Archivo mensual: junio 2015

Colombia: El rol de los altos mandos en falsos positivos. Informe Completo

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El rol de los altos mandos en falsos positivos. Informe Completo
Informe

Por Human Rights Watch

Evidencias de responsabilidad de generales y coroneles del Ejército colombiano por ejecuciones de civiles

Resumen
Evidencias contra comandantes específicos

Evidencias de que más comandantes sabían o deberían haber sabido de los crímenes

Para que hubiera falsos positivos fueron necesarias acciones de comandantes

Las circunstancias poco plausibles de las muertes en combate informadas

Denuncias públicas creíbles sobre falsos positivos

Brigadas y batallones específicos involucrados en falsos positivos

Obstáculos a la rendición de cuentas

Jurisdicción militar

Deficiencias en el ámbito de la Fiscalía

Obligaciones de Colombia y la Corte Penal Internacional

Recomendaciones

Al Presidente Juan Manuel Santos

Al Fiscal General de la Nación

Al Gobierno de Estados Unidos

A la Fiscalía de la Corte Penal Internacional

Metodología
I. Responsabilidad de mando por falsos positivos

Hechos a gran escala

Carácter sistemático

Modus operandi

Perfil de las víctimas

Organización, planificación y coordinación logística necesarias para las ejecuciones

Motivos comunes: presiones para incrementar el número de bajas y premios

Para que hubiera falsos positivos fueron necesarias acciones de comandantes de brigadas y unidades tácticas

Documentación oficial

Autorización para movilizar soldados

Autorización de pagos y premios

Las circunstancias poco plausibles de las supuestas muertes en combate

Tipos de armas supuestamente encontradas junto a las víctimas

Ubicación y función de la unidad militar

Cientos de delincuentes comunes informados como muertos en operaciones militares

Un caso representativo
Ejecuciones habituales a lo largo de un período de siete años

Denuncias públicas creíbles sobre falsos positivos

II. Perfiles de brigadas y comandantes específicos implicados en falsos positivos

Cuarta Brigada

Batallón Pedro Nel Ospina

Batallón Jorge Eduardo Sánchez (Bajes)

Batallón Pedro Justo Berrío

Agrupación de Fuerzas Especiales Antiterroristas Urbanas (Afeur) N.º 5

Décima Cuarta Brigada

Batallón Calibío

Décima Primera Brigada

BCG N.º 10

Fuerza de Tarea Conjunta de Sucre (FTCS)

Gaula Córdoba

Décima Sexta Brigada

Gaula Casanare

Batallón Birno

Séptima Brigada

Batallón Pantano de Vargas

Brigada Móvil N.º 12

BCG N.º 83

Vigésima Octava Brigada

Batallón Rojas

Octava Brigada

BCG N.º 57

Novena Brigada

Batallón Pigoanza

Batallón Magdalena

Décima Brigada
Batallón Popa

Brigada Móvil N.º 15

Testimonios contra militares en posiciones superiores al nivel de brigada

III. Obstáculos a la rendición de cuentas

Falta de cooperación de autoridades militares con las investigaciones

Represalias contra testigos clave

Asesinato de Nixón de Jesús Cárcamo

Amenazas y hostigamiento a Carlos Eduardo Mora

Violación sexual de la esposa de un testigo clave

Otras agresiones contra testigos

Apoyo al Teniente Coronel González del Río

Contratos militares y otros fondos del Ejército

Automóviles y alojamiento para la defensa de González del Río, y otros obsequios

La Justicia Penal Militar

Ausencia de investigación de falsos positivos

Presunto rol de jueces militares en el encubrimiento de falsos positivos

Expectativas de impunidad

Falta de credibilidad e independencia

Tácticas dilatorias de abogados defensores

Deficiencias en el ámbito de la Fiscalía General de la Nación

Volumen de casos

Distribución ineficaz de los casos

Falta de coordinación efectiva entre unidades de la Fiscalía

Agradecimientos
Anexo 1:

Lista de comandantes de las 11 brigadas analizadas en este informe

Resumen

Entre 2002 y 2008, la ejecución de civiles por brigadas del Ejército fue una práctica habitual en toda Colombia. Soldados y oficiales, presionados por superiores para que demostraran resultados “positivos” e incrementaran el número de bajas en la guerra contra la guerrilla, se llevaban por la fuerza a sus víctimas o las citaban en parajes remotos con promesas falsas, como ofertas de empleo, para luego asesinarlas, colocar armas junto a los cuerpos e informar que se trataba de combatientes enemigos muertos en enfrentamientos. Estos casos de “falsos positivos”, cometidos a gran escala durante siete años, constituyen uno de los episodios más nefastos de atrocidades masivas ocurridos en el hemisferio occidental en las últimas décadas.

En septiembre de 2008, el escándalo mediático sobre la ejecución por soldados de hombres jóvenes y adolescentes de Soacha, un suburbio de Bogotá, influyó en que el gobierno se viera obligado a adoptar medidas serias para frenar estos delitos, incluido el pase a retiro de tres generales del Ejército. La Fiscalía General de la Nación investiga actualmente más de 3.000 presuntos casos de falsos positivos atribuidos a militares. Más de 800 miembros del Ejército, en su mayoría soldados de rangos inferiores, han sido condenados por ejecuciones extrajudiciales perpetradas entre 2002 y 2008. Entre los condenados hubo unos pocos ex comandantes de batallones y de otras unidades tácticas, pero ningún oficial al frente de brigadas o que ocupara una posición superior en la línea de mando al momento de los delitos. De los 16 generales del Ejército activos y retirados que están siendo investigados, ninguno ha sido acusado formalmente.

El presente informe ofrece la descripción más detallada que se haya publicado hasta el momento sobre investigaciones penales de tropas de numerosas brigadas y batallones específicos responsables de gran cantidad de presuntos falsos positivos, expone las evidencias—ahora sustanciales—de que altos oficiales del Ejército serían responsables por muchas de las ejecuciones y evalúa los obstáculos que hasta el momento han impedido que tales oficiales rindan cuentas por su actuación. El informe se elaboró a partir de nuestra extensa consulta de expedientes penales, sentencias judiciales y datos relativos a investigaciones de la Fiscalía sobre falsos positivos; testimonios de testigos que en gran parte no habían sido previamente publicados; y entrevistas que mantuvimos con más de 40 fiscales, testigos, familiares de víctimas y abogados, entre otros.

Nuestro análisis del trabajo impulsado por la Fiscalía muestra que fiscales han identificado más de 180 batallones y otras unidades tácticas, adscritos a 41 brigadas, que operaban bajo el mando de las siete divisiones que tenía entonces el Ejército, y que presuntamente cometieron ejecuciones extrajudiciales entre 2002 y 2008. En estos casos, los patrones sugieren de manera convincente que comandantes de unidades tácticas y brigadas responsables de una cantidad significativa de falsos positivos, al menos sabían o deberían haber sabido sobre las ejecuciones, y por lo tanto podrían ser penalmente imputables debido a su responsabilidad de mando.

El presente informe analiza a 11 de estas brigadas y muchas de las unidades tácticas específicas que operaban como parte de estas y estuvieron implicadas en las ejecuciones.
Algunos de los comandantes de esas 11 brigadas posteriormente ascendieron a los niveles más altos de la línea de mando militar. Por ejemplo, datos de la Fiscalía indican que fiscales estarían investigando [1] :

• Al menos 44 presuntas ejecuciones extrajudiciales perpetradas por soldados de la Cuarta Brigada durante el período en el cual el General retirado Mario Montoya estuvo al mando. Montoya fue comandante del Ejército Nacional de 2006 a 2008;
• Al menos 113 presuntas ejecuciones extrajudiciales perpetradas por soldados de la CuartaBrigada durante el período en el cual el General (r) Óscar González Peña estuvo al mando. González Peña fue comandante del Ejército Nacional de 2008 a 2010;
• Al menos 28 presuntas ejecuciones extrajudiciales perpetradas por soldados de la Cuarta Brigada durante el período en el cual el General Juan Pablo Rodríguez Barragán estuvo al mando. Como actual comandante general de las Fuerzas Militares, Rodríguez Barragán es ahora el oficial militar de mayor jerarquía en Colombia, y supervisa los tres cuerpos de estas fuerzas, incluido el Ejército; y
• Al menos 48 presuntas ejecuciones extrajudiciales perpetradas por soldados de la NovenaBrigada durante el período en el cual el General Jaime Lasprilla Villamizar estuvo al mando. Lasprilla Villamizar es ahora comandante del Ejército Nacional.

Human Rights Watch también identificó testimonios de testigos y expedientes de fiscales donde se nombraba a tres de estos oficiales de alto rango, además de otros generales y coroneles, que supuestamente sabían de, planificaron, ordenaron o facilitaron de otro modo los falsos positivos. Sus posiciones jerárquicas en el momento de los delitos incluían las de comandantes de batallones, brigadas y divisiones, así como un comandante del Ejército Nacional. Efectivamente, las ejecuciones extrajudiciales aparentemente generalizadas y sistemáticas cometidas por soldados de casi la totalidad de las brigadas en cada división de Colombia abonan la conclusión de que los más altos niveles de mando del Ejército deberían, al menos, haber sabido de las ejecuciones, e incluso podrían haberlas ordenado o facilitado activamente su comisión.

Nuestra investigación demuestra asimismo que los fiscales que investigan casos de falsos positivos enfrentan graves obstáculos, que van desde la falta de cooperación con las investigaciones por parte de autoridades militares hasta amenazas y ataques a testigos clave. A su vez, numerosos casos siguen bajo la jurisdicción de la Justicia Penal Militar. Esto atenta contra la posibilidad de justicia, ya que tradicionalmente el personal de la Justicia Penal Militar ha garantizado la impunidad para estos delitos, y hasta hoy carece de independencia y credibilidad.

También se han producido deficiencias dentro de la Fiscalía, incluido un volumen de expedientes que algunos fiscales han calificado como abrumador. Asimismo, los casos correspondientes a la misma unidad del Ejército en general se distribuyen entre distintos
fiscales, lo cual impide que puedan llevar adelante el tipo de investigación contextualizada y sistemática que resulta necesaria para identificar a los responsables de alto rango. Funcionarios de la Fiscalía indicaron que han comenzado a adoptar medidas para resolver estos problemas internos.

A siete años de que trascendiera el escándalo sobre los falsos positivos, existen abundantes evidencias que indican que son muchos los oficiales de alto rango del Ejército que tienen responsabilidad por lo sucedido, y es vital que el gobierno realice acciones más enérgicas para asegurar que rindan cuentas. Algunos pasos importantes son disponer que las autoridades militares cooperen con investigaciones sobre falsos positivos, asignar suficientes fiscales para que impulsen tales investigaciones, proteger a testigos y sus familiares, y asegurar que cualquier legislación sobre justicia transicional que se implemente como parte de un futuro acuerdo de paz con la guerrilla no impida la posibilidad de que se haga justicia con respecto a estos delitos. Llevar ante la justicia a los máximos responsables de uno de los capítulos más oscuros del conflicto colombiano no será fácil, pero es una tarea irrenunciable y completamente factible para el gobierno.

Evidencias contra comandantes específicos

Human Rights Watch examinó testimonios de testigos y documentos de fiscales que contenían señalamientos de que ex comandantes de unidades tácticas, brigadas, divisiones y del Ejército Nacional—entre otros mandos militares—sabían de o planificaron, ordenaron o de otro modo facilitaron o intentaron facilitar los falsos positivos. La mayoría de estos oficiales están siendo investigados, algunos han sido procesados y tres ya han recibido condena. Entre los ejemplos de oficiales implicados que actualmente tienen el rango de generales se incluyen los siguientes:

• Un ex comandante de tropas de la Décima Sexta Brigada ha declarado a la Fiscalía y ante un juez que su comandante de brigada, el General Henry William Torres Escalante, ordenó, planificó y encubrió falsos positivos. Al menos 66 presuntas ejecuciones extrajudiciales perpetradas por soldados de la Décima Sexta Brigada mientras Torres Escalante estuvo al mando están siendo investigadas por la Fiscalía.
• Un alto oficial del Ejército que comandó fuerzas adscritas a la Décima Primera Brigada y que ha admitido responsabilidad por falsos positivos indicó a la Fiscalía que comandantes de su brigada y división, entre otros superiores, tenían conocimiento de los delitos. (Pudimos consultar el testimonio con la condición de que no publicáramos el nombre del testigo ni de los oficiales implicados).

• El testimonio prestado por varios soldados y oficiales a la Fiscalía involucra al General (r) Óscar González Peña, al señalar que, como mínimo, tuvo conocimiento de los falsos positivos mientras fue comandante de la Cuarta Brigada, y posteriormente como jefe del Comando Conjunto del Caribe. En 2009, el inspector general del Ejército Nacional indicó a la Embajada de Estados Unidos en Bogotá que González Peña, entonces comandante del Ejército Nacional, estaba intentando obstaculizar sus investigaciones sobre falsos positivos, y era uno de los oficiales militares que había estado “involucrado” en las ejecuciones o que las había “aprobado tácitamente”, según se señala en un cable de la embajada que fue divulgado por Wikileaks.

• El Teniente Coronel (r) Robinson González del Río, que ha admitido en forma pública tener responsabilidad en al menos 27 casos de falsos positivos, declaró a la Fiscalía que varios generales sabían de, autorizaron y/o encubrieron estos delitos cometidos por sus tropas. Esto incluye al General Juan Pablo Rodríguez Barragán, entonces comandante de la Cuarta Brigada y, como se señaló antes, actual comandante general de las Fuerzas Militares, y al General (r) Hernando Pérez Molina, entonces comandante de la Tercera División, entre otros. El testimonio de González del Río, que por primera vez se describe públicamente de una manera detallada en este documento, permitió a la Fiscalía iniciar investigaciones contra los generales.

• González del Río también contó a fiscales que el General (r) Mario Montoya, comandante del Ejército Nacional entre febrero de 2006 y noviembre de 2008, presionó a comandantes subordinados para que incrementaran las estadísticas de muertes en combate (bajas), los sancionó cuando no lo hacían y fue el principal “motivador” de los falsos positivos. En un testimonio ofrecido a la Fiscalía, otro alto oficial del Ejército que ha confesado su participación en falsos positivos identificó como causa de estas muertes la “política” de Montoya que exigía que hubiera muertos en combate. De manera similar, en 2009, el inspector general del Ejército Nacional informó a la Embajada de Estados Unidos que un factor clave detrás de los falsos positivos era la “constante presión de Montoya para [producir] bajas”, y manifestó que era uno de los oficiales que estuvieron “involucrados” en los crímenes o que los “aprobaron tácitamente”, según el cable de la embajada. Conforme a datos de la Fiscalía, los casos de ejecuciones extrajudiciales perpetradas por soldados alcanzaron un nivel máximo durante los tres años en los cuales Montoya estuvo al frente del Ejército, y se están investigando más de 1.100 presuntas ejecuciones ilegales cometidas por agentes del Estado solamente en 2007, que se atribuyen en su gran mayoría a miembros del Ejército. Montoya renunció a su comandancia del Ejército inmediatamente después de que se conociera el escándalo de los falsos positivos de Soacha.
Evidencias de que más comandantes sabían o deberían haber sabido de los crímenes

El derecho internacional prevé la imputabilidad penal de los superiores en función de su responsabilidad de mando cuando estos sabían o deberían haber sabido que subordinados efectivamente bajo su control estaban cometiendo un delito, pero no adoptaron las medidas razonables y necesarias para prevenir o castigar estos actos. Los máximos tribunales de Colombia han emitido pronunciamientos en los cuales indicaron que la responsabilidad de mando puede aplicarse a comandantes militares en casos de graves violaciones de derechos humanos, y la Fiscalía afirma estar evaluando este tipo de responsabilidad en sus investigaciones sobre falsos positivos.

Cuanto mayor es la cantidad de delitos y más parecen haber respondido a un plan y a un método, más difícil resulta creer que los superiores no tenían conocimiento de ellos. Por ejemplo, el Tribunal Penal Internacional para Ruanda reconoció que los indicios relevantes para determinar si un superior debe haber sabido sobre delitos cometidos por subordinados incluyen, entre otros, la cantidad de actos ilícitos, la magnitud de estos actos, los aspectos logísticos que estos supusieron, la ubicación geográfica de los actos, si se trató de actos generalizados y el modus operandi de actos ilícitos similares. Al aplicar estos criterios a los casos de falsos positivos, es difícil evitar la conclusión de que, en muchos casos, altos comandantes militares deben haber sabido de ellos.

Hay cada vez más evidencias de que los casos de falsos positivos fueron cometidos a gran escala por numerosas brigadas y unidades tácticas en toda Colombia. La Fiscalía está investigando más de 3.700 ejecuciones extrajudiciales cometidas por agentes estatales entre 2002 y 2008. Altos funcionarios de la Fiscalía indicaron que la gran mayoría son casos de falsos positivos perpetrados por miembros del Ejército. Entre 2002 y 2008, más de 180 unidades tácticas adscritas a prácticamente la totalidad de las brigadas del Ejército, que operaban bajo cada una de las divisiones, presuntamente cometieron ejecuciones extrajudiciales en 27 de los 32 departamentos de Colombia, según datos de la Fiscalía.

Nuestro análisis de casos de distintas regiones de Colombia mostró que en los falsos positivos había similitudes en los perfiles de víctimas, el modus operandi y el móvil, que principalmente fue una fuerte presión para incrementar el número de bajas, sumada a beneficios otorgados por las muertes en combate informadas. El modus operandi implicó una considerable planificación y coordinación, que incluía desde llevar a las víctimas a sitios remotos hasta asegurar que en cada caso hubiera documentación oficial que certificara que se trataba de muertes legítimas en combate.

Human Rights Watch obtuvo testimonios de miembros del Ejército, que describían cómo en las unidades tácticas y brigadas a las cuales pertenecían había sistemas establecidos para cometer los falsos positivos. Por ejemplo, dos ex oficiales de un batallón nos dijeron que, durante un período de más de un año, se reunían con el comandante del batallón semanalmente para planificar falsos positivos. Señalaron que en gran cantidad de casos utilizaban un método similar, que incluía persuadir a las víctimas para que acudieran a un sitio donde habría soldados esperándolas, quienes las ejecutaban y les colocaban armas, y que luego el comandante premiaba a los soldados con días de vacaciones.

Según aseveraron los ex oficiales, la mayoría de las otras unidades tácticas adscritas a su brigada llevaban a cabo la misma práctica, y usaban para ello a los mismos reclutadores. “Eso era un modus operandi, un sistema”, expresó uno de ellos [2] . Dijo que más adelante, cuando fue transferido a otra brigada en una región distinta, advirtió que sus soldados también estaban perpetrando falsos positivos, e inmediatamente participó en la planificación de dos de estas ejecuciones junto con miembros de batallones allí.

Para que hubiera falsos positivos fueron necesarias acciones de comandantes

Los expedientes y las entrevistas con testigos y fiscales también sugieren de manera persuasiva que el modus operandi en los casos de falsos positivos requería que los comandantes de unidades tácticas y brigadas realizaran una serie de acciones, sin las cuales las ejecuciones no habrían sido posibles.

En prácticamente todos los casos de falsos positivos, los comandantes de brigadas y/o unidades tácticas expidieron documentos oficiales que autorizaban las supuestas operaciones en las cuales, según se aseveraba, se había dado muerte a las víctimas. Los documentos, conocidos como “órdenes de operaciones” y “misiones tácticas”, otorgaron una apariencia de legalidad a las ejecuciones extrajudiciales. Sin tales documentos, las ejecuciones no podrían haber sido informadas como bajas ocurridas durante combates en el marco de operaciones militares legítimas. Otras acciones realizadas por comandantes que fueron indispensables para las ejecuciones incluyen desde autorizar verbalmente el movimiento de tropas durante supuestos operativos, hasta autorizar pagos a falsos informantes y otorgar permisos y otros premios a soldados por presuntas muertes en combate, lo cual contribuía a generar incentivos para estos crímenes.

Ninguno de estos actos constituyen delitos perse. Los comandantes pueden afirmar que, al realizarlos, estaban siendo engañados reiteradamente por subordinados, quienes les hacían creer que estaban exigiendo, autorizando y premiando bajas legítimas de combatientes enemigos. Sin embargo, que estos actos hayan sido esenciales para que se cometieran falsos positivos muestra que fueron varias las etapas del proceso de comisión de estos delitos en las cuales los comandantes de batallones y brigadas tomaron conocimiento de la supuesta muerte en combate, y tuvieron oportunidad de detectar que se trató en verdad de una ejecución. Asimismo, si a esto se suman otros fuertes indicios de que los comandantes sabían o deberían haber sabido que sus soldados estaban cometiendo falsos positivos, los hechos pierden la apariencia de acciones lícitas orientadas a generar bajas legítimas en combate, y cobra fuerza el argumento de que se trata de actos deliberados para facilitar que hubiera falsos positivos.

Las circunstancias poco plausibles de las muertes en combate informadas

En todos los casos de falsos positivos, las supuestas muertes en combate se informaban inmediatamente a los superiores en la línea de mando, incluidos comandantes de unidades tácticas, brigadas, divisiones y posiblemente instancias de mayor jerarquía, según señalaron fiscales y testigos. En muchos casos, las circunstancias de las muertes que se informaban oficialmente a los comandantes deberían haber alertado a estos para que detectaran irregularidades y sospecharan de que las víctimas podían haber sido ejecutadas ilegalmente. Human Rights Watch examinó casos de falsos positivos de distintas regiones en los cuales se informaba que las víctimas llevaban armas cortas—incluso algunas que no funcionaban—en vez de armas de combate típicas; se indicaba que delincuentes comunes que portaban armas livianas habían iniciado ataques contra soldados fuertemente armados; y numerosas muertes en combate eran informadas por unidades que normalmente no participaban en operativos de combate, o en zonas donde no había presencia de guerrillas.

Algunos militares que han reconocido su responsabilidad en casos de falsos positivos han señalado que las irregularidades eran absolutamente obvias, y que también deberían haberlo sido para los superiores. Por ejemplo, un ex teniente de la Décima Sexta Brigada declaró que “en el grado de un coronel y con la experiencia que puede tener en ese grado no es nada oculto a lo que la tropa… [estaba] matando gente inocente que no tenía nada que ver en el conflicto y eran reportadas con armas la cual la guerrilla no se enfrenta a uno”.

Asimismo, la gran cantidad de delincuentes comunes que se informaron como muertos en combate debería haber despertado sospechas, ya que, a diferencia de los combatientes de la guerrilla que participaban en el conflicto, la fuerza pública solamente podía aplicar contra ellos la fuerza letal en una serie muy acotada de circunstancias, como por ejemplo cuando esto es indispensable para proteger una vida. El número de delincuentes comunes que el Ejército informó como muertos en operaciones militares aumentó de 27 en 2004, a 325 en 2007, y descendió posteriormente a un promedio anual de 5 desde 2009, luego de que el gobierno adoptara medidas para detener los casos de falsos positivos.

La habitualidad de estas ejecuciones significa que, incluso si un militar solamente estuvo al frente de un batallón, brigada o división durante un año, habría tenido numerosas oportunidades de detectar circunstancias inverosímiles. Quienes ocuparon múltiples puestos de mando entre 2002 y 2008, como el General (r) Montoya y el General (r) González Peña, habrían tenido muchos años para detectar estos casos.

Denuncias públicas creíbles sobre falsos positivos

Por último, las denuncias públicas sobre falsos positivos deberían haber contribuido a que
los comandantes advirtieran estas ejecuciones, y haberlos instado a escudriñar con más detalle las supuestas bajas en combate que les eran informadas. Como fue señalado por la Fiscalía de la Corte Penal Internacional (CPI), la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos denunció presuntos falsos positivos en todos los informes anuales sobre Colombia emitidos entre 2004 y 2007. Por ejemplo, en su informe de 2005 señaló que se había producido un aumento de las ejecuciones realizadas por miembros del Ejército y que la mayoría de las víctimas habían sido informadas como guerrilleros muertos en combate. El informe concluyó que la negación de los crímenes por parte de las autoridades y la falta de sanciones a los autores “plantean la eventual responsabilidad de los superiores jerárquicos”.

Brigadas y batallones específicos involucrados en falsos positivos

Como se señaló antes, el examen de Human Rights Watch de datos relativos a investigaciones de la Fiscalía sugiere que miembros de al menos 41 brigadas y brigadas móviles han estado implicados en ejecuciones extrajudiciales cometidas entre 2002 y 2008, lo cual representa casi la totalidad de las brigadas del Ejército Nacional de Colombia.

El presente informe expone información detallada de investigaciones en curso sobre 11 brigadas adscritas a seis de las siete divisiones que entonces integraban el Ejército Nacional (en 2009 se añadieron otras dos divisiones). Elegimos estas 11 brigadas debido a
que han estado implicadas en una cantidad significativa de casos de falsos positivos, y a que obtuvimos información adicional que corrobora casos en los cuales tuvieron participación. Es importante destacar que hay otras brigadas que no se tratan en este documento, cuyos miembros también son investigados por cantidades significativas de casos.

Las brigadas que se abordan en el presente documento son:

• La Cuarta Brigada (con sede en el departamento de Antioquia), cuyos miembros están siendo investigados en relación con al menos 412 presuntas ejecuciones extrajudiciales ocurridas entre 2002 y 2008;
• La Séptima Brigada (Meta), en relación con al menos 66 ejecuciones ocurridas entre 2002 y 2008;
• La Octava Brigada (Quindío), en relación con al menos 56 ejecuciones ocurridas entre 2003 y 2008;
• La Novena Brigada (Huila), en relación con al menos 119 ejecuciones ocurridas entre 2004 y 2008;
• La Décima Brigada (Cesar), en relación con al menos 146 ejecuciones ocurridas entre 2004 y 2008;
• La Décima Primera Brigada (Córdoba), en relación con al menos 214 ejecuciones ocurridas entre 2004 y 2008;
• La Brigada Móvil N.º 12 (Meta), en relación con al menos 27 ejecuciones ocurridas entre 2005 y 2007;
• La Décima Cuarta Brigada (Antioquia), en relación con al menos 51 ejecuciones ocurridas entre 2006 y 2008;
• La Brigada Móvil N.º 15 (Norte de Santander), en relación con al menos 38 ejecuciones ocurridas entre 2006 y 2008;
• La Décima Sexta Brigada (Casanare), en relación con al menos 113 ejecuciones ocurridas entre 2004 y 2008; y
• La Vigésima Octava Brigada (Vichada), en relación con al menos 45 ejecuciones ocurridas entre 2006 y 2008.
Human Rights Watch también analizó la cantidad anual de ejecuciones atribuidas a los batallones y otras unidades tácticas adscritas a cada una de las 11 brigadas. Por ejemplo, para la Cuarta Brigada—sobre la cual los fiscales están investigando más casos de falsos positivos que respecto a cualquiera de las demás brigadas que consideramos—las cifras son las siguientes:

Presuntas ejecuciones extrajudiciales atribuidas a la Cuarta Brigada que están siendo investigadas:

Unidad ‘02 ‘03 ‘04 ‘05 ‘06 ‘07 ‘08 Total
Batallón Pedro Nel Ospina 0 1 6 7 25 8 0 47
Batallón Pedro Justo Berrío 0 3 6 15 14 5 0 43
Batallón Juan de Corral 0 0 8 9 0 7 0 24
Afeur N.º 5 0 0 8 6 4 3 0 21
Batallón Bajes 4 10 31 21 10 19 0 95
Gaula Antioquia 3 2 0 2 4 7 4 22
Gaula Rural Oriente Antioqueño 0 0 2 5 6 6 0 19
Batallón Atanasio Girardot 3 5 4 9 23 22 5 71
Una combinación de unidades tácticas de la Cuarta Brigada 0 0 3 1 6 0 0 10
Otras unidades tácticas/unidades tácticas no identificadas de la Cuarta Brigada 9 4 6 6 13 14 5 57
Una combinación de unidades tácticas de la Cuarta Brigada y otras brigadas (contabilizadas una única vez aquí) 0 0 0 3 0 0 0 3
Total de la Cuarta Brigada 19 25 74 84 105 91 14 412

Hay motivos sustanciales para creer que miembros de estas 11 brigadas pueden ser responsables de muchos más casos de falsos positivos que no están incluidos en las estadísticas anteriores. En numerosos casos de ejecuciones extrajudiciales que están siendo investigados, los fiscales no han identificado o registrado de manera interna cuál es la unidad del Ejército presuntamente responsable. Asimismo, muchos—posiblemente cientos—de otros casos siguen a cargo de jueces de la Justicia Penal Militar, conforme señalaron diversos fiscales [3] .

Obstáculos a la rendición de cuentas

Los fiscales a cargo de casos de falsos positivos enfrentan graves obstáculos interpuestos por diversos actores, incluidos oficiales del Ejército, jueces militares, abogados defensores
que emplean tácticas dilatorias y los autores de amenazas y ataques contra testigos clave. Hay también fallas en la Fiscalía que frenan la posibilidad de avances en los casos.

Diversos fiscales dijeron a Human Rights Watch que es común que militares se resistan a remitir expedientes del Ejército que son trascendentales para sus investigaciones, como “órdenes de operaciones” y documentos donde constan pagos a informantes en casos de falsos positivos. Cuando los fiscales envían a investigadores a brigadas y batallones para obtener estas posibles evidencias, a veces los soldados aseveran que la persona a cargo de los archivos no está presente en ese momento, o los obligan a esperar varias horas antes de permitirles consultar los documentos. En otros casos, militares han argumentado sin ningún fundamento que la información era confidencial, y se han negado a proporcionarla, según señalaron varios fiscales.

Otro obstáculo sustancial es que los soldados que declaran contra sus superiores a menudo sufren represalias, como hostigamiento y estigmatización por parte de militares de alto rango, así como amenazas de muerte y agresiones contra ellos y sus familiares. Estos abusos disuaden a los testigos de declarar o impiden que lo hagan, y envían un mensaje contundente a otros soldados de que serán castigados si cuentan lo que saben. A continuación se presentan tres ejemplos representativos de abusos contra testigos clave y sus familiares:

• El 27 de octubre de 2014, Nixón de Jesús Cárcamo fue asesinado en el centro de reclusión militar de la Décima Primera Brigada, donde permanecía detenido en relación con casos de falsos positivos. Cárcamo había aportado información a fiscales sobre el presunto rol de sus superiores en las ejecuciones. Once días antes de su muerte, dijo a la Fiscalía: “En el sitio de reclusión hay rumores que peligra mi vida porque estoy colaborando con la justicia… [en] el caso de sucederme algo declaro responsables a las personas que estoy señalando en estos casos”.
• Existen evidencias serias de que, en 2013, la esposa de un soldado fue violada sexualmente por hombres no identificados en represalia por la negativa del soldado a retractarse de su testimonio, en el cual acusaba a un coronel en relación con falsos positivos.
• El testimonio del Sargento Carlos Eduardo Mora ha contribuido a la condena de un teniente coronel y numerosos soldados por falsos positivos. En represalia, ha recibido amenazas de muerte, y ha sido hostigado y sufrido intentos de estigmatización por superiores en el Ejército. Indicó que, en 2013, funcionarios del Ejército intentaron ingresarlo contra su voluntad en una clínica psiquiátrica, presuntamente con la intención de desacreditarlo, y que en 2014 un general hizo declaraciones frente a él y un grupo numeroso de integrantes de contrainteligencia del Ejército en las cuales insinuaba fuertemente que era un “traidor”.
La experiencia de estos tres testigos clave se distingue radicalmente de la vivida por el Teniente Coronel (r) Robinson González del Río durante el período en el cual se abstuvo de prestar declaraciones que comprometieran a sus superiores, tras ser detenido por falsos positivos en agosto de 2012. En febrero de 2014, la revista Semana, uno de los principales medios de Colombia, publicó decenas de grabaciones de audio ordenadas judicialmente y efectuadas por la Fiscalía entre octubre de 2012 y abril de 2013, correspondientes a conversaciones mantenidas por González del Río a través de su teléfono celular. Las grabaciones mostraban que pasó gran parte del tiempo fuera del centro de reclusión militar, y parecía contar con soldados a disposición suya y de su familia en forma permanente. Las grabaciones también indicaban que hablaba habitualmente con coroneles y generales del Ejército, que parecían ayudarlo de distintas maneras, como darle fondos tomados de sus presupuestos institucionales, y permitir que su equipo de defensa jurídica utilizara vehículos y alojamientos militares. En conversaciones con un presunto socio comercial, González del Río también aseveró que estaba recibiendo ayuda de generales para conseguir la adjudicación de contratos militares. Solamente después de que Semana publicara las grabaciones de audio de las conversaciones, González del Río comenzó a cooperar con la Fiscalía y testificar sobre generales presuntamente involucrados en falsos positivos.

Human Rights Watch analizó miles de grabaciones de audio adicionales de González del Río ordenadas judicialmente luego de su detención, que aún no han sido difundidas al público. Las grabaciones contienen muchos otros ejemplos en los cuales militares de alto rango aparentemente prestan apoyo a González del Río. Algunos de los militares que, según aseveró González del Río, le estaban haciendo favores, o que hablaban directamente con él, son generales a quienes posteriormente implicó en casos de falsos positivos, o que estuvieron al mando de unidades militares presuntamente responsables de muchos de estos delitos.

No estamos en condiciones de determinar los motivos por los cuales oficiales del Ejército prestaron apoyo a González del Río tras su detención. No obstante, con independencia de cuál sea el motivo, sería esperable que otros militares implicados en falsos positivos, al ver el trato especial que recibió González del Río, concluyan que serán recompensados si guardan silencio. Los privilegios que tenía González del Río no eran un secreto para otros militares: tiene que haber sido claro para otros soldados que salía del centro de reclusión militar cuando lo deseaba, y tenía soldados y vehículos del Ejército a su disposición; también dijo expresamente a subordinados y otros oficiales que podía obtener favores de superiores.

Jurisdicción militar

Asimismo, a pesar de que la Corte Constitucional y la Corte Interamericana de Derechos Humanos han instado en reiterados pronunciamientos a que las violaciones de derechos humanos sean investigadas y juzgadas exclusivamente por autoridades de la justicia penal
ordinaria, diversos fiscales dijeron a Human Rights Watch que muchos casos de falsos positivos (posiblemente cientos) continúan en la Justicia Penal Militar.

Que la Justicia Penal Militar siga interviniendo en numerosos casos de falsos positivos constituye, por muchos motivos, un grave impedimento para que se haga justicia en estas investigaciones. Existen evidencias convincentes de que la Justicia Penal Militar fue clave para permitir que ocurrieran los falsos positivos, ya que en general no adoptó medidas básicas para investigar los casos cuando estuvieron bajo su jurisdicción. Asimismo, lo relatado por los testigos y las entrevistas con los fiscales indican que al menos algunos jueces militares ayudaron activamente a las tropas a encubrir los delitos, incluso dándoles indicaciones sobre cómo hacer para que parezca que hubo un combate en el lugar del crimen.

Human Rights Watch halló evidencias de que, en los últimos años, persistió la falta de independencia y credibilidad de miembros de la Justicia Penal Militar. Por ejemplo, entre 2008 y 2010, el Coronel (r) Édgar Emilio Ávila Doria se desempeñó como director interino de la Justicia Penal Militar, y también como “Coordinador del Ejército” para esta, una función que implica prestar asesoramiento directo al director. Este año se libró una orden de captura contra él en relación con falsos positivos en los cuales estuvo implicado el batallón que comandó entre fines de 2005 y 2007. Las grabaciones de audio de conversaciones mantenidas por González del Río permiten dudar de la credibilidad de otro alto oficial que presuntamente estaría vinculado con la oficina del Coordinador del Ejército de la Justicia Penal Militar. En una llamada telefónica efectuada el 26 de diciembre de 2012 desde la oficina del Coordinador del Ejército al teléfono celular de González del Río, un hombre a quien este llama “coronel” parece ofrecer ayuda para que su caso se remita de la justicia ordinaria a la Justicia Penal Militar, y manifiesta su esperanza de que pronto concluya su detención.

Human Rights Watch también examinó conversaciones telefónicas entre González del Río y un juez militar que aparentemente tenía a su cargo casos de supuestas muertes en combate atribuidas a soldados de González del Río. En una de las llamadas, el juez parece referirse a sus esfuerzos para ayudar a que González del Río obtuviera una salida temporal
del centro de reclusión, y señala: “Registre mi número… por si alguna vaina, hermano, me timbra, usted sabe que yo estoy QAP las 24”.

Las grabaciones de conversaciones de González del Río también indican que él y otros oficiales creían que remitir su caso a la Justicia Penal Militar le aseguraría un trato más favorable. Aparentemente confiado de que su caso sería transferido en forma inminente a la justicia militar, González del Río indicó en una llamada grabada al General Jorge Enrique Navarrette que ya había sido trasladado, y en la llamada se escucha que el general le responde: “¡Qué verraquera hombre! Me alegro, hombre… Me alegra… que haya solucionado su problema”. González del Río indicó al general que esperaba ser liberado en menos de una semana. (Finalmente, su caso no fue remitido a la Justicia Penal Militar ni tampoco fue liberado).

Debido a los distintos problemas que existen en la Justicia Penal Militar, fue particularmente alarmante que entre 2011 y 2015 el gobierno colombiano procurara aprobar una serie de reformas constitucionales y otras leyes que habrían ampliado la competencia de los tribunales militares respecto de violaciones de derechos humanos, incluidos falsos positivos. Cabe reconocer que, en abril de 2015, el gobierno desistió de los aspectos más alarmantes de su propuesta más reciente de modificar la Constitución para ampliar la jurisdicción militar. A fin de asegurar que haya justicia en casos de falsos positivos, el gobierno debería abstenerse de impulsar medidas similares en el futuro.

Deficiencias en el ámbito de la Fiscalía

Muchos de los fiscales que entrevistamos calificaron al volumen de casos a su cargo como abrumador. Esto se debe en parte a que, en 2012, la Fiscalía quitó a 12 fiscales de la Unidad de Derechos Humanos que habían estado trabajando en casos de falsos positivos.

A su vez, en general los casos no se distribuyen entre los fiscales en función de cuál es la unidad militar responsable, y esto les impide detectar patrones delictivos que podrían facilitar la identificación de responsables de alto rango. Por ejemplo, 19 presuntas ejecuciones extrajudiciales perpetradas por el Batallón Magdalena en 2007 estarían repartidas entre al menos seis fiscales distintos, y un fiscal en Bogotá tiene a su cargo ejecuciones ilegales cometidas por 11 unidades tácticas adscritas a seis brigadas. Hay algunas excepciones importantes: en Medellín, por ejemplo, los fiscales han repartido los casos en función del batallón responsable, y a comienzos de 2015 obtuvieron órdenes de captura contra cinco coroneles que anteriormente habían estado al frente de una de esas unidades. Funcionarios de la Fiscalía indicaron que tienen previsto aplicar este modelo exitoso en los distintos despachos de fiscales que trabajan principalmente en casos de falsos positivos.

Otra preocupación seria es la aparente falta de coordinación e intercambio de información entre los fiscales que investigan la gran mayoría de casos de falsos positivos, y un grupo reducido de “fiscales delegados ante la Corte Suprema” que investigan exclusivamente la responsabilidad de generales por estos delitos. (Los generales acusados de delitos solamente pueden ser juzgados en la Corte Suprema; en estos casos, intervienen fiscales a quienes el Fiscal General delega el ejercicio de la acción penal ante este tribunal, y que se denominan aquí “fiscales delegados ante la Corte Suprema”). Varios fiscales indicaron que cuando remitieron evidencias sobre generales a fiscales delegados ante la Corte Suprema y solicitaron que iniciaran investigaciones, algunas veces no se han vuelto a poner en contacto para efectuar un seguimiento.

Por ejemplo, un fiscal dijo a Human Rights Watch que, una vez que envían pruebas a los fiscales delegados ante la Corte Suprema, estos “no vienen a revisar los casos; no inspeccionan los casos; no contestan; no preguntan… Para nosotros es desmotivante porque sacamos el pecho, llegamos al coronel, pero de ahí no pasa nada”.

En 2015, la Fiscalía incrementó la cantidad de fiscales a cargo de investigaciones sobre generales, y designó a un funcionario como punto de contacto entre ellos y los fiscales que impulsan la mayoría de las investigaciones de miembros del Ejército de otros rangos en relación con falsos positivos. Ambas medidas deberían contribuir a abordar los problemas señalados anteriormente.

Obligaciones de Colombia y la Corte Penal Internacional

Los falsos positivos —básicamente ejecuciones extrajudiciales y asesinatos— constituyen graves violaciones de derechos humanos. Son además graves violaciones del derecho internacional humanitario aplicable en conflictos no internacionales y, como tales, constituyen crímenes de guerra.

Cuando se comete como parte de un ataque generalizado y sistemático contra una población civil, el asesinato puede comportar un crimen de lesa humanidad. Evidencias abundantes descriptas en este informe indican que numerosos incidentes de falsos positivos constituyen crímenes de lesa humanidad. Colombia ha asumido conforme al derecho internacional las obligaciones jurídicas de investigar, juzgar y sancionar a los responsables de graves violaciones de derechos humanos, crímenes de guerra y delitos de lesa humanidad.

En 2012, Colombia promulgó el Marco Jurídico para la Paz, una reforma constitucional que posibilita la impunidad de atrocidades cometidas por guerrillas, paramilitares y militares en caso de que se alcance un acuerdo de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). La reforma habilita al Congreso a limitar el juzgamiento de atrocidades a quienes se identifique como sus “máximos responsables” y ofrecer inmunidad legal a todos los demás implicados; eximir a crímenes de guerra de la posibilidad de investigación penal cuando no se determine que hayan sido sistemáticos; y aplicar “penas alternativas” a todos los condenados.

Es crucial que Colombia no implemente el Marco Jurídico para la Paz, ni otras posibles leyes sobre justicia transicional, de un modo que atente contra la posibilidad de que se haga justicia por falsos positivos. Sin embargo, si lo hace, las víctimas podrían igualmente intentar obtener justicia ante la Corte Penal Internacional (CPI), que podría ejercer su competencia respecto de delitos de lesa humanidad cometidos en Colombia desde noviembre de 2002 y crímenes de guerra ocurridos allí desde noviembre de 2009. La Fiscalía de la CPI está analizando si una serie de presuntos delitos cometidos en Colombia quedarían alcanzados por su competencia, y ha concluido que existen fundamentos razonables para creer que los falsos positivos constituyen delitos de lesa humanidad. Como tribunal de última instancia, estos casos solamente serían admisibles ante la CPI si las autoridades nacionales no se muestran dispuestas a investigarlos o juzgarlos, o realmente no pueden hacerlo. La Fiscalía de la CPI ha señalado específicamente con respecto al Marco Jurídico para la Paz que una condena que fuera severamente o manifiestamente inadecuada “viciaría el carácter genuino” del procedimiento. Es decir, podría dar lugar a una investigación de la CPI.

Recomendaciones

Al Presidente Juan Manuel Santos

• Asegurar que el efectivo procesamiento penal de los casos de falsos positivos sea un criterio fundamental del éxito de su gobierno.
• Dar instrucciones a las autoridades militares para que cooperen plenamente con las investigaciones de la Fiscalía sobre falsos positivos, lo cual incluye proporcionar oportunamente los documentos que estos soliciten.
• Asegurar que funcionarios gubernamentales no realicen declaraciones públicas en las cuales se cuestione la legitimidad de la actuación de los fiscales en casos de falsos positivos, ni estigmaticen a víctimas y sus representantes.
• No promover proyectos legislativos destinados a ampliar la competencia de la Justicia Penal Militar respecto de casos de derechos humanos.
• Asegurar que los testigos en casos de falsos positivos no sean hostigados ni estigmatizados por oficiales militares, y que los testigos, sus familias y los familiares de víctimas en estos casos reciban protección adecuada cuando haya amenazas creíbles a su seguridad.
• Asegurar que cualquier ley reglamentaria que se adopte en el futuro para el Marco Jurídico para la Paz—una reforma constitucional promulgada en julio de 2012— no exima de investigación o persecución penal a las personas responsables de falsos positivos, ni posibilite que las condenas impuestas a estas sean manifiestamente inadecuadas.
Al Fiscal General de la Nación
• Realizar investigaciones expeditivas y exhaustivas sobre la potencial responsabilidad de ex comandantes de todas las brigadas y unidades tácticas que cometieron una cantidad significativa de falsos positivos. Las investigaciones deberían examinar asimismo la potencial responsabilidad de oficiales en instancias superiores de la línea de mando.
• Incrementar la cantidad de fiscales e investigadores en la Unidad de Derechos Humanos, a fin de que puedan llevar adelante los casos de falsos positivos de manera expeditiva y exhaustiva.
• Reconsiderar el enfoque aplicado para asignar los casos de falsos positivos entre los fiscales, a fin de asegurar que se puedan identificar e indagar de manera eficiente patrones y nexos entre delitos atribuidos a unidades tácticas y brigadas específicas.
Al Gobierno de Estados Unidos
• Exigir el cumplimiento de los requisitos de derechos humanos a los cuales se supedita la asistencia militar a Colombia, incluida la exigencia de que los casos de derechos humanos estén “sujetos únicamente a la jurisdicción penal ordinaria”, y que los militares cooperen con los fiscales en estos casos. En vista de la evidencia de que numerosos falsos positivos permanecen en la Justicia Penal Militar y que las autoridades militares no han cooperado en forma plena ni oportuna con las investigaciones, Estados Unidos debería suspender la parte de la ayuda militar que depende de que Colombia cumpla los requisitos en materia de derechos humanos.
A la Fiscalía de la Corte Penal Internacional
• Continuar un seguimiento riguroso de los procedimientos vinculados con casos de falsos positivos y cualquier implementación futura de la reforma constitucional conocida como Marco Jurídico para la Paz.

Metodología

Como parte de la investigación para este informe, Human Rights Watch entrevistó a más de 40 fiscales, funcionarios de la Fiscalía, familiares de víctimas y sus abogados, y testigos, entre otras personas. La gran mayoría de las entrevistas se llevaron a cabo en Bogotá, Medellín y en Villavicencio entre diciembre de 2014 y marzo de 2015, si bien también se realizaron algunas de forma telefónica.

Numerosos entrevistados accedieron a dialogar con nosotros a condición de que no publicáramos sus nombres u otra información que pudiera identificarlos. Se preservó la confidencialidad de información sobre personas, así como las fechas y el lugar de las entrevistas, en los casos en que fue solicitado, y cuando Human Rights Watch consideró que la información podía poner en riesgo a una persona o a su trabajo.

La investigación de Human Rights Watch empleó estadísticas de la Fiscalía General de la Nación, expedientes de causas penales, sentencias judiciales, grabaciones de audio de audiencias judiciales y testimonios de testigos, grabaciones de audio ordenadas judicialmente sobre conversaciones mantenidas a través del teléfono celular por el Teniente Coronel (r) Robinson González del Río y registradas por la Fiscalía, informes oficiales y no gubernamentales, y artículos de prensa, entre otros tipos de evidencias.

En este informe, el término “falsos positivos” hace referencia a casos de ejecuciones ilegales en los cuales militares simularon que se trataba de muertes legítimas ocurridas en combates con guerrilleros, paramilitares o delincuentes, y los informaron oficialmente como tales. La gran mayoría de víctimas eran civiles, si bien en algunos casos excepcionales hay evidencias de que se trataba de miembros de guerrillas asesinados en situaciones que no fueron de combate, como por ejemplo luego de rendirse.

En este informe, el término “unidad táctica” hace referencia a unidades que operan directamente bajo el mando de brigadas del Ejército, como, por ejemplo, batallones, grupos antisecuestro y antiextorsión (Gaula), y “Grupos de Caballería”.

Los rangos, así como la condición de activo o retirado, de los militares que se indican en el informe hacen referencia a los rangos y condiciones más recientes sobre los cuales Human Rights Watch encontró información, a menos que se indique algo distinto.

El informe analiza en particular casos de falsos positivos ocurridos entre 2002 y 2008, debido a que la escala y la frecuencia de estas ejecuciones aumentaron sustancialmente en ese período. No obstante, conforme fue señalado por el Relator Especial de la ONU sobre ejecuciones extrajudiciales, hay ejemplos de casos incluso de la década de 1980. También hay denuncias de algunos incidentes nuevos posteriores a 2008.

I. Responsabilidad de mando por falsos positivos

Existen motivos de peso para creer que numerosos oficiales de alto rango del Ejército tuvieron participación o responsabilidad en casos de falsos positivos. En el próximo capítulo se ofrecen varios ejemplos de evidencias que implican de manera directa a algunos comandantes. Este capítulo aborda aspectos relativos a falsos positivos que sugieren que podrían ser muchos más los comandantes con responsabilidad legal por estos casos.

Conforme al derecho internacional, existe responsabilidad de mando cuando los superiores sabían o deberían haber sabido que subordinados bajo su efectivo control estaban cometiendo un delito, pero no adoptaron las medidas necesarias y razonables para prevenir o castigar estos actos [4] . Los más altos tribunales de Colombia han dictado sentencias en las cuales, básicamente, equiparan esta doctrina internacional a la responsabilidad penal por omisión, que está prevista en el Código Penal del país. Las sentencias indican que la responsabilidad de mando puede ser aplicable a comandantes militares en casos de graves violaciones de derechos humanos, y fiscales señalan estar examinando este tipo de responsabilidad en sus investigaciones sobre falsos positivos [5].

Hay varios motivos para concluir que numerosos comandantes de unidades tácticas y brigadas—y posiblemente oficiales en posiciones superiores de la línea de mando—sabían o tenían razones para saber sobre los falsos positivos y, por ende, podrían tener responsabilidad de mando. Si bien el hecho que un superior haya efectivamente tenido conocimiento puede demostrarse a través de evidencia directa, también puede ser probado por medio de evidencia circunstancial, como la cantidad, el tipo y la magnitud de los ilícitos ocurridos, si los hechos sucedieron de manera generalizada, el modus operandi en ilícitos similares, la cantidad y el tipo de soldados implicados y los aspectos logísticos involucrados [6] .
El estándar “tenía motivos para saber” exige únicamente información general sobre la posibilidad de delitos, y no un conocimiento preciso sobre incidentes individuales [7] . Las evidencias de ambos tipos de conocimiento en casos de falsos positivos incluyen:

• Evidencias sustanciales de que los falsos positivos no fueron obra de unas “manzanas podridas”, sino que fueron cometidos por la gran mayoría de las brigadas en distintas regiones de Colombia a lo largo de varios años. Cuanto mayor es la cantidad de asesinatos y más parecen responder a un patrón sistemático de ataques, menor es la probabilidad de que los superiores no supieran sobre ellos.
• El modus operandi general de los falsos positivos implicó que los comandantes de unidades tácticas y brigadas debieran realizar una serie de acciones, como emitir “órdenes de operaciones” y otros documentos oficiales para autorizar las supuestas operaciones.
• Todos los falsos positivos fueron informados oficialmente a comandantes de unidades tácticas, brigadas y divisiones como muertes en combate, y las circunstancias frecuentemente poco verosímiles de los incidentes informados sugieren que estos deberían haber detectado irregularidades.
• Desde 2004, o tal vez incluso antes, se difundieron versiones creíbles sobre falsos positivos, y esto puso a los comandantes en conocimiento de la posibilidad de los crímenes.

Human Rights Watch no tiene conocimiento de evidencias que demuestren que comandantes militares hayan adoptado medidas para prevenir o sancionar los falsos positivos hasta 2007. En ese año, el comando general de las Fuerzas Militares y el Ministerio de Defensa emitieron varias directivas nuevas, incluida una de noviembre de 2007 que otorgó más prioridad a las desmovilizaciones y detenciones que a las muertes en combate [8] . No resulta claro en qué medida—si acaso—los comandantes del Ejército revirtieron sus prácticas en función de estas medidas. Es claro que las acciones no fueron suficientes para detener los falsos positivos: la Fiscalía está investigando más de 550 presuntas ejecuciones extrajudiciales cometidas en 2008 por agentes del Estado, en su mayoría miembros del Ejército. Los crímenes recién comenzaron a frenarse cuando el gobierno destituyó a 27 oficiales y soldados del Ejército luego del escándalo de Soacha a fines de 2008 [9] .

Si bien el presente capítulo analiza la potencial responsabilidad de mando de oficiales militares, gran parte de la evidencia examinada aquí también sustenta la conclusión de la Fiscalía de la Corte Penal Internacional (CPI), según la cual hay motivos razonables para creer que los falsos positivos fueron cometidos “conforme a una política adoptada al menos a nivel de ciertas brigadas” [10] . La existencia de tal política indicaría que algunos comandantes, al menos en el ámbito de las brigadas, no sólo podrían ser responsables de no haber tomado medidas para que cesaran los delitos, sino además de haber directamente ordenado, planificado o facilitado de otro modo estos hechos.
Hechos a gran escala

Hay evidencias convincentes de que numerosas unidades tácticas y brigadas fueron individualmente responsables de casos de falsos positivos cometidos a gran escala. Algunos ejemplos son la Décima Primera Brigada, cuyos soldados están siendo investigados en relación con al menos 214 presuntas ejecuciones extrajudiciales ocurridas entre 2004 y 2008, y el Batallón Juan José Rondón, de la Décima Brigada, cuyos soldados están siendo investigados en relación con al menos 60 presuntas ejecuciones extrajudiciales ocurridas entre 2003 y 2008 [11] .

Los casos generalizados de falsos positivos atribuibles a unidades individuales formaron parte de un patrón mucho más amplio—y también generalizado—de delitos de este tipo perpetrados por miembros del Ejército en toda Colombia. La Unidad de Derechos Humanos de la Fiscalía está investigando más de 3.700 presuntas ejecuciones extrajudiciales cometidas por agentes del Estado entre 2002 y 2008. La amplia mayoría de estos casos son ejecuciones cometidas bajo la modalidad de falsos positivos que son atribuidas a miembros del Ejército, según señalaron altos funcionarios de la Fiscalía [12] . Las ejecuciones extrajudiciales a manos de tropas del Ejército del período entre 2002 y 2008 se produjeron en 27 de los 32 departamentos de Colombia [13], y son presuntamente imputables a más de 180 unidades tácticas [14] adscritas a casi la totalidad de las brigadas del Ejército [15] , que operaban dentro de cada una de las siete divisiones que existían en ese entonces[16] .

En 2015, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos informó que la cantidad total de víctimas de falsos positivos podían ser incluso de 5.000 [17] .
Carácter sistemático

Existen amplias evidencias de que, en el ámbito de las unidades tácticas, brigadas y a nivel nacional, tropas del Ejército cometieron falsos positivos de manera sistemática. En casos en distintas regiones del país, había similitudes en los tipos de víctimas y un modus operandi común, para lo cual debió haber sido necesario un alto grado de coordinación y planificación. Soldados y oficiales involucrados en falsos positivos han admitido que sus unidades habían establecido métodos para perpetrar las ejecuciones. También se han referido a dos motivos comunes: las presiones de superiores para aumentar artificialmente las estadísticas de bajas en combate, y los premios otorgados a soldados y oficiales por las ejecuciones.
Modus operandi

El Relator Especial de la ONU sobre ejecuciones extrajudiciales, la Fiscalía de la CPI y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, entre otros, se han referido a un modus operandi común en los casos de falsos positivos [18] . Los dos aspectos más elementales del modus operandi son que los soldados 1) ejecutaban a víctimas en situaciones que no eran de combate, y 2) las informaban oficialmente como miembros de guerrillas, paramilitares o delincuentes muertos en combate.

En muchos casos, soldados o reclutadores civiles engañaban a las víctimas con falsos pretextos—como promesas de empleo—para que acudieran a algún sitio, donde luego eran asesinadas por las tropas. En otros casos, miembros del Ejército secuestraron a víctimas de sus viviendas o las aprehendieron en lugares públicos y las trasladaron al lugar donde fueron ejecutadas. También hubo numerosos incidentes en los cuales las víctimas fueron entregadas por grupos paramilitares a los soldados.

Según la descripción del Relator Especial de la ONU sobre ejecuciones extrajudiciales, luego de asesinar a las víctimas, “las fuerzas militares organizan un montaje de la escena, con distintos grados de habilidad, para que parezca un homicidio legítimo ocurrido en combate. El montaje puede entrañar, entre otras cosas, poner armas en manos de las víctimas; disparar armas de las manos de las víctimas; cambiar su ropa por indumentaria de combate u otras prendas asociadas con los guerrilleros; o calzarlas con botas de combate” [19] . A menudo, los soldados quitaban a las víctimas sus documentos de identidad y otras pertenencias.

Posteriormente, los miembros del Ejército informaban las muertes a sus superiores en la línea de mando, y con frecuenta también las anunciaban a la prensa. En muchos casos, los superiores otorgaban a los soldados días de vacaciones y otros premios, y autorizaban pagos falsos a informantes civiles, que en realidad eran entregados a soldados o reclutadores. Oficiales del Ejército confeccionaban gran cantidad de documentos oficiales para acreditar la afirmación de que las muertes se habían producido en el contexto de combates.
Perfil de las víctimas

Conforme fue determinado por la Fiscalía de la CPI, los falsos positivos fueron ataques “dirigidos contra civiles que residían en zonas alejadas y eran considerados miembros de sectores marginados de la población” [20] . Entre las víctimas se encontraban agricultores, menores, personas desempleadas, indigentes, personas con adicción a las drogas, personas con discapacidad mental, líderes comunitarios, personas con antecedentes penales o que habían cometido delitos menores, guerrilleros o paramilitares desmovilizados y, en algunos casos, presuntos colaboradores de la guerrilla o guerrilleros que habían sido detenidos o se habían rendido [21].
Organización, planificación y coordinación logística necesarias para las ejecuciones

Conforme se evidencia en la descripción anterior sobre el modus operandi de los casos de falsos positivos, para estos crímenes fue necesaria una organización, planificación y coordinación logística sustancial por parte de oficiales militares y soldados. Esto incluyó identificar primero a la víctima; secuestrarla o reclutarla de otro modo para lograr que acuda a un lugar remoto; con frecuencia transportarla en vehículos militares entre distintos municipios o departamentos; obtener armas, indumentaria de tipo militar y otros equipos militares que se colocaban a la víctima; y asegurar que en cada caso hubiera documentos militares oficiales que avalaran su supuesta legalidad. También el personal militar debió coordinar su actuación, para asegurarse de proporcionar a las autoridades judiciales un relato coincidente sobre las supuestas bajas en combate.

Distintos soldados involucrados en falsos positivos han relatado que las unidades militares a las cuales pertenecían habían adoptado métodos (básicamente, sistemas) para cometer estos delitos. Por ejemplo:

• En una audiencia de noviembre de 2014, la Fiscalía acusó formalmente a dos ex oficiales de inteligencia del Batallón Pedro Nel Ospina (CuartaBrigada) en relación con 24 falsos positivos ocurridos entre enero de 2006 y junio de 2007. En un caso, el fiscal se refirió a un hombre que había sido engañado para trasladarse a Antioquia desde una ciudad cercana y luego fue ejecutado por soldados, quienes a continuación le colocaron una pistola e informaron que se trataba de una baja en combate. El fiscal indicó después que, según uno de los acusados, que al momento del hecho era oficial de inteligencia del batallón, en 2006 y 2007 “fueron 72 víctimas que de la misma manera fueron presentadas por los miembros del Batallón Pedro Nel Ospina como muertos en combate, sin corresponder esto a la realidad porque en ningún momento se encontraban combatiendo y además de eso fueron llevados bajo engaño a los diferentes lugares donde se dieron las bajas, con el conocimiento de los comandantes de dicho batallón” (énfasis agregado) [22] .
• El Coronel (r) Luis Fernando Borja ha confesado numerosos casos de falsos positivos cometidos mientras estuvo al mando de la Fuerza de Tarea Conjunta en Sucre (Décima Primera Brigada), y ha sido condenado por estos hechos. Según informó a los fiscales, cuando asumió el mando de las tropas, ya había un método para ejecutar a falsos positivos: “el propio mayor Céspedes me dijo cómo era el verdadero modo de las bajas ilegales, y que los comandantes de escuadra ya sabían lo que tenían que hacer… [que] hay unos soldados que son los encargados de conseguir a los muchachos o víctimas, y las armas que se le iban a colocar a esas víctimas” [23] . Borja dijo asimismo que “ya esto estaba organizado cuando yo llegué” [24] .

Motivos comunes: presiones para incrementar el número de bajas y premios

Existen abundantes evidencias de que los responsables de falsos positivos en toda Colombia tenían dos motivos principales, como se indicó precedentemente: mostrar “resultados” en la lucha contra la guerrilla y la delincuencia, y obtener beneficios por supuestas muertes en combate [25] .
Presiones para producir bajas

El testimonio de miembros del Ejército que han reconocido su responsabilidad en relación con falsos positivos sugiere, de manera contundente, que los comandantes medían el éxito en función de las bajas en combate informadas, y presionaban a los subordinados para que incrementaran estas estadísticas. Esta presión parece haber estado presente en toda la línea de mando del Ejército, desde al menos un comandante del Ejército Nacional, el General (r) Mario Montoya, hasta comandantes de brigadas y batallones, así como todos los escalafones inferiores hasta los soldados que llevaron a cabo las ejecuciones. Existe evidencia de que superiores habrían amenazado con sancionar a subordinados que no produjeran bajas en combate para informar, organizaron competencias entre unidades militares para determinar cuál reportaba mayor cantidad de muertes en combate e incluso indicaban a subordinados cuotas mínimas de bajas que debían cumplir.

Varios oficiales del Ejército han señalado que el General (r) Montoya presionaba a las tropas para que subiera el número de bajas mientras estuvo al frente del Ejército (2006-2008). Por ejemplo:
• El Teniente Coronel (r) Robinson González del Río, quien ha admitido responsabilidad por numerosos casos de falsos positivos ocurridos mientras estuvo al mando de unidades tácticas entre 2006 y 2008 [26] , señaló a la Fiscalía:
A usted lo evaluaban… por bajas…. Esto de las bajas es una política que venía implementando el Señor General Mario Montoya… las diez mejores unidades del país, todos los lunes eran resaltadas por él. Pero esas unidades eran evaluadas por bajas. Porque le pongo un ejemplo: si un batallón ha hecho 40 desmovilizados, y lleva nada más una baja, pero otro batallón llevaba 1 desmovilizado y 4 bajas, estaba por encima el que llevaba las 4 bajas… [En] programas radiales…él le preguntaba a muchas unidades, “¿Cuánto lleva usted sin resultados operacionales?”. [Ellos respondían] “Mi General el día de ayer se hicieron dos capturas”. [Y Montoya replicaba] “No, no, no hermano, resultados operacionales, somos un ejército en guerra, aquí lo que vale son las bajas”. Los días que eran el miércoles a domingo los comandantes de las brigadas y de los batallones entraban en crisis porque sabían que el día lunes había que reportar bajas. Si no reportaban bajas, el comandante del Ejército los iba a vaciar, los iba a llamar a atención, los amenazaba con relevarlos[27].

González del Río aseveró que la presión descendía a lo largo de la línea de mando: “La presión era desde el mando del Ejército que era en ese tiempo, el General Montoya, de ahí para abajo todos los comandantes de brigada y de división eran los responsable de hacer esa presión”[28]. (Consultar más información sobre el General (r) Montoya, incluidos señalamientos de que ejercía presión sobre las tropas para que aumentaran las estadísticas de bajas, en la sección “Testimonios contra militares en posiciones superiores al nivel de brigada”).

Diversos soldados responsables de falsos positivos también han señalado como causa de los delitos la presión ejercida dentro de sus batallones y brigadas para generar bajas en combate. Por ejemplo:
• Dos ex oficiales del Batallón Pedro Nel Ospina acusados en relación con falsos positivos se refirieron a la presión de los comandantes de su batallón como una causa común detrás de estos crímenes. En relación con una ejecución en particular, el acusado “señal[ó] que para este hecho fue presionado por el Mayor [José] Zanguña [Duarte], ya que si no daban resultados lo podían retirar del Ejército, pues estaba en período de prueba”, según indica la Fiscalía [29] . (A comienzos de 2015, José Zanguña Duarte, actualmente coronel, fue detenido en relación por falsos positivos cometidos por el Batallón Pedro Nel Ospina) [30] .
• En declaraciones a la Fiscalía, un soldado llamado Nixón de Jesús Cárcamo atribuyó los casos de falsos positivos que ejecutó mientras formó parte de la Décima Primera Brigada a presiones de sus comandantes para elevar el número de bajas: “ellos le decían a uno que había que dar bajas y bajas, no se hablaba más que de matar” [31] .
• Edgar Iván Flórez Maestre, un ex teniente del Batallón Calibío (Décima Cuarta Brigada), señaló: “Para el mes de febrero de 2008 tuvimos una reunión en el COT (centro de operaciones tácticas) del batallón, en esa reunión estaba mi coronel Ramírez el nuevo comandante de Batallón… [quien] nos dijo… ‘cada comandante de compañía me debe responder por un muerto en combate cada mes y la sección segunda me debe responder por tres muertos al mes… [E]n este momento la guerra se mide por litros de sangre, el comandante que no tenga resultados de muertos por mes, tendrá la sanción correspondiente” [32] .
Premios

La presión para que hubiera resultados estuvo complementada por incentivos establecidos en unidades militares de distintas regiones de Colombia, que recompensaban las muertes en combate con días de vacaciones (permisos), ascensos, medallas, cursos de formación y felicitaciones de superiores, entre otros premios. Diversos soldados han explicado cómo estos incentivos habían motivado casos de falsos positivos. Por ejemplo:
• Un ex oficial del Batallón Pedro Justo Berrío (Cuarta Brigada) indicó que luego de que su unidad cometiera varios falsos positivos en 2005, los soldados recibieron 35 días de permiso. Señaló que “cada uno busca su beneficio personal, [los soldados] saben que por cada caso hay unos días de permiso, entonces ninguno se opuso” [33] .
• Un soldado del Batallón Rifles (Décima Primera Brigada)indicó que el factor que impulsó a que su unidad ejecutara como falso positivo a su hermano en abril de 2007 fue que los soldados deseaban tener días libres para festejar el Día de la Madre: “[E]l Día de la Madre estaba cerca y los altos mandos empezaron a preocuparse porque no teníamos resultado para mostrar, ni méritos para que nos dieran los días y poder salir a visitar a las familias. Entonces se empezó a hablar de ‘legalizar’ a alguien. Es decir, de matar a una persona para hacerla pasar por guerrillero y así ganarse el permiso para salir. No me sorprendió del todo, pues las ‘legalizaciones’ son un asunto cotidiano” [34] .
• Cuando la Fiscalía le preguntó qué beneficios recibió por los falsos positivos, el Teniente (r) Marco Fabián García, ex comandante de tropas adscritas al Batallón de Contraguerrillas N.º 65 (Décima Sexta Brigada) respondió: “Yo fui candidato para obtener la medalla a orden público, me mandaron a hacer cursos de fuerzas especiales que eso es un honor, yo lo hice porque a mí me premiaron con eso” [35] .

Existen evidencias de que, al menos en algunos casos, el lucro económico fue otro incentivo para que los soldados participaran en falsos positivos[36]. Diversos fiscales y militares se han referido a una práctica similar en distintas unidades militares: tras las ejecuciones, los comandantes efectuaban pagos oficiales con fondos del Ejército a supuestos civiles informantes que, según se indicaba, habían aportado información que posibilitó la baja en combate. A veces los militares tomaban gran parte del pago en vez de entregar la totalidad al supuesto informante. En otros, los comandantes firmaban para autorizar el pago a una persona que no estaba al tanto de haber sido indicada como informante, y entregaban todos los fondos a las tropas[37]. Por ejemplo:
• El Coronel (r) Luis Fernando Borja, de la Fuerza de Tarea Conjunta en Sucre (Décima Primera Brigada) declaró al respecto: “[E]n algunas oportunidades por estos homicidios se daba dinero a los comandos de patrullas. Era el dinero que el Estado daba por inteligencia, mensual. Todos pagos ficticios. Colocaban a una persona ficticia o real que nunca recibía dinero y este iba para el C2 (inteligencia) y se administraba a mi orden” [38] .
• La acusación formal de la Fiscalía contra el Teniente Coronel (r) Henry Acosta Pardo, ex comandante del Batallón Birno (Décima Sexta Brigada), por el homicidio de tres trabajadores en julio de 2007, indica que al cometer falsos positivos, obtuvo “prebendas tanto personales como económicas, bajo la modalidad de pago de información” [39] .

Para que hubiera falsos positivos fueron necesarias acciones de comandantes de brigadas y unidades tácticas

Human Rights Watch examinó expedientes penales, declaraciones de testigos y otras evidencias que mostraban que para que los soldados cometieran falsos positivos, los comandantes de brigadas, batallones y otras unidades tácticas necesitaban adoptar una serie de acciones concretas, sin las cuales estos crímenes no habrían sido posibles. Esto demuestra que hubo varias instancias del proceso de ejecución de falsos positivos en las cuales tales comandantes tomaron conocimiento de información que podría—y con frecuencia debería—haber causado que detectaran que las supuestas muertes en combate eran, en verdad, ejecuciones. Cuando los comandantes ya sabían que sus soldados estaban cometiendo falsos positivos, estas acciones podrían ser interpretadas por sí solas como actos criminales que formaron parte de un plan delictivo más amplio.
Documentación oficial

En casi todos los casos de falsos positivos, los comandantes de brigadas o unidades tácticas emitieron “órdenes de operaciones” [40] . Se trata de documentos del Ejército donde se autorizan operaciones militares y se da instrucciones a las tropas con respecto a dónde, cómo y contra quiénes ejecutarlas [41] . En numerosos casos de falsos positivos, los comandantes emitieron además documentos denominados “misiones tácticas” y órdenes de operaciones “fragmentarias”, que están basados en “órdenes de operaciones” y contienen instrucciones más detalladas sobre cómo llevar a cabo operaciones específicas.

Las órdenes de operaciones y las misiones tácticas fueron esenciales para que hubiera casos de falsos positivos, debido a que proveían el fundamento para que los soldados se movilizaran hasta las zonas donde cometieron las ejecuciones, y daban sustento al señalamiento de que las ejecuciones ocurrieron en el marco de una operación dispuesta legalmente.

Los fiscales han confirmado el rol clave que tuvieron estos documentos en la comisión de falsos positivos [42] . Por ejemplo, en un caso donde tuvo participación el Batallón Pedro Nel Ospina, el fiscal señaló que la “orden de operaciones” fue emitida por el comandante del batallón y funcionó como “el soporte jurídico para que las tropas estuvieran presentes en el lugar” [43] . En un caso de un falso positivo en el cual estuvo implicado el Batallón de Contraguerrillas (BCG) N.º 23, adscrito a la Décima Sexta Brigada, el fiscal determinó que la “misión táctica” firmada por el comandante del batallón, era un “artilugi[o] bien concebid[o] para justificar un acto ilegal: la muerte de tres personas” [44] .
Autorización para movilizar soldados

Para que hubiera falsos positivos fue necesario una importante movilización de los soldados, primero para detener o reclutar a las víctimas, y luego para ejecutarlas en otros sitios. El testimonio aportado por miembros del Ejército y otras evidencias sugieren de manera contundente que, en numerosas instancias, para la movilización de soldados fue necesaria la autorización de los comandantes de unidades tácticas y/o brigadas.Por ejemplo:
• Un soldado y operador de radio que admitió haber participado en operativos en los cuales el Batallón Efraín Rojas Acevedo (Vigésimo Octava Brigada) ejecutó a falsos positivos declaró que, cuando perpetraron los delitos, los soldados no podían trasladarse sin la autorización del entonces comandante del batallón, el Coronel Óscar Orlando Gómez Cifuentes [45] .
• El Teniente Coronel (r) González del Río indicó a la Fiscalía que cuando él estuvo al mando de unidades tácticas adscritas a la Cuarta y Octava Brigadas, y sus tropas intervenían en operativos para llevar a cabo las ejecuciones, el desplazamiento de los soldados requería la autorización de los comandantes de brigadas. “Yo no p[odía] mover un soldado a hacer una operación sin que el comandante de brigada me autori[zara]”, dijo con respecto al período en el cual estuvo en la Octava Brigada [46] .

Según explicó un funcionario judicial a Human Rights Watch, los comandantes de brigadas debían ser informados sobre los movimientos operativos de las distintas unidades tácticas bajo su mando, para asegurar que no se cruzaran involuntariamente en el terreno [47] .
Autorización de pagos y premios

Diversos testimonios de testigos, investigaciones judiciales y documentos militares sugieren de manera convincente que los pagos efectuados a informantes en casos de falsos positivos exigían la autorización de comandantes de brigadas y batallones. Como se explicó antes, estos pagos en ocasiones se asignaban a las tropas responsables de las ejecuciones y, por ende, servían como incentivos para casos de falsos positivos. Asimismo, los fondos también parecen haber sido usados para efectuar pagos a reclutadores, al menos en algunos casos [48] . Entre las evidencias de que los comandantes autorizaron los pagos se incluyen:
• El 17 de marzo de 2008, el entonces comandante de la Octava Brigada, el General Emiro José Barrios; el entonces segundo comandante de la brigada, el General Jorge Enrique Navarrete Jadeth; y el entonces comandante de la BCG N.º 57, el Mayor Josué Linares, firmaron todos un documento en el cual certificaban el pago de 2 millones de pesos (USD 1.000) a un informante por “la muerte en combate de dos (02) terroristas” [49] . La Fiscalía posteriormente demostró que los “terroristas” eran en verdad civiles que no estaban armados y que habían sido reclutados en una ciudad cercana [50] .
• Según señaló la Fiscalía, los comandantes de la Cuarta Brigada y del Batallón Pedro Nel Ospina firmaron un documento que autorizaba el pago de 1 millón de pesos (USD 500) a un supuesto informante en relación con el falso positivo de un hombre que había sido secuestrado de su vivienda, y que fue posteriormente ejecutado [51] . Un ex oficial de inteligencia del batallón indicó a la Fiscalía que siempre que la unidad cometía casos de falsos positivos, el comandante del batallón autorizaba pagos a presuntos informantes [52] .
Además de autorizar pagos a falsos informantes, algunos comandantes de batallones y brigadas también parecen haber estado involucrados en el otorgamiento de premios, como días de vacaciones o cursos de capacitación, a cambio de presuntas muertes en combate. Por ejemplo, González del Río indicó a la Fiscalía que el comandante de su brigada lo autorizaba a conceder días de vacaciones a los soldados por supuestas bajas en combate. También aseveró que el jefe del Ejército, el General (r) Montoya, les decía a los comandantes que dieran días de descanso a los soldados por bajas en combate [53] . De manera similar, un hombre que participó como guía en una operación llevada a cabo por el Ejército en marzo de 2006 en el departamento de Meta, durante el cual los soldados habrían cometido dos ejecuciones, dijo a la Fiscalía que poco después de las muertes, escuchó al comandante del batallón cuando felicitaba a los soldados por radio, y les decía que serían recompensados con un viaje al exterior [54] .

Las circunstancias poco plausibles de las supuestas muertes en combate

En los casos de falsos positivos, las supuestas muertes en combate se informaban inmediatamente a los superiores en la línea de mando, incluidos comandantes de unidades tácticas, brigadas y divisiones, y posiblemente instancias de mayor jerarquía, según señalaron diversos fiscales y conforme surge del testimonio de miembros del Ejército responsables de estos delitos [55] . Como se explicó precedentemente, los comandantes también tomaron conocimiento de los incidentes a raíz de la autorización de los correspondientes desplazamientos de tropas y pagos.

Hay evidencias persuasivas de que, en numerosos casos de falsos positivos, las circunstancias de las ejecuciones que se informaron oficialmente a los comandantes deberían haberles permitido advertir irregularidades en los presuntos operativos y sospechar que se trató de ejecuciones extrajudiciales.
Tipos de armas supuestamente encontradas junto a las víctimas

Las armas que los soldados declararon haber hallado en poder de las víctimas con frecuencia no eran del tipo que los grupos armados utilizan habitualmente contra la fuerza pública (como por ejemplo, pistolas y revólveres), e incluso armas que ni siquiera funcionaban, conforme indicaron fiscales y se expresa en el testimonio ofrecido por autores de estos hechos. Por ejemplo:

• Un ex comandante de tropas adscritas a la Décima Sexta Brigada declaró en su testimonio: “en el grado de un coronel y con la experiencia que puede tener en ese grado no es nada oculto a lo que la tropa… [estaba] matando gente inocente que no tenía nada que ver en el conflicto y eran reportadas con armas la cual la guerrilla no se enfrenta a uno” [56] .
• En la acusación formal de la Fiscalía contra el Teniente Coronel (r) Henry Acosta Pardo, ex comandante del Batallón Birno (Décima Sexta Brigada), por tres falsos positivos en julio de 2007, la Fiscalía señala: “Resulta increíble que avezados delincuentes, como aquellos que se dedican a las actividades del narcotráfico, resulten portando armas obsoletas, corroídas por el óxido, deterioradas, como una pistola y dos revólveres y que llevando granadas consigo, no sean accionadas; pero mucho más inverosímil resulta, que vayan a participar en un combate armado, con una pistola INSERVIBLE” [57] .
• El “Informe Suárez”, un documento confeccionado por una comisión militar de alto nivel creada transitoriamente en octubre de 2008 para llevar a cabo una investigación interna de denuncias de falsos positivos, describe cinco casos de presuntas muertes en combate causadas por el Batallón Bomboná (Décima Cuarta Brigada) en 2007, en los cuales los soldados indicaron haber usado una cantidad “exagerada” de municiones. En un caso, las tropas informaron haber utilizado 16 granadas y 200 cartuchos de municiones de calibre 5,56 mm, pero indicaron que solamente hallaron un revólver en poder del supuesto combatiente enemigo muerto en acción [58] .
En numerosos casos, que se informara que habían sido las víctimas quienes iniciaron el ataque contra soldados fuertemente armados debería haber bastado para que resultara particularmente inverosímil que sólo llevaran armas cortas u otras armas básicas, en vez de fusiles u otras armas de combate. Por ejemplo, un fiscal señaló que en 17 incidentes de falsos positivos, por los cuales estaban siendo imputados dos ex oficiales del Batallón Pedro Nel Ospina, se informó que la totalidad de las 24 víctimas afectadas habían atacado a los soldados. Sin embargo, salvo un caso, las únicas armas halladas en las víctimas fueron revólveres, pistolas, escopetas, o changones [59] .

Ubicación y función de la unidad militar

En el caso de algunas unidades tácticas, debido a la ubicación donde operaban y su función establecida dentro del Ejército, resulta inverosímil que generaran números elevados de muertes en combate. Por ejemplo:
• Un ex oficial del Batallón Pedro Nel Ospina señaló que era “extraño” que el batallón presentara la mayor cantidad de muertos en combate del país, a pesar de que se suponía que debían trabajar específicamente en “control de área” y proyectos de ingeniería, en vez de ser un batallón de choque [60] . Según se publicó en el sitio web de investigación La Silla Vacía, el batallón informó 86 muertes en combate en 2006, a pesar de estar “especializado en la construcción de obras como puentes y alumbrados para los civiles, no en operaciones de combate” [61] .
• González del Río dijo que uno de los motivos por los cuales era “fácilmente palpable para un comandante saber” sobre los falsos positivos era que, aunque sus tropas operaban en una zona del departamento de Caldas donde no había presencia de grupos armados, igualmente tenía que informar muertes en combate[62] .
• El “Informe Suárez” indicó que el número de muertes en combate atribuidas al Batallón Cacique Pipatón (Décima Cuarta Brigada) aumentó repentinamente entre 2006 y 2008, a pesar de que la unidad no operaba en una zona de conflicto y “este batallón e[ra] exclusivamente urbano y la responsabilidad del área urbana es de la policía nacional”[63].

Cientos de delincuentes comunes informados como muertos en operaciones militares

Dentro de la fuerza pública colombiana, es la Policía, antes que las Fuerzas Militares, el cuerpo que desarrolla actividades básicas de seguridad pública, incluida la captura de delincuentes comunes. Los agentes del Estado únicamente pueden aplicar la fuerza letal contra civiles, incluidos delincuentes comunes, en una serie de circunstancias muy acotadas, como por ejemplo cuando esto es absolutamente necesario para proteger una vida. No obstante, en numerosos casos de falsos positivos, las tropas informaban que las víctimas habían sido delincuentes comunes, como extorsionistas, muertos en combate. Las estadísticas oficiales muestran que, entre 2004 y 2007, la cantidad informada de delincuentes comunes muertos en operaciones militares a manos del Ejército aumentó un 1.200 por ciento, y ascendió a 325 muertes. Llamativamente, en 2007 el Ejército informó casi 100 casos más de muertes en combate de delincuentes comunes que de miembros del Ejército de Liberación Nacional (ELN), la segunda guerrilla más numerosa de Colombia.

Muertes en combate informadas por el Ejército [64]
Año ‘04 ‘05 ‘06 ‘07 ‘08 ‘09 ‘10 ‘11 ‘12 ‘13 ‘14
Delincuencia 27 44 207 325 112 7 3 5 4 6 0
FARC 303 1252 1647 1752 975 473 437 307 344 258 153
ELN 106 329 298 239 173 34 30 22 33 50 26
BACRIM 155 283 195 629 378 34 30 24 27 13 12
Otros grupos armados /
Narcotráfico 9 44 52 38 7 5 0 0 2 1 0

Un caso representativo

El testimonio de un soldado en particular constituye un ejemplo impactante de diversas circunstancias implausibles que coincidieron en un único incidente [65] .

El soldado dijo que su compañía, que estaba adscrita a un batallón de contraguerrillas que operaba como parte de una brigada móvil, secuestró a cinco civiles de un pueblo en el departamento de Guaviare donde estaba instalada, y los retuvo en una finca durante aproximadamente dos semanas. El día de la ejecución, un teniente que estaba al mando de la compañía hizo que cuatro de las víctimas se sentaran en torno a una mesa en la finca. Todas habían sido vestidas con prendas de tipo militar. Luego el teniente ordenó a los soldados que les dispararan, según contó el soldado, quien afirmó que se encontraba aproximadamente a 50 metros de distancia. El teniente regresó a la cocina, vio los “rostros destrozados” y dijo “uy jueputa la cagamos”. El testimonio del soldado indica que creía que el teniente estaba preocupado debido a que todas las víctimas habían recibido los disparos en el rostro, lo cual parecía incongruente con el tipo de combate que tenían previsto informar.

Luego las tropas ejecutaron a la quinta víctima e informaron al “puesto de mando” que se habían enfrentado en combate con 20 guerrilleros, y habían matado a cinco, según dijo el soldado. El soldado señaló que las tropas colocaban armas “muy dañadas” a las víctimas, lo cual resultaba poco realista para él, dado que el frente de las FARC con presencia en la región contaba con armas de gran calidad.

El soldado dijo que, posteriormente esa tarde, los jefes del batallón, la brigada y la Fuerza de Tarea Conjunta OMEGA [66] llegaron en helicópteros militares que habían sido movilizados para llevarse los cuerpos, y recompensaron inmediatamente a los soldados: “Nos llevaron pollo, cigarrillos, nos felicitaron. Se fueron y la buena noticia era que nos íbamos de permiso 45 días”.

Según el soldado, la guerrilla tenía una presencia mínima en la zona donde operaba la compañía. Indicó que, al día siguiente a que llegara el teniente para asumir el comando de la compañía, a fines de 2004, este reunió a sus tropas y les dijo que la compañía “estaba muy caída ante los ojos de la Brigada por falta de resultados”. En el término de tres meses, la compañía informó 10 muertos en combate, a pesar de que, en realidad, sólo mantuvo un único combate con la guerrilla durante todo el tiempo en que el teniente estuvo al mando, y en el cual no hubo muertes. Esto indica que hubo circunstancias adicionales que podrían haber levantado la sospecha de los comandantes: en una zona donde la presencia de la guerrilla era mínima, llegó a una compañía un nuevo comandante con el mensaje de que la brigada estaba disconforme con la falta de “resultados” de la unidad, y entonces rápidamente la unidad incrementó la cantidad de muertes en combate informadas.
Ejecuciones habituales a lo largo de un período de siete años

A lo largo de siete años, fueron habituales los falsos positivos en Colombia. No hubo solamente un comandante que tuvo oportunidad de detectar las circunstancias inverosímiles descriptas precedentemente en las cuales se informaron las muertes en combate. Hubo cientos de comandantes de unidades tácticas y brigadas que, en general, tuvieron múltiples oportunidades de detectar falsos positivos mientras estuvieron al mando de unidades militares, a menudo por períodos superiores a un año a la vez. Algunos comandantes que ocuparon varias posiciones de mando entre 2002 y 2008 tuvieron la posibilidad de detectar una cantidad incluso mayor de falsos positivos. Este es el caso del General (r) Montoya, quien comenzó como comandante de la Cuarta Brigada en 2001 y 2003, estuvo al frente de la Primera División y del Comando Conjunto del Caribe entre 2004 y comienzos del 2006, y llegó a ser comandante del Ejército Nacional entre febrero de 2006 y noviembre de 2008. (Para ampliar la información sobre Montoya, ver la sección, “Testimonios contra militares en posiciones superiores al nivel de brigada”).

Parece improbable que soldados rasos puedan haber engañado en forma reiterada a tantos comandantes, y en tantos casos, durante un período tan prolongado.
Denuncias públicas creíbles sobre falsos positivos

Hubo denuncias públicas creíbles de falsos positivos varios años antes de que se desatara el escándalo de Soacha a fines de 2008. Conforme fue señalado por la Fiscalía de la Corte Penal Internacional (CPI) al analizar la eventual “responsabilidad de esferas superiores” dentro de las Fuerzas Militares, la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos se refirió a presuntos falsos positivos en cada uno de sus informes anuales sobre Colombia entre 2004 y 2007 [67] . El informe de 2005 de la Alta Comisionada, por ejemplo, denunció un incremento en los señalamientos de ejecuciones extrajudiciales por soldados del Ejército, y señaló al respecto que “[l]a mayoría de estas ejecuciones ha sido presentada por las autoridades como muertes de guerrilleros en combate, con alteraciones de la escena del crimen…” [68] . El informe indicó que la negación de los delitos por algunas autoridades y la falta de sanciones a los autores “plantean la eventual responsabilidad de los superiores jerárquicos” [69] .

Christian Salazar Volkmann, representante de la Alta Comisionada en Colombia entre 2009 y 2011, indicó que cuando el escándalo sobre falsos positivos en Soacha cobró público conocimiento, “el tipo de delitos del Ejército… no era desconocido, ni para los jefes militares, ni para el ministro de defensa, ni para el presidente del país, Álvaro Uribe Vélez” [70] . Según Salazar, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH) había alertado varias veces al gobierno y a las autoridades militares sobre las ejecuciones al menos desde 2003, e incluso había manifestado al presidente Uribe estas preocupaciones en 2003 y 2004, pero “[s]i bien había señales de alerta, el presidente aparentemente prefirió creer en las negativas militares e ignoró la información que se le proporcionó” [71] . Conforme señaló Salazar, “no se adoptó ninguna medida” [72] .

Un ejemplo de que altos oficiales del Ejército aparentemente conocían las denuncias creíbles de falsos positivos se evidencia en un artículo del 6 de mayo de 2006 que contiene una entrevista a un vocero de la Séptima División del Ejército, que supervisa varias brigadas en el norte de Colombia, incluida la Cuarta Brigada [73] . El artículo, publicado en el periódico El Tiempo, señala que autoridades del departamento de Antioquia y también la ONU habían denunciado 24 posibles ejecuciones ilegales de personas que habían sido presentadas por militares como muertas en combate en distintas zonas de Antioquia, en algunos casos luego de que su desaparición hubiera sido informada por familiares. Autoridades de la ONU y de Antioquia plantearon este tema durante una reunión con Francisco Santos, entonces vicepresidente de Colombia. El artículo recoge las expresiones de un vocero no identificado de la Séptima División, quien afirma que “ellos” (refiriéndose presuntamente a las autoridades militares de la Séptima División) “conocen sobre las denuncias del año pasado”. En las citas, el vocero resta gravedad a las denuncias: “Si hay [algún caso] aislado la investigación lo determinará. Los familiares tienen derecho a decir lo que quieran y se imaginen” (énfasis agregado). También expresó: “De los casos que conozco puedo estar tranquilo” [74] .

Un mes después, El Tiempo publicó un artículo de Sergio Jaramillo, quien se desempeñó como asesor de la ministra de defensa en 2002 y 2003, en el cual advertía que la “insaciable presión por bajas” ejercida por altos mandos del Ejército podía estar provocando ejecuciones ilegales. Jaramillo observó que “resultan verosímiles las afirmaciones de que no todas las bajas de la IV Brigada han sido hombres con fusil” [75] .

II. Perfiles de brigadas y comandantes específicos implicados en falsos positivos

En este capítulo se analizan 11 brigadas—adscritas a seis de las siete divisiones que entonces integraban el Ejército Nacional—en las cuales los numerosos casos de presuntos falsos positivos apuntan a la posible responsabilidad de comandantes de brigadas y unidades tácticas. Las cantidades de presuntas ejecuciones extrajudiciales que atribuimos a brigadas y unidades tácticas específicas se basan en el análisis que efectuamos de datos de la Fiscalía General de la Nación. Mencionamos concretamente a algunos de los oficiales que estaban al mando de las brigadas al momento de las presuntas ejecuciones. Con respecto a varios de estos oficiales—así como algunos ex comandantes de unidades tácticas—también exponemos señalamientos creíbles sobre su participación en casos de falsos positivos o su conocimiento de estos, basados en declaraciones de testigos y expedientes penales.

Las brigadas descritas en este capítulo son la Cuarta, Séptima, Octava, Novena, Décima, Décima Primera, Décima Cuarta, Décima Sexta y la Vigésima Octava, así como las brigadas móviles 12 y 15.

Esta descripción no tiene por objeto ofrecer una lista exhaustiva de brigadas o casos: hay otras brigadas con cantidades importantes de presuntos casos de falsos positivos, y es probable que muchas de las brigadas presentadas aquí hayan cometido falsos positivos no incluidos en nuestros recuentos. Las cifras a continuación incluyen únicamente presuntas ejecuciones extrajudiciales respecto de las cuales fiscales de la Unidad de Derechos Humanos han identificado y registrado internamente a la unidad militar responsable. Los fiscales señalan que son muchos los casos en los cuales aún no lo han hecho y que otros cientos de casos de falsos positivos están a cargo de fiscales locales o la Justicia Penal Militar, y no de la Unidad de Derechos Humanos[76] .

En conjunto, los perfiles de las diferentes brigadas refuerzan las evidencias de la naturaleza sistemática y generalizada de falsos positivos en Colombia durante el período comprendido entre 2002 y 2008. Esto plantea serios interrogantes sobre si comandantes en posiciones superiores al nivel de brigada—desde comandantes de divisiones hasta el comandante del Ejército Nacional—al menos sabían o deberían haber sabido de los crímenes, o podrían incluso haberlos ordenado o facilitado activamente su comisión. El capítulo concluye con testimonios que señalan la posible responsabilidad de algunos comandantes superiores al nivel de brigada.
Cuarta Brigada

La Cuarta Brigada, adscrita a la Séptima División, opera en gran parte de Antioquia, y en partes de Caldas y Chocó [77] . La Unidad de Derechos Humanos investiga en la actualidad 412 ejecuciones extrajudiciales presuntamente cometidas entre 2002 y 2008 por al menos 11 de las unidades tácticas de la brigada [78] .

Presuntas ejecuciones extrajudiciales atribuidas a la Cuarta Brigada que son investigadas por la Unidad de Derechos Humanos

Unidad ‘02 ‘03 ‘04 ‘05 ‘06 ‘07 ‘08 Total
Batallón Pedro Nel Ospina 0 1 6 7 25 8 0 47
Batallón Pedro Justo Berrío 0 3 6 15 14 5 0 43
Batallón Juan de Corral 0 0 8 9 0 7 0 24
Afeur N.º 5 0 0 8 6 4 3 0 21
Batallón Bajes 4 10 31 21 10 19 0 95
Gaula Antioquia 3 2 0 2 4 7 4 22
Gaula Rural Oriente Antioqueño 0 0 2 5 6 6 0 19
Batallón Atanasio Girardot 3 5 4 9 23 22 5 71
Una combinación de unidades tácticas de la Cuarta Brigada 0 0 3 1 6 0 0 10
Otras unidades tácticas/unidades tácticas no identificadas de la Cuarta Brigada 9 4 6 6 13 14 5 57
Una combinación de unidades tácticas de la Cuarta Brigada y otras brigadas (contabilizadas una única vez aquí) 0 0 0 3 0 0 0 3
Total de la Cuarta Brigada 19 25 74 84 105 91 14 412

Comandantes de la brigada: General (r) Mario Montoya (del 28 de diciembre de 2001 al 15 de diciembre de 2003; 44 presuntas ejecuciones); General (r) Óscar González Peña (del 16 de diciembre de 2003 al 16 de julio de 2005; 113 presuntas ejecuciones); General (r) Luis Roberto Pico [79] (del 16 de julio de 2005 al 16 de octubre de 2006; 124 presuntas ejecuciones); General Jorge Ernesto Rodríguez Clavijo [80] (del 17 de octubre de 2006 hasta, por lo menos, el 8 de mayo de 2007; 79 presuntas ejecuciones); General Juan Carlos Piza Gaviria (al menos parte de octubre y noviembre de 2007); General Juan Pablo Rodríguez Barragán (del 13 de noviembre de 2007 al 28 de noviembre de 2009; 28 presuntas ejecuciones) [81] .

La Fiscalía investiga en la actualidad al menos 113 presuntas ejecuciones extrajudiciales perpetradas por tropas de la Cuarta Brigada mientras el General (r) González Peña estuvo al mando de esta, entre 2003 y 2005. Asimismo, dos ex miembros de la Cuarta Brigada acusados de falsos positivos ocurridos en el período indicaron a la Fiscalía que el entonces comandante de la brigada, González Peña, visitaba a los soldados que habían sido detenidos y les daba instrucciones sobre lo que debían decir a las autoridades judiciales [82] . Según un documento de la Fiscalía, varios soldados indicaron que González Peña “tuvo conocimiento de lo realmente acontecido, es decir, que no existió ningún combate con grupo subversivo y sin embargo los presionó para que continuaran asegurando a la Fiscalía que tal enfrentamiento sucedió” [83] . (Para ampliar la información sobre González Peña, ver la sección “Testimonios contra militares en posiciones superiores al nivel de brigadas”).

La Fiscalía investiga en la actualidad al menos 28 presuntas ejecuciones extrajudiciales cometidas por la Cuarta Brigada mientras el General Rodríguez Barragán estuvo al mando. (Rodríguez Barragán es ahora comandante general de las Fuerzas Militares). Asimismo, el Teniente Coronel (r) González del Río ha dado declaraciones a la Fiscalía que sugieren que Rodríguez Barragán podría haber sabido de, autorizado y ayudado a encubrir falsos positivos cuando estuvo al mando de la brigada [84] . González del Río estuvo al mando del Gaula Antioquia entre diciembre de 2007 y agosto de 2008. Informó que, durante ese tiempo, en reiteradas ocasiones sus soldados habían engañado a presuntos delincuentes comunes para que se trasladaran a sitios remotos con la falsa promesa de que participarían allí en algún tipo de actividad ilícita, como extorsión. Cuando llegaban, eran asesinados por disparos de soldados que los estaban esperando. Según González del Río, si la víctima no traía consigo algún arma, los soldados le colocaban alguna. Contó que él planificaba estas operaciones con la intención de matar —y no de capturar— a las víctimas.

González del Río informó que, para cada operación, obtenía la aprobación previa de Rodríguez Barragán. Declaró que Rodríguez Barragán no le pedía detalles de la operación planificada, y que no sabía cómo se engañaría y trasladaría a la víctima hasta el área del falso combate, ni que podrían colocarle armas. En vez, dijo que la participación de Rodríguez Barragán en la planificación consistía en indicarle que diera de baja, en lugar de arrestar, a individuos que, según se le había explicado, participaban en delitos comunes, como extorsión. Según González del Río, Rodríguez Barragán le advertía: “A mí no me vaya a salir con cuentos de que no pudieron [darlos de baja]. Hay que dar bajas”.

Ante la pregunta de si el General Rodríguez Barragán estaba informado de que sus soldados fueran a cometer un “falso positivo” cuando autorizaba las operaciones, González del Río respondió a la Fiscalía: “Yo le explicaba… mire, mi General, vienen 3, 4 sujetos con armas cortas, al parecer van a llegar a este punto a hacer una extorsión… Él, lo único que le decía a uno era… ‘no [inaudible] porque los capturaron o que no fueron capaz o que se les volaron. Lo que necesitamos son bajas, y hay que hacer bajas’”. González del Río dijo que interpretó esto como una orden.

González del Río indicó que la presión de Rodríguez Barragán para que hubiera muertes en combate motivaba las ejecuciones: “¿Y por qué se montaron esas operaciones? Producto de que…él todos los días venía pidiendo bajas… Para él [las capturas] no eran resultados; para él los resultados eran bajas”.

González del Río también señaló que Rodríguez Barragán contrató a un investigador policial para que “hiciera la acomodación en la escena” del supuesto combate antes de que llegaran los investigadores de la Fiscalía para reunir pruebas. Esto sugiere que Rodríguez Barragán podría haber intentado encubrir las ejecuciones. Asimismo, como manifestó González del Río, también indica que podría haber tenido conocimiento de las irregularidades asociadas con las muertes: “Si las bajas son tan claras y son tan transparentes, ¿por qué el comandante de la brigada tiene que contratar un funcionario de policía judicial para que fuera a verificar la escena?”.

Al momento de la redacción de este documento, las autoridades judiciales se encuentran verificando el testimonio de González del Río, incluida su aseveración de que las víctimas eran delincuentes comunes que pensaron que iban a cometer un delito. Incluso si las víctimas creían equivocadamente que iban a cometer un delito, su ejecución premeditada por soldados en las circunstancias señaladas por González del Río equivaldría de todos modos a una ejecución extrajudicial, dado que se trataba de civiles y no de combatientes que participaban en un conflicto armado. (Los subordinados de González del Río en el Gaula Antioquia han confirmado que la unidad ejecutaba a víctimas tan pronto llegaban al lugar donde las estaban esperando soldados, sin que hubiera ocurrido ningún enfrentamiento con armas [85] ). En función del testimonio de González del Río, la Fiscalía inició una investigación preliminar contra Rodríguez Barragán por falsos positivos [86] .
Batallón Pedro Nel Ospina

La Fiscalía está investigando al menos 47 ejecuciones extrajudiciales presuntamente cometidas por el Batallón Pedro Nel Ospina entre 2003 y 2007. Existen pruebas de que el batallón cometió muchos más falsos positivos, además de estos 47 casos, y que lo hizo de manera sistemática, con la participación de comandantes de la unidad.

Un fiscal que presentó cargos contra dos ex oficiales del batallón señaló que uno de los acusados (un teniente retirado) había calculado que, mientras fue oficial de inteligencia del batallón en 2006 y 2007, soldados de ese batallón habían perpetrado 72 falsos positivos “con el conocimiento de los comandantes de dicho batallón”. Sobre los 24 falsos positivos por los cuales se presentaron cargos contra los dos acusados, el fiscal señaló: “[hemos visto] en el relato de todos y cada uno de estos hechos cómo estas dos personas en compañía de los miembros del Batallón Pedro Nel Ospina, desde sus máximos comandantes hasta los comandantes del pelotón, se reunían… [y] acordaban el que se entregaran éstas víctimas para darles muerte y para que fueran presentadas como resultados operacionales” [87] .

Un ejemplo de esto es el asesinato de Julio César Castañeda Velásquez ocurrido en Bello, Antioquia, el 3 de marzo de 2006. Uno de los acusados, con rango de sargento, involucró directamente en el caso al Coronel (r) Édgar Emilio Ávila Doria, quien fue comandante del batallón entre fines de 2005 y junio de 2007 [88] . Indicó que Ávila había inducido a un soldado a que reclutara a la víctima ofreciéndole para ello días de descanso, había coordinado la ejecución y había autorizado la compra del arma que los soldados colocaron junto al cuerpo de la víctima [89] . La Fiscalía investiga decenas de presuntos falsos positivos que habrían sido cometidos por soldados del Batallón Pedro Nel Ospina mientras Ávila estuvo al frente de la unidad. (Consultar mayor información sobre Ávila, incluida la orden de captura emitida recientemente en su contra, en la sección “La Justicia Penal Militar”).

Batallón Jorge Eduardo Sánchez (Bajes)

La Unidad de Derechos Humanos investiga actualmente 95 presuntas ejecuciones extrajudiciales cometidas por el Batallón Bajes entre 2002 y 2007. Funcionarios judiciales que investigan estos casos señalaron que la unidad cometió ejecuciones de falsos positivos en forma sistemática [90] . Un fiscal dijo que en lugar de reclutar víctimas en zonas urbanas, el batallón directamente ejecutaba a campesinos de zonas rurales donde tenían presencia, e informaba que se trataba de guerrilleros muertos en combate.

Un ex oficial y un ex soldado del Batallón Bajes indicaron a la Fiscalía que los soldados recibían presiones para que hubiera más bajas [91] . El soldado contó que su compañía detuvo y ejecutó a dos hombres un día de 2004, y que les “dieron permiso de cinco días por cada muerto, porque el coronel Barreara (sic) daba cinco días de permiso por cada muerto[,] eso ya todos los sabíamos” [92] . El Coronel (r) Juan Carlos Barrera Jurado estuvo al mando del Batallón Bajes al menos durante parte de 2004, año en el cual el batallón presuntamente cometió 31 ejecuciones extrajudiciales, y luego fue comandante de la Décima Cuarta Brigada entre noviembre de 2007 y octubre de 2008, un período durante el cual la unidad habría cometido, al menos, 12 ejecuciones extrajudiciales[93] . (Para ampliar la información sobre Barrera, ver la sección Décima Cuarta Brigada, más adelante).
Batallón Pedro Justo Berrío

La Unidad de Derechos Humanos investiga en la actualidad 43 ejecuciones extrajudiciales presuntamente cometidas por el Batallón Pedro Justo Berrío entre 2003 y 2007. Un oficial del Ejército, que anteriormente estuvo adscrito al batallón, ha acusado al entonces comandante de la unidad de haber ordenado tres falsos positivos perpetrados en un único incidente, en mayo de 2005. El oficial dijo a la Fiscalía que cuando informó al comandante del batallón que había capturado a tres presuntos milicianos de la guerrilla en una zona rural, el comandante le dijo que tenía que “bajarlos”. Según el oficial, esto significaba que debía matar a esas tres personas, y los soldados cumplieron la instrucción. Contó que los cuerpos de las víctimas fueron llevados a Medellín “porque estaban los medios, para mostrar que la Cuarta Brigada había dado baja en diferentes sitios de Antioquia”. El oficial dijo además que los soldados luego recibieron 35 días de permiso [94] . Según señaló un fiscal, las tres víctimas eran campesinos [95] .
Agrupación de Fuerzas Especiales Antiterroristas Urbanas (Afeur) N.º 5

La Unidad de Derechos Humanos investiga en la actualidad 21 ejecuciones extrajudiciales presuntamente cometidas por la Afeur N.º 5 entre 2004 y 2007. Un suboficial retirado informó a la Fiscalía sobre siete falsos positivos en los cuales participó o de los cuales tuvo conocimiento mientras formó parte de la Afeur N.º 5. En un caso de mediados de 2005, indicó que uno de sus comandantes que ordenó la ejecución había recibido presiones del General (r) González Peña, entonces comandante de la Cuarta Brigada, para que mostrara “resultados”. El suboficial dijo al respecto: “El comandante de la brigada general González Peña le había dicho que lo iba a relevar por que (sic) no había hecho ningún resultado… [El comandante] me llamó y me dijo… que le tenía que dar un resultado esa misma noche…. Esa noche buscaron un muchacho que supuestamente era un delincuente y resultó siendo un vendedor de aguacate… lo subieron por un camino y le dispararon” [96] .

El suboficial retirado dijo que paramilitares en Medellín entregaban mensualmente víctimas a la Afeur N.º 5[97] . También informó a las autoridades que los soldados recibían permisos por las ejecuciones, y que los falsos positivos de la unidad eran “como una política, porque de ahí se derivaban los beneficios para mí, para el comandante y para los soldados” [98] .

Décima Cuarta Brigada

Con sede en Puerto Berrío, Antioquia, y adscrita a la Séptima División, la Décima Cuarta Brigada tiene jurisdicción en el nordeste antioqueño y la región del Magdalena Medio de Antioquia, Boyacá y Santander [99] . Los fiscales de la Unidad de Derechos Humanos investigan en la actualidad 51 ejecuciones extrajudiciales presuntamente cometidas entre 2006 y 2008 por al menos cuatro unidades tácticas adscritas a la Décima Cuarta Brigada.

Presuntas ejecuciones extrajudiciales atribuidas a la Décima Cuarta Brigada que son investigadas por la Unidad de Derechos Humanos
Unidad ‘06 ‘07 ‘08 Total
Batallón Calibío 0 2 6 8
Batallón Bomboná 2 23 0 25
Batallón Mario Serpa Cuesto 4 6 3 13
Otras unidades tácticas/unidades tácticas no identificadas de la Décima Cuarta Brigada 0 4 1 5
Total de la Décima Cuarta Brigada 6 35 10 51

Comandantes de la brigada: General Jorge A. Segura Manonegra (de febrero de 2006 al 31 de octubre de 2007; 39 presuntas ejecuciones); Coronel (r) Juan Carlos Barrera Jurado (del 31 de octubre de 2007 al 30 de octubre de 2008; 12 presuntas ejecuciones).

De los 27 oficiales y soldados que el gobierno pasó a retiro en octubre de 2008, tras la investigación militar interna de denuncias de falsos positivos, 11 pertenecían a la Décima Cuarta Brigada, incluido quien era su comandante en ese momento, el Coronel (r) Juan Carlos Barrera Jurado [100] . Edgar Iván Flórez Maestre, un ex teniente del Batallón Calibío adscrito a la Décima Cuarta Brigada, alegó que Barrera presionaba a las tropas para elevar el número de bajas: “Cuando tomó el mando de la brigada el Coronel Juan Carlos Barrera, en un programa radial le dijo a los comandantes de batallón que el batallón que en noventa (90) días no tuviera bajas o combates hacía echar del Ejército al comandante… en ese momento la presión se empezó a poner cada vez más dura, hasta un nivel que nos contaban los días que llevábamos sin combatir” [101] . Flórez dijo que Barrera organizó un concurso entre los pelotones sobre el número de muertes en combate informadas anualmente.
Batallón Calibío

La Unidad de Derechos Humanos investiga actualmente ocho presuntas ejecuciones extrajudiciales cometidas por el Batallón Calibío en 2007 y en la primera mitad de 2008. Algunos soldados han señalado que ex comandantes del batallón, como mínimo, tuvieron conocimiento de falsos positivos.

El “informe Suárez” de las Fuerzas Militares describe en detalle seis casos de muertes en combate reportadas por el Batallón Calibío entre agosto de 2007 y julio de 2008 en las cuales familiares y/o miembros de la comunidad, entre otros, afirmaron que la víctima había sido ejecutada. Uno de esos incidentes es el asesinato del campesino y líder comunitario Aicardo Ortiz, de 58 años, ocurrida en una vereda de Yondó, Antioquia, el 8 de julio de 2008. El batallón informó que Ortiz era un presunto miembro de las FARC a quien habían disparado y matado después de que este abriera fuego primero contra ellos, mientras realizaban un operativo. Indicaron haberle encontrado un revólver, una granada y una radio, entre otros elementos de guerra [102] .

En contraposición con esto, los vecinos sostuvieron que, temprano por la mañana, un grupo de soldados golpearon la puerta de Ortiz, ingresaron por la fuerza en su vivienda, le dispararon, sacaron su cuerpo afuera y le colocaron armas, según consta en el informe Suárez [103] . Edgar Iván Flórez Maestre, el ex teniente del Batallón Calibío citado anteriormente, también dijo que los soldados orquestaron la ejecución para que pareciera una muerte en combate. Informó a la Procuraduría que él había estado cuando mataron a Ortiz y que se había comunicado con el comandante del batallón, el “Coronel Ramírez”, quien le dijo que un sargento traería un “paquete”. Flórez contó que el sargento llegó más tarde con una bolsa que contenía uniformes, elementos de las FARC y una radio, y que los soldados los pusieron en el lugar del hecho [104] . (El Teniente Coronel Ramírez Cedeño fue comandante del Batallón Calibío durante al menos parte de 2008, y es uno de los 27 militares que el gobierno pasó a retiro en octubre de ese año. Fue arrestado en 2009 en relación con dos ejecuciones extrajudiciales que supuestamente habrían cometido soldados del batallón en enero de 2008 [105]).

Ortiz resultó ser el padre de un soldado que había pertenecido hasta poco tiempo antes al Batallón Calibío. Al enterarse de que su padre había sido asesinado, el hijo, Jhon Fredy Ortiz, decidió revelar a las autoridades otros homicidios que la unidad había cometido. Entre otras cosas, informó a la Procuraduría que el 7 de agosto de 2005, había participado en una operación con el Batallón Calibío en la cual un grupo de soldados se llevaron por la fuerza de su vivienda a un civil de nombre Wilsifredo, lo ejecutaron, le colocaron un arma, la accionaron con su mano sin vida e informaron que se trataba de una muerte en combate [106] . Jhon Fredy Ortiz contó que el entonces comandante del batallón luego le dio instrucciones sobre lo que debía decir a la Justicia Penal Militar acerca de la muerte [107] .

Jhon Fredy Ortiz informó además a las autoridades sobre un incidente posterior, en el cual un oficial del Batallón Calibío, a quien se refiere como “Coronel Ramírez”, le propuso que reclutara víctimas para un falso positivo [108] . Flórez, el teniente cuyo testimonio también se mencionó precedentemente, dijo asimismo a las autoridades que el Batallón Calibío reclutaba a víctimas. Indicó que había un soldado que iba a Medellín con 300.000 pesos colombianos (USD 150), buscaba allí a “vendedores ambulantes o por ahí personas que no tuvieran familias”, les compraba ropa y les ofrecía trabajo en una finca en Puerto Berrío. Las tropas interceptaban a las víctimas en el camino a Puerto Berrío, y el oficial de inteligencia y el comandante de la compañía hablaban con el comandante del batallón “para que diera el aval de la operación”,dijo Flórez [109] .
Décima Primera Brigada

La Décima Primera Brigada, adscrita a la Séptima División, opera en Córdoba y en partes de Antioquia y Sucre[110] . La Unidad de Derechos Humanos investiga en la actualidad 214 ejecuciones extrajudiciales presuntamente cometidas entre 2004 y 2008 por varias unidades adscritas a esta brigada.

Presuntas ejecuciones extrajudiciales atribuidas a la Décima Primera Brigada que son investigadas por la Unidad de Derechos Humanos

Unidad ‘04 ‘05 ‘06 ‘07 ‘08 Total
Fuerza de Tarea Conjunta de Sucre 0 0 7 31 2 40
Batallón Junín 0 5 8 13 0 26
Batallón Rifles 1 6 14 5 5 31
BCG N.º 10 3 0 9 9 0 21
Gaula Córdoba 0 0 2 50 2 54
Batallón Juan José Reyes Patria 2 2 9 3 0 16
Una combinación de unidades tácticas de la Décima Primera Brigada 2 0 4 14 2 22
Otras unidades/unidades no identificadas de la Décima Primera Brigada 1 1 0 0 2 4
Total de la Décima Primera Brigada 9 14 53 125 13 214

Comandantes de la brigada: General (r) Luis Roberto Pico (al menos parte de 2004); General Javier Fernández Leal [111] (al menos parte de 2005 y 2006); Coronel William Hernán Peña Forero (al menos parte de 2006 y 2007); General Jorge Arturo Salgado Restrepo (al menos parte de 2007 y 2008).

Un alto oficial del Ejército que comandó tropas adscritas a la Décima Primera Brigada informó a la Fiscalía que todas las unidades de la brigada participaban en falsos positivos. Se refirió a estos casos como una modalidad de actuación dentro de la brigada en 2007 y 2008, y acusó a los comandantes de la brigada de haber tenido conocimiento de las ejecuciones en ese momento [112] .

El ex comandante contó que, en tres ocasiones, el comandante de su brigada le pidió que generara una muerte en combate en el término de un día, para que pudiera alcanzar la cuota mensual. También se refirió a un incidente en el cual manifestó su preocupación al comandante de su brigada por las ejecuciones, y el comandante le contestó que no debía preocuparse porque iría a la cárcel con él. Según el ex comandante, un nuevo comandante de brigada le pidió más adelante que continuara asegurando tres muertes en combate por mes, y en distintas reuniones también pedía a comandantes de otras unidades que produjeran muertes en combate [113] .

Un fiscal que investiga falsos positivos por parte de tres unidades adscritas a la Décima Primera Brigada dijo que todas tenían un modus operandi similar y que apuntaban a un perfil de víctimas parecido: personas de bajos recursos, miembros de comunidades indígenas, trabajadores informales, recolectores de hojas de coca, personas con adicción a las drogas y ladrones. El fiscal informó que los soldados normalmente engañaban a las víctimas para que acudieran a otro municipio con la promesa de darles trabajo o dinero, y luego las ejecutaban e informaban que eran muertes en combate [114] .
BCG N.º 10

La Unidad de Derechos Humanos investiga en la actualidad 21 ejecuciones extrajudiciales presuntamente cometidas por el BCG N.º 10 entre 2004 y 2007. Nixón de Jesús Cárcamo, un soldado que perteneció a la unidad, informó a la Fiscalía que participó en un caso de junio de 2007, en el cual varios soldados se llevaron por la fuerza de su vivienda a un hombre, lo obligaron a ponerse botas y una camisa de tipo militar, lo ejecutaron y luego hicieron otros disparos para “armar el montaje que se estaba haciendo de combate”. Cárcamo dijo que, más tarde ese día, el comandante de la unidad “nos dio la mano, nos felicitó… y nos mandó cinco días de permiso para la casa” [115] .
Fuerza de Tarea Conjunta de Sucre (FTCS)

La Unidad de Derechos Humanos investiga en la actualidad 40 ejecuciones extrajudiciales presuntamente cometidas por la FTCS entre 2006 y 2008. El Coronel (r) Luis Fernando Borja, quien estuvo al mando de la FTCS en 2007 y 2008, habría admitido su responsabilidad por 57 falsos positivos [116] . Una sentencia judicial dictada en 2011, que lo condenó en relación con un falso positivo ocurrido el 3 de noviembre de 2007 en San Benito Abad, Sucre, describe la naturaleza sistemática de los crímenes perpetrados por la FTCS en los siguientes términos:
Se creó o estructuró toda una industria criminal, en la que obtenían la materia prima de humildes pobladores desempleados y sin un porvenir definido, con la proclama de producir en forma urgente los mal llamados “falsos positivos” para incrementar falsamente las estadísticas operacionales de las fuerzas militares…. En dicha empresa criminal cada miembro tenía un determinado rol… unos debían encargarse de seleccionar las potenciales y seguras victimas… otros de transportarlas y entregarlas al personal militar, unos de amortizar o retribuir económicamente y otros los encargados de ejecutarla [la misión]… La labor que cumplió [el Coronel Borja] fue la de actuar como uno de los organizadores y promotores de la industria criminal [117] .
Gaula Córdoba

La Unidad de Derechos Humanos investiga en la actualidad 54 ejecuciones extrajudiciales presuntamente cometidas por el Gaula Córdoba entre 2006 y 2008. El Capitán (r) Antonio Rozo Valbuena formó parte del Gaula Córdoba en 2006 y 2007, y ha admitido a la Fiscalía que la unidad cometió numerosos falsos positivos durante ese período [118] . Habría aseverado que oficiales del Ejército medían el éxito en términos de muertes en combate, y que los superiores daban órdenes de “no me reporte nada sino bajas”. Informó a la Fiscalía que, en marzo de 2006, el comandante del Gaula Córdoba ordenó las ejecuciones de cinco personas para destacarse en ocasión de la visita del entonces Presidente Álvaro Uribe a la región, según el periódico El Espectador, que tuvo acceso a su testimonio [119] . Según El Espectador, Rozo dijo que varios “altos oficiales” —cuyos nombres el periódico no publicó— “entregaban armas, coordinaban la logística, repartían dinero y en coordinación con otros agentes del Estado simulaban combates, acomodaban las escenas de los crímenes, plantaban armas a las víctimas y cobraban los méritos y las recompensas” [120] .
Décima Sexta Brigada

La Décima Sexta Brigada, adscrita a la Cuarta División en la época en que tuvieron lugar la mayoría de las ejecuciones, tiene jurisdicción sobre el departamento de Casanare y en partes de Boyacá [121] . La Unidad de Derechos Humanos investiga actualmente 113 ejecuciones extrajudiciales presuntamente cometidas entre 2004 y 2008 por varias unidades tácticas de la brigada.

Presuntas ejecuciones extrajudiciales atribuidas a la Décima Sexta Brigada que son investigadas por la Unidad de Derechos Humanos

Unidades ‘04 ‘05 ‘06 ‘07 ‘08 Total
Gaula Casanare 2 0 2 16 0 20
Batallón Birno 1 0 5 21 0 27
BCG N.º 65 0 1 7 9 0 17
Grupo de Caballería Mecanizado 16 11 0 1 3 0 15
Una combinación de unidades tácticas de la Décima Sexta Brigada 0 6 2 2 0 10
Otras unidades/unidades no identificadas de la Décima Sexta Brigada 2 1 8 12 1 24
Total de la Décima Sexta Brigada 16 8 25 63 1 113

Comandantes de la brigada: General Henry William Torres Escalante (al menos, de enero de 2006 al 8 de junio de 2007; 66 presuntas ejecuciones); Coronel Cipriano Peña Chivatá (al menos parte de 2007).

Varios fiscales que llevan casos de falsos positivos en Casanare informaron que, en función de sus investigaciones, resulta evidente que la Décima Sexta Brigada cometía estos crímenes de manera sistemática[122] .

La Unidad de Derechos Humanos investiga en la actualidad al menos 66 presuntas ejecuciones extrajudiciales cometidas por tropas de la Décima Sexta Brigada durante la época en que el General Henry William Torres Escalante estuvo al mando. Asimismo, el Teniente (r) Marco Fabián García, ex comandante de un grupo Delta adscrito a la Décima Sexta Brigada, ha declarado que Torres Escalante ordenó, planificó y encubrió falsos positivos mientras estuvo al mando de la brigada. Un ejemplo es la ejecución, el 16 de marzo de 2007, de un padre y su hijo de 16 años que, según indica la sentencia judicial que condenó a García, eran campesinos y no estaban armados [123] . García dijo que, al planificar la operación, Torres Escalante aseveró que los dos hombres pertenecían a la guerrilla y dio “la orden directa” de matarlos [124] . García contó que él y sus soldados posteriormente acudieron a la vivienda del padre, lo ejecutaron junto a su hijo, les colocaron armas, comunicaron a Torres Escalante que las tropas habían “cumplido con la misión”, y García le informó que había colocado armas a las víctimas debido a que no estaban armadas. García dijo que Torres Escalante lo felicitó por la “buena labor” [125] .

García también implicó a Torres Escalante en la ejecución del líder comunitario Alcides Castillo, que tuvo lugar el 2 de mayo de 2007. Dijo que poco antes de la ejecución, informó a Torres Escalante que sus soldados habían encontrado elementos y documentos del ELN [126] . Torres Escalante supuestamente le ordenó que conservara el material para “poder utilizarlo” y le dijo que debía “dar resultados”. García afirmó que recibió la orden de matar a Castillo esa misma noche. Poco después, sus soldados detuvieron a Castillo, lo ejecutaron y le colocaron armas y los documentos del ELN. García dijo que informó sobre la muerte de Castillo a Torres Escalante, y que este lo felicitó [127] . “Yo era el héroe por ese resultado”, expresó García.

García también informó a las autoridades judiciales que Torres Escalante tenía conocimiento de otros falsos positivos que él había cometido [128] . En función del testimonio de García y de otras evidencias, la Fiscalía y al menos un juez han solicitado que fiscales con competencia respecto de generales investiguen el presunto rol de Torres Escalante en los falsos positivos [129] . Actualmente, está siendo investigado en relación con presuntos falsos positivos [130] .
Gaula Casanare

La Unidad de Derechos Humanos investiga en la actualidad 20 ejecuciones extrajudiciales presuntamente cometidas por el Gaula Casanare entre 2004 y 2007. En una acusación formal contra un reclutador civil que colaboró con las ejecuciones de dos hombres perpetradas en octubre de 2006 por el Gaula Casanare, un fiscal sostuvo que el incidente fue “un caso más de eventos criminales en los que se vieron incursos varios de los integrantes del Gaula Casanare, en cuyo interior se constituyó una empresa criminal dedicados a cegar la vida de personas…para demostrar resultados ‘positivos’ a sus superiores y la sociedad y de esta manera lograr prebendas como felicitaciones y permisos entre otros” [131] .

El Mayor Gustavo Enrique Soto Bracamonte, quien fue comandante del Gaula Casanare al menos en 2007, ha sido condenado por falsos positivos [132] . Un reclutador civil que la unidad utilizó en los casos contó a la Fiscalía que Soto Bracamonte seleccionaba a las víctimas y organizaba las ejecuciones [133] .
Batallón Birno

La Unidad de Derechos Humanos investiga en la actualidad 27 ejecuciones extrajudiciales presuntamente cometidas por el Batallón Birno entre 2004 y 2007. Por ejemplo, la Fiscalía ha acusado formalmente al Teniente Coronel (r) Henry Hernán Acosta Pardo, entonces comandante del Batallón Birno, en relación con el asesinato, perpetrado el 27 de julio de 2007, de tres jóvenes trabajadores de una fábrica de ladrillos, que fueron secuestrados por miembros de la unidad, trasladados a una zona remota, ejecutados e informados como delincuentes muertos en combate. Según la Fiscalía, las víctimas fueron ejecutadas “cumpliendo las precisas instrucciones” de Acosta Pardo, y no eran delincuentes, sino “honorables trabajadores honestos, y de sanas costumbres” [134] .
Séptima Brigada

La Séptima Brigada, adscrita a la Cuarta División, tiene sede en Villavicencio, departamento de Meta [135] . La Unidad de Derechos Humanos investiga en la actualidad 66 ejecuciones ilegales presuntamente cometidas entre 2002 y 2008 por varias de sus unidades tácticas.

Presuntas ejecuciones extrajudiciales atribuidas a la Séptima Brigada que son investigadas por la Unidad de Derechos Humanos

Unidad ‘02 ‘03 ‘04 ‘05 ‘06 ‘07 ‘08 Total
Batallón Pantano de Vargas 2 20 5 2 5 7 0 41
Gaula Meta 0 0 0 0 3 14 0 17
Otras unidades tácticas/unidades tácticas no identificadas de la Séptima Brigada 0 0 1 0 2 3 2 8
Total de la Séptima Brigada 2 20 6 2 10 24 2 66

Comandantes de la brigada: General (r) Luis Antonio Coronado León (al menos parte de 2004 y 2005); General Francisco Ardila Uribe (al menos parte de 2005, 2006, y 2007).
Batallón Pantano de Vargas

La Unidad de Derechos Humanos investiga en la actualidad 41 ejecuciones extrajudiciales presuntamente cometidas por el Batallón Pantano de Vargas entre 2002 y 2007. El batallón ejecutó falsos positivos de manera sistemática, aplicando un modus operandi común que consistía en utilizar paramilitares para que les entregaran las víctimas, según indica la Fiscalía [136] . Por ejemplo, un documento de la Fiscalía señala que la “sistematicidad” de la connivencia del batallón con paramilitares resulta evidente en 15 casos de ejecuciones extrajudiciales, que involucran a 23 víctimas, y que un fiscal está llevando adelante contra miembros de la unidad. Todos los casos compartían “similares circunstancias de tiempo, modo y lugar”, e involucraban tanto a militares como paramilitares, y que “cada uno de ellos fueron encargados de realizar su tarea, los unos de entregar las [víctimas] en total estado de indefensión y los otros presentándolas como muertos en combate”[137] .

Al menos un paramilitar y un soldado han informado a la Fiscalía que el Teniente Coronel (r) Héctor Alejandro Cabuya de León, comandante del Batallón Pantano de Vargas en 2002 y 2003, planificó y ordenó falsos positivos [138] . En 2011, la Fiscalía emitió una orden de captura contra Cabuya de León por supuestos vínculos con paramilitares [139] .
Brigada Móvil N.º 12

Creada en 2005, la Brigada Móvil N.º 12 operaba en los departamentos de Meta y Guaviare [140] . La Unidad de Derechos Humanos investiga actualmente 27 ejecuciones extrajudiciales presuntamente cometidas entre 2005 y 2007 por varias unidades tácticas de la brigada.

Presuntas ejecuciones extrajudiciales atribuidas a la Brigada Móvil N.º 12 que son investigadas por la Unidad de Derechos Humanos

Unidad ‘05 ‘06 ‘07 Total
BCG N.º 86 0 0 6 6
BCG N.º 85 0 2 5 7
BCG N.º 84 1 1 2 4
BCG N.º 83 0 3 2 5
Otras unidades tácticas/unidades tácticas no identificadas en la Brigada Móvil N.º 12 2 0 3 5
Total de la Brigada Móvil N.º 12 3 6 18 27

Comandantes de la brigada: Coronel (r) Carlos Hugo Ramírez Zuluaga (al menos parte de 2005 y 2006); Coronel Cipriano Peña Chivatá (al menos parte de 2007).
BCG N.º 83

La Unidad de Derechos Humanos investiga actualmente cinco ejecuciones extrajudiciales presuntamente cometidas por soldados del BCG N.º 83 en 2006 y 2007. El Teniente Coronel Miguel Antonio Beltrán Chacón está siendo procesado por haber presuntamente ordenado la ejecución de tres hombres en Vista Hermosa, Meta, mientras se desempeñó como comandante del batallón. El incidente comenzó el 26 de octubre de 2006, cuando las tropas informaron a Beltrán Chacón que habían encontrado armas en un automóvil, según indicó la Fiscalía. Un guía civil que acompañaba a las tropas informó a la Fiscalía que escuchó cuando Beltrán Chacón le decía a un teniente por radio que capturara “tres personas para legalizarlas como guerrilleros” con las armas[141] . Al día siguiente, los soldados se llevaron por la fuerza a tres civiles que no estaban armados mientras transitaban a pie por un camino, los ejecutaron, los vistieron con indumentaria de tipo militar, les colocaron armas y les quitaron sus documentos de identidad [142] .

Beltrán Chacón emitió de inmediato un “informe de patrullaje” oficial, donde indicaba que con “valor, coraje y decisión” sus soldados habían matado a tres “terroristas” en combate [143] . A la semana siguiente, la Brigada Móvil N.º 12 emitió su boletín semanal, en el cual “felicit[ó] de manera especial” a Beltrán Chacón y otros soldados por los “resultados operacionales”, al haber matado a los tres hombres [144] .
Vigésima Octava Brigada

La Vigésima Octava Brigada, que estaba adscrita a la Cuarta División al momento de las ejecuciones, opera en Vichada y en partes de Guainía y Meta [145] . La Unidad de Derechos Humanos investiga actualmente 45 ejecuciones ilegales presuntamente cometidas entre 2006 y 2007 por el Batallón Efraín Rojas Acevedo (Batallón Rojas) que operaba bajo el mando de la brigada.

Presuntas ejecuciones extrajudiciales atribuidas a la Vigésima Octava Brigada que son investigadas por la Unidad de Derechos Humanos
Unidad ‘06 ‘07 ‘08 Total
Batallón Rojas 21 20 2 43
Otras unidades/unidades no identificadas de la Vigésima Octava Brigada 0 0 2 2
Total de la Vigésima Octava Brigada 21 20 4 45

Comandantes del brigada: Human Rights Watch no pudo identificar información sobre los ex comandantes de la Vigésima Octava Brigada.
Batallón Rojas

El Coronel Óscar Orlando Gómez Cifuentes, comandante del Batallón Rojas en 2006 y 2007, está siendo juzgado en relación con falsos positivos. Un soldado que operaba una radio para el Batallón Rojas ha declarado con respecto a por lo menos 10 falsos positivos que fueron presuntamente ordenados y/u organizados por Gómez Cifuentes en 2006 y 2007, a veces con la colaboración de paramilitares. Por ejemplo, el soldado declaró que un día de diciembre de 2006, escuchó que su teniente y Gómez Cifuentes hablaban por radio satelital acerca de que un cabo estaba llevando dos “regalos” en un camión, y que Gómez Cifuentes ordenó al teniente que los informara como muertos en combate. Aproximadamente una hora después, los dos hombres, que no estaban armados, fueron ejecutados por soldados, quienes les pusieron armas y los informaron como muertos en combate [146] .
Octava Brigada

La Octava Brigada, que estaba adscrita a la Tercera División en el momento en que se produjeron la mayoría de las presuntas ejecuciones, tiene jurisdicción en zonas de Quindío, Risaralda, Caldas y Valle del Cauca [147] . La Unidad de Derechos Humanos investiga actualmente 56 ejecuciones extrajudiciales presuntamente cometidas entre 2003 y 2008 por varias de sus unidades tácticas.

Presuntas ejecuciones extrajudiciales atribuidas a la Octava Brigada que son investigadas por la Unidad de Derechos Humanos

Unidad ‘03 ‘04 ‘05 ‘06 ‘07 ‘08 Total
BCG N.º 57 0 0 0 0 2 8 10
Batallón Ayacucho 1 0 1 3 2 3 10
Batallón Cisneros 0 0 0 0 7 0 7
Una combinación de unidades de la Octava Brigada y otras brigadas (contabilizadas sólo una vez) 0 0 0 0 4 0 4
Otras unidades tácticas/unidades tácticas no identificadas de la Octava Brigada 0 3 2 6 6 8 25
Total de la Octava Brigada 1 3 3 9 21 19 56

Comandantes de la brigada: General Jairo Herazo Marzola (al menos parte de 2006 y 2007); General Emiro José Barrios (al menos parte de 2007, 2008 y 2009).

BCG N.º 57

La Unidad de Derechos Humanos investiga actualmente 10 ejecuciones extrajudiciales presuntamente cometidas por el BCG N.º 57 en 2007 y 2008. El Teniente Coronel (r) González del Río estuvo al mando del BCG N.º 57 en 2006 y 2007 [148] . Indicó a la Fiscalía que, cuando estuvo al mando de la unidad, sus soldados persuadían a delincuentes comunes para que se trasladaran a sitios remotos, ofreciéndoles participar en hechos ilícitos, como extorsión [149] . Los soldados esperaban a las víctimas en el lugar y les disparaban al llegar, para luego informar que se trataba de muertes en combate [150] .

El BCG N.º 57 continuó cometiendo falsos positivos en 2008, luego de que González del Río se fuera de la unidad para quedar al mando del Gaula Antioquia. Por ejemplo, un teniente, un cabo y tres soldados fueron condenados en un caso de febrero de 2008, en el cual un reclutador engañó a tres hombres de una ciudad próxima a Manizales, supuestamente con un falso ofrecimiento de participar en un robo. Mientras los hombres, que no estaban armados, se dirigían a Manizales en un automóvil, fueron interceptados por soldados, que ejecutaron a dos de ellos y los informaron como muertos en combate. El tercer hombre logró escapar [151] . (Ver información relativa a la autorización, emitida por comandantes de la brigada y el batallón, para que se efectuara un pago a un supuesto informante en el caso, en la sección “Autorización de pagos y premios”).

Una de las víctimas resultó ser el primo de un soldado que había estado en el BCG N.º 57 desde 2004, pero que no participó en la operación. Tras el homicidio de su primo, el soldado dijo a la Fiscalía que la mayoría de las muertes en combate informadas por el batallón eran ilegales. Contó que, por lo general, la unidad utilizaba a un reclutador, y que después de matar a los “reclutados” a “mansalva”, los soldados colocaban armas en las manos de las víctimas y las gatillaban para aparentar que se había producido un combate. Según señaló el soldado, el problema de los falsos positivos en la unidad comenzó con la llegada de González del Río como comandante. Dijo que González del Río preguntaba a las tropas si preferían pasar tiempo en las montañas o “relajados en la casa”, presuntamente refiriéndose a los días de vacaciones que se otorgaban como recompensa por muertes en combate [152] .
Novena Brigada

La Novena Brigada, adscrita a la Quinta División, opera en el departamento de Huila [153] . La Unidad de Derechos Humanos investiga actualmente 119 ejecuciones extrajudiciales presuntamente cometidas entre 2004 y 2008 por varias unidades bajo el mando de la Novena Brigada.

Presuntas ejecuciones extrajudiciales atribuidas a la Novena Brigada que son investigadas por la Unidad de Derechos Humanos

Unidad ‘04 ‘05 ‘06 ‘07 ‘08 Total
Batallón Pigoanza 0 4 11 17 13 45
Batallón Magdalena 0 3 7 19 18 47
Otras unidades tácticas/unidades tácticas no identificadas en la Novena Brigada 5 0 3 5 14 27
Total de la Novena Brigada 5 7 21 41 45 119

Comandantes del brigada: General Jaime Alfonso Lasprilla Villamizar (al menos del 10 de julio de 2006 al 23 de julio de 2007; 48 presuntas ejecuciones); General William Fernando Pérez Laiseca (al menos parte de 2007).
Batallón Pigoanza

La Unidad de Derechos Humanos investiga en la actualidad 45 ejecuciones ilegales presuntamente cometidas por el Batallón Pigonaza entre 2005 y 2008. Entre ellas se incluye la ejecución, el 15 de diciembre de 2006, de Otoniel Oviedo en Gigante, Huila, en relación con la cual la Fiscalía ha ordenado la captura de un teniente y cuatro soldados [154] . Los soldados habían informado que Oviedo era un miembro de las FARC muerto en combate; sin embargo, la investigación del fiscal determinó que la víctima era en realidad un campesino y líder comunitario [155] .
Batallón Magdalena

La Unidad de Derechos Humanos investiga en la actualidad 47 ejecuciones ilegales presuntamente cometidas por el Batallón Magdalena entre 2005 y 2008. Esto incluye la ejecución de Albeiro Hernández Cerón en Isnos, Huila, el 15 de agosto de 2007. Otro hombre fue engañado y detenido junto con Hernández en el mismo incidente, pero logró sobrevivir[156]. El hombre contó que a él y a Hernández les habían ofrecido un trabajo temporal en una finca, pero que cuando estaban siendo llevados al lugar, los soldados detuvieron el automóvil y los ataron. Tras recibir un disparo en la clavícula, echó a correr y pudo escapar. Dijo que también recibió disparos en los testículos mientras huía[157].
Décima Brigada

La Décima Brigada, adscrita a la Primera División, tiene jurisdicción en los departamentos de Cesar y Guajira[158] . Fiscales de la Unidad de Derechos Humanos investigan en la actualidad 146 ejecuciones extrajudiciales presuntamente cometidas por soldados de la brigada entre el momento en que esta se creó, en agosto de 2004, y 2008 [159] . Se cree que al menos ocho unidades tácticas serían responsables, incluidos el Batallón Popa y el Batallón Juan José Rondón, que también operaban antes de la creación de la brigada.

Presuntas ejecuciones extrajudiciales atribuidas a la Décima Brigada que son investigadas por la Unidad de Derechos Humanos

Bridgada n/a n/a n/a 100 100 100 100 100 100
Unidad ‘02 ‘03 1/04 -13/8/04 14/8/04-31/12/04 ‘05 ‘06 ‘07 ‘08 Total
Batallón Popa 27 20 5 6 15 11 16 7 107
Batallón Juan José Rondón 0 7 9 5 5 25 8 1 60
Una combinación de unidades tácticas de la Décima Brigada 0 0 0 0 2 5 3 0 10
Otras unidades tácticas/unidades tácticas no identificadas de la Décima Brigada 4 0 2 1 0 22 10 0 39
Una combinación de unidades tácticas de la Décima Brigada y otras brigadas (contabilizadas una única vez aquí) 0 0 0 0 0 4 0 0 4
Total Décima Brigada[160]
n/a n/a n/a 12 22 67 37 8 146

Comandantes de la brigada: General Hernán Giraldo Restrepo (al menos parte de 2004 y 2005); General (r) Fabricio Cabrera Ortiz (al menos parte de 2006).
Batallón Popa

La Unidad de Derechos Humanos investiga en la actualidad 107 ejecuciones extrajudiciales presuntamente cometidas por el Batallón Popa entre 2002 y 2008, incluidos 55 casos desde la creación de la Décima Brigada en agosto de 2004. Por ejemplo, soldados del Batallón Popa mataron a Frank Enrique Martínez y a Claudino Manuel Olmedo Arlante el 14 de mayo de 2005 en el municipio de La Paz, departamento Cesar, e informaron que se trataba de miembros de las FARC muertos en combate. Martínez, un joven de 17 años con discapacidad mental, había desaparecido varios días antes [161] . Según la Fiscalía, ambas víctimas vivían en la ciudad de Valledupar, no pertenecían a las FARC y no murieron en situación de combate [162] . Un tribunal administrativo dispuso que el Batallón Popa debía ofrecer disculpas públicamente por la muerte de Martínez; sin embargo, según se informa, su madre se rehusó a aceptar las disculpas y dijo al respecto: “Nada me va a devolver a mi muchacho” [163] .
Brigada Móvil N.º 15

La Brigada Móvil N.º 15 operó en el departamento de Norte de Santander dentro de la Segunda División entre 2006 y principios de 2009, cuando fue cerrada tras el escándalo de los falsos positivos de Soacha. La Unidad de Derechos Humanos investiga en la actualidad 38 ejecuciones extrajudiciales presuntamente cometidas entre 2006 y 2008 por varias de las unidades de la brigada.

Presuntas ejecuciones extrajudiciales atribuidas a la Brigada Móvil N.º 15 que son investigadas por la Unidad de Derechos Humanos

Unidad ‘06 ‘07 ‘08 Total
BCG N.º 98 0 8 5 13
BCG N.º 96 1 6 0 7
BCG N.º 95 5 6 0 11
Una combinación de unidades de la Brigada Móvil N.º 15 0 3 0 3
Unidades no identificadas/otras unidades de la Brigada Móvil N.º 15 0 0 4 4
Total de la Brigada Móvil N.º 15 6 23 9 38

Comandante de la brigada: Coronel (r) Santiago Herrera Fajardo (al menos durante parte de 2006 y 2007).

La Brigada Móvil N.º 15 fue responsable de los falsos positivos de jóvenes y adolescentes que, con falsas ofertas de trabajo, fueron llevados engañados de sus casas en Soacha y luego ejecutados en Ocaña, Norte de Santander. Tras la repercusión mediática de estas muertes, el gobierno pasó a retiro al Coronel Rubén Darío Castro y al Coronel Santiago Herrera Fajardo, entonces comandante y ex comandante de la Brigada Móvil N.º 15, respectivamente, así como al Teniente Coronel Gabriel de Jesús Rincón Amado, jefe de operaciones de la brigada[164].

Herrera está siendo procesado—y Rincón Amado ya ha sido condenado—por el asesinato, en abril de 2007, de un conductor de mototaxi que fue ejecutado por soldados, los cuales informaron que se trataba de una muerte en combate. En la condena a Rincón Amado se cita el testimonio de un soldado y un paramilitar que acusan tanto a él como a Herrera de haber organizado los falsos positivos atribuidos a la brigada [165] .
Testimonios contra militares en posiciones superiores al nivel de brigada

Human Rights Watch examinó transcripciones o grabaciones de testimonios prestados a la Fiscalía, en los cuales se acusa de manera directa a varios militares que eran entonces comandantes de división, al entonces jefe del Comando Conjunto del Caribe, General (r) González Peña, y al entonces comandante del Ejército Nacional, el General (r) Mario Montoya, de haber tenido conocimiento de falsos positivos, o de haberlos planificado o intentado facilitar su comisión, mientras ocuparon estos cargos. Por ejemplo:

• González del Río indicó a la Fiscalía que, entre junio de 2006 y mediados de 2007, estuvo al mando del BCG N.º 57 y que reportaba directamente al General (r) Hernando Pérez Molina, entonces comandante de la Tercera División [166] . Indicó que recibía presiones constantes de Pérez Molina para que informara muertes en combate, y que este participaba en la planificación de operaciones en las cuales tropas del BCG N.º 57 engañaban a presuntos delincuentes comunes para que acudieran a sitios con falsos pretextos, y cuando llegaban allí los asesinaban. Se refirió a un caso de febrero de 2007, en el cual un supuesto extorsionista “mediante engaño” fue llevado a Romelia, Cauca, “con el objetivo de nosotros realizar la neutralización”. Dijo que sus tropas habían planeado matar al hombre desde un primer momento y que “a nivel de comandante de división… estaban enterados de que se realizaría esa baja porque ellos sabían que necesitaban ese resultado por la presión que ejercía en esa época Montoya, comandante del Ejército” [167] . El testimonio de González permitió a la Fiscalía iniciar una investigación preliminar contra Pérez Molina[168] . (La Unidad de Derechos Humanos investiga actualmente ejecuciones extrajudiciales presuntamente cometidas por más de una decena de unidades tácticas adscritas a distintas brigadas que operaban dentro de la Tercera División durante la época en que Pérez Molina estuvo al mando [169] ).
• Un alto oficial del Ejército que comandó tropas adscritas a la Décima Primera Brigada, bajo la Séptima División, indicó a la Fiscalía que el comandante de la división sabía que sus tropas y otras estaban cometiendo falsos positivos. Como indicio de que el comandante de la división estaba al tanto de lo que ocurría, dijo que en una ocasión, después de informar que sus tropas habían matado a dos delincuentes comunes, el comandante de la división le ordenó que modificara el informe para que dijera que las víctimas eran guerrilleros, a pesar de que le explicó al comandante que no se trataba de insurgentes [170] .
• El Comando Conjunto del Caribe comenzó a operar en 2005 y tenía jurisdicción en toda la costa norte de Colombia y en los departamentos de Antioquia y Chocó, incluso sobre la Segunda, Cuarta, Décima, Décima Primera y Décima Séptima Brigadas, así como elementos de la Fuerza Aérea y la Armada [171] . El General (r) González Peña estuvo al frente del Comando Conjunto del Caribe entre principios de 2006 y noviembre de 2008, cuando fue designado comandante del Ejército Nacional [172] . Tropas de brigadas bajo la jurisdicción del Comando Conjunto del Caribe están siendo investigadas por cientos de ejecuciones extrajudiciales en ese período. El Teniente Coronel (r) González del Río dio una declaración ante la Fiscalía que indica que cuando comandó el Gaula Antioquia (Cuarta Brigada), González Peña, entonces comandante del Comando Conjunto del Caribe, le habría sugerido que trabajara con organizaciones criminales para cometer falsos positivos [173] . (Para ampliar la información sobre González Peña, ver la sección “Cuarta Brigada” [174] ).
• Un oficial de alto rango en el Ejército que ha admitido responsabilidad por falsos positivos señaló a la Fiscalía que el General (r) Mario Montoya sabía de las ejecuciones mientras fue comandante del Ejército Nacional. (Montoya estuvo al mando del Ejército entre febrero de 2006 y noviembre de 2008). Dijo que las ejecuciones se debían a la “política” de Montoya de exigir muertes en combate en lugar de capturas [175] . En este mismo sentido, González del Río dijo a la Fiscalía que mientras fue comandante del Ejército Nacional, Montoya presionaba a comandantes subordinados para que elevaran el número de bajas y los castigaba si no lo hacían, y que era el principal “motivador” de los falsos positivos [176] .
No se trata de las primeras acusaciones de esta índole contra Montoya, quien está siendo investigado por la Fiscalía en relación con su posible responsabilidad por falsos positivos mientras fue comandante del Ejército Nacional[177]. En 2009, el inspector general del Ejército, que entonces estaba investigando casos de falsos positivos, informó a la Embajada de Estados Unidos en Bogotá que la presión constante ejercida por Montoya para que hubiera muertes en combate era uno de los factores principales detrás de las ejecuciones, según se indica en un cable de la embajada divulgado por Wikileaks. En el cable también se señalaba que, según el inspector general, Montoya había “iniciado la práctica” de los falsos positivos mientras comandó la Cuarta Brigada en 2002 y 2003, y era uno de los oficiales del Ejército que estuvo “involucrado” en casos de falsos positivos o que los “aprobó tácitamente”[178]. La Unidad de Derechos Humanos investiga actualmente 806, 1.161 y 559 presuntas ejecuciones extrajudiciales cometidas por agentes del Estado en 2006, 2007 y 2008, respectivamente, los tres años en que estuvo al mando de Ejército. Estos representan, por lejos, los tres totales anuales más elevados que haya habido en cualquier año desde 1985, el primer año sobre el cual hay datos disponibles[179]. (Se puede ampliar la información sobre Montoya en las secciones “Motivos comunes: Presiones para incrementar el número de bajas y premios” y “Ejecuciones habituales a lo largo de un período de siete años”)[180].

III. Obstáculos a la rendición de cuentas

Los fiscales que intervienen en casos de falsos positivos enfrentan graves obstáculos:
• Cuando los fiscales solicitan archivos a batallones y brigadas del Ejército, es común que el personal militar no los proporcione oportunamente.
• Los soldados que declaran contra sus superiores a menudo sufren represalias, como estigmatización por parte de altos mandos del Ejército, así como amenazas de muerte y agresiones.
• Los soldados que se abstienen de denunciar lo sucedido—si se considera como antecedente a la experiencia del Teniente Coronel (r) González del Río en los meses siguientes a su detención—tienen motivos para creer que podrían obtener privilegios y apoyo de oficiales del Ejército.
• Numerosos casos de falsos positivos todavía están en el ámbito de la Justicia Penal Militar, a pesar de que el derecho colombiano y el derecho internacional disponen que los casos de violaciones de derechos humanos deberían estar a cargo de autoridades de la justicia penal ordinaria.
• Con frecuencia, los abogados defensores recurren a tácticas dilatorias para extender los procedimientos en el tiempo.
• Asimismo, hay problemas dentro del ámbito de la Fiscalía, incluido un volumen de expedientes que algunos fiscales han calificado como abrumador, y la ausencia del tipo de investigaciones contextualizadas y sistemáticas que permitirían identificar a responsables de alto rango.

Estos obstáculos se analizan en secciones separadas más adelante.
Falta de cooperación de autoridades militares con las investigaciones

Los fiscales a cargo de casos de falsos positivos indican que, con frecuencia, miembros del Ejército interponen obstáculos al acceso a archivos que son cruciales para sus investigaciones, como “órdenes de operaciones” y documentos donde se autorizan pagos a informantes [181] . Afirman que cuando envían a investigadores a brigadas y batallones para obtener posibles evidencias, a veces les anuncian que el oficial a cargo de los archivos no se encuentra presente, a pesar de haber avisado con anticipación sobre la visita, u otras veces los militares presentes obligan a los investigadores a esperar horas antes de permitirles consultar la información. Algunos fiscales también señalan que, en ocasiones, las autoridades militares aseveran de manera irrazonable que la información es reservada, o demoran meses en responder a pedidos de información básicos. “Es una manera de entorpecer” las investigaciones, expresó un fiscal [182] .

En una comunicación oficial enviada en junio de 2014, un fiscal que estaba investigando falsos positivos planteó esta situación al titular de la Jefatura de Derechos Humanos del Ejército. En el reclamo se indica que “en general” los militares:
No permiten el acceso a la documentación requerida y el acceso a los archivos de inteligencia lo restringen, es decir, no se puede realizar la diligencia de inspección judicial, toda vez que aducen reserva de la información. En otros casos, no se encuentra la persona que presuntamente atenderá la diligencia…[o] [l]a información la suministran, pero el servidor de policía judicial debe suscribir un acta de compromiso sobre la Reserva de la Información… [183].
Represalias contra testigos clave

Los miembros del Ejército que declaran contra superiores con frecuencia sufren represalias, que incluyen desde agresiones y amenazas de muerte contra ellos y sus familiares, hasta hostigamiento y estigmatización por parte de altos oficiales del Ejército. Los abusos sirven de advertencia a otros posibles testigos, de que podrían ser castigados si deciden contar lo que saben.
Asesinato de Nixón de Jesús Cárcamo

El 27 de octubre de 2014, Nixón de Jesús Cárcamo fue hallado muerto en un centro de reclusión militar en la Décima Primera Brigada del Ejército en Montería, Córdoba, donde se encontraba detenido por su presunta responsabilidad en casos de falsos positivos. La autopsia determinó que su muerte había sido un “homicidio por asfixia” [184] . Cárcamo había declarado antes a la Fiscalía sobre el presunto rol de oficiales y soldados del Ejército en varios casos de falsos positivos en los cuales él había participado mientras formó parte de la Décima Primera Brigada [185] . Once días antes de su homicidio, advirtió a la Fiscalía que temía por su vida en los siguientes términos: “En el sitio de reclusión hay rumores que peligra mi vida porque estoy colaborando con la justicia… [Y]o siento mucho miedo. Dejo constancia que… el caso de sucederme algo declaro responsables a las personas que estoy señalando en estos casos…” [186] .

Según un fiscal, de los cuatro soldados que reconocieron su responsabilidad en la ejecución de un falso positivo en 2007, Cárcamo era “quien siempre manifestó mayores detalles en cuanto a la conducta de tenientes, capitanes, y comandantes” del batallón [187] .

Varios fiscales se mostraron profundamente consternados por el efecto amedrentador que el asesinato de Cárcamo podría tener para otros soldados que consideraran la posibilidad de declarar contra sus superiores[188] . Algunos miembros del Ejército que cooperan con investigaciones contra altos mandos militares de otras regiones dijeron a Human Rights Watch que la noticia del homicidio los atemorizaba [189] .
Amenazas y hostigamiento a Carlos Eduardo Mora

Mientras estuvo asignado a la Brigada Móvil N.º 15 en 2007, el Sargento Carlos Eduardo Mora presenció la estrecha colaboración entre miembros del Ejército y paramilitares para cometer falsos positivos. Mora se negó a participar en los crímenes e intentó denunciarlos, pero sus superiores lo amenazaron para que guardara silencio. En 2008, Mora comenzó a prestar su testimonio a la Fiscalía en relación con casos de falsos positivos. Las evidencias que aportó ya han permitido a la Fiscalía conseguir que se condenara a un teniente coronel y a varios oficiales y soldados, y es además testigo en otras causas en curso, incluida una contra un ex comandante de la Brigada Móvil N.º 15 [190] .

Mora indica que el 30 de agosto de 2013, presuntamente con la intención de desacreditarlo, funcionarios del Ejército intentaron ingresarlo en una clínica psiquiátrica contra su voluntad. En octubre de 2013, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos otorgó medidas cautelares a favor de Mora y su familia, y señaló que estaban en peligro y que las amenazas e intimidaciones que había denunciado parecían ser “una retaliación” debido a su rol como testigo [191] .

Tras las medidas cautelares, las autoridades colombianas le asignaron escoltas. No obstante, Mora afirma que fue ulteriormente objeto de hostigamiento e intimidación por parte de generales del Ejército. Asevera que el 14 de marzo de 2014, cuatro días después de que la justicia condenara a un teniente coronel contra quien había prestado su testimonio, un general del Ejército realizó declaraciones frente a él y a un grupo numeroso de soldados, insinuando claramente que Mora era un “traidor” [192] . Según Mora, durante el encuentro semanal en la oficina de contrainteligencia donde trabajaba, el general dijo que “el ejército viene siendo blanco de una campaña de desprestigio mediático” y que las “personas que hablen mal de la institución son unos traidores son unos traidores (sic) son judas y me imagino que nadie quiere ser un judas”. Luego caminó hasta donde estaba Mora, le puso su mano en el hombro, y le dijo “¿No es así mi Cabo Mora?” [193] .

El 19 de marzo de 2014, Human Rights Watch envió una carta al Presidente Santos, en la cual solicitó que el Ejército transfiriera a Mora y a su familia a un sitio fuera de Colombia para garantizar su seguridad [194] . Mora señaló que la comunicación se remitió al comando del Ejército y que, poco después, un general que está al frente de la Jefatura de Derechos Humanos del Ejército lo convocó a una reunión y le dijo que había perdido su “espíritu de soldado” y que debería pensar en los soldados que están detenidos por falsos positivos y en sus familias. Según contó Mora, el general agregó que el Ejército no iba a reconocer los falsos positivos y que tendría que encontrar la forma de “defenderse” de sus declaraciones [195] .

La presión ejercida sobre Mora está teniendo efecto [196] . Afirma que cuando otros militares le confiesan que también tienen información sobre delitos en los cuales han estado implicados miembros del Ejército, él les advierte sobre el altísimo costo que ha tenido para él denunciar lo sucedido. [197]

Violación sexual de la esposa de un testigo clave

Existen evidencias serias de que, en 2013, hombres no identificados violaron sexualmente a Julia (seudónimo), la esposa de un soldado, como represalia debido a que el soldado había declarado contra un coronel del Ejército[198] . El soldado, que también ha recibido amenazas de muerte, es un testigo clave en procesos sobre falsos positivos contra el coronel en cuestión y otros oficiales y soldados [199] . Julia contó que, aproximadamente una semana antes de la violación, se había reunido con el coronel en el centro de reclusión militar donde este se encontraba detenido y se negó a aceptar un ofrecimiento de soborno para que su esposo se retractara de su declaración. Al concluir el encuentro, le dijo “dígale a su marido saludos y que gracias por sapo desleal”. Julia señaló que durante la violación sexual, los agresores se referían a ella como la esposa del “sapo” [200] .
Otras agresiones contra testigos

El 12 de agosto de 2012, en Soacha, al menos un hombre armado no identificado disparó y mató al testigo Jhon Fredy Garces, quien había dado su testimonio a la Fiscalía con respecto al caso de un falso positivo por el cual sería responsable una unidad militar donde se había desempeñado como guía civil [201] . El proceso estaba a punto de ir a juicio, y dos semanas antes del asesinato, Garces había llamado a un fiscal para informarle que algunos militares lo habían visitado [202] . Sobre la base de las evidencias disponibles, Human Rights Watch no pudo determinar el móvil del asesinato, pero debido a las circunstancias del caso es importante que se investigue si la muerte de Garces estuvo vinculada a su rol como testigo [203] .
Apoyo al Teniente Coronel González del Río

Los abusos padecidos por los testigos que se describieron precedentemente contrastan radicalmente con el trato impartido por oficiales del Ejército al Teniente Coronel (r) González del Río en los meses inmediatamente posteriores a su detención en relación con falsos positivos, durante los cuales se abstuvo de declarar sobre la presunta participación de superiores.

En febrero de 2014, la revista Semana publicó decenas de grabaciones ordenadas judicialmente y efectuadas por la Fiscalía, correspondientes a conversaciones mantenidas por González del Río a través de su teléfono celular entre octubre de 2012 (poco después de su detención) y abril de 2013 [204] . Según se informó en Semana, las decenas de grabaciones—al igual que otras a las cuales la revista tuvo acceso pero no publicó— indican que González del Río pasó gran parte del tiempo fuera del centro de reclusión militar, haciendo recados y ocupándose de otros asuntos personales; contó con soldados activos a disposición suya y de su familia a tiempo completo; y hablaba habitualmente con coroneles y generales del Ejército, que parecen haberle dado obsequios y fondos oficiales del Ejército, y haberle permitido el uso de alojamiento y vehículos militares, entre otros favores. Asimismo, en conversaciones con un presunto socio comercial, González del Río también aseveró que estaba recibiendo ayuda de altos oficiales del Ejército para conseguir la adjudicación de lucrativos contratos militares[205] . (González del Río negó inmediatamente numerosos aspectos del informe de Semana, y aseveró que nunca había hablado con los generales que nombraba el informe y que ninguno de los contratos mencionados en las grabaciones de audio se había concretado finalmente [206] ).

Dos días después del informe de Semana, el Ministerio de Defensa anunció que cinco generales saldrían del servicio activo, entre ellos el entonces comandante general de las Fuerzas Militares, el General Leonardo Barrero, quien confirmó la autenticidad de una grabación de una llamada telefónica, en la cual le decía a González del Río que “hagan una mafia” para denunciar a fiscales [207] .

Human Rights Watch ha analizado las grabaciones publicadas por Semana y también ha obtenido y examinado copias de miles de otras grabaciones ordenadas judicialmente, correspondientes a conversaciones mantenidas por González del Río a través de su teléfono celular, las cuales fueron registradas por la Fiscalía entre octubre de 2012 y abril de 2013, y que todavía no se han difundido al público. Las conversaciones contienen otros numerosos ejemplos de apoyo aparentemente prestado a González del Río por coroneles y generales, algunos de los cuales no fueron nombrados en el informe de Semana.

Aunque hubiera explicaciones inocentes con respecto al trato privilegiado recibido por González del Río, sería esperable que los soldados lo interpreten como un mensaje de que quienes guarden silencio serán recompensados.

A continuación se exponen algunos ejemplos de los privilegios y el apoyo que aparentemente recibió González del Río antes de que se difundieran las grabaciones, y él empezara a denunciar el presunto rol que habrían tenido superiores suyos en relación con falsos positivos.
Contratos militares y otros fondos del Ejército

Semana publicó una conversación telefónica en la cual González del Río y un presunto socio comercial llamado “Eduardo” discuten sobre el supuesto apoyo que el General Fabricio Cabrera Ortiz [208] habría ofrecido para conseguir la adjudicación de contratos de la División de Aviación de Asalto Aéreo del Ejército. La grabación indica que esperaban recibir por lo menos una parte de un contrato por valor de 3.000 millones de pesos (USD 1,2 millones), pero que otro general, al cual se refieren como el “General Mejía”, dispuso que el contrato fuera asignado a otro oficial del Ejército, que también estaba detenido en un centro de reclusión militar [209] .

En una grabación del 8 de enero de 2013, González del Río indicó a otro presunto socio comercial que, durante las dos semanas que estuvo fuera del centro de reclusión durante las vacaciones, se había reunido con Cabrera Ortiz para conversar sobre la posibilidad de proveer equipos a la División de Aviación de Asalto Aéreo del Ejército: “Le hablé de algunos materiales que vamos a traer para Asalto Aéreo… le hablé del equipo de nosotros, que ese equipo… da más flotabilidad, más liviano… entonces él me dice que, pues, que lo mostremos en equipo, para él poderlo dar entrada por División de Asalto Aéreo… Me dijo, ‘Güevón, lo que usted necesite, yo le colaboro aquí’” [210] .

El 14 de noviembre de 2012, González del Río recibió una llamada de un hombre que sería un oficial en una escuela de entrenamiento del Ejército en la base Tolemaida. González del Río indicó al hombre que debería haber recibido 2 millones de pesos (USD 1.000) en viáticos, ante lo cual el hombre respondió que le enviaría inmediatamente los fondos [211] .
Automóviles y alojamiento para la defensa de González del Río, y otros obsequios

Según surge de las conversaciones, cuando González del Río, sus abogados e investigadores privados se trasladaron a Manizales para asistir a audiencias judiciales y participar de otras actividades relacionadas con su defensa, el comandante del batallón local del Ejército (con la aparente autorización de su comandante de brigada), aceptó poner a su disposición alojamiento, un vehículo militar y conductores.

Por ejemplo, durante una llamada telefónica mantenida el 15 de enero de 2013 con el Coronel Juan Carlos Galán Galán, entonces comandante del Batallón Ayacucho, González del Río le comentó que dos de sus investigadores pasarían una semana en la zona y le preguntó si podían quedarse en el club de suboficiales del batallón y utilizar un vehículo de la unidad [212] . Galán aceptó y dijo “a la orden por acá”. Una semana más tarde, González del Río se comunicó por teléfono con el coronel Marcos Evangelista Pinto, entonces comandante de la Octava Brigada, a la cual está adscrito el Batallón Ayacucho. González del Río le manifestó al comandante de brigada que tenía una audiencia judicial programada en Manizales y que en ella solicitaría que su caso fuera remitido a la Justicia Penal Militar. Pinto dijo a González del Río que indicaría a Galán que le prestara un automóvil y lo escoltara [213] .

El 19 de noviembre de 2012, González del Río dijo a un hombre a quien se dirigía como “general” que estaba “agradecido mi general por el detalle que llegó a la casa el día de hoy”. El general respondió: “No hermano, le pido excusas. Demorado pero es en nombre de todos los directores que se unieron para tener un detalle chiquitico, hermano”. Luego le dijo a González del Río: “lo más importante es que salga de allá, hermano”, aparentemente en referencia a su detención. Semana identificó al interlocutor como el General Fernando Pineda[214] .

La Justicia Penal Militar

De acuerdo con fiscales que investigan falsos positivos en distintas regiones, muchos de estos casos—si no cientos—continúan en la Justicia Penal Militar, a pesar de los reiterados pronunciamientos de la Corte Constitucional de Colombia y la Corte Interamericana de Derechos Humanos que indican que todas las presuntas violaciones de derechos humanos deberían investigarse y ser impulsadas por las autoridades de la justicia penal ordinaria [215] .

Por ejemplo, un fiscal comentó que se está preparando para solicitar la competencia sobre más de 30 casos que considera que se trata de falsos positivos y que han estado archivados en la Justicia Penal Militar desde 2004. Otra fiscal manifestó que los soldados que han aceptado responsabilidad por falsos positivos le habían informado sobre, por lo menos, otros 15 casos en los cuales habían participado y que se encuentran actualmente en el ámbito de la Justicia Penal Militar. Esta misma fiscal estima que, en general, la mayoría de los casos de falsos positivos están archivados en la Justicia Penal Militar. Un funcionario judicial con amplia experiencia en la investigación de falsos positivos en toda Colombia también cree que pueden ser miles los casos que están en dicho sistema [216] .

Son varios los motivos por los cuales la jurisdicción militar en esos casos representa un obstáculo sustancial para la posibilidad de justicia. Entre ellos se incluyen los antecedentes de impunidad de casos de derechos humanos en la Justicia Penal Militar, que esta no adoptó medidas básicas para investigar falsos positivos cuando la mayoría de los casos se encontraban bajo su jurisdicción, y las grabaciones de conversaciones telefónicas mantenidas por González del Río con un juez militar y un hombre que parece ser un coronel vinculado con una oficina de alto nivel dentro de la Justicia Penal Militar, quienes en ambos casos ofrecen a González del Río su ayuda, lo cual aporta mayores evidencias sobre la falta de independencia y de credibilidad del sistema.

Debido a estos problemas, que se analizan en los apartados a continuación, resultó particularmente alarmante que entre 2011 y 2015 el gobierno colombiano procurara aprobar una serie de leyes para ampliar la jurisdicción de la Justicia Penal Militar, lo cual habría causado que los casos de falsos positivos se transfieran de los fiscales de la justicia ordinaria a los tribunales militares [217] . Cabe reconocer que, en abril de 2015, el gobierno eliminó las disposiciones más problemáticas de su proyecto de reforma constitucional más reciente, las cuales hubieran ampliado la jurisdicción militar y provocado tal remisión de casos [218] .
Ausencia de investigación de falsos positivos

Informados como bajas de combate, en general los casos de falsos positivos fueron investigados en un primer momento por jueces militares. Recién alrededor de 2008, la Justicia Penal Militar comenzó a transferir masivamente los casos a los fiscales de la justicia ordinaria. La actuación que tuvo la Justicia Penal Militar en esos primeros años otorga un importante motivo para asegurarse de que todos los casos sean transferidos a la justicia ordinaria.

Los fiscales que actualmente se ocupan de investigaciones de falsos positivos de distintas regiones manifestaron que, según surge de los expedientes que ahora están a su cargo, hubo jueces militares que omitieron pasos básicos en la investigación de los delitos mientras las causas estuvieron bajo su jurisdicción[219] . Según expresaron, el patrón general es que los jueces militares entrevistaban a soldados que participaron en combates simulados y luego cerraban el caso, a menudo aunque existieran claras irregularidades en las ejecuciones. Entre esas irregularidades puede mencionarse que las armas que supuestamente empuñaban las víctimas no funcionaban, las evidencias forenses que mostraban que las víctimas habían recibido disparos a quemarropa y contradicciones en los testimonios de los soldados. Además, cuando los jueces militares sí tomaban declaración a familiares de las víctimas, en general las desestimaban alegando que no eran creíbles[220] .

Un fiscal a cargo de más de 50 falsos positivos expresó que “a pesar de la prueba técnica de disparo a corta distancia, o que el arma no funciona, [los jueces militares] proceden a archivar [el caso]… Fue sistemático que cerraban casos sin investigar nada” [221] .

Los fiscales han destacado una grave falla en la investigación: que los jueces militares no adoptaban medidas para verificar la identidad de las víctimas, a quienes los soldados a menudo quitaban sus documentos de identidad, para conseguir que sus delitos quedaran impunes. (Resultaba más sencillo hacer pasar por guerrilleros a víctimas que no tenían identificación). Un fiscal señaló que, si bien los jueces militares no identificaron a víctimas durante los varios años en que los casos estuvieron a su cargo (a veces, hasta siete años), la Fiscalía pudo determinar sus identidades al cabo de algunas semanas. En un caso de falsos positivos en el cual soldados ejecutaron a dos hombres en 2004, la Fiscalía observó que el juez militar archivó la investigación en menos de cinco meses, “sin hacerse el más mínimo esfuerzo en averiguar por la identidad de los occisos” [222] .

En algunos casos, la Fiscalía incluso ha solicitado que se inicien investigaciones contra jueces militares por actuación negligente en relación con falsos positivos [223] .

Presunto rol de jueces militares en el encubrimiento de falsos positivos

Existen además evidencias de que algunos jueces militares ayudaron activamente a las tropas a encubrir falsos positivos.

Una fiscal manifestó que tenía conocimiento de dos jueces militares que habrían dado instrucciones a soldados sobre cómo manipular las escenas del crimen en casos de falsos positivos, para que parecieran muertes en combate [224] .

Un suboficial retirado contó a la Fiscalía que cuando su unidad en Antioquia ejecutaba falsos positivos, una jueza militar acudía a la escena del supuesto combate y asesoraba a los soldados sobre qué debían decir a los investigadores de la Fiscalía[225]. También dijo que siempre que debía declarar en la Justicia Penal Militar, la jueza lo orientaba acerca de qué tenía que decir para encubrir los delitos.

Un sargento del Ejército perteneciente al Batallón Pedro Nel Ospina contó a la Fiscalía un incidente de falsos positivos que había presenciado, en el cual una jueza militar se apersonó en la escena del crimen inmediatamente después de que las tropas informaran a su comandante cuatro bajas en combate simuladas. Luego de que llegara la jueza, una de las víctimas heridas, a quien se había dado por muerta, recobró el conocimiento y comenzó a gritar. Según el testigo, los soldados lo ejecutaron y la jueza dijo “Yo no he visto ni he escuchado nada”[226].
Expectativas de impunidad

En octubre de 2013, la prensa colombiana divulgó transcripciones de las conversaciones mantenidas por González del Río a través de un teléfono celular, las cuales demostraban que, después de haber sido detenido en relación con falsos positivos, mantuvo comunicación en forma reiterada con Henry Villarraga, entonces magistrado del Consejo Superior de la Judicatura, que interviene en conflictos de competencia entre la Justicia Penal Militar y la justicia ordinaria [227] . Según surge de las grabaciones, mientras González del Río estuvo detenido, los dos se encontraban personalmente y hablaban por teléfono sobre la posibilidad de remitir el caso a la justicia militar, donde, como se señaló en un informe del Departamento de Estado de 2014, González del Río “consideraba que podía recibir un trato más favorable” [228] .

Nuestra revisión de miles de otras grabaciones de González del Río, que fueron ordenadas judicialmente y que no fueron publicadas, también demuestra que realizó esfuerzos sustanciales para que su caso y el de otros subordinados por falsos positivos se remitieran a tribunales militares, donde creía que su impunidad estaría garantizada [229] .

Una llamada de abril de 2013 con el General Jorge Enrique Navarrete indica que el general también era de la opinión que remitir el caso a la Justicia Penal Militar garantizaría un trato más favorable. Creyendo, aparentemente, que la decisión inminente del Consejo Superior de la Judicatura sobre el conflicto de competencia se resolvería de manera favorable, González del Río llamó a Navarrete y le dijo: “Logramos plantear la colisión de competencias y resolver a favor y devolvieron los procesos a la Justicia Penal Militar”. Navarrete respondió complacido: “¡Qué verraquera hombre! Me alegra hombre… me alegra, hermano, que haya solucionado su problema”. González del Río dijo al General Navarrete que sería puesto en libertad en una semana [230] . (Consultar más información relativa al General Navarrete en la sección “Autorización de pagos y premios”).
Falta de credibilidad e independencia

Las grabaciones de audio de conversaciones de González del Río indican que, luego de su detención, se comunicó con un alto funcionario de la Justicia Penal Militar y con jueces militares, quienes se ofrecieron a ayudarlo en varias procesos en su contra.

Una de las grabaciones sugiere de manera persuasiva que un coronel presuntamente vinculado con la oficina del “Coordinador del Ejército” de la Justicia Penal Militar, que asesora de manera directa al director ejecutivo de este fuero, llamó a González del Río y habló con él sobre esfuerzos conjuntos para que su causa fuera remitida de la justicia ordinaria a la justicia militar [231] . González del Río recibió la llamada el 26 de diciembre de 2012, desde el número (1) 283-2861, según el registro oficial de llamadas correspondiente a las grabaciones. En documentos del Ejército, este número aparece como perteneciente a la línea de la oficina del “coordinador” de la Justicia Penal Militar [232] . Human Rights Watch llamó al número y confirmó que se trata de la línea de la oficina de “Coordinación del Ejército” de la Justicia Penal Militar. (El Coronel (r) Edgar Emilio Ávila Doria, cuya detención se ordenó en 2015 en relación con falsos positivos, se desempeñó como “Coordinador del Ejército” de la Justicia Penal Militar entre 2008 y 2010 [233] . Se puede ampliar la información sobre él en el apartado “Batallón Pedro Nel Ospina”).

En la llamada del 26 de diciembre de 2012, el coronel expresó que tenía la esperanza de que González del Río fuera liberado próximamente y recomendó que se contactara con el magistrado auxiliar de Henry Villarraga, un magistrado del Consejo Superior de la Judicatura, que resuelve conflictos de competencia. A continuación, se presentan algunos extractos de la conversación:

González del Río: ¿A mi Coronel, cómo ha estado?

Coronel: Cómo le ha ido hermano feliz navidad, hermano…

González del Río: …Oiga mi Coronel, pero muy agradecido por su apoyo.

Coronel: No, no marica, no es nada güevón… Esto no es nada comparado con lo que ustedes necesitan…

González del Río: …Necesito hablar con usted personalmente… Esta semana busco o mi Coronel me dirá cuándo para poder hablar personalmente para poderle decir a los jueces [militares] que me planteen la colisión de competencias…

Coronel: Sí.

González del Río: Listo mi coronel, yo estoy muy agradecido con usted, de verdad…

Coronel: Ojala hijueputa salga rápido usted de ahí marica…

González del Río: No, tengo mucha fe mi coronel con esa colisión de competencias… si la planteamos como es, ya los magistrados me dijeron listo…

Coronel: …Esto de [el magistrado del Consejo Superior de la Judicatura] Villarraga… ¿usted ya tomó contacto con el magistrado auxiliar?

González del Río: No.

Coronel: Que es el que le hace todo el trabajo de él que es un teniente de nosotros…. Mejor dicho cuando hablemos personalmente le cuento todo. Y yo le timbro al teniente y le comunico todo, marica… [234] .

Posteriormente, González del Río mantuvo una serie de llamadas con un único número de celular, en las cuales el interlocutor parece ser el mismo coronel vinculado con la oficina del Coordinador del Ejército. Al igual que en la primera comunicación, González del Río llamaba a este hombre “coronel”, tenía una voz muy parecida y ofreció asesoramiento y ayuda en temas relativos a la Justicia Penal Militar [235] .

González del Río también mantuvo varias conversaciones telefónicas con un juez militar del Juzgado 52 de Instrucción Penal Militar en Palmira, Valle del Cauca. Según el testimonio que González del Río prestó a la Fiscalía, ese tribunal militar está a cargo de varias investigaciones archivadas sobre casos de supuestas bajas en combate del BCG N.º 57, ocurridas en la época en que este era comandado por González del Río[236]. El juez mantuvo un trato informal y cordial con González del Río, y se ofreció a ayudarlo. El 2 de noviembre de 2012, por ejemplo, llamó a González del Río, se identificó como el juez del Juzgado 52, habló sobre un fax que le había enviado a un coronel (aparentemente para ayudar a que concedieran a González del Río un permiso temporal para salir del centro de reclusión) y concluyó la conversación con las siguientes palabras: “Registre mi número… por si alguna vaina, hermano, me timbra. Usted sabe que yo estoy QAP las 24 [horas del día], güevón …Un abrazo, mi hermano. Cuídate”[237].
Tácticas dilatorias de abogados defensores

Casi todos los fiscales a cargo de casos de falsos positivos con quienes hablamos dijeron que las tácticas dilatorias empleadas por abogados defensores representan un gran obstáculo para que haya avances en sus casos. Según señalaron, los abogados defensores cancelan habitualmente audiencias invocando excusas aparentemente falsas (como que su vuelo no llegó a tiempo, que tienen una cita médica o que se enfermaron a último momento) o presentan, a los efectos de demorar los procedimientos, recursos manifiestamente infundados. Un fiscal contó que, en un caso, durante más de un año no pudo celebrar una audiencia preliminar debido a ese tipo de tácticas empleadas por abogados defensores [238] .

En mayo de 2011, la ex Fiscal General Viviane Morales envió una carta al presidente del Consejo Superior de la Judicatura, en la cual solicitaba a ese organismo que adoptara medidas para poner freno al uso de tácticas dilatorias en casos de falsos positivos. La entonces Fiscal General Morales escribió que era “costumbre” que los acusados en casos de falsos positivos “acud[ieran] al cambio reiterado y sistemático de defensores para dilatar el procedimiento” [239] .

Son varias las formas en que las tácticas dilatorias podrían beneficiar a los acusados y frustrar su procesamiento. Cuando las causas se prolongan innecesariamente—y cuando los fiscales se trasladan para asistir a audiencias que se cancelan a último momento—, se desperdicia tiempo que podrían destinar a los muchos otros casos de falsos positivos que tienen a su cargo. Según los fiscales, los abogados defensores también han empleado tácticas dilatorias para contribuir a que los acusados sean puestos en libertad debido al vencimiento de términos de la detención preventiva y con la esperanza de demorar la resolución de los casos en la justicia penal ordinaria, a fin de beneficiarse con la eventual aprobación de proyectos legislativos de ampliación de la jurisdicción de la Justicia Penal Militar.
Deficiencias en el ámbito de la Fiscalía General de la Nación

En 2012, la Fiscalía redujo la cantidad de fiscales de la Unidad de Derechos Humanos asignados a casos de falsos positivos. Los fiscales de esa unidad aseveran que, en la actualidad, la cantidad de expedientes a su cargo es abrumadora. La situación se ve agravada debido a que la unidad en general no ha distribuido los casos entre los fiscales en función de la unidad militar responsable, lo cual impide que los fiscales puedan llevar adelante el tipo de investigaciones sistemáticas y contextualizadas que resultan necesarias para identificar y procesar a responsables en grados más altos de la jerarquía militar.

Otro aspecto preocupante es que la Unidad de Derechos Humanos y el grupo de fiscales que investigan a generales en relación con falsos positivos no parecen haber compartido información y coordinado sus investigaciones de manera efectiva. (Los generales acusados de delitos solamente pueden ser juzgados en la Corte Suprema; en estos casos, intervienen fiscales a quienes el Fiscal General delega el ejercicio de la acción penal ante este tribunal, y que se denominan aquí “fiscales delegados ante la Corte Suprema”).

En 2015, la Fiscalía adoptó medidas para abordar algunos de estos problemas. Incrementó la cantidad de fiscales e investigadores que impulsan casos contra generales, y designó a un funcionario como punto de contacto entre ellos y la Unidad de Derechos Humanos. Asimismo, funcionarios de la Fiscalía también señalaron que prevén incrementar la cantidad de fiscales de la Unidad de Derechos Humanos que investigan falsos positivos y empezar a distribuir los casos entre ellos en función de la unidad militar responsable.
Volumen de casos

Muchos fiscales con quienes dialogó Human Rights Watch manifestaron que tienen a su cargo un volumen de casos inmanejable, y que debido a esto se ven obligados a concentrarse en algunos casos de falsos positivos y a desatender otros casi por completo [240] . Por ejemplo, un fiscal contó que cuando la sede regional a la cual pertenece fue creada dentro de la Unidad de Derechos Humanos, el objetivo era que cada fiscal tuviera a su cargo alrededor de 40 casos, pero que ahora el promedio es de más del doble. Dijo que, en el último año, se ha concentrado exclusivamente en un batallón, y que esto implicó que no trabajara en ninguno de los casos que lleva de otra brigada [241] .

En vez de aumentar la cantidad de fiscales de la Unidad de Derechos Humanos dedicados a falsos positivos, la Fiscalía de hecho redujo este número en los últimos años. En 2012, 12 fiscales que trabajaban en casos de falsos positivos fueron separados de la Unidad de Derechos Humanos y destinados a integrar la recién creada Unidad Nacional de Análisis y Contextos (UNAC) y trabajar en las investigaciones que esta impulsa sobre diversas violaciones de derechos humanos cometidas por todo tipo de actores armados. Otros 25 cargos vacantes de fiscales, de los cuales estaba previsto que al menos algunos se dedicaran a casos de falsos positivos, también fueron eliminados de la Unidad de Derechos Humanos [242] .

Al principio, la UNAC, adonde se reubicó a los fiscales de la Unidad de Derechos Humanos, asignó una cantidad significativa de fiscales y otros miembros del personal a la investigación de generales del Ejército en relación con casos de falsos positivos. El primer director de la unidad era un fiscal delegado ante la Corte Suprema y, por lo tanto, tenía jurisdicción sobre generales. A partir de 2013, encabezó un equipo dedicado exclusivamente a investigar a cuatro generales por falsos positivos. El equipo estaba conformado por otros siete fiscales, dos asistentes de fiscales, once analistas y ocho policías judiciales [243] .

Sin embargo, el primer director de la UNAC renunció repentinamente a principios de 2014 y, cinco meses después, el 10 de julio de 2014, el nuevo director firmó una resolución que redujo en más del 80 por ciento la cantidad de integrantes del equipo dedicado a investigar a generales. Por efecto de la resolución de julio, el equipo quedó integrado con dos fiscales de apoyo, un asistente de fiscal y dos investigadores, que colaboraban con el único fiscal delegado ante la Corte Suprema al frente de las investigaciones [244] .

A fines de 2014 y mediados de 2015, ante el aumento en la cantidad de generales investigados por falsos positivos, la Fiscalía destinó más personal a estos casos. Para mayo de 2015, un total de 3 fiscales delegados ante la Corte Suprema, 6 fiscales de apoyo, 10 investigadores y 10 analistas investigaban a 16 generales por casos de falsos positivos [245] . Por consiguiente, hay, en total, apenas algunos fiscales, investigadores y analistas más dedicados a investigar a generales por casos de falsos positivos que a principios de 2014, cuando únicamente investigaban a cuatro generales.

Al menos dos de los tres fiscales delegados dividen su atención entre casos de falsos positivos y otros casos de gran envergadura. Uno está investigando el denominado “carrusel de la contratación”, uno de los más resonados casos de corrupción en la historia colombiana reciente. El otro impulsa el procesamiento por desapariciones vinculadas con la toma del Palacio de Justicia en 1985, uno de los casos de derechos humanos más significativas de Colombia [246] .
Distribución ineficaz de los casos

Varios fiscales de la Unidad de Derechos Humanos indicaron a Human Rights Watch que la manera más efectiva de investigar casos de falsos positivos sería dividirlos entre los fiscales en función de cuál es el batallón y/o la brigada presuntamente responsable de los delitos. Esto les permitiría detectar patrones en la comisión de delitos por parte de una unidad militar específica, lo cual los ayudaría a identificar a todos los responsables, incluidos los comandantes. A pesar de la conveniencia de este enfoque, la mayoría de los casos de falsos positivos de la Unidad de Derechos Humanos actualmente no se distribuyen entre los fiscales según la unidad militar responsable [247] .

Distintos fiscales de la Unidad de Derechos Humanos reconocieron este problema. Por ejemplo, uno de ellos dijo que está investigando 90 casos de falsos positivos de diversos batallones y que, como sólo examina casos aislados de estas unidades, sin poder apreciar el espectro total de casos atribuidos a cada una, “es difícil estructurar la responsabilidad de un coronel o general” [248] .

Entre los ejemplos de la distribución ineficaz de casos se incluyen los siguientes:
• Seis fiscales distintos están a cargo de 19 presuntas ejecuciones extrajudiciales cometidas en 2007 por el Batallón Magdalena;
• Cuatro fiscales distintos están a cargo de 33 presuntas ejecuciones extrajudiciales cometidas en 2006 y 2007 por el Batallón Juan José Rondón;
• Un fiscal en Bogotá está a cargo de ejecuciones extrajudiciales presuntamente cometidas entre 2005 y 2008 por 11 unidades tácticas adscritas a 6 brigadas distintas [249] .

Algunas de las sedes regionales de la Unidad de Derechos Humanos han comenzado a dividir los casos entre sus fiscales según la unidad militar responsable. En Medellín, por ejemplo, los fiscales han conseguido avances sustanciales aplicando este enfoque. A principios de 2015, fiscales de Medellín dispusieron la captura de cinco coroneles que anteriormente habían estado al frente del Batallón Pedro Nel Ospina [250] .

Funcionarios de la Fiscalía reconocieron las virtudes del modelo de la oficina de Medellín para la distribución de casos, y dijeron que tienen previsto implementarlo en toda la Unidad de Derechos Humanos [251] .
Falta de coordinación efectiva entre unidades de la Fiscalía

Los fiscales de la Unidad de Derechos Humanos han acumulado un volumen importante de evidencias que podría resultar de vital utilidad para los fiscales delegados ante la Corte Suprema que están investigando a generales. Los primeros están investigando la gran mayoría de los incidentes de falsos positivos y como parte de esto han recabado testimonios de testigos contra comandantes, han obtenido documentación militar oficial relativa a los delitos y, en muchos casos, han adquirido un profundo conocimiento del modus operandi de los autores.

Los fiscales delegados ante la Corte Suprema no parecen haber procurado obtener esta información efectivamente. En febrero de 2015, una de estas fiscales comentó que había inspeccionado apenas 10 expedientes a cargo de la Unidad de Derechos Humanos [252] . Además, algunos fiscales de la Unidad de Derechos Humanos expresaron que, en ciertas oportunidades en que enviaron evidencias sobre generales a los fiscales delegados ante la Corte Suprema y les solicitaron que abrieran investigaciones, los fiscales a veces no respondían ni enviaban a investigadores para consultar los expedientes en cuestión [253] .

Un fiscal de la Unidad de Derechos Humanos expresó que, tras remitir evidencias a fiscales delegados ante la Corte Suprema, “no vienen a revisar los casos; no inspeccionan los casos; no contestan; no preguntan… Para nosotros es desmotivante porque sacamos el pecho, llegamos al coronel, pero de ahí no pasa nada” [254] .

Agradecimientos

La investigación y la redacción de este informe estuvieron a cargo de Max Schoening, experto sobre Colombia de Human Rights Watch. El informe fue editado por José Miguel Vivanco, director ejecutivo de la división de las Américas, Joe Saunders, subdirector de programas, y Aisling Reidy, asesora legal sénior. Alex Merchant, experto de la división de las Américas, Dana Brown, consultora de investigación, y los pasantes Hope McKenney, Christine White y Joseph Epstein colaboraron de manera sustancial con la investigación. Nina Elizondo, asociada en la división de las Américas, contribuyó con aspectos de logística y producción. El mapa incluido en el informe fue preparado por Grace Choi. Fitzroy Hepkins colaboró con la producción. El informe fue traducido al español por Gabriela Haymes.

Human Rights Watch desea agradecer a la Fundación Ford por su generoso aporte para nuestro trabajo en Colombia.

Deseamos expresar nuestro profundo agradecimiento a los familiares de víctimas, abogados, testigos y fiscales que aceptaron hablar con nosotros. Muchos de ellos persisten en su reclamo de justicia en casos de falsos positivos a pesar de los riesgos para su propia seguridad.

Anexo 1: Lista de comandantes de las 11 brigadas analizadas en este informe

La siguiente lista de comandantes de brigadas incluye únicamente los nombres de comandantes sobre quienes Human Rights Watch pudo confirmar que se desempeñaron durante el período de los presuntos delitos. No se trata de una lista exhaustiva de los comandantes de las 11 brigadas durante el período. Indicamos la cantidad de presuntas ejecuciones extrajudiciales ocurridas durante el período de mando con respecto a oficiales sobre quienes encontramos datos creíbles de las fechas exactas en que estuvieron al mando de la brigada, o cuando pudimos determinar con bastante aproximación el período en función de las primeras y últimas noticias o informes del Ejército que lo mencionan como comandante de la brigada. La cantidad de presuntas ejecuciones extrajudiciales se basa en nuestro análisis de datos de la Unidad de Derechos Humanos de la Fiscalía.

Comandantes de la Cuarta Brigada
Comandante Período de mando informado Cantidad de presuntas ejecuciones durante el período bajo investigación
General (r) Mario Montoya 28.12.2001 – 15.12.2003 [255]
44
General (r) Óscar González Peña 16.12.2003 – 16.07.2005 [256]
113
General (r) Luis Roberto Pico 16.07.2005 – 16.10.2006 [257]
124
General Jorge Ernesto Rodríguez Clavijo 17.10.2006 – por lo menos 8 de mayo de 2007 [258]
79
General Juan Carlos Piza Gaviria Al menos parte de octubre y noviembre de 2007[259]
N/A
General Juan Pablo Rodríguez Barragán 13.11.2007 – 28.11.2009 [260]
28 (casos únicamente hasta ‘08)
Comandantes de la Décima Cuarta Brigada
Comandante Período de mando informado Cantidad de presuntas ejecuciones durante el período bajo investigación
General Jorge A. Segura Manonegra febrero de 2006 – 31 de octubre de 2007 [261]
39 (esto contabiliza todo el mes de febrero de 2006)
Coronel (r) Juan Carlos Barrera Jurado 31 de octubre de 2007 – 30 de octubre de 2008 [262]
12
Comandantes de la Décima Primera Brigada
Comandante Período de mando informado Cantidad de presuntas ejecuciones durante el período bajo investigación
General (r) Luis Roberto Pico Al menos parte de 2004[263]
N/A
General Javier Fernández Leal Al menos parte de 2005 y 2006[264]
N/A
Coronel William Hernán Peña Forero Al menos parte de 2006 y 2007[265]
N/A
General Jorge Arturo Salgado Restrepo Al menos parte de 2007 y 2008[266]
N/A
Comandantes de la Décima Sexta Brigada
Comandante Período de mando informado Cantidad de presuntas ejecuciones durante el período bajo investigación
General Henry William Torres Escalante Al menos enero de 2006 – 8 de junio de 2007[267]
66
Coronel Cipriano Peña Chivatá Al menos parte de 2007[268]
N/A
Comandantes de la Séptima Brigada
Comandante Período de mando informado Cantidad de presuntas ejecuciones durante el período bajo investigación
General (r) Luis Antonio Coronado León Al menos parte de 2004 y 2005[269]
N/A
General Francisco Ardila Uribe Al menos parte de 2005, 2006 y 2007[270]
N/A
Comandantes de la Brigada Móvil N.º 12
Comandante Período de mando informado Cantidad de presuntas ejecuciones durante el período bajo investigación
Coronel (r) Carlos Hugo Ramírez Zuluaga Al menos parte de 2005 y 2006[271]
N/A
Coronel Cipriano Peña Chivatá Al menos parte de 2007[272]
N/A
Comandantes de la Vigésima Octava Brigada
Comandante Período de mando informado Cantidad de presuntas ejecuciones durante el período bajo investigación
Human Rights Watch no pudo identificar información sobre los anteriores comandantes de la Vigésima Octava Brigada. N/A N/A
Comandantes de la Octava Brigada
Comandantes Período de mando informado Cantidad de presuntas ejecuciones durante el período bajo investigación
General (r) Jairo Herazo Marzola Al menos parte de 2006 y 2007[273]
N/A
General José Emiro Barrios Al menos parte de 2007, 2008 y 2009[274]
N/A
Comandantes de la Novena Brigada
Comandante Período de mando informado Cantidad de presuntas ejecuciones durante el período bajo investigación
General Jaime Alfonso Lasprilla Villamizar Al menos10 de julio de 2006 – 23.10.2007[275]
48
General William Fernando Pérez Laiseca Al menos parte de 2007[276]
N/A
Comandantes de la Décima Brigada
Comandante Período de mando informado Cantidad de presuntas ejecuciones durante el período bajo investigación
General Hernán Giraldo Restrepo Al menos parte de 2004 y 2005[277]
N/A
General (r) Fabricio Cabrera Ortiz Al menos parte de2006[278]
N/A
Comandantes de la Brigada Móvil N.º 15
Comandante Período de mando informado Cantidad de presuntas ejecuciones durante el período bajo investigación
Coronel (r) Santiago Herrera Fajardo
Al menos parte de 2006 y 2007[279]
N/A

 Tomado de: http://colombiasoberanalavozdelosoprimidos.blogspot.com/2015/06/el-rol-de-los-altos-mandos-en-falsos.html

 

Ecuador: Consideraciones acerca de la Propuesta de Dialogo Nacional Sobre Equidad y Justicia Social

Por JulioCésar “Cuadernos de Reencuentro”

Recientemente, y a raíz de los hechos de violencia desatados por la burguesía ecuatoriana, el presidente Correa ha retirado temporalmente las propuestas de plusvalía y herencia, producto de la discordia, pero “Si y solo sí” abriendo un proceso de discusión nacional de estas dos leyes económicas y otros asuntos que se consideren en dicho proceso (“Diálogo Nacional”).

La propuesta se ha denominado “Dialogo Nacional Sobre Equidad y Justicia Social” y contiene las siguientes fases de trabajo:

Primera fase. Esta fase será de debate y va hasta el 30 de agosto de 2015. En ella tienen una responsabilidad grande los ministerios y los sectores sociales. Una dificultad que se manifiesta es que el 90% de los ecuatorianos no esta agremiado y no pertenece a ninguna asociación ni cooperativa, por lo que xiste una gran cantidad de ciudadanos sin paraguas protector. Aqui es necesario una acción política y social no solo mediática sino de cara a los sectores populares.

Segunda fase. Es la sistematización de los planteamientos y va hasta los primeros días de septiembre. Involucrará a gremios, sindicatos, cámara de producción, asociaciones productivas. En esta fase se sistematizarán y perfilarán los grandes acuerdos por la igualdad, la equidad y la justicia social. Al finalizar esta etapa se hara una evaluación en la que se consideraran alargue de tiempos y se ajustará la propuesta.

Tercera fase. Es una etapa presidencial, en la cual el presidente estará interactuando con la ciudadanía sobre los acuerdos logrados.

Es positivo en la propuesta la cercanía que propicia el diálogo. Si bien es improbable que las fuerzas que mueven la oposición, y que son el centro mismo de esta, les interese el diálogo, también es cierto que hay una gran cantidad de pueblo alrededor de la oposición, y a esta masa debe ir dirigida de una manera especial la propuesta. Y es que en el Ecuador la burguesía no arriesga uno solo de los miembros de sus clanes económicofamiliares, en todas las revueltas que ellos han propiciado siempre muere o el pueblo que esta cerca de ellos o el que no le conviene.

La propuesta de “Diálogo nacional” al menos logra en lo inmediato:

– Quitarle potencia y cualquier vestigio de legitimidad a los argumentos de la derecha opositora.

– Aglutinar sectores sociales de peso en Ecuador, como es el movimiento indígena.

– Generar la discusión al interior de los movimientos sociales en general. Por ejemplo, el sindical y el estudiantil.

– Reagrupación política de la clase media, la cual terminó de ser borrada del escenario social ecuatoriano a partir del feriado bancario de 1999. La clase media ecuatoriana ha tomado forma y peso social a partir del proceso que se ha  generado desde la llegada al poder de “Alianza País” y el presidente Rafael Correa.

– Genera espacios de reflexión al interior de las fuerzas militares y de policía, quienes permanentemente son asediados y presionados por las insinuaciones y propuestas golpistas de la derecha ecuatoriana y la burguesía internacional, y por otro lado sienten la presión del compromiso contraído con el pueblo ecuatoriano y la realidad que con la llegada del presidente Correa al manejo del poder político, Ecuador ha logrado una estabilidad y reconocimiento popular e internacional que hacía muchos años este país suramericano no tenía.

– Es un observatorio a los sectores geograficamente mas deprimidos, donde se asientan los cordones de miseria. En estas zonas es necesario acciones inmediatas en cuanto a las necesidades básicas, porque esta demostrado suficientemente que la derecha convierte esta miseria en votos y en marchistas eventuales en sus manifestaciones de oposición. Esta tarea no da espera.

Por JulioCésar “Cuadernos de Reencuentro”

’LAUDATO SI’, Papa Francisco

CARTA ENCÍCLICA
LAUDATO SI’
DEL SANTO PADRE
FRANCISCO
SOBRE EL CUIDADO DE LA CASA COMÚN

enciclica- audato si- sp papa-francesco 20150524

 1. «Laudato si’, mi’ Signore» – «Alabado seas, mi Señor», cantaba san Francisco de Asís. En ese hermoso cántico nos recordaba que nuestra casa común es también como una hermana, con la cual compartimos la existencia, y como una madre bella que nos acoge entre sus brazos: «Alabado seas, mi Señor, por la hermana nuestra madre tierra, la cual nos sustenta, y gobierna y produce diversos frutos con coloridas flores y hierba»[1].

2. Esta hermana clama por el daño que le provocamos a causa del uso irresponsable y del abuso de los bienes que Dios ha puesto en ella. Hemos crecido pensando que éramos sus propietarios y dominadores, autorizados a expoliarla. La violencia que hay en el corazón humano, herido por el pecado, también se manifiesta en los síntomas de enfermedad que advertimos en el suelo, en el agua, en el aire y en los seres vivientes. Por eso, entre los pobres más abandonados y maltratados, está nuestra oprimida y devastada tierra, que «gime y sufre dolores de parto» (Rm 8,22). Olvidamos que nosotros mismos somos tierra (cf. Gn 2,7). Nuestro propio cuerpo está constituido por los elementos del planeta, su aire es el que nos da el aliento y su agua nos vivifica y restaura.

Nada de este mundo nos resulta indiferente

3. Hace más de cincuenta años, cuando el mundo estaba vacilando al filo de una crisis nuclear, el santo Papa Juan XXIII escribió una encíclica en la cual no se conformaba con rechazar una guerra, sino que quiso transmitir una propuesta de paz. Dirigió su mensaje Pacem in terris a todo el «mundo católico », pero agregaba «y a todos los hombres de buena voluntad ». Ahora, frente al deterioro ambiental global, quiero dirigirme a cada persona que habita este planeta. En mi exhortación Evangelii gaudium, escribí a los miembros de la Iglesia en orden a movilizar un proceso de reforma misionera todavía pendiente. En esta encíclica, intento especialmente entrar en diálogo con todos acerca de nuestra casa común.

4. Ocho años después de Pacem in terris, en 1971, el beato Papa Pablo VI se refirió a la problemática ecológica, presentándola como una crisis, que es « una consecuencia dramática » de la actividad descontrolada del ser humano: « Debido a una explotación inconsiderada de la naturaleza, [el ser humano] corre el riesgo de destruirla y de ser a su vez víctima de esta degradación »[2].También habló a la FAO sobre la posibilidad de una «catástrofe ecológica bajo el efecto de la explosión de la civilización industrial», subrayando la «urgencia y la necesidad de un cambio radical en el comportamiento de la humanidad», porque «los progresos científicos más extraordinarios, las proezas técnicas más sorprendentes, el crecimiento económico más prodigioso, si no van acompañados por un auténtico progreso social y moral, se vuelven en definitiva contra el hombre»[3].

5. San Juan Pablo II se ocupó de este tema con un interés cada vez mayor. En su primera encíclica, advirtió que el ser humano parece «no percibir otros significados de su ambiente natural, sino solamente aquellos que sirven a los fines de un uso inmediato y consumo»[4]. Sucesivamente llamó a una conversión ecológica global[5]. Pero al mismo tiempo hizo notar que se pone poco empeño para «salvaguardar las condiciones morales de una auténtica ecología humana»[6]. La destrucción del ambiente humano es algo muy serio, porque Dios no sólo le encomendó el mundo al ser humano, sino que su propia vida es un don que debe ser protegido de diversas formas de degradación. Toda pretensión de cuidar y mejorar el mundo supone cambios profundos en «los estilos de vida, los modelos de producción y de consumo, las estructuras consolidadas de poder que rigen hoy la sociedad»[7].El auténtico desarrollo humano posee un carácter moral y supone el pleno respeto a la persona humana, pero también debe prestar atención al mundo natural y «tener en cuenta la naturaleza de cada ser y su mutua conexión en un sistema ordenado»[8]. Por lo tanto, la capacidad de transformar la realidad que tiene el ser humano debe desarrollarse sobre la base de la donación originaria de las cosas por parte de Dios[9].

6. Mi predecesor Benedicto XVI renovó la invitación a «eliminar las causas estructurales de las disfunciones de la economía mundial y corregir los modelos de crecimiento que parecen incapaces de garantizar el respeto del medio ambiente»[10]. Recordó que el mundo no puede ser analizado sólo aislando uno de sus aspectos, porque «el libro de la naturaleza es uno e indivisible», e incluye el ambiente, la vida, la sexualidad, la familia, las relaciones sociales, etc. Por consiguiente, «la degradación de la naturaleza está estrechamente unida a la cultura que modela la convivencia humana »[11]. El Papa Benedicto nos propuso reconocer que el ambiente natural está lleno de heridas producidas por nuestro comportamiento irresponsable. También el ambiente social tiene sus heridas. Pero todas ellas se deben en el fondo al mismo mal, es decir, a la idea de que no existen verdades indiscutibles que guíen nuestras vidas, por lo cual la libertad humana no tiene límites. Se olvida que «el hombre no es solamente una libertad que él se crea por sí solo. El hombre no se crea a sí mismo. Es espíritu y voluntad, pero también naturaleza»[12]. Con paternal preocupación, nos invitó a tomar conciencia de que la creación se ve perjudicada «donde nosotros mismos somos las últimas instancias, donde el conjunto es simplemente una propiedad nuestra y el consumo es sólo para nosotros mismos. El derroche de la creación comienza donde no reconocemos ya ninguna instancia por encima de nosotros, sino que sólo nos vemos a nosotros mismos»[13].

Unidos por una misma preocupación

7. Estos aportes de los Papas recogen la reflexión de innumerables científicos, filósofos, teólogos y organizaciones sociales que enriquecieron el pensamiento de la Iglesia sobre estas cuestiones. Pero no podemos ignorar que, también fuera de la Iglesia Católica, otras Iglesias y Comunidades cristianas –como también otras religiones– han desarrollado una amplia preocupación y una valiosa reflexión sobre estos temas que nos preocupan a todos. Para poner sólo un ejemplo destacable, quiero recoger brevemente parte del aporte del querido Patriarca Ecuménico Bartolomé, con el que compartimos la esperanza de la comunión eclesial plena.

8. El Patriarca Bartolomé se ha referido particularmente a la necesidad de que cada uno se arrepienta de sus propias maneras de dañar el planeta, porque, «en la medida en que todos generamos pequeños daños ecológicos», estamos llamados a reconocer «nuestra contribución –pequeña o grande– a la desfiguración y destrucción de la creación»[14]. Sobre este punto él se ha expresado repetidamente de una manera firme y estimulante, invitándonos a reconocer los pecados contra la creación: «Que los seres humanos destruyan la diversidad biológica en la creación divina; que los seres humanos degraden la integridad de la tierra y contribuyan al cambio climático, desnudando la tierra de sus bosques naturales o destruyendo sus zonas húmedas; que los seres humanos contaminen las aguas, el suelo, el aire. Todos estos son pecados»[15]. Porque «un crimen contra la naturaleza es un crimen contra nosotros mismos y un pecado contra Dios»[16].

9. Al mismo tiempo, Bartolomé llamó la atención sobre las raíces éticas y espirituales de los problemas ambientales, que nos invitan a encontrar soluciones no sólo en la técnica sino en un cambio del ser humano, porque de otro modo afrontaríamos sólo los síntomas. Nos propuso pasar del consumo al sacrificio, de la avidez a la generosidad, del desperdicio a la capacidad de compartir, en una ascesis que «significa aprender a dar, y no simplemente renunciar. Es un modo de amar, de pasar poco a poco de lo que yo quiero a lo que necesita el mundo de Dios. Es liberación del miedo, de la avidez, de la dependencia»[17]. Los cristianos, además, estamos llamados a « aceptar el mundo como sacramento de comunión, como modo de compartir con Dios y con el prójimo en una escala global. Es nuestra humilde convicción que lo divino y lo humano se encuentran en el más pequeño detalle contenido en los vestidos sin costuras de la creación de Dios, hasta en el último grano de polvo de nuestro planeta »[18].

San Francisco de Asís

10. No quiero desarrollar esta encíclica sin acudir a un modelo bello que puede motivarnos. Tomé su nombre como guía y como inspiración en el momento de mi elección como Obispo de Roma. Creo que Francisco es el ejemplo por excelencia del cuidado de lo que es débil y de una ecología integral, vivida con alegría y autenticidad. Es el santo patrono de todos los que estudian y trabajan en torno a la ecología, amado también por muchos que no son cristianos. Él manifestó una atención particular hacia la creación de Dios y hacia los más pobres y abandonados. Amaba y era amado por su alegría, su entrega generosa, su corazón universal. Era un místico y un peregrino que vivía con simplicidad y en una maravillosa armonía con Dios, con los otros, con la naturaleza y consigo mismo. En él se advierte hasta qué punto son inseparables la preocupación por la naturaleza, la justicia con los pobres, el compromiso con la sociedad y la paz interior.

11. Su testimonio nos muestra también que una ecología integral requiere apertura hacia categorías que trascienden el lenguaje de las matemáticas o de la biología y nos conectan con la esencia de lo humano. Así como sucede cuando nos enamoramos de una persona, cada vez que él miraba el sol, la luna o los más pequeños animales, su reacción era cantar, incorporando en su alabanza a las demás criaturas. Él entraba en comunicación con todo lo creado, y hasta predicaba a las flores «invitándolas a alabar al Señor, como si gozaran del don de la razón»[19]. Su reacción era mucho más que una valoración intelectual o un cálculo económico, porque para él cualquier criatura era una hermana, unida a él con lazos de cariño. Por eso se sentía llamado a cuidar todo lo que existe. Su discípulo san Buenaventura decía de él que, «lleno de la mayor ternura al considerar el origen común de todas las cosas, daba a todas las criaturas, por más despreciables que parecieran, el dulce nombre de hermanas»[20]. Esta convicción no puede ser despreciada como un romanticismo irracional, porque tiene consecuencias en las opciones que determinan nuestro comportamiento. Si nos acercamos a la naturaleza y al ambiente sin esta apertura al estupor y a la maravilla, si ya no hablamos el lenguaje de la fraternidad y de la belleza en nuestra relación con el mundo, nuestras actitudes serán las del dominador, del consumidor o del mero explotador de recursos, incapaz de poner un límite a sus intereses inmediatos. En cambio, si nos sentimos íntimamente unidos a todo lo que existe, la sobriedad y el cuidado brotarán de modo espontáneo. La pobreza y la austeridad de san Francisco no eran un ascetismo meramente exterior, sino algo más radical: una renuncia a convertir la realidad en mero objeto de uso y de dominio.

12. Por otra parte, san Francisco, fiel a la Escritura, nos propone reconocer la naturaleza como un espléndido libro en el cual Dios nos habla y nos refleja algo de su hermosura y de su bondad: «A través de la grandeza y de la belleza de las criaturas, se conoce por analogía al autor» (Sb 13,5), y «su eterna potencia y divinidad se hacen visibles para la inteligencia a través de sus obras desde la creación del mundo» (Rm 1,20). Por eso, él pedía que en el convento siempre se dejara una parte del huerto sin cultivar, para que crecieran las hierbas silvestres, de manera que quienes las admiraran pudieran elevar su pensamiento a Dios, autor de tanta belleza[21]. El mundo es algo más que un problema a resolver, es un misterio gozoso que contemplamos con jubilosa alabanza.

Mi llamado

13. El desafío urgente de proteger nuestra casa común incluye la preocupación de unir a toda la familia humana en la búsqueda de un desarrollo sostenible e integral, pues sabemos que las cosas pueden cambiar. El Creador no nos abandona, nunca hizo marcha atrás en su proyecto de amor, no se arrepiente de habernos creado. La humanidad aún posee la capacidad de colaborar para construir nuestra casa común. Deseo reconocer, alentar y dar las gracias a todos los que, en los más variados sectores de la actividad humana, están trabajando para garantizar la protección de la casa que compartimos. Merecen una gratitud especial quienes luchan con vigor para resolver las consecuencias dramáticas de la degradación ambiental en las vidas de los más pobres del mundo. Los jóvenes nos reclaman un cambio. Ellos se preguntan cómo es posible que se pretenda construir un futuro mejor sin pensar en la crisis del ambiente y en los sufrimientos de los excluidos.

14. Hago una invitación urgente a un nuevo diálogo sobre el modo como estamos construyendo el futuro del planeta. Necesitamos una conversación que nos una a todos, porque el desafío ambiental que vivimos, y sus raíces humanas, nos interesan y nos impactan a todos. El movimiento ecológico mundial ya ha recorrido un largo y rico camino, y ha generado numerosas agrupaciones ciudadanas que ayudaron a la concientización. Lamentablemente, muchos esfuerzos para buscar soluciones concretas a la crisis ambiental suelen ser frustrados no sólo por el rechazo de los poderosos, sino también por la falta de interés de los demás. Las actitudes que obstruyen los caminos de solución, aun entre los creyentes, van de la negación del problema a la indiferencia, la resignación cómoda o la confianza ciega en las soluciones técnicas. Necesitamos una solidaridad universal nueva. Como dijeron los Obispos de Sudáfrica, «se necesitan los talentos y la implicación de todos para reparar el daño causado por el abuso humano a la creación de Dios»[22]. Todos podemos colaborar como instrumentos de Dios para el cuidado de la creación, cada uno desde su cultura, su experiencia, sus iniciativas y sus capacidades.

15. Espero que esta Carta encíclica, que se agrega al Magisterio social de la Iglesia, nos ayude a reconocer la grandeza, la urgencia y la hermosura del desafío que se nos presenta. En primer lugar, haré un breve recorrido por distintos aspectos de la actual crisis ecológica, con el fin de asumir los mejores frutos de la investigación científica actualmente disponible, dejarnos interpelar por ella en profundidad y dar una base concreta al itinerario ético y espiritual como se indica a continuación. A partir de esa mirada, retomaré algunas razones que se desprenden de la tradición judío-cristiana, a fin de procurar una mayor coherencia en nuestro compromiso con el ambiente. Luego intentaré llegar a las raíces de la actual situación, de manera que no miremos sólo los síntomas sino también las causas más profundas. Así podremos proponer una ecología que, entre sus distintas dimensiones, incorpore el lugar peculiar del ser humano en este mundo y sus relaciones con la realidad que lo rodea. A la luz de esa reflexión quisiera avanzar en algunas líneas amplias de diálogo y de acción que involucren tanto a cada uno de nosotros como a la política internacional. Finalmente, puesto que estoy convencido de que todo cambio necesita motivaciones y un camino educativo, propondré algunas líneas de maduración humana inspiradas en el tesoro de la experiencia espiritual cristiana.

16. Si bien cada capítulo posee su temática propia y una metodología específica, a su vez retoma desde una nueva óptica cuestiones importantes abordadas en los capítulos anteriores. Esto ocurre especialmente con algunos ejes que atraviesan toda la encíclica. Por ejemplo: la íntima relación entre los pobres y la fragilidad del planeta, la convicción de que en el mundo todo está conectado, la crítica al nuevo paradigma y a las formas de poder que derivan de la tecnología, la invitación a buscar otros modos de entender la economía y el progreso, el valor propio de cada criatura, el sentido humano de la ecología, la necesidad de debates sinceros y honestos, la grave responsabilidad de la política internacional y local, la cultura del descarte y la propuesta de un nuevo estilo de vida. Estos temas no se cierran ni abandonan, sino que son constantemente replanteados y enriquecidos.

CAPÍTULO PRIMERO

LO QUE LE ESTÁ PASANDO A NUESTRA CASA

17. Las reflexiones teológicas o filosóficas sobre la situación de la humanidad y del mundo pueden sonar a mensaje repetido y abstracto si no se presentan nuevamente a partir de una confrontación con el contexto actual, en lo que tiene de inédito para la historia de la humanidad. Por eso, antes de reconocer cómo la fe aporta nuevas motivaciones y exigencias frente al mundo del cual formamos parte, propongo detenernos brevemente a considerar lo que le está pasando a nuestra casa común.

18. A la continua aceleración de los cambios de la humanidad y del planeta se une hoy la intensificación de ritmos de vida y de trabajo, en eso que algunos llaman «rapidación». Si bien el cambio es parte de la dinámica de los sistemas complejos, la velocidad que las acciones humanas le imponen hoy contrasta con la natural lentitud de la evolución biológica. A esto se suma el problema de que los objetivos de ese cambio veloz y constante no necesariamente se orientan al bien común y a un desarrollo humano, sostenible e integral. El cambio es algo deseable, pero se vuelve preocupante cuando se convierte en deterioro del mundo y de la calidad de vida de gran parte de la humanidad.

19. Después de un tiempo de confianza irracional en el progreso y en la capacidad humana, una parte de la sociedad está entrando en una etapa de mayor conciencia. Se advierte una creciente sensibilidad con respecto al ambiente y al cuidado de la naturaleza, y crece una sincera y dolorosa preocupación por lo que está ocurriendo con nuestro planeta. Hagamos un recorrido, que será ciertamente incompleto, por aquellas cuestiones que hoy nos provocan inquietud y que ya no podemos esconder debajo de la alfombra. El objetivo no es recoger información o saciar nuestra curiosidad, sino tomar dolorosa conciencia, atrevernos a convertir en sufrimiento personal lo que le pasa al mundo, y así reconocer cuál es la contribución que cada uno puede aportar.

I. Contaminación y cambio climático

Contaminación, basura y cultura del descarte

20. Existen formas de contaminación que afectan cotidianamente a las personas. La exposición a los contaminantes atmosféricos produce un amplio espectro de efectos sobre la salud, especialmente de los más pobres, provocando millones de muertes prematuras. Se enferman, por ejemplo, a causa de la inhalación de elevados niveles de humo que procede de los combustibles que utilizan para cocinar o para calentarse. A ello se suma la contaminación que afecta a todos, debida al transporte, al humo de la industria, a los depósitos de sustancias que contribuyen a la acidificación del suelo y del agua, a los fertilizantes, insecticidas, fungicidas, controladores de malezas y agrotóxicos en general. La tecnología que, ligada a las finanzas, pretende ser la única solución de los problemas, de hecho suele ser incapaz de ver el misterio de las múltiples relaciones que existen entre las cosas, y por eso a veces resuelve un problema creando otros.

21. Hay que considerar también la contaminación producida por los residuos, incluyendo los desechos peligrosos presentes en distintos ambientes. Se producen cientos de millones de toneladas de residuos por año, muchos de ellos no biodegradables: residuos domiciliarios y comerciales, residuos de demolición, residuos clínicos, electrónicos e industriales, residuos altamente tóxicos y radioactivos. La tierra, nuestra casa, parece convertirse cada vez más en un inmenso depósito de porquería. En muchos lugares del planeta, los ancianos añoran los paisajes de otros tiempos, que ahora se ven inundados de basura. Tanto los residuos industriales como los productos químicos utilizados en las ciudades y en el agro pueden producir un efecto de bioacumulación en los organismos de los pobladores de zonas cercanas, que ocurre aun cuando el nivel de presencia de un elemento tóxico en un lugar sea bajo. Muchas veces se toman medidas sólo cuando se han producido efectos irreversibles para la salud de las personas.

22. Estos problemas están íntimamente ligados a la cultura del descarte, que afecta tanto a los seres humanos excluidos como a las cosas que rápidamente se convierten en basura. Advirtamos, por ejemplo, que la mayor parte del papel que se produce se desperdicia y no se recicla. Nos cuesta reconocer que el funcionamiento de los ecosistemas naturales es ejemplar: las plantas sintetizan nutrientes que alimentan a los herbívoros; estos a su vez alimentan a los seres carnívoros, que proporcionan importantes cantidades de residuos orgánicos, los cuales dan lugar a una nueva generación de vegetales. En cambio, el sistema industrial, al final del ciclo de producción y de consumo, no ha desarrollado la capacidad de absorber y reutilizar residuos y desechos. Todavía no se ha logrado adoptar un modelo circular de producción que asegure recursos para todos y para las generaciones futuras, y que supone limitar al máximo el uso de los recursos no renovables, moderar el consumo, maximizar la eficiencia del aprovechamiento, reutilizar y reciclar. Abordar esta cuestión sería un modo de contrarrestar la cultura del descarte, que termina afectando al planeta entero, pero observamos que los avances en este sentido son todavía muy escasos.

El clima como bien común

23. El clima es un bien común, de todos y para todos. A nivel global, es un sistema complejo relacionado con muchas condiciones esenciales para la vida humana. Hay un consenso científico muy consistente que indica que nos encontramos ante un preocupante calentamiento del sistema climático. En las últimas décadas, este calentamiento ha estado acompañado del constante crecimiento del nivel del mar, y además es difícil no relacionarlo con el aumento de eventos meteorológicos extremos, más allá de que no pueda atribuirse una causa científicamente determinable a cada fenómeno particular. La humanidad está llamada a tomar conciencia de la necesidad de realizar cambios de estilos de vida, de producción y de consumo, para combatir este calentamiento o, al menos, las causas humanas que lo producen o acentúan. Es verdad que hay otros factores (como el vulcanismo, las variaciones de la órbita y del eje de la Tierra o el ciclo solar), pero numerosos estudios científicos señalan que la mayor parte del calentamiento global de las últimas décadas se debe a la gran concentración de gases de efecto invernadero (anhídrido carbónico, metano, óxidos de nitrógeno y otros) emitidos sobre todo a causa de la actividad humana. Al concentrarse en la atmósfera, impiden que el calor de los rayos solares reflejados por la tierra se disperse en el espacio. Esto se ve potenciado especialmente por el patrón de desarrollo basado en el uso intensivo de combustibles fósiles, que hace al corazón del sistema energético mundial. También ha incidido el aumento en la práctica del cambio de usos del suelo, principalmente la deforestación para agricultura.

24. A su vez, el calentamiento tiene efectos sobre el ciclo del carbono. Crea un círculo vicioso que agrava aún más la situación, y que afectará la disponibilidad de recursos imprescindibles como el agua potable, la energía y la producción agrícola de las zonas más cálidas, y provocará la extinción de parte de la biodiversidad del planeta. El derretimiento de los hielos polares y de planicies de altura amenaza con una liberación de alto riesgo de gas metano, y la descomposición de la materia orgánica congelada podría acentuar todavía más la emanación de anhídrido carbónico. A su vez, la pérdida de selvas tropicales empeora las cosas, ya que ayudan a mitigar el cambio climático. La contaminación que produce el anhídrido carbónico aumenta la acidez de los océanos y compromete la cadena alimentaria marina. Si la actual tendencia continúa, este siglo podría ser testigo de cambios climáticos inauditos y de una destrucción sin precedentes de los ecosistemas, con graves consecuencias para todos nosotros. El crecimiento del nivel del mar, por ejemplo, puede crear situaciones de extrema gravedad si se tiene en cuenta que la cuarta parte de la población mundial vive junto al mar o muy cerca de él, y la mayor parte de las megaciudades están situadas en zonas costeras.

25. El cambio climático es un problema global con graves dimensiones ambientales, sociales, económicas, distributivas y políticas, y plantea uno de los principales desafíos actuales para la humanidad. Los peores impactos probablemente recaerán en las próximas décadas sobre los países en desarrollo. Muchos pobres viven en lugares particularmente afectados por fenómenos relacionados con el calentamiento, y sus medios de subsistencia dependen fuertemente de las reservas naturales y de los servicios ecosistémicos, como la agricultura, la pesca y los recursos forestales. No tienen otras actividades financieras y otros recursos que les permitan adaptarse a los impactos climáticos o hacer frente a situaciones catastróficas, y poseen poco acceso a servicios sociales y a protección. Por ejemplo, los cambios del clima originan migraciones de animales y vegetales que no siempre pueden adaptarse, y esto a su vez afecta los recursos productivos de los más pobres, quienes también se ven obligados a migrar con gran incertidumbre por el futuro de sus vidas y de sus hijos. Es trágico el aumento de los migrantes huyendo de la miseria empeorada por la degradación ambiental, que no son reconocidos como refugiados en las convenciones internacionales y llevan el peso de sus vidas abandonadas sin protección normativa alguna. Lamentablemente, hay una general indiferencia ante estas tragedias, que suceden ahora mismo en distintas partes del mundo. La falta de reacciones ante estos dramas de nuestros hermanos y hermanas es un signo de la pérdida de aquel sentido de responsabilidad por nuestros semejantes sobre el cual se funda toda sociedad civil.

26. Muchos de aquellos que tienen más recursos y poder económico o político parecen concentrarse sobre todo en enmascarar los problemas o en ocultar los síntomas, tratando sólo de reducir algunos impactos negativos del cambio climático. Pero muchos síntomas indican que esos efectos podrán ser cada vez peores si continuamos con los actuales modelos de producción y de consumo. Por eso se ha vuelto urgente e imperioso el desarrollo de políticas para que en los próximos años la emisión de anhídrido carbónico y de otros gases altamente contaminantes sea reducida drásticamente, por ejemplo, reemplazando la utilización de combustibles fósiles y desarrollando fuentes de energía renovable. En el mundo hay un nivel exiguo de acceso a energías limpias y renovables. Todavía es necesario desarrollar tecnologías adecuadas de acumulación. Sin embargo, en algunos países se han dado avances que comienzan a ser significativos, aunque estén lejos de lograr una proporción importante. También ha habido algunas inversiones en formas de producción y de transporte que consumen menos energía y requieren menos cantidad de materia prima, así como en formas de construcción o de saneamiento de edificios para mejorar su eficiencia energética. Pero estas buenas prácticas están lejos de generalizarse.

II. La cuestión del agua

27. Otros indicadores de la situación actual tienen que ver con el agotamiento de los recursos naturales. Conocemos bien la imposibilidad de sostener el actual nivel de consumo de los países más desarrollados y de los sectores más ricos de las sociedades, donde el hábito de gastar y tirar alcanza niveles inauditos. Ya se han rebasado ciertos límites máximos de explotación del planeta, sin que hayamos resuelto el problema de la pobreza.

28. El agua potable y limpia representa una cuestión de primera importancia, porque es indispensable para la vida humana y para sustentar los ecosistemas terrestres y acuáticos. Las fuentes de agua dulce abastecen a sectores sanitarios, agropecuarios e industriales. La provisión de agua permaneció relativamente constante durante mucho tiempo, pero ahora en muchos lugares la demanda supera a la oferta sostenible, con graves consecuencias a corto y largo término. Grandes ciudades que dependen de un importante nivel de almacenamiento de agua, sufren períodos de disminución del recurso, que en los momentos críticos no se administra siempre con una adecuada gobernanza y con imparcialidad. La pobreza del agua social se da especialmente en África, donde grandes sectores de la población no acceden al agua potable segura, o padecen sequías que dificultan la producción de alimentos. En algunos países hay regiones con abundante agua y al mismo tiempo otras que padecen grave escasez.

29. Un problema particularmente serio es el de la calidad del agua disponible para los pobres, que provoca muchas muertes todos los días. Entre los pobres son frecuentes enfermedades relacionadas con el agua, incluidas las causadas por microorganismos y por sustancias químicas. La diarrea y el cólera, que se relacionan con servicios higiénicos y provisión de agua inadecuados, son un factor significativo de sufrimiento y de mortalidad infantil. Las aguas subterráneas en muchos lugares están amenazadas por la contaminación que producen algunas actividades extractivas, agrícolas e industriales, sobre todo en países donde no hay una reglamentación y controles suficientes. No pensemos solamente en los vertidos de las fábricas. Los detergentes y productos químicos que utiliza la población en muchos lugares del mundo siguen derramándose en ríos, lagos y mares.

30. Mientras se deteriora constantemente la calidad del agua disponible, en algunos lugares avanza la tendencia a privatizar este recurso escaso, convertido en mercancía que se regula por las leyes del mercado. En realidad, el acceso al agua potable y segura es un derecho humano básico, fundamental y universal, porque determina la sobrevivencia de las personas, y por lo tanto es condición para el ejercicio de los demás derechos humanos. Este mundo tiene una grave deuda social con los pobres que no tienen acceso al agua potable, porque eso es negarles el derecho a la vida radicado en su dignidad inalienable. Esa deuda se salda en parte con más aportes económicos para proveer de agua limpia y saneamiento a los pueblos más pobres. Pero se advierte un derroche de agua no sólo en países desarrollados, sino también en aquellos menos desarrollados que poseen grandes reservas. Esto muestra que el problema del agua es en parte una cuestión educativa y cultural, porque no hay conciencia de la gravedad de estas conductas en un contexto de gran inequidad.

31. Una mayor escasez de agua provocará el aumento del costo de los alimentos y de distintos productos que dependen de su uso. Algunos estudios han alertado sobre la posibilidad de sufrir una escasez aguda de agua dentro de pocas décadas si no se actúa con urgencia. Los impactos ambientales podrían afectar a miles de millones de personas, pero es previsible que el control del agua por parte de grandes empresas mundiales se convierta en una de las principales fuentes de conflictos de este siglo[23].

III. Pérdida de biodiversidad

32. Los recursos de la tierra también están siendo depredados a causa de formas inmediatistas de entender la economía y la actividad comercial y productiva. La pérdida de selvas y bosques implica al mismo tiempo la pérdida de especies que podrían significar en el futuro recursos sumamente importantes, no sólo para la alimentación, sino también para la curación de enfermedades y para múltiples servicios. Las diversas especies contienen genes que pueden ser recursos claves para resolver en el futuro alguna necesidad humana o para regular algún problema ambiental.

33. Pero no basta pensar en las distintas especies sólo como eventuales « recursos » explotables, olvidando que tienen un valor en sí mismas. Cada año desaparecen miles de especies vegetales y animales que ya no podremos conocer, que nuestros hijos ya no podrán ver, perdidas para siempre. La inmensa mayoría se extinguen por razones que tienen que ver con alguna acción humana. Por nuestra causa, miles de especies ya no darán gloria a Dios con su existencia ni podrán comunicarnos su propio mensaje. No tenemos derecho.

34. Posiblemente nos inquieta saber de la extinción de un mamífero o de un ave, por su mayor visibilidad. Pero para el buen funcionamiento de los ecosistemas también son necesarios los hongos, las algas, los gusanos, los insectos, los reptiles y la innumerable variedad de microorganismos. Algunas especies poco numerosas, que suelen pasar desapercibidas, juegan un rol crítico fundamental para estabilizar el equilibrio de un lugar. Es verdad que el ser humano debe intervenir cuando un geosistema entra en estado crítico, pero hoy el nivel de intervención humana en una realidad tan compleja como la naturaleza es tal, que los constantes desastres que el ser humano ocasiona provocan una nueva intervención suya, de tal modo que la actividad humana se hace omnipresente, con todos los riesgos que esto implica. Suele crearse un círculo vicioso donde la intervención del ser humano para resolver una dificultad muchas veces agrava más la situación. Por ejemplo, muchos pájaros e insectos que desaparecen a causa de los agrotóxicos creados por la tecnología son útiles a la misma agricultura, y su desaparición deberá ser sustituida con otra intervención tecnológica, que posiblemente traerá nuevos efectos nocivos. Son loables y a veces admirables los esfuerzos de científicos y técnicos que tratan de aportar soluciones a los problemas creados por el ser humano. Pero mirando el mundo advertimos que este nivel de intervención humana, frecuentemente al servicio de las finanzas y del consumismo, hace que la tierra en que vivimos en realidad se vuelva menos rica y bella, cada vez más limitada y gris, mientras al mismo tiempo el desarrollo de la tecnología y de las ofertas de consumo sigue avanzando sin límite. De este modo, parece que pretendiéramos sustituir una belleza irreemplazable e irrecuperable, por otra creada por nosotros.

35. Cuando se analiza el impacto ambiental de algún emprendimiento, se suele atender a los efectos en el suelo, en el agua y en el aire, pero no siempre se incluye un estudio cuidadoso sobre el impacto en la biodiversidad, como si la pérdida de algunas especies o de grupos animales o vegetales fuera algo de poca relevancia. Las carreteras, los nuevos cultivos, los alambrados, los embalses y otras construcciones van tomando posesión de los hábitats y a veces los fragmentan de tal manera que las poblaciones de animales ya no pueden migrar ni desplazarse libremente, de modo que algunas especies entran en riesgo de extinción. Existen alternativas que al menos mitigan el impacto de estas obras, como la creación de corredores biológicos, pero en pocos países se advierte este cuidado y esta previsión. Cuando se explotan comercialmente algunas especies, no siempre se estudia su forma de crecimiento para evitar su disminución excesiva con el consiguiente desequilibrio del ecosistema.

36. El cuidado de los ecosistemas supone una mirada que vaya más allá de lo inmediato, porque cuando sólo se busca un rédito económico rápido y fácil, a nadie le interesa realmente su preservación. Pero el costo de los daños que se ocasionan por el descuido egoísta es muchísimo más alto que el beneficio económico que se pueda obtener. En el caso de la pérdida o el daño grave de algunas especies, estamos hablando de valores que exceden todo cálculo. Por eso, podemos ser testigos mudos de gravísimas inequidades cuando se pretende obtener importantes beneficios haciendo pagar al resto de la humanidad, presente y futura, los altísimos costos de la degradación ambiental.

37. Algunos países han avanzado en la preservación eficaz de ciertos lugares y zonas –en la tierra y en los océanos– donde se prohíbe toda intervención humana que pueda modificar su fisonomía o alterar su constitución original. En el cuidado de la biodiversidad, los especialistas insisten en la necesidad de poner especial atención a las zonas más ricas en variedad de especies, en especies endémicas, poco frecuentes o con menor grado de protección efectiva. Hay lugares que requieren un cuidado particular por su enorme importancia para el ecosistema mundial, o que constituyen importantes reservas de agua y así aseguran otras formas de vida.

38. Mencionemos, por ejemplo, esos pulmones del planeta repletos de biodiversidad que son la Amazonia y la cuenca fluvial del Congo, o los grandes acuíferos y los glaciares. No se ignora la importancia de esos lugares para la totalidad del planeta y para el futuro de la humanidad. Los ecosistemas de las selvas tropicales tienen una biodiversidad con una enorme complejidad, casi imposible de reconocer integralmente, pero cuando esas selvas son quemadas o arrasadas para desarrollar cultivos, en pocos años se pierden innumerables especies, cuando no se convierten en áridos desiertos. Sin embargo, un delicado equilibrio se impone a la hora de hablar sobre estos lugares, porque tampoco se pueden ignorar los enormes intereses económicos internacionales que, bajo el pretexto de cuidarlos, pueden atentar contra las soberanías nacionales. De hecho, existen «propuestas de internacionalización de la Amazonia, que sólo sirven a los intereses económicos de las corporaciones transnacionales»[24]. Es loable la tarea de organismos internacionales y de organizaciones de la sociedad civil que sensibilizan a las poblaciones y cooperan críticamente, también utilizando legítimos mecanismos de presión, para que cada gobierno cumpla con su propio e indelegable deber de preservar el ambiente y los recursos naturales de su país, sin venderse a intereses espurios locales o internacionales.

39. El reemplazo de la flora silvestre por áreas forestadas con árboles, que generalmente son monocultivos, tampoco suele ser objeto de un adecuado análisis. Porque puede afectar gravemente a una biodiversidad que no es albergada por las nuevas especies que se implantan. También los humedales, que son transformados en terreno de cultivo, pierden la enorme biodiversidad que acogían. En algunas zonas costeras, es preocupante la desaparición de los ecosistemas constituidos por manglares.

40. Los océanos no sólo contienen la mayor parte del agua del planeta, sino también la mayor parte de la vasta variedad de seres vivientes, muchos de ellos todavía desconocidos para nosotros y amenazados por diversas causas. Por otra parte, la vida en los ríos, lagos, mares y océanos, que alimenta a gran parte de la población mundial, se ve afectada por el descontrol en la extracción de los recursos pesqueros, que provoca disminuciones drásticas de algunas especies. Todavía siguen desarrollándose formas selectivas de pesca que desperdician gran parte de las especies recogidas. Están especialmente amenazados organismos marinos que no tenemos en cuenta, como ciertas formas de plancton que constituyen un componente muy importante en la cadena alimentaria marina, y de las cuales dependen, en definitiva, especies que utilizamos para alimentarnos.

41. Adentrándonos en los mares tropicales y subtropicales, encontramos las barreras de coral, que equivalen a las grandes selvas de la tierra, porque hospedan aproximadamente un millón de especies, incluyendo peces, cangrejos, moluscos, esponjas, algas, etc. Muchas de las barreras de coral del mundo hoy ya son estériles o están en un continuo estado de declinación: «¿Quién ha convertido el maravilloso mundo marino en cementerios subacuáticos despojados de vida y de color?»[25]. Este fenómeno se debe en gran parte a la contaminación que llega al mar como resultado de la deforestación, de los monocultivos agrícolas, de los vertidos industriales y de métodos destructivos de pesca, especialmente los que utilizan cianuro y dinamita. Se agrava por el aumento de la temperatura de los océanos. Todo esto nos ayuda a darnos cuenta de que cualquier acción sobre la naturaleza puede tener consecuencias que no advertimos a simple vista, y que ciertas formas de explotación de recursos se hacen a costa de una degradación que finalmente llega hasta el fondo de los océanos.

42. Es necesario invertir mucho más en investigación para entender mejor el comportamiento de los ecosistemas y analizar adecuadamente las diversas variables de impacto de cualquier modificación importante del ambiente. Porque todas las criaturas están conectadas, cada una debe ser valorada con afecto y admiración, y todos los seres nos necesitamos unos a otros. Cada territorio tiene una responsabilidad en el cuidado de esta familia, por lo cual debería hacer un cuidadoso inventario de las especies que alberga en orden a desarrollar programas y estrategias de protección, cuidando con especial preocupación a las especies en vías de extinción.

IV. Deterioro de la calidad de la vida humana y degradación social

43. Si tenemos en cuenta que el ser humano también es una criatura de este mundo, que tiene derecho a vivir y a ser feliz, y que además tiene una dignidad especialísima, no podemos dejar de considerar los efectos de la degradación ambiental, del actual modelo de desarrollo y de la cultura del descarte en la vida de las personas.

44. Hoy advertimos, por ejemplo, el crecimiento desmedido y desordenado de muchas ciudades que se han hecho insalubres para vivir, debido no solamente a la contaminación originada por las emisiones tóxicas, sino también al caos urbano, a los problemas del transporte y a la contaminación visual y acústica. Muchas ciudades son grandes estructuras ineficientes que gastan energía y agua en exceso. Hay barrios que, aunque hayan sido construidos recientemente, están congestionados y desordenados, sin espacios verdes suficientes. No es propio de habitantes de este planeta vivir cada vez más inundados de cemento, asfalto, vidrio y metales, privados del contacto físico con la naturaleza.

45. En algunos lugares, rurales y urbanos, la privatización de los espacios ha hecho que el acceso de los ciudadanos a zonas de particular belleza se vuelva difícil. En otros, se crean urbanizaciones « ecológicas » sólo al servicio de unos pocos, donde se procura evitar que otros entren a molestar una tranquilidad artificial. Suele encontrarse una ciudad bella y llena de espacios verdes bien cuidados en algunas áreas « seguras », pero no tanto en zonas menos visibles, donde viven los descartables de la sociedad.

46. Entre los componentes sociales del cambio global se incluyen los efectos laborales de algunas innovaciones tecnológicas, la exclusión social, la inequidad en la disponibilidad y el consumo de energía y de otros servicios, la fragmentación social, el crecimiento de la violencia y el surgimiento de nuevas formas de agresividad social, el narcotráfico y el consumo creciente de drogas entre los más jóvenes, la pérdida de identidad. Son signos, entre otros, que muestran que el crecimiento de los últimos dos siglos no ha significado en todos sus aspectos un verdadero progreso integral y una mejora de la calidad de vida. Algunos de estos signos son al mismo tiempo síntomas de una verdadera degradación social, de una silenciosa ruptura de los lazos de integración y de comunión social.

47. A esto se agregan las dinámicas de los medios del mundo digital que, cuando se convierten en omnipresentes, no favorecen el desarrollo de una capacidad de vivir sabiamente, de pensar en profundidad, de amar con generosidad. Los grandes sabios del pasado, en este contexto, correrían el riesgo de apagar su sabiduría en medio del ruido dispersivo de la información. Esto nos exige un esfuerzo para que esos medios se traduzcan en un nuevo desarrollo cultural de la humanidad y no en un deterioro de su riqueza más profunda. La verdadera sabiduría, producto de la reflexión, del diálogo y del encuentro generoso entre las personas, no se consigue con una mera acumulación de datos que termina saturando y obnubilando, en una especie de contaminación mental. Al mismo tiempo, tienden a reemplazarse las relaciones reales con los demás, con todos los desafíos que implican, por un tipo de comunicación mediada por internet. Esto permite seleccionar o eliminar las relaciones según nuestro arbitrio, y así suele generarse un nuevo tipo de emociones artificiales, que tienen que ver más con dispositivos y pantallas que con las personas y la naturaleza. Los medios actuales permiten que nos comuniquemos y que compartamos conocimientos y afectos. Sin embargo, a veces también nos impiden tomar contacto directo con la angustia, con el temblor, con la alegría del otro y con la complejidad de su experiencia personal. Por eso no debería llamar la atención que, junto con la abrumadora oferta de estos productos, se desarrolle una profunda y melancólica insatisfacción en las relaciones interpersonales, o un dañino aislamiento.

V. Inequidad planetaria

48. El ambiente humano y el ambiente natural se degradan juntos, y no podremos afrontar adecuadamente la degradación ambiental si no prestamos atención a causas que tienen que ver con la degradación humana y social. De hecho, el deterioro del ambiente y el de la sociedad afectan de un modo especial a los más débiles del planeta: «Tanto la experiencia común de la vida ordinaria como la investigación científica demuestran que los más graves efectos de todas las agresiones ambientales los sufre la gente más pobre»[26]. Por ejemplo, el agotamiento de las reservas ictícolas perjudica especialmente a quienes viven de la pesca artesanal y no tienen cómo reemplazarla, la contaminación del agua afecta particularmente a los más pobres que no tienen posibilidad de comprar agua envasada, y la elevación del nivel del mar afecta principalmente a las poblaciones costeras empobrecidas que no tienen a dónde trasladarse. El impacto de los desajustes actuales se manifiesta también en la muerte prematura de muchos pobres, en los conflictos generados por falta de recursos y en tantos otros problemas que no tienen espacio suficiente en las agendas del mundo[27].

49. Quisiera advertir que no suele haber conciencia clara de los problemas que afectan particularmente a los excluidos. Ellos son la mayor parte del planeta, miles de millones de personas. Hoy están presentes en los debates políticos y económicos internacionales, pero frecuentemente parece que sus problemas se plantean como un apéndice, como una cuestión que se añade casi por obligación o de manera periférica, si es que no se los considera un mero daño colateral. De hecho, a la hora de la actuación concreta, quedan frecuentemente en el último lugar. Ello se debe en parte a que muchos profesionales, formadores de opinión, medios de comunicación y centros de poder están ubicados lejos de ellos, en áreas urbanas aisladas, sin tomar contacto directo con sus problemas. Viven y reflexionan desde la comodidad de un desarrollo y de una calidad de vida que no están al alcance de la mayoría de la población mundial. Esta falta de contacto físico y de encuentro, a veces favorecida por la desintegración de nuestras ciudades, ayuda a cauterizar la conciencia y a ignorar parte de la realidad en análisis sesgados. Esto a veces convive con un discurso «verde». Pero hoy no podemos dejar de reconocer que un verdadero planteo ecológico se convierte siempre en un planteo social, que debe integrar la justicia en las discusiones sobre el ambiente, para escuchar tanto el clamor de la tierra como el clamor de los pobres.

50. En lugar de resolver los problemas de los pobres y de pensar en un mundo diferente, algunos atinan sólo a proponer una reducción de la natalidad. No faltan presiones internacionales a los países en desarrollo, condicionando ayudas económicas a ciertas políticas de «salud reproductiva». Pero, «si bien es cierto que la desigual distribución de la población y de los recursos disponibles crean obstáculos al desarrollo y al uso sostenible del ambiente, debe reconocerse que el crecimiento demográfico es plenamente compatible con un desarrollo integral y solidario»[28]. Culpar al aumento de la población y no al consumismo extremo y selectivo de algunos es un modo de no enfrentar los problemas. Se pretende legitimar así el modelo distributivo actual, donde una minoría se cree con el derecho de consumir en una proporción que sería imposible generalizar, porque el planeta no podría ni siquiera contener los residuos de semejante consumo. Además, sabemos que se desperdicia aproximadamente un tercio de los alimentos que se producen, y «el alimento que se desecha es como si se robara de la mesa del pobre»[29]. De cualquier manera, es cierto que hay que prestar atención al desequilibrio en la distribución de la población sobre el territorio, tanto en el nivel nacional como en el global, porque el aumento del consumo llevaría a situaciones regionales complejas, por las combinaciones de problemas ligados a la contaminación ambiental, al transporte, al tratamiento de residuos, a la pérdida de recursos, a la calidad de vida.

51. La inequidad no afecta sólo a individuos, sino a países enteros, y obliga a pensar en una ética de las relaciones internacionales. Porque hay una verdadera « deuda ecológica », particularmente entre el Norte y el Sur, relacionada con desequilibrios comerciales con consecuencias en el ámbito ecológico, así como con el uso desproporcionado de los recursos naturales llevado a cabo históricamente por algunos países. Las exportaciones de algunas materias primas para satisfacer los mercados en el Norte industrializado han producido daños locales, como la contaminación con mercurio en la minería del oro o con dióxido de azufre en la del cobre. Especialmente hay que computar el uso del espacio ambiental de todo el planeta para depositar residuos gaseosos que se han ido acumulando durante dos siglos y han generado una situación que ahora afecta a todos los países del mundo. El calentamiento originado por el enorme consumo de algunos países ricos tiene repercusiones en los lugares más pobres de la tierra, especialmente en África, donde el aumento de la temperatura unido a la sequía hace estragos en el rendimiento de los cultivos. A esto se agregan los daños causados por la exportación hacia los países en desarrollo de residuos sólidos y líquidos tóxicos, y por la actividad contaminante de empresas que hacen en los países menos desarrollados lo que no pueden hacer en los países que les aportan capital: «Constatamos que con frecuencia las empresas que obran así son multinacionales, que hacen aquí lo que no se les permite en países desarrollados o del llamado primer mundo. Generalmente, al cesar sus actividades y al retirarse, dejan grandes pasivos humanos y ambientales, como la desocupación, pueblos sin vida, agotamiento de algunas reservas naturales, deforestación, empobrecimiento de la agricultura y ganadería local, cráteres, cerros triturados, ríos contaminados y algunas pocas obras sociales que ya no se pueden sostener»[30].

52. La deuda externa de los países pobres se ha convertido en un instrumento de control, pero no ocurre lo mismo con la deuda ecológica. De diversas maneras, los pueblos en vías de desarrollo, donde se encuentran las más importantes reservas de la biosfera, siguen alimentando el desarrollo de los países más ricos a costa de su presente y de su futuro. La tierra de los pobres del Sur es rica y poco contaminada, pero el acceso a la propiedad de los bienes y recursos para satisfacer sus necesidades vitales les está vedado por un sistema de relaciones comerciales y de propiedad estructuralmente perverso. Es necesario que los países desarrollados contribuyan a resolver esta deuda limitando de manera importante el consumo de energía no renovable y aportando recursos a los países más necesitados para apoyar políticas y programas de desarrollo sostenible. Las regiones y los países más pobres tienen menos posibilidades de adoptar nuevos modelos en orden a reducir el impacto ambiental, porque no tienen la capacitación para desarrollar los procesos necesarios y no pueden cubrir los costos. Por eso, hay que mantener con claridad la conciencia de que en el cambio climático hay responsabilidades diversificadas y, como dijeron los Obispos de Estados Unidos, corresponde enfocarse «especialmente en las necesidades de los pobres, débiles y vulnerables, en un debate a menudo dominado por intereses más poderosos»[31]. Necesitamos fortalecer la conciencia de que somos una sola familia humana. No hay fronteras ni barreras políticas o sociales que nos permitan aislarnos, y por eso mismo tampoco hay espacio para la globalización de la indiferencia.

VI. La debilidad de las reacciones

53. Estas situaciones provocan el gemido de la hermana tierra, que se une al gemido de los abandonados del mundo, con un clamor que nos reclama otro rumbo. Nunca hemos maltratado y lastimado nuestra casa común como en los últimos dos siglos. Pero estamos llamados a ser los instrumentos del Padre Dios para que nuestro planeta sea lo que él soñó al crearlo y responda a su proyecto de paz, belleza y plenitud. El problema es que no disponemos todavía de la cultura necesaria para enfrentar esta crisis y hace falta construir liderazgos que marquen caminos, buscando atender las necesidades de las generaciones actuales incluyendo a todos, sin perjudicar a las generaciones futuras. Se vuelve indispensable crear un sistema normativo que incluya límites infranqueables y asegure la protección de los ecosistemas, antes que las nuevas formas de poder derivadas del paradigma tecnoeconómico terminen arrasando no sólo con la política sino también con la libertad y la justicia.

54. Llama la atención la debilidad de la reacción política internacional. El sometimiento de la política ante la tecnología y las finanzas se muestra en el fracaso de las Cumbres mundiales sobre medio ambiente. Hay demasiados intereses particulares y muy fácilmente el interés económico llega a prevalecer sobre el bien común y a manipular la información para no ver afectados sus proyectos. En esta línea, el Documento de Aparecida reclama que «en las intervenciones sobre los recursos naturales no predominen los intereses de grupos económicos que arrasan irracionalmente las fuentes de vida»[32]. La alianza entre la economía y la tecnología termina dejando afuera lo que no forme parte de sus intereses inmediatos. Así sólo podrían esperarse algunas declamaciones superficiales, acciones filantrópicas aisladas, y aun esfuerzos por mostrar sensibilidad hacia el medio ambiente, cuando en la realidad cualquier intento de las organizaciones sociales por modificar las cosas será visto como una molestia provocada por ilusos románticos o como un obstáculo a sortear.

55. Poco a poco algunos países pueden mostrar avances importantes, el desarrollo de controles más eficientes y una lucha más sincera contra la corrupción. Hay más sensibilidad ecológica en las poblaciones, aunque no alcanza para modificar los hábitos dañinos de consumo, que no parecen ceder sino que se amplían y desarrollan. Es lo que sucede, para dar sólo un sencillo ejemplo, con el creciente aumento del uso y de la intensidad de los acondicionadores de aire. Los mercados, procurando un beneficio inmediato, estimulan todavía más la demanda. Si alguien observara desde afuera la sociedad planetaria, se asombraría ante semejante comportamiento que a veces parece suicida.

56. Mientras tanto, los poderes económicos continúan justificando el actual sistema mundial, donde priman una especulación y una búsqueda de la renta financiera que tienden a ignorar todo contexto y los efectos sobre la dignidad humana y el medio ambiente. Así se manifiesta que la degradación ambiental y la degradación humana y ética están íntimamente unidas. Muchos dirán que no tienen conciencia de realizar acciones inmorales, porque la distracción constante nos quita la valentía de advertir la realidad de un mundo limitado y finito. Por eso, hoy «cualquier cosa que sea frágil, como el medio ambiente, queda indefensa ante los intereses del mercado divinizado, convertidos en regla absoluta»[33].

57. Es previsible que, ante el agotamiento de algunos recursos, se vaya creando un escenario favorable para nuevas guerras, disfrazadas detrás de nobles reivindicaciones. La guerra siempre produce daños graves al medio ambiente y a la riqueza cultural de las poblaciones, y los riesgos se agigantan cuando se piensa en las armas nucleares y en las armas biológicas. Porque, «a pesar de que determinados acuerdos internacionales prohíban la guerra química, bacteriológica y biológica, de hecho en los laboratorios se sigue investigando para el desarrollo de nuevas armas ofensivas, capaces de alterar los equilibrios naturales»[34]. Se requiere de la política una mayor atención para prevenir y resolver las causas que puedan originar nuevos conflictos. Pero el poder conectado con las finanzas es el que más se resiste a este esfuerzo, y los diseños políticos no suelen tener amplitud de miras. ¿Para qué se quiere preservar hoy un poder que será recordado por su incapacidad de intervenir cuando era urgente y necesario hacerlo?

58. En algunos países hay ejemplos positivos de logros en la mejora del ambiente, como la purificación de algunos ríos que han estado contaminados durante muchas décadas, o la recuperación de bosques autóctonos, o el embellecimiento de paisajes con obras de saneamiento ambiental, o proyectos edilicios de gran valor estético, o avances en la producción de energía no contaminante, en la mejora del transporte público. Estas acciones no resuelven los problemas globales, pero confirman que el ser humano todavía es capaz de intervenir positivamente. Como ha sido creado para amar, en medio de sus límites brotan inevitablemente gestos de generosidad, solidaridad y cuidado.

59. Al mismo tiempo, crece una ecología superficial o aparente que consolida un cierto adormecimiento y una alegre irresponsabilidad. Como suele suceder en épocas de profundas crisis, que requieren decisiones valientes, tenemos la tentación de pensar que lo que está ocurriendo no es cierto. Si miramos la superficie, más allá de algunos signos visibles de contaminación y de degradación, parece que las cosas no fueran tan graves y que el planeta podría persistir por mucho tiempo en las actuales condiciones. Este comportamiento evasivo nos sirve para seguir con nuestros estilos de vida, de producción y de consumo. Es el modo como el ser humano se las arregla para alimentar todos los vicios autodestructivos: intentando no verlos, luchando para no reconocerlos, postergando las decisiones importantes, actuando como si nada ocurriera.

VII. Diversidad de opiniones

Finalmente, reconozcamos que se han desarrollado diversas visiones y líneas de pensamiento acerca de la situación y de las posibles soluciones. En un extremo, algunos sostienen a toda costa el mito del progreso y afirman que los problemas ecológicos se resolverán simplemente con nuevas aplicaciones técnicas, sin consideraciones éticas ni cambios de fondo. En el otro extremo, otros entienden que el ser humano, con cualquiera de sus intervenciones, sólo puede ser una amenaza y perjudicar al ecosistema mundial, por lo cual conviene reducir su presencia en el planeta e impedirle todo tipo de intervención. Entre estos extremos, la reflexión debería identificar posibles escenarios futuros, porque no hay un solo camino de solución. Esto daría lugar a diversos aportes que podrían entrar en diálogo hacia respuestas integrales.

61. Sobre muchas cuestiones concretas la Iglesia no tiene por qué proponer una palabra definitiva y entiende que debe escuchar y promover el debate honesto entre los científicos, respetando la diversidad de opiniones. Pero basta mirar la realidad con sinceridad para ver que hay un gran deterioro de nuestra casa común. La esperanza nos invita a reconocer que siempre hay una salida, que siempre podemos reorientar el rumbo, que siempre podemos hacer algo para resolver los problemas. Sin embargo, parecen advertirse síntomas de un punto de quiebre, a causa de la gran velocidad de los cambios y de la degradación, que se manifiestan tanto en catástrofes naturales regionales como en crisis sociales o incluso financieras, dado que los problemas del mundo no pueden analizarse ni explicarse de forma aislada. Hay regiones que ya están especialmente en riesgo y, más allá de cualquier predicción catastrófica, lo cierto es que el actual sistema mundial es insostenible desde diversos puntos de vista, porque hemos dejado de pensar en los fines de la acción humana: «Si la mirada recorre las regiones de nuestro planeta, enseguida nos damos cuenta de que la humanidad ha defraudado las expectativas divinas»[35].

CAPÍTULO SEGUNDO

EL EVANGELIO DE LA CREACIÓN

62. ¿Por qué incluir en este documento, dirigido a todas las personas de buena voluntad, un capítulo referido a convicciones creyentes? No ignoro que, en el campo de la política y del pensamiento, algunos rechazan con fuerza la idea de un Creador, o la consideran irrelevante, hasta el punto de relegar al ámbito de lo irracional la riqueza que las religiones pueden ofrecer para una ecología integral y para un desarrollo pleno de la humanidad. Otras veces se supone que constituyen una subcultura que simplemente debe ser tolerada. Sin embargo, la ciencia y la religión, que aportan diferentes aproximaciones a la realidad, pueden entrar en un diálogo intenso y productivo para ambas.

I. La luz que ofrece la fe

63. Si tenemos en cuenta la complejidad de la crisis ecológica y sus múltiples causas, deberíamos reconocer que las soluciones no pueden llegar desde un único modo de interpretar y transformar la realidad. También es necesario acudir a las diversas riquezas culturales de los pueblos, al arte y a la poesía, a la vida interior y a la espiritualidad. Si de verdad queremos construir una ecología que nos permita sanar todo lo que hemos destruido, entonces ninguna rama de las ciencias y ninguna forma de sabiduría puede ser dejada de lado, tampoco la religiosa con su propio lenguaje. Además, la Iglesia Católica está abierta al diálogo con el pensamiento filosófico, y eso le permite producir diversas síntesis entre la fe y la razón. En lo que respecta a las cuestiones sociales, esto se puede constatar en el desarrollo de la doctrina social de la Iglesia, que está llamada a enriquecerse cada vez más a partir de los nuevos desafíos.

64. Por otra parte, si bien esta encíclica se abre a un diálogo con todos, para buscar juntos caminos de liberación, quiero mostrar desde el comienzo cómo las convicciones de la fe ofrecen a los cristianos, y en parte también a otros creyentes, grandes motivaciones para el cuidado de la naturaleza y de los hermanos y hermanas más frágiles. Si el solo hecho de ser humanos mueve a las personas a cuidar el ambiente del cual forman parte, «los cristianos, en particular, descubren que su cometido dentro de la creación, así como sus deberes con la naturaleza y el Creador, forman parte de su fe»[36]. Por eso, es un bien para la humanidad y para el mundo que los creyentes reconozcamos mejor los compromisos ecológicos que brotan de nuestras convicciones.

II. La sabiduría de los relatos bíblicos

65. Sin repetir aquí la entera teología de la creación, nos preguntamos qué nos dicen los grandes relatos bíblicos acerca de la relación del ser humano con el mundo. En la primera narración de la obra creadora en el libro del Génesis, el plan de Dios incluye la creación de la humanidad. Luego de la creación del ser humano, se dice que «Dios vio todo lo que había hecho y era muy bueno» (Gn 1,31). La Biblia enseña que cada ser humano es creado por amor, hecho a imagen y semejanza de Dios (cf. Gn 1,26). Esta afirmación nos muestra la inmensa dignidad de cada persona humana, que «no es solamente algo, sino alguien. Es capaz de conocerse, de poseerse y de darse libremente y entrar en comunión con otras personas»[37]. San Juan Pablo II recordó que el amor especialísimo que el Creador tiene por cada ser humano le confiere una dignidad infinita[38]. Quienes se empeñan en la defensa de la dignidad de las personas pueden encontrar en la fe cristiana los argumentos más profundos para ese compromiso. ¡Qué maravillosa certeza es que la vida de cada persona no se pierde en un desesperante caos, en un mundo regido por la pura casualidad o por ciclos que se repiten sin sentido! El Creador puede decir a cada uno de nosotros: «Antes que te formaras en el seno de tu madre, yo te conocía» ( Jr 1,5). Fuimos concebidos en el corazón de Dios, y por eso «cada uno de nosotros es el fruto de un pensamiento de Dios. Cada uno de nosotros es querido, cada uno es amado, cada uno es necesario»[39].

66. Los relatos de la creación en el libro del Génesis contienen, en su lenguaje simbólico y narrativo, profundas enseñanzas sobre la existencia humana y su realidad histórica. Estas narraciones sugieren que la existencia humana se basa en tres relaciones fundamentales estrechamente conectadas: la relación con Dios, con el prójimo y con la tierra. Según la Biblia, las tres relaciones vitales se han roto, no sólo externamente, sino también dentro de nosotros. Esta ruptura es el pecado. La armonía entre el Creador, la humanidad y todo lo creado fue destruida por haber pretendido ocupar el lugar de Dios, negándonos a reconocernos como criaturas limitadas. Este hecho desnaturalizó también el mandato de « dominar » la tierra (cf. Gn 1,28) y de «labrarla y cuidarla» (cf. Gn 2,15). Como resultado, la relación originariamente armoniosa entre el ser humano y la naturaleza se transformó en un conflicto (cf. Gn 3,17-19). Por eso es significativo que la armonía que vivía san Francisco de Asís con todas las criaturas haya sido interpretada como una sanación de aquella ruptura. Decía san Buenaventura que, por la reconciliación universal con todas las criaturas, de algún modo Francisco retornaba al estado de inocencia primitiva[40]. Lejos de ese modelo, hoy el pecado se manifiesta con toda su fuerza de destrucción en las guerras, las diversas formas de violencia y maltrato, el abandono de los más frágiles, los ataques a la naturaleza.

67. No somos Dios. La tierra nos precede y nos ha sido dada. Esto permite responder a una acusación lanzada al pensamiento judío-cristiano: se ha dicho que, desde el relato del Génesis que invita a « dominar » la tierra (cf. Gn 1,28), se favorecería la explotación salvaje de la naturaleza presentando una imagen del ser humano como dominante y destructivo. Esta no es una correcta interpretación de la Biblia como la entiende la Iglesia. Si es verdad que algunas veces los cristianos hemos interpretado incorrectamente las Escrituras, hoy debemos rechazar con fuerza que, del hecho de ser creados a imagen de Dios y del mandato de dominar la tierra, se deduzca un dominio absoluto sobre las demás criaturas. Es importante leer los textos bíblicos en su contexto, con una hermenéutica adecuada, y recordar que nos invitan a «labrar y cuidar» el jardín del mundo (cf. Gn 2,15). Mientras «labrar» significa cultivar, arar o trabajar, «cuidar» significa proteger, custodiar, preservar, guardar, vigilar. Esto implica una relación de reciprocidad responsable entre el ser humano y la naturaleza. Cada comunidad puede tomar de la bondad de la tierra lo que necesita para su supervivencia, pero también tiene el deber de protegerla y de garantizar la continuidad de su fertilidad para las generaciones futuras. Porque, en definitiva, «la tierra es del Señor » (Sal 24,1), a él pertenece « la tierra y cuanto hay en ella » (Dt 10,14). Por eso, Dios niega toda pretensión de propiedad absoluta: « La tierra no puede venderse a perpetuidad, porque la tierra es mía, y vosotros sois forasteros y huéspedes en mi tierra » (Lv 25,23).

68. Esta responsabilidad ante una tierra que es de Dios implica que el ser humano, dotado de inteligencia, respete las leyes de la naturaleza y los delicados equilibrios entre los seres de este mundo, porque « él lo ordenó y fueron creados, él los fijó por siempre, por los siglos, y les dio una ley que nunca pasará » (Sal 148,5b-6). De ahí que la legislación bíblica se detenga a proponer al ser humano varias normas, no sólo en relación con los demás seres humanos, sino también en relación con los demás seres vivos: « Si ves caído en el camino el asno o el buey de tu hermano, no te desentenderás de ellos […] Cuando encuentres en el camino un nido de ave en un árbol o sobre la tierra, y esté la madre echada sobre los pichones o sobre los huevos, no tomarás a la madre con los hijos » (Dt 22,4.6). En esta línea, el descanso del séptimo día no se propone sólo para el ser humano, sino también « para que reposen tu buey y tu asno » (Ex 23,12). De este modo advertimos que la Biblia no da lugar a un antropocentrismo despótico que se desentienda de las demás criaturas.

69. A la vez que podemos hacer un uso responsable de las cosas, estamos llamados a reconocer que los demás seres vivos tienen un valor propio ante Dios y, «por su simple existencia, lo bendicen y le dan gloria»[41], porque el Señor se regocija en sus obras (cf. Sal 104,31). Precisamente por su dignidad única y por estar dotado de inteligencia, el ser humano está llamado a respetar lo creado con sus leyes internas, ya que «por la sabiduría el Señor fundó la tierra» (Pr 3,19). Hoy la Iglesia no dice simplemente que las demás criaturas están completamente subordinadas al bien del ser humano, como si no tuvieran un valor en sí mismas y nosotros pudiéramos disponer de ellas a voluntad. Por eso los Obispos de Alemania enseñaron que en las demás criaturas «se podría hablar de la prioridad del ser sobre el ser útiles»[42]. El Catecismo cuestiona de manera muy directa e insistente lo que sería un antropocentrismo desviado: «Toda criatura posee su bondad y su perfección propias […] Las distintas criaturas, queridas en su ser propio, reflejan, cada una a su manera, un rayo de la sabiduría y de la bondad infinitas de Dios. Por esto, el hombre debe respetar la bondad propia de cada criatura para evitar un uso desordenado de las cosas»[43].

70. En la narración sobre Caín y Abel, vemos que los celos condujeron a Caín a cometer la injusticia extrema con su hermano. Esto a su vez provocó una ruptura de la relación entre Caín y Dios y entre Caín y la tierra, de la cual fue exiliado. Este pasaje se resume en la dramática conversación de Dios con Caín. Dios pregunta: «¿Dónde está Abel, tu hermano?». Caín responde que no lo sabe y Dios le insiste: «¿Qué hiciste? ¡La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde el suelo! Ahora serás maldito y te alejarás de esta tierra» (Gn 4,9-11). El descuido en el empeño de cultivar y mantener una relación adecuada con el vecino, hacia el cual tengo el deber del cuidado y de la custodia, destruye mi relación interior conmigo mismo, con los demás, con Dios y con la tierra. Cuando todas estas relaciones son descuidadas, cuando la justicia ya no habita en la tierra, la Biblia nos dice que toda la vida está en peligro. Esto es lo que nos enseña la narración sobre Noé, cuando Dios amenaza con exterminar la humanidad por su constante incapacidad de vivir a la altura de las exigencias de la justicia y de la paz: « He decidido acabar con todos los seres humanos, porque la tierra, a causa de ellos, está llena de violencia » (Gn 6,13). En estos relatos tan antiguos, cargados de profundo simbolismo, ya estaba contenida una convicción actual: que todo está relacionado, y que el auténtico cuidado de nuestra propia vida y de nuestras relaciones con la naturaleza es inseparable de la fraternidad, la justicia y la fidelidad a los demás.

71. Aunque «la maldad se extendía sobre la faz de la tierra» (Gn 6,5) y a Dios «le pesó haber creado al hombre en la tierra» (Gn 6,6), sin embargo, a través de Noé, que todavía se conservaba íntegro y justo, decidió abrir un camino de salvación. Así dio a la humanidad la posibilidad de un nuevo comienzo. ¡Basta un hombre bueno para que haya esperanza! La tradición bíblica establece claramente que esta rehabilitación implica el redescubrimiento y el respeto de los ritmos inscritos en la naturaleza por la mano del Creador. Esto se muestra, por ejemplo, en la ley del Shabbath. El séptimo día, Dios descansó de todas sus obras. Dios ordenó a Israel que cada séptimo día debía celebrarse como un día de descanso, un Shabbath (cf. Gn 2,2-3; Ex 16,23; 20,10). Por otra parte, también se instauró un año sabático para Israel y su tierra, cada siete años (cf. Lv 25,1-4), durante el cual se daba un completo descanso a la tierra, no se sembraba y sólo se cosechaba lo indispensable para subsistir y brindar hospitalidad (cf. Lv 25,4-6). Finalmente, pasadas siete semanas de años, es decir, cuarenta y nueve años, se celebraba el Jubileo, año de perdón universal y «de liberación para todos los habitantes» (Lv 25,10). El desarrollo de esta legislación trató de asegurar el equilibrio y la equidad en las relaciones del ser humano con los demás y con la tierra donde vivía y trabajaba. Pero al mismo tiempo era un reconocimiento de que el regalo de la tierra con sus frutos pertenece a todo el pueblo. Aquellos que cultivaban y custodiaban el territorio tenían que compartir sus frutos, especialmente con los pobres, las viudas, los huérfanos y los extranjeros: «Cuando coseches la tierra, no llegues hasta la última orilla de tu campo, ni trates de aprovechar los restos de tu mies. No rebusques en la viña ni recojas los frutos caídos del huerto. Los dejarás para el pobre y el forastero» (Lv 19,9-10).

72. Los Salmos con frecuencia invitan al ser humano a alabar a Dios creador: «Al que asentó la tierra sobre las aguas, porque es eterno su amor» (Sal 136,6). Pero también invitan a las demás criaturas a alabarlo: «¡Alabadlo, sol y luna, alabadlo, estrellas lucientes, alabadlo, cielos de los cielos, aguas que estáis sobre los cielos! Alaben ellos el nombre del Señor, porque él lo ordenó y fueron creados» (Sal 148,3-5). Existimos no sólo por el poder de Dios, sino frente a él y junto a él. Por eso lo adoramos.

73. Los escritos de los profetas invitan a recobrar la fortaleza en los momentos difíciles contemplando al Dios poderoso que creó el universo. El poder infinito de Dios no nos lleva a escapar de su ternura paterna, porque en él se conjugan el cariño y el vigor. De hecho, toda sana espiritualidad implica al mismo tiempo acoger el amor divino y adorar con confianza al Señor por su infinito poder. En la Biblia, el Dios que libera y salva es el mismo que creó el universo, y esos dos modos divinos de actuar están íntima e inseparablemente conectados: «¡Ay, mi Señor! Tú eres quien hiciste los cielos y la tierra con tu gran poder y tenso brazo. Nada es extraordinario para ti […] Y sacaste a tu pueblo Israel de Egipto con señales y prodigios» ( Jr 32,17.21). «El Señor es un Dios eterno, creador de la tierra hasta sus bordes, no se cansa ni fatiga. Es imposible escrutar su inteligencia. Al cansado da vigor, y al que no tiene fuerzas le acrecienta la energía» (Is 40,28b-29).

74. La experiencia de la cautividad en Babilonia engendró una crisis espiritual que provocó una profundización de la fe en Dios, explicitando su omnipotencia creadora, para exhortar al pueblo a recuperar la esperanza en medio de su situación desdichada. Siglos después, en otro momento de prueba y persecución, cuando el Imperio Romano buscaba imponer un dominio absoluto, los fieles volvían a encontrar consuelo y esperanza acrecentando su confianza en el Dios todopoderoso, y cantaban: «¡Grandes y maravillosas son tus obras, Señor Dios omnipotente, justos y verdaderos tus caminos!» (Ap 15,3). Si pudo crear el universo de la nada, puede también intervenir en este mundo y vencer cualquier forma de mal. Entonces, la injusticia no es invencible.

75. No podemos sostener una espiritualidad que olvide al Dios todopoderoso y creador. De ese modo, terminaríamos adorando otros poderes del mundo, o nos colocaríamos en el lugar del Señor, hasta pretender pisotear la realidad creada por él sin conocer límites. La mejor manera de poner en su lugar al ser humano, y de acabar con su pretensión de ser un dominador absoluto de la tierra, es volver a proponer la figura de un Padre creador y único dueño del mundo, porque de otro modo el ser humano tenderá siempre a querer imponer a la realidad sus propias leyes e intereses.

III. El misterio del universo

76. Para la tradición judío-cristiana, decir « creación » es más que decir naturaleza, porque tiene que ver con un proyecto del amor de Dios donde cada criatura tiene un valor y un significado. La naturaleza suele entenderse como un sistema que se analiza, comprende y gestiona, pero la creación sólo puede ser entendida como un don que surge de la mano abierta del Padre de todos, como una realidad iluminada por el amor que nos convoca a una comunión universal.

77. «Por la palabra del Señor fueron hechos los cielos» (Sal 33,6). Así se nos indica que el mundo procedió de una decisión, no del caos o la casualidad, lo cual lo enaltece todavía más. Hay una opción libre expresada en la palabra creadora. El universo no surgió como resultado de una omnipotencia arbitraria, de una demostración de fuerza o de un deseo de autoafirmación. La creación es del orden del amor. El amor de Dios es el móvil fundamental de todo lo creado: « Amas a todos los seres y no aborreces nada de lo que hiciste, porque, si algo odiaras, no lo habrías creado » (Sb 11,24). Entonces, cada criatura es objeto de la ternura del Padre, que le da un lugar en el mundo. Hasta la vida efímera del ser más insignificante es objeto de su amor y, en esos pocos segundos de existencia, él lo rodea con su cariño. Decía san Basilio Magno que el Creador es también «la bondad sin envidia»[44], y Dante Alighieri hablaba del « amor que mueve el sol y las estrellas »[45]. Por eso, de las obras creadas se asciende «hasta su misericordia amorosa »[46].

78. Al mismo tiempo, el pensamiento judío-cristiano desmitificó la naturaleza. Sin dejar de admirarla por su esplendor y su inmensidad, ya no le atribuyó un carácter divino. De esa manera se destaca todavía más nuestro compromiso ante ella. Un retorno a la naturaleza no puede ser a costa de la libertad y la responsabilidad del ser humano, que es parte del mundo con el deber de cultivar sus propias capacidades para protegerlo y desarrollar sus potencialidades. Si reconocemos el valor y la fragilidad de la naturaleza, y al mismo tiempo las capacidades que el Creador nos otorgó, esto nos permite terminar hoy con el mito moderno del progreso material sin límites. Un mundo frágil, con un ser humano a quien Dios le confía su cuidado, interpela nuestra inteligencia para reconocer cómo deberíamos orientar, cultivar y limitar nuestro poder.

79. En este universo, conformado por sistemas abiertos que entran en comunicación unos con otros, podemos descubrir innumerables formas de relación y participación. Esto lleva a pensar también al conjunto como abierto a la trascendencia de Dios, dentro de la cual se desarrolla. La fe nos permite interpretar el sentido y la belleza misteriosa de lo que acontece. La libertad humana puede hacer su aporte inteligente hacia una evolución positiva, pero también puede agregar nuevos males, nuevas causas de sufrimiento y verdaderos retrocesos. Esto da lugar a la apasionante y dramática historia humana, capaz de convertirse en un despliegue de liberación, crecimiento, salvación y amor, o en un camino de decadencia y de mutua destrucción. Por eso, la acción de la Iglesia no sólo intenta recordar el deber de cuidar la naturaleza, sino que al mismo tiempo «debe proteger sobre todo al hombre contra la destrucción de sí mismo»[47].

80. No obstante, Dios, que quiere actuar con nosotros y contar con nuestra cooperación, también es capaz de sacar algún bien de los males que nosotros realizamos, porque «el Espíritu Santo posee una inventiva infinita, propia de la mente divina, que provee a desatar los nudos de los sucesos humanos, incluso los más complejos e impenetrables»[48].  Él, de algún modo, quiso limitarse a sí mismo al crear un mundo necesitado de desarrollo, donde muchas cosas que nosotros consideramos males, peligros o fuentes de sufrimiento, en realidad son parte de los dolores de parto que nos estimulan a colaborar con el Creador[49]. Él está presente en lo más íntimo de cada cosa sin condicionar la autonomía de su criatura, y esto también da lugar a la legítima autonomía de las realidades terrenas[50]. Esa presencia divina, que asegura la permanencia y el desarrollo de cada ser, «es la continuación de la acción creadora»[51]. El Espíritu de Dios llenó el universo con virtualidades que permiten que del seno mismo de las cosas pueda brotar siempre algo nuevo: «La naturaleza no es otra cosa sino la razón de cierto arte, concretamente el arte divino, inscrito en las cosas, por el cual las cosas mismas se mueven hacia un fin determinado. Como si el maestro constructor de barcos pudiera otorgar a la madera que pudiera moverse a sí misma para tomar la forma del barco»[52].

81. El ser humano, si bien supone también procesos evolutivos, implica una novedad no explicable plenamente por la evolución de otros sistemas abiertos. Cada uno de nosotros tiene en sí una identidad personal, capaz de entrar en diálogo con los demás y con el mismo Dios. La capacidad de reflexión, la argumentación, la creatividad, la interpretación, la elaboración artística y otras capacidades inéditas muestran una singularidad que trasciende el ámbito físico y biológico. La novedad cualitativa que implica el surgimiento de un ser personal dentro del universo material supone una acción directa de Dios, un llamado peculiar a la vida y a la relación de un Tú a otro tú. A partir de los relatos bíblicos, consideramos al ser humano como sujeto, que nunca puede ser reducido a la categoría de objeto.

82. Pero también sería equivocado pensar que los demás seres vivos deban ser considerados como meros objetos sometidos a la arbitraria dominación humana. Cuando se propone una visión de la naturaleza únicamente como objeto de provecho y de interés, esto también tiene serias consecuencias en la sociedad. La visión que consolida la arbitrariedad del más fuerte ha propiciado inmensas desigualdades, injusticias y violencia para la mayoría de la humanidad, porque los recursos pasan a ser del primero que llega o del que tiene más poder: el ganador se lleva todo. El ideal de armonía, de justicia, de fraternidad y de paz que propone Jesús está en las antípodas de semejante modelo, y así lo expresaba con respecto a los poderes de su época: «Los poderosos de las naciones las dominan como señores absolutos, y los grandes las oprimen con su poder. Que no sea así entre vosotros, sino que el que quiera ser grande sea el servidor » (Mt 20,25-26).

83. El fin de la marcha del universo está en la plenitud de Dios, que ya ha sido alcanzada por Cristo resucitado, eje de la maduración universal[53]. Así agregamos un argumento más para rechazar todo dominio despótico e irresponsable del ser humano sobre las demás criaturas. El fin último de las demás criaturas no somos nosotros. Pero todas avanzan, junto con nosotros y a través de nosotros, hacia el término común, que es Dios, en una plenitud trascendente donde Cristo resucitado abraza e ilumina todo. Porque el ser humano, dotado de inteligencia y de amor, y atraído por la plenitud de Cristo, está llamado a reconducir todas las criaturas a su Creador.

IV. El mensaje de cada criatura en la armonía de todo lo creado

84. Cuando insistimos en decir que el ser humano es imagen de Dios, eso no debería llevarnos a olvidar que cada criatura tiene una función y ninguna es superflua. Todo el universo material es un lenguaje del amor de Dios, de su desmesurado cariño hacia nosotros. El suelo, el agua, las montañas, todo es caricia de Dios. La historia de la propia amistad con Dios siempre se desarrolla en un espacio geográfico que se convierte en un signo personalísimo, y cada uno de nosotros guarda en la memoria lugares cuyo recuerdo le hace mucho bien. Quien ha crecido entre los montes, o quien de niño se sentaba junto al arroyo a beber, o quien jugaba en una plaza de su barrio, cuando vuelve a esos lugares, se siente llamado a recuperar su propia identidad.

85. Dios ha escrito un libro precioso, «cuyas letras son la multitud de criaturas presentes en el universo»[54]. Bien expresaron los Obispos de Canadá que ninguna criatura queda fuera de esta manifestación de Dios: «Desde los panoramas más amplios a la forma de vida más ínfima, la naturaleza es un continuo manantial de maravilla y de temor. Ella es, además, una continua revelación de lo divino»[55]. Los Obispos de Japón, por su parte, dijeron algo muy sugestivo: «Percibir a cada criatura cantando el himno de su existencia es vivir gozosamente en el amor de Dios y en la esperanza»[56]. Esta contemplación de lo creado nos permite descubrir a través de cada cosa alguna enseñanza que Dios nos quiere transmitir, porque «para el creyente contemplar lo creado es también escuchar un mensaje, oír una voz paradójica y silenciosa»[57]. Podemos decir que, «junto a la Revelación propiamente dicha, contenida en la sagrada Escritura, se da una manifestación divina cuando brilla el sol y cuando cae la noche»[58]. Prestando atención a esa manifestación, el ser humano aprende a reconocerse a sí mismo en la relación con las demás criaturas: «Yo me autoexpreso al expresar el mundo; yo exploro mi propia sacralidad al intentar descifrar la del mundo»[59].

86. El conjunto del universo, con sus múltiples relaciones, muestra mejor la inagotable riqueza de Dios. Santo Tomás de Aquino remarcaba sabiamente que la multiplicidad y la variedad provienen «de la intención del primer agente», que quiso que «lo que falta a cada cosa para representar la bondad divina fuera suplido por las otras»[60], porque su bondad «no puede ser representada convenientemente por una sola criatura»[61]. Por eso, nosotros necesitamos captar la variedad de las cosas en sus múltiples relaciones[62]. Entonces, se entiende mejor la importancia y el sentido de cualquier criatura si se la contempla en el conjunto del proyecto de Dios. Así lo enseña el Catecismo: «La interdependencia de las criaturas es querida por Dios. El sol y la luna, el cedro y la florecilla, el águila y el gorrión, las innumerables diversidades y desigualdades significan que ninguna criatura se basta a sí misma, que no existen sino en dependencia unas de otras, para complementarse y servirse mutuamente»[63].

87. Cuando tomamos conciencia del reflejo de Dios que hay en todo lo que existe, el corazón experimenta el deseo de adorar al Señor por todas sus criaturas y junto con ellas, como se expresa en el precioso himno de san Francisco de Asís:

«Alabado seas, mi Señor,
con todas tus criaturas,
especialmente el hermano sol,
por quien nos das el día y nos iluminas.
Y es bello y radiante con gran esplendor,
de ti, Altísimo, lleva significación.
Alabado seas, mi Señor,
por la hermana luna y las estrellas,
en el cielo las formaste claras y preciosas, y bellas.
Alabado seas, mi Señor, por el hermano viento
y por el aire, y la nube y el cielo sereno,
y todo tiempo,
por todos ellos a tus criaturas das sustento.
Alabado seas, mi Señor, por la hermana agua,
la cual es muy humilde, y preciosa y casta.
Alabado seas, mi Señor, por el hermano fuego,
por el cual iluminas la noche,
y es bello, y alegre y vigoroso, y fuerte»[64].

88. Los Obispos de Brasil han remarcado que toda la naturaleza, además de manifestar a Dios, es lugar de su presencia. En cada criatura habita su Espíritu vivificante que nos llama a una relación con él[65]. El descubrimiento de esta presencia estimula en nosotros el desarrollo de las «virtudes ecológicas»[66]. Pero cuando decimos esto, no olvidamos que también existe una distancia infinita, que las cosas de este mundo no poseen la plenitud de Dios. De otro modo, tampoco haríamos un bien a las criaturas, porque no reconoceríamos su propio y verdadero lugar, y terminaríamos exigiéndoles indebidamente lo que en su pequeñez no nos pueden dar.

V. Una comunión universal

89. Las criaturas de este mundo no pueden ser consideradas un bien sin dueño: «Son tuyas, Señor, que amas la vida» (Sb 11,26). Esto provoca la convicción de que, siendo creados por el mismo Padre, todos los seres del universo estamos unidos por lazos invisibles y conformamos una especie de familia universal, una sublime comunión que nos mueve a un respeto sagrado, cariñoso y humilde. Quiero recordar que «Dios nos ha unido tan estrechamente al mundo que nos rodea, que la desertificación del suelo es como una enfermedad para cada uno, y podemos lamentar la extinción de una especie como si fuera una mutilación»[67].

90. Esto no significa igualar a todos los seres vivos y quitarle al ser humano ese valor peculiar que implica al mismo tiempo una tremenda responsabilidad. Tampoco supone una divinización de la tierra que nos privaría del llamado a colaborar con ella y a proteger su fragilidad. Estas concepciones terminarían creando nuevos desequilibrios por escapar de la realidad que nos interpela[68]. A veces se advierte una obsesión por negar toda preeminencia a la persona humana, y se lleva adelante una lucha por otras especies que no desarrollamos para defender la igual dignidad entre los seres humanos. Es verdad que debe preocuparnos que otros seres vivos no sean tratados irresponsablemente. Pero especialmente deberían exasperarnos las enormes inequidades que existen entre nosotros, porque seguimos tolerando que unos se consideren más dignos que otros. Dejamos de advertir que algunos se arrastran en una degradante miseria, sin posibilidades reales de superación, mientras otros ni siquiera saben qué hacer con lo que poseen, ostentan vanidosamente una supuesta superioridad y dejan tras de sí un nivel de desperdicio que sería imposible generalizar sin destrozar el planeta. Seguimos admitiendo en la práctica que unos se sientan más humanos que otros, como si hubieran nacido con mayores derechos.

91. No puede ser real un sentimiento de íntima unión con los demás seres de la naturaleza si al mismo tiempo en el corazón no hay ternura, compasión y preocupación por los seres humanos. Es evidente la incoherencia de quien lucha contra el tráfico de animales en riesgo de extinción, pero permanece completamente indiferente ante la trata de personas, se desentiende de los pobres o se empeña en destruir a otro ser humano que le desagrada. Esto pone en riesgo el sentido de la lucha por el ambiente. No es casual que, en el himno donde san Francisco alaba a Dios por las criaturas, añada lo siguiente: «Alabado seas, mi Señor, por aquellos que perdonan por tu amor». Todo está conectado. Por eso se requiere una preocupación por el ambiente unida al amor sincero hacia los seres humanos y a un constante compromiso ante los problemas de la sociedad.

92. Por otra parte, cuando el corazón está auténticamente abierto a una comunión universal, nada ni nadie está excluido de esa fraternidad. Por consiguiente, también es verdad que la indiferencia o la crueldad ante las demás criaturas de este mundo siempre terminan trasladándose de algún modo al trato que damos a otros seres humanos. El corazón es uno solo, y la misma miseria que lleva a maltratar a un animal no tarda en manifestarse en la relación con las demás personas. Todo ensañamiento con cualquier criatura «es contrario a la dignidad humana»[69]. No podemos considerarnos grandes amantes si excluimos de nuestros intereses alguna parte de la realidad: «Paz, justicia y conservación de la creación son tres temas absolutamente ligados, que no podrán apartarse para ser tratados individualmente so pena de caer nuevamente en el reduccionismo»[70]. Todo está relacionado, y todos los seres humanos estamos juntos como hermanos y hermanas en una maravillosa peregrinación, entrelazados por el amor que Dios tiene a cada una de sus criaturas y que nos une también, con tierno cariño, al hermano sol, a la hermana luna, al hermano río y a la madre tierra.

VI. Destino común de los bienes

93. Hoy creyentes y no creyentes estamos de acuerdo en que la tierra es esencialmente una herencia común, cuyos frutos deben beneficiar a todos. Para los creyentes, esto se convierte en una cuestión de fidelidad al Creador, porque Dios creó el mundo para todos. Por consiguiente, todo planteo ecológico debe incorporar una perspectiva social que tenga en cuenta los derechos fundamentales de los más postergados. El principio de la subordinación de la propiedad privada al destino universal de los bienes y, por tanto, el derecho universal a su uso es una «regla de oro» del comportamiento social y el «primer principio de todo el ordenamiento ético-social»[71]. La tradición cristiana nunca reconoció como absoluto o intocable el derecho a la propiedad privada y subrayó la función social de cualquier forma de propiedad privada. San Juan Pablo II recordó con mucho énfasis esta doctrina, diciendo que «Dios ha dado la tierra a todo el género humano para que ella sustente a todos sus habitantes, sin excluir a nadie ni privilegiar a ninguno»[72]. Son palabras densas y fuertes. Remarcó que «no sería verdaderamente digno del hombre un tipo de desarrollo que no respetara y promoviera los derechos humanos, personales y sociales, económicos y políticos, incluidos los derechos de las naciones y de los pueblos»[73]. Con toda claridad explicó que «la Iglesia defiende, sí, el legítimo derecho a la propiedad privada, pero enseña con no menor claridad que sobre toda propiedad privada grava siempre una hipoteca social, para que los bienes sirvan a la destinación general que Dios les ha dado»[74]. Por lo tanto afirmó que «no es conforme con el designio de Dios usar este don de modo tal que sus beneficios favorezcan sólo a unos pocos»[75]. Esto cuestiona seriamente los hábitos injustos de una parte de la humanidad[76].

94. El rico y el pobre tienen igual dignidad, porque «a los dos los hizo el Señor» (Pr 22,2); «Él mismo hizo a pequeños y a grandes» (Sb 6,7) y «hace salir su sol sobre malos y buenos» (Mt 5,45). Esto tiene consecuencias prácticas, como las que enunciaron los Obispos de Paraguay: «Todo campesino tiene derecho natural a poseer un lote racional de tierra donde pueda establecer su hogar, trabajar para la subsistencia de su familia y tener seguridad existencial. Este derecho debe estar garantizado para que su ejercicio no sea ilusorio sino real. Lo cual significa que, además del título de propiedad, el campesino debe contar con medios de educación técnica, créditos, seguros y comercialización»[77].

95. El medio ambiente es un bien colectivo, patrimonio de toda la humanidad y responsabilidad de todos. Quien se apropia algo es sólo para administrarlo en bien de todos. Si no lo hacemos, cargamos sobre la conciencia el peso de negar la existencia de los otros. Por eso, los Obispos de Nueva Zelanda se preguntaron qué significa el mandamiento «no matarás» cuando «un veinte por ciento de la población mundial consume recursos en tal medida que roba a las naciones pobres y a las futuras generaciones lo que necesitan para sobrevivir»[78].

VII. La mirada de Jesús

96. Jesús asume la fe bíblica en el Dios creador y destaca un dato fundamental: Dios es Padre (cf. Mt 11,25). En los diálogos con sus discípulos, Jesús los invitaba a reconocer la relación paterna que Dios tiene con todas las criaturas, y les recordaba con una conmovedora ternura cómo cada una de ellas es importante a sus ojos: «¿No se venden cinco pajarillos por dos monedas? Pues bien, ninguno de ellos está olvidado ante Dios» (Lc 12,6). «Mirad las aves del cielo, que no siembran ni cosechan, y no tienen graneros. Pero el Padre celestial las alimenta» (Mt 6,26).

97. El Señor podía invitar a otros a estar atentos a la belleza que hay en el mundo porque él mismo estaba en contacto permanente con la naturaleza y le prestaba una atención llena de cariño y asombro. Cuando recorría cada rincón de su tierra se detenía a contemplar la hermosura sembrada por su Padre, e invitaba a sus discípulos a reconocer en las cosas un mensaje divino: «Levantad los ojos y mirad los campos, que ya están listos para la cosecha» (Jn 4,35). «El reino de los cielos es como una semilla de mostaza que un hombre siembra en su campo. Es más pequeña que cualquier semilla, pero cuando crece es mayor que las hortalizas y se hace un árbol» (Mt 13,31-32).

98. Jesús vivía en armonía plena con la creación, y los demás se asombraban: «¿Quién es este, que hasta el viento y el mar le obedecen?» (Mt 8,27). No aparecía como un asceta separado del mundo o enemigo de las cosas agradables de la vida. Refiriéndose a sí mismo expresaba: «Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen que es un comilón y borracho» (Mt 11,19). Estaba lejos de las filosofías que despreciaban el cuerpo, la materia y las cosas de este mundo. Sin embargo, esos dualismos malsanos llegaron a tener una importante influencia en algunos pensadores cristianos a lo largo de la historia y desfiguraron el Evangelio. Jesús trabajaba con sus manos, tomando contacto cotidiano con la materia creada por Dios para darle forma con su habilidad de artesano. Llama la atención que la mayor parte de su vida fue consagrada a esa tarea, en una existencia sencilla que no despertaba admiración alguna: «¿No es este el carpintero, el hijo de María?» (Mc 6,3). Así santificó el trabajo y le otorgó un peculiar valor para nuestra maduración. San Juan Pablo II enseñaba que, «soportando la fatiga del trabajo en unión con Cristo crucificado por nosotros, el hombre colabora en cierto modo con el Hijo de Dios en la redención de la humanidad»[79].

99. Para la comprensión cristiana de la realidad, el destino de toda la creación pasa por el misterio de Cristo, que está presente desde el origen de todas las cosas: «Todo fue creado por él y para él » (Col 1,16)[80]. El prólogo del Evangelio de Juan (1,1-18) muestra la actividad creadora de Cristo como Palabra divina (Logos). Pero este prólogo sorprende por su afirmación de que esta Palabra «se hizo carne» (Jn 1,14). Una Persona de la Trinidad se insertó en el cosmos creado, corriendo su suerte con él hasta la cruz. Desde el inicio del mundo, pero de modo peculiar a partir de la encarnación, el misterio de Cristo opera de manera oculta en el conjunto de la realidad natural, sin por ello afectar su autonomía.

100. El Nuevo Testamento no sólo nos habla del Jesús terreno y de su relación tan concreta y amable con todo el mundo. También lo muestra como resucitado y glorioso, presente en toda la creación con su señorío universal: «Dios quiso que en él residiera toda la Plenitud. Por él quiso reconciliar consigo todo lo que existe en la tierra y en el cielo, restableciendo la paz por la sangre de su cruz» (Col 1,19-20). Esto nos proyecta al final de los tiempos, cuando el Hijo entregue al Padre todas las cosas y «Dios sea todo en todos» (1 Co 15,28). De ese modo, las criaturas de este mundo ya no se nos presentan como una realidad meramente natural, porque el Resucitado las envuelve misteriosamente y las orienta a un destino de plenitud. Las mismas flores del campo y las aves que él contempló admirado con sus ojos humanos, ahora están llenas de su presencia luminosa.

CAPÍTULO TERCERO

RAÍZ HUMANA DE LA CRISIS ECOLÓGICA

101. No nos servirá describir los síntomas, si no reconocemos la raíz humana de la crisis ecológica. Hay un modo de entender la vida y la acción humana que se ha desviado y que contradice la realidad hasta dañarla. ¿Por qué no podemos detenernos a pensarlo? En esta reflexión propongo que nos concentremos en el paradigma tecnocrático dominante y en el lugar del ser humano y de su acción en el mundo.

I. La tecnología: creatividad y poder

102. La humanidad ha ingresado en una nueva era en la que el poderío tecnológico nos pone en una encrucijada. Somos los herederos de dos siglos de enormes olas de cambio: el motor a vapor, el ferrocarril, el telégrafo, la electricidad, el automóvil, el avión, las industrias químicas, la medicina moderna, la informática y, más recientemente, la revolución digital, la robótica, las biotecnologías y las nanotecnologías. Es justo alegrarse ante estos avances, y entusiasmarse frente a las amplias posibilidades que nos abren estas constantes novedades, porque «la ciencia y la tecnología son un maravilloso producto de la creatividad humana donada por Dios»[81]. La modificación de la naturaleza con fines útiles es una característica de la humanidad desde sus inicios, y así la técnica «expresa la tensión del ánimo humano hacia la superación gradual de ciertos condicionamientos materiales»[82]. La tecnología ha remediado innumerables males que dañaban y limitaban al ser humano. No podemos dejar de valorar y de agradecer el progreso técnico, especialmente en la medicina, la ingeniería y las comunicaciones. ¿Y cómo no reconocer todos los esfuerzos de muchos científicos y técnicos, que han aportado alternativas para un desarrollo sostenible?

103. La tecnociencia bien orientada no sólo puede producir cosas realmente valiosas para mejorar la calidad de vida del ser humano, desde objetos domésticos útiles hasta grandes medios de transporte, puentes, edificios, lugares públicos. También es capaz de producir lo bello y de hacer « saltar » al ser humano inmerso en el mundo material al ámbito de la belleza. ¿Se puede negar la belleza de un avión, o de algunos rascacielos? Hay preciosas obras pictóricas y musicales logradas con la utilización de nuevos instrumentos técnicos. Así, en la intención de belleza del productor técnico y en el contemplador de tal belleza, se da el salto a una cierta plenitud propiamente humana.

104. Pero no podemos ignorar que la energía nuclear, la biotecnología, la informática, el conocimiento de nuestro propio ADN y otras capacidades que hemos adquirido nos dan un tremendo poder. Mejor dicho, dan a quienes tienen el conocimiento, y sobre todo el poder económico para utilizarlo, un dominio impresionante sobre el conjunto de la humanidad y del mundo entero. Nunca la humanidad tuvo tanto poder sobre sí misma y nada garantiza que vaya a utilizarlo bien, sobre todo si se considera el modo como lo está haciendo. Basta recordar las bombas atómicas lanzadas en pleno siglo XX, como el gran despliegue tecnológico ostentado por el nazismo, por el comunismo y por otros regímenes totalitarios al servicio de la matanza de millones de personas, sin olvidar que hoy la guerra posee un instrumental cada vez más mortífero. ¿En manos de quiénes está y puede llegar a estar tanto poder? Es tremendamente riesgoso que resida en una pequeña parte de la humanidad.

105. Se tiende a creer «que todo incremento del poder constituye sin más un progreso, un aumento de seguridad, de utilidad, de bienestar, de energía vital, de plenitud de los valores»[83], como si la realidad, el bien y la verdad brotaran espontáneamente del mismo poder tecnológico y económico. El hecho es que «el hombre moderno no está preparado para utilizar el poder con acierto»[84], porque el inmenso crecimiento tecnológico no estuvo acompañado de un desarrollo del ser humano en responsabilidad, valores, conciencia. Cada época tiende a desarrollar una escasa autoconciencia de sus propios límites. Por eso es posible que hoy la humanidad no advierta la seriedad de los desafíos que se presentan, y «la posibilidad de que el hombre utilice mal el poder crece constantemente » cuando no está « sometido a norma alguna reguladora de la libertad, sino únicamente a los supuestos imperativos de la utilidad y de la seguridad»[85]. El ser humano no es plenamente autónomo. Su libertad se enferma cuando se entrega a las fuerzas ciegas del inconsciente, de las necesidades inmediatas, del egoísmo, de la violencia. En ese sentido, está desnudo y expuesto frente a su propio poder, que sigue creciendo, sin tener los elementos para controlarlo. Puede disponer de mecanismos superficiales, pero podemos sostener que le falta una ética sólida, una cultura y una espiritualidad que realmente lo limiten y lo contengan en una lúcida abnegación.

II. Globalización del paradigma tecnocrático

106. El problema fundamental es otro más profundo todavía: el modo como la humanidad de hecho ha asumido la tecnología y su desarrollo junto con un paradigma homogéneo y unidimensional. En él se destaca un concepto del sujeto que progresivamente, en el proceso lógico-racional, abarca y así posee el objeto que se halla afuera. Ese sujeto se despliega en el establecimiento del método científico con su experimentación, que ya es explícitamente técnica de posesión, dominio y transformación. Es como si el sujeto se hallara frente a lo informe totalmente disponible para su manipulación. La intervención humana en la naturaleza siempre ha acontecido, pero durante mucho tiempo tuvo la característica de acompañar, de plegarse a las posibilidades que ofrecen las cosas mismas. Se trataba de recibir lo que la realidad natural de suyo permite, como tendiendo la mano. En cambio ahora lo que interesa es extraer todo lo posible de las cosas por la imposición de la mano humana, que tiende a ignorar u olvidar la realidad misma de lo que tiene delante. Por eso, el ser humano y las cosas han dejado de tenderse amigablemente la mano para pasar a estar enfrentados. De aquí se pasa fácilmente a la idea de un crecimiento infinito o ilimitado, que ha entusiasmado tanto a economistas, financistas y tecnólogos. Supone la mentira de la disponibilidad infinita de los bienes del planeta, que lleva a «estrujarlo» hasta el límite y más allá del límite. Es el presupuesto falso de que «existe una cantidad ilimitada de energía y de recursos utilizables, que su regeneración inmediata es posible y que los efectos negativos de las manipulaciones de la naturaleza pueden ser fácilmente absorbidos»[86].

107. Podemos decir entonces que, en el origen de muchas dificultades del mundo actual, está ante todo la tendencia, no siempre consciente, a constituir la metodología y los objetivos de la tecnociencia en un paradigma de comprensión que condiciona la vida de las personas y el funcionamiento de la sociedad. Los efectos de la aplicación de este molde a toda la realidad, humana y social, se constatan en la degradación del ambiente, pero este es solamente un signo del reduccionismo que afecta a la vida humana y a la sociedad en todas sus dimensiones. Hay que reconocer que los objetos producto de la técnica no son neutros, porque crean un entramado que termina condicionando los estilos de vida y orientan las posibilidades sociales en la línea de los intereses de determinados grupos de poder. Ciertas elecciones, que parecen puramente instrumentales, en realidad son elecciones acerca de la vida social que se quiere desarrollar.

108. No puede pensarse que sea posible sostener otro paradigma cultural y servirse de la técnica como de un mero instrumento, porque hoy el paradigma tecnocrático se ha vuelto tan dominante que es muy difícil prescindir de sus recursos, y más difícil todavía es utilizarlos sin ser dominados por su lógica. Se volvió contracultural elegir un estilo de vida con objetivos que puedan ser al menos en parte independientes de la técnica, de sus costos y de su poder globalizador y masificador. De hecho, la técnica tiene una inclinación a buscar que nada quede fuera de su férrea lógica, y «el hombre que posee la técnica sabe que, en el fondo, esta no se dirige ni a la utilidad ni al bienestar, sino al dominio; el dominio, en el sentido más extremo de la palabra»[87]. Por eso «intenta controlar tanto los elementos de la naturaleza como los de la existencia humana»[88]. La capacidad de decisión, la libertad más genuina y el espacio para la creatividad alternativa de los individuos se ven reducidos.

109. El paradigma tecnocrático también tiende a ejercer su dominio sobre la economía y la política. La economía asume todo desarrollo tecnológico en función del rédito, sin prestar atención a eventuales consecuencias negativas para el ser humano. Las finanzas ahogan a la economía real. No se aprendieron las lecciones de la crisis financiera mundial y con mucha lentitud se aprenden las lecciones del deterioro ambiental. En algunos círculos se sostiene que la economía actual y la tecnología resolverán todos los problemas ambientales, del mismo modo que se afirma, con lenguajes no académicos, que los problemas del hambre y la miseria en el mundo simplemente se resolverán con el crecimiento del mercado. No es una cuestión de teorías económicas, que quizás nadie se atreve hoy a defender, sino de su instalación en el desarrollo fáctico de la economía. Quienes no lo afirman con palabras lo sostienen con los hechos, cuando no parece preocuparles una justa dimensión de la producción, una mejor distribución de la riqueza, un cuidado responsable del ambiente o los derechos de las generaciones futuras. Con sus comportamientos expresan que el objetivo de maximizar los beneficios es suficiente. Pero el mercado por sí mismo no garantiza el desarrollo humano integral y la inclusión social[89]. Mientras tanto, tenemos un «superdesarrollo derrochador y consumista, que contrasta de modo inaceptable con situaciones persistentes de miseria deshumanizadora»[90], y no se elaboran con suficiente celeridad instituciones económicas y cauces sociales que permitan a los más pobres acceder de manera regular a los recursos básicos. No se termina de advertir cuáles son las raíces más profundas de los actuales desajustes, que tienen que ver con la orientación, los fines, el sentido y el contexto social del crecimiento tecnológico y económico.

110. La especialización propia de la tecnología implica una gran dificultad para mirar el conjunto. La fragmentación de los saberes cumple su función a la hora de lograr aplicaciones concretas, pero suele llevar a perder el sentido de la totalidad, de las relaciones que existen entre las cosas, del horizonte amplio, que se vuelve irrelevante. Esto mismo impide encontrar caminos adecuados para resolver los problemas más complejos del mundo actual, sobre todo del ambiente y de los pobres, que no se pueden abordar desde una sola mirada o desde un solo tipo de intereses. Una ciencia que pretenda ofrecer soluciones a los grandes asuntos, necesariamente debería sumar todo lo que ha generado el conocimiento en las demás áreas del saber, incluyendo la filosofía y la ética social. Pero este es un hábito difícil de desarrollar hoy. Por eso tampoco pueden reconocerse verdaderos horizontes éticos de referencia. La vida pasa a ser un abandonarse a las circunstancias condicionadas por la técnica, entendida como el principal recurso para interpretar la existencia. En la realidad concreta que nos interpela, aparecen diversos síntomas que muestran el error, como la degradación del ambiente, la angustia, la pérdida del sentido de la vida y de la convivencia. Así se muestra una vez más que «la realidad es superior a la idea»[91].

111. La cultura ecológica no se puede reducir a una serie de respuestas urgentes y parciales a los problemas que van apareciendo en torno a la degradación del ambiente, al agotamiento de las reservas naturales y a la contaminación. Debería ser una mirada distinta, un pensamiento, una política, un programa educativo, un estilo de vida y una espiritualidad que conformen una resistencia ante el avance del paradigma tecnocrático. De otro modo, aun las mejores iniciativas ecologistas pueden terminar encerradas en la misma lógica globalizada. Buscar sólo un remedio técnico a cada problema ambiental que surja es aislar cosas que en la realidad están entrelazadas y esconder los verdaderos y más profundos problemas del sistema mundial.

112. Sin embargo, es posible volver a ampliar la mirada, y la libertad humana es capaz de limitar la técnica, orientarla y colocarla al servicio de otro tipo de progreso más sano, más humano, más social, más integral. La liberación del paradigma tecnocrático reinante se produce de hecho en algunas ocasiones. Por ejemplo, cuando comunidades de pequeños productores optan por sistemas de producción menos contaminantes, sosteniendo un modelo de vida, de gozo y de convivencia no consumista. O cuando la técnica se orienta prioritariamente a resolver los problemas concretos de los demás, con la pasión de ayudar a otros a vivir con más dignidad y menos sufrimiento. También cuando la intención creadora de lo bello y su contemplación logran superar el poder objetivante en una suerte de salvación que acontece en lo bello y en la persona que lo contempla. La auténtica humanidad, que invita a una nueva síntesis, parece habitar en medio de la civilización tecnológica, casi imperceptiblemente, como la niebla que se filtra bajo la puerta cerrada. ¿Será una promesa permanente, a pesar de todo, brotando como una empecinada resistencia de lo auténtico?

113. Por otra parte, la gente ya no parece creer en un futuro feliz, no confía ciegamente en un mañana mejor a partir de las condiciones actuales del mundo y de las capacidades técnicas. Toma conciencia de que el avance de la ciencia y de la técnica no equivale al avance de la humanidad y de la historia, y vislumbra que son otros los caminos fundamentales para un futuro feliz. No obstante, tampoco se imagina renunciando a las posibilidades que ofrece la tecnología. La humanidad se ha modificado profundamente, y la sumatoria de constantes novedades consagra una fugacidad que nos arrastra por la superficie, en una única dirección. Se hace difícil detenernos para recuperar la profundidad de la vida. Si la arquitectura refleja el espíritu de una época, las megaestructuras y las casas en serie expresan el espíritu de la técnica globalizada, donde la permanente novedad de los productos se une a un pesado aburrimiento. No nos resignemos a ello y no renunciemos a preguntarnos por los fines y por el sentido de todo. De otro modo, sólo legitimaremos la situación vigente y necesitaremos más sucedáneos para soportar el vacío.

114. Lo que está ocurriendo nos pone ante la urgencia de avanzar en una valiente revolución cultural. La ciencia y la tecnología no son neutrales, sino que pueden implicar desde el comienzo hasta el final de un proceso diversas intenciones o posibilidades, y pueden configurarse de distintas maneras. Nadie pretende volver a la época de las cavernas, pero sí es indispensable aminorar la marcha para mirar la realidad de otra manera, recoger los avances positivos y sostenibles, y a la vez recuperar los valores y los grandes fines arrasados por un desenfreno megalómano.

III. Crisis y consecuencias del antropocentrismo moderno

115. El antropocentrismo moderno, paradójicamente, ha terminado colocando la razón técnica sobre la realidad, porque este ser humano «ni siente la naturaleza como norma válida, ni menos aún como refugio viviente. La ve sin hacer hipótesis, prácticamente, como lugar y objeto de una tarea en la que se encierra todo, siéndole indiferente lo que con ello suceda»[92]. De ese modo, se debilita el valor que tiene el mundo en sí mismo. Pero si el ser humano no redescubre su verdadero lugar, se entiende mal a sí mismo y termina contradiciendo su propia realidad: «No sólo la tierra ha sido dada por Dios al hombre, el cual debe usarla respetando la intención originaria de que es un bien, según la cual le ha sido dada; incluso el hombre es para sí mismo un don de Dios y, por tanto, debe respetar la estructura natural y moral de la que ha sido dotado»[93].

116. En la modernidad hubo una gran desmesura antropocéntrica que, con otro ropaje, hoy sigue dañando toda referencia común y todo intento por fortalecer los lazos sociales. Por eso ha llegado el momento de volver a prestar atención a la realidad con los límites que ella impone, que a su vez son la posibilidad de un desarrollo humano y social más sano y fecundo. Una presentación inadecuada de la antropología cristiana pudo llegar a respaldar una concepción equivocada sobre la relación del ser humano con el mundo. Se transmitió muchas veces un sueño prometeico de dominio sobre el mundo que provocó la impresión de que el cuidado de la naturaleza es cosa de débiles. En cambio, la forma correcta de interpretar el concepto del ser humano como « señor » del universo consiste en entenderlo como administrador responsable[94].

117. La falta de preocupación por medir el daño a la naturaleza y el impacto ambiental de las decisiones es sólo el reflejo muy visible de un desinterés por reconocer el mensaje que la naturaleza lleva inscrito en sus mismas estructuras. Cuando no se reconoce en la realidad misma el valor de un pobre, de un embrión humano, de una persona con discapacidad –por poner sólo algunos ejemplos–, difícilmente se escucharán los gritos de la misma naturaleza. Todo está conectado. Si el ser humano se declara autónomo de la realidad y se constituye en dominador absoluto, la misma base de su existencia se desmorona, porque, «en vez de desempeñar su papel de colaborador de Dios en la obra de la creación, el hombre suplanta a Dios y con ello provoca la rebelión de la naturaleza»[95].

118. Esta situación nos lleva a una constante esquizofrenia, que va de la exaltación tecnocrática que no reconoce a los demás seres un valor propio, hasta la reacción de negar todo valor peculiar al ser humano. Pero no se puede prescindir de la humanidad. No habrá una nueva relación con la naturaleza sin un nuevo ser humano. No hay ecología sin una adecuada antropología. Cuando la persona humana es considerada sólo un ser más entre otros, que procede de los juegos del azar o de un determinismo físico, «se corre el riesgo de que disminuya en las personas la conciencia de la responsabilidad»[96]. Un antropocentrismo desviado no necesariamente debe dar paso a un «biocentrismo», porque eso implicaría incorporar un nuevo desajuste que no sólo no resolverá los problemas sino que añadirá otros. No puede exigirse al ser humano un compromiso con respecto al mundo si no se reconocen y valoran al mismo tiempo sus capacidades peculiares de conocimiento, voluntad, libertad y responsabilidad.

119. La crítica al antropocentrismo desviado tampoco debería colocar en un segundo plano el valor de las relaciones entre las personas. Si la crisis ecológica es una eclosión o una manifestación externa de la crisis ética, cultural y espiritual de la modernidad, no podemos pretender sanar nuestra relación con la naturaleza y el ambiente sin sanar todas las relaciones básicas del ser humano. Cuando el pensamiento cristiano reclama un valor peculiar para el ser humano por encima de las demás criaturas, da lugar a la valoración de cada persona humana, y así provoca el reconocimiento del otro. La apertura a un «tú» capaz de conocer, amar y dialogar sigue siendo la gran nobleza de la persona humana. Por eso, para una adecuada relación con el mundo creado no hace falta debilitar la dimensión social del ser humano y tampoco su dimensión trascendente, su apertura al «Tú» divino. Porque no se puede proponer una relación con el ambiente aislada de la relación con las demás personas y con Dios. Sería un individualismo romántico disfrazado de belleza ecológica y un asfixiante encierro en la inmanencia.

120. Dado que todo está relacionado, tampoco es compatible la defensa de la naturaleza con la justificación del aborto. No parece factible un camino educativo para acoger a los seres débiles que nos rodean, que a veces son molestos o inoportunos, si no se protege a un embrión humano aunque su llegada sea causa de molestias y dificultades: «Si se pierde la sensibilidad personal y social para acoger una nueva vida, también se marchitan otras formas de acogida provechosas para la vida social»[97].

121. Está pendiente el desarrollo de una nueva síntesis que supere falsas dialécticas de los últimos siglos. El mismo cristianismo, manteniéndose fiel a su identidad y al tesoro de verdad que recibió de Jesucristo, siempre se repiensa y se reexpresa en el diálogo con las nuevas situaciones históricas, dejando brotar así su eterna novedad[98].

El relativismo práctico

122. Un antropocentrismo desviado da lugar a un estilo de vida desviado. En la Exhortación apostólica Evangelii gaudium me referí al relativismo práctico que caracteriza nuestra época, y que es «todavía más peligroso que el doctrinal»[99]. Cuando el ser humano se coloca a sí mismo en el centro, termina dando prioridad absoluta a sus conveniencias circunstanciales, y todo lo demás se vuelve relativo. Por eso no debería llamar la atención que, junto con la omnipresencia del paradigma tecnocrático y la adoración del poder humano sin límites, se desarrolle en los sujetos este relativismo donde todo se vuelve irrelevante si no sirve a los propios intereses inmediatos. Hay en esto una lógica que permite comprender cómo se alimentan mutuamente diversas actitudes que provocan al mismo tiempo la degradación ambiental y la degradación social.

123. La cultura del relativismo es la misma patología que empuja a una persona a aprovecharse de otra y a tratarla como mero objeto, obligándola a trabajos forzados, o convirtiéndola en esclava a causa de una deuda. Es la misma lógica que lleva a la explotación sexual de los niños, o al abandono de los ancianos que no sirven para los propios intereses. Es también la lógica interna de quien dice: « Dejemos que las fuerzas invisibles del mercado regulen la economía, porque sus impactos sobre la sociedad y sobre la naturaleza son daños inevitables ». Si no hay verdades objetivas ni principios sólidos, fuera de la satisfacción de los propios proyectos y de las necesidades inmediatas, ¿qué límites pueden tener la trata de seres humanos, la criminalidad organizada, el narcotráfico, el comercio de diamantes ensangrentados y de pieles de animales en vías de extinción? ¿No es la misma lógica relativista la que justifica la compra de órganos a los pobres con el fin de venderlos o de utilizarlos para experimentación, o el descarte de niños porque no responden al deseo de sus padres? Es la misma lógica del «usa y tira», que genera tantos residuos sólo por el deseo desordenado de consumir más de lo que realmente se necesita. Entonces no podemos pensar que los proyectos políticos o la fuerza de la ley serán suficientes para evitar los comportamientos que afectan al ambiente, porque, cuando es la cultura la que se corrompe y ya no se reconoce alguna verdad objetiva o unos principios universalmente válidos, las leyes sólo se entenderán como imposiciones arbitrarias y como obstáculos a evitar.

Necesidad de preservar el trabajo

124. En cualquier planteo sobre una ecología integral, que no excluya al ser humano, es indispensable incorporar el valor del trabajo, tan sabiamente desarrollado por san Juan Pablo II en su encíclica Laborem exercens. Recordemos que, según el relato bíblico de la creación, Dios colocó al ser humano en el jardín recién creado (cf. Gn 2,15) no sólo para preservar lo existente (cuidar), sino para trabajar sobre ello de manera que produzca frutos (labrar). Así, los obreros y artesanos «aseguran la creación eterna» (Si 38,34). En realidad, la intervención humana que procura el prudente desarrollo de lo creado es la forma más adecuada de cuidarlo, porque implica situarse como instrumento de Dios para ayudar a brotar las potencialidades que él mismo colocó en las cosas: «Dios puso en la tierra medicinas y el hombre prudente no las desprecia» (Si 38,4).

125. Si intentamos pensar cuáles son las relaciones adecuadas del ser humano con el mundo que lo rodea, emerge la necesidad de una correcta concepción del trabajo porque, si hablamos sobre la relación del ser humano con las cosas, aparece la pregunta por el sentido y la finalidad de la acción humana sobre la realidad. No hablamos sólo del trabajo manual o del trabajo con la tierra, sino de cualquier actividad que implique alguna transformación de lo existente, desde la elaboración de un informe social hasta el diseño de un desarrollo tecnológico. Cualquier forma de trabajo tiene detrás una idea sobre la relación que el ser humano puede o debe establecer con lo otro de sí. La espiritualidad cristiana, junto con la admiración contemplativa de las criaturas que encontramos en san Francisco de Asís, ha desarrollado también una rica y sana comprensión sobre el trabajo, como podemos encontrar, por ejemplo, en la vida del beato Carlos de Foucauld y sus discípulos.

126. Recojamos también algo de la larga tradición del monacato. Al comienzo favorecía en cierto modo la fuga del mundo, intentando escapar de la decadencia urbana. Por eso, los monjes buscaban el desierto, convencidos de que era el lugar adecuado para reconocer la presencia de Dios. Posteriormente, san Benito de Nursia propuso que sus monjes vivieran en comunidad combinando la oración y la lectura con el trabajo manual (ora et labora). Esta introducción del trabajo manual impregnado de sentido espiritual fue revolucionaria. Se aprendió a buscar la maduración y la santificación en la compenetración entre el recogimiento y el trabajo. Esa manera de vivir el trabajo nos vuelve más cuidadosos y respetuosos del ambiente, impregna de sana sobriedad nuestra relación con el mundo.

127. Decimos que «el hombre es el autor, el centro y el fin de toda la vida económico-social»[100]. No obstante, cuando en el ser humano se daña la capacidad de contemplar y de respetar, se crean las condiciones para que el sentido del trabajo se desfigure[101]. Conviene recordar siempre que el ser humano es «capaz de ser por sí mismo agente responsable de su mejora material, de su progreso moral y de su desarrollo espiritual»[102]. El trabajo debería ser el ámbito de este múltiple desarrollo personal, donde se ponen en juego muchas dimensiones de la vida: la creatividad, la proyección del futuro, el desarrollo de capacidades, el ejercicio de los valores, la comunicación con los demás, una actitud de adoración. Por eso, en la actual realidad social mundial, más allá de los intereses limitados de las empresas y de una cuestionable racionalidad económica, es necesario que «se siga buscando como prioridad el objetivo del acceso al trabajo por parte de todos»[103].

128. Estamos llamados al trabajo desde nuestra creación. No debe buscarse que el progreso tecnológico reemplace cada vez más el trabajo humano, con lo cual la humanidad se dañaría a sí misma. El trabajo es una necesidad, parte del sentido de la vida en esta tierra, camino de maduración, de desarrollo humano y de realización personal. En este sentido, ayudar a los pobres con dinero debe ser siempre una solución provisoria para resolver urgencias. El gran objetivo debería ser siempre permitirles una vida digna a través del trabajo. Pero la orientación de la economía ha propiciado un tipo de avance tecnológico para reducir costos de producción en razón de la disminución de los puestos de trabajo, que se reemplazan por máquinas. Es un modo más como la acción del ser humano puede volverse en contra de él mismo. La disminución de los puestos de trabajo «tiene también un impacto negativo en el plano económico por el progresivo desgaste del “capital social”, es decir, del conjunto de relaciones de confianza, fiabilidad, y respeto de las normas, que son indispensables en toda convivencia civil»[104]. En definitiva, «los costes humanos son siempre también costes económicos y las disfunciones económicas comportan igualmente costes humanos»[105]. Dejar de invertir en las personas para obtener un mayor rédito inmediato es muy mal negocio para la sociedad.

129. Para que siga siendo posible dar empleo, es imperioso promover una economía que favorezca la diversidad productiva y la creatividad empresarial. Por ejemplo, hay una gran variedad de sistemas alimentarios campesinos y de pequeña escala que sigue alimentando a la mayor parte de la población mundial, utilizando una baja proporción del territorio y del agua, y produciendo menos residuos, sea en pequeñas parcelas agrícolas, huertas, caza y recolección silvestre o pesca artesanal. Las economías de escala, especialmente en el sector agrícola, terminan forzando a los pequeños agricultores a vender sus tierras o a abandonar sus cultivos tradicionales. Los intentos de algunos de ellos por avanzar en otras formas de producción más diversificadas terminan siendo inútiles por la dificultad de conectarse con los mercados regionales y globales o porque la infraestructura de venta y de transporte está al servicio de las grandes empresas. Las autoridades tienen el derecho y la responsabilidad de tomar medidas de claro y firme apoyo a los pequeños productores y a la variedad productiva. Para que haya una libertad económica de la que todos efectivamente se beneficien, a veces puede ser necesario poner límites a quienes tienen mayores recursos y poder financiero. Una libertad económica sólo declamada, pero donde las condiciones reales impiden que muchos puedan acceder realmente a ella, y donde se deteriora el acceso al trabajo, se convierte en un discurso contradictorio que deshonra a la política. La actividad empresarial, que es una noble vocación orientada a producir riqueza y a mejorar el mundo para todos, puede ser una manera muy fecunda de promover la región donde instala sus emprendimientos, sobre todo si entiende que la creación de puestos de trabajo es parte ineludible de su servicio al bien común.

Innovación biológica a partir de la investigación

130. En la visión filosófica y teológica de la creación que he tratado de proponer, queda claro que la persona humana, con la peculiaridad de su razón y de su ciencia, no es un factor externo que deba ser totalmente excluido. No obstante, si bien el ser humano puede intervenir en vegetales y animales, y hacer uso de ellos cuando es necesario para su vida, el Catecismo enseña que las experimentaciones con animales sólo son legítimas «si se mantienen en límites razonables y contribuyen a cuidar o salvar vidas humanas»[106]. Recuerda con firmeza que el poder humano tiene límites y que «es contrario a la dignidad humana hacer sufrir inútilmente a los animales y sacrificar sin necesidad sus vidas»[107]. Todo uso y experimentación «exige un respeto religioso de la integridad de la creación»[108].

131. Quiero recoger aquí la equilibrada posición de san Juan Pablo II, quien resaltaba los beneficios de los adelantos científicos y tecnológicos, que «manifiestan cuán noble es la vocación del hombre a participar responsablemente en la acción creadora de Dios», pero al mismo tiempo recordaba que «toda intervención en un área del ecosistema debe considerar sus consecuencias en otras áreas»[109]. Expresaba que la Iglesia valora el aporte «del estudio y de las aplicaciones de la biología molecular, completada con otras disciplinas, como la genética, y su aplicación tecnológica en la agricultura y en la industria»[110], aunque también decía que esto no debe dar lugar a una «indiscriminada manipulación genética»[111] que ignore los efectos negativos de estas intervenciones. No es posible frenar la creatividad humana. Si no se puede prohibir a un artista el despliegue de su capacidad creadora, tampoco se puede inhabilitar a quienes tienen especiales dones para el desarrollo científico y tecnológico, cuyas capacidades han sido donadas por Dios para el servicio a los demás. Al mismo tiempo, no pueden dejar de replantearse los objetivos, los efectos, el contexto y los límites éticos de esa actividad humana que es una forma de poder con altos riesgos.

132. En este marco debería situarse cualquier reflexión acerca de la intervención humana sobre los vegetales y animales, que hoy implica mutaciones genéticas generadas por la biotecnología, en orden a aprovechar las posibilidades presentes en la realidad material. El respeto de la fe a la razón implica prestar atención a lo que la misma ciencia biológica, desarrollada de manera independiente con respecto a los intereses económicos, puede enseñar acerca de las estructuras biológicas y de sus posibilidades y mutaciones. En todo caso, una intervención legítima es aquella que actúa en la naturaleza «para ayudarla a desarrollarse en su línea, la de la creación, la querida por Dios»[112].

133. Es difícil emitir un juicio general sobre el desarrollo de organismos genéticamente modificados (OMG), vegetales o animales, médicos o agropecuarios, ya que pueden ser muy diversos entre sí y requerir distintas consideraciones. Por otra parte, los riesgos no siempre se atribuyen a la técnica misma sino a su aplicación inadecuada o excesiva. En realidad, las mutaciones genéticas muchas veces fueron y son producidas por la misma naturaleza. Ni siquiera aquellas provocadas por la intervención humana son un fenómeno moderno. La domesticación de animales, el cruzamiento de especies y otras prácticas antiguas y universalmente aceptadas pueden incluirse en estas consideraciones. Cabe recordar que el inicio de los desarrollos científicos de cereales transgénicos estuvo en la observación de una bacteria que natural y espontáneamente producía una modificación en el genoma de un vegetal. Pero en la naturaleza estos procesos tienen un ritmo lento, que no se compara con la velocidad que imponen los avances tecnológicos actuales, aun cuando estos avances tengan detrás un desarrollo científico de varios siglos.

134. Si bien no hay comprobación contundente acerca del daño que podrían causar los cereales transgénicos a los seres humanos, y en algunas regiones su utilización ha provocado un crecimiento económico que ayudó a resolver problemas, hay dificultades importantes que no deben ser relativizadas. En muchos lugares, tras la introducción de estos cultivos, se constata una concentración de tierras productivas en manos de pocos debido a «la progresiva desaparición de pequeños productores que, como consecuencia de la pérdida de las tierras explotadas, se han visto obligados a retirarse de la producción directa»[113].Los más frágiles se convierten en trabajadores precarios, y muchos empleados rurales terminan migrando a miserables asentamientos de las ciudades. La expansión de la frontera de estos cultivos arrasa con el complejo entramado de los ecosistemas, disminuye la diversidad productiva y afecta el presente y el futuro de las economías regionales. En varios países se advierte una tendencia al desarrollo de oligopolios en la producción de granos y de otros productos necesarios para su cultivo, y la dependencia se agrava si se piensa en la producción de granos estériles que terminaría obligando a los campesinos a comprarlos a las empresas productoras.

135. Sin duda hace falta una atención constante, que lleve a considerar todos los aspectos éticos implicados. Para eso hay que asegurar una discusión científica y social que sea responsable y amplia, capaz de considerar toda la información disponible y de llamar a las cosas por su nombre. A veces no se pone sobre la mesa la totalidad de la información, que se selecciona de acuerdo con los propios intereses, sean políticos, económicos o ideológicos. Esto vuelve difícil desarrollar un juicio equilibrado y prudente sobre las diversas cuestiones, considerando todas las variables atinentes. Es preciso contar con espacios de discusión donde todos aquellos que de algún modo se pudieran ver directa o indirectamente afectados (agricultores, consumidores, autoridades, científicos, semilleras, poblaciones vecinas a los campos fumigados y otros) puedan exponer sus problemáticas o acceder a información amplia y fidedigna para tomar decisiones tendientes al bien común presente y futuro. Es una cuestión ambiental de carácter complejo, por lo cual su tratamiento exige una mirada integral de todos sus aspectos, y esto requeriría al menos un mayor esfuerzo para financiar diversas líneas de investigación libre e interdisciplinaria que puedan aportar nueva luz.

136. Por otra parte, es preocupante que cuando algunos movimientos ecologistas defienden la integridad del ambiente, y con razón reclaman ciertos límites a la investigación científica, a veces no aplican estos mismos principios a la vida humana. Se suele justificar que se traspasen todos los límites cuando se experimenta con embriones humanos vivos. Se olvida que el valor inalienable de un ser humano va más allá del grado de su desarrollo. De ese modo, cuando la técnica desconoce los grandes principios éticos, termina considerando legítima cualquier práctica. Como vimos en este capítulo, la técnica separada de la ética difícilmente será capaz de autolimitar su poder.

CAPÍTULO CUARTO

UNA ECOLOGÍA INTEGRAL

137. Dado que todo está íntimamente relacionado, y que los problemas actuales requieren una mirada que tenga en cuenta todos los factores de la crisis mundial, propongo que nos detengamos ahora a pensar en los distintos aspectos de una ecología integral, que incorpore claramente las dimensiones humanas y sociales.

I. Ecología ambiental, económica y social

138. La ecología estudia las relaciones entre los organismos vivientes y el ambiente donde se desarrollan. También exige sentarse a pensar y a discutir acerca de las condiciones de vida y de supervivencia de una sociedad, con la honestidad para poner en duda modelos de desarrollo, producción y consumo. No está de más insistir en que todo está conectado. El tiempo y el espacio no son independientes entre sí, y ni siquiera los átomos o las partículas subatómicas se pueden considerar por separado. Así como los distintos componentes del planeta –físicos, químicos y biológicos– están relacionados entre sí, también las especies vivas conforman una red que nunca terminamos de reconocer y comprender. Buena parte de nuestra información genética se comparte con muchos seres vivos. Por eso, los conocimientos fragmentarios y aislados pueden convertirse en una forma de ignorancia si se resisten a integrarse en una visión más amplia de la realidad.

139. Cuando se habla de «medio ambiente», se indica particularmente una relación, la que existe entre la naturaleza y la sociedad que la habita. Esto nos impide entender la naturaleza como algo separado de nosotros o como un mero marco de nuestra vida. Estamos incluidos en ella, somos parte de ella y estamos interpenetrados. Las razones por las cuales un lugar se contamina exigen un análisis del funcionamiento de la sociedad, de su economía, de su comportamiento, de sus maneras de entender la realidad. Dada la magnitud de los cambios, ya no es posible encontrar una respuesta específica e independiente para cada parte del problema. Es fundamental buscar soluciones integrales que consideren las interacciones de los sistemas naturales entre sí y con los sistemas sociales. No hay dos crisis separadas, una ambiental y otra social, sino una sola y compleja crisis socio-ambiental. Las líneas para la solución requieren una aproximación integral para combatir la pobreza, para devolver la dignidad a los excluidos y simultáneamente para cuidar la naturaleza.

140. Debido a la cantidad y variedad de elementos a tener en cuenta, a la hora de determinar el impacto ambiental de un emprendimiento concreto, se vuelve indispensable dar a los investigadores un lugar preponderante y facilitar su interacción, con amplia libertad académica. Esta investigación constante debería permitir reconocer también cómo las distintas criaturas se relacionan conformando esas unidades mayores que hoy llamamos «ecosistemas». No los tenemos en cuenta sólo para determinar cuál es su uso racional, sino porque poseen un valor intrínseco independiente de ese uso. Así como cada organismo es bueno y admirable en sí mismo por ser una criatura de Dios, lo mismo ocurre con el conjunto armonioso de organismos en un espacio determinado, funcionando como un sistema. Aunque no tengamos conciencia de ello, dependemos de ese conjunto para nuestra propia existencia. Cabe recordar que los ecosistemas intervienen en el secuestro de anhídrido carbónico, en la purificación del agua, en el control de enfermedades y plagas, en la formación del suelo, en la descomposición de residuos y en muchísimos otros servicios que olvidamos o ignoramos. Cuando advierten esto, muchas personas vuelven a tomar conciencia de que vivimos y actuamos a partir de una realidad que nos ha sido previamente regalada, que es anterior a nuestras capacidades y a nuestra existencia. Por eso, cuando se habla de «uso sostenible», siempre hay que incorporar una consideración sobre la capacidad de regeneración de cada ecosistema en sus diversas áreas y aspectos.

141. Por otra parte, el crecimiento económico tiende a producir automatismos y a homogeneizar, en orden a simplificar procedimientos y a reducir costos. Por eso es necesaria una ecología económica, capaz de obligar a considerar la realidad de manera más amplia. Porque «la protección del medio ambiente deberá constituir parte integrante del proceso de desarrollo y no podrá considerarse en forma aislada»[114]. Pero al mismo tiempo se vuelve actual la necesidad imperiosa del humanismo, que de por sí convoca a los distintos saberes, también al económico, hacia una mirada más integral e integradora. Hoy el análisis de los problemas ambientales es inseparable del análisis de los contextos humanos, familiares, laborales, urbanos, y de la relación de cada persona consigo misma, que genera un determinado modo de relacionarse con los demás y con el ambiente. Hay una interacción entre los ecosistemas y entre los diversos mundos de referencia social, y así se muestra una vez más que «el todo es superior a la parte»[115].

142. Si todo está relacionado, también la salud de las instituciones de una sociedad tiene consecuencias en el ambiente y en la calidad de vida humana: «Cualquier menoscabo de la solidaridad y del civismo produce daños ambientales»[116]. En ese sentido, la ecología social es necesariamente institucional, y alcanza progresivamente las distintas dimensiones que van desde el grupo social primario, la familia, pasando por la comunidad local y la nación, hasta la vida internacional. Dentro de cada uno de los niveles sociales y entre ellos, se desarrollan las instituciones que regulan las relaciones humanas. Todo lo que las dañe entraña efectos nocivos, como la perdida de la libertad, la injusticia y la violencia. Varios países se rigen con un nivel institucional precario, a costa del sufrimiento de las poblaciones y en beneficio de quienes se lucran con ese estado de cosas. Tanto en la administración del Estado, como en las distintas expresiones de la sociedad civil, o en las relaciones de los habitantes entre sí, se registran con excesiva frecuencia conductas alejadas de las leyes. Estas pueden ser dictadas en forma correcta, pero suelen quedar como letra muerta. ¿Puede esperarse entonces que la legislación y las normas relacionadas con el medio ambiente sean realmente eficaces? Sabemos, por ejemplo, que países poseedores de una legislación clara para la protección de bosques siguen siendo testigos mudos de la frecuente violación de estas leyes. Además, lo que sucede en una región ejerce, directa o indirectamente, influencias en las demás regiones. Así, por ejemplo, el consumo de narcóticos en las sociedades opulentas provoca una constante y creciente demanda de productos originados en regiones empobrecidas, donde se corrompen conductas, se destruyen vidas y se termina degradando el ambiente.

II. Ecología cultural

143. Junto con el patrimonio natural, hay un patrimonio histórico, artístico y cultural, igualmente amenazado. Es parte de la identidad común de un lugar y una base para construir una ciudad habitable. No se trata de destruir y de crear nuevas ciudades supuestamente más ecológicas, donde no siempre se vuelve deseable vivir. Hace falta incorporar la historia, la cultura y la arquitectura de un lugar, manteniendo su identidad original. Por eso, la ecología también supone el cuidado de las riquezas culturales de la humanidad en su sentido más amplio. De manera más directa, reclama prestar atención a las culturas locales a la hora de analizar cuestiones relacionadas con el medio ambiente, poniendo en diálogo el lenguaje científico-técnico con el lenguaje popular. Es la cultura no sólo en el sentido de los monumentos del pasado, sino especialmente en su sentido vivo, dinámico y participativo, que no puede excluirse a la hora de repensar la relación del ser humano con el ambiente.

144. La visión consumista del ser humano, alentada por los engranajes de la actual economía globalizada, tiende a homogeneizar las culturas y a debilitar la inmensa variedad cultural, que es un tesoro de la humanidad. Por eso, pretender resolver todas las dificultades a través de normativas uniformes o de intervenciones técnicas lleva a desatender la complejidad de las problemáticas locales, que requieren la intervención activa de los habitantes. Los nuevos procesos que se van gestando no siempre pueden ser incorporados en esquemas establecidos desde afuera, sino que deben partir de la misma cultura local. Así como la vida y el mundo son dinámicos, el cuidado del mundo debe ser flexible y dinámico. Las soluciones meramente técnicas corren el riesgo de atender a síntomas que no responden a las problemáticas más profundas. Hace falta incorporar la perspectiva de los derechos de los pueblos y las culturas, y así entender que el desarrollo de un grupo social supone un proceso histórico dentro de un contexto cultural y requiere del continuado protagonismo de los actores sociales locales desde su propia cultura. Ni siquiera la noción de calidad de vida puede imponerse, sino que debe entenderse dentro del mundo de símbolos y hábitos propios de cada grupo humano.

145. Muchas formas altamente concentradas de explotación y degradación del medio ambiente no sólo pueden acabar con los recursos de subsistencia locales, sino también con capacidades sociales que han permitido un modo de vida que durante mucho tiempo ha otorgado identidad cultural y un sentido de la existencia y de la convivencia. La desaparición de una cultura puede ser tanto o más grave que la desaparición de una especie animal o vegetal. La imposición de un estilo hegemónico de vida ligado a un modo de producción puede ser tan dañina como la alteración de los ecosistemas.

146. En este sentido, es indispensable prestar especial atención a las comunidades aborígenes con sus tradiciones culturales. No son una simple minoría entre otras, sino que deben convertirse en los principales interlocutores, sobre todo a la hora de avanzar en grandes proyectos que afecten a sus espacios. Para ellos, la tierra no es un bien económico, sino don de Dios y de los antepasados que descansan en ella, un espacio sagrado con el cual necesitan interactuar para sostener su identidad y sus valores. Cuando permanecen en sus territorios, son precisamente ellos quienes mejor los cuidan. Sin embargo, en diversas partes del mundo, son objeto de presiones para que abandonen sus tierras a fin de dejarlas libres para proyectos extractivos y agropecuarios que no prestan atención a la degradación de la naturaleza y de la cultura.

III. Ecología de la vida cotidiana

147. Para que pueda hablarse de un auténtico desarrollo, habrá que asegurar que se produzca una mejora integral en la calidad de vida humana, y esto implica analizar el espacio donde transcurre la existencia de las personas. Los escenarios que nos rodean influyen en nuestro modo de ver la vida, de sentir y de actuar. A la vez, en nuestra habitación, en nuestra casa, en nuestro lugar de trabajo y en nuestro barrio, usamos el ambiente para expresar nuestra identidad. Nos esforzamos para adaptarnos al medio y, cuando un ambiente es desordenado, caótico o cargado de contaminación visual y acústica, el exceso de estímulos nos desafía a intentar configurar una identidad integrada y feliz.

148. Es admirable la creatividad y la generosidad de personas y grupos que son capaces de revertir los límites del ambiente, modificando los efectos adversos de los condicionamientos y aprendiendo a orientar su vida en medio del desorden y la precariedad. Por ejemplo, en algunos lugares, donde las fachadas de los edificios están muy deterioradas, hay personas que cuidan con mucha dignidad el interior de sus viviendas, o se sienten cómodas por la cordialidad y la amistad de la gente. La vida social positiva y benéfica de los habitantes derrama luz sobre un ambiente aparentemente desfavorable. A veces es encomiable la ecología humana que pueden desarrollar los pobres en medio de tantas limitaciones. La sensación de asfixia producida por la aglomeración en residencias y espacios con alta densidad poblacional se contrarresta si se desarrollan relaciones humanas cercanas y cálidas, si se crean comunidades, si los límites del ambiente se compensan en el interior de cada persona, que se siente contenida por una red de comunión y de pertenencia. De ese modo, cualquier lugar deja de ser un infierno y se convierte en el contexto de una vida digna.

149. También es cierto que la carencia extrema que se vive en algunos ambientes que no poseen armonía, amplitud y posibilidades de integración facilita la aparición de comportamientos inhumanos y la manipulación de las personas por parte de organizaciones criminales. Para los habitantes de barrios muy precarios, el paso cotidiano del hacinamiento al anonimato social que se vive en las grandes ciudades puede provocar una sensación de desarraigo que favorece las conductas antisociales y la violencia. Sin embargo, quiero insistir en que el amor puede más. Muchas personas en estas condiciones son capaces de tejer lazos de pertenencia y de convivencia que convierten el hacinamiento en una experiencia comunitaria donde se rompen las paredes del yo y se superan las barreras del egoísmo. Esta experiencia de salvación comunitaria es lo que suele provocar reacciones creativas para mejorar un edificio o un barrio[117].

150. Dada la interrelación entre el espacio y la conducta humana, quienes diseñan edificios, barrios, espacios públicos y ciudades necesitan del aporte de diversas disciplinas que permitan entender los procesos, el simbolismo y los comportamientos de las personas. No basta la búsqueda de la belleza en el diseño, porque más valioso todavía es el servicio a otra belleza: la calidad de vida de las personas, su adaptación al ambiente, el encuentro y la ayuda mutua. También por eso es tan importante que las perspectivas de los pobladores siempre completen el análisis del planeamiento urbano.

151. Hace falta cuidar los lugares comunes, los marcos visuales y los hitos urbanos que acrecientan nuestro sentido de pertenencia, nuestra sensación de arraigo, nuestro sentimiento de «estar en casa» dentro de la ciudad que nos contiene y nos une. Es importante que las diferentes partes de una ciudad estén bien integradas y que los habitantes puedan tener una visión de conjunto, en lugar de encerrarse en un barrio privándose de vivir la ciudad entera como un espacio propio compartido con los demás. Toda intervención en el paisaje urbano o rural debería considerar cómo los distintos elementos del lugar conforman un todo que es percibido por los habitantes como un cuadro coherente con su riqueza de significados. Así los otros dejan de ser extraños, y se los puede sentir como parte de un « nosotros » que construimos juntos. Por esta misma razón, tanto en el ambiente urbano como en el rural, conviene preservar algunos lugares donde se eviten intervenciones humanas que los modifiquen constantemente.

152. La falta de viviendas es grave en muchas partes del mundo, tanto en las zonas rurales como en las grandes ciudades, porque los presupuestos estatales sólo suelen cubrir una pequeña parte de la demanda. No sólo los pobres, sino una gran parte de la sociedad sufre serias dificultades para acceder a una vivienda propia. La posesión de una vivienda tiene mucho que ver con la dignidad de las personas y con el desarrollo de las familias. Es una cuestión central de la ecología humana. Si en un lugar ya se han desarrollado conglomerados caóticos de casas precarias, se trata sobre todo de urbanizar esos barrios, no de erradicar y expulsar. Cuando los pobres viven en suburbios contaminados o en conglomerados peligrosos, «en el caso que se deba proceder a su traslado, y para no añadir más sufrimiento al que ya padecen, es necesario proporcionar una información adecuada y previa, ofrecer alternativas de alojamientos dignos e implicar directamente a los interesados»[118]. Al mismo tiempo, la creatividad debería llevar a integrar los barrios precarios en una ciudad acogedora: «¡Qué hermosas son las ciudades que superan la desconfianza enfermiza e integran a los diferentes, y que hacen de esa integración un nuevo factor de desarrollo! ¡Qué lindas son las ciudades que, aun en su diseño arquitectónico, están llenas de espacios que conectan, relacionan, favorecen el reconocimiento del otro![119]».

153. La calidad de vida en las ciudades tiene mucho que ver con el transporte, que suele ser causa de grandes sufrimientos para los habitantes. En las ciudades circulan muchos automóviles utilizados por una o dos personas, con lo cual el tránsito se hace complicado, el nivel de contaminación es alto, se consumen cantidades enormes de energía no renovable y se vuelve necesaria la construcción de más autopistas y lugares de estacionamiento que perjudican la trama urbana. Muchos especialistas coinciden en la necesidad de priorizar el transporte público. Pero algunas medidas necesarias difícilmente serán pacíficamente aceptadas por la sociedad sin una mejora sustancial de ese transporte, que en muchas ciudades significa un trato indigno a las personas debido a la aglomeración, a la incomodidad o a la baja frecuencia de los servicios y a la inseguridad.

154. El reconocimiento de la dignidad peculiar del ser humano muchas veces contrasta con la vida caótica que deben llevar las personas en nuestras ciudades. Pero esto no debería hacer perder de vista el estado de abandono y olvido que sufren también algunos habitantes de zonas rurales, donde no llegan los servicios esenciales, y hay trabajadores reducidos a situaciones de esclavitud, sin derechos ni expectativas de una vida más digna.

155. La ecología humana implica también algo muy hondo: la necesaria relación de la vida del ser humano con la ley moral escrita en su propia naturaleza, necesaria para poder crear un ambiente más digno. Decía Benedicto XVI que existe una «ecología del hombre» porque «también el hombre posee una naturaleza que él debe respetar y que no puede manipular a su antojo»[120]. En esta línea, cabe reconocer que nuestro propio cuerpo nos sitúa en una relación directa con el ambiente y con los demás seres vivientes. La aceptación del propio cuerpo como don de Dios es necesaria para acoger y aceptar el mundo entero como regalo del Padre y casa común, mientras una lógica de dominio sobre el propio cuerpo se transforma en una lógica a veces sutil de dominio sobre la creación. Aprender a recibir el propio cuerpo, a cuidarlo y a respetar sus significados, es esencial para una verdadera ecología humana. También la valoración del propio cuerpo en su femineidad o masculinidad es necesaria para reconocerse a sí mismo en el encuentro con el diferente. De este modo es posible aceptar gozosamente el don específico del otro o de la otra, obra del Dios creador, y enriquecerse recíprocamente. Por lo tanto, no es sana una actitud que pretenda «cancelar la diferencia sexual porque ya no sabe confrontarse con la misma»[121].

IV. El principio del bien común

156. La ecología integral es inseparable de la noción de bien común, un principio que cumple un rol central y unificador en la ética social. Es «el conjunto de condiciones de la vida social que hacen posible a las asociaciones y a cada uno de sus miembros el logro más pleno y más fácil de la propia perfección»[122].

157. El bien común presupone el respeto a la persona humana en cuanto tal, con derechos básicos e inalienables ordenados a su desarrollo integral. También reclama el bienestar social y el desarrollo de los diversos grupos intermedios, aplicando el principio de la subsidiariedad. Entre ellos destaca especialmente la familia, como la célula básica de la sociedad. Finalmente, el bien común requiere la paz social, es decir, la estabilidad y seguridad de un cierto orden, que no se produce sin una atención particular a la justicia distributiva, cuya violación siempre genera violencia. Toda la sociedad –y en ella, de manera especial el Estado– tiene la obligación de defender y promover el bien común.

158. En las condiciones actuales de la sociedad mundial, donde hay tantas inequidades y cada vez son más las personas descartables, privadas de derechos humanos básicos, el principio del bien común se convierte inmediatamente, como lógica e ineludible consecuencia, en un llamado a la solidaridad y en una opción preferencial por los más pobres. Esta opción implica sacar las consecuencias del destino común de los bienes de la tierra, pero, como he intentado expresar en la Exhortación apostólica Evangelii gaudium[123], exige contemplar ante todo la inmensa dignidad del pobre a la luz de las más hondas convicciones creyentes. Basta mirar la realidad para entender que esta opción hoy es una exigencia ética fundamental para la realización efectiva del bien común.

V. Justicia entre las generaciones

159. La noción de bien común incorpora también a las generaciones futuras. Las crisis económicas internacionales han mostrado con crudeza los efectos dañinos que trae aparejado el desconocimiento de un destino común, del cual no pueden ser excluidos quienes vienen detrás de nosotros. Ya no puede hablarse de desarrollo sostenible sin una solidaridad intergeneracional. Cuando pensamos en la situación en que se deja el planeta a las generaciones futuras, entramos en otra lógica, la del don gratuito que recibimos y comunicamos. Si la tierra nos es donada, ya no podemos pensar sólo desde un criterio utilitarista de eficiencia y productividad para el beneficio individual. No estamos hablando de una actitud opcional, sino de una cuestión básica de justicia, ya que la tierra que recibimos pertenece también a los que vendrán. Los Obispos de Portugal han exhortado a asumir este deber de justicia: «El ambiente se sitúa en la lógica de la recepción. Es un préstamo que cada generación recibe y debe transmitir a la generación siguiente»[124]. Una ecología integral posee esa mirada amplia.

160. ¿Qué tipo de mundo queremos dejar a quienes nos sucedan, a los niños que están creciendo? Esta pregunta no afecta sólo al ambiente de manera aislada, porque no se puede plantear la cuestión de modo fragmentario. Cuando nos interrogamos por el mundo que queremos dejar, entendemos sobre todo su orientación general, su sentido, sus valores. Si no está latiendo esta pregunta de fondo, no creo que nuestras preocupaciones ecológicas puedan lograr efectos importantes. Pero si esta pregunta se plantea con valentía, nos lleva inexorablemente a otros cuestionamientos muy directos: ¿Para qué pasamos por este mundo? ¿para qué vinimos a esta vida? ¿para qué trabajamos y luchamos? ¿para qué nos necesita esta tierra? Por eso, ya no basta decir que debemos preocuparnos por las futuras generaciones. Se requiere advertir que lo que está en juego es nuestra propia dignidad. Somos nosotros los primeros interesados en dejar un planeta habitable para la humanidad que nos sucederá. Es un drama para nosotros mismos, porque esto pone en crisis el sentido del propio paso por esta tierra.

161. Las predicciones catastróficas ya no pueden ser miradas con desprecio e ironía. A las próximas generaciones podríamos dejarles demasiados escombros, desiertos y suciedad. El ritmo de consumo, de desperdicio y de alteración del medio ambiente ha superado las posibilidades del planeta, de tal manera que el estilo de vida actual, por ser insostenible, sólo puede terminar en catástrofes, como de hecho ya está ocurriendo periódicamente en diversas regiones. La atenuación de los efectos del actual desequilibrio depende de lo que hagamos ahora mismo, sobre todo si pensamos en la responsabilidad que nos atribuirán los que deberán soportar las peores consecuencias.

162. La dificultad para tomar en serio este desafío tiene que ver con un deterioro ético y cultural, que acompaña al deterioro ecológico. El hombre y la mujer del mundo posmoderno corren el riesgo permanente de volverse profundamente individualistas, y muchos problemas sociales se relacionan con el inmediatismo egoísta actual, con las crisis de los lazos familiares y sociales, con las dificultades para el reconocimiento del otro. Muchas veces hay un consumo inmediatista y excesivo de los padres que afecta a los propios hijos, quienes tienen cada vez más dificultades para adquirir una casa propia y fundar una familia. Además, nuestra incapacidad para pensar seriamente en las futuras generaciones está ligada a nuestra incapacidad para ampliar los intereses actuales y pensar en quienes quedan excluidos del desarrollo. No imaginemos solamente a los pobres del futuro, basta que recordemos a los pobres de hoy, que tienen pocos años de vida en esta tierra y no pueden seguir esperando. Por eso, «además de la leal solidaridad intergeneracional, se ha de reiterar la urgente necesidad moral de una renovada solidaridad intrageneracional»[125].

CAPÍTULO QUINTO

ALGUNAS LÍNEAS DE ORIENTACIÓN Y ACCIÓN

163. He intentado analizar la situación actual de la humanidad, tanto en las grietas que se observan en el planeta que habitamos, como en las causas más profundamente humanas de la degradación ambiental. Si bien esa contemplación de la realidad en sí misma ya nos indica la necesidad de un cambio de rumbo y nos sugiere algunas acciones, intentemos ahora delinear grandes caminos de diálogo que nos ayuden a salir de la espiral de autodestrucción en la que nos estamos sumergiendo.

I. Diálogo sobre el medio ambiente en la política internacional

164. Desde mediados del siglo pasado, y superando muchas dificultades, se ha ido afirmando la tendencia a concebir el planeta como patria y la humanidad como pueblo que habita una casa de todos. Un mundo interdependiente no significa únicamente entender que las consecuencias perjudiciales de los estilos de vida, producción y consumo afectan a todos, sino principalmente procurar que las soluciones se propongan desde una perspectiva global y no sólo en defensa de los intereses de algunos países. La interdependencia nos obliga a pensar en un solo mundo, en un proyecto común. Pero la misma inteligencia que se utilizó para un enorme desarrollo tecnológico no logra encontrar formas eficientes de gestión internacional en orden a resolver las graves dificultades ambientales y sociales. Para afrontar los problemas de fondo, que no pueden ser resueltos por acciones de países aislados, es indispensable un consenso mundial que lleve, por ejemplo, a programar una agricultura sostenible y diversificada, a desarrollar formas renovables y poco contaminantes de energía, a fomentar una mayor eficiencia energética, a promover una gestión más adecuada de los recursos forestales y marinos, a asegurar a todos el acceso al agua potable.

165. Sabemos que la tecnología basada en combustibles fósiles muy contaminantes –sobre todo el carbón, pero aun el petróleo y, en menor medida, el gas– necesita ser reemplazada progresivamente y sin demora. Mientras no haya un amplio desarrollo de energías renovables, que debería estar ya en marcha, es legítimo optar por la alternativa menos perjudicial o acudir a soluciones transitorias. Sin embargo, en la comunidad internacional no se logran acuerdos suficientes sobre la responsabilidad de quienes deben soportar los costos de la transición energética. En las últimas décadas, las cuestiones ambientales han generado un gran debate público que ha hecho crecer en la sociedad civil espacios de mucho compromiso y de entrega generosa. La política y la empresa reaccionan con lentitud, lejos de estar a la altura de los desafíos mundiales. En este sentido se puede decir que, mientras la humanidad del período post-industrial quizás sea recordada como una de las más irresponsables de la historia, es de esperar que la humanidad de comienzos del siglo XXI pueda ser recordada por haber asumido con generosidad sus graves responsabilidades.

166. El movimiento ecológico mundial ha hecho ya un largo recorrido, enriquecido por el esfuerzo de muchas organizaciones de la sociedad civil. No sería posible aquí mencionarlas a todas ni recorrer la historia de sus aportes. Pero, gracias a tanta entrega, las cuestiones ambientales han estado cada vez más presentes en la agenda pública y se han convertido en una invitación constante a pensar a largo plazo. No obstante, las Cumbres mundiales sobre el ambiente de los últimos años no respondieron a las expectativas porque, por falta de decisión política, no alcanzaron acuerdos ambientales globales realmente significativos y eficaces.

167. Cabe destacar la Cumbre de la Tierra, celebrada en 1992 en Río de Janeiro. Allí se proclamó que «los seres humanos constituyen el centro de las preocupaciones relacionadas con el desarrollo sostenible»[126]. Retomando contenidos de la Declaración de Estocolmo (1972), consagró la cooperación internacional para cuidar el ecosistema de toda la tierra, la obligación por parte de quien contamina de hacerse cargo económicamente de ello, el deber de evaluar el impacto ambiental de toda obra o proyecto. Propuso el objetivo de estabilizar las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera para revertir el calentamiento global. También elaboró una agenda con un programa de acción y un convenio sobre diversidad biológica, declaró principios en materia forestal. Si bien aquella cumbre fue verdaderamente superadora y profética para su época, los acuerdos han tenido un bajo nivel de implementación porque no se establecieron adecuados mecanismos de control, de revisión periódica y de sanción de los incumplimientos. Los principios enunciados siguen reclamando caminos eficaces y ágiles de ejecución práctica.

168. Como experiencias positivas se pueden mencionar, por ejemplo, el Convenio de Basilea sobre los desechos peligrosos, con un sistema de notificación, estándares y controles; también la Convención vinculante que regula el comercio internacional de especies amenazadas de fauna y flora silvestre, que incluye misiones de verificación del cumplimiento efectivo. Gracias a la Convención de Viena para la protección de la capa de ozono y a su implementación mediante el Protocolo de Montreal y sus enmiendas, el problema del adelgazamiento de esa capa parece haber entrado en una fase de solución.

169. En el cuidado de la diversidad biológica y en lo relacionado con la desertificación, los avances han sido mucho menos significativos. En lo relacionado con el cambio climático, los avances son lamentablemente muy escasos. La reducción de gases de efecto invernadero requiere honestidad, valentía y responsabilidad, sobre todo de los países más poderosos y más contaminantes. La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el desarrollo sostenible denominada Rio+20 (Río de Janeiro 2012) emitió una extensa e ineficaz Declaración final. Las negociaciones internacionales no pueden avanzar significativamente por las posiciones de los países que privilegian sus intereses nacionales sobre el bien común global. Quienes sufrirán las consecuencias que nosotros intentamos disimular recordarán esta falta de conciencia y de responsabilidad. Mientras se elaboraba esta Encíclica, el debate ha adquirido una particular intensidad. Los creyentes no podemos dejar de pedirle a Dios por el avance positivo en las discusiones actuales, de manera que las generaciones futuras no sufran las consecuencias de imprudentes retardos.

170. Algunas de las estrategias de baja emisión de gases contaminantes buscan la internacionalización de los costos ambientales, con el peligro de imponer a los países de menores recursos pesados compromisos de reducción de emisiones comparables a los de los países más industrializados. La imposición de estas medidas perjudica a los países más necesitados de desarrollo. De este modo, se agrega una nueva injusticia envuelta en el ropaje del cuidado del ambiente. Como siempre, el hilo se corta por lo más débil. Dado que los efectos del cambio climático se harán sentir durante mucho tiempo, aun cuando ahora se tomen medidas estrictas, algunos países con escasos recursos necesitarán ayuda para adaptarse a efectos que ya se están produciendo y que afectan sus economías. Sigue siendo cierto que hay responsabilidades comunes pero diferenciadas, sencillamente porque, como han dicho los Obispos de Bolivia, «los países que se han beneficiado por un alto grado de industrialización, a costa de una enorme emisión de gases invernaderos, tienen mayor responsabilidad en aportar a la solución de los problemas que han causado»[127].

171. La estrategia de compraventa de « bonos de carbono » puede dar lugar a una nueva forma de especulación, y no servir para reducir la emisión global de gases contaminantes. Este sistema parece ser una solución rápida y fácil, con la apariencia de cierto compromiso con el medio ambiente, pero que de ninguna manera implica un cambio radical a la altura de las circunstancias. Más bien puede convertirse en un recurso diversivo que permita sostener el sobreconsumo de algunos países y sectores.

172. Los países pobres necesitan tener como prioridad la erradicación de la miseria y el desarrollo social de sus habitantes, aunque deban analizar el nivel escandaloso de consumo de algunos sectores privilegiados de su población y controlar mejor la corrupción. También es verdad que deben desarrollar formas menos contaminantes de producción de energía, pero para ello requieren contar con la ayuda de los países que han crecido mucho a costa de la contaminación actual del planeta. El aprovechamiento directo de la abundante energía solar requiere que se establezcan mecanismos y subsidios de modo que los países en desarrollo puedan acceder a transferencia de tecnologías, asistencia técnica y recursos financieros, pero siempre prestando atención a las condiciones concretas, ya que «no siempre es adecuadamente evaluada la compatibilidad de los sistemas con el contexto para el cual fueron diseñados»[128].Los costos serían bajos si se los compara con los riesgos del cambio climático. De todos modos, es ante todo una decisión ética, fundada en la solidaridad de todos los pueblos.

173. Urgen acuerdos internacionales que se cumplan, dada la fragilidad de las instancias locales para intervenir de modo eficaz. Las relaciones entre Estados deben resguardar la soberanía de cada uno, pero también establecer caminos consensuados para evitar catástrofes locales que terminarían afectando a todos. Hacen falta marcos regulatorios globales que impongan obligaciones y que impidan acciones intolerables, como el hecho de que empresas o países poderosos expulsen a otros países residuos e industrias altamente contaminantes.

174. Mencionemos también el sistema de gobernanza de los océanos. Pues, si bien hubo diversas convenciones internacionales y regionales, la fragmentación y la ausencia de severos mecanismos de reglamentación, control y sanción terminan minando todos los esfuerzos. El creciente problema de los residuos marinos y la protección de las áreas marinas más allá de las fronteras nacionales continúa planteando un desafío especial. En definitiva, necesitamos un acuerdo sobre los regímenes de gobernanza para toda la gama de los llamados «bienes comunes globales».

175. La misma lógica que dificulta tomar decisiones drásticas para invertir la tendencia al calentamiento global es la que no permite cumplir con el objetivo de erradicar la pobreza. Necesitamos una reacción global más responsable, que implica encarar al mismo tiempo la reducción de la contaminación y el desarrollo de los países y regiones pobres. El siglo XXI, mientras mantiene un sistema de gobernanza propio de épocas pasadas, es escenario de un debilitamiento de poder de los Estados nacionales, sobre todo porque la dimensión económico-financiera, de características transnacionales, tiende a predominar sobre la política. En este contexto, se vuelve indispensable la maduración de instituciones internacionales más fuertes y eficazmente organizadas, con autoridades designadas equitativamente por acuerdo entre los gobiernos nacionales, y dotadas de poder para sancionar. Como afirmaba Benedicto XVI en la línea ya desarrollada por la doctrina social de la Iglesia, «para gobernar la economía mundial, para sanear las economías afectadas por la crisis, para prevenir su empeoramiento y mayores desequilibrios consiguientes, para lograr un oportuno desarme integral, la seguridad alimenticia y la paz, para garantizar la salvaguardia del ambiente y regular los flujos migratorios, urge la presencia de una verdadera Autoridad política mundial, como fue ya esbozada por mi Predecesor, [san] Juan XXIII»[129]. En esta perspectiva, la diplomacia adquiere una importancia inédita, en orden a promover estrategias internacionales que se anticipen a los problemas más graves que terminan afectando a todos.

II. Diálogo hacia nuevas políticas nacionales y locales

176. No sólo hay ganadores y perdedores entre los países, sino también dentro de los países pobres, donde deben identificarse diversas responsabilidades. Por eso, las cuestiones relacionadas con el ambiente y con el desarrollo económico ya no se pueden plantear sólo desde las diferencias entre los países, sino que requieren prestar atención a las políticas nacionales y locales.

177. Ante la posibilidad de una utilización irresponsable de las capacidades humanas, son funciones impostergables de cada Estado planificar, coordinar, vigilar y sancionar dentro de su propio territorio. La sociedad, ¿cómo ordena y custodia su devenir en un contexto de constantes innovaciones tecnológicas? Un factor que actúa como moderador ejecutivo es el derecho, que establece las reglas para las conductas admitidas a la luz del bien común. Los límites que debe imponer una sociedad sana, madura y soberana se asocian con: previsión y precaución, regulaciones adecuadas, vigilancia de la aplicación de las normas, control de la corrupción, acciones de control operativo sobre los efectos emergentes no deseados de los procesos productivos, e intervención oportuna ante riesgos inciertos o potenciales. Hay una creciente jurisprudencia orientada a disminuir los efectos contaminantes de los emprendimientos empresariales. Pero el marco político e institucional no existe sólo para evitar malas prácticas, sino también para alentar las mejores prácticas, para estimular la creatividad que busca nuevos caminos, para facilitar las iniciativas personales y colectivas.

178. El drama del inmediatismo político, sostenido también por poblaciones consumistas, provoca la necesidad de producir crecimiento a corto plazo. Respondiendo a intereses electorales, los gobiernos no se exponen fácilmente a irritar a la población con medidas que puedan afectar al nivel de consumo o poner en riesgo inversiones extranjeras. La miopía de la construcción de poder detiene la integración de la agenda ambiental con mirada amplia en la agenda pública de los gobiernos. Se olvida así que «el tiempo es superior al espacio»[130],que siempre somos más fecundos cuando nos preocupamos por generar procesos más que por dominar espacios de poder. La grandeza política se muestra cuando, en momentos difíciles, se obra por grandes principios y pensando en el bien común a largo plazo. Al poder político le cuesta mucho asumir este deber en un proyecto de nación.

179. En algunos lugares, se están desarrollando cooperativas para la explotación de energías renovables que permiten el autoabastecimiento local e incluso la venta de excedentes. Este sencillo ejemplo indica que, mientras el orden mundial existente se muestra impotente para asumir responsabilidades, la instancia local puede hacer una diferencia. Pues allí se puede generar una mayor responsabilidad, un fuerte sentido comunitario, una especial capacidad de cuidado y una creatividad más generosa, un entrañable amor a la propia tierra, así como se piensa en lo que se deja a los hijos y a los nietos. Estos valores tienen un arraigo muy hondo en las poblaciones aborígenes. Dado que el derecho a veces se muestra insuficiente debido a la corrupción, se requiere una decisión política presionada por la población. La sociedad, a través de organismos no gubernamentales y asociaciones intermedias, debe obligar a los gobiernos a desarrollar normativas, procedimientos y controles más rigurosos. Si los ciudadanos no controlan al poder político –nacional, regional y municipal–, tampoco es posible un control de los daños ambientales. Por otra parte, las legislaciones de los municipios pueden ser más eficaces si hay acuerdos entre poblaciones vecinas para sostener las mismas políticas ambientales.

180. No se puede pensar en recetas uniformes, porque hay problemas y límites específicos de cada país o región. También es verdad que el realismo político puede exigir medidas y tecnologías de transición, siempre que estén acompañadas del diseño y la aceptación de compromisos graduales vinculantes. Pero en los ámbitos nacionales y locales siempre hay mucho por hacer, como promover las formas de ahorro de energía. Esto implica favorecer formas de producción industrial con máxima eficiencia energética y menos cantidad de materia prima, quitando del mercado los productos que son poco eficaces desde el punto de vista energético o que son más contaminantes. También podemos mencionar una buena gestión del transporte o formas de construcción y de saneamiento de edificios que reduzcan su consumo energético y su nivel de contaminación. Por otra parte, la acción política local puede orientarse a la modificación del consumo, al desarrollo de una economía de residuos y de reciclaje, a la protección de especies y a la programación de una agricultura diversificada con rotación de cultivos. Es posible alentar el mejoramiento agrícola de regiones pobres mediante inversiones en infraestructuras rurales, en la organización del mercado local o nacional, en sistemas de riego, en el desarrollo de técnicas agrícolas sostenibles. Se pueden facilitar formas de cooperación o de organización comunitaria que defiendan los intereses de los pequeños productores y preserven los ecosistemas locales de la depredación. ¡Es tanto lo que sí se puede hacer!

181. Es indispensable la continuidad, porque no se pueden modificar las políticas relacionadas con el cambio climático y la protección del ambiente cada vez que cambia un gobierno. Los resultados requieren mucho tiempo, y suponen costos inmediatos con efectos que no podrán ser mostrados dentro del actual período de gobierno. Por eso, sin la presión de la población y de las instituciones siempre habrá resistencia a intervenir, más aún cuando haya urgencias que resolver. Que un político asuma estas responsabilidades con los costos que implican, no responde a la lógica eficientista e inmediatista de la economía y de la política actual, pero si se atreve a hacerlo, volverá a reconocer la dignidad que Dios le ha dado como humano y dejará tras su paso por esta historia un testimonio de generosa responsabilidad. Hay que conceder un lugar preponderante a una sana política, capaz de reformar las instituciones, coordinarlas y dotarlas de mejores prácticas, que permitan superar presiones e inercias viciosas. Sin embargo, hay que agregar que los mejores mecanismos terminan sucumbiendo cuando faltan los grandes fines, los valores, una comprensión humanista y rica de sentido que otorguen a cada sociedad una orientación noble y generosa.

III. Diálogo y transparencia en los procesos decisionales

182. La previsión del impacto ambiental de los emprendimientos y proyectos requiere procesos políticos transparentes y sujetos al diálogo, mientras la corrupción, que esconde el verdadero impacto ambiental de un proyecto a cambio de favores, suele llevar a acuerdos espurios que evitan informar y debatir ampliamente.

183. Un estudio del impacto ambiental no debería ser posterior a la elaboración de un proyecto productivo o de cualquier política, plan o programa a desarrollarse. Tiene que insertarse desde el principio y elaborarse de modo interdisciplinario, transparente e independiente de toda presión económica o política. Debe conectarse con el análisis de las condiciones de trabajo y de los posibles efectos en la salud física y mental de las personas, en la economía local, en la seguridad. Los resultados económicos podrán así deducirse de manera más realista, teniendo en cuenta los escenarios posibles y eventualmente previendo la necesidad de una inversión mayor para resolver efectos indeseables que puedan ser corregidos. Siempre es necesario alcanzar consensos entre los distintos actores sociales, que pueden aportar diferentes perspectivas, soluciones y alternativas. Pero en la mesa de discusión deben tener un lugar privilegiado los habitantes locales, quienes se preguntan por lo que quieren para ellos y para sus hijos, y pueden considerar los fines que trascienden el interés económico inmediato. Hay que dejar de pensar en «intervenciones» sobre el ambiente para dar lugar a políticas pensadas y discutidas por todas las partes interesadas. La participación requiere que todos sean adecuadamente informados de los diversos aspectos y de los diferentes riesgos y posibilidades, y no se reduce a la decisión inicial sobre un proyecto, sino que implica también acciones de seguimiento o monitorización constante. Hace falta sinceridad y verdad en las discusiones científicas y políticas, sin reducirse a considerar qué está permitido o no por la legislación.

184. Cuando aparecen eventuales riesgos para el ambiente que afecten al bien común presente y futuro, esta situación exige «que las decisiones se basen en una comparación entre los riesgos y los beneficios hipotéticos que comporta cada decisión alternativa posible»[131]. Esto vale sobre todo si un proyecto puede producir un incremento de utilización de recursos naturales, de emisiones o vertidos, de generación de residuos, o una modificación significativa en el paisaje, en el hábitat de especies protegidas o en un espacio público. Algunos proyectos, no suficientemente analizados, pueden afectar profundamente la calidad de vida de un lugar debido a cuestiones tan diversas entre sí como una contaminación acústica no prevista, la reducción de la amplitud visual, la pérdida de valores culturales, los efectos del uso de energía nuclear. La cultura consumista, que da prioridad al corto plazo y al interés privado, puede alentar trámites demasiado rápidos o consentir el ocultamiento de información.

185. En toda discusión acerca de un emprendimiento, una serie de preguntas deberían plantearse en orden a discernir si aportará a un verdadero desarrollo integral: ¿Para qué? ¿Por qué? ¿Dónde? ¿Cuándo? ¿De qué manera? ¿Para quién? ¿Cuáles son los riesgos? ¿A qué costo? ¿Quién paga los costos y cómo lo hará? En este examen hay cuestiones que deben tener prioridad. Por ejemplo, sabemos que el agua es un recurso escaso e indispensable y es un derecho fundamental que condiciona el ejercicio de otros derechos humanos. Eso es indudable y supera todo análisis de impacto ambiental de una región.

186. En la Declaración de Río de 1992, se sostiene que, «cuando haya peligro de daño grave o irreversible, la falta de certeza científica absoluta no deberá utilizarse como razón para postergar la adopción de medidas eficaces»[132] que impidan la degradación del medio ambiente. Este principio precautorio permite la protección de los más débiles, que disponen de pocos medios para defenderse y para aportar pruebas irrefutables. Si la información objetiva lleva a prever un daño grave e irreversible, aunque no haya una comprobación indiscutible, cualquier proyecto debería detenerse o modificarse. Así se invierte el peso de la prueba, ya que en estos casos hay que aportar una demostración objetiva y contundente de que la actividad propuesta no va a generar daños graves al ambiente o a quienes lo habitan.

187. Esto no implica oponerse a cualquier innovación tecnológica que permita mejorar la calidad de vida de una población. Pero en todo caso debe quedar en pie que la rentabilidad no puede ser el único criterio a tener en cuenta y que, en el momento en que aparezcan nuevos elementos de juicio a partir de la evolución de la información, debería haber una nueva evaluación con participación de todas las partes interesadas. El resultado de la discusión podría ser la decisión de no avanzar en un proyecto, pero también podría ser su modificación o el desarrollo de propuestas alternativas.

188. Hay discusiones sobre cuestiones relacionadas con el ambiente donde es difícil alcanzar consensos. Una vez más expreso que la Iglesia no pretende definir las cuestiones científicas ni sustituir a la política, pero invito a un debate honesto y transparente, para que las necesidades particulares o las ideologías no afecten al bien común.

IV. Política y economía en diálogo para la plenitud humana

189. La política no debe someterse a la economía y ésta no debe someterse a los dictámenes y al paradigma eficientista de la tecnocracia. Hoy, pensando en el bien común, necesitamos imperiosamente que la política y la economía, en diálogo, se coloquen decididamente al servicio de la vida, especialmente de la vida humana. La salvación de los bancos a toda costa, haciendo pagar el precio a la población, sin la firme decisión de revisar y reformar el entero sistema, reafirma un dominio absoluto de las finanzas que no tiene futuro y que sólo podrá generar nuevas crisis después de una larga, costosa y aparente curación. La crisis financiera de 2007-2008 era la ocasión para el desarrollo de una nueva economía más atenta a los principios éticos y para una nueva regulación de la actividad financiera especulativa y de la riqueza ficticia. Pero no hubo una reacción que llevara a repensar los criterios obsoletos que siguen rigiendo al mundo. La producción no es siempre racional, y suele estar atada a variables económicas que fijan a los productos un valor que no coincide con su valor real. Eso lleva muchas veces a una sobreproducción de algunas mercancías, con un impacto ambiental innecesario, que al mismo tiempo perjudica a muchas economías regionales[133]. La burbuja financiera también suele ser una burbuja productiva. En definitiva, lo que no se afronta con energía es el problema de la economía real, la que hace posible que se diversifique y mejore la producción, que las empresas funcionen adecuadamente, que las pequeñas y medianas empresas se desarrollen y creen empleo.

190. En este contexto, siempre hay que recordar que «la protección ambiental no puede asegurarse sólo en base al cálculo financiero de costos y beneficios. El ambiente es uno de esos bienes que los mecanismos del mercado no son capaces de defender o de promover adecuadamente»[134]. Una vez más, conviene evitar una concepción mágica del mercado, que tiende a pensar que los problemas se resuelven sólo con el crecimiento de los beneficios de las empresas o de los individuos. ¿Es realista esperar que quien se obsesiona por el máximo beneficio se detenga a pensar en los efectos ambientales que dejará a las próximas generaciones? Dentro del esquema del rédito no hay lugar para pensar en los ritmos de la naturaleza, en sus tiempos de degradación y de regeneración, y en la complejidad de los ecosistemas, que pueden ser gravemente alterados por la intervención humana. Además, cuando se habla de biodiversidad, a lo sumo se piensa en ella como un depósito de recursos económicos que podría ser explotado, pero no se considera seriamente el valor real de las cosas, su significado para las personas y las culturas, los intereses y necesidades de los pobres.

191. Cuando se plantean estas cuestiones, algunos reaccionan acusando a los demás de pretender detener irracionalmente el progreso y el desarrollo humano. Pero tenemos que convencernos de que desacelerar un determinado ritmo de producción y de consumo puede dar lugar a otro modo de progreso y desarrollo. Los esfuerzos para un uso sostenible de los recursos naturales no son un gasto inútil, sino una inversión que podrá ofrecer otros beneficios económicos a medio plazo. Si no tenemos estrechez de miras, podemos descubrir que la diversificación de una producción más innovativa y con menor impacto ambiental, puede ser muy rentable. Se trata de abrir camino a oportunidades diferentes, que no implican detener la creatividad humana y su sueño de progreso, sino orientar esa energía con cauces nuevos.

192. Por ejemplo, un camino de desarrollo productivo más creativo y mejor orientado podría corregir el hecho de que haya una inversión tecnológica excesiva para el consumo y poca para resolver problemas pendientes de la humanidad; podría generar formas inteligentes y rentables de reutilización, refuncionalización y reciclado; podría mejorar la eficiencia energética de las ciudades. La diversificación productiva da amplísimas posibilidades a la inteligencia humana para crear e innovar, a la vez que protege el ambiente y crea más fuentes de trabajo. Esta sería una creatividad capaz de hacer florecer nuevamente la nobleza del ser humano, porque es más digno usar la inteligencia, con audacia y responsabilidad, para encontrar formas de desarrollo sostenible y equitativo, en el marco de una noción más amplia de lo que es la calidad de vida. En cambio, es más indigno, superficial y menos creativo insistir en crear formas de expolio de la naturaleza sólo para ofrecer nuevas posibilidades de consumo y de rédito inmediato.

193. De todos modos, si en algunos casos el desarrollo sostenible implicará nuevas formas de crecer, en otros casos, frente al crecimiento voraz e irresponsable que se produjo durante muchas décadas, hay que pensar también en detener un poco la marcha, en poner algunos límites racionales e incluso en volver atrás antes que sea tarde. Sabemos que es insostenible el comportamiento de aquellos que consumen y destruyen más y más, mientras otros todavía no pueden vivir de acuerdo con su dignidad humana. Por eso ha llegado la hora de aceptar cierto decrecimiento en algunas partes del mundo aportando recursos para que se pueda crecer sanamente en otras partes. Decía Benedicto XVI que «es necesario que las sociedades tecnológicamente avanzadas estén dispuestas a favorecer comportamientos caracterizados por la sobriedad, disminuyendo el propio consumo de energía y mejorando las condiciones de su uso»[135].

194. Para que surjan nuevos modelos de progreso, necesitamos «cambiar el modelo de desarrollo global»[136], lo cual implica reflexionar responsablemente «sobre el sentido de la economía y su finalidad, para corregir sus disfunciones y distorsiones»[137]. No basta conciliar, en un término medio, el cuidado de la naturaleza con la renta financiera, o la preservación del ambiente con el progreso. En este tema los términos medios son sólo una pequeña demora en el derrumbe. Simplemente se trata de redefinir el progreso. Un desarrollo tecnológico y económico que no deja un mundo mejor y una calidad de vida integralmente superior no puede considerarse progreso. Por otra parte, muchas veces la calidad real de la vida de las personas disminuye –por el deterioro del ambiente, la baja calidad de los mismos productos alimenticios o el agotamiento de algunos recursos– en el contexto de un crecimiento de la economía. En este marco, el discurso del crecimiento sostenible suele convertirse en un recurso diversivo y exculpatorio que absorbe valores del discurso ecologista dentro de la lógica de las finanzas y de la tecnocracia, y la responsabilidad social y ambiental de las empresas suele reducirse a una serie de acciones de marketing e imagen.

195. El principio de maximización de la ganancia, que tiende a aislarse de toda otra consideración, es una distorsión conceptual de la economía: si aumenta la producción, interesa poco que se produzca a costa de los recursos futuros o de la salud del ambiente; si la tala de un bosque aumenta la producción, nadie mide en ese cálculo la pérdida que implica desertificar un territorio, dañar la biodiversidad o aumentar la contaminación. Es decir, las empresas obtienen ganancias calculando y pagando una parte ínfima de los costos. Sólo podría considerarse ético un comportamiento en el cual «los costes económicos y sociales que se derivan del uso de los recursos ambientales comunes se reconozcan de manera transparente y sean sufragados totalmente por aquellos que se benefician, y no por otros o por las futuras generaciones»[138].La racionalidad instrumental, que sólo aporta un análisis estático de la realidad en función de necesidades actuales, está presente tanto cuando quien asigna los recursos es el mercado como cuando lo hace un Estado planificador.

196. ¿Qué ocurre con la política? Recordemos el principio de subsidiariedad, que otorga libertad para el desarrollo de las capacidades presentes en todos los niveles, pero al mismo tiempo exige más responsabilidad por el bien común a quien tiene más poder. Es verdad que hoy algunos sectores económicos ejercen más poder que los mismos Estados. Pero no se puede justificar una economía sin política, que sería incapaz de propiciar otra lógica que rija los diversos aspectos de la crisis actual. La lógica que no permite prever una preocupación sincera por el ambiente es la misma que vuelve imprevisible una preocupación por integrar a los más frágiles, porque «en el vigente modelo “exitista” y “privatista” no parece tener sentido invertir para que los lentos, débiles o menos dotados puedan abrirse camino en la vida»[139].

197. Necesitamos una política que piense con visión amplia, y que lleve adelante un replanteo integral, incorporando en un diálogo interdisciplinario los diversos aspectos de la crisis. Muchas veces la misma política es responsable de su propio descrédito, por la corrupción y por la falta de buenas políticas públicas. Si el Estado no cumple su rol en una región, algunos grupos económicos pueden aparecer como benefactores y detentar el poder real, sintiéndose autorizados a no cumplir ciertas normas, hasta dar lugar a diversas formas de criminalidad organizada, trata de personas, narcotráfico y violencia muy difíciles de erradicar. Si la política no es capaz de romper una lógica perversa, y también queda subsumida en discursos empobrecidos, seguiremos sin afrontar los grandes problemas de la humanidad. Una estrategia de cambio real exige repensar la totalidad de los procesos, ya que no basta con incluir consideraciones ecológicas superficiales mientras no se cuestione la lógica subyacente en la cultura actual. Una sana política debería ser capaz de asumir este desafío.

198. La política y la economía tienden a culparse mutuamente por lo que se refiere a la pobreza y a la degradación del ambiente. Pero lo que se espera es que reconozcan sus propios errores y encuentren formas de interacción orientadas al bien común. Mientras unos se desesperan sólo por el rédito económico y otros se obsesionan sólo por conservar o acrecentar el poder, lo que tenemos son guerras o acuerdos espurios donde lo que menos interesa a las dos partes es preservar el ambiente y cuidar a los más débiles. Aquí también vale que «la unidad es superior al conflicto»[140].

V. Las religiones en el diálogo con las ciencias

199. No se puede sostener que las ciencias empíricas explican completamente la vida, el entramado de todas las criaturas y el conjunto de la realidad. Eso sería sobrepasar indebidamente sus confines metodológicos limitados. Si se reflexiona con ese marco cerrado, desaparecen la sensibilidad estética, la poesía, y aun la capacidad de la razón para percibir el sentido y la finalidad de las cosas[141]. Quiero recordar que «los textos religiosos clásicos pueden ofrecer un significado para todas las épocas, tienen una fuerza motivadora que abre siempre nuevos horizontes […] ¿Es razonable y culto relegarlos a la oscuridad, sólo por haber surgido en el contexto de una creencia religiosa?»[142]. En realidad, es ingenuo pensar que los principios éticos puedan presentarse de un modo puramente abstracto, desligados de todo contexto, y el hecho de que aparezcan con un lenguaje religioso no les quita valor alguno en el debate público. Los principios éticos que la razón es capaz de percibir pueden reaparecer siempre bajo distintos ropajes y expresados con lenguajes diversos, incluso religiosos.

200. Por otra parte, cualquier solución técnica que pretendan aportar las ciencias será impotente para resolver los graves problemas del mundo si la humanidad pierde su rumbo, si se olvidan las grandes motivaciones que hacen posible la convivencia, el sacrificio, la bondad. En todo caso, habrá que interpelar a los creyentes a ser coherentes con su propia fe y a no contradecirla con sus acciones, habrá que reclamarles que vuelvan a abrirse a la gracia de Dios y a beber en lo más hondo de sus propias convicciones sobre el amor, la justicia y la paz. Si una mala comprensión de nuestros propios principios a veces nos ha llevado a justificar el maltrato a la naturaleza o el dominio despótico del ser humano sobre lo creado o las guerras, la injusticia y la violencia, los creyentes podemos reconocer que de esa manera hemos sido infieles al tesoro de sabiduría que debíamos custodiar. Muchas veces los límites culturales de diversas épocas han condicionado esa conciencia del propio acervo ético y espiritual, pero es precisamente el regreso a sus fuentes lo que permite a las religiones responder mejor a las necesidades actuales.

201. La mayor parte de los habitantes del planeta se declaran creyentes, y esto debería provocar a las religiones a entrar en un diálogo entre ellas orientado al cuidado de la naturaleza, a la defensa de los pobres, a la construcción de redes de respeto y de fraternidad. Es imperioso también un diálogo entre las ciencias mismas, porque cada una suele encerrarse en los límites de su propio lenguaje, y la especialización tiende a convertirse en aislamiento y en absolutización del propio saber. Esto impide afrontar adecuadamente los problemas del medio ambiente. También se vuelve necesario un diálogo abierto y amable entre los diferentes movimientos ecologistas, donde no faltan las luchas ideológicas. La gravedad de la crisis ecológica nos exige a todos pensar en el bien común y avanzar en un camino de diálogo que requiere paciencia, ascesis y generosidad, recordando siempre que «la realidad es superior a la idea»[143].

CAPÍTULO SEXTO

EDUCACIÓN Y ESPIRITUALIDAD ECOLÓGICA

202. Muchas cosas tienen que reorientar su rumbo, pero ante todo la humanidad necesita cambiar. Hace falta la conciencia de un origen común, de una pertenencia mutua y de un futuro compartido por todos. Esta conciencia básica permitiría el desarrollo de nuevas convicciones, actitudes y formas de vida. Se destaca así un gran desafío cultural, espiritual y educativo que supondrá largos procesos de regeneración.

I. Apostar por otro estilo de vida

203. Dado que el mercado tiende a crear un mecanismo consumista compulsivo para colocar sus productos, las personas terminan sumergidas en la vorágine de las compras y los gastos innecesarios. El consumismo obsesivo es el reflejo subjetivo del paradigma tecnoeconómico. Ocurre lo que ya señalaba Romano Guardini: el ser humano «acepta los objetos y las formas de vida, tal como le son impuestos por la planificación y por los productos fabricados en serie y, después de todo, actúa así con el sentimiento de que eso es lo racional y lo acertado»[144]. Tal paradigma hace creer a todos que son libres mientras tengan una supuesta libertad para consumir, cuando quienes en realidad poseen la libertad son los que integran la minoría que detenta el poder económico y financiero. En esta confusión, la humanidad posmoderna no encontró una nueva comprensión de sí misma que pueda orientarla, y esta falta de identidad se vive con angustia. Tenemos demasiados medios para unos escasos y raquíticos fines.

204. La situación actual del mundo «provoca una sensación de inestabilidad e inseguridad que a su vez favorece formas de egoísmo colectivo»[145]. Cuando las personas se vuelven autorreferenciales y se aíslan en su propia conciencia, acrecientan su voracidad. Mientras más vacío está el corazón de la persona, más necesita objetos para comprar, poseer y consumir. En este contexto, no parece posible que alguien acepte que la realidad le marque límites. Tampoco existe en ese horizonte un verdadero bien común. Si tal tipo de sujeto es el que tiende a predominar en una sociedad, las normas sólo serán respetadas en la medida en que no contradigan las propias necesidades. Por eso, no pensemos sólo en la posibilidad de terribles fenómenos climáticos o en grandes desastres naturales, sino también en catástrofes derivadas de crisis sociales, porque la obsesión por un estilo de vida consumista, sobre todo cuando sólo unos pocos puedan sostenerlo, sólo podrá provocar violencia y destrucción recíproca.

205. Sin embargo, no todo está perdido, porque los seres humanos, capaces de degradarse hasta el extremo, también pueden sobreponerse, volver a optar por el bien y regenerarse, más allá de todos los condicionamientos mentales y sociales que les impongan. Son capaces de mirarse a sí mismos con honestidad, de sacar a la luz su propio hastío y de iniciar caminos nuevos hacia la verdadera libertad. No hay sistemas que anulen por completo la apertura al bien, a la verdad y a la belleza, ni la capacidad de reacción que Dios sigue alentando desde lo profundo de los corazones humanos. A cada persona de este mundo le pido que no olvide esa dignidad suya que nadie tiene derecho a quitarle.

206. Un cambio en los estilos de vida podría llegar a ejercer una sana presión sobre los que tienen poder político, económico y social. Es lo que ocurre cuando los movimientos de consumidores logran que dejen de adquirirse ciertos productos y así se vuelven efectivos para modificar el comportamiento de las empresas, forzándolas a considerar el impacto ambiental y los patrones de producción. Es un hecho que, cuando los hábitos de la sociedad afectan el rédito de las empresas, estas se ven presionadas a producir de otra manera. Ello nos recuerda la responsabilidad social de los consumidores. «Comprar es siempre un acto moral, y no sólo económico»[146]. Por eso, hoy «el tema del deterioro ambiental cuestiona los comportamientos de cada uno de nosotros»[147].

207. La Carta de la Tierra nos invitaba a todos a dejar atrás una etapa de autodestrucción y a comenzar de nuevo, pero todavía no hemos desarrollado una conciencia universal que lo haga posible. Por eso me atrevo a proponer nuevamente aquel precioso desafío: «Como nunca antes en la historia, el destino común nos hace un llamado a buscar un nuevo comienzo […] Que el nuestro sea un tiempo que se recuerde por el despertar de una nueva reverencia ante la vida; por la firme resolución de alcanzar la sostenibilidad; por el aceleramiento en la lucha por la justicia y la paz y por la alegre celebración de la vida»[148].

208. Siempre es posible volver a desarrollar la capacidad de salir de sí hacia el otro. Sin ella no se reconoce a las demás criaturas en su propio valor, no interesa cuidar algo para los demás, no hay capacidad de ponerse límites para evitar el sufrimiento o el deterioro de lo que nos rodea. La actitud básica de autotrascenderse, rompiendo la conciencia aislada y la autorreferencialidad, es la raíz que hace posible todo cuidado de los demás y del medio ambiente, y que hace brotar la reacción moral de considerar el impacto que provoca cada acción y cada decisión personal fuera de uno mismo. Cuando somos capaces de superar el individualismo, realmente se puede desarrollar un estilo de vida alternativo y se vuelve posible un cambio importante en la sociedad.

II. Educación para la alianza entre la humanidad y el ambiente

209. La conciencia de la gravedad de la crisis cultural y ecológica necesita traducirse en nuevos hábitos. Muchos saben que el progreso actual y la mera sumatoria de objetos o placeres no bastan para darle sentido y gozo al corazón humano, pero no se sienten capaces de renunciar a lo que el mercado les ofrece. En los países que deberían producir los mayores cambios de hábitos de consumo, los jóvenes tienen una nueva sensibilidad ecológica y un espíritu generoso, y algunos de ellos luchan admirablemente por la defensa del ambiente, pero han crecido en un contexto de altísimo consumo y bienestar que vuelve difícil el desarrollo de otros hábitos. Por eso estamos ante un desafío educativo.

210. La educación ambiental ha ido ampliando sus objetivos. Si al comienzo estaba muy centrada en la información científica y en la concientización y prevención de riesgos ambientales, ahora tiende a incluir una crítica de los «mitos» de la modernidad basados en la razón instrumental (individualismo, progreso indefinido, competencia, consumismo, mercado sin reglas) y también a recuperar los distintos niveles del equilibrio ecológico: el interno con uno mismo, el solidario con los demás, el natural con todos los seres vivos, el espiritual con Dios. La educación ambiental debería disponernos a dar ese salto hacia el Misterio, desde donde una ética ecológica adquiere su sentido más hondo. Por otra parte, hay educadores capaces de replantear los itinerarios pedagógicos de una ética ecológica, de manera que ayuden efectivamente a crecer en la solidaridad, la responsabilidad y el cuidado basado en la compasión.

211. Sin embargo, esta educación, llamada a crear una «ciudadanía ecológica», a veces se limita a informar y no logra desarrollar hábitos. La existencia de leyes y normas no es suficiente a largo plazo para limitar los malos comportamientos, aun cuando exista un control efectivo. Para que la norma jurídica produzca efectos importantes y duraderos, es necesario que la mayor parte de los miembros de la sociedad la haya aceptado a partir de motivaciones adecuadas, y que reaccione desde una transformación personal. Sólo a partir del cultivo de sólidas virtudes es posible la donación de sí en un compromiso ecológico. Si una persona, aunque la propia economía le permita consumir y gastar más, habitualmente se abriga un poco en lugar de encender la calefacción, se supone que ha incorporado convicciones y sentimientos favorables al cuidado del ambiente. Es muy noble asumir el deber de cuidar la creación con pequeñas acciones cotidianas, y es maravilloso que la educación sea capaz de motivarlas hasta conformar un estilo de vida. La educación en la responsabilidad ambiental puede alentar diversos comportamientos que tienen una incidencia directa e importante en el cuidado del ambiente, como evitar el uso de material plástico y de papel, reducir el consumo de agua, separar los residuos, cocinar sólo lo que razonablemente se podrá comer, tratar con cuidado a los demás seres vivos, utilizar transporte público o compartir un mismo vehículo entre varias personas, plantar árboles, apagar las luces innecesarias. Todo esto es parte de una generosa y digna creatividad, que muestra lo mejor del ser humano. El hecho de reutilizar algo en lugar de desecharlo rápidamente, a partir de profundas motivaciones, puede ser un acto de amor que exprese nuestra propia dignidad.

212. No hay que pensar que esos esfuerzos no van a cambiar el mundo. Esas acciones derraman un bien en la sociedad que siempre produce frutos más allá de lo que se pueda constatar, porque provocan en el seno de esta tierra un bien que siempre tiende a difundirse, a veces invisiblemente.  Además, el desarrollo de estos comportamientos nos devuelve el sentimiento de la propia dignidad, nos lleva a una mayor profundidad vital, nos permite experimentar que vale la pena pasar por este mundo.

213. Los ámbitos educativos son diversos: la escuela, la familia, los medios de comunicación, la catequesis, etc. Una buena educación escolar en la temprana edad coloca semillas que pueden producir efectos a lo largo de toda una vida. Pero quiero destacar la importancia central de la familia, porque «es el ámbito donde la vida, don de Dios, puede ser acogida y protegida de manera adecuada contra los múltiples ataques a que está expuesta, y puede desarrollarse según las exigencias de un auténtico crecimiento humano. Contra la llamada cultura de la muerte, la familia constituye la sede de la cultura de la vida»[149]. En la familia se cultivan los primeros hábitos de amor y cuidado de la vida, como por ejemplo el uso correcto de las cosas, el orden y la limpieza, el respeto al ecosistema local y la protección de todos los seres creados. La familia es el lugar de la formación integral, donde se desenvuelven los distintos aspectos, íntimamente relacionados entre sí, de la maduración personal. En la familia se aprende a pedir permiso sin avasallar, a decir « gracias » como expresión de una sentida valoración de las cosas que recibimos, a dominar la agresividad o la voracidad, y a pedir perdón cuando hacemos algún daño. Estos pequeños gestos de sincera cortesía ayudan a construir una cultura de la vida compartida y del respeto a lo que nos rodea.

214. A la política y a las diversas asociaciones les compete un esfuerzo de concientización de la población. También a la Iglesia. Todas las comunidades cristianas tienen un rol importante que cumplir en esta educación. Espero también que en nuestros seminarios y casas religiosas de formación se eduque para una austeridad responsable, para la contemplación agradecida del mundo, para el cuidado de la fragilidad de los pobres y del ambiente. Dado que es mucho lo que está en juego, así como se necesitan instituciones dotadas de poder para sancionar los ataques al medio ambiente, también necesitamos controlarnos y educarnos unos a otros.

215. En este contexto, «no debe descuidarse la relación que hay entre una adecuada educación estética y la preservación de un ambiente sano»[150]. Prestar atención a la belleza y amarla nos ayuda a salir del pragmatismo utilitarista. Cuando alguien no aprende a detenerse para percibir y valorar lo bello, no es extraño que todo se convierta para él en objeto de uso y abuso inescrupuloso. Al mismo tiempo, si se quiere conseguir cambios profundos, hay que tener presente que los paradigmas de pensamiento realmente influyen en los comportamientos. La educación será ineficaz y sus esfuerzos serán estériles si no procura también difundir un nuevo paradigma acerca del ser humano, la vida, la sociedad y la relación con la naturaleza. De otro modo, seguirá avanzando el paradigma consumista que se transmite por los medios de comunicación y a través de los eficaces engranajes del mercado.

III. Conversión ecológica

216. La gran riqueza de la espiritualidad cristiana, generada por veinte siglos de experiencias personales y comunitarias, ofrece un bello aporte al intento de renovar la humanidad. Quiero proponer a los cristianos algunas líneas de espiritualidad ecológica que nacen de las convicciones de nuestra fe, porque lo que el Evangelio nos enseña tiene consecuencias en nuestra forma de pensar, sentir y vivir. No se trata de hablar tanto de ideas, sino sobre todo de las motivaciones que surgen de la espiritualidad para alimentar una pasión por el cuidado del mundo. Porque no será posible comprometerse en cosas grandes sólo con doctrinas sin una mística que nos anime, sin «unos móviles interiores que impulsan, motivan, alientan y dan sentido a la acción personal y comunitaria»[151]. Tenemos que reconocer que no siempre los cristianos hemos recogido y desarrollado las riquezas que Dios ha dado a la Iglesia, donde la espiritualidad no está desconectada del propio cuerpo ni de la naturaleza o de las realidades de este mundo, sino que se vive con ellas y en ellas, en comunión con todo lo que nos rodea.

217. Si «los desiertos exteriores se multiplican en el mundo porque se han extendido los desiertos interiores»[152], la crisis ecológica es un llamado a una profunda conversión interior. Pero también tenemos que reconocer que algunos cristianos comprometidos y orantes, bajo una excusa de realismo y pragmatismo, suelen burlarse de las preocupaciones por el medio ambiente. Otros son pasivos, no se deciden a cambiar sus hábitos y se vuelven incoherentes. Les hace falta entonces una conversión ecológica, que implica dejar brotar todas las consecuencias de su encuentro con Jesucristo en las relaciones con el mundo que los rodea. Vivir la vocación de ser protectores de la obra de Dios es parte esencial de una existencia virtuosa, no consiste en algo opcional ni en un aspecto secundario de la experiencia cristiana.

218. Recordemos el modelo de san Francisco de Asís, para proponer una sana relación con lo creado como una dimensión de la conversión íntegra de la persona. Esto implica también reconocer los propios errores, pecados, vicios o negligencias, y arrepentirse de corazón, cambiar desde adentro. Los Obispos australianos supieron expresar la conversión en términos de reconciliación con la creación: «Para realizar esta reconciliación debemos examinar nuestras vidas y reconocer de qué modo ofendemos a la creación de Dios con nuestras acciones y nuestra incapacidad de actuar. Debemos hacer la experiencia de una conversión, de un cambio del corazón»[153].

219. Sin embargo, no basta que cada uno sea mejor para resolver una situación tan compleja como la que afronta el mundo actual. Los individuos aislados pueden perder su capacidad y su libertad para superar la lógica de la razón instrumental y terminan a merced de un consumismo sin ética y sin sentido social y ambiental. A problemas sociales se responde con redes comunitarias, no con la mera suma de bienes individuales: «Las exigencias de esta tarea van a ser tan enormes, que no hay forma de satisfacerlas con las posibilidades de la iniciativa individual y de la unión de particulares formados en el individualismo. Se requerirán una reunión de fuerzas y una unidad de realización»[154]. La conversión ecológica que se requiere para crear un dinamismo de cambio duradero es también una conversión comunitaria.

220. Esta conversión supone diversas actitudes que se conjugan para movilizar un cuidado generoso y lleno de ternura. En primer lugar implica gratitud y gratuidad, es decir, un reconocimiento del mundo como un don recibido del amor del Padre, que provoca como consecuencia actitudes gratuitas de renuncia y gestos generosos aunque nadie los vea o los reconozca: «Que tu mano izquierda no sepa lo que hace la derecha […] y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará» (Mt 6,3-4). También implica la amorosa conciencia de no estar desconectados de las demás criaturas, de formar con los demás seres del universo una preciosa comunión universal. Para el creyente, el mundo no se contempla desde fuera sino desde dentro, reconociendo los lazos con los que el Padre nos ha unido a todos los seres. Además, haciendo crecer las capacidades peculiares que Dios le ha dado, la conversión ecológica lleva al creyente a desarrollar su creatividad y su entusiasmo, para resolver los dramas del mundo, ofreciéndose a Dios «como un sacrificio vivo, santo y agradable» (Rm 12,1). No entiende su superioridad como motivo de gloria personal o de dominio irresponsable, sino como una capacidad diferente, que a su vez le impone una grave responsabilidad que brota de su fe.

221. Diversas convicciones de nuestra fe, desarrolladas al comienzo de esta Encíclica, ayudan a enriquecer el sentido de esta conversión, como la conciencia de que cada criatura refleja algo de Dios y tiene un mensaje que enseñarnos, o la seguridad de que Cristo ha asumido en sí este mundo material y ahora, resucitado, habita en lo íntimo de cada ser, rodeándolo con su cariño y penetrándolo con su luz. También el reconocimiento de que Dios ha creado el mundo inscribiendo en él un orden y un dinamismo que el ser humano no tiene derecho a ignorar. Cuando uno lee en el Evangelio que Jesús habla de los pájaros, y dice que « ninguno de ellos está olvidado ante Dios » (Lc 12,6), ¿será capaz de maltratarlos o de hacerles daño? Invito a todos los cristianos a explicitar esta dimensión de su conversión, permitiendo que la fuerza y la luz de la gracia recibida se explayen también en su relación con las demás criaturas y con el mundo que los rodea, y provoque esa sublime fraternidad con todo lo creado que tan luminosamente vivió san Francisco de Asís.

IV. Gozo y paz

222. La espiritualidad cristiana propone un modo alternativo de entender la calidad de vida, y alienta un estilo de vida profético y contemplativo, capaz de gozar profundamente sin obsesionarse por el consumo. Es importante incorporar una vieja enseñanza, presente en diversas tradiciones religiosas, y también en la Biblia. Se trata de la convicción de que « menos es más ». La constante acumulación de posibilidades para consumir distrae el corazón e impide valorar cada cosa y cada momento. En cambio, el hacerse presente serenamente ante cada realidad, por pequeña que sea, nos abre muchas más posibilidades de comprensión y de realización personal. La espiritualidad cristiana propone un crecimiento con sobriedad y una capacidad de gozar con poco. Es un retorno a la simplicidad que nos permite detenernos a valorar lo pequeño, agradecer las posibilidades que ofrece la vida sin apegarnos a lo que tenemos ni entristecernos por lo que no poseemos. Esto supone evitar la dinámica del dominio y de la mera acumulación de placeres.

223. La sobriedad que se vive con libertad y conciencia es liberadora. No es menos vida, no es una baja intensidad sino todo lo contrario. En realidad, quienes disfrutan más y viven mejor cada momento son los que dejan de picotear aquí y allá, buscando siempre lo que no tienen, y experimentan lo que es valorar cada persona y cada cosa, aprenden a tomar contacto y saben gozar con lo más simple. Así son capaces de disminuir las necesidades insatisfechas y reducen el cansancio y la obsesión. Se puede necesitar poco y vivir mucho, sobre todo cuando se es capaz de desarrollar otros placeres y se encuentra satisfacción en los encuentros fraternos, en el servicio, en el despliegue de los carismas, en la música y el arte, en el contacto con la naturaleza, en la oración. La felicidad requiere saber limitar algunas necesidades que nos atontan, quedando así disponibles para las múltiples posibilidades que ofrece la vida.

224. La sobriedad y la humildad no han gozado de una valoración positiva en el último siglo. Pero cuando se debilita de manera generalizada el ejercicio de alguna virtud en la vida personal y social, ello termina provocando múltiples desequilibrios, también ambientales. Por eso, ya no basta hablar sólo de la integridad de los ecosistemas. Hay que atreverse a hablar de la integridad de la vida humana, de la necesidad de alentar y conjugar todos los grandes valores. La desaparición de la humildad, en un ser humano desaforadamente entusiasmado con la posibilidad de dominarlo todo sin límite alguno, sólo puede terminar dañando a la sociedad y al ambiente. No es fácil desarrollar esta sana humildad y una feliz sobriedad si nos volvemos autónomos, si excluimos de nuestra vida a Dios y nuestro yo ocupa su lugar, si creemos que es nuestra propia subjetividad la que determina lo que está bien o lo que está mal.

225. Por otro lado, ninguna persona puede madurar en una feliz sobriedad si no está en paz consigo mismo. Parte de una adecuada comprensión de la espiritualidad consiste en ampliar lo que entendemos por paz, que es mucho más que la ausencia de guerra. La paz interior de las personas tiene mucho que ver con el cuidado de la ecología y con el bien común, porque, auténticamente vivida, se refleja en un estilo de vida equilibrado unido a una capacidad de admiración que lleva a la profundidad de la vida. La naturaleza está llena de palabras de amor, pero ¿cómo podremos escucharlas en medio del ruido constante, de la distracción permanente y ansiosa, o del culto a la apariencia? Muchas personas experimentan un profundo desequilibrio que las mueve a hacer las cosas a toda velocidad para sentirse ocupadas, en una prisa constante que a su vez las lleva a atropellar todo lo que tienen a su alrededor. Esto tiene un impacto en el modo como se trata al ambiente. Una ecología integral implica dedicar algo de tiempo para recuperar la serena armonía con la creación, para reflexionar acerca de nuestro estilo de vida y nuestros ideales, para contemplar al Creador, que vive entre nosotros y en lo que nos rodea, cuya presencia «no debe ser fabricada sino descubierta, develada»[155].

226. Estamos hablando de una actitud del corazón, que vive todo con serena atención, que sabe estar plenamente presente ante alguien sin estar pensando en lo que viene después, que se entrega a cada momento como don divino que debe ser plenamente vivido. Jesús nos enseñaba esta actitud cuando nos invitaba a mirar los lirios del campo y las aves del cielo, o cuando, ante la presencia de un hombre inquieto, « detuvo en él su mirada, y lo amó » (Mc 10,21). Él sí que estaba plenamente presente ante cada ser humano y ante cada criatura, y así nos mostró un camino para superar la ansiedad enfermiza que nos vuelve superficiales, agresivos y consumistas desenfrenados.

227. Una expresión de esta actitud es detenerse a dar gracias a Dios antes y después de las comidas. Propongo a los creyentes que retomen este valioso hábito y lo vivan con profundidad. Ese momento de la bendición, aunque sea muy breve, nos recuerda nuestra dependencia de Dios para la vida, fortalece nuestro sentido de gratitud por los dones de la creación, reconoce a aquellos que con su trabajo proporcionan estos bienes y refuerza la solidaridad con los más necesitados.

V. Amor civil y político

228. El cuidado de la naturaleza es parte de un estilo de vida que implica capacidad de convivencia y de comunión. Jesús nos recordó que tenemos a Dios como nuestro Padre común y que eso nos hace hermanos. El amor fraterno sólo puede ser gratuito, nunca puede ser un pago por lo que otro realice ni un anticipo por lo que esperamos que haga. Por eso es posible amar a los enemigos. Esta misma gratuidad nos lleva a amar y aceptar el viento, el sol o las nubes, aunque no se sometan a nuestro control. Por eso podemos hablar de una fraternidad universal.

229. Hace falta volver a sentir que nos necesitamos unos a otros, que tenemos una responsabilidad por los demás y por el mundo, que vale la pena ser buenos y honestos. Ya hemos tenido mucho tiempo de degradación moral, burlándonos de la ética, de la bondad, de la fe, de la honestidad, y llegó la hora de advertir que esa alegre superficialidad nos ha servido de poco. Esa destrucción de todo fundamento de la vida social termina enfrentándonos unos con otros para preservar los propios intereses, provoca el surgimiento de nuevas formas de violencia y crueldad e impide el desarrollo de una verdadera cultura del cuidado del ambiente.

230. El ejemplo de santa Teresa de Lisieux nos invita a la práctica del pequeño camino del amor, a no perder la oportunidad de una palabra amable, de una sonrisa, de cualquier pequeño gesto que siembre paz y amistad. Una ecología integral también está hecha de simples gestos cotidianos donde rompemos la lógica de la violencia, del aprovechamiento, del egoísmo. Mientras tanto, el mundo del consumo exacerbado es al mismo tiempo el mundo del maltrato de la vida en todas sus formas.

231. El amor, lleno de pequeños gestos de cuidado mutuo, es también civil y político, y se manifiesta en todas las acciones que procuran construir un mundo mejor. El amor a la sociedad y el compromiso por el bien común son una forma excelente de la caridad, que no sólo afecta a las relaciones entre los individuos, sino a «las macro-relaciones, como las relaciones sociales, económicas y políticas»[156]. Por eso, la Iglesia propuso al mundo el ideal de una «civilización del amor»[157]. El amor social es la clave de un auténtico desarrollo: «Para plasmar una sociedad más humana, más digna de la persona, es necesario revalorizar el amor en la vida social –a nivel político, económico, cultural–, haciéndolo la norma constante y suprema de la acción»[158]. En este marco, junto con la importancia de los pequeños gestos cotidianos, el amor social nos mueve a pensar en grandes estrategias que detengan eficazmente la degradación ambiental y alienten una cultura del cuidado que impregne toda la sociedad. Cuando alguien reconoce el llamado de Dios a intervenir junto con los demás en estas dinámicas sociales, debe recordar que eso es parte de su espiritualidad, que es ejercicio de la caridad y que de ese modo madura y se santifica.

232. No todos están llamados a trabajar de manera directa en la política, pero en el seno de la sociedad germina una innumerable variedad de asociaciones que intervienen a favor del bien común preservando el ambiente natural y urbano. Por ejemplo, se preocupan por un lugar común (un edificio, una fuente, un monumento abandonado, un paisaje, una plaza), para proteger, sanear, mejorar o embellecer algo que es de todos. A su alrededor se desarrollan o se recuperan vínculos y surge un nuevo tejido social local. Así una comunidad se libera de la indiferencia consumista. Esto incluye el cultivo de una identidad común, de una historia que se conserva y se transmite. De esa manera se cuida el mundo y la calidad de vida de los más pobres, con un sentido solidario que es al mismo tiempo conciencia de habitar una casa común que Dios nos ha prestado. Estas acciones comunitarias, cuando expresan un amor que se entrega, pueden convertirse en intensas experiencias espirituales.

VI. Signos sacramentales y descanso celebrativo

233. El universo se desarrolla en Dios, que lo llena todo. Entonces hay mística en una hoja, en un camino, en el rocío, en el rostro del pobre[159]. El ideal no es sólo pasar de lo exterior a lo interior para descubrir la acción de Dios en el alma, sino también llegar a encontrarlo en todas las cosas, como enseñaba san Buenaventura: «La contemplación es tanto más eminente cuanto más siente en sí el hombre el efecto de la divina gracia o también cuanto mejor sabe encontrar a Dios en las criaturas exteriores»[160].

234. San Juan de la Cruz enseñaba que todo lo bueno que hay en las cosas y experiencias del mundo «está en Dios eminentemente en infinita manera, o, por mejor decir, cada una de estas grandezas que se dicen es Dios»[161]. No es porque las cosas limitadas del mundo sean realmente divinas, sino porque el místico experimenta la íntima conexión que hay entre Dios y todos los seres, y así «siente ser todas las cosas Dios»[162]. Si le admira la grandeza de una montaña, no puede separar eso de Dios, y percibe que esa admiración interior que él vive debe depositarse en el Señor: «Las montañas tienen alturas, son abundantes, anchas, y hermosas, o graciosas, floridas y olorosas. Estas montañas es mi Amado para mí. Los valles solitarios son quietos, amenos, frescos, umbrosos, de dulces aguas llenos, y en la variedad de sus arboledas y en el suave canto de aves hacen gran recreación y deleite al sentido, dan refrigerio y descanso en su soledad y silencio. Estos valles es mi Amado para mí»[163].

235. Los Sacramentos son un modo privilegiado de cómo la naturaleza es asumida por Dios y se convierte en mediación de la vida sobrenatural. A través del culto somos invitados a abrazar el mundo en un nivel distinto. El agua, el aceite, el fuego y los colores son asumidos con toda su fuerza simbólica y se incorporan en la alabanza. La mano que bendice es instrumento del amor de Dios y reflejo de la cercanía de Jesucristo que vino a acompañarnos en el camino de la vida. El agua que se derrama sobre el cuerpo del niño que se bautiza es signo de vida nueva. No escapamos del mundo ni negamos la naturaleza cuando queremos encontrarnos con Dios. Esto se puede percibir particularmente en la espiritualidad cristiana oriental: «La belleza, que en Oriente es uno de los nombres con que más frecuentemente se suele expresar la divina armonía y el modelo de la humanidad transfigurada, se muestra por doquier: en las formas del templo, en los sonidos, en los colores, en las luces y en los perfumes»[164]. Para la experiencia cristiana, todas las criaturas del universo material encuentran su verdadero sentido en el Verbo encarnado, porque el Hijo de Dios ha incorporado en su persona parte del universo material, donde ha introducido un germen de transformación definitiva: «el Cristianismo no rechaza la materia, la corporeidad; al contrario, la valoriza plenamente en el acto litúrgico, en el que el cuerpo humano muestra su naturaleza íntima de templo del Espíritu y llega a unirse al Señor Jesús, hecho también él cuerpo para la salvación del mundo»[165].

236. En la Eucaristía lo creado encuentra su mayor elevación. La gracia, que tiende a manifestarse de modo sensible, logra una expresión asombrosa cuando Dios mismo, hecho hombre, llega a hacerse comer por su criatura. El Señor, en el colmo del misterio de la Encarnación, quiso llegar a nuestra intimidad a través de un pedazo de materia. No desde arriba, sino desde adentro, para que en nuestro propio mundo pudiéramos encontrarlo a él. En la Eucaristía ya está realizada la plenitud, y es el centro vital del universo, el foco desbordante de amor y de vida inagotable. Unido al Hijo encarnado, presente en la Eucaristía, todo el cosmos da gracias a Dios. En efecto, la Eucaristía es de por sí un acto de amor cósmico: «¡Sí, cósmico! Porque también cuando se celebra sobre el pequeño altar de una iglesia en el campo, la Eucaristía se celebra, en cierto sentido, sobre el altar del mundo»[166]. La Eucaristía une el cielo y la tierra, abraza y penetra todo lo creado. El mundo que salió de las manos de Dios vuelve a él en feliz y plena adoración. En el Pan eucarístico, «la creación está orientada hacia la divinización, hacia las santas bodas, hacia la unificación con el Creador mismo»[167]. Por eso, la Eucaristía es también fuente de luz y de motivación para nuestras preocupaciones por el ambiente, y nos orienta a ser custodios de todo lo creado.

237. El domingo, la participación en la Eucaristía tiene una importancia especial. Ese día, así como el sábado judío, se ofrece como día de la sanación de las relaciones del ser humano con Dios, consigo mismo, con los demás y con el mundo. El domingo es el día de la Resurrección, el «primer día» de la nueva creación, cuya primicia es la humanidad resucitada del Señor, garantía de la transfiguración final de toda la realidad creada. Además, ese día anuncia «el descanso eterno del hombre en Dios»[168]. De este modo, la espiritualidad cristiana incorpora el valor del descanso y de la fiesta. El ser humano tiende a reducir el descanso contemplativo al ámbito de lo infecundo o innecesario, olvidando que así se quita a la obra que se realiza lo más importante: su sentido. Estamos llamados a incluir en nuestro obrar una dimensión receptiva y gratuita, que es algo diferente de un mero no hacer. Se trata de otra manera de obrar que forma parte de nuestra esencia. De ese modo, la acción humana es preservada no únicamente del activismo vacío, sino también del desenfreno voraz y de la conciencia aislada que lleva a perseguir sólo el beneficio personal. La ley del descanso semanal imponía abstenerse del trabajo el séptimo día «para que reposen tu buey y tu asno y puedan respirar el hijo de tu esclava y el emigrante» (Ex 23,12). El descanso es una ampliación de la mirada que permite volver a reconocer los derechos de los demás. Así, el día de descanso, cuyo centro es la Eucaristía, derrama su luz sobre la semana entera y nos motiva a incorporar el cuidado de la naturaleza y de los pobres.

VII. La Trinidad y la relación entre las criaturas

238. El Padre es la fuente última de todo, fundamento amoroso y comunicativo de cuanto existe. El Hijo, que lo refleja, y a través del cual todo ha sido creado, se unió a esta tierra cuando se formó en el seno de María. El Espíritu, lazo infinito de amor, está íntimamente presente en el corazón del universo animando y suscitando nuevos caminos. El mundo fue creado por las tres Personas como un único principio divino, pero cada una de ellas realiza esta obra común según su propiedad personal. Por eso, «cuando contemplamos con admiración el universo en su grandeza y belleza, debemos alabar a toda la Trinidad»[169].

239. Para los cristianos, creer en un solo Dios que es comunión trinitaria lleva a pensar que toda la realidad contiene en su seno una marca propiamente trinitaria. San Buenaventura llegó a decir que el ser humano, antes del pecado, podía descubrir cómo cada criatura «testifica que Dios es trino». El reflejo de la Trinidad se podía reconocer en la naturaleza «cuando ni ese libro era oscuro para el hombre ni el ojo del hombre se había enturbiado»[170]. El santo franciscano nos enseña que toda criatura lleva en sí una estructura propiamente trinitaria, tan real que podría ser espontáneamente contemplada si la mirada del ser humano no fuera limitada, oscura y frágil. Así nos indica el desafío de tratar de leer la realidad en clave trinitaria.

240. Las Personas divinas son relaciones subsistentes, y el mundo, creado según el modelo divino, es una trama de relaciones. Las criaturas tienden hacia Dios, y a su vez es propio de todo ser viviente tender hacia otra cosa, de tal modo que en el seno del universo podemos encontrar un sinnúmero de constantes relaciones que se entrelazan secretamente[171].Esto no sólo nos invita a admirar las múltiples conexiones que existen entre las criaturas, sino que nos lleva a descubrir una clave de nuestra propia realización. Porque la persona humana más crece, más madura y más se santifica a medida que entra en relación, cuando sale de sí misma para vivir en comunión con Dios, con los demás y con todas las criaturas. Así asume en su propia existencia ese dinamismo trinitario que Dios ha impreso en ella desde su creación. Todo está conectado, y eso nos invita a madurar una espiritualidad de la solidaridad global que brota del misterio de la Trinidad.

VIII. Reina de todo lo creado

241. María, la madre que cuidó a Jesús, ahora cuida con afecto y dolor materno este mundo herido. Así como lloró con el corazón traspasado la muerte de Jesús, ahora se compadece del sufrimiento de los pobres crucificados y de las criaturas de este mundo arrasadas por el poder humano. Ella vive con Jesús completamente transfigurada, y todas las criaturas cantan su belleza. Es la Mujer « vestida de sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza » (Ap 12,1). Elevada al cielo, es Madre y Reina de todo lo creado. En su cuerpo glorificado, junto con Cristo resucitado, parte de la creación alcanzó toda la plenitud de su hermosura. Ella no sólo guarda en su corazón toda la vida de Jesús, que «conservaba» cuidadosamente (cf Lc 2,19.51), sino que también comprende ahora el sentido de todas las cosas. Por eso podemos pedirle que nos ayude a mirar este mundo con ojos más sabios.

242. Junto con ella, en la familia santa de Nazaret, se destaca la figura de san José. Él cuidó y defendió a María y a Jesús con su trabajo y su presencia generosa, y los liberó de la violencia de los injustos llevándolos a Egipto. En el Evangelio aparece como un hombre justo, trabajador, fuerte. Pero de su figura emerge también una gran ternura, que no es propia de los débiles sino de los verdaderamente fuertes, atentos a la realidad para amar y servir humildemente. Por eso fue declarado custodio de la Iglesia universal. Él también puede enseñarnos a cuidar, puede motivarnos a trabajar con generosidad y ternura para proteger este mundo que Dios nos ha confiado.

IX. Más allá del sol

243. Al final nos encontraremos cara a cara frente a la infinita belleza de Dios (cf. 1 Co 13,12) y podremos leer con feliz admiración el misterio del universo, que participará con nosotros de la plenitud sin fin. Sí, estamos viajando hacia el sábado de la eternidad, hacia la nueva Jerusalén, hacia la casa común del cielo. Jesús nos dice: «Yo hago nuevas todas las cosas» (Ap 21,5). La vida eterna será un asombro compartido, donde cada criatura, luminosamente transformada, ocupará su lugar y tendrá algo para aportar a los pobres definitivamente liberados.

244. Mientras tanto, nos unimos para hacernos cargo de esta casa que se nos confió, sabiendo que todo lo bueno que hay en ella será asumido en la fiesta celestial. Junto con todas las criaturas, caminamos por esta tierra buscando a Dios, porque, «si el mundo tiene un principio y ha sido creado, busca al que lo ha creado, busca al que le ha dado inicio, al que es su Creador»[172]. Caminemos cantando. Que nuestras luchas y nuestra preocupación por este planeta no nos quiten el gozo de la esperanza.

245. Dios, que nos convoca a la entrega generosa y a darlo todo, nos ofrece las fuerzas y la luz que necesitamos para salir adelante. En el corazón de este mundo sigue presente el Señor de la vida que nos ama tanto. Él no nos abandona, no nos deja solos, porque se ha unido definitivamente a nuestra tierra, y su amor siempre nos lleva a encontrar nuevos caminos. Alabado sea.

* * *

 246. Después de esta prolongada reflexión, gozosa y dramática a la vez, propongo dos oraciones, una que podamos compartir todos los que creemos en un Dios creador omnipotente, y otra para que los cristianos sepamos asumir los compromisos con la creación que nos plantea el Evangelio de Jesús.

Oración por nuestra tierra

Dios omnipotente,
que estás presente en todo el universo
y en la más pequeña de tus criaturas,
Tú, que rodeas con tu ternura todo lo que existe,
derrama en nosotros la fuerza de tu amor
para que cuidemos la vida y la belleza.
Inúndanos de paz, para que vivamos como hermanos y hermanas
sin dañar a nadie.
Dios de los pobres,
ayúdanos a rescatar
a los abandonados y olvidados de esta tierra
que tanto valen a tus ojos.
Sana nuestras vidas,
para que seamos protectores del mundo
y no depredadores,
para que sembremos hermosura
y no contaminación y destrucción.
Toca los corazones
de los que buscan sólo beneficios
a costa de los pobres y de la tierra.
Enséñanos a descubrir el valor de cada cosa,
a contemplar admirados,
a reconocer que estamos profundamente unidos
con todas las criaturas
en nuestro camino hacia tu luz infinita.
Gracias porque estás con nosotros todos los días.
Aliéntanos, por favor, en nuestra lucha
por la justicia, el amor y la paz.

Oración cristiana con la creación

Te alabamos, Padre, con todas tus criaturas,
que salieron de tu mano poderosa.
Son tuyas,
y están llenas de tu presencia y de tu ternura.
Alabado seas.

Hijo de Dios, Jesús,
por ti fueron creadas todas las cosas.
Te formaste en el seno materno de María,
te hiciste parte de esta tierra,
y miraste este mundo con ojos humanos.
Hoy estás vivo en cada criatura
con tu gloria de resucitado.
Alabado seas.

Espíritu Santo, que con tu luz
orientas este mundo hacia el amor del Padre
y acompañas el gemido de la creación,
tú vives también en nuestros corazones
para impulsarnos al bien.
Alabado seas.

Señor Uno y Trino,
comunidad preciosa de amor infinito,
enséñanos a contemplarte
en la belleza del universo,
donde todo nos habla de ti.
Despierta nuestra alabanza y nuestra gratitud
por cada ser que has creado.
Danos la gracia de sentirnos íntimamente unidos
con todo lo que existe.

Dios de amor,
muéstranos nuestro lugar en este mundo
como instrumentos de tu cariño
por todos los seres de esta tierra,
porque ninguno de ellos está olvidado ante ti.
Ilumina a los dueños del poder y del dinero
para que se guarden del pecado de la indiferencia,
amen el bien común, promuevan a los débiles,
y cuiden este mundo que habitamos.
Los pobres y la tierra están clamando:
Señor, tómanos a nosotros con tu poder y tu luz,
para proteger toda vida,
para preparar un futuro mejor,
para que venga tu Reino
de justicia, de paz, de amor y de hermosura.
Alabado seas.
Amén.

Dado en Roma, junto a San Pedro, el 24 de mayo, Solemnidad de Pentecostés, del año 2015, tercero de mi Pontificado.

 

Franciscus

 


[1] Cántico de las criaturas: Fonti Francescane (FF) 263.

[2] Carta ap. Octogesima adveniens (14 mayo 1971), 21: AAS 63 (1971), 416-417

[3] Discurso a la FAO en su 25 aniversario (16 noviembre 1970): AAS 62 (1970), 833.

[4] Carta enc. Redemptor hominis (4 marzo 1979), 15: AAS 71 (1979), 287.

[5] Cf. Catequesis (17 enero 2001), 4: L’Osservatore Romano, ed. semanal en lengua española (19 enero 2001), p. 12.

[6] Carta enc. Centesimus annus (1 mayo 1991), 38: AAS 83 (1991), 841.

[7] Ibíd., 58, p. 863.

[8] Juan Pablo II, Carta enc. Sollicitudo rei socialis (30 diciembre 1987), 34: AAS 80 (1988), 559.

[9] Cf. Id., Carta enc. Centesimus annus (1 mayo 1991), 37: AAS 83 (1991), 840.

[10] Discurso al Cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede (8 enero 2007): AAS 99 (2007), 73.

[11] Carta enc. Caritas in veritate (29 junio 2009), 51: AAS 101 (2009), 687

[12] Discurso al Deutscher Bundestag, Berlín (22 septiembre 2011): AAS 103 (2011), 664.

[13] Discurso al clero de la Diócesis de Bolzano-Bressanone (6 agosto 2008): AAS 100 (2008), 634.

[14] Mensaje para el día de oración por la protección de la creación (1 septiembre 2012).

[15] Discurso en Santa Bárbara, California (8 noviembre 1997); cf. John Chryssavgis, On Earth as in Heaven: Ecological Vision and Initiatives of Ecumenical Patriarch Bartholomew, Bronx, New York 2012.

[16] Ibíd.9.

[17] Conferencia en el Monasterio de Utstein, Noruega (23 junio 2003).

[18] Discurso « Global Responsibility and Ecological Sustainability: Closing Remarks », I Vértice de Halki, Estambul (20 junio 2012).

[19] Tomás de Celano, Vida primera de San Francisco, XXIX, 81: FF 460.

[20] Legenda maior, VIII, 6: FF 1145.

[21] Cf. Tomás de Celano, Vida segunda de San Francisco, CXXIV, 165: FF 750.

[22]Conferencia de los Obispos Católicos del Sur de África, Pastoral Statement on the Environmental Crisis (5 septiembre 1999).

[23] Cf. Saludo al personal de la FAO (20 noviembre 2014): AAS 106 (2014), 985.

[24] V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, Documento de Aparecida (29 junio 2007), 86.

[25] Conferencia de los Obispos Católicos de Filipinas, Carta pastoral What is Happening to our Beautiful Land? (29 enero 1988).

[26] Conferencia Episcopal Boliviana, Carta pastoral sobre medio ambiente y desarrollo humano en Bolivia El universo, don de Dios para la vida(2012), 17.

[27] Cf. Conferencia Episcopal Alemana. Comisión para Asuntos Sociales, Der Klimawandel: Brennpunkt globaler, intergenerationeller und ökologischer Gerechtigkeit (septiembre 2006), 28-30.

[28] Consejo Pontificio Justicia y Paz, Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 483.

[29] Catequesis (5 junio 2013): L’Osservatore Romano, ed. semanal en lengua española (7 junio 2013), p. 12.

[30] Obispos de la región de Patagonia-Comahue (Argentina), Mensaje de Navidad (diciembre 2009), 2.

[31] Conferencia de los Obispos Católicos de los Estados Unidos, Global Climate Change: A Plea for Dialogue, Prudence and the Common Good (15 junio 2001).

[32] V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, Documento de Aparecida (29 junio 2007), 471.

[33] Exhort. ap. Evangelii gaudium (24 noviembre 2013), 56: AAS 105 (2013), 1043.

[34] Juan Pablo II, Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 1990, 12: AAS 82 (1990), 154.

[35] Id., Catequesis (17 enero 2001), 3: L’Osservatore Romano, ed. semanal en lengua española (19 enero 2001), p. 12.

[36] Juan Pablo II, Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 1990, 15: AAS 82 (1990), 156.

[37] Catecismo de la Iglesia Católica, 357.

[38] Cf. Angelus (16 noviembre 1980): L’Osservatore Romano, ed. semanal en lengua española (23 noviembre 1980), p. 9.

[39] Benedicto XVI, Homilía en el solemne inicio del ministerio petrino (24 abril 2005): AAS 97 (2005), 711.

[40] Cf. Legenda maior, VIII, 1: FF 1134.

[41] Catecismo de la Iglesia Católica, 2416.

[42] Conferencia Episcopal Alemana, Zukunft der Schöpfung – Zukunft der Menschheit. Erklärung der Deutschen Bischofskonferenz zu Fragen der Umwelt und der Energieversorgung (1980), II, 2.

[43] Catecismo de la Iglesia Católica, 339.

[44] Hom. in Hexaemeron, 1, 2, 10: PG 29, 9.

[45] Divina Comedia. Paraíso, Canto XXXIII, 145.

[46] Benedicto XVI, Catequesis (9 noviembre 2005), 3: L’Osservatore Romano, ed. semanal en lengua española (11 noviembre 2005), p. 20.

[47] Id., Carta enc. Caritas in veritate (29 junio 2009), 51: AAS 101 (2009), 687.

[48] Juan Pablo II, Catequesis (24 abril 1991), 6: L’Osservatore Romano, ed. semanal en lengua española (26 abril 1991), p. 6.

[49] El Catecismo explica que Dios quiso crear un mundo en camino hacia su perfección última y que esto implica la presencia de la imperfección ydel mal físico; cf. Catecismo de la Iglesia Católica, 310.

[50] Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. past. Gaudium et spes, sobre la Iglesia en el mundo actual, 36.

[51] Tomás de Aquino, Summa Theologiae I, q. 104, art. 1, ad 4.

[52] Id., In octo libros Physicorum Aristotelis expositio, lib. II, lectio 14.

[53] En esta perspectiva se sitúa la aportación del P. Teilhard de Chardin; cf. Pablo VI, Discurso en un establecimiento químico-farmacéutico (24 febrero 1966): Insegnamenti 4 (1966), 992-993; Juan Pablo II, Carta al reverendo P. George V. Coyne (1 junio 1988): Insegnamenti 5/2 (2009), 60; Benedicto XVI, Homilía para la celebración de las Vísperas en Aosta (24 julio 2009): L’Osservatore romano, ed. semanal en lengua española (31 julio 2009), p. 3s.

[54] Juan Pablo II, Catequesis (30 enero 2002), 6: L’Osservatore Romano, ed. semanal en lengua española (1 febrero 2002), p. 12.

[55] Conferencia de los Obispos Católicos de Canadá. Comisión para los Ąsuntos Sociales, Carta pastoral You love all that exists… all things are yours, God, Lover of Life (4 octubre 2003), 1.

[56] Conferencia de los Obispos Católicos de Japón, Reverence for Life. A Message for the Twenty-First Century (1 enero 2001), n. 89.

[57] Juan Pablo II, Catequesis (26 enero 2000), 5: L’Osservatore Romano, ed. semanal en lengua española (28 enero 2000), p. 3.

[58] Id., Catequesis (2 agosto 2000), 3: L’Osservatore Romano, ed. semanal en lengua española (4 agosto 2000), p. 8.

[59] Paul Ricoeur, Philosophie de la volonté II. Finitude et culpabilité, Paris 2009, 2016 (ed. esp.: Finitud y culpabilidad, Madrid 1967, 249).

[60] Summa Theologiae I, q. 47, art. 1.

[61] Ibíd.

[62] Cf. ibíd., art. 2, ad 1; art. 3.

[63]Catecismo de la Iglesia Católica, 340.

[64] Cántico de las criaturas: FF 263.

[65] Cf. Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil, A Igreja e a questão ecológica (1992), 53-54.

[66] Ibíd., 61.

[67] Exhort. ap. Evangelii gaudium (24 noviembre 2013), 215: AAS 105 (2013), 1109.

[68] Cf. Benedicto XVI, Carta enc. Caritas in veritate (29 junio 2009), 14: AAS 101 (2009), 650.

[69] Catecismo de la Iglesia Católica, 2418.

[70] Conferencia del Episcopado Dominicano, Carta pastoral Sobre la relación del hombre con la naturaleza (21 enero1987).

[71] Juan Pablo II, Carta enc. Laborem exercens (14 septiembre 1981), 19: AAS 73 (1981), 626.

[72] Carta enc. Centesimus annus (1 mayo 1991), 31: AAS 83 (1991), 831.

[73] Carta enc. Sollicitudo rei socialis (30 diciembre 1987), 33: AAS 80 (1988), 557.

[74] Discurso a los indígenas y campesinos de México, Cuilapán (29 enero 1979), 6: AAS 71 (1979), 209.

[75] Homilía durante la Misa celebrada para los agricultores en Recife, Brasil (7 julio 1980), 4: AAS 72 (1980), 926.

[76] Cf. Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 1990, 8: AAS 82 (1990), 152.

[77] Conferencia Episcopal Paraguaya, Carta pastoral El campesino paraguayo y la tierra (12 junio 1983), 2, 4, d.

[78] Conferencia Episcopal de Nueva Zelanda, Statement on Environmental Issues, Wellington (1 septiembre 2006).

[79] Carta enc. Laborem exercens (14 septiembre 1981), 27: AAS 73 (1981), 645.

[80] Por eso san Justino podía hablar de «semillas del Verbo» en el mundo; cf. II Apología 8, 1-2; 13, 3-6: PG 6, 457-458; 467.

[81] Juan Pablo II, Discurso a los representantes de la ciencia, de la cultura y de los altos estudios en la Universidad de las Naciones Unidas, Hiroshima (25 febrero 1981), 3: AAS 73 (1981), 422.

[82] Benedicto XVI, Carta enc. Caritas in veritate (29 junio 2009), 69: AAS 101 (2009), 702.

[83] Romano Guardini, Das Ende der Neuzeit, Würzburg 19659, 87 (ed. esp.: El ocaso de la Edad Moderna, Madrid 1958, 111-112).

[84] Ibíd. (ed. esp.: 112).

[85] Ibíd., 87-88 (ed. esp.: 112).

[86] Consejo Pontificio Justicia y Paz, Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 462.

[87] Romano Guardini, Das Ende der Neuzeit, 63s (ed. esp.: El ocaso de la Edad Moderna, 83-84).

[88] Ibíd., 64 (ed. esp.: 84).

[89] Cf. Benedicto XVI, Carta enc. Caritas in veritate (29 junio 2009), 35: AAS 101 (2009), 671.

[90] Ibíd., 22: p. 657.

[91] Exhort. ap. Evangelii gaudium (24 noviembre 2013), 231: AAS 105 (2013), 1114.

[92] Romano Guardini, Das Ende der Neuzeit, 63 (ed. esp.: El ocaso de la Edad Moderna, 83).

[93] Juan Pablo II, Carta enc. Centesimus annus (1 mayo 1991), 38: AAS 83 (1991), 841.

[94] Cf. Declaración Love for Creation. An Asian Response to the Ecological Crisis, Coloquio promovido por la Federación de las Conferencias Episcopales de Asia (Tagaytay 31 enero – 5 febrero 1993), 3.3.2.

[95] Juan Pablo II, Carta enc. Centesimus annus (1 mayo 1991), 37: AAS 83 (1991), 840.

[96] Benedicto XVI, Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2010, 2: AAS 102 (2010), 41.

[97] Id., Carta enc. Caritas in veritate (29 junio 2009), 28: AAS 101 (2009), 663.

[98] Cf. Vicente de Lerins, Commonitorium primum, cap. 23: PL 50, 668 : « Ut annis scilicet consolidetur, dilatetur tempore, sublimetur aetate ».

[99] N. 80: AAS 105 (2013), 1053.

[100] Conc. Ecum. Vat. II, Const. past. Gaudium et spes, sobre la Iglesia en el mundo actual, 63.

[101]Cf. Juan Pablo II, Carta enc. Centesimus annus (1 mayo 1991), 37: AAS 83 (1991), 840.

[102] Pablo VI, Carta enc. Populorum progressio (26 marzo 1967), 34: AAS 59 (1967), 274.

[103]Benedicto XVI, Carta enc. Caritas in veritate (29 junio 2009), 32: AAS 101 (2009), 666.

[104] Ibíd.

[105] Ibíd.101.

[106] Catecismo de la Iglesia Católica, 2417.

[107] Ibíd., 2418.

[108] Ibíd., 2415.

[109] Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 1990, 6: AAS 82 (1990), 150.

[110] Discurso a la Pontificia Academia de las Ciencias (3 octubre 1981), 3: L’Osservatore Romano, ed. semanal en lengua española (8 noviembre 1981), p. 7.

[111] Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 1990, 7: AAS 82 (1990), 151.

[112] Juan Pablo II, Discurso a la 35 Asamblea General de la Asociación Médica Mundial (29 octubre 1983), 6: AAS 76 (1984), 394.

[113] Comisión Episcopal de Pastoral social de Argentina, Una tierra para todos (junio 2005), 19.

[114] Declaración de Río sobre el medio ambiente y el desarrollo (14 junio 1992), Principio 4.

[115] Exhort. ap. Evangelii gaudium (24 noviembre 2013), 237: AAS 105 (2013), 1116.

[116] Benedicto XVI, Carta enc. Caritas in veritate (29 junio 2009), 51: AAS 101 (2009), 687.

[117] Algunos autores han mostrado los valores que suelen vivirse, por ejemplo, en las « villas », chabolas o favelas de América Latina: cf. Juan Carlos Scannone, S.J., «La irrupción del pobre y la lógica de la gratuidad», en Juan Carlos Scannone y Marcelo Perine (eds.), Irrupción del pobre y quehacer filosófico. Hacia una nueva racionalidad, Buenos Aires 1993, 225-230.

[118] Consejo Pontificio Justicia y Paz, Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 482.

[119] Exhort. ap. Evangelii gaudium (24 noviembre 2013), 210: AAS 105 (2013), 1107.

[120] Discurso al Deutscher Bundestag, Berlín (22 septiembre 2011): AAS 103 (2011), 668.

[121] Catequesis (15 abril 2015): L’Osservatore Romano, ed. semanal en lengua española (17 abril 2015), p. 2.

[122] Conc. Ecum. Vat. II, Const. past. Gaudium et spes, sobre la Iglesia en el mundo actual, 26.

[123] Cf. n. 186-201: AAS 105 (2013), 1098-1105.

[124] Conferencia Episcopal Portuguesa, Carta pastoral Responsabilidade solidária pelo bem comum (15 septiembre 2003), 20.

[125] Benedicto XVI, Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2010, 8: AAS 102 (2010), 45.

[126] Declaración de Río sobre el medio ambiente y el desarrollo (14 junio 1992), Principio 1.

[127] Conferencia Episcopal Boliviana, Carta pastoral sobre medio ambiente y desarrollo humano en Bolivia El universo, don de Dios para la vida (2012), 86.

[128] Consejo Pontificio Justicia y Paz, Energía, justicia y paz, IV, 1, Ciudad del Vaticano 2013, 57.

[129] Benedicto XVI, Carta enc. Caritas in veritate (29 junio 2009), 67: AAS 101 (2009), 700.

[130] Exhort. ap. Evangelii gaudium (24 noviembre 2013), 222: AAS 105 (2013), 1111.

[131] Consejo Pontificio Justicia y Paz, Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 469.

[132] Declaración de Río sobre el medio ambiente y el desarrollo (14 junio 1992), Principio 15.

[133] Cf. Conferencia del Episcopado Mexicano. Comisión Episcopal para la Pastoral Social, Jesucristo, vida y esperanza de los indígenas y campesinos (14 enero 2008).

[134] Consejo Pontificio Justicia y Paz, Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 470.

[135] Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2010, 9: AAS 102 (2010), 46.

[136] Ibíd.

[137] Ibíd., 5: p. 43.

[138] Benedicto XVI, Carta enc. Caritas in veritate (29 junio 2009), 50: AAS 101 (2009), 686.

[139] Exhort. ap. Evangelii gaudium (24 noviembre 2013), 209: AAS 105 (2013), 1107.

[140] Ibíd., 228: p. 1113.

[141] Cf. Carta enc. Lumen fidei (29 junio 2013), 34: AAS 105 (2013), 577: «La luz de la fe, unida a la verdad del amor, no es ajena al mundo material, porque el amor se vive siempre en cuerpo y alma; la luz de la fe es una luz encarnada, que procede de la vida luminosa de Jesús. Ilumina incluso la materia, confía en su ordenamiento, sabe que en ella se abre un camino de armonía y de comprensión cada vez más amplio. La mirada de la ciencia se beneficia así de la fe: esta invita al científico a estar abierto a la realidad, en toda su riqueza inagotable. La fe despierta el sentido crítico, en cuanto que no permite que la investigación se conforme con sus fórmulas y la ayuda a darse cuenta de que la naturaleza no se reduce a ellas. Invitando a maravillarse ante el misterio de la creación, la fe ensancha los horizontes de la razón para iluminar mejor el mundo que se presenta a los estudios de la ciencia».

[142] Exhort. ap. Evangelii gaudium (24 noviembre 2013), 256: AAS 105 (2013), 1123.

[143] Ibíd., 231: p. 1114.

[144] Das Ende der Neuzeit, Würzburg 19659, 66-67 (ed. esp.: El ocaso de la Edad Moderna, Madrid 1958, 87).

[145] Juan Pablo II, Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 1990, 1: AAS 82 (1990), 147.

[146] Benedicto XVI, Carta enc. Caritas in veritate (29 junio 2009), 66: AAS 101 (2009), 699.

[147] Id., Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2010, 11: AAS 102 (2010), 48.

[148] Carta de la Tierra, La Haya (29 junio 2000).

[149] Juan Pablo II, Carta enc. Centesimus annus (1 mayo 1991), 39: AAS 83 (1991), 842.

[150] Id., Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 1990, 14: AAS 82 (1990), 155.

[151] Exhort. ap. Evangelii gaudium (24 noviembre 2013), 261: AAS 105 (2013), 1124.

[152] Benedicto XVI, Homilía en el solemne inicio del ministerio petrino (24 abril 2005): AAS 97 (2005), 710.

[153] Conferencia de los Obispos católicos de Australia, A New Earth – The Environmental Challenge (2002).

[154] Romano Guardini, Das Ende der Neuzeit, 72 (ed. esp.: El ocaso de la Edad Moderna, 93).

[155] Exhort. ap. Evangelii gaudium (24 noviembre 2013), 71: AAS 105 (2013), 1050.

[156] Benedicto XVI, Carta enc. Caritas in veritate (29 junio 2009), 2: AAS 101 (2009), 642.

[157] Pablo VI, Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 1977: AAS 68 (1976), 709.

[158] Consejo Pontificio Justicia y Paz, Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 582.

[159] Un maestro espiritual, Ali Al-Kawwas, desde su propia experiencia, también destacaba la necesidad de no separar demasiado las criaturas del mundo de la experiencia de Dios en el interior. Decía: «No hace falta criticar prejuiciosamente a los que buscan el éxtasis en la música o en la poesía. Hay un secreto sutil en cada uno de los movimientos y sonidos de este mundo. Los iniciados llegan a captar lo que dicen el viento que sopla, los árboles que se doblan, el agua que corre, las moscas que zumban, las puertas que crujen, el canto de los pájaros, el sonido de las cuerdas o las flautas, el suspiro de los enfermos, el gemido de los afligidos…» (Eva De Vitray-Meyerovitch [ed.], Anthologie du soufisme, Paris 1978, 200).

[160] In II Sent., 23, 2, 3.

[161] Cántico espiritual, XIV-XV, 5.

[162] Ibíd.

[163] Ibíd., XIV-XV, 6-7.

[164] Juan Pablo II, Carta ap. Orientale lumen (2 mayo 1995), 11: AAS 87 (1995), 757.

[165] Ibíd.

[166] Id., Carta enc. Ecclesia de Eucharistia (17 abril 2003), 8: AAS 95 (2003), 438.

[167] Benedicto XVI, Homilía en la Misa del Corpus Christi (15 junio 2006): AAS 98 (2006), 513.

[168] Catecismo de la Iglesia Católica, 2175.

[169]Juan Pablo II, Catequesis (2 agosto 2000), 4: L’Osservatore Romano, ed. semanal en lengua española (4 agosto 2000), p. 8.

[170] Quaest. disp. de Myst. Trinitatis, 1, 2, concl.

[171] Cf. Tomás de Aquino, Summa Theologiae I, q. 11, art. 3; q. 21, art. 1, ad 3; q. 47, art. 3.

[172] Basilio Magno, Hom. in Hexaemeron, 1, 2, 6: PG 29, 8.

 

 


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Por la paz en Colombia

Por: Ricardo Robledo

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El procurador general de Colombia, Alejandro Ordóñez, el miércoles 10 de junio, dio de manera tendenciosa declaraciones en contra del actual proceso de paz, con motivo de los últimos hechos de guerra sucedidos en el sur del país. Dijeron más las contorsiones de su boca y su actitud corporal que el contenido amañado de sus palabras.

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Aprovecha su posición en el alto cargo del país –por demás apuntalado en el clientelismo y la corruptela – para asumir posiciones personales frente a hechos tan trascendentales, que como la guerra, afectan la vida de millones de colombianos. Deja ver así sus incoherencias conceptuales. Todo proceso que lleve a la paz es mejor que la continuidad del conflicto, claro pensando más en los que ponen los muertos que en las tecnicidades de las leyes. Es más fácil darse fraternalmente el saludo de paz en los rituales religiosos. Pero atizar las muertes en el terreno social, el real. La paz no parece una responsabilidad de los hombres, sino un problema de Dios.

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Todo los que el ser humano piensa, dice y obra, está basado en paradigmas, que son un producto cultural de su evolución civilizatoria y así como son construidos, también puede ser modificados. No son cadenas a las que nos tengamos que atar inflexiblemente y para responder a los caprichos de algunos altos funcionarios, pero homo sapiens al fin al cabo, así se sientan muy representantes de Dios o de las leyes sociales nominales y de aplicación amañada.

Si ha existido la guerra no tenemos porqué mantenerla eternamente porque a unos cuantos les parece que sí. Cualquier proceso que conduzca a que se evite la muerte de un colombiano más, debe ser apoyada, con errores o sin ellos. Nadie sabe cómo será el futuro, pero de seguro mejor que la muerte. Parece que la guerra no es un error, porque corresponde a muertos legalizados, a planes que precisamente por esto son perversos, que se ejecutan calculadamente, para regocijo de sus promotores que no ponen en riegos sus vidas –he aquí porque no es error- que mueven billones de dólares y generan enormes ganancias en el país y en el mundo.

Si las guerras no dejaran ganancias el capitalismo no las impondría. Es una forma de controlar personas y recursos naturales, de vender armamentos, tecnologías, asesorías, servicios, de adocenar gobiernos y someter países. Los pueblos del mundo las tienen que pagar en efectivo y con la vida.

Según los informes estadísticos el 1% de la población mundial, posee el 46% de la riqueza mundial. Es sorprendente cómo es 1% maneja al 99%. ¿Cómo logra una sola persona manejar a 99? Se especula con las necesidades, se controla la vida material, se cuenta con mercenarios salidos de ese 99%, se usa la ideología, el terror al infierno (que como la cárcel solo es para los pobres porque los otros han hecho altares de oro y pagado la expiación de “sus leves salidas de tono” sangrientas). ¿Si se pusieran a halar un lazo punta a punta una sola persona podría arrastrar a cien?

Los gobiernos no democráticos e ilegítimos sólo pueden mantenerse por siglos mediante la guerra. Hace poco salió en la prensa un informe aterrador: en ocho años, la fiscalía ha encontrado 4 mil fosas comunes. Aquí resalta otro concepto descarado, el de magnicidio. ¿Será que para quien le matan su hijo, su hija, su padre, su madre, su hermano, su hermana, su compañero, en fin su ser querido, esto no representa un magnicidio? Son apenas muertos de la plebe, pero que para sus familias lo eran todo y les acabaron su sentido de vida y razón de vida.
Señor Ordoñez, aunque no le guste o le parezca ilegal decimos NO a la guerra, por más legal que se quiera hacer aparecer.

Páginas relacionadas:

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COLOMBIA: ESTA ES LA NUEVA MEDELLÍN QUE ESTÁ CONSTRUYENDO EL SEÑOR ALCALDE

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EL MAYOR FRACASO DE LA ACTUAL ADMINISTRACIÓN SIN LUGAR A DUDAS, ES EL PROBLEMA DE LA MOVILIDAD Y LA INSEGURIDAD.

Los problemas de movilidad han llevado a los estudiosos del urbanismo, a diseñar complejos viales que faciliten la circulación de vehículos, y adecuados senderos peatonales que ofrezcan al ciudadano, adelantar actividades con las cuales organiza y desarrolla su vida, complementándolos con lugares de esparcimiento y descanso, indispensables para la convivencia ciudadana y el disfrute de un buen espacio público.

Para satisfacer las necesidades mencionadas en el párrafo anterior, se hace indispensable repensar el desarrollo urbanístico, adelantar un trabajo coordinado y bien planificado para que la ciudad ofrezca mejores condiciones de vida a sus habitantes. Es irracional, anti-ecológico y depredador del medio ambiente, el crecimiento urbanístico impulsado por las sucesivas administraciones municipales, puesto que la gran mayoría de los planes de vivienda, se ejecutan en la periferia y no en los sitios aledaños a las estaciones del METRO de Medellín.

EN LA CIUDAD DE MEDELLÍN NO SÓLO HAY CONGESTIÓN VEHICULAR, SINO TAMBIÉN CONGESTIÓN HUMANA.

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Medellín, Como todas las ciudades de Colombia, ha sido afectada por el crecimiento espontáneo, y por las migraciones masivas de poblaciones campesinas hacia las zonas urbanas. La solución racional de la movilización urbana, la inseguridad, el medio ambiente, la pobreza, la corrupción y la paz, deben constituirse en el centro del debate en esta campaña electoral.

Los distintos candidatos a la Alcaldía, parecen no tener respuestas claras frente a flagelos, como el de la inseguridad, la movilidad, la contaminación ambiental, la miseria y la corrupción administrativa, puesto que no los perciben en toda su complejidad. Son muchos los planificadores, arquitectos, urbanistas y estudiosos sociales, que nos quieren explicar la ciudad. Hoy lo que se requiere no es interpretar la ciudad, sino transformarla, hacerla nuestra, es decir, no sólo hay que construir ciudad sino que también necesitamos construir ciudadanía, en un ambiente de democracia, de respeto por la vida y por las ideas ajenas.

Los flagelos que aquejan a nuestra sociedad, no se resuelven con propuestas demagógicas, o con paños de agua tibia. Los candidatos a la Alcaldía y al Concejo, deberían tener unas propuestas claras discutidas de cara a la ciudadanía, para que con el concurso de los ciudadanos se pueda revertir esta situación.

El centro de Medellín se constituye en el corazón de toda el Área Metropolitana, donde llegan todos sus habitantes, buscando resolver sus necesidades de empleo, para el desarrollo del comercio informal, y para la denominada operación rebusque, para la compra de todo tipo de productos, y para adelantar trámites en las distintas dependencias oficiales. Hasta la más insignificante necesidad tiene que ser resuelta en el Centro: “voy para el centro” es el decir cotidiano de nuestros habitantes. De esta compleja situación muy poco se ocupan los candidatos a la Alcaldía, hablan mucho de cómo resolver la congestión vehicular, pero no mencionan la congestión humana. ¡El centro de la Ciudad es un hervidero humano, como bien lo registra la diciente gráfica expuesta!

Como producto del desempleo y los bajos salarios, existen en el centro de la ciudad treinta (30) mil venteros ambulantes, y seis (6) mil habitantes de la calle.

El Alcalde más innovador del mundo, solo encontró como solución a los gravísimos problemas de la ciudad, construir un parque a lado y lado de un gran alcantarillado, cuyas aguas putrefactas corren libremente por una canalización.

G3

Los habitantes de Medellín no solo son muy inteligentes sino precavidos, por lo que desde ya están comprando los tapabocas para visitar el Parque del Río. Es de tal magnitud la contaminación del Río en el lugar en donde se está construyendo el parque, que el jefe de los gallinazos cerró el espacio aéreo para evitar que las aves carroñeras, cayeran fulminadas por la contaminación.

El torpe mandatario ha querido ocultar este despropósito, con una publicidad engañosa que dice que con el parque, el Río Medellín recupera la vida.

“DE HOMBRES ES EQUIVOCARSE; DE LOCOS PERSISTIR EN EL ERROR”
Marco Tulio Cicerón

Fraternalmente,

GONZALO ÁLVAREZ HENAO
Presidente
Movimiento Cívico de Medellín
Y El Área Metropolitana


 Calle 52 N° 47-28, oficina 616, Edificio la Ceiba. Celular 312 741 2260,
Medellín – Antioquia
Correos Electrónicos:
gonzaloalvarezhenao@gmail.com
gonzaloalvarezhenao@yahoo.es

 

 

 

 

Junio 19 de 2015. Dossier, Walter Martínez: Versión actual de la guerra fría.

TOMADO DE:

Venezolana de Televisión (http://www.vtv.gov.ve)

Paz en Colombia

 La paz en Colombia, una estrategia de guerra

Por: Colectivo Praxis Colombia

Sin duda alguna que con la paz, ganan el humanismo y el pueblo colombiano. Pero el humanismo en sí es un concepto vacío, “deshumanizado” si no se entiende como una propuesta para relacionarse socialmente los seres humanos, en una forma de vida en la que se reconozcan como tal y se establezcan lazos de respeto mutuo. La paz es la aceptación del otro, de sus cualidades de ser vivo, de su derecho a la vida digna y al trato digno.

Con la paz gana el pueblo porque es el que pone los muertos en forma de campesinos, guerrilleros, soldados y paramilitares. Se puede afirmar sin riesgo de equivocarse mucho que, ningún miembro del 0.5% de la población, que conforman a la oligarquía, ha pisado una mina antipersonal, ni han sentido en su cuerpo la fuerza de su onda expansiva ni el sonido de su explosión. Al menos es algo que se puede deducir directamente de los datos según los cuales, el ejército que opera en Colombia está formado en un 80% por miembros de los sectores pobres de la población, un 19,5% por las clases medias y tan sólo en un 0,5% por la clase alta.

En ese contexto es que hay que entender los aullidos guerreristas. Los que atizan la guerra, no pelean. De acuerdo con datos estadísticos el 1% de la población mundial maneja el 46% de la riqueza global. Cómo se la ingenian para que otros pongan los muertos por la defensa de los intereses de élites cada vez más corruptas e inhumanas. Esto es mas acentuado en Colombia , el tercer país más pobre de América Latina y segundo con mayor inequidad, según el indicador Gini.

El conflicto que se padece en el país, es un resultado directo de la desigualdad social. Cuando se pensaba que con las conversaciones de paz, se iban a tender los lazos de la reconciliación nacional, se produce, por el contrario, un recrudecimiento de la guerra para desgracia del pueblo colombiano, que como se mencionó es el que sufre en carne propia las consecuencias. Una cosa es ver los enfrentamiento por televisión y otra tenerlos en el sembrado de la casa campesina o en el patio de recreo de la escuela de los hijos estudiantes. Son muy fáciles y ligeros los gritos de guerra. Cómo es de fácil atizarla desde Miami o  del norte de Bogotá.

Cómo se las arreglan para que pueblo se mate entre sí a nombre de la patria. ¿Entonces qué es la patria si no son sus personas en primer lugar? Mientras tanto se mantiene un sistema social desigual del que se benefician los que lo manipulan. Sólo mediante la violencia pueden perpetuarse gobiernos ilegítimos y antidemocráticos. Ahí está una clave de la guerra; el país no se puede abrir a la democracia ni al cambio social.

El país mantiene sus estructuras coloniales. No pasado a la modernidad en sus instituciones ni en su modelo social. De ahí que más importante que la opinión de la corona sueca, es que piensa la realeza nacional acerca de la paz y cómo debe moverse de acuerdo con los intereses del amo norteamericano. Son muchos los intereses que se atraviesan en el camino de la paz.

La paz es vista por la oligarquía como una forma de doblegar a las fuerzas insurgentes capaces de hacer propuestas de gobierno autónomas, que no les asegura a futuro sus exclusivos  privilegios socioeconómicos; el imperialismo la ve como una forma de suprimir una fuerza armada opositora a su política de agresión a los pueblos latinoamericanos. La insurgencia la ve como un problema entre la oligarquía y el sion imperialismo contra el pueblo colombiano, que es el principal engañado en todo este proceso de conversaciones.

La guerra mueve mucha plata, 16 billones de pesos del presupuesto nacional. Si lo real es que en Colombia matan por cien mil pesos. ¿qué no pasará por estos billones? Están los intereses de los vendedores de armas, de productos químicos, de los asesores de guerra. Muchos se verían afectados por la paz. Los intereses extranjeros pesan mucho en el conflicto colombiano. Bogotá tiene que consultar a Washington sus políticas nacionales. Ese es el país real.

Si realmente hubiera vocación de paz, se iniciaría con el silencio de las armas. Los que no están de acuerdo con el actual proceso de paz, creen y desean una solución militar del conflicto, algo que no han logrado en todo el remedo de la vida republicana. El pueblo pone los muertos. Otros asusan desde sus trincheras de derecha y desde sus cruzadas anticomunistas, tal como lo expresan los incendiarios e indolentes editoriales de la prensa tradicional; son los que ponen límites en el tiempo, pero nunca en lo humano. El Señor Juan Manuel Santos, no puede ocultar su risa burlona cuando habla de la paz. Sólo se trata de revolver el producto para que quede como tema de cafetería o para que sirva para poner  prueba las capacidades histriónicas de los cómicos analistas políticos de los noticieros colombianos.

Pero la paz no es una dádiva de la oligarquía ni un acto de compasión de los miembros de sus instituciones, es una necesidad sentida del pueblo y así se debe imponer: sin permiso.