 Los puntos 3, 4, 9  y 10 no afectan directamente el bolsillo de los pobres. Pero un IVA del 19% hará invivible este país. El punto 6, amplía la base gravable y corresponde a salarios cercanos a los 7 millones mensuales, el cual no es un salario popular, pero sí es un golpe para la voluble clase media (Que salga a la calle y pelee sus derechos).

 En las negociaciones del proceso de paz, se dejó claro que el modelo socio-económico no está en cuestionamiento; pero la corrupción es inherente al sistema capitalista y esta sí debe estar en cuestionamiento; son las contrataciones amañadas, la feria de los bienes públicos, las licitaciones previamente amarradas, las obras de infraestructura en beneficio de terceros.

 No es posible que aquellos que llegan al gobierno mediante la compra de votos y demás fraudes electorales, pretendan liderar y exijan comportamientos morales a la población. El ejemplo que dejan y el modelo que establecen es el del avivato. Les pasa como al padre alcohólico que llega a agredir a su familia y luego cuando trata de poner orden en la casa, se da cuenta que carece de autoridad.

 En el pasado plebiscito el NO obtuvo una mayoría con apenas 53 894 votos por encima del SI y con unos extraños votos nulos de 170.946 que llevan a pensar que en el país existe tal cantidad de votantes que se equivocan para marcar entre dos opciones. Así se manejan las maquinarias de la democracia y su transparencia; igual se procede con el país.

Diciembre 13 de 2016

Johan Galtung: La caída del imperio estadounidense